Conjunto de tribus de raza indoeuropea que, desde las tierras del Báltico occidental, se extiende hacia el sur y este hasta las fronteras del Imperio Romano durante el siglo II. Los pueblos germanos, durante toda la Edad Antigua, habitaron el sur de Escandinavia, Dinamarca, distribuidos en tres grupos: los germanos septentrionales, que comprenden las tribus asentadas en Escandinavia; los germanos orientales, situados al este del río Elba, que son los vándalos, burgundios y godos emigrados desde Escandinavia, y, por último, los germanos occidentales, asentados entre el Rin, el Oder, el mar del Norte y el Danubio por el sur, con una gran variedad de tribus entre las que destacan los francos, sajones, suevos, lombardos, etc.. Los romanos, genéricamente, les llamaban bárbaros, equivalente al concepto de extranjero. En un principio no tuvieron demasiada información sobre el conjunto de los pueblos germanos que habitaban al norte del "limes" del Rin y el Danubio. La primera descripción detallada que de ellos se hace es en La Germania, obra del historiador Tácito de finales del siglo I. Durante el siglo II, con las conquistas de Trajano y Marco Aurelio el conocimiento del mundo germano se hace mucho más preciso. Sus modos de vida se fundamentaban en la práctica rudimentaria de la agricultura y, sobre todo, en la ganadería. La propiedad de las tierras queda supeditada a las necesidades colectivas, lo mismo que los bosques, prados y agua. Sólo constituye propiedad individual el espacio vallado de la casa (cuadrada y hecha de madera), por tener carácter sagrado al ser el lugar de enterramiento de los antepasados y área protegida por los dioses domésticos. La colectividad, dentro de cada estirpe o tribu, estaba estructurada en varias clases en función de su origen y dignidad: nobles, libres, esclavos (originarios de las guerras o de las deudas impagadas). Los hombres libres aptos para las armas constituían un ejército permanente. No disponían de un derecho escrito pero sí oral, basado en la regulación de las costumbres (consuetudinario). Políticamente no formaron ningún estado unitario organizado, cada tribu se regía por la Asamblea de guerreros, según un régimen democrático en el que cada guerrero tenía un voto. Escogían a un jefe o caudillo, que podía llegar a ser designado rey si alcanzaba los méritos requeridos en la guerra. La mayoría de estos pueblos germánicos tenían una cultura poco desarrollada.
)o()o( Invasiones germánicas en el Imperio romano )o(
Durante todo el siglo II, Roma pudo mantener con absoluta rigidez la seguridad de las fronteras de Rin y Danubio, pero en el siglo siguiente la presión de francos, godos y alamanes se hace muy fuerte, y los romanos abandonan la provincia de la Dacia permitiendo su penetración por la línea del Danubio. En el siglo IV, queda autorizado el asentamiento de grupos germanos en los confines del Imperio en calidad de federados o aliados. Esta situación le permitía recibir una ayuda anual alimenticia a cambio de defender la frontera de las amenazas de otros pueblos bárbaros.
)o()o( Hunos )o(
En el siglo V se inicia el asentamiento de los germanos en suelo romano, propiamente dicho. Se introducen por todo el Imperio Romano de Occidente y dominan amplias zonas. Los germanos orientales son los verdaderos protagonistas de estas migraciones. Estaban divididos en varios grupos: los visigodos, que ocupan Hispania y sur de la Galia; los ostrogodos, que invaden la península de Italia; los francos, que se expanden por el norte de la Galia; los vándalos, que se sitúan en el norte de África; los suevos, en el noroeste de Hispania; los anglos y sajones, en Inglaterra y los burgundios, en el valle del Ródano. Todos estos pueblos, durante el siglo V, formaron reinos germánicos sobre los territorios del desaparecido Imperio Romano de Occidente.
)o( MITOLOGÍA.- Eran politeístas y sus dioses estaban asociados a fenómenos naturales y bélicos. Según refiere César, no reconocían otros dioses que los que veían y cuyos beneficios experimentaban, como el Sol, la Luna, Vulcano. Tácito, mejor instruido, nombra algunos otros. Marte y Mercurio pasaban por algunos de los dioses principales, y les inmolaban víctimas humanas. Tenían también su Hércules, cuyas alabanzas cantaban cuando iban al combate. Isis era honrada por los suecos bajo la forma de una nave. Sin embargo no edificaban templos, persuadidos de que sería envilecer la majestad divina el encerrarla en un recinto, y dar a los dioses una figura humana. Ejercían su culto en la oscuridad de los bosques más sombríos, que creían llenos de la deidad. La suerte y los augurios tenían gran importancia en la decisión de los negocios más importantes. Cortábase en muchos pedazos un bastoncito de árbol frutal, después de haberlo distinguido por varias señales. Según las fuentes propiamente germánicas tardías conservadas, Zio es la divinidad celeste más antigua (su nombre ario dará en Grecia el dios Zeus), dios de la luz, destructor de la Oscuridad o del Mal. Se cita con nombres distintos: Irvin para los sajones, Tir para los pueblos germánicos septentrionales, representándole con casco y espada. Su esposa es Nerta, la Tierra, y ambos poseen un hijo: Wotan u Odín para los germanos del norte o escandinavos. En un principio Wotan no fue más que un aspecto de Zío provisto de un solo ojo (el Sol). En este sentido es dios de la suprema sabiduría, y con el tiempo pasará a ocupar la primacía del panteón germánico. Su esposa es Freya o Friga o Fricka, conocedora de los secretos de la sabiduría no porque los posea, sino debido a que los arranca a su augusto esposo. Diosa del Amor y la Fecundidad, le estaba consagrado el viernes (en alemán freitag), el mismo día que los romanos habían consagrado a Venus. Sin embargo, podía transformarse en diosa de la Muerte, volando al frente de los ejércitos de los muertos. Donner, llamado también Thor, es hijo de Wotan, dios del Trueno y la Tempestad, en sentido bienhechor, que en Noruega rivalizaba su culto con el ofrecido a su padre. Como dios de la guerra se asimila al Marte romano (nuestro martes, día de esa divinidad); se consagraba entre los germanos a Donner. Se le representa en un carro tirado por machos cabríos, es barbudo y pelirrojo, esgrime como armas un haz de flechas (que nos recuerda a Zeus) o bien un martillo que tenía la propiedad de volver a su mano después de haber sido lanzado. Hermano de Fricka, la esposa de Wotan, es Freyr, dios del Campo y de las Cosechas, quien, montado a caballo, con casco y espada, va arrojando luz y lluvia, ya que no en vano su madre es Nerta (la Tierra). Cuando un guerrero germano caía valerosamente en la guerra, venían las walkirias y conducían el cuerpo del muerto hasta el Walhalla. Las walkirias son el espíritu divinizado de las heroínas que ayudan al guerrero en el combate; van armadas y son servidoras de los dioses que moran en el Walhalla (este concepto aparece en una fase muy tardía de la mitología germánica), mansión celestial entre nubes, como el Olimpo clásico, residencia inmensa compuesta por una sala única, unida a la Tierra por un puente: el arco iris. Dioses y guerreros fraternizan en él, bebiendo el néctar y el hidromiel estanciado por las walkirias en los cráneos de los vencidos. También en fase tardía, aparece en el centro de la Tierra el Nifheim, lugar sombrío y helado. Allí vive Loki, dios del Mal, con sus hijos Fenris y Holla, quienes lucharon contra Wottán y fueron vencidos. Loki fue encadenado entre rocas, mientras una serpiente intentaba acabar con él, vertiéndole continuamente veneno. Un día Loki se desatará y emprenderá una tremenda ofensiva contra Wotan y los dioses del Walhalla. Conducirá un bajel construido con uñas de muerto, el cielo se resquebrajará y el mundo se hundirá; el Walhalla arderá y el ocaso de los dioses habrá comenzado. Pero ¿terminará así la lucha? Muy al contrario; del oceáno surgirá una tierra nueva con una vida mejor.