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Página 597 - 1322 Palabras 29801 al 29850 de 66095

Palabra   |   Descripción

Giuntum

Enclave no localizado, en el nordeste de la península Ibérica.

Giwoitis

En la mitología eslava divinidad de la casa venerada por los rusos, que creían que se encarnaba en las luciérnagas, por las que tenían una gran veneración.

Giza

Gizeh (parte de la necrópolis de Menfis, a 15 km al oeste de El Cairo).

Gizantes

o Bizantes. Pueblo de la costa africana, que probablemente fueron los que dieron su nombre a la región de Byzacena, en la provincia romana de África. Si ello es así, los gizantes lindarían al oeste con los maxies, y los záveces estarían situados más al oeste que los gizantes.

Gizeh

o Giza o Guiza. Parte de la necrópolis de Menfis, a 15 km al oeste de El Cairo. El sector de Gizeh es, junto al de Saqqara, el más importante de toda la necrópolis menfita. La extensa meseta desértica ya sirvió de cementerio, según demuestran los hallazgos, desde inicios de los tiempos históricos. En el lugar se encuentran las pirámides, que son las construcciones funerarias de los faraones de la Dinastía IV y que constituyen la única maravilla de la antigüedad que se conserva. Las pirámides de Gizeh, Khéope, Khefrén y Micerino, y la gran esfinge, identifican emblemáticamente a Egipto desde hace casi 4500 años. Dominan, desde un altiplano rocoso de 40 metros de altitud, las tierras del Delta del Nilo (estribación nororiental de las montañas de Libia, de caliza conquilíferas). La posición elevada, la cercanía de las canteras de granito utilizadas para la realización del núcleo del monumento funerario de Keops, así como de las canteras de granito fino, casi marmóreo, de Tura, destinado al revestimiento exterior, fueron condiciones determinantes para la elección del emplazamiento. No menos impresionantes son, sin embargo, las instalaciones adicionales, como los templos del valle, calzadas o templos funerarios (en la medida en que están conservados) o la barca solar de Khéope, descubierta en 1954, cuyo tamaño, perfección técnica y elegancia inigualable, son equiparables a la de las "maravillas del mundo". Alrededor de las pirámides se agrupan, como en una corte, las mastabas de los altos dignatarios, donde se han encontrado gran número de estatuas y estatuillas y las expresivas cabezas sustitutivas. algunas de ellas están dotadas, además, de excelentes relieves. En varios lugares, por ejemplo, al sudeste de la pirámide de Micerino, se instalaron también tumbas hipogeas, que por lo general están bastante arruinadas. Al norte del sector de Guiza se alza la Gran Pirámide, la mayor y mas antigua de las pirámides perfectas. Fue mandada erigir por Khéope, segundo faraón de la Dinastía IV y recibió el nombre de El Horizonte de Khéope. Los lados de la Gran Pirámide están perfectamente orientados a los cuatro puntos cardinales, y miden en la base 440 codos egipcios, es decir, 230 metros; su altura original era de 280 codos (146 m, de los cuales los 9 superiores se han perdido). Sus paredes, por consiguiente, están inclinadas 50º 50' 35''. La pirámide cubre una superficie de 54.000 m2 y ocupa un volumen de 2.521.000 m3. Se calcula que está integrada por más de dos millones de bloques de piedra de unas dos toneladas y media cada uno, y hubo de ser terminada enun período de veintitrés años, que es la duración que se atribuye al reinado de Khéope. La masa interior, construida de piedra local, estaba recubierta de piedra caliza procedente de las canteras de Tura. Las superficies de las pirámides de Guiza no presentaban, ni mucho menos, su aspecto actual, sino que eran perfectamente lisas y pulidas. Su revestimiento fue arrancado durante la Edad Media y sirvió para construir las casas de El Cairo. Inicialmente fue construida una cámara sepulcral subterránea, como se había hecho en todas las mastabas y pirámides anteriores, pero ulteriormente se cambió de idea, construyéndose sucesivamente dos cámaras funerarias superpuestas en el cuerpo mismo de la pirámide. De estas dos cámaras fue la superior, colocada en el centro mismo de la pirámide, la que fue definitivamente utilizada. Para acceder a ella se construyó la Gran Galería, muy espaciosa y de gran altura, que es por sí sola una maravilla arquitectónica. Khéope logró, pues, construir un monumento indestructible dedicado a su memoria, fama ésta que ha mantenido la Gran Pirámide a lo largo de la Historia, como lo prueba, por ejemplo, el siguiente texto: «No hay otra forma de arruinarla más que empezando por arriba. Reposa sobre una base demasiado firme para ser atacada por esa parte; y quienquiera que quisiera hacerlo hallaría tanta dificultad como la hubo para levantarla». (F.L. Norden, Travels in Egypt and Nubia, I,1757, citado por J. Baines y J. Málek, Atlas of Ancíent Egypt, Oxford, 1980); pero todos sus esfuerzos y precauciones para impedir la violación de su sepultura fueron, en cambio, vanos. La Gran Pirámide fue violada ya en la antigüedad, y actualmente se penetra en ella por un pasadizo abierto en la Edad Media. En la cámara funeraria sólo subsiste el vacío sarcófago de piedra del rey. Hemos de confesar nuestra ignorancia sobre cómo fueron construidas las pirámides. Los egipcios no nos han dejado la más minima indicación al respecto, y los arqueólogos y arquitectos que se ocupan del tema se ven constreñidos a hipótesis más o menos lógicas e ingeniosas. Parece seguro que usaron rampas de adobe, puesto que sabemos que era un método usual en la arquitectura egipcia de época posterior y se han encontrado rampas sin desmontar junto a monumentos inacabados; es, pues, lógico que se usasen en la época de las pirámides. También habían de disponer de máquinas elevadoras sencillas pero eficaces, del tipo del cigúeñal, que sabemos que era conocido y usado por los egipcios para otros menesteres, como elevar agua. También poseían barcos de gran envergadura para el transporte fluvial de las piedras, así como trineos, rodillos, palancas, cuerdas y un animal de tiro, el asno. En cambio, y durante todo el Imperio Antiguo, desconocieron el uso de la rueda, pero también es posible que conociesen otros instrumentos de los que no nos haya llegado la menor noticia. Por otro lado, los conocimientos matemáticos y técnicos de los arquitectos hubieron de ser excepcionales. Con todo, sigue siéndonos difícilmente comprensible que, para construir la Gran Pirámide de Khéope, se llegasen a colocar, con precisión matemática, un promedio de 285 bloques diarios durante veintitrés años de forma ininterrumpida. La precisión en la colocación de los bloques es tan ajustada que resulta del todo imposible introducir una hoja de afeitar entre dos de ellos. Todo ello, en todo caso, no puede deberse a trabajo servil. El movimiento constante de los grandes bloques de piedra, accionados por brigadas de obreros que conocen a la perfección su trabajo y que debido a su alto grado de especialización, saben perfectamente cómo actuar obteniendo el máximo de eficacia, tiene que ver en realidad con los espectaculares progresos obtenidos por los egipcios en las técnicas del trabajo de la piedra. El dominio de estas técnicas permitió desde la Dinastía III construir espectaculares monumentos y edificios, y los egipcios ya no perdieron el dominio de estas técnicas que les permitieron construir y decorar tumbas y templos perfectos hasta el extremo final del paganismo, ya en época romana. Contando con estas premisas, con la habilidad, la inteligencia y la disciplina del pueblo egipcio, ya sólo necesitaba el Estado organizarlo todo con vistas al logro de un objetivo común: las pirámides. Visto así, la organización de los medios necesarios para la construcción de una pirámide no distaba mucho de la organización de cualquier otra empresa por parte del Estado, tales como la explotación de las minas del Sinaí o la compleja organización de las expediciones comerciales a Opone. El Estado egipcio del Imperio Antiguo era una maquinaria adrninistrativa notablemente organizada y cuya autoridad no se discutía. Todo el potencial de la inteligencia y la habilidad de sus hombres estaba a su disposición, y es por ello que se ha considerado a las pirámides como auténticos monumentos al Estado, en cuanto que son la expresión materializada de su poder. Alrededor de la pirámide de Khéope existen varios pozos en los que han sido descubiertos sendos barcos funerarios de grandes dimensiones. En la cara este de la pirámide se encuentra el templo funerario, de estructura aún relativamente sencilla, que conectaba con el templo del Valle por una via cuyas paredes estaban ya decoradas con relieves. También al este de la Gran Pirámide existen tres pirámides subsidiarias, pertenecientes a las esposas de Khéope, y tanto al este como al oeste de la pirámide se extienden dos grandes campos de mastabas, destacables por su notable urbanismo inspirado sin duda en las casas de los vivos, que pertenecen a los familiares y a los altos funcionarios de época del rey. Entre estas tumbas hay que destacar la de la reina Hetepheres, madre de Khéope, que fue hallada intacta cerca del templo funerario de su hijo; esta tumba, sin embargo, no tenía ningún tipo de superestructura y ello ha hecho pensar que en realidad se trataría de un reenterramiento efectuado en vida de Khéope, tras haber constatado que la tumba de su madre había sido violada. Al suroeste de la pirámide de Khéope se encuentra la Segunda Pirámide de Guiza, perteneciente a su hijo Khefrén. Llamada originalmente La Gran Pirámide, tiene unas proporciones semejantes a la de Khéope, puesto que mide 214,5 m de lado y conserva prácticamente intacta su altura original de 143,5 m, ya que es la única de las pirámides de Guiza que ha conservado el revestimiento de piedra caliza en su parte superior. Esta pirámide no parece poseer más que una cámara funeraria, situada en la base misma. Junto a la cara este de la pirámide de Khefrén se encuentra el templo funerario, de estructura más complicada que el de Khéope, que comunica por una vía con el templo del Valle. Ambos templos, de aspecto macizo, dan la sensación de estar metidos en un enorme cubo de piedra. Junto al templo del Valle se encuentra la Esfinge de Guiza, que parece ya estar vigilando el templo funerario de Khefrén colocada al lado de su vía de acceso, tal y como en épocas posteriores sucederá con las avenidas de esfinges que dan acceso a los templos. Esta pirámide posee una pirámide subsidiaria al sur, y numerosas tumbas y mastabas se extienden a ambos lados de la vía de acceso al templo funerario. De nuevo al suroeste de la pirámide de Khefrén se encuentra la Tercera Pirámide de Guiza, perteneciente a su hijo Micerino. Con sus 105 m de lado de la base y sus 65,5 m de altura, es la menor de las tres, aunque tanto por su técnica constructiva como por el equilibrio de las pendientes de sus caras es en todo semejante a las otras dos. Fue llamada originariamente La Divina Pirámide, y posee dos cámaras funerarias, ambas subterráneas. Al sur de la pirámide de Micerino se encuentran tres pirámides subsidiarias, y al este el templo funerario, conectado por una vía o calzada con el templo del Valle. Este tuvo que ser concluido de adobe, seguramente debido a la muerte prematura del rey, y acabó siendo invadido por los habitante del núcleo de población encargado de mantener el culto funerario. Su excavación ha permitido conocer la precaria situación en que fue mantenido el culto a Micerino por sus miserables servidores en el extremo final del Imperio Antiguo. Es notable señalar que la pirámide de Micerino no sólo fue visitada en época saita, sino que también su ajuar funerario fue restaurado: habiendo constatado probablemente los saítas que la pirámide había sido violada, colocaron los restos más o menos probables de Micerino en un sarcófago nuevo de madera, el cual a su vez fue depositado en un sarcófago de piedra que podría ser el originario. Dicho sarcófago yace actualmente, por un verdadero azar, en aguas territoriales españolas, ya que el bajel que lo transportaba a Inglaterra durante la primera mitad del siglo XIX naufragó frente al puerto de Cartagena. En los alrededores del templo del Valle de Micerino, y al sur de la vía que lo une al templo funerario de la pirámide se encuentran, asimismo, numerosas tumbas, muchas de ellas excavadas en la roca. El sector más septentrional de la necrópolis menfita, inmediatamente al norte de Guiza, es el que recibe el nombre de Abu Rauash. Aquí se encuentran los restos de la pirámide inacabada de Didufri, rey de la Dinastía IV sucesor de Khéope. La pirámide tiene 105 m de lado, y junto a ella se encuentra una pirámide secundaria. En Abu Rauash se ha localizado asimismo una necrópolis privada de comienzos del Período Tinita. Gizeh perdió su significación, se contruyeron las tumbas reales an otro sitio, pero el recinto siguió siendo un lugar sagrado y centro, durante épocas, de verdaderas peregrinaciones. A pesar de que la investigación de la necrópolis empezó pronto y va unida a los grandes nombres de la egiptología (Belzoni, Perring, Lepsius Mariette, Petrie), no han concluído ni los estudios arqueológicos, ni la tendencia a la mistificación especulativa sobre las pirámides. )o( NOTA.- En la necrópolis de Gizeh, junto a Menfis, existen numerosas sepulturas faraónicas en forma de pirámide, pero sólo tres de ellas han alcanzado el mérito de ser el símbolo de la cultura egipcia. Los griegos, helenizando los nombres originarios de los faraones de la Dinastía IV, las llamaron la de Keops, Kefrén y Mikerino. La mayor de las tres, y por tanto la más importante, es la de Keops, que ocupa una superficie de 48.000 m², 230 m de longitud en cada lado de su base y 146,5 m de altura. Desde la era griega fue considerada como una de las siete maravillas del mundo antiguo. En su construcción trabajaron más de 3.000 personas durante diez años, que se renovaban cada tres meses. La de Kefrén conserva parte de sus revestimiento en placas pulidas, así como la calzada que conduce a la esfinge de Gizeh, que es el retrato del faraón Kefrén deificado; tiene 20 m de altura y se talló sobre la misma cantera de piedra caliza que había en el lugar. La obra ha sufrido numerosas transformaciones en diversas épocas (época iconoclasta de 1830), algunas de las cuales han pasado a formar parte substancial de su aspecto, dotándola de una personalidad inconfundible; por ejemplo la carencia de nariz. Las dos grandes pirámides fueron violadas desde la antigüedad, únicamente, la más pequeña, la de Mikerino, faraón que liberó al pueblo egipcio de la obligación de construir las tumbas para sus reinas, se mantuvo cerrada hasta los tiempos contemporáneos. Ello pudo permitir que se encontrara intacto el sarcófago real de pórfido, que contenía la momia. En el interior de la pirámide Keops se conserva la cámara funeraria, mientras que en las demás esta cámara está situada por debajo del nivel del suelo. El interior es un conjunto de galerías, pozos y cámaras de extraordinaria complicación, con el objeto de impedir el expolio del riquísimo ajuar funerario.

Gjálp

Uno de los Gigantes de la mitología nórdica.

Gjöll

En la mitología germana, río fabuloso que recorría el infierno Helheim. Según las leyendas germánicas contenía una enorme cantidad de espadas y lo atravesaba un puente de oro.

Gjöller

Ver, Helheim, Modgud.

Gla

Reducto fortificado de la civilización micénica, ubicado la región de Beocia. Se construyó en una platea de piedra caliza que emerge del lago Copaide, a unos 20 km al este de Orcómeno, y 2 km al sureste de la villa de Kastron, y unos 2 km al este de la ruta principal que conecta Tebas con las Termópilas. La ciudadela se encuentra rodeada de grandes muros que tenían un perímetro de unos 3 km y un espesor de entre 5 y 5,50 m y que tenía cuatro puertas. La mayor parte del espacio interior se encuentra vacío, por lo que los arqueólogos creen que pudo haber servido de refugio a campesinos de la zona del lago Copaide en caso de ataque. Tambien es posible que albergara una guarnición militar. En la parte elevada hacia el extremo oeste de la ciudadela, a lo largo de la pared norte, existe una estructura con foma de L similar a un palacio, que posee dos habitaciones tipo megara, una a cada extremo. Se ha sugerido que este recinto pudo haber albergado a dos funcionarios de alto nivel de dos reinos diferentes, por lo que quiza el asentamiento de Gla fuera un proyecto conjunto de los palacios de Tebas y Orcómeno para convertir el lago Copaide en una gran llanura muy fértil para los cultivos. La arqueología demuestra que este lago fue drenado a través de un complejo sistema en el periodo micénico. Hacia el sur de esta estructura había dos edificios angostos, ubicados en forma paralela, que probablemente fueran barracas. En uno de estos edificios había un cuarto conteniendo grano que se carbonizó, cuando ei lugar fue destruido por un incendio hacia el año 1.200 a.C.. Esta evidencia hace presuponer que el edificio servía de almacen de grano y centro de distribución para la ciudadela y su área circundante.

Glabrión

Manio Acilio (Manius Acilius Glabrio) (ss. III-II a.C.). Caballero romano, miembro de una familia plebeya. Fue tribuno de la plebe en el 201 a.C., logró aprobar la lex Acilia Minucia y se opuso a la reclamación de Cn. Cornelio Léntulo, uno de los cónsules de ese año, sobre el mando de la guerra en África, que había sido decretado por voto unánime de las tribus a Publio Cornelio Escipión el Africano. Al año siguiente, Glabrión fue nombrado comisionado de los ritos sagrados (sacrorum decemvir) en lugar del fallecido M. Aurelio Cota. Edil en 197, destacó, siendo pretor peregrino en 196, por la represión de la sublevación de esclavos en las ciudades etruscas, que fue tan grande que fue necesaria la presencia de una de las legiones para sofocarla. Como pretor, en 196 le tocó presidir los Juegos Plebeyos en el Circo Flaminia, y con las multas por la invasión de las tierras solariegas consagró estatuas de bronce a Ceres y a sus hijos. En 193 fue candidato sin éxito para el consulado, cargo que, sin embargo, obtuvo en el año 191, recibiendo del Senado la misión de dirigir la guerra contra el rey Antíoco III de Siria. Glabrión, fijo el mes de mayo y la ciudad de Brundisium como la fecha y lugar de partida. De allí se pasó a Apolonia, a la cabeza de 10.000 infantes, 2.000 hombres a caballo, y 15 elefantes, con el mandato, si era necesario, para hacer una leva en Grecia de una fuerza adicional de 5.000 hombres. Tras diversas vicisitudes, venció a Antíoco III en las Termópilas. Su triunfo De rege et Aetoleis Syriae Antiocho fue en el otoño del año 190. En el 187 a.C. se presentó a las elecciones a la censura, pero encontró la oposición de los políticos patricios, especialmente de Caton el Viejo, quienes quisieron acusarlo de haberse quedado con una parte del botín de guerra. Manio Acilio retiró su candidatura y la acusación nunca Ilegó a presentarse. Es probable que fuese el autor de la Ley que permitía, a discreción del pontificado, insertar u omitir el mes intercalario del año. Parece poco probable la actividad como historiador que le adjudican algunas fuentes.

Glabrión

Manio Acilio (Manius Acilius Glabrio). Magistrado romano, hijo del cónsul homónimo del año 191 a.C.. En 181 fue nombrado diumviro para consagrar, en virtud de un decreto del Senado, el templo de la Piedad construido por su padre. El anciano Glabrión prometió este templo el día de su encuentro con Antíoco en la Termópilas y su hijo había depositado en ella una estatua ecuestre de su padre, la primera estatua dorada erigida en Roma. Después fue uno de los ediles curules del año 165 y organizó los Juegos Megalenses. En 154 a.C. fue cónsul sufecto y ocupó el cargo a la muerte del cónsul titular Lucio Postumio Albino.

Glabrión

Manio Acilio (Manius Acilius Glabrio) (siglo II a.C.). Tribunus plebis, autor de la lex Acilia de Repetundis.

Glabrión

Manio Acilio (Manius Acilius Glabrio) (siglo I a.C.). Político y general romano, hijo del tribuno de la plebe del mismo nombre y de Mucia, hija de Quinto Mucio Escévola, y por lo tanto nieto del famoso jurista Publio Mucio Escévola, el cónsul del año 133 a.C.. Siendo pretor urbano, en el año 70, presidió el juicio contra Cayo Verres. En el año de su consulado (67), y según Dión Casio, promulgó junto con Cayo Calpurnio Pisón, su colega en el consulado, una ley denominada Lex Acilia Calpurnia, para tratar de luchar contra las malas prácticas en las elecciones. Al año siguiente, fue nombrado procónsul de Cilicia, a la que se añadieron las provincias de Ponto y Bitinia en virtud de la ley Gabinia, y sustituyó a Lucio Licinio Lúculo en la dirección de la guerra contra Mitrídates VI Eupator. Glabrio se encontró con un ejército indisciplinado y un enemigo que no estaba a un paso de ser derrotado, como él pensaba, manteniéndose inactivo dentro de las fronteras de Bitinia. Poco después de su llegada a Asia, hizo una proclarnación liberando a los soldados de su lealtad a Lúculo fomentando aún más la indisciplina de las tropas. Lúculo le entregó el mando de las legiones. Mitrídates pudo así asolar Capadocia y recuperar gran parte de los territorios que había perdido. Más adelante fue sustituido por Cneo Pompeyo Magno de acuerdo con lo establecido en la Iex Manilia. Se sabe poco más de su vida, salvo que declaró en favor de la pena de muerte en el caso de la conspiración de Catilina. Estuvo casado con Emilia, hijastra de Lucio Cornelio Sila, hija de la cuarta esposa de este, Dalmática Cecilia Metela, y de Escauro. Sila les separó durante su dictadura (81- 79 a.C.) para casar a Emilia con Pompeyo Magno, quien se había ganado su favor. Emilia estaba embarazada de Glabrión, pero tanto el hijo corno ella murieron en el parto. Fue miembro del colegio de pontífices en el año 57 a.C.

Glabrión

(Manius Acilius Glabrio) (siglo I). Siendo colega en el consulado con el futuro emperador Trajano (91), fue obligado a luchar en el anfiteatro y exiliado; más tarde (95), se le ejecutó. Se desconoce la razón de esta condena, pero su relación, o la de su familia, con las catacumbas de Priscila han hecho sospechar que quizá fuera cristiano.

Glactófagos

Míticos habitantes de Escitia.

Gladein

En la mitología celta, morada de la alegría, grande y magnifica sala, resplandeciente de oro por dentro y por fuera, construida por los doce jueces, asesores del padre universal, en la cual hay sus doce sillas, además del trono que ocupa el dios supremo.

Gladiadores

Como cabeza de un Imperio mundial y asiento de las instituciones políticas y religiosas, el pueblo de Roma gozaba de los beneficios que el dominio del mundo reportaba, y hacia ese pueblo se dirigían los favores del poder. En una proporción cada vez mayor, este carácter hizo de los habitantes de Roma una masa parasitaria y desocupada que había que alimentar y entretener, si querían evitarse comprensibles riesgos de subversión. Juvenal lo expresó certeramente con el célebre panem et circenses, que, en efecto, definía las dos preocupaciones fundamentales del pueblo romano: su alimentación y su entretenimiento. Es comprensible que el régimen imperial, larvada monarquía de signo totalitario, llevara a los emperadores a multiplicar las fiestas como medio de control y manipulación de una masa que servía de marco, pero que también podía convertirse en una amenaza al ejercicio de su poder. Los juegos y espectáculos públicos establecían entre la multitud y el príncipe un necesario contacto, que evitaba el peligroso aislamiento y fortalecía la ola de popularidad necesaria a todo totalitarismo. Por ello, los espectáculos constituyeron uno de los más firmes pilares del régimen imperial. Entre ellos, los combates de gladiadores (munera gladiatoria) fueron, con las carreras de carros (Ludi circenses), los más populares y apreciados, constituyendo una de las señas de identidad más características y también más controvertidas de la civilización romana. Se atribuye a los etruscos el origen de los combates de gladiadores, como parte de las ceremonias destinadas a honrar la memoria de los muertos. Según Festo, "había la costumbre de sacrificar prisioneros sobre la tumba de los guerreros valerosos; cuando se hizo patente la crueldad de este uso, se decidió sustituirlo por combates de gladiadores ante la tumba", y con este significado fueron adoptadas en Roma las luchas de gladiadores. En el año 264 a.C., los hijos de Junio Bruto Pera, hicieron luchar en el mercado de los bueyes (Forum Boarium) a tres parejas de esclavos como parte de las honras fúnebres en memoria de su padre. Se trataba, pues, de un rito sagrado, en el que la ofrenda de sangre revestía un significado mágico en el marco de un combate a muerte. Por ello, el espectáculo de gladiadores nunca fue designado con el nombre de ludus, "juego", sino con el de munus, "obligación" o " regalo", porque ante todo representaba un "deber" para con los muertos. Pero fue precisamente su fuerte contenido violento y emocional una de las principales razones de que perdiera el valor de rito y paulatinamente se "secularizara". A ello contribuyó el juego de la vida política en Roma en la tardía República. La obsesiva búsqueda del voto ciudadano, necesario para obtener la magistratura, y sus ilimitadas posibilidades de enriquecimiento y gloria convirtieron los combates de gladiadores en un formidable instrumento de atracción de las masas. Su carácter privado y la creciente pasión que los combates despertaban explican su multiplicación como instrumento ideal de propaganda para todo aspirante a una magistratura pública. En 164 a.C., hubo de interrumpirse la representación de una comedia de Jerencio cuando se corrió el rumor de que se estaba celebrando cerca un combate de gladiadores... El número de gladiadores enfrentados fue aumentando al ritmo de la pasión que despertaban los combates, hasta obligar a la intervención del Estado, que intentó controlarlos incluyéndolos, en el año 105 a.C., entre los espectáculos públicos. Aunque continuaron los combates por iniciativa privada para honrar la memoria de un pariente difunto, en el marco de la agonizante República se utilizó cualquier pretexto para satisfacer el ardor desenfrenado que despertaban en el pueblo. Su tránsito hacia mero espectáculo se vió favorecido por el creciente fasto con el que los políticos trataban de rivalizar entre sí para lograr el favor del electorado. César llegó a revestir a los combatientes con armaduras de plata y ofreció un munus en el que enfrentó a trescientas parejas. No es extraño que en el naciente régimen imperial la gladiatura se convirtiera en uno de los más firmes instrumentos de poder. Así lo comprendió el propio fundador del régimen, Augusto, que se apresuró a confiscar en provecho propio un medio tan eficaz de propaganda. Al tiempo que regulaba las luchas de gladiadores, a cuya organización estaban obligados los pretores y cuestores dos veces al año, multiplicó los extraordinarios, estableciendo así una especie de monopolio de hecho que la familia imperial de los Flavios convirtió en monopolio de derecho. Desde entonces, en Roma, y a excepción de los concursos oficiales mencionados, todos los combates de gladiadores eran ofrecidos al pueblo por el emperador. Las luchas de gladiadores se convirtieron así en el espectáculo imperial por excelencia, que fue imitado en todos los rincones del Imperio, donde esta prohibición no contaba. Magistrados municipales, sacerdotes del culto imperial y ricos burgueses rivalizaron en el reconocimiento de sus conciudadanos y procuraron forjarse una reputación de generosidad con la organización de combates consagrados al emperador, al tiempo que erigían edificios apropiados para su celebración: los anfiteatros. Inicialmente, los combates no disponían de un recinto propio y, por lo general, se celebraban en el foro, en el que solían levantarse gradas de madera. Al parecer, fue un político cesariano, Curión, quien en el año 53 a.C., con el pretexto de las honras fúnebres en honor de su padre, convocó juegos escénicos seguidos de un munus de gladiadores. Y para ello levantó dos teatros semicirculares de madera, asentados sobre soportes móviles y adosados el uno al otro, donde se representaban simultáneamente sendas obras teatrales. Una vez finalizadas, los dos teatros giraban sobre sus ejes para formar un óvalo, en cuyo interior tendrían lugar los combates: era el nacimiento del amphiteatrum. El primer anfiteatro de piedra fue construido durante el reinado de Augusto, en el año 29 a.C., por iniciativa de Estatilio Tauro. Destruido en época de Nerón por el gigantesco incendio del año 64 d. J.C., Vespasiano, fundador de la Dinastía Flavia, decidió reemplazarlo por el Coliseo, así llamado por la colosal estatua de Nerón situada en sus cercanías. Construido con piedra traída de la vecina Tibur sobre el estanque de la Casa Dorada de Nerón, el Anfiteatro Flavio, sin duda el más emblemático de los monumentos romanos, todavía hoy imponente en sus ruinas, es un edificio oval de cuatro plantas, cuyos ejes miden 188 por 156 metros. Albergaba una arena de 86 por 54 metros, sobre la que se situaban las gradas, con capacidad para 45.000 espectadores sentados, y un subsuelo con complicadas instalaciones (celdas, conducciones de agua, planos inclinados y montacargas) destinadas a facilitar el desarrollo de los espectáculos. Ingeniosos métodos favorecían la entrada y la salida de la multitud a través de pasillos en rampa, los vomitoria; un inmenso toldo, el velum, tendido sobre mástiles, defendía del sol a los espectadores. A lo largo y ancho del Imperio, más de setenta anfiteatros, construidos a imitación del Coliseo, todavía muestran sus ruinas, algunas tan imponentes como las de Verona, Arlés, Nîmes, Itálica o Mérida. La frecuencia de los combates y el creciente aumento del número de combatientes precisaba tanto en Roma como en las provincias de una gigantesca oferta de gladiadores. Eran de muy diversa extracción. En primer lugar, prisioneros de guerra, pero también criminales condenados a morir en la arena, los noxii ad gladium Iudi damnati, o a servir de gladiadores durante un tiempo determinado, al término del cual recibían la rudis, el espadín de madera que les liberaba del deber de luchar. La mayoría, sin embargo, eran esclavos, alquilados o vendidos por sus dueños a los tratantes (lanistae) especializados en un oficio que se consideraba infamante. No obstante, no faltaban hombres libres que voluntariamente se convertían en gladiadores, alquilándose por una cierta cantidad de dinero al tratante. Se trataba, generalmente, de desesperados o asociales (auctorati), que preferían "dejarse azotar con varas, quemar con fuego y matar con el hierro", como rezaba el juramento que prestaban ante el magistrado, a seguir viviendo en la miseria. Durante el tiempo de su contrato se convertían en esclavos y pasaban a fomar parte de la familia gladiatoria, mantenida y gobernada por el tratante en escuelas de entrenamiento (ludi gladiatorii), bajo una disciplina carcelaria. Las más antiguas escuelas de gladiadores estaban en Capua. Una de ellas se haría famosa en los años 70 del siglo I a.C. por la más formidable rebelión de gladiadores de toda la historia romana, la dirigida por Espartaco, que llegó a acaudillar a un ejército de más de 100.000 seguidores con el que aterrorizó toda Italia antes de ser aplastado por Craso. También en Roma, en época republicana, proliferaron instalaciones semejantes en manos privadas, a las que tenían que recurrir los organizadores de los enfrentamientos de gladiadores. Pero más tarde, los gigantescos y frecuentes espectáculos ofrecidos por los emperadores no podían depender de intermediarios y el Estado se hizo empresario: organizó sus propias escuelas, los ludi imperiales, y la profesión de tratante de gladiadores desapareció, confiscada por el emperador y ejercida a través de funcionarios del orden ecuestre, los procuratores a muneribus. Existían tres escuelas de gladiadores en Roma, la mayor de ellas, el Ludus Magnus. En Italia, otras escuelas imperiales estaban ubicadas en Capua, Rávena y Pompeya, donde se ha identificado un edificio que probablemente servía para estos fines. Fuera de Italia había escuelas imperiales en muchas, si no en todas las provincias del Imperio. El príncipe tenía asegurada, pues, la provisión de gladiadores, entre los que hay que contar a los prisioneros de guerra y a los condenados... En estas escuelas, los instructores o doctores adiestraban a los gladiadores en el arte y las técnicas de la esgrima. Las exigencias de entrenamiento eran extraordinariamente altas y la disciplina muy estricta, mantenida con durisimos castigos. Si en Roma estaban prohibidas las escuelas privadas de gladiadores, no ocurría lo mismo en las provincias. Los organizadores de combates podían comprar o alquilar los gladiadores necesarios a los tratantes. Una ley municipal procedente de Osuna (Sevilla) recoge la obligación de los magistrados de celebrar anualmente juegos, obligación que con el tiempo se convirtió en una carga económica insoportable. Otro fragmento de ley hallado en Itálica (Santiponce, Sevilla), de época de Marco Aurelio, fijaba los precios máximos de venta de los gladiadores para cada tipo de combates, como medio de aliviar las cargas de los organizadores. Tan variada como la extracción era la categoría de los gladiadores, que se distinguían por sus armas y técnicas de combate, con nombres que respondían, bien a su origen, a su indumentaria, a su armamento o a su manera de combatir: samnitas, secutores, hoplomachus, myrmillos, tracios, reciarios, dimachaerus, essedarius, eques o sagittarius, eran algunos de los más frecuentes. Normalmente los combatientes de los distintos tipos entraban en duelo individual, pero había también luchas entre varios adversarios e incluso combates en masa. Por lo general, nunca se enfrentaban dos combatientes del mismo tipo. El oponente del retiarius solía ser el secutor enfrentándose así un luchador ligero con otro pesado. Aunque en el anfiteatro no se suscitaban las ardientes tomas de partido que conocemos en las carreras de carros del circo, podía llegarse a manifestaciones de entusiasmo por uno u otro tipo de gladiador. Calígula y Tito preferían a los tracios; Domiciano, a los mirmilones. Precedido de una intensa propaganda, en la que se anunciaba públicamente la ocasión, el nombre del editor o patrocinador, el número de parejas enfrentadas, días y lugar de celebración, el festejo comenzaba ya la víspera del torneo con un abundante banquete para los combatientes, al que podía asistir el público (cena libera). La ceremonia se iniciaba con un desfile: los gladiadores, conducidos en un carro desde la escuela de lucha, saltaban a tierra al llegar al anfiteatro y daban una vuelta a la arena, vestidos de púrpura y oro, acompañados por esclavos que portaban sus armas. Ante la tribuna imperial se producía el saludo ritual y patético: Ave Caesar, morituri te salutant!. En la escenificación de los juegos quedaba patente el sentido romano por la intensificación dramática. Se comenzaba con duelos sin derramamiento de sangre (paegniarii o lusorii), con armas embotadas. Una vez enardecidos los ánimos, se elegía a las parejas de auténticos combatientes por sorteo. El editor debía proceder entonces al examen de las armas, (probatio armorum), para cercionarse de que estaban correctamente afiladas. El primer combate se abría con el sonido de la trompeta de guerra (tuba) y a lo largo del duelo se hacían sonar cuernos y trompetas, acompañados por los estridentes tonos de pífanos y flautas. La multitud enardecida seguía las peripecias de la lucha, jaleando a los combatientes o mostrando su disconformidad si era escasa la entrega. Se cruzaban entre los espectadores apuestas o sponsiones y, para que la lucha no se falseara por acuerdo previo de los combatientes, estaban cerca fustigadores (lorarii), que en caso necesario excitaban el ardor combativo de los gladiadores azotándolos o aplicándoles hierros candentes. Cuando uno de los combatientes caía vencido, se oían los aullidos del público "¡Ya lo tiene! ¡Ya lo tiene!" (Habet! Hoc habet!). Si podía hacerlo, el caído solicitaba clemencia levantando tres dedos de la mano izquierda. Le correspondía al vencedor la suerte del vencido, pero estando presente el emperador, se le cedía el derecho de decisión, quien solía tener en cuenta la opinión del público. Si el vencido había luchado con valor, los espectadores levantaban el pulgar gritando: "¡Suéltalo!" (Mitte!). El emperador repetía el gesto y el vencido podía abandonar vivo (missus) la arena por la Porta Sanavivaria. Si deseaban su muerte, bajaban el pulgar al grito de "¡Degüéllalo!" (iugula!). El emperador, con el pulgar hacia abajo (pollice verso), ordenaba la ejecución, que se producía con escalofriante dignidad: los gladiadores aprendían a morir igual que aprendían a luchar. Arrastrado el cuerpo del caído, cubiertas las manchas de sangre y alisada la arena, el vencedor recibía una palma con la que daba la vuelta al anfiteatro entre el entusiasmo de la masa; por eso, los gladiadores contaban sus triunfos por las palmas recibidas. Pero el vencedor recibía, también, sustanciosas recompensas, que podían enriquecerle. En Roma había espectáculos que duraban el día entero, con programas que mezclaban toda clase de atrocidades. Se acostumbraba a añadir a los combates de gladiadores, vespertinos, espectáculos con fieras por la mañana, las venationes, con distintos desarrollos: exhibición de fieras exóticas, combates de diferentes especies de animales entre sí, cacerías y luchas de hombres y fieras, que en ocasiones no eran otra cosa que auténticas masacres de miserables, condenados a morir entre las garras de las bestias (damnatio ad bestias). Pero todavía, en la pausa del mediodía, eran arrojados a la arena los llamados gladiatorii meridiani, criminales condenados a morir en el anfiteatro, en un simulacro de duelo en el que no había vencedor, pues el superviviente también era ajusticiado. Se llegaban a representar dramas mitológicos o episodios históricos, que terminaban con la muerte del protagonista: Orfeo despedazado por las fieras; Ícaro arrojado desde la altura con unas alas de cera; Mucio Escévola quemando su brazo en un brasero... Se consideraba al gladiador con un doble rasero. Por un lado era temido: el recuerdo de Espartaco siempre estuvo presente en la mente colectiva romana. Como otros oficios y categorías de criminales, estaban catalogados como infames, marginados, privados de honor personal. Pero este desprecio general era compensado por las manifestaciones de admiración y el entusiasmo que su persona y sus victorias despertaban. Muy pocas voces se levantaron en contra de un espectáculo que enfervorizaba a las masas y del que se extraía una alta rentabilidad política. Tímidas condenas, como las de Cicerón o Séneca, quedaron ahogadas por la fascinación colectiva ante el dolor y la sangre. Bajo la influencia del cristianismo, algunos de cuyos seguidores acabaron sacrificados en la arena, Constantino prohibió en el 326 las condenas ad bestias. A finales del siglo se cerraban los ludi imperiales. En el año 404, Honorio suprimía definitivamente los combates de gladiadores. Los anfiteatros enmudecieron. Ver, Senatus consultum de sumptibus ludorum gladiatorum minuendis, Accendones.

Gladiatorii meridiani

En la sociedad romana, criminales condenados a morir en el anfiteatro, en un simulacro de duelo en el que no había vencedor, pues el superviviente también era ajusticiado. Ver, Gladiadores.

Gladius

La espada. Símbolo que ostentaba el emperador romano para mostrar la más alta jerarquía militar. Ver, Espadas.

Gladius hispanicus

o Gladius hispaniensis. Espada corta romana, adaptación de la falcata ibérica, sustituida a partir del siglo III por la espada larga o spatha.

Gladius hispaniensis

Gladius hispanicus (espada corta romana, adaptación de la falcata ibérica, sustituida a partir del siglo III por la espada larga o spatha).

Gladsheim

En la mitología nórdica significa "casa de la alegría", magnífica sala revestida de oro en la cual Odín se reunía en asamblea con los Ases.

Glafira

(siglo I a.C.-I). Hija de Arquelao, rey de Capadocia, y nieta de Glafira. Estuvo casada en primeras nupcias con Alejandro, hijo de Herodes el Grande y de Mariana. Por su carácter altanero, causó la pérdida de Alejandro y fue enviada con su padre Arquelao. Josefo dice que se casó con Juba II, rey de Libia, y que después de la muerte de su segundo marido volvió a Capadocia. Arquelao, hijo de Herodes y hermanastro de su primer esposo (gobernante (etnarca) de Judea desde el 4 a.C. hasta el 6), se enamoró de ella y fue su tercer marido.

Glafira

(siglo I a.C.). Mujer de Arquelao, gran sacerdote de Enio o Belona, en Capadocia. Su belleza llamó la atención de Antonio y valió a su hijo Arquelao el trono de Capadocia.

Gláfiras

Ciudad griega de Tesalia, mencionada por Homero en el Catálogo de las naves de la Ilíada, donde formaba parte de los territorios gobernados por Eumelo. Hoy, se desconoce su ubicación, Grecia.

Glagolítico

Aplícase al alfabeto o escritura usada por los antiguos pueblos eslavos, que sirvió de base al cirílico de Bulgaria.

Glain

Nombre que daban los celtas al huevo engendrado por una serpiente marina de origen divino. Se le rindió culto, especialmente en primavera, cuando grupos de chicas festejantes iban a buscarlo sobre la playa. De Glain descienden nuestros huevos de Pascua.

Glanate

o Glannativa. Ciudad galo-romana situada en la margen derecha del actual río Var. Fue ocupada por los ligures en el siglo VI a.C.. Con los romanos adquirió el status de civitas. Hoy, Glandève, departamento de Alpes-de-Haute-Provence, región de Provence-Alpes-Côte d'Azur, Francia.

Glandes

Nombre dado a los proyectiles de plomo utilizados por los honderos, así llamados en los textos latinos por su semejanza a bellotas. Se podían fabricar con pesos estandarizados, facilitando el trabajo de los honderos para calcular alcance, trayectoria, puntería y potencia. La mayoría de los glandes de plomo, en el mundo griego tanto como en el romano, adoptan una forma bicónica o almendrada, oscilando normalmente entre treinta y ochenta gramos de peso, aunque Diodoro dice que los baleares usaban, en 311 a.C., piedras de hasta una mina (en torno a los 400 gramos). Ocasionalmente las glandes latericiae podían calentarse al rojo para su uso como proyectiles incendiarios, según cuenta César que hicieron sus enemigos galos.

Glanis

Clanis (riachuelo de la Campania, que nace cerca de Nola).

Glannativa

Glanate (ciudad galo-romana situada en la margen derecha del actual río Var).

Glannibanta

Glannoventa (fortaleza romana de Britannia. Posiblemente representa el extremo sur de la línea de fortalezas y torres de vigilancia encadenadas a lo largo de ….).

Glannobanta

Glannoventa (fortaleza romana de Britannia. Posiblemente representa el extremo sur de la línea de fortalezas y torres de vigilancia encadenadas a lo largo de ….).

Glannoventa

o Glannobanta. Fortaleza romana de Britannia. Posiblemente representa el extremo sur de la línea de fortalezas y torres de vigilancia encadenadas a lo largo de la costa norte-occidental de Cumbria, una extensión hacia el oeste de la Muralla de Adriano. El nombre romano es de origen celta y aunque el mismo implica la existencia de un pequeño poblado, no se ha encontrado ninguna evidencia. Glannoventa se menciona en tres de los cuatro documentos geográficos clásicos, omitiéndose en la Geografía de Ptolomeo. El nombre aparece como Clanoventa al inicio de Iter X del Itinerario de Antonino, entre Ravenglass y Whitchurch en Shropshire, a dieciocho millas romanas de Galava (Ambleside, Cumbria). Un nombre similar, Glannibanta se encuentra en la Notitia Dignitatum. El Anónimo de Rávena recoge Cantiventi, que también ha sido identificado con el fuerte de Glannoventa, y que en este documento se enumera entre las Mediobogdum (Hardknot, Cumbria) y el no identificado Iuliocenon. Entre las unidades de la guarnición de Glannoventa, está la Cohors I Aelia Classica, que es posible sea la guarnición original. El nombre de este regimiento auxiliar se traduce como La primera cohorte de la Flota de Eliano, lo que probablemente demuestra que los romanos utilizaron el seguro puerto natural formado por la confluencia de tres ríos de la zona. Otra de las unidades fue la Cohors I Morinorum. Esta unidad de infantería auxiliar estaba reclutada en la tribu de los morini, que habitaban la región costera de Belgica, alrededor del puerto de Gesoriacum (Boulogne, Francia). Fue a partir de los territorios de esta tribu que se produjo la invasión romana de Britannia. Hoy, Ravenglass, condado de Cumbria, Inglaterra, Reino Unido.

Glano

Uno de los hijos de Hércules al que éste, en su furor, arrojó al fuego.

Glanum

o Clanum o Calum. Ciudad romana de la Galia Narbonense construida al pie de los Alpes, en la proximidad de una fuente sagrada y de una factoría griega. La fundación de la ciudad se remonta a la temprana Edad de Hierro, con acantilados y colinas cercanas formando una barrera natural, que eran entonces un activo para la defensa. Los romanos crearon una extensa red de abastecimiento de agua con tuberías de plomo y una amplia red de alcantarillado de saneamiento. Se erigieron templos en honor del emperador y la familia imperial, baños, una basílica, una curia, un foro. Los romanos siguieron reverenciando la fuente donde los veteranos de las legiones venían a sanar sus heridas. Agripa vino a curar su pierna, y en agradecimiento se construyó un templo dedicado a la diosa romana de la salud. Fue una etapa en la Via Domitia (Ver), entre Nîmes y el Mont-Genèvre. La ciudad cuenta con varios niveles de ocupación: galo, helenístico, y finalmente romano. Quedan numerosos basamentos de villas, con excavaciones arqueológicas importantes en curso, y restos notables: arco, mausoleo de los Julios. Fue destruida en 480 por los visigodos. Hoy, comuna de Saint-Rémy-de-Provence, departamento de Bouches-du-Rhône, región de Provence-Alpes-Côte d'Azur, Francia.

Glaphyra

Glafira.

Glascouium

Nombre latino de la ciudad de Glasgow, Escocia. Los romanos construyeron puestos avanzados en la zona y, para separar la Britannia romana de la Escocia ocupada por celtas y pictos, construyeron la Muralla de Antonino, cuyos vestigios pueden verse aún en Glasgow.

GLASGOW BRIDGE

Fortín romano de la Muralla de Antonino, a la que está unido por el sur, en la ladera de un promontorio con vistas al río Kelvin, al este del puente sobre el Forth y el canal del Clyde. El fortín mide sólo unos 100 m2 (30 x 30 aprox.), habiendo otras estaciones similares a lo largo de la Muralla en Wilderness Plantation y Duntocher. Hay una entrada en el centro de las defensas meridionales. El campamento temporal de Cadder se encuentra a media milla de distancia sobre una colina en el extremo nororiental del promontorio, aproximadamente a mitad de camino entre Glasgow Bridge, y el fuerte de Kirkintilloch. No hay piedras con inscripciones. Hoy, Glasgow Bridge, Strathclyde, Reino Unido.

Glasor

Selva toda ella de oro situada a la entrada del Walhalla, en la leyenda escandinava.

Glauberg

Cerro de basalto donde se halla un castro de época celta-temprana. Fue un lugar central del mundo celta-temprano, del siglo V a.C., en la transición de la cultura Hallstaff a la de la Tène. Hoy, en Hessen, Alemania.

Glauca

Una de las amazonas.

Glauca

Según una tradición, era esta la hija del rey de Salamina, Cicreo. Había casado con Acteo, del que tuvo a Telamón. Ver, Telamón.

Glauca

Hija de Saturno, que nació con Plutón y fue enseñada sola a su padre, para que éste no devorase a su hermano gemelo.

Glauca

Hija de Cigno, esclava de Áyax, hijo de Telamón.

Glauca

Hija de Dánao, casada con Alces.

Glauca

"azulada". Es una Nereida y asimismo una ninfa arcadia.

Glauca

Una hija del rey de Corinto, Creonte. Se le da igualmente otro nombre, Creúsa, y fue la rival de Medea con respecto a Jasón. Ver, Creúsa, Creonte.

Glauce

Glauca.

Glaucea

Madre de la tercera Diana y esposa de Ulpis.

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