Las Leucípides son las hijas de Leucipo, el hermano de Tindáreo, Icario y Afareo. En realidad, Leucipo tuvo tres hijas, Hilaíra, Febe y Arsínoe, pero sólo a las dos primeras se las conoce como Leucípides, las cuales se casaron, respectivamente, con Cástor y Pólux, sus primos hermanos puesto que eran hijos de Tindáreo. Toda la historia de las Leucípides se resume en la lucha que por su causa enfrentó a los Dioscuros con los dos hijos de Afareo, Idas y Linceo. Esta leyenda presenta formas muy diversas, la mas antigua de las cuales parece ser la siguiente. Cuando el banquete que los Dioscuros ofrecieron en Esparta a Eneas y Paris, llegados para visitar a Menelao, con el secreto propósito de raptar a Helena, los hijos de Afareo, excitados por el vino, reprocharon a sus primos Castor y Pólux el hecho de haberse casado sin pagar antes a Afareo la dote acostumbrada. Los Dioscuros replicaron al insulto, y la disputa degeneró en batalla. Uno de ellos fue muerto, y también Idas y Linceo sucumbieron. Sobre los detalles de este combate, durante el cual los Dioscuros se ocultaron en una encina hueca, Ver, Dioscuros, Idas. En las formas más recientes de la leyenda, las Leucípides estaban prometidas con los dos hijos de Afareo y fueron raptadas por los Dioscuros. Tal es la versión seguida principalmente por Teócrito. Esta versión es más favorable a Cástor y Pólux que otra versión según la cual las raptaron en el acto de la boda de sus primos con las Leucípides, violando las leyes de hospitalidad. Una tradición local citada por Pausanias presentaba a las Leucípides como hijas de Apolo. En este caso, Leucipo habría sido sólo su padre "humano". Se observará que su hermana Arsínoe tuvo al dios por amante, y que Idas, uno de los hijos de Afareo, estuvo en pugna con él a causa de Marpesa (Ver, Apolo, Idas). Las Leucípides poseían un santuario en Esparta. Ver, Febe (hija de Leucipo y Filódice).