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Página 805 - 1322 Palabras 40201 al 40250 de 66095

Palabra   |   Descripción

Lucerio

o Lucetio. Sobrenombre de Júpiter, como dios de la luz. Ver, Diéspiter.

Lucerna

Candil antiguo romano de mecha y aceite. Eran pequeños utensilios, normalmente hechos de terracota, usados por los antiguos romanos y posteriormente por los visigodos para tener luz artificial. Se llenaban con aceite de oliva y tenían desde una a una docena de mechas. Algunas tenían asas, por lo que podían ser llevadas de una habitación a otra, y también podían ser llevadas por actores en las obras o por los participantes en actividades rituales. Las lucernas tenían formas eróticas, o motivos mitológicos o patrones florales. Estas lámparas se hicieron muy populares, ya que se podían coleccionar y eran relativamente baratas. Estas lucernas fueron fabricadas en masa en grandes cantidades, usando moldes en vez de técnicas artesanales. Como resultado de esta manufactura rápida y barata, varios miles de ejemplos pueden admirarse en museos de todo el mundo. Al depósito de combustible se le denomina infundibulum. Discus a la cubierta del mismo, que solía tener forma cóncava para permitir un mejor llenado del aceite y estaba generalmente decorado. Rostrum era la extensión del infundibulum hacia adelante para colocar la mecha o ellychnium. Al otro lado se encontraba el asa para su transporte o ansa. Se conservan ejemplares artísticamente decorados en cerámica y bronce.

Lucernario

Linterna, derivado de lucerna.

Lucetia

"la que trae luz". Sobrenombre de Juno, cuando ayudaba en los partos. Ver, Lucina.

Lucetio

Lucerio (sobrenombre de Júpiter, como dios de la luz).

Lucetio

Lucetius (capitán latino, que Ilioneo aplastó con una piedra enorme en el momento en que daba fuego a una de las ….).

Lucetius

o Lucetio. Capitán latino, que Ilioneo aplastó con una piedra enorme en el momento en que daba fuego a una de las puertas del campo troyano.

Luceyo

Lucio (Lucius Lucceius) (siglo I a.C.). Hombre rico y amigo de Pompeyo. Era pretor urbano en el 67 cuando, en una disputa, el cónsul Glabrio rompió su silla oficial. En el 64, Luceyo frustró las intenciones de César cuando este, al cargo del tribunal criminal, alentaba el procesamiento de los seguidores de Sila que habían asesinado a ciudadanos durante las proscripciones, acusando a Catilina, que era el compinche de César. En consecuencia, Luceyo apoyó a Cicerón en su candidatura como cónsul para el 63 y su consiguiente campaña contra Catilina. Sin embargo, en el 60 ayudó en la campaña electoral de César (ahora aliado con Pompeyo), pagando todos los gastos electorales, en una candidatura común para el consulado del 59, pero Luceyo fue derrotado por Bíbulo, que tenía el apoyo de los conservadores. En los 50, Luceyo se embarcó en la carrera de historiador con un relato (perdido) que abarca desde el período de las guerras sociales (90 a.C.) hasta sus días. Cicerón intentó, sin éxito, persuadirlo para que escribiera un relato favorable de su consulado y de su campaña contra Catilina. Luceyo fue un consejero cercano de Pompeyo, sobrevivió a Farsalia, fue perdonado por César y dirigió a Cicerón una carta de consolación por la muerte de su hija en el 45.

Lucha

Abstracción, hija de Éter y Gea.

Lucha

Combate de dos hombres cuerpo a cuerpo para probar las fuerzas y echar por tierra el uno al otro. Formaba parte de los juegos ístmicos, restablecidos por Teseo, y fue admitido en casi todos los juegos que se celebraban en Grecia. Se distinguía en tres especies, la que se hacía en pie firme, la de la arena y aquella en que empleaba tan sólo la extremidad de las manos, sin agarrarse por el cuerpo. Los poetas nos ofrecen varios ejemplos. Puede verse en Homero la lucha de Áyax y Ulises; la de Hércules y Aqueloo, en Ovidio, y en Heliodoro la de Teagenes y un gigante etíope. Los lidiadores se preparaban al combate con friegas, que daban mayor flexibilidad al cuerpo, y unciones, que hacían los miembros más resbaladizos y difíciles de agarrar, rodando por la arena.

Luchadores

Sus símbolos eran la redomita de aceite y el estrigilo, como lo prueban diferentes antigüedades, entre otras una inscripción griega al pie de una estatua de un lidiador, que dice, que "Murió pobre, no habiendo podido llevarse de este mundo sino una redomita de aceite".

Luchas patricio-plebeyas

El endeudamiento progresivo de la plebe romana y el repetido incumplimiento de las promesas hechas por los patricios, en el sentido de mejorar sus condiciones económico-jurídicas, agudizó el enfrentamiento de las dos clases. En 494 a.C. se creó una fuerza armada plebeya conjurada (Lex sacratia) que se retíró al Monte Sacro y sólo regresaron los plebeyos a la Urbe cuando se permitió crear los Concilia plebis, presididos por los tribunos de la plebe. Los acuerdos que se adoptasen por mayoría (plebiscitos), tendrían carácter vinculante para todo el pueblo a partir del año 287, con la Ley Hortensia. Ver, Conflicto patricio-plebeyo.

Lucía

(santa) (siglo III). Virgen y mártir italiana nacida en Sicilia, en la ciudad de Siracusa, a finales del siglo III. Murió, probablemente, mártir en su ciudad natal durante la encarnizada persecución contra los cristianos del emperador Galerio, hacia el año 304. Lucía refleja en su nombre y en su vida la luz inconmovible de su virginidad y de su entrega a Cristo. El culto de la virgen Lucía, ya célebre en el siglo IV, se extendió desde la antigüedad por casi toda la Iglesia, y su nombre se introdujo en el Canon romano de la misa. Su fiesta se celebra tradicionalmente el 13 de diciembre.

Luciacum

Asentamiento galo-romano de la Galia-Aquitania. Hoy, Dussac, cantón de Lanouaille, departamento de Dordoña, región de Nouvelle-Aquitaine, Francia.

Luciano

(ca.120-180). Escritor griego, maestro de la sátira, que fue extremadamente hábil en el manejo del diálogo. A pesar de su enorme éxito y su dilatada producción literaria, es poco lo que sabemos sobre su propia vida; de hecho, la mayor parte de los datos proceden de sus escritos. Se sabe que su lengua materna no fue el griego, pues procedía de Samosata, una ciudad situada en el Eúfrates superior: el propio Luciano se llamaba a sí mismo sirio. Su primer contacto con el mundo del arte fue con la escultura, disciplina que aprendió en casa de su tío; sin embargo esta experiencia no tuvo un final feliz, como él mismo relata en una de sus obras. Desde allí, se dirigió hacia las escuelas de retórica en Jonia, donde su talento brilló con luz propia. Fue allí donde estudió la literatura griega desde Homero hasta los poetas alejandrinos y donde conoció las grandes obras de la prosa ática. Todo este bagaje literario aparece en sus propios escritos bien de manera directa a través de citas o, mucho más frecuentemente, de una manera indirecta gracias a las alusiones, técnica que dominaba a la perfección. Por medio de esta formación retórica y literaria, Luciano moldeó su estilo manteniéndose en un moderado aticismo, al que supo insuflar un nuevo aire muy personal. Una vez concluido este período de estudio, Luciano trabajó un tiempo como abogado y, tras su fracaso en estas lides, comenzó a cultivar con éxito la profesión de rétor a la manera de los sofistas viajando de un lado a otro y ofreciendo conferencias. Llegado a la cuarentena, se asentó en Atenas, donde abandonó su dedicación a la retórica por la filosofía, bajo la dirección del filósofo cínico Demonacte. Con todo, su aproximación a esta ciencia no supuso grandes cambios en su vida ni en su pensamiento; más bien se trató de un acercamiento superficial que le permitió enriquecer su ya agudo escepticismo. Luciano expone sus contactos con la Academia y el Liceo al mismo tiempo que con los cínicos y epicúreos. De todas estas escuelas extrajo un mayor sentido crítico respecto a la sociedad y el mundo contemporáneo, pero no fue más allá ni se preocupó por ahondar en los grandes problemas filosóficos que se dirimían en torno a esos centros de pensamiento. Del mismo modo, Luciano sintió siempre una profunda aversión por los estoicos, que quedó también reflejada en su obra. A partir de este momento, Luciano desarrolló un nuevo tipo de diálogo bajo la influencia de la diatriba filosófica de Menipo de Gádara: el diálogo satírico, en el que se mezclaban elementos del diálogo socrático con el diálogo propio de la Comedia Nueva, de la que Luciano tenía un amplio conocimiento. A lo largo de su vida y, sobre todo, a causa de su profesión de maestro ambulante de retórica, Luciano viajó por Asia Menor, Grecia, Italia y llegó incluso hasta la Galia, donde vivió durante algún tiempo. Finalmente, gracias a sus contactos con la buena sociedad romana obtuvo un puesto como funcionario en la administración de Egipto, donde continuó con su labor literaria hasta su muerte, acaecida después del año 180. Dada la enorme variedad de su obra es muy difícil ofrecer una clasificación de la misma, por lo que es mejor seguir un criterio cronológico que dé cuenta de las distintas etapas o momentos claves de la vida literaria de Luciano. Las obras que se citan seguidamente, responden a este criterio: discursos Abdicatus, Phalaris, Tyrannicida, sus descripciones artísticas como De domo y algunos elogios como el titulado Muscae encomium. También pertenecen a esta época sus Prolaliai, pequeñas piezas retóricas. En sátira y crítica, Bis accusatus, Rhetorum praeceptor y su Pseudosophista. Sus afamados diálogos, Diálogos de los dioses, el Prometeo, los Diálogos de los dioses marinos, Diálogos de las hetairas, Timón. Diálogos en los que arremetió contra la religión como el Icaromenipo, el Iuppiter tragoedus o el Deorum concilium. Su crítica contra la corrupción de los ricos y su alabanza del sabio que nada necesita, aparece en su Menipo, Cataplus, Caronte, el Diálogo de los muertos y el Gallo. También arremetió contra la filosofía en sus diálogos Convivium, Piscator o Philopseudes. En alguno de los diálogos Luciano llegó incluso a introducirse como un personaje más con el nombre de Licino como en el titulado Hermótimo. Relatos ficticios como La historia verdadera, Lucio, también llamado El asno, que se considera apócrifo. Epístolas como su De mercede conductis, De historia conscribenda, que volvió a retomar en los dos libros de su Verae historiae. De igual modo, Luciano recurrió a la epístola para sus obras de madurez, el De morte Peregrini y Aléxandros, que era un ataque a Alejandro de Abonútico. Fue inspiración para las obras de Rabelais, Raspe (sobre el barón de Münchhausen), Swift y Rostand (Cirano de Bergerac).

Luciano

(san) (¿-312). Sacerdote llamado el Sirio o el Antioqueno ya que fue presbitero de esta localidad. Tras la muerte de sus padres, vivió en Edesa y se dedicó al estudio de los textos sagrados. El emperador Maximino lo hizo encarcelar por ser el firme apoyo de los fieles cristianos. Después de nueve años de prisión murió martirizado el 7 de enero del año 312. Parece que se sintió atraído por las ideas de Pablo de Samosata. Hizo una versión de los Setenta de la cual se conserva un manuscrito en la Biblioteca del Vaticano. Se le atribuyen también una versión de los Evangelios y las obras De fide libelli y Breves ad nonnullos epistolae. Su fiesta se celebra el 7 de enero.

Lucifer

o Luzbel. El más bello de los ángeles se convirtió en Satanás al rebelarse contra Dios. Según san Lucas, Cristo afirmó haber visto a Satanás caer del cielo como un rayo.

Lucifer

o Eósforo o Heósforo o Héspero o Fósforo "portador de luz". En la mitología griega, era un hijo de Eos y de Astreo, Perses, Atlas, Céfalo o Eolo, que personificaba al lucero del alba (que hoy se sabe que es el planeta Venus) o del atardecer. Ordenaba el devenir de los astros, y uncía y desuncía los caballos de Helios al carro del Sol. Fue padre de Hesperis, Ceice y Dedalión. Su nombre aparece en la traducción griega de la Biblia, si bien san Jerónimo lo tradujo como Lucifer. Se le representa como un anciano de largos cabellos blancos que anuncia a su madre, la Aurora, desde la bóveda celestial.

Lucifer

Nombre del espíritu que presidía al Oriente, según opinión de los magos. Lucifer era evocado al medio día en un círculo, en medio del cual estaba escrito su nombre.

Lucifer

Sinónimo del príncipe de las Tinieblas. Jefe de los ángeles que, según las Escrituras, se rebelaron contra Dios (Jehovah).

Lucifer de Cagliari

Lucífero (san) ((¿-370). Obispo cismático de Cagliari, en Cerdeña. Fue desterrado por Constantino a causa de la violencia con que defendió la causa de san Atanasio. Juliano revocó ….).

Lucífera

Sobrenombre de Ártemis. Se la ve con este sobrenombre en un monumento, teniendo una antorcha en una mano, y en la otra un arco, y llevando la aljaba sobre sus espaldas. En otra parte está representada cubierta con un gran velo sembrado de estrellas, y teniendo en la mano una antorcha elevada. Los griegos invocaban a Ártemis Lucífera para los partos, así como los romanos a Juno Lucina.

Luciferi Fanum

o Luciferi-Fani "el templo del lucero". Topónimo latino usado en la antigüedad para nombrar un enclave geográfico en España, citado por Estrabón en su Geografía. Desde antiguo se identifica con la actual ciudad de Sanlúcar de Barrameda, usándose como sinónimo de ésta en alguna bula papal de la Edad Moderna escrita en latín y apareciendo como parte del lema del escudo del municipio. Las excavaciones realizadas en los años 80 del siglo XX, en el lugar conocido popularmente como El Tesorillo, en el Pinar de la Algaida, sacaron a la luz las ruinas de un antiguo santuario dedicado a Astarté o Venus, deidad femenina asociada con el lucero, que podría identificarse con el nombrado por Estrabón. Hoy, Sanlúcar de Barrameda, provincia de Cádiz, comunidad autónoma de Andalucía, España. Ver, Lacus Ligustinus.

Luciferi-Fani

Luciferi Fanum ("el templo del lucero". Topónimo latino usado en la antigüedad para nombrar un ….).

Lucífero

(san) o Lucifer de Cagliari (¿-370). Obispo cismático de Cagliari, en Cerdeña. Fue desterrado por Constantino a causa de la violencia con que defendió la causa de san Atanasio. Juliano revocó su destierro, y entonces se declaró en favor de los eutiquianos; murió en 370.

Lucífero

Nombre latino del griego Fósforo, nombre dado a la estrella Venus como anunciadora de la mañana, mientras que se denomina Véspero en su aparición a la caída de la tarde.

Lucila

(Annia Aurelia Galeria Lucilla) (150-182). Hija del emperador Marco Aurelio y de su esposa Faustina la Joven. Lucila fue la hija mayor que sobrevivió a sus padres. En el 161 estaba prometida al socio de su padre en el poder, Lucio Vero, corregente del Imperio con Marco Aurelio, con quien se casó en el 164 en Éfeso. Desde entonces, Lucila fue proclamada augusta (emperatriz), pero enviudó en el 169. El emperador le ordenó casarse entonces con Tiberio Claudio Pompeyano, uno de sus colaboradores, en contra de su voluntad. Lucila tuvo hijos con ambos maridos. Se opuso al reinado de su hermano, el emperador Cómodo, y en el 182 conspiró contra él, intentando reemplazarlo por su hijastro, pero fue arrestada y desterrada a Capri, donde la ejecutaron.

Luciliacus

"dominio de Lucillius". Asentamiento galo-romano de la Galia céltica. Hoy, Luzillé, departamento de Indre-et-Loire, región Centro-Val de Loire, Francia.

Lucilio

Gayo (Caius Lucilius) (ca.180-102 a.C.). Poeta satírico nacido en Suessa Aurunca (hoy, Sessa Aurunca), en el norte de Campania y muerto en Nápoles. Aunque su familia era de rango senatorial y muy rica, Lucilio permaneció en la clase ecuestre y dedicó su vida adulta al arte. La hija de su hermano, Lucilia, se casó con Pompeyo Estrabón y fue la madre de Pompeyo Magno. Lucilio sirvió en Hispania bajo el mando de su amigo Escipión Emiliano en el cerco de Numancia en el 134. También tuvo amistad con Gayo Lelio, Junio Congo y Rutilio Rufo. Visitó probablemente Atenas y otras partes de Grecia, como hicieron otras figuras literarias de su época. Como amigo íntimo de los Escipiones, Lucilio debería ser considerado miembro del "Círculo de Escipión", aunque se debe reconocer la informalidad de dicho grupo. Lucilio tomó a Arquíloco como modelo para el tema de sus sátiras y a Ennio como modelo para su estilo métrico. Comenzó a escribir los libros más tarde numerados 26-30, quizá a finales de los 130 y principios de los 120, en una variedad de versos tradicionales, el septenario y otros versos dramáticos, aunque por el libro 30 adoptó el hexámetro como vehículo de sus sátiras. Lucilio atacó a sus enemigos, dando sus nombres sin miedo, como había hecho Aristófanes, e incluyendo muchos detalles sobre sí mismo y sus sentimientos, por lo que es el más autobiográfico de los poetas romanos por debajo de Catulo. Más tarde, Lucilio escribió en hexámetros los libros 1-21. El libro 1 contiene una asamblea de los dioses y un ataque contra Cornelio Léntulo Lupus; el libro 2, una parodia del juicio de Q. Mucio Escévola por extorsión como gobernador de Asia, por acusación de Albucio; el libro 3 contiene un Viaje a Sicilia, que Horacio imitó en su Viaje a Brindisi; el libro 5, un reproche a un amigo por no haber visitado a Lucilio mientras estaba enfermo, y el libro 6 narra el encuentro de Escipión con un pesado. Otros libros contienen material sobre actividades sexuales, lenguaje, gramática, estilo, filosofía y ataques personales, especialmente contra los hombres poderosos, a los que Lucilio consideraba que se habían degradado a sí mismos. Atacó la extravagancia en el vestir y en el comer, y defendió un estricto código de moralidad. Atacó incluso la tragedia. Solo han sobrevivido fragmentos de su obra, en una extensión de 1.400 versos; algunos fragmentos son bastante extensos, muchos son breves y difíciles de situar. Su estilo era a menudo familiar y a veces descuidado, e incluyó libremente palabras griegas y términos técnicos; pudo ser obsceno e insultante, pero a menudo escribió una poderosa e imaginativa poesía. Lucilio inspiró a Horacio en la composición de sus Sátiras y fue admirado por la generación de Persio y Juvenal. Instauró firmemente el hexámetro libre como el mejor verso para la composición satírica romana.

Lucilio

Gayo, conocido como el Joven (Caius Lucilius) (siglo I). Poeta y filósofo de rango ecuestre procedente de Campania, de extracción humilde. Fue protegido por Séneca el Joven, por su talento y su interés por la filosofía y la literatura, y llegó a convertirse en caballero gracias a sus buenas conexiones y a sus esfuerzos. Lucilio entró en la carrera ecuestre y alcanzó el cargo de procurador sucesivamente en los Alpes Grayos, Épiro (o Macedonia), África y Sicilia. A pesar de su éxito como oficial estatal ecuestre, Lucilio protegió la memoria de mucha gente que murió a manos de los poderosos: Léntulo Getúlico, el ejecutado por haber conspirado contra Calígula, y aquellos ejecutados por la emperatriz Mesalina y el liberto de Claudio, Narciso. Séneca dedicó a Lucilio sus Cartas morales, escritas desde su retiro, aunque no todas son parte de una correspondencia real; en ellas Séneca discute muchas materias del interés de Lucilio, de naturaleza filosófica, lingüística o literaria. Lucilio fue también el destinatario de las Cuestiones naturales de Séneca y de su De la providencia. Séneca vio a Lucilio como un buen filósofo a la vez que como un receptor a la medida para sus ideas y enseñanzas. Lucilio escribió poesía y algunos de sus versos son citados por Séneca. Escribió un epigrama en griego que se conserva en una inscripción en Sinuessa.

Lucilio

(Lucilius) (siglo I). Poeta satírico griego que durante el reinado de Nerón compuso un centenar de epigramas que se han conservado en la Antología griega. Su obra demuestra que era muy inteligente y hábil: a menudo satiriza tipos por sus manías o por sus idiosincrasias profesionales. Le divertía cualquier giro inesperado de los sucesos. Lucilio desarrollaba el clímax agudo, ingenioso e inesperado al final de su epigrama, y en este aspecto fue una fuente de inspiración para Marcial.

Lucillo

Urna sepulcral de piedra. Ver, Tipos de tumbas.

Luciluco

Nombre que recibe un bosque sagrado de Mesenia, Grecia, donde Lico, hijo de Pandión, purificó a todos los iniciados en el culto de Ceres.

Lucina

"la que trae niños a la luz". Sobrenombre que reciben las diosas Diana y Juno, en su calidad de diosas de la luz y de los alumbramientos. Ver, Lucetia, Ilitía, Infancia.

Lucina

"protectora de los partos". En la mitología romana, es el nombre que recibe la divinidad que presidía el nacimiento de los niños. Esta diosa era hija de Júpiter y de Juno y madre de Cupido. Se la representa por una matrona con una copa en la mano derecha y una lanza en la izquierda, o bien, sentada con un niño recién nacido en el regazo y una flor en la mano derecha. En las ceremonias de su culto se le dedicaban guirnaldas y coronas de flores. En la mitología griega era llamada Ilitía (Ver) y era hija de Zeus y Hera. Ver, Infancia.

Lucio

(siglo II). Escritor griego. Nació en Patrás, en la Acaya, y vivió en tiempos de Antonino. Supuesto autor de una novelita picaresca en griego, que se conserva, titulada Lucio o El asno, incluida entre las obras de Luciano de Samosata, pero que con seguridad no es suya. La historia, contada en primera persona, sirvió de base a Apuleyo para su más larga y más seria novela, Las metamorfosis o El asno de oro.

Lucio César

(17 a.C.-2) (Lucius Iulius Caesar). Segundo hijo de Marco Agripa y de Julia. Fue adoptado al nacer por su abuelo Augusto, al tiempo que su hermano mayor Cayo César. En el 2 a.C., al recibir la toga virilis, fue nombrado princeps iuventutis (Príncipe de la Juventud), cónsul designado y se le prometió con Emilia Lépida. De camino hacia España falleció en Marsella y fue enterrado en el Mausoleo de Augusto; cuando murió su hermano dos años después, recibió diversos honores póstumos. Ver, Cayo César.

Lucio I

(san) (253-254). A la muerte de san Cornelio en el 253, fue elevado a la dignidad pontifical Lucio, de cuyos primeros años no se tienen más noticias que las que da el Liber Pontificalis: era romano y su padre se llamaba Porfirio. Por orden del emperador Galo fue condenado al destierro, pero éste no duró mucho tiempo, pues Galo murió en la lucha contra el rebelde Emiliano, y al ser éste asesinado por sus soldados quedó como único emperador el general Valeriano, que se mostró benévolo con los cristianos. Lucio pudo volver a Roma, donde fue recibido con extraordinarias muestras de cariño. Allí recibió una carta de san Cipriano que le felicitaba por su libertad y porque había tenido la dicha de no morir en el destierro como su antecesor san Cornelio. Al poco tiempo falleció Lucio de muerte no violenta según todas las probabilidades, aunque en el Liber Pontificalis se dice lo contrario (en el tiempo de su muerte, no sólo la Iglesia no era perseguida, sino que el emperador Valeriano se mostraba benevolente con los cristianos; no es creíble, pues, que muriese martirizado. Además, en el siglo IV la Iglesia celebraba su fiesta como de un obispo, pero no de un mártir; su nombre está en la Depositio episcoporum, no en la Depositio martyrum). Con todo, san Cipriano no dudó en darle el título de mártir como a su predecesor san Cornelio. A su muerte, acaecida en el año 254, su cuerpo fue depositado en la cripta papal del cementerio de Calixto. Fue sucedido por san Esteban I.

Lucio Quieto

(siglo II). General romano. Vivió a principios del siglo II. Era de origen árabe y se distinguió en los ejércitos de Trajano hacia el año 110.

Lucio Tarquinio Prisco

Demarates ((656-578 a.C.). Príncipe etrusco de origen griego. Llamado más tarde Lucio Tarquinio Prisco (Lucius Tarquinius Priscus) o ….).

Lucio Vero

(130-169) (Lucius Aurelius Ceionius Commodus Verus). Emperador romano de la dinastía de los Antoninos. Hijo de Lucius Ceionius Commodus. Nacido en Roma en 130. Adoptado al mismo tiempo que Marco Aurelio por el emperador Antonino Pío, en el año 138, a indicación del emperador Adriano. Se distinguió escasamente en la guerra, se dedicó a los placeres y entregó el mando a los demás generales, fijando su residencia en Antioquía. Emprendió junto con Marco Aurelio una campaña contra los marcomanos, que no vio terminada, pues murió antes. Se casó con una hija de Marco Aurelio y fue uno de los príncipes romanos más viciosos. Usó los nombres de Lucio Aurelio Cejonio Commodo Vero. Murió en febrero del 169.

Luco

Bosque sagrado.

Lucrecia

(siglo VI a.C.). Dama romana, célebre por su hermosura y su castidad. Hija de Septimio Lucrecio Triciplino, y mujer de Colatino, un poderoso patricio. Habiendo inspirado una pasión violenta a Sexto, hijo de Tarquino el Soberbio, aquél, no pudiendo vencer su virtud, logró una noche introducirse en su habitación, hallándose ausente el marido, obligándola a prestarse a sus deseos, amenazándola si no accedía, no tan solo con darle muerte, sino además matar a un esclavo, y colocar el cadáver a su lado para más deshonra. Al día siguiente de consumado aquel crimen, Lucrecia envió llamar a su padre y a su esposo, que llegaron acompañados de sus amigos, y después de referirles su desgracia, se traspasó el pecho con un puñal, diciéndoles que la vengasen. Sabido es que este acontecimiento produjo la revolución de Roma, que arrojando a los Tarquinos del trono, fundó la República que llegó a dominar la mayor parte del mundo entonces conocido.

Lucrecia

Una de las mujeres de Numa Pompilio. Casó con ella después de haber sido elegido rey.

Lucrecio

(Titus Lucretius Carus) (ca.97-ca.53 a.C.). Poeta didáctico, autor del poema latino De la naturaleza de las cosas (De rerum natura). Su nombre era Tito Lucrecio Caro, pero no se sabe nada más sobre él o su vida con certeza. Ni siquiera Cicerón habló de su vida y solamente Cornelio Nepote lo alabó. Tampoco es mencionado por Virgilio u Horacio. Girolamo afirmó que enloqueció por causa de un filtro amoroso que le dio a beber una mujer y que en algún período lúcido escribió su obra. Lucrecio se impuso a sí mismo la tarea de exponer en hexámetros los Principios de la filosofía epicúrea, a pesar de que el propio Epicuro había rechazado la poesía como un vehículo serio para la exposición filosófica. Lucrecio siguió así el precedente sentado por los primeros filósofos griegos, Empédocles y Parménides, en especial el poema (perdido) del primero de ellos Sobre la naturaleza, para componer poesía didáctica que expusiera la filosofía de la naturaleza al tiempo que criticaba las doctrinas de estos. La fuente principal de que se sirve Lucrecio como material en su poema deben de ser las obras de Epicuro, en su mayoría perdidas; el título, de todas formas, recuerda el del tratado de Epicuro Sobre la naturaleza, perdido casi por completo, y hay un significativo parecido con la conservada Carta a Heródoto. La meta principal de Lucrecio al escribir su poema era evangelizadora: salvar a la humanidad de su temor irracional a los dioses y a la muerte por medio de una explicación cuidadosa de la verdadera naturaleza del universo en que vivimos, su condición material (principalmente que el alma es tan mortal como el cuerpo) y la ausencia de este mundo de lo sobrenatural (admite la existencia de un dios que no se interesa por la humanidad y que habita en los espacios entre los mundos). Al dedicar su poema a Gayo Memmio (un político y antiguo pretor desterrado en el 52 por prácticas corruptas que eligió después vivir en Atenas y a quien Cicerón apela para que no se destruyan los restos de la casa de Epicuro en esa ciudad), Lucrecio pudo haber dado un paso en falso y haber ofendido más de lo que se proponía: el poema es una clara condena de las actividades políticas, como las que condujeron a la injusticia de Memmio, aunque la caída de este debió de producirse después de la muerte de Lucrecio. Cicerón conocía bien el poema y lo admiraba: en una carta del 54 dirigida a su hermano alaba su hábil composición. Es difícil aventurar cuál era la posición social de Lucrecio; la historia, original de Suetonio y transmitida a través del erudito cristiano Jerónimo, que afirma que Lucrecio fue víctima de una poción amorosa administrada por su mujer, parece bastante fantasiosa. Según esta historieta, el filtro le habría vuelto loco, y Lucrecio, en sus momentos de lucidez, habría escrito el poema, que, según se dice, habría editado Cicerón, matándose finalmente. El poema, que es nuestra mejor evidencia del sistema físico epicúreo (a pesar de la auténtica intención de Lucrecio definida anteriormente), está dividido en seis libros, cada uno de más de 1.000 versos de extensión. Todos los libros van precedidos de un prólogo y todos acaban con una sección que se diferencia del cuerpo principal del libro. El argumento de cada libro está claramente indicado: el efecto general del poema es el de una diatriba, es decir, el de una contestación filosófica, casi religiosa, apoyada en los recursos de la retórica. Hay, por tanto, un fuerte componente satírico en el modo en que Lucrecio maneja este material, que surge de su evidente indignación ante los engaños que se difunden a su alrededor. Su estilo es áspero si se compara con la sofisticación de los poetas contemporáneos como Catulo, y está en deuda con los primeros poetas como Ennio y Pacuvio, con un marcado uso de la aliteración y la asonancia, formas arcaicas y palabras compuestas de su invención. El hexámetro a veces es torpe y monótono, pero es arrastrado por la fuerza del argumento. Es asombrosa la hazaña de Lucrecio al exponer la teoría atómica de la filosofía de la naturaleza en una lengua cuyas deficiencias siente muy intensamente, y hacerlo con convicción y pasión. Pero lo que se echa en falta en el poema es la exposición y discusión del sistema ético epicúreo. Los seis libros del poema están dispuestos por parejas: los dos primeros corresponden a la física atomista; el tercero y cuarto a la psicología y los dos últimos están dedicados a la historia del cosmos y de la humanidad. I. Los principios de los seres, la materia y la vida. II. Los átomos. III. Naturaleza mortal del hombre. IV. Teoría del conocimiento. V. Cosmología y origen de las civilizaciones. VI. Fenómenos naturales (meteorología y epidemias). Es un total homenaje a Epicuro, como lo demuestra al comienzo de cada libro. Lucrecio adopta a la diosa Venus como destinataria dramática de su prólogo en el libro 1, concibiéndola como una fuerza de la vida. A continuación describe la naturaleza física del universo según los términos de la teoría atómica. Nada puede surgir de la nada: los átomos de distintas formas y tamaños son los únicos elementos estables e inmutables y cambian sus posiciones relativas en el vacío a causa de la alterabilidad del mundo visible. Tras refutar los sistemas descritos por los filósofos presocráticos Empédocles, Heráclito y Anaxágoras, Lucrecio demuestra lo infinito del universo en relación con el vacío y los átomos que contiene. El libro 2 desarrolla su descripción del sistema atómico y discute el movimiento de los átomos, evitando el determinismo absoluto de Demócrito, mediante la postulación de las desviaciones impredecibles en el movimiento de los átomos y diferenciando entre las cualidades primarias, que son inherentes a los átomos, y las cualidades secundarias, como el color, la temperatura y el olor, que son accidentales y surgen de la combinación de los átomos. Además del nuestro hay muchos otros mundos en el universo, todos susceptibles de nacimiento y muerte. En el libro 3, tras un poema de alabanza sobre Epicuro, Lucrecio discute el tema del alma, argumenta que está compuesta de finos y ligeros átomos y que por tanto es mortal junto con el cuerpo. Muestra además cómo las enfermedades del cuerpo son paralelas a las enfermedades de la mente y avanza una serie de "pruebas" de la mortalidad del alma: por tanto es una tontería y está injustificado el temor a la muerte. El libro 4 retoma el poema con un prólogo similar al del libro 1, y los restantes libros tratan en detalle los temas que surgen de las premisas sentadas en los anteriores. El libro pasa a discutir la percepción y otras cuestiones psicológicas como la sensación y el proceso del pensamiento. Lucrecio considera la falibilidad de los sentidos, pero argumenta en contra del escepticismo. Finaliza el libro con una condena de la pasión amorosa. En el libro 5, tras un nuevo encomio de Epicuro, Lucrecio regresa al tema de la mutabilidad del mundo y ofrece un relato racional de su comienzo y desarrollo inicial, discutiendo el origen de la vida, recorriendo desde las plantas hasta el hombre. A continuación describe el proceso de creación de la humanidad y su progreso hacia la civilización. El libro 6 trata varios fenómenos atmosféricos como el sistema del tiempo y las tormentas, y fenómenos de la Tierra como los volcanes, los terremotos y el Nilo. Continúa con las enfermedades y las plagas y termina con una gráfica descripción de la peste de Atenas descrita en la Historia de la guerra del Peloponeso de Tucídides. Existen dudas sobre si el poema que tenemos es la obra completa; el final es demasiado brusco y es posible que haya una contaminación en el texto. Además de la división de la obra en dos grandes secciones, sugerida anteriormente, se podría considerar que el poema está dividido en tres partes: los primeros dos libros se referirían a la teoría atómica; los intermedios, al ser humano, y los dos últimos, a toda la amplitud del mundo en su conjunto. Luchó contra la religión oficial, que no dejaba renovarse al hombre, utilizando un lenguaje vigoroso y denso. Además de ser admirado por Cicerón, el poema de Lucrecio fue alabado por Virgilio, Estacio y Ovidio, pero ignorado durante el Bajo Imperio y la Edad Media, y, al igual que la obra de Catulo, se conservó por casualidad en un único manuscrito. Poggio Bracciolini lo redescubrió en 1437. Marsilio Dicio lo conoció y lo combatió y el humanista Michelle Marullo imitó y publicó su obra. Tanto Giordano Bruno como Gassendi estudiaron a través de su obra el epicureísmo. Lucrecio fue reconocido en el Renacimiento como un importante pensador por su racionalidad, y Milton lo imita en su Paraíso perdido. Esta obra influyó en pensadores políticos como Hobbes, Vico y Rousseau, ofreciéndoles un relato de la evolución de la sociedad humana desprovisto de dogmas religiosos. Actualmente, se le reconoce como una de las voces más auténticas y profundas de toda la poesía clásica.

Lucrii Dii

Dioses romanos que presidían las ganancias.

Luctacios

Juegos de los que habla Cicerón en su Bruto.

Lucterio

(siglo I a.C.). Jefe galo de los cadurcos, el último, junto con el senón Drapes, en resistirse a la invasión de los romanos con Julio César a finales de la guerra de las Galias. Lucterio se unió en el año 52 a.C. a la causa de Vercingétorix que "envió a los rutenos, con un grupo de tropas, al cadurco Lucterio, hombre de rara intrepidez". Él "se ganó a este pueblo para los arvernos. Siguió hacia los nitióbroges y los gábalos, recibió de cada pueblo rehenes, y, habiendo reunido una fuerte tropa, pretendió invadir la Provincia, en dirección a Narbona". César reforzó sus posiciones y Lucterio renunció a atravesar el monte Cevena en invierno. Más tarde, Lucterio participó en el sitio de Alesia y en la derrota gala. Un año después de la rendición de Vercingétorix en Alesia, Lucterio y Drapes el senón, reunieron sus fuerzas con la renovada intención de invadir la Provincia. Amenazados por las legiones de Caninio, se refugiaron en el oppidum de Uxeloduno después de ser abastecido de grano. César intervino en persona y toma la villa privándola de agua. Vencido, Lucterio buscó refugio con el jefe arverno Epasnacto, que aliado con el Imperio romano, lo entregó a César.

Luctus

Durante el tiempo de luto (tempus lugendi) la viuda romana no puede contraer segundas nupcias y debe esperar un plazo de diez meses para volver a casarse. La razón de este plazo, que posteriormente se amplió a once meses, obedecía a evitar dudas sobre la paternidad de un posible hijo póstumo y evitar así la turbatio sanguinis. Podía volver a casarse sin plazo alguno con permiso del emperador y cuando tenía el hijo del marido muerto.

Luctus

"el Luto". Hijo del Éter y la Tierra (Higinio). Estacio le da un vestido sangriento y despedazado, y Virgilio lo pone en la entrada de los infiernos. Ver, Pentos.

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