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Palabra   |   Descripción

Sémele

En la tradición tebana, Sémele es hija de Cadmo y Harmonía. Fue amada por Zeus y concibió a Dioniso. Hera, celosa, le sugirió que pidiese a su divino amante que se le apareciese en toda su gloria. Zeus, que imprudentemente había prometido a Sémele concederle cuanto le pidiese, tuvo que aproximarse a ella con sus rayos, y Sémele murió al instante, carbonizada. Sus hermanas propagaron el rumor de que había tenido un amante vulgar, pero que se había jactado de haber obtenido los favores de Zeus y éste, para castigarla, la había fulminado. Esta calumnia tuvo consecuencias funestas para las culpables, las cuales fueron castigadas en sus descendientes (Ver, Acteón, Ino, Penteo). Más tarde, cuando Dioniso hubo merecido, por sus hazañas, ser divinizado, bajó a los Infiernos a buscar a su madre. Resucitada de este modo, Sémele fue llamada al cielo, donde lleva el nombre de Tíona o Tione. Una variante lacedemonia del nacimiento de Dioniso es la siguiente: Dioniso había nacido, normalmente, de Sémele, en Tebas. Pero Cadmo expuso al niño y a su madre dentro de un cofre, en el mar. El cofre fue arrojado por las olas a las costas de Laconia, donde Sémele, que había muerto, fue enterrada. Según esta tradición, el dios habría sido criado allí.

Semelegénetes

"hijo de Sémele". Epíteto de Dioniso.

Semeleyo

"hijo de Sémele". Epíteto de Dioniso.

Semelia Proles

Semeleius Heros. Dioniso, hijo de Sémele.

Semelingas

o Semelingus. Asentamiento de la Galia Narbonense. Hoy, Sémalens, departamento de Tarn, región de Occitania, Francia.

Semelingus

Semelingas (asentamiento de la Galia Narbonense).

Semempses

Semerkhet ((siglo XXX a.C.). Faraón (ca.2.990) del Período Tinita y de la Dinastía I (3.065-2.890). Llamado Semsem en el Papiro de Turín y Semempses por Manetón, quien le atribuye ….).

Semendria

o Vinceia. Localidad romana de Moesia, en la orilla derecha del Danubio, 40 km aguas debajo de Singidunum (Belgrado). Dacios y tracios habitaron la zona. Los romanos conquistaron la ciudad en el siglo I a.C.. Hoy, Smederevo, Serbia.

Semenenre

Esmenenre ((siglo XVII a.C.). Faraón (ca.1.607) del Segundo Período Intermedio y de la Dinastía XVII (1.633-1.552). Documentado por el Papiro real de ….).

Sementawy

(siglo XIV a.C.). Escriba en la Dinastía XVIII egipcia. Sementawy fue el secretario particular de Horemheb cuando este era todavía general del ejército. Parece haber estado especialmente cerca de Horemheb y fue representado en la tumba que el general se preparó para él antes de asumir la realeza. Sementawy está representado sentado inmediatamente detrás de Horemheb y parece joven y delicado. Posteriormente desapareció y fue reemplazado en el cargo por un oficial del ejército, Ramose, que pudo haber sido el sucesor final de Horemheb como Ramsés I.

Sementet

Enterradora. Ver, Sacerdotisa funeraria (uno de los grupos de sacerdotisas funerarias egipcias, Hemet Ka, estaba integrado en el clero durante el Imperio Antiguo. Entre otros, ostentaban los ….).

Sementinas

Ferias que los romanos celebraban todos los años para obtener buenas sementeras. Por lo regular se celebran el 24 de enero en el templo de la Tierra. Ver, Agricultura.

Sementivae

Festival religioso romano celebrado en el mes de enero que tenía un carácter móvil dentro del calendario. Parece que se trataba de la celebración de la siembra realizada durante el otoño y se ofrecían sacrificios y ofrendas a los dioses protectores de la naturaleza y la cosecha, como Tellus y Ceres. Ver, Agricultura.

Semerkhet

o Sermekhet (siglo XXX a.C.). Faraón (ca.2.990) del Período Tinita y de la Dinastía I (3.065-2.890). Llamado Semsem en el Papiro de Turín y Semempses por Manetón, quien le atribuye un gobierno de 18 años, durante los cuales ocurrieron "numerosos prodigios y una gran calamidad". Antes de hacerse con el poder, que alcanzó mediante un golpe de Estado, había sido, al parecer, sacerdote. Semerkhet I mandó borrar el nombre de su predecesor Andyib, probablemente hermano suyo, de los vasos, tablillas y otros objetos, pero también el suyo se halla borrado en la Lista de Sagqara. Semerkhet no es mencionado en ninguna de las extensas listas reales, reflejo quizá de las incertidumbres que rodearon los últimos años de la Dinastía, con desórdenes internos, guerra civil, y decadencia de la misma. Por su parte, la Piedra de Palermo conserva la referencia del rito de "aparición" que cada dos años efectuaba Semerkhet I como rey del Alto y del Bajo Egipto. Un importante documento del reinado de Semerkhet es una etiqueta de marfil que contenía su nombre y que se atribuye a uno de sus más altos funcionarios, Henuka. La etiqueta menciona una ceremonia relacionada con el culto de "el gran blanco", un dios babuino. Fue apartado del trono por otro usurpador, de nombre Qaa, con quien finaliza esta dinastía. Al igual que Andyib y que el padre de éste, Den, Semerkhet I fue enterrado en Abidos, en cuya tumba fue hallada una estela de esquisto con su nombre y el de su sucesor Qaa (Museo de El Cairo).

Semia

o Semla. En la mitología etrusca era la diosa de la Tierra, madre de Fufluns, dios de las plantas, la felicidad y la salud. Semia está probablemente relacionada con la diosa griega Sémele, como indica su nombre Semla, pudiendo ser un equivalente directo.

Semicaper

Semicabrón. Sobrenombre de Pan, en Ovidio.

Semideo

Héroe o varón esclarecido por sus hazañas, a quien los gentiles colocaban entre sus deidades: Hércules fue elevado, por los hombres, a la categoría de semideo, y fue considerado por los dioses, como un igual.

Semidiós

El término semidiós se usa para describir la figura mitológica que es fruto de la unión carnal entre un dios y un mortal. En la época helenística también eran catalogados como semidioses los poetas y músicos de este período, que narraban historias sobre la vida de los dioses. También a los semidioses se les llama héroes. Es la parte de la naturaleza dual de los héroes griegos que dio lugar al concepto de semidiós, o la doble paternidad que intervenía en su procreación, un tema recurrente, pues actuaban un rey y un dios. En efecto, la madre del héroe puede yacer con ambos padres en la misma noche (Etra, madre de Teseo), o ser visitada secretamente por un dios (Dánae, madre de Perseo). Según se creía en la antigüedad, la semilla de los dos progenitores masculinos se mezclaba en el útero, y los hijos poseían parte de las cualidades divinas, como fortaleza y energía extraordinarias, poder cruzar el umbral de la vida y la muerte y regresar sin daño, o hacer de intermediarios tras la muerte, entre dioses y hombres. Zeus fue el padre de muchos héroes, como resultado de sus devaneos amorosos. A estos héroes, tras la muerte se les concedían honores, especialmente entre aquellos griegos que reclamaban ser descendientes suyos, y que esperaban obtener protección y patronazgo de algún dios por su intercesión. La veneración de los héroes fue parte de los ritos ctónicos de la religión de la antigua Grecia. Los semidioses eran mortales, aunque tenían preferencia sobre los hombres, y algunos poderes inusuales. La única excepción fue Heracles, que tras su muerte fue aceptado entre losdioses olímpicos, adquiriendo así una posición de privilegio. Estructuralmente, los mitos narrativos de los héroes entran dentro del género de la novela. Alejandro Magno animó a los mitógrafos de su séquito a extender la leyenda de su secreta paternidad olímpica. Tuvo éxito, y su leyenda sobrevivió a la antigüedad, llegando a formarse un ciclo de novelas medievales sobre su personaje. Ver, Héroes, Héroe, Culto al.

Semidioses

Entre griegos y romanos, eran las personas o héroes nacidos de la unión de los dioses con mujeres mortales. Por sus virtudes particulares recibían los honores de los altares tras su muerte. Se considera como semidioses a Eneas, Aquiles, Cástor y Pólux, Perseo, etc.. Pertenecen también a la categoría de los semidioses divinidades menores como las Nereidas, los Faunos, los Sátiros, las Sirenas.

Semidulitas

Barsanianos (movimiento del siglo IV que negaba la divinidad de Jesucristo y no admitía otra forma de sacrificio que el llevar a la boca la yema del dedo con la flor de ….).

Semifer

El centauro Quirón, mitad hombre y mitad caballo.

Sémina

Diosa poco conocida que presidía las semillas. Ver, Agricultura.

Semiperros

Pueblo mítico.

Semiramidis

Montañas de la región de Carmania. Hoy, posiblemente el Djebal Shemil, Irán.

Semíramis

(siglo IX a.C.). Reina (811-808) del Imperio Nuevo asirio. Nombre griego de Sammuramat, mujer de Shamshi-Adad V. A la muerte de éste tomó la regencia, no demostrada históricamente, de su hijo Adad-Nirari III, de cinco años. Su corto período de mando estuvo ocupado por luchas contra medos y maneos, dirigidas por el influyente general Nergal-ilia, y expediciones de vigilancia y control por la zona de Guzana, en la alta Mesopotamia, que fue incorporada a Asiria. Al parecer estas expediciones fueron alentadas por Semíramis, lo que harían de ella una mujer de gran carácter y valor, sobre todo al tener que enfrentarse durante su regencia con el intento de independencia de algunos de sus propios gobernadores, entre ellos el de Mari, de nombre Shamash-resh-utsur. El nombre y los títulos de la reina aparecen en una de las estelas conmemorativas de Assur, en la que está calificada como "Señora de Palacio" (zinnishit ekalli). Con posterioridad, la leyenda clásica (sobre todo las referencias de Heródoto, Ctesias y Diodoro Sículo) hizo de esta mujer un personaje mitológico. Ver, Sammuramat. )o( MITOLOGÍA.- Su leyenda aparece en el libro II de la Biblioteca histórica de Diodoro de Sicilia, a quien se debe la historia más completa y detallada de la que él presentaba como "la más célebre de todas las mujeres que conocemos". Semíramis nació en Ascalón (Siria), la ciudad fundada por los filisteos en la costa mediterránea del país al que dieron su nombre: Palestina. Fue el fruto de los amores culpables de la diosa Derketo o Derceto o Atergatis, patrona de Ascalón, y un hermoso joven anónimo "que iba a ofrecerle un sacrificio". Llena de vergüenza al dar a luz, Derceto mató a su amante, abandonó a la niña "en un lugar desierto y rocoso" y luego se tiró a un lago cercano a su templo, donde se transformó en pez. Por suerte, las palomas que anidaban en los alrededores cuidaron a la niña, unas calentándola con sus alas y otras alimentándola con leche y luego con queso, sustraídos de las chozas de unos vaqueros. Al cabo de algún tiempo los vaqueros descubrieron a esa niña "de una gran belleza" y se la entregaron al jefe de los pastores reales, un tal Simio, que se ocupó de ella y le puso el nombre de Semíramis, que según Diodoro es una ligera alteración de la palabra paloma "en la lengua de los sirios". Pasan los años. Semíramis ya es núbil y "supera en belleza a todas sus compañeras". Un día, Ones u Omnes, gobernador asirio de toda Siria, visita las majadas y, siguiendo la costumbre oriental, es huésped de Simio. Ve a la muchacha y se queda prendado de ella; pide su mano, se casa con ella y se la lleva a Nínive, donde Semíramis le da dos hijos, Hiápate e Hidaspe. Pero Omnes tiene que unirse al ejército de su soberano Ninos, fundador de Nínive y "el primer rey de Asiria que menciona la historia". Ninos, que ya ha conquistado casi todo el Oriente Próximo incluido Egipto, se ha propuesto someter la Bactriana, región que a grandes rasgos coincide con el norte de Afganistán. Después de tomar varias ciudades, se encuentra detenido ante la capital, Bactra, ciudad bien fortificada y defendida con coraje. Omnes, cansado de esperar en el campamento asirio, hace acudir a su esposa Semíramis, no sólo para su deleite, sino sobre todo porque es muy inteligente y buena consejera. Semíramis acude con un atuendo "que no permitía distinguir si lo llevaba un hombre o una mujer", y pronto se percata de que, cada vez que los asirios atacan, los defensores de Bactra salen de su ciudadela situada en un altozano para ayudar a los que luchan en las murallas de la ciudad baja. Durante uno de estos ataques, con algunos soldados franquea el difícil sendero que lleva a la ciudadela, y penetra en ella. Desmoralizados, los bactrianos se rinden. La capital es tomada y debidamente saqueada. Ninos admira el valor de esta mujer, la colma de regalos y, por supuesto, se enamora de ella. Le pide a Omnes que se la ceda, prometiéndole a su propia hija a cambio, y luego, ante su negativa, le amenaza con arrancarle los ojos. Presa del pánico, el desdichado Omnes se ahorca. Ninos se casa entonces con Semíramis, que se convierte en reina de Asiria y le dará un hijo llamado Ninias. Pero pronto Ninos muere en Nínive, después de entregar el imperio a su esposa. Como soberana única, ésta reinará durante 42 años. Su primer gesto es enterrar a su marido "en el palacio de los reyes" y ordenar que se construya una gigantesca terraza sobre su tumba. Luego, "ansiosa de sobrepasar en gloria a su predecesor", decide fundar en Mesopotamia una ciudad digna de su ambición: Babilonia. Reúne a arquitectos de todo el mundo y a dos millones de obreros, que construyen sucesivamente la muralla, de 360 estadios de longitud (¡cerca de 70 kilómetros!), con 250 torres y tan ancha que por ella pueden circular los carros en ambos sentidos; 30 kilómetros de muelles; un gran puente de piedra sobre el Éufrates y dos palacios redondos magníficamente decorados, a ambos lados de dicho puente; estos palacios se comunican entre sí por un subterráneo, para cuya construcción ha habido que desviar el curso del río y excavar un enorme embalse. Semíramis remata su obra edificando un templo dedicado a Zeus "a quien los babilonios llaman Belos", adornado con estatuas de oro, y levantando en el centro de la ciudad un gigantesco monolito tallado en las montañas de Armenia. En cuanto a los jardines colgantes, que la leyenda popular y los guías de Babilonia atribuyen a Semíramis, Diodoro los describe detalladamente, pero precisa que eran obra de un rey "sirio" posterior a esta reina. Según Beroso, sacerdote babilonio que a principios del siglo III a.C. escribió en griego la historia de su país, fueron construidos por Nabucodonosor, para complacer a su esposa Amitis, oriunda de Media, recordándole así su montañoso país. Una vez construida Babilonia, Semíramis recorre su imperio, dejando a su paso obras insignes que harán perdurar su nombre. Empieza por Media, parte occidental y montañosa de Irán. En Bagistana funda un parque (en griego, paradeisos, de donde deriva nuestro paraíso) y hace grabar una inscripción "en caracteres sirios" en lo alto de un enorme peñasco cortado a pico que domina la ciudad. En Khauon funda otro parque, alrededor de un palacio de recreo donde pasa largas temporadas, llevando una vida disoluta que Diodoro resume en pocas palabras: "Nunca quiso volver a casarse legalmente, temiendo perder la soberanía, pero elegía a los hombres más hermosos de su ejército y después de concederles sus favores les hacía desaparecer". Más adelante se dirige a Ecbatana y llega al pie de una gran montaña, el Zagros (Zarkaios), "llena de simas y precipicios", que le obligaría a dar un gran rodeo. Semíramis se impacienta y hace arrasar las rocas, rellenar los precipicios y trazar un camino directo. En Ecbatana funda una residencia real y abastece de agua la ciudad haciendo excavar un canal en el monte Oronte (Alvand) que la separa de un gran lago. La reina pasa de Media a Persia y "recorre todas las otras comarcas que posee en Asia", abriendo por doquier caminos en las montañas, levantando campamentos sobre cerros artificiales y sembrando las llanuras de colinas, que son los restos de ciudades fundadas por ella o las tumbas de los generales muertos. Luego da la vuelta y se dirige al oeste, adentrándose en Egipto, donde visita el templo de Amón en el oasis de Siwa "para preguntar al oráculo sobre el momento de su muerte". Somete casi toda Libia y llega hasta Etiopía "para examinar sus curiosidades". Luego la encontramos de nuevo en Bactra, base de partida de la gran campaña que planea emprender a la India, país que nadie ha conquistado hasta el momento. Sabe que la lucha será dura, que tendrá que atravesar el Indo y enfrentarse a los nutridos ejércitos y los temibles elefantes de su adversario Estabrobates, rey de los indios. De modo que invierte tres años en preparar la expedición con mucho detenimiento, reuniendo a tres millones de infantes, 500.000 caballeros, 100.000 carros y otros tantos camelleros, y encarga a unos fenicios, sirios y chipriotas la construcción de una flota de barcos desmontables. No contenta con esto, hace fabricar en secreto falsos elefantes, hechos con las pieles de 300.000 bueyes rellenas de paja, que ocultan a los camellos que los mueven. Cuando todo está listo, desata la ofensiva. Vencidos en una batalla naval, los indios se retiran a la orilla oriental del Indo, perseguidos por los asirios, y luego contraatacan con paquidermos auténticos. En una feroz contienda las tropas de Semíramis son diezmadas. Herida por una flecha de Estabrobates en el brazo y levemente por una jabalina en la espalda, la reina huye y regresa a Nínive. Es el fin de la "soberanía de toda Asia, excepto la India". Poco después de esta derrota, su hijo Ninias conspira contra ella, como había predicho el oráculo de Amón en Siwa. A sus 62 años, cansada ya de tanto luchar, Semíramis le entrega el cetro y desaparece misteriosamente. "Cuentan algunos mitólogos, añade Diodoro no muy convencido, que se transformó en paloma y voló con muchas de estas aves que se habían posado sobre su residencia". Ninias, por su parte, reinó en paz desde el fondo de su harén, "en la ociosidad y el goce incesante de las voluptuosidades de la vida". Sus sucesores hicieron lo mismo durante "treinta generaciones", hasta el reinado de Sardanápalo, "bajo el cual el Imperio asirio cayó en poder de los medos, después de más de 1.360 años de historia". La historia que acabamos de leer no fue inventada por Diodoro: en su mayor parte, éste la tomó de Ctesias, a quien cita en varias ocasiones. Hildegarde Lewy en un estudio, asegura que la leyenda de Semíramis es una amalgama de tradiciones referentes a dos reinas históricas: Sammuramat-Semíramis, la guerrera, y Naqia-Zakutu, alias Nitokris, la fundadora de Babilonia. El cúmulo de argumentos que presenta es impresionante, y parece convincente. Hay otra interpretación de la leyenda que no es incompatible con las dos anteriores, pero les da otra dimensión. Aunque se comportase como un ser humano, Semíramis sería la encarnación de la divinidad femenina del panteón asirio, Ishtar de Nínive.

Semireas

Uno de los ángeles que fueron seducidos por la hermosura de las mujeres. Ver, Azael, Famaro.

Semirus

Nombre que Plinio da a un río de la Magna Grecia que desemboca en el golfo Scylaceus. Hoy, Simmari o Simeri, provincia de Catanzaro, región de Calabria, Italia.

Semis

(pl. semises). Moneda romana con un valor de medio as, 6 onzas. Bajo la República, el as fue una moneda de bronce acuñada con un valor equivalente a media libra romana, y en su anverso aparecía la figura de Júpiter, con una S. Con la reforma monetaria de Augusto del 23 a.C., por tratarse de una moneda de bronce o fraccionaria, fue acuñada por los triunviri monetales a las órdenes del Senado, y, también, bajo Augusto, Tiberio, Calígula y Claudio se concedió el privilegio de acuñación de esta moneda a algunas colonias y municipios, que emitieron también ases. A partir de los Antoninos, fue acuñado directamente por la administración imperial. Dejó de emitirse a lo largo del siglo III.

Semissis

Nombre del quinario áureo en el Bajo Imperio romano. Desde Constantino la subdivisión del solidus de oro fue de unos 2,27 gramos.

Semitales

Dioses romanos, que se cuidaban de guardar los caminos.

Semitas

o hijos de Sem, hijo del patriarca hebreo Noé. Pueblos nómadas que se pusieron en movimiento durante el III milenio a.C. siguiendo las rutas de los oasis y las regiones menos áridas de la península arábiga. Se instalaron en las márgenes de los ríos Éufrates y Tigris y en el pasaje Sirio-Palestino. Los pueblos más destacados fueron: acadios, amorreos, arameos, cananeos, israelitas, árabes, fenicios y hebreos. Forman una familia etnográfica y lingüística que comprende los diversos pueblos que hablan o hablaron el arameo, el siriaco, el caldeo, el asirio, el hebreo, el árabe y el himiarita. Suele aplicarse este nombre a los hebreos.

Semíticas

Lenguas. Familia de lenguas que se extiende por el Próximo Oriente y zonas limítrofes a partir al menos del tercer milenio a.C.; algunas de ellas se siguen empleando en nuestros días. El nombre de "semíticas" está tomado de la Biblia: los que hablan estas lenguas son los "hijos de Sem", según el relato del Génesis. Se suelen encuadrar en un grupo más amplio de lenguas llamadas camito-semitas, con alusión asimismo a "los hijos de Cam", y que junto a la familia semítica incluye también otras lenguas del norte y centro de África: egipcio, líbico-beréber, cusita y, en opinión de algunos, chádico. Se conoce hoy con el nombre de semíticas cerca de setenta lenguas o dialectos distintos. Unas son muy antiguas y dejaron de hablarse hace tiempo; otras, todavía se utilizan. La lengua semítica más antigua de las que hoy sobreviven es el hebreo, lengua oficial de Israel, documentada desde hace más de tres mil años; la más extendida en nuestros días es el árabe, que en diversas formas dialectales se utiliza en amplias zonas del Próximo Oriente y de África; pero también siguen vivas el amhárico y el tigre en Etiopía, el arameo occidental en varios pueblos del Antilíbano, en Siria, y el arameo oriental en Georgia, el Kurdistán y algunas localidades del Azerbayán iraní, mientras que el siriaco sigue siendo la lengua litúrgica de los cristianos maronitas. A lo largo de la historia, las lenguas semíticas se extendieron desde Mesopotamia por el nordeste hasta el sur de Arabia y las costas etiópicas, incluyendo al noroeste la región siro-palestina, y difundiéndose finalmente, con la cultura fenicio-cartaginesa y más tarde con la árabe, por las riberas mediterráneas. Incluyen desde pequeños dialectos locales hasta lenguas utilizadas en zonas muy extensas como resultado de migraciones y conquistas. Algunas de estas grandes lenguas, como el acadio, el hebreo o el árabe, se han conservado durante muchos siglos y han contribuido de manera notable a la expansión cultural de la humanidad. Tienen una serie de rasgos comunes que en conjunto las distinguen de otras familias lingüísticas: consonantes velares, enfáticas, faríngeas y laríngeas, raíz de estructura preferentemente triconsonántica, formas verbales con valor aspectual, rasgos sintácticos característicos, cierto vocabulario básico compartido, etc.. Han estado a veces en contacto con otras lenguas no semíticas presentes también en la misma zona geográfica. Se suelen distinguir los siguientes grupos de lenguas de acuerdo con su localización geográfica: semítico oriental (acadio y sus dialectos), semítico occidental del norte (amorreo, ugarítico, grupo cananeo y arameo, etc.), y semítico occidental del sur (árabe, sudarábigo y etiópico). Más de dos milenios y medio antes de la era cristiana se encuentra documentado al nordeste, en Mesopotamia, el antiguo acadio, que había desplazado ya al sumerio (lengua no semítica), tras haber tomado su sistema de escritura cuneiforme. Más al oeste, al norte de la región, en ciudades como Ebla se emplea igualmente por esas mismas fechas una lengua semítica. En el segundo milenio a.C., mientras en el nordeste a partir del acadio se forman los dialectos asirio y babilónico, se conoce más al oeste el amorreo, y, posteriormente el ugarítico y otras lenguas que han dejado su huella en las más antiguas inscripciones de Canaán, Byblos y el Sinaí, o en las glosas de las cartas de Tell El-Amarna. A fines del segundo milenio se perfilan en la región noroccidental las diferencias entre dos grupos dialectales, cananeo y arameo, que se desarrollarán a lo largo del primer milenio a.C.; dentro del grupo cananeo se encuentran lenguas como el fenicio-púnico, el hebreo y otras lenguas menores. Al suroeste se extienden en época más reciente (las inscripciones más antiguas son del siglo V a.C.) el árabe, sudarábigo y etiópico con sus diversos dialectos. El acadio fue durante el segundo milenio a.C. la lengua administrativa más extendida por todo el Oriente próximo por lo que tablillas cuneiformes escritas en esa lengua se encuentran en las excavaciones de toda la región, y hasta en Egipto. En dialecto babilónico se escribe el Código de Hamurabi, o el poema épico de Gilgames, que incluye una narración sobre el diluvio, antecedente claro de la bíblica. Tras alcanzar amplia difusión, los dialectos acadios caen en desuso hacia el siglo VI a.C., siendo sustituidos por el arameo. La lengua de Ebla está representada en las cerca de 15.000 tablillas sacadas a la luz en 1974-75, que fueron escritas entre 2500 y 2300 a.C., esto es, contemporáneas del antiguo acadio. El amorreo fue la lengua de un grupo nómada llamado "amurru", que se establece al oeste del Éufrates, y que se conoce sobre todo por los numerosos nombres propios que dejaron en las tablillas cuneiformes. En las excavaciones de Ras Shamra, iniciadas en 1.929, se encontraron numerosos documentos en ugarítico, en escritura cuneiforme alfabética, que incluyen poemas arcaicos, textos en prosa de carácter documental, epistolario y jurídico, etc. de los siglos XIV-XIII a.C.. A pesar de los esfuerzos que se han hecho por descifrar la escritura pseudo-jeroglífica de Byblos, se ha resistido a los investigadores. En cambio, las 45 inscripciones proto-sinaíticas que comenzaron a descubrirse a principios de siglo cerca de las minas de Serabit el-Jadem, al oeste de la península del Sinaí y que datan probablemente de mediados del segundo milenio a.C. parecen ser muestra de un dialecto semítico del noroeste hablado por los trabajadores de las minas. A fines del segundo milenio a.C. hacen su aparición en documentos escritos algunas de las lenguas de los que más tarde se conocerán como grupos cananeo y arameo. De ese tiempo datan las secciones más arcaicas de la Biblia, en hebreo, lo mismo que las más antiguas inscripciones en fenicio. Las primeras inscripciones en arameo que hoy se conocen son algo más recientes. El hebreo es la lengua de la Biblia, y en él se ha escrito una variada literatura que llega hasta nuestros días; fue la lengua de la oración y la literatura de los judíos españoles durante los cerca de quince siglos que permanecieron en España. Al fenicio le tocó jugar un papel cultural muy destacado, al propiciar gracias a su expansión comercial la difusión del alfabeto empleado en Canaán; no se conservan textos literarios en esta lengua, sino únicamente inscripciones, algunas de las cuales se encuentran en la península Ibérica. En arameo se escribió una parte de la literatura judía en la época rabínica, como el Talmud. El árabe, lengua documentada en tiempos más recientes, incluye los dialectos pre-islámicos de la península arábiga, el árabe clásico, representado sobre todo por el Corán, compuesto en el siglo VII de nuestra era, y una amplia gama de dialectos modernos. Amplias zonas de Asia y África, y hasta la mayor parte de la península Ibérica utilizaron el árabe durante siglos. En el sudarábigo se distinguen varios dialectos, como sabeo, mineo, qatabanio, hadramáutico, etc., que desaparecen hacia el año 1000 d.C.. Los actuales dialectos mehri, auri, lo mismo que el hablado en la isla de Suqutra, en el Índico, representan una rama de la misma familia lingüística. Las costas del este de África fueron colonizadas por gentes venidas del sur de Arabia, desarrollando los dialectos etiópicos, como el gecez (lengua clásica, de los siglos III a XII d.C.), del que son descendientes el tigrinya y el tigre en el norte; en el sur destaca el amhárico (desde el siglo XIV d.C.) y otros dialectos como el harari, gurage, etc.

Semítico

Relativo a los semitas.

Semitismo

Conjunto de las doctrinas morales, instituciones y costumbres de los pueblos semitas.

Semitista

Erudito que estudia la lengua, instituciones, etc., de los pueblos semitas.

Semiuncia

(Semionza). Medida agraria oficial romana = 104,92 m2.

Semla

Semia (en la mitología etrusca era la diosa de la Tierra, madre de Fufluns, dios de las plantas, la felicidad y la salud. Semia está ….).

Semna

Fortaleza egipcia de Nubia, unos 50 km al sur de la segunda catarata del Nilo, y de Buhen, y a unos 30 km de la fortaleza de Mirgissa. Estaba en la orilla oeste del Nilo. Semna fue el punto mas meridional de la dominación egipcia en Nubia durante el Imperio Medio. La fortaleza fue construida por Sesostris III hacia 1.850 a.C. o un poco después, pero quizás ya se había iniciado antes. Fue evacuada con la invasion de los hicsos hacia el 1.650 a.C. o poco antes. Un kilómetro al sur fue construida otra fortaleza conocida como Semna del sur. Una parece que era militar y la otra comercial. Delante de Semna se construyó la fortaleza de Kummer, y unos 5 km más al sur la de Attiri. Estas fortalezas quedaron sepultadas por las aguas del lago Nasser, tras la construcción de la presa de Asuán. Fueron salvados y trasladados a Jartum los dos templos de Tutmosis III y Taharka. Hoy, Batna al-Hajjar, Sudán. Ver, Kumma.

Semnae

"venerables". Nombre que los atenienses daban a las Furias, para hacerlas favorables.

Semnaes

Espíritus buenos honrados como integrantes de las divinidades menores. Se les puede comparar con los Lares, los Penates y los Manes.

SEMNAN

Ciudad iraní que se encuentra a 216 km al este de Teherán en el centro norte de Irán. Hay varias teorías que buscan explicar el origen de su nombre. Está situada a 1.138 m sobre el nivel del mar, al sur de las colinas de Alborz, bordeando el desierto de Kavir, al sur de la ciudad. Sin embargo, el río Golrudbar, que comienza al norte de Shahmirzad, y otros arroyos históricamente han proporcionado un suministro seguro de agua para un asentamiento civil, y han permitido desde la antigüedad a sus habitantes beber agua limpia, criar ganado como las ovejas, y adoptar prácticas agrícolas. La ciudad ha sido históricamente uno de los catorce establecimientos civiles de la antigua provincia Vern. Fue importante a lo largo del Imperio aqueménida. Después de la invasión de Alejandro Magno que dio lugar a la caída de dicho Imperio y al establecimiento del Imperio seléucida, la región se conoció como Komesh. El comienzo de la prosperidad de la ciudad llegó con el auge de la Dinastía arsácida. Esta Dinastía estaba muy interesada en el helenismo o cultura griega. Esto dio lugar al auge de la escultura y otras formas de arte occidental en la ciudad. Una de las ciudades capitales del Imperio de los Partos fue Hecatómpilo; sus ruinas y numerosos sitios históricos permanecen entre la ciudad modema de Semnan y Damghan. Con la caída del Imperio de los partos y el surgimiento del Imperio sasánida, el zoroastrismo fue elegido como la religión del estado, y la ciudad de Semnan fue nuevamente sometida al reinado de las costumbres y tradiciones persas. Hoy, Semnan, provincia de Semnan, Irán.

Semnes

Secta de gimnosofistas compuesta de ambos sexos. Clemente de Alejandría dice que el principal estudio de esta secta consistía en investigar la verdad, y que se preciaba de predecir lo venidero. Las mujeres conservaban su virginidad, se dedicaban a la astrología judiciaria y predecían también lo futuro.

Semnones

Pueblo germano que habitaba la orilla derecha del curso medio entre el Elba y el Oder.

Semnoteos

Diógenes Laercio y Suidas dicen que este nombre se dio a los druidas. Designaba la profesión que hacían de honrar a Dios, de dedicarse a su servicio y de tener de él un conocimiento muy vasto.

Semnum

Ciudad de Lucania. Hoy, sin identificar, Italia.

Semo

(ss. III-II a.C.). Anticuario de la ciudad de Delos, sobre la que escribió un estudio en ocho libros (la Delíada), muy citado por Ateneo. También fue autor de obras sobre Islas, Paros, Pérgamo y una colección de Mapas. De su obra titulada Peanes, de la que Ateneo también conserva un extracto útil, obtenemos información sobre las máscaras, el traje, la improvisación y la exhibición del falo en las representaciones teatrales. Los escritos de este meticuloso erudito se han perdido, excepto los fragmentos descritos. Ver, Máscaras.

Semo

Hijo de Halirrocio y hermano de Alácigo.

Semo Sanco

Sanco (Sanco es una divinidad de la primitiva religión romana, cuyo nombre completo es Semo Sanco. Los antiguos lo identifican también con Dius Fidius. Decíase que su ….).

Semodii

Medida para áridos usada en la antigua Roma, que equivale a 4,377 lt. Ver, Pesos y Medidas.

Semón

Dios que según se creía era el mismo que Fidio y que Sanco, identificados todos con Hércules. Dábase también este nombre a Mercurio y a muchos otros. Ver, Semones.

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