Lucio Anneo (Lucius Annaeus Seneca) (ca.3 a.C.-ca.65). Segundo hijo de Séneca, Lucio, fue una importante figura en la historia de la época neroniana al tiempo que un autor de tragedias y de cartas filosóficas digno de consideración. Séneca nació en Corduba (Córdoba), en Hispania, y fue llevado a Roma para su educación en el 5. Allí vivió con su tía, la esposa de C. Galerio. Además de retórica, estudió en la escuela de declamadores como Papirio Fabiano y filosofía en la escuela de Sextio y de Demetrio el Cínico. También estudió un año con el filósofo Sotión. El final de su adolescencia fue señalado por una grave enfermedad; hubo de ir a Egipto para reponerse y cuando regresó, en el 32, comenzó su carrera política. Fue cuestor en el 33. Séneca emprendió la carrera pública y se dedicó a la oratoria con tanto éxito que en el 39 suscitó los celos del emperador Calígula y corrió peligro de ser ejecutado. En fecha desconocida, Séneca se casó con Pompeya Paulina, con quien tuvo un hijo que murió en el 41. En este mismo año le achacaron intrigas políticas y Claudio lo desterró a Córcega alegando que había cometido adulterio con Julia Livila, la hermana de Calígula. Pero en el 49, Agripina, la madre del futuro emperador Nerón, lo hizo volver para convertirlo en pretor y tutor de su hijo. Tras el ascenso de Nerón en el 54, Séneca y Afranio Burro, el prefecto del pretorio, ocuparon los puestos de consejeros de Nerón. Su influencia sobre el impresionable joven fue tal que los cinco primeros años del reinado de este fueron considerados más adelante como una "edad dorada", entre otros por el emperador Trajano. Parece que Séneca ejercía el poder de forma privada y aconsejando más que desempeñando ningún cargo político directo. Pero según maduraba Nerón y asumía decisiones de Estado, Séneca y Burro tenían que complacerle y satisfacer sus deseos. Séneca quiso situar la filosofía en el vértice del poder y asegurar a los hombres una guía racional y justa. Siguió el modelo de Augusto para sus enseñanzas, pero Nerón no le hizo caso, llevando el gobierno a la autocracia enfrentándose a la clase dirigente y a la ambición de su propia madre. Después de asesinar a esta, Nerón se rodeó de aduladores, y Séneca fue dejado a un lado. Cuando murió Burro, en el 62, Séneca solicitó que se le permitiera retirarse de la corte, pero se le denegó el permiso, aunque pudo estar mucho tiempo ausente y vivir fuera de la ciudad. En el 64, tras el gran incendio de Roma, Séneca entregó la mayor parte de su fortuna a Nerón y vivió confinado en la corte, siendo visitado por un pequeño grupo de amigos. Se le acusó de estar involucrado en la conspiración liderada por Pisón (65) y se vio obligado a quitarse la vida, lo que hizo de modo apropiado para un filósofo estoico. Séneca fue posteriormente tachado de hipócrita por predicar una vida de pobreza, en contraste con su vida entre riquezas que estaba poco dispuesto a entregar. Séneca fue un escritor prolífico y la mayor parte de su obra se ha conservado; se sabe que las obras perdidas trataban sobre temas geográficos, de historia natural y de ética. Los diez Diálogos conservados, una serie de ensayos escritos en distintas fechas, son ejercicios retóricos y de filosofía moral estoica. De ellos, el más largo, De ira (Sobre la ira), en tres libros, está dedicado a su hermano Novato. Los restantes son De providentia (Sobre la providencia), dedicado a su amigo Lucilio; De constantia sapientis (Sobre la constancia del filósofo), dedicado a Anneo Sereno, un oficial de la policía urbana (vigiles); Consolatio ad Marciam (Consolación a Marcia), dedicado a la hija de Cremucio Cordo, que lloraba la muerte de su hijo. De Vita beata (La vida feliz) se lo dedicó algún tiempo después del 58 a su hermano Novato, entonces conocido como Galio. De Ocio, en su mayor parte perdido, y De tranquillitate animi (Sobre la tranquilidad del alma) están dirigidos a Sereno; De brevitate vitae (De la brevedad de la vida), a Paulino, su suegro, el prefecto encargado del suministro de grano. Consolatio ad Polybium (Consolación de Polibio), dedicado a Polibio, el liberto de Claudio, es una obra echada a perder por la adulación hacia el emperador que lo había desterrado. Consolatio ad Helviam matrem (Consolación de Helvia) está dirigida a la madre de Séneca, para reconfortarla durante el destierro de este en Córcega. Otros escritos sobre cuestiones morales fuera de esta colección son la incompleta De clementia (Sobre la clemencia), dirigida a Nerón tras el sospechoso asesinato de Británico a finales del 55, y De beneficiis (Sobre los beneficios), en siete libros, una obra árida y compleja que nos dice mucho acerca de las reglas sociales en la Roma contemporánea a Séneca. Las Epistulae morales ad Lucilium (Epístolas morales a Lucilio), 124 cartas en veinte libros dirigidas a su amigo Lucilio, no son cartas realmente espontáneas como las de Cicerón, sino ensayos conscientemente didácticos con un propósito ético, quizá en la tradición de las cartas filosóficas del tipo de las de Epicuro. Aun así revelan buena parte de la humanidad de Séneca y lo devuelven a la vida, y, lejos de tener un tono dogmático, ofrecen argumentos para los casos que sostienen. Séneca dedicó también a su amigo Lucilio los ocho libros de sus Cuestiones naturales (Naturales quaestiones) sobre el tema de los fenómenos de la naturaleza. Ambos grupos de cartas parecen datar del final de su vida, de la época de su retiro de las actividades de la corte. El texto de la última de las obras está dañado y corrupto, y las partes de la obra están desordenadas, pero a pesar de la intrusión de material ético, las investigaciones sobre la naturaleza de Séneca muestran un gran interés científico. Los temas tratados están divididos según su relación con los cuatro elementos (fuego, aire, agua y tierra) y la obra ejerció una gran influencia en la Edad Media. En sorprendente contraste con estas cartas tenemos La conversión en calabaza del divino Claudio (Apocolocyntosis Divi Claudii), una obra satírica con elementos serios, en la tradición del escritor griego Menipo, sobre la muerte y divinización del emperador Claudio. También se atribuyen a Séneca diez tragedias, nueve de ellas basadas en la mitología griega, y la décima, que en la actualidad se ha demostrado que procede de otra mano posterior, sobre el tema contemporáneo de Octavia, la primera esposa de Nerón. Probablemente las nueve tragedias originales de Séneca no fueron escritas para ser representadas, sino para ser recitadas o leídas en voz alta. No siguen la tradición del teatro griego clásico, pero tienen probablemente una gran deuda con sus predecesoras en el Imperio Romano del tipo de la Medea de Ovidio y del Tiestes de Vario Rufo. Tienen una gran calidad retórica, y la influencia de la Eneida de Virgilio y de las Metamorfosis y Heroidas de Ovidio es también muy marcada. Se componen de cinco actos e incluyen un prólogo, cantos corales y abundancia de esticomitia; el verso de los diálogos es el trímetro yámbico de la tragedia griega. Los títulos de sus obras son Hercules furens (La locura de Hércules), Troades (Las troyanas), la inacabada Phoenissae (Las fenicias), Medea, Phaedra (Fedra), Oedipus (Edipo), Agamemnon (Agamenón), Thyestes (Tiestes) y Hercules Oetaeus (Hércules Eteo). La relación entre las antiguas tragedias griegas y estas obras es más de inspiración que de adaptación. No es posible fecharlas con exactitud. Se han atribuido también a Séneca unos setenta y siete epigramas, pero a excepción de tres de ellos, la mayoría restante no puede ser considerada auténtica. Los puntos principales de su doctrina fueron: la problemática de la existencia y sus contradicciones, la búsqueda de la virtud para alcanzar la verdadera felicidad, la forma de conciliar el amor por uno mismo y por los demás y el buscar un equilibrio entre lo individual y lo político. Fue un filósofo muy admirado por los pensadores cristianos pues sus pensamientos estoicos, como la presencia de Dios, los problemas de la muerte y la esperanza de una vida después de la muerte, están en conexión con el cristianismo. Séneca posee el don del virtuosismo y descubrió la dimensión de la interioridad en términos modernos, con un nuevo lenguaje.