(Solon) (ca.639-ca.559 a.C.). Estadista y poeta ateniense, hijo de Execéstides, que se proclamaba descendiente del mítico rey Codro y pertenecía al genos de los Medóntidas; su madre tenía relación con la familia de Pisístrato. Solón era un noble (eupátrida), con derecho a sentarse en el Areópago o Consejo de Estado y a servir, si era elegido por sus iguales, como arconte durante un año. Se le consideraba más pobre que la mayoría de los de su clase y quizá se introdujo en el comercio para reparar su fortuna; por esta razón se dice que viajó mucho como comerciante. Sin embargo, también tenía talento para la retórica y la composición poética, y hacia el 600 hizo propaganda ante los atenienses, con éxito, para que no renunciaran a Salamina, una isla que sus vecinos los megarenses (Ver, Teágenes) acababan de arrebatarle a Atenas y que los atenienses estaban desesperados por volver a conquistar. Para ello compuso una pieza en verso, cuyo argumento era la toma de Salamina, que recitó en la plaza pública, y que concluía echando en cara a sus compatriotas la cobardía que mostraban. Fue elegido para dirigir la expedición, y gracias a la astucia logró apoderarse de la isla. Las respectivas reclamaciones de Atenas y Mégara se sometieron al arbitrio de Esparta, que apoyó la reivindicación de Atenas; Solón adquirió tierras en la isla. Fue elegido arconte principal para el año 594-593, durante el cual promovió, en alianza con Clístenes de Sición, una guerra (Primera Guerra Sagrada) en nombre de Delfos, que había sido ocupada por Crisa. En cierto momento de su carrera, ya sea durante su arcontado o más probablemente veinte años después, cuando ya era un respetado y anciano estadista, el Areópago, a instancias de la Asamblea de ciudadanos, le pidió que revisara la Constitución y que resolviera la urgente crisis ocasionada por el enorme endeudamiento e incluso esclavitud de los campesinos a manos de sus conciudadanos más ricos. Se dice que Solón revocó todas las leyes de Dracón, excepto la del homicidio, que era de carácter más benévolo, y que estableció un nuevo código, probablemente de mayor alcance que el de Dracón; el público podía leerlo al estar recogido por escrito en tablillas. De hecho, a finales del siglo V y durante el IV, los políticos tendían a atribuir todas las leyes básicas de Atenas a Solón. Las medidas de Solón para paliar el problema de la deuda recibieron el nombre de seisachtheia (liberación de cargas), y consistían en la prohibición a los ciudadanos atenienses de ofrecerse a sí mismos como alternativa a las deudas, hecho que había conducido a la esclavización de muchos campesinos durante los tiempos duros, cuando las cosechas se habían echado a perder y los mercados habían caído. La mayoría de estas personas eran hektemórioi, es decir, "hombres de una sexta parte", pues en un sistema de relaciones prácticamente feudal, el campesino arrendatario debía a su señor un sexto de la producción. Solón canceló esta disposición y concedió a estos ciudadanos el derecho total sobre la tierra que trabajaban; también liberó a aquellos que ya habían caído en la esclavitud, llegando incluso a comprar a los que habían sido vendidos fuera. Tuvo el apoyo del "demos" para llevar adelante otras reformas económicas, entre las que destacan la adopción del patrón ponderal corintio de las "monedas" y la promoción del cultivo de viñedo y sobre todo de olivo con vistas a la exportación de los excedentes de aceite y la reducción al máximo de la importación de cereales con la pretensión de establecer un sistema económico autárquico en el Ática, ideal al que aspiraban la mayor parte de las "poleis" griegas. Aunque el alcance político de este tipo de reformas es dudoso, su incidencia económica es indudable, dado que desde entonces los productos atenienses comenzaron a desplazar de los mercados orientales y occidentales a los corintios, a pesar de que Atenas hasta ca. 600 no había intervenido en el proceso de expansión colonial. Hasta entonces también la economía del Ática se había configurado siguiendo el modelo de "autarkeia", pero el objetivo de las reformas era no sólo proteger los intereses de los campesinos sino también de los artesanos convirtiendo a Atenas en un "centro comercial" del Egeo alimentado por una creciente industria. Como consecuencia, la comida se hizo más barata y la hambruna dejó de ser una amenaza. Sus cambios constitucionales restaron privilegios a los aristócratas y dieron a los comerciantes y artesanos tanto poder como a los nobles. Creó cuatro nuevas clases basadas en la propiedad o, más bien, en los ingresos derivados de ella; la pertenencia a estas clases determinaba el derecho de los ciudadanos a ostentar cargos públicos y a participar en las actividades del Estado. Los más ricos, es decir, los que conseguían 500 medimnos, medida de áridos equivalente a 52 litros y medio, de renta en un año (pentakosiomédimnoi), eran los únicos que podían ser elegidos tesoreros. Ellos y los hombres que podían permitirse llevar un caballo a la batalla (los hippéis o caballeros) podían ser elegidos para cualquier otro cargo estatal, incluido el arcontado. Los zeugítai, ciudadanos que poseían una yunta de bueyes, podían ser elegidos para cargos menores y para el nuevo Consejo de Estado que él había creado. La clase más baja, ciudadanos sin tierra que vivían de ofrecerse para trabajar, los thetés, podían asistir a la Asamblea. La expresión de la riqueza en términos distintos a los propiamente agrícolas llevó probablemente a la acuñación de moneda en el Ática justo al final de la vida de Solón. Como otras clasificaciones sociales tempranas, la de Solón se basa en criterios muy diversos, si bien la estipulación de la renta en medimnoi es el único elemento común, lo que no significa necesariamente que todos los ciudadanos (politai) poseyeran tierras, sino simplemente que su fortuna era evaluada en "medidas de grano-aceite-vino" por el Estado. Esta circunstancia podría aplicarse particularmente a la 4ª clase, la de los thetes, campesinos pero no propietarios de tierras e incluso artesanos y comerciantes que fueron ahora incorporados a la ciudadanía aun cuando su renta fuera inferior a 200 medimnos; excluidos por ello de las "liturgias" o magistraturas financiadas por los propios ciudadanos, los thetes sólo podían asistir a la Asamblea o Ecclesia y prestar apoyo militar al Estado. Éste sin embargo dependía sobre todo de los zeugitas, que algunos historiadores interpretan como hoplitas pero que generalmente se identifican a poseedores de un zeugon o yugo y, por tanto, campesinos y propietarios de tierras que sin duda constituían el grueso del ejército hoplítico. En el mismo sentido los hippeis o caballeros remiten a la forma de combate característica de las aristocracias griegas hasta comienzos del siglo VII, que pervivió como un cuerpo de élite. Finalmente, los "pentakosiomedimnoi" o "con renta evaluada en 500 medimnos" son los ciudadanos más ricos, grandes propietarios de tierras y pertenecientes a la "nobleza" ateniense, sobre la que recae todavía la mayor responsabilidad política. De ellos y de los caballeros se eligen los arcontes anuales, mientras que los zeugitas sólo pueden aspirar a desempeñar cargos menores. De estas tres "clases" además se elige la Bulé o Consejo de 400 miembros (100 por tribu, ya que los atenienses estaban aún divididos en las cuatro tribus jonias antiguas) que relega en sus funciones al Areópago o antiguo Consejo aristocrático. No obstante, el poder ejecutivo reside en el Colegio de Arcontes de 9 miembros elegidos anualmente por la Asamblea, que desde ahora se reúne con una periodicidad fija y que asume también la función judicial constituida en tribunal de apelación o "Heliea" trasvasando a los ciudadanos (demos) la capacidad de administrar justicia, que durante generaciones había sido un privilegio de la aristocracia. Ofreció a todos los ciudadanos el derecho a encausar a los malhechores dentro de una nueva categoría de procesos públicos. Las reformas de Solón, unidas a la dictadura humana y con proyección exterior que encabezó Pisístrato, pusieron a Atenas, sin lugar a dudas, en el camino de la prosperidad y el poder. Los atenienses de épocas posteriores vieron en él al padre de sus instituciones democráticas y al creador de la justicia social. Todavía en su época, sus compatriotas no pudieron apreciar sus logros y muchos de ellos estuvieron a disgusto. Se dice que, para evitar la presión que podría llevar a modificar sus reformas en cualquier sentido, se exilió de Atenas durante diez años, durante los cuales persistió el malestar, que condujo a la eventual toma del poder por parte de Pisístrato. Parece que Pisístrato trató de establecer una conciliación con Solón, que había advertido a los atenienses acerca de las ambiciones de Pisístrato, consultándole en cuestiones de política. En ausencia de Solón (ca. 570-560), hubo disputas en relación con el nombramiento de los arcontes y amargura de los nobles por la pérdida de poder o por la falta de cumplimiento total de las aspiraciones de los ciudadanos más pobres, en la distribución de tierras. Solón fue su propio propagandista, y en sus poemas elegíacos, que se conservan, hace ver que su intención era la de un compromiso entre los intereses del poderoso y los del débil. De cualquier modo, sus logros fueron grandes y allanaron el camino a las reformas radicales de Clístenes. Se dice que murió en Chipre y que sus cenizas fueron enterradas en Salamina. La historia que cuenta Heródoto, según la cual Solón se encontró con Creso, rey de Lidia, es cronológicamente imposible. Solón forma parte del grupo de los Siete Sabios. Ver, Kýrbeis.