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Palabra   |   Descripción

Ulbia

Olbia ("rica" "feliz". Ciudad de Cerdeña, en la costa nororiental de la isla. Olbia se encuentra en el fondo de una ensenada bien protegida, distinguida como ….).

Ulbienses

Pueblo que habitaba en el norte de Cerdeña. Hoy, en Italia.

Ulca

Río de Pannonia Inferior. Hoy, Vuka, Croacia.

Ulci

Volcei (ciudad de Lucania, que aparece como Velecha en las monedas).

Ulcinium

u Olcinium. Ciudad que se cree fue fundada en el siglo V a.C. por colonos de Cólquide, como se menciona en el siglo III a.C. en un poema de Apolonio de Rodas. La zona ha estado habitada desde la Edad de Bronce, como se sabe por la datación de tumbas ilirias (túmulos) que se encuentran en el pueblo de Zogaj, en las proximidades de la ciudad actual. En 163 a.C., los romanos capturaron Colchinium, de la tribu iliria de los olciniates y renombraron la ciudad como Olcinium. Bajo el dominio romano, la ciudad recibió el status de Oppidum Civium Romanorum (ciudad con privilegios especiales), y más tarde el de Municipium. Cuando el Imperio romano se dividió en dos, Ulcinium pasó a formar parte del Imperio romano oriental, más tarde conocido como Imperio bizantino. Fue conocida como una de las capitales de los piratas del Mar Adriático, especialmente a partir del 20 a.C. hasta el 300. A partir del siglo V, con la llegada de los primeros eslavos y ávaros, y el comienzo de la desintegración del Imperio romano, la ciudad fue perdiendo importancia. Hoy, Stari Ulcinj, estado de Montenegro, Serbia y Montenegro.

Ulcisia Castra

Castra Constantia (campamento de tropas auxiliares situado en un afluente occidental del Danubio).

Ulema

)o()o( Nombre genérico por medio del cual se designaban en Turquía las corporaciones de los ministros de la religión. )o()o( Por extensión, es el perito en ciencias teológicas y jurídicas del Islam.

Ulfilano

Se dice de un carácter de letra gótica, cuya invención se atribuye al obispo godo Ulfilas.

Ulfilas

o Wulfilas (310-381). El llamado apóstol de los godos nació hacia el año 310. Sólo se sabe que su abuelo era natural de Capadocia y había sido llevado como esclavo a territorio godo, como resultado de una incursión en el año 267. Ulfilas acudió a la corte del emperador Constantino como parte de una embajada goda en el año 332, donde posiblemente se convirtió al arrianismo, profesando el sacerdocio y siendo nombrado obispo de los godos del norte del Danubio en el Concilio de Antioquía cuando contaba 30 años de edad. Durante siete años Ulfilas predicó el Evangelio en la Dacia, donde ganó muchos adeptos, aunque también la aversión de Atanarico, que llegó a perseguirlos cruelmente. Al aumentar las persecuciones de los godos cristianos, Ulfilas solicitó del emperador Constancio tierras y cobijo para ellos en territorio romano. Constancio, quien lo tenía en gran admiración y al que llamaba "el segundo Moisés", se las concedió. Ulfilas atravesó el Danubio con muchos miles de conversos que se establecieron en Nicopolis, en la Mesia, al pie de los Balcanes, donde vivieron pacíficamente sin tomar parte en las guerras que en torno a ellos se ensañaban. Por espacio de 30 años vivió Ulfilas entre su pueblo, en la Mesia, donde además de ejercer la predicación religiosa se impuso la ardua tarea de traducir la Biblia al lenguaje gótico, lo cual hizo empleando el alfabeto griego de letras mayúsculas. Al no existir en griego símbolos para algunos sonidos góticos, adoptó caracteres rúnicos, alterando las formas de las letras para asemejarlas a la fisonomía de las griegas, por lo que se puede decir que el alfabeto ulfiano es el griego aumentado en media docena de nuevos signos. La parte de la Biblia de Ulfila que ha llegado hasta nosotros fue copiada 150 años después de su muerte. Consta de seis manuscritos que contienen una parte considerable de los evangelios y de las Epístolas de san Pablo y pequeños fragmentos de los libros de Esdras y Nehemías. El manuscrito más importante fue descubierto en el siglo XVI en un monasterio junto a Werden en Alemania. Después de pasar por diferentes manos, fue adquirido en 1.662 por el conde sueco de la Gardie, que lo encuadernó en plata maciza, llamándose desde entonces Codex Argenteus o el Libro de Plata. Está hermosamente escrito con letras de oro sobre pergamino púrpura y contiene los fragmentos del Evangelio, está considerado como uno de los más ricos tesoros de las bibliotecas europeas. Se conserva en la Universidad de Upsala. De los cinco manuscritos restantes, uno se descubrió en Alemania en el siglo XVII y otro en Italia a mediados del siglo XIX. Ulfilas volvió a Constantinopla en el año 360 para asistir a un concilio de la Iglesia cristiana. Más tarde, a los 70 años, fue requerido por el emperador Teodosio para que disputase con los propagadores de una nueva secta que ganaba muchos prosélitos entre los godos. Murió en el año 381 recién llegado a Constantinopla. No todos los godos que Ulfilas convirtió al cristianismo le siguieron en su viaje a los Balcanes. Muchos se quedaron en la otra orilla del Danubio y continuaron la propagación del arrianismo entre ellos. Esto tuvo como consecuencia que, tras la invasión del imperio romano de Occidente, las diferencias entre godos y romanos fuesen más encarnizadas debido a la fuerte controversia religiosa que hacía que los católicos romanos consideraran herejes a los godos.

Ulia

Localidad de la península Ibérica. Perteneció a la Ulterior, en el siglo I a.C.. Su existencia se remonta a dos mil años a.C., según avalan los abundantes restos de cerámica campaniforme y de esculturas y exvotos ibéricos encontrados en su entorno. En época romana se la conoció como Ulia. Sobre el origen de este nombre hay dos teorías: la primera apunta al vocablo turdetano ulia, que significa monte; la segunda afirma que el nombre se debe a Ulio, nombre propio del rey fundador de la ciudad que fue Sículo I o Sículo II. En la segunda mitad del siglo I a.C. la ciudad vive su época de esplendor. El Bellum Hispaniensis de Aulo Hircio relata que Ulia fue la única ciudad de la Bética que permaneció fiel a Julio César durante la guerra civil. El año 46 a.C., Cneo Pompeyo el Joven sitia Ulia mientras que su hermano Sexto se establece en Corduba. Al llegar César a Hispania envió en auxilio de la ciudad un ejército formado por unos dos mil cuatrocientos infantes e igual número de caballeros al mando de Lucius Vibius Paciecus, mientras él marchaba hacia Corduba. Tras la victoria definitiva de César sobre los hijos de Pompeyo en la batalla de Munda, en el 45 a.C. la ciudad se ve favorecida con diversas medidas como la donación de tierras o la exención de impuestos. También por ello recibió de César el título de Fidentia que llevaría en su nombre desde entonces. Los restos arqueológicos de la época son muy abundantes. Predominan por número los materiales bélicos (balas de plomo y glandes), pero también monedas de Ulia, esculturas, restos de inscripciones, etc.. La decadencia del Imperio afectaría también a la ciudad, de la que se tienen pocas noticias en los siglos siguientes. La ciudad contó con silla catedral desde los comienzos del cristianismo en la Bética, siendo su obispo a mediados del siglo II san Cuadrado. Hoy, Montemayor, provincia de Córdoba, comunidad autónoma de Andalucía, España.

Uliario

Olario (isla situada en la costa atlántica al norte del estuario de Gironda).

Uliarus

Olario (isla situada en la costa atlántica al norte del estuario de Gironda).

Ulio

"salobre". Sobrenombre de Apolo, entre los habitantes de Mileto y Delos.

Ulises

Ulises, en griego, Odysseus (el nombre latino Ulises se debe a un préstamo dialectal) es el más célebre de los héroes antiguos. Su leyenda, que constituye el tema de la Odisea, ha sido objeto de modificaciones, adiciones y comentarios hasta el fin de la antigüedad. En mayor grado aún que la de Aquiles, se ha prestado a interpretaciones simbólicas y místicas. Ulises, por ejemplo, es considerado con frecuencia por los estoicos como el tipo del hombre juicioso y prudente. )o()o( I.- Nacimiento )o( La genealogía de Ulises es relativamente constante. Los autores coinciden en el nombre de su padre, Laertes, y el de su madre, Anticlea. Esta filiación aparece ya en la Odisea. Las variaciones sólo empiezan con antepasados más lejanos. Del lado paterno, su abuelo es Arcisio, y ello desde la Odisea. Pero Arcisio pasa tan pronto por hijo de Zeus y Euriodia, como por el de Céfalo o por el de Cileo, hijo éste de Céfalo. Del lado materno, la Odisea da como abuelo a Autólico, con lo cual su bisabuelo sería Hermes. Pero existía una tradición según la cual Anticlea, antes de casarse con Laertes, habría amado a Sísifo, y Ulises habría sido en realidad hijo de éste. Esta versión es mencionada sobre todo por los trágicos; los poemas homéricos la ignoran. Ulises nació en Ítaca, que es una isla de la costa occidental de Grecia, al noroeste de Cefalonia, en el mar Jónico. Con más precisión se dice que Anticlea lo trajo al mundo en el monte Nérito, un día en que había sido sorprendida por la lluvia, y el agua le impidió proseguir su camino. Esta anécdota tenía su origen en un juego de palabras sobre Odysseus, que se interpretaba como un fragmento (poco más o menos) de la frase griega que significa: "Zeus llovió sobre el camino". Pero la Odisea da otra interpretación del nombre de su héroe: Sísifo habría denominado así al niño, porque el propio Sísifo era "detestado por mucha gente" (Odysseus recuerda, en efecto, "ser odioso"). Según la tradición que presenta a Ulises como hijo de Sísifo, Anticlea dio a luz a su hijo en Alalcómenas, en Beocia, cuando se dirigía a Ítaca con Laertes, y en recuerdo del lugar de su nacimiento, Ulises habría llamado Alalcómenas a un pueblo de Ítaca. )o()o( II.- Hasta la guerra de Troya )o( Durante su juventud, Ulises realizó varios viajes. Una tradición tardía afirma que fue uno de los discípulos del centauro Quirón, como Aquiles. Homero nada nos dice de ello. La Odisea alude sólo a la cacería del jabalí en la que tomó parte, en el Parnaso, con ocasión de una visita en casa de Autólico. Durante esta cacería fue herido en una rodilla, y de ello le quedó una cicatriz indeleble. Mucho más tarde, a su regreso de Troya, había de servirle para darse a conocer. En tiempo de Pausanias, los guías del santuario precisaban que Ulises había recibido esta herida en el lugar que ocupaba el gimnasio de Delfos. Ulises realizó otros viajes por encargo de Laertes, particularmente a Mesenia, para reclamar unos carneros que le habían robado. En Lacedemonia se encontró con Ífito, que había sido huésped suyo y de quien recibió como presente de hospitalidad el arco de Éurito, que le había de servir más adelante para matar a los pretendientes. Llegado a la edad viril, recibió de Laertes el trono de Ítaca, con todas las riquezas de la casa real, que consistían, sobre todo, en rebaños. En este momento se sitúa, en las narraciones posteriores a la Odisea, su tentativa de casarse con Helena, hija de Tindáreo. Pero al ver que el número de pretendientes era considerable, renunció a Helena para asegurarse un partido casi tan ventajoso y casarse con Penélope, prima de Helena e hija de Icario. Queriendo granjearse la gratitud de Tindáreo, ideó una estratagema capaz de sacarlo de apuros ante los numerosísimos pretendientes a la mano de Helena. Le aconsejó que exigiese a cada uno de ellos el juramento de respetar la elección que se hiciese y ayudar al elegido a conservar su esposa en el caso de que alguien se la disputase. De este juramento iba a salir la guerra de Troya. Agradecido, Tindáreo obtuvo con facilidad la mano de Penélope para Ulises. Según otros autores, ésta fue el premio de una carrera en la que Ulises salió vencedor. De este matrimonio nació un hijo, Telémaco. Era éste todavía un niño cuando se difundió la noticia de que Paris había raptado a Helena, y Menelao pedía ayuda contra el raptor. Ulises, sólo a regañadientes se resignó a cumplir el juramento que lo ataba. Con posterioridad a los poemas homéricos, se contaba incluso que se había fingido loco para eludir tomar parte en la campaña. Palamedes puso de manifiesto su estratagema, y con ello se ganó el odio del héroe. Cuando vio que había perdido la partida, Ulises aceptó lo inevitable y partió para Troya. Antes, su padre le había dado un consejero, Misco, con la misión de velar por él durante la guerra. Este Misco no se menciona en los poemas homéricos. Desde este momento, Ulises se entrega con ardor a la causa de los Atridas. Acompaña a Menelao a Delfos para consultar al oráculo, e incluso, según ciertas tradiciones, se traslada con él por primera vez a Troya a reclamar a Helena. Ya en busca del joven Aquiles, cuya presencia los Destinos han declarado indispensable si se quiere tomar la ciudad. Finalmente, lo descubre en Esciros y, ya solo, ya acompañado de otros héroes (Néstor y Fénix, Néstor y Palamedes, Diomedes, según las tradiciones), se disfraza de mercader y entra en el gineceo del rey Licomedes, donde vivía Aquiles. Allí, mientras ofrecía telas y armas de su surtido, reconoció a Aquiles en la prisa con que éste escogió las armas. O bien hizo por manera que lo descubriese su emoción al oír los sones de una trompeta de guerra. Finalmente, durante este período preparatorio lo encontramos también como embajador de los Atridas en Chipre, cerca de Cíniras. )o()o( III.- La guerra ante Troya )o( Durante la primera expedición, que termina con el desembarco de Misia, y que es ignorada por los poemas homéricos, el papel de Ulises parece haber sido insignificante, limitándose a interpretar correctamente el oráculo relativo a la curación de Télefo por "el autor de la herida". Cuando Aquiles declinaba toda competencia, Ulises hizo observar que en realidad se trataba de la lanza y no del guerrero. En la segunda expedición, la guerra de Troya propiamente dicha, Ulises desarrolla especialmente sus actividades. Presta sus servicios a Agamenón como mediador, para hacer que Ifigenia se traslade a Áulide con un pretexto plausible. Ulises conduce a Troya un contingente de doce naves. Forma parte de los jefes que se reúnen en consejo, y es considerado como el igual de los más ilustres. En ruta hacia Troya acepta el reto que le lanza el rey de Lesbos, Filomelides, y lo mata en la lucha. Este episodio, que en la Odisea es objeto de simple alusión, es convertido por los autores posteriores en un asesinato, en que Ulises fue ayudado por Diomedes, su compañero, o su cómplice ordinario. Durante la escala en Lemnos en el curso del banquete de los jefes, Ulises, según la Odisea, se querelló con Aquiles. Uno, Ulises, ensalzaba la prudencia; el otro exaltaba la bravura. Agamenón, a quien Apolo había predicho que los griegos tomarían Troya cuando la discordia se manifestase entre los sitiadores, vio en esta discusión un presagio de pronta victoria. Este episodio fue deformado por los mitógrafos posteriores, los cuales imaginaron una querella entre Agamenón y Aquiles, primer síntoma de la que, nueve años más tarde, debía oponer a los dos héroes y que constituye el tema de la Ilíada. Ulises los habría reconciliado. Además, el episodio en vez de situarse en Lemnos, es transportado a Ténedos. En Lemnos, o en el islote cercano de Crisa, hoy desaparecido, fue abandonado Filoctetes por consejo de Ulises. Los poetas posteriores a Homero introdujeron otro episodio en el curso del viaje a Troya: la embajada que, partiendo de Ténedos, fue a reclamar a Helena. Ya con ocasión del rapto, Ulises y Menelao habían efectuado un primer viaje a Troya acompañados de Palamedes, para tratar de arreglar el conflicto pacíficamente. Repitieron la gestión saliendo de Ténedos, pero también resultó inútil y se vieron gravemente amenazados por los troyanos, debiendo su salvación a la intervención de Antenor (Ver, Menelao). Durante el asedio, Ulises aparece como combatiente de gran valor, a la vez que como consejero prudente y eficaz. Es empleado en todas las misiones que exigen un hábil orador. Por ejemplo, es encargado, en la Ilíada, de la embajada cerca de Aquiles cuando Agamenón quiere reconciliarse con éste. Había conducido ya la cautiva Criseida a su padre, concertado el armisticio con los troyanos, organizado el combate singular entre Paris y Menelao, reducido a Tersites al silencio en la asamblea de los soldados y persuadido a los griegos de seguir en Tróade. A esta actividad diplomática, tal como nos la presenta la Ilíada, los poetas posteriores (y ello, en parte, desde la Odisea) han añadido varios episodios. La embajada a Anio para que consienta en enviar a sus hijas, asegurando así el aprovisionamiento del ejército; la embajada a Filoctetes, cuando Héleno, hecho prisionero e interrogado por Ulises, ha revelado que las flechas de Heracles eran necesarias para asegurar la caída de la ciudad; la embajada a Neoptólemo, en la que fue acompañado ya por Diomedes, ya por Fénix. También se atribuyen a Ulises otros actos, a menudo poco honrosos, tales como empresas de espionaje. Ya la Ilíada lo presenta durante un reconocimiento nocturno, en compañía de Diomedes, en el episodio de la Dolonia (Ver, Dolón) durante el cual mató a Dolón y capturó los caballos de Reso. Más tarde, inspirándose en la Dolonia, se imaginó el episodio del robo del Paladio. También se atribuyen a Ulises las intrigas que provocaron la muerte de Palamedes y la primera idea de la construcción del caballo de madera, astucia cuyo éxito habría asegurado mediante una expedición particularmente audaz mencionada por la Odisea. Primero se hizo mutilar a latigazos por Toante, hijo de Andremón para no ser reconocido, y, vestido de harapos, se presentó en la ciudad como tránsfuga. Deslizóse junto a Helena, que, a la muerte de Paris, se había casado con Deífobo, y la convenció de que traicionase a los troyanos. Se contaba que Helena había revelado a Hécuba la presencia de Ulises, pero éste, con sus ruegos, lágrimas y hábiles discursos, había despertado la compasión de la reina, la cual le había prometido guardar el secreto. Pudo retirarse, aunque no sin haber dado muerte a varios troyanos, principalmente a los guardas de la puerta, y regresar luego al campo aqueo. Numerosas son las proezas guerreras de Ulises durante la campaña. Sus víctimas fueron: Democoonte, Cérane, Alastor, Cromio, Alcandro, Halio, Noemón, Pritanis, Pidites, Molión, Hipódamo, Hipéroco, Deyopites, Toón, Énnomo, Quersidamante, Cárope, Soco. Protege a Diomedes cuando éste es herido, y cubre su retirada. Manda el destacamento encerrado en el caballo de madera y previene a sus compañeros contra la astucia de Helena, que acude a rondar a su alrededor imitando las voces de sus esposas. Es el primero en salir al exterior, y acompaña a Menelao, que quiere apoderarse cuanto antes de Helena, a la casa de Deífobo, y, según una versión, impide que el marido ultrajado dé muerte a su esposa. Según otra versión, aguarda a que se calme la cólera de los griegos y evita así que la joven sea lapidada, como ellos querían. También salvó a uno de los hijos de Antenor: Helicaón. Sobre el papel de Ulises cuando el reparto de las armas de Aquiles y sus intrigas contra Áyax, ver este nombre. Ulises es también responsable de la muerte de Astianacte y del sacrificio de Políxena. Hécuba le correspondió como botín de guerra entre las cautivas troyanas, y en la tradición según la cual la anciana reina fue lapidada, Ulises le arrojó la primera piedra, pese a que ella lo había salvado en otra ocasión. )o()o( IV.- El regreso a Ítaca )o( Esta parte de las aventuras de Ulises es la que constituye el objeto de la Odisea, pero también aquí la leyenda ha sido objeto de alteraciones y adiciones en época posterior. Es sabido que Menelao y Agamenón nunca estuvieron de acuerdo sobre la fecha del regreso del ejército a Grecia (Ver, Agamenón y Menelao). Menelao salió el primero, con Néstor. Ulises los siguió, pero al llegar a Ténedos riñó con ellos y se volvió a Troya a reunirse con Agamenón. Cuando éste se hizo a la vela, Ulises fue el único que lo siguió entre todos los príncipes griegos. Mas pronto una tempestad lo separó de él. Abordó en Tracia, en el país de los cicones, donde tomó la ciudad de Ísmaro. De todos sus habitantes, sólo perdonó la vida a uno, Marón, sacerdote de Apolo. Agradecido, Marón le obsequió con doce jarras de un vino dulce y fuerte, que le sería de gran utilidad en el país de los cíclopes. En el desembarco, Ulises perdió seis hombres de cada uno de sus barcos, y ante un contraataque de los cicones del interior, volvió a hacerse a la mar (Ver, Cicones). Navegando con rumbo sur llegaba, dos días después, a la vista del cabo Malea. Pero un violento viento norte lo empujó hasta la costa de Citera, y al cabo de otros dos días abordaba en el país de los lotófagos. Envió a algunos de sus hombres a informarse sobre sus habitantes, los cuales los recibieron amistosamente. Les dieron a probar un fruto del país, el loto, fruto que constituía su alimento, y era tan exquisito, que los griegos se negaron a reembarcar. Ulises tuvo que obligarlos a viva fuerza. Los geógrafos antiguos situaban este país en la costa de Tripolitania. Remontando hacia el norte, Ulises y sus compañeros llegaron a una isla llena de cabras, donde pudieron avituallarse abundantemente. De allí pasaron al país de los cíclopes, identificado siempre con Sicilia. Acompañado de doce hombres, Ulises desembarcó y entró en una caverna. Había cuidado de llevarse varios odres de vino, como presente de hospitalidad a los seres humanos que encontrase. En la caverna hallaron abundante queso, leche fresca y cuajada, etc. Sus compañeros insistieron en que Ulises se aprovisionase y partiese, pero él se negó. Y cuando llegó el dueño de la cueva, el cíclope Polifemo, se apoderó de los extranjeros y los encerró en su antro; luego se dispuso a devorarlos de dos en dos. Ulises le ofreció vino de Marón. El cíclope, que nunca había probado el vino, lo encontró bueno, y bebió tanta cantidad, que se puso alegre. Entonces preguntó su nombre a Ulises, el cual respondió: "Nadie". En recompensa de tan excelente bebida, el cíclope le prometió que lo devoraría el último, y, tras una última copa, se quedó dormido. Ya se sabe cómo Ulises, sirviéndose de una estaca endurecida al fuego, perforó el único ojo del gigante y, al llegar la mañana, logró salir de la cueva agarrado al vientre de un carnero. El cíclope llamó en su socorro a sus congéneres al sentirse herido. Pero al preguntarle éstos quién le atacaba, el gigante hubo de responder: "Nadie". No comprendiendo el sentido de la respuesta, los demás cíclopes lo tomaron por loco y se marcharon. Desde este momento, Posidón, que era el padre del cíclope, empezó a odiar a Ulises. Habiendo escapado de este modo al cíclope, Ulises llegó a la isla de Eolo, el señor de los vientos, quien lo recibió hospitalariamente y le dio un odre de piel de buey que contenía todos los vientos excepto una brisa favorable, que le había de conducir directamente a Ítaca. Ya los navegantes podían ver las hogueras encendidas por los pastores en la isla cuando Ulises se durmió. Sus compañeros, creyendo que el odre encerraba oro, lo abrieron, y los vientos, al escaparse huracanados, los impulsaron en dirección contraria. Los barcos llegaron de nuevo a la mansión de Eolo, y Ulises fue otra vez al encuentro del rey para pedirle un viento favorable. Eolo le contestó que nada podía hacer en su favor, ya que los dioses habían manifestado de manera tan clara su oposición a su regreso. Ulises reanudó su navegación al azar y, remontando hacia el Norte, abordó en el país de los lestrigones, identificado generalmente con la costa de los alrededores de Formias o de Gaeta, al norte de la Campania. Vuelto prudente a raíz de su aventura con los cíclopes, Ulises envió a varios hombres en exploración, los cuales encontraron a la hija del rey, que los condujo a presencia de su padre, Antífates. Éste devoró a uno en el acto, y los demás huyeron, perseguidos por el rey y todo el pueblo, llegando a la orilla. Los lestrigones apedrearon a los griegos, hundiendo los barcos y matando a sus tripulantes. Sólo Ulises logró cortar el cable que sujetaba su nave y hacerse a la mar. Reducido a un solo barco y su tripulación, continuó remontando la costa hacia el norte y pronto llegó a la isla de Eea, morada de Circe la encantadora, sin duda, el actual promontorio del monte Circeo, al sur del lacio (Ver, Circe). Cuando salió de la isla, Ulises dejó a un hijo de Circe, Telégono, o tal vez dos, Telégono y Nausítoo. Circe lo envió a consultar el alma de Tiresias para saber los medios de su regreso a Ítaca. Tiresias le comunica que llegará a su patria solo y en un barco extranjero; que tendrá que vengarse en ella de los pretendientes y, más tarde, partir otra vez, con un remo al hombro, en busca de un pueblo que no conozca la navegación. Allí ofrecerá un sacrificio expiatorio a Posidón y, finalmente, morirá, de edad avanzada, en medio de la dicha y lejos del mar. Después de haber visto a cierto numero de héroes entre los muertos evocados, Ulises vuelve a la mansión de Circe. Finalmente la abandona, no sin que la maga le haya dado aún otros consejos. Pasó primero a lo largo de la isla de las Sirenas (situada en las cercanías del golfo de Nápoles). Después tuvo que afrontar las Rocas Errantes y el estrecho entre Caribdis y Escila. Algunos de los marineros fueron devorados por ésta, pero el barco escapó a los remolinos de Caribdis y pronto llegó a la isla de Trinacria, donde pacían unas manadas de toros blancos propiedad del Sol. Allí amaina el viento y faltan los víveres. A fin de remediar el hambre los marineros, y no obstante la prohibición de Ulises, sacrificaron varios de estos bueyes para comérselos. El Sol, al verlo, fue a quejarse a Zeus y pedirle reparación. Por eso, cuando el barco volvió a zarpar, levantóse una tempestad enviada por el señor de los dioses; la nave zozobró, y sólo Ulises, que no había participado en el festín sacrílego, pudo salvarse a duras penas, agarrado a un mástil. La corriente lo arrastró de nuevo a través del estrecho, y sólo por milagro escapó al abismo de Caribdis. Tras nueve días de ser juguete de las olas, llegó a la isla de Calipso (probablemente la región de Ceuta, en la costa marroquí, frente a Gibraltar). Aunque la Odisea no lo menciona, los autores posteriores aseguraban que Ulises había tenido de la diosa uno o varios hijos: Nausítoo, Nausínoo. La estancia en la mansión de Calipso duró diez años, o bien ocho, cinco o incluso uno, según los autores. Finalmente, a ruegos de Atenea, protectora del héroe, Zeus envió a Hermes a Calipso con orden de que soltase a Ulises. Calipso puso con desgana a su disposición la madera necesaria para construir una balsa, y Ulises partió con rumbo Este. Pero la cólera de Posidón no menguaba. El dios provocó una tempestad, que destruyó la balsa, y desnudo y agarrado a un madero, el héroe llegó a la isla de los feacios, que en la Odisea se llama Esqueria y es probablemente Corfú. Extenuado, Ulises se durmió en los matorrales que bordeaban un río. Por la mañana lo despertaron los gritos y las risas de un grupo de muchachas. Era Nausícaa, la hija del rey de la isla, con sus criadas, que habían ido a lavar la ropa y a jugar a orillas del río. Ulises se presentó a ellas y les pidió ayuda. Nausícaa le indicó el camino del palacio de su padre, el rey Alcínoo, mientras ella regresaba por otra ruta, con sus sirvientas, a fin de no despertar la malicia de los transeúntes. Alcínoo y la reina Arete tributaron a Ulises una acogida afectuosísima y por demás hospitalaria. Se dio en su honor un gran banquete, durante el cual, Ulises contó sus aventuras con todo detalle. Después lo cargaron de regalos, y como declinó el ofrecimiento que le habían hecho de casarse con Nausícaa y, en cambio, insistió en su deseo de regresar a Ítaca, pusieron una nave a su disposición. Durante el viaje, que fue breve, Ulises se quedó dormido, y los marinos feacios lo depositaron en un lugar apartado de la isla de Ítaca con los tesoros que le había regalado Alcínoo. El barco volvió a Esqueria, pero en el momento de llegar a la isla, Posidón lo convirtió en una roca, y se vengó de este modo del servicio prestado a Ulises contra su voluntad. La propia ciudad quedó rodeada por una montaña y dejó de ser puerto. La ausencia de Ulises ha durado veinte años. Ulises ha cambiado tanto, por la edad y los peligros, que nadie lo reconoce. Mientras tanto Penélope lo ha aguardado fielmente, por lo menos, ésta es la versión odiseica (Ver, Penélope). Es objeto de las importunaciones de los pretendientes, que, establecidos en el palacio de Ulises, devoran sus riquezas en locas prodigalidades. Estos pretendientes suman ciento ocho, y los mitógrafos han conservado sus nombres. Procedían de Duliquio, Same, Zacinto y de la propia Ítaca, que son los paises sobre los cuales se extiende la autoridad de Ulises. Penélope trataba de desanimarlos, y para ello se valió de una estratagema que se ha hecho célebre. Les había prometido contestarles el día en que terminase la mortaja del viejo Laertes. Durante el día trabajaba en la labor, y por la noche deshacía el trabajo diurno. Al despertarse, Ulises resuelve no dirigirse inmediatamente al palacio. Va primero a la casa de Eumeo, el jefe de sus porquerizos, en quien tiene gran confianza. Se da a conocer y encuentra allí a Telémaco. Ambos se dirigen entonces al palacio. Ulises, disfrazado de mendigo. Nadie lo reconoce, excepto su perro Argo, que, con sus veinte años a cuestas, llevaba una existencia miserable. Al ver a su amo se levanta gozoso, y vuelve a caer, muerto. En palacio, Ulises pide de comer a los pretendientes. Éstos lo insultan, y un mendigo llamado Iro, habitual de los festines de los pretendientes, desafía al intruso que viene a amenazar su privilegio. Ulises lo derriba a puñetazos. El héroe es entonces objeto de una serie de ofensas por parte de los pretendientes, y, sobre todo, del que aparece como más importante, Antínoo. Penélope, enterada de que ha llegado un mendigo extranjero, desea verlo para preguntarle si tiene noticias de Ulises; pero éste decide aplazar la entrevista para el anochecer. Llegada la noche, Telémaco, siguiendo órdenes de su padre, manda transportar a una habitación alta todas las armas que contiene el palacio. Entonces se desarrolla la conversación entre Ulises y Penélope. El héroe no se da a conocer, y se limita a pronunciar palabras de esperanza. Ella ha soñado que su marido iba a volver pronto, pero no cree en el sueño y se propone, al día siguiente, organizar un concurso entre los pretendientes Y otorgar su mano al vencedor. Les entregará el arco de Ulises, y el vencedor será el que mejor sepa utilizarlo. Ulises la anima a realizar el proyecto. Al día siguiente se celebra el concurso. Se trata de atravesar con una flecha los anillos formados por varias hojas de hacha juntas. Sucesivamente, todos los solicitantes empuñan el arco, pero ninguno es capaz de tensarlo. Al fin, Ulises pide el arma, y a la primera vez, da en el blanco. Sus criados cierran las puertas del palacio. Telémaco acude a las armas, y comienza la matanza de los pretendientes. Luego, las criadas, que no habían mostrado la discreción conveniente, se llevan los cadáveres, limpian la sala y son ahorcadas en el patio del palacio, junto con el cabrero Melancio, que se había puesto de parte de los enemigos de su señor. Al fin, Ulises se da a conocer a Penélope, y, para eliminar sus últimos escrúpulos, le describe la cámara nupcial, que sólo ellos dos conocen. A la mañana siguiente, Ulises se trasladó al campo, donde residía su padre, y se da a conocer. Entretanto, los familiares de los pretendientes se han reunido y exigen, armados, satisfacción. Pero gracias a la intervención de Atenea, que adopta la figura del anciano Mentor, no tarda en restablecerse la paz en Ítaca. Tal es el relato odiseico. Los poetas posteriores introdujeron en él episodios novelescos, sobre todo amorosos. Por ejemplo, las aventuras de Ulises y Polimela en la isla de Eolo. Además, completaron la Odisea añadiéndole diversos "finales". He aquí los episodios más destacados de estas leyendas, en su mayor parte puramente literarias. Después de la matanza de los pretendientes, Ulises ofreció un sacrificio expiatorio a Hades, Perséfone y Tiresias y partió a pie, a través del Epiro, hasta el país de los tesprotos. Allí ofreció a Posidón el sacrificio que Tiresias le había ordenado en otro tiempo. La reina del país, Calídice, insistió en que se quedase y le ofreció el reino. Ulises consintió, y los dos tuvieron un hijo, Polipetes. Reinó durante algún tiempo conjuntamente con Calidice y obtuvo victorias sobre los pueblos vecinos. Pero a la muerte de Calídice entregó el reino a Polipetes y regresó a Ítaca, donde encontró al segundo hijo que le había dado Penélope, Poliportes. Entretanto, Telégono, hijo de Ulises y Circe había sido informado por su madre de quién era su padre y había partido en busca de Ulises. Desembarcó en Ítaca y pilló los rebaños. Ulises acudió en auxilio de sus pastores y se entabló un combate en el que Ulises, fue muerto por su hijo. Al saber quién era su víctima, Telégono se lamentó y se llevó el cadáver, así como a Penélope, a la mansión de Circe. Otras versiones contaban que Ulises, acusado por los parientes de los pretendientes, habían sometido el caso al juicio de Neoptólemo, que reinaba entonces en Epiro. Neoptólemo, deseando apoderarse de Cefalonia, condenó a Ulises al destierro. Ulises se, dirigió entonces a Etolia, junto a Toante, hijo de Andremón. Allí se casó con la hija de Toante y le dio un hijo, Leontófono, y murió en edad muy avanzada. Sobre las aventuras de Ulises en Italia y la última parte de su vida existía una serie de tradiciones que sólo conocemos por alusiones oscuras. Se contaba en especial que Ulises y Eneas se habían encontrado durante sus viajes y se habían reconciliado. Ulises se estableció en Tirrenia (el país etrusco) y fundó treinta ciudades. Tomó allí el nombre de Nano, que, en lengua etrusca, significaría "el Errante". Ulises habría muerto en una ciudad etrusca, Gortinia, generalmente identificada con Cortona, a consecuencia del pesar que le habría causado la muerte de Telémaco y Circe. Tácito cuenta (Germania, III) que Ulises había llegado, en sus viajes, hasta las orillas del Rhin, y que, como recuerdo, había erigido en ellas un altar que subsistía aún en tiempos de la conquista romana. Como el nombre de Heracles, el de Ulises se había puesto en relación con las diversas fases del descubrimiento del occidente lejano, no sólo por el episodio de los Cimerios, sino por los viajes misteriosos realizados en los últimos años de su vida. La lista de los hijos de Ulises es muy variable. Se modificaba a capricho de los autores de genealogías, con objeto de proporcionar títulos de nobleza a todas las ciudades italianas, en tiempo de Catón. Así, se atribuyeron a su unión con Circe hijos tales como Árdeas, epónimo de la ciudad latina de Ardea; Latino, epónimo de los latinos, etc.. Entre los etruscos, Ulises recibió el apodo de Nanos, es decir, "el Errante". Ver, Eólida, Romo, Casífone, Evipe.

Ulla

Nombre que Ptolomeo da a un río de Gallaecia, de 132 km de longitud, que desemboca en el océano Atlántico. Hoy, Ulla, comunidad autónoma de Galicia, España.

ULLASTRET

Yacimiento arqueológico que es el mayor núcleo urbano de la cultura ibérica descubierto hasta ahora en Cataluña. Fue una ciudad de la tribu ibera de los indigetes. Se fundó en el siglo VI a.C. y desde finales de esta centuria estaba dotada de una potente muralla. Por la importancia de las defensas y, tanto o más si cabe, por su valor emblemático como expresión de poder, como signo de prestigio, las murallas recibieron una atención preferente. Ullastret es un asentamiento ibérico tan helenizado que alguna vez se ha pensado que se trate de un centro griego. Está muy cerca de Emporion, y no ha de extrañar que sea la mejor ilustración de la captación de modelos constructivos griegos. En este caso se trata de murallas de gran monumentalidad y, desde el punto de vista técnico, un verdadero catálogo de soluciones propias de la arquitectura defensiva helénica: muros de cremallera, torres circulares, poligonales y aquilladas, complejos sistemas de puertas, etc.. En el interior del recinto se pueden ver restos de viviendas, cisternas, silos utilizados para almacenar grano, así como espacios públicos, como por ejemplo varios templos. A finales del siglo III a.C. la fortificación se amplió duplicando casi su superficie. Esta modificación de los sistemas defensivos se relaciona con una época de inseguridad. En el último tercio del siglo III a.C., coincidiendo con el inicio de la segunda guerra púnica, se hicieron de nuevo reformas importantes en el sistema de amurallamiento. No se conoce con certeza el nombre de la ciudad. La capital de los indigetes era Indika, que probablemente se pueda identificar con Ullastret o con Ampurias. La buena conservación de la muralla se debe en parte a que esta quedó cubierta por un deslizamiento de tierras ya en tiempos remotos, de modo que las piedras que la formaban no pudieron ser utilizadas para construir otros edificios posteriores. Las monedas de la época llevan la inscripción Untikesken, que debe ser el genitivo de Untika/Indika, la capital de este pueblo ibero. Hoy, Ullastret, en el Baix Empordá gerundense, concretamente en el llamado Monte de Sant Andreu, comunidad autónoma de Cataluña, España.

Ullaza

Fortaleza egipcia en Siria, en la costa mediterránea, al oeste de Qadesh y un poco al sur.

Ullikumi

Monstruo de diorita, hijo de Kumarbi y una gran roca, rival de Tesub y protagonista del poema hitita que lleva su nombre.

Ullin

Dios eslavo protector de la Paz, la Victoria y la Abundancia.

Ullr

Arquero habilísimo, hijo de la diosa Sif, que lo engendró antes de desposar a Thor. Más que dios, Ullr fue mago y cazador y tan sabio que sustituyó a Odín durante diez años cuando el dios, por una falta injustificable, se vio exiliado del cielo de los Ases. Ver, Ases.

Ulmetum

Asentamiento militar romano de Moesia Inferior. En el siglo II se estableció un asentamiento civil con ciudadanos romanos y tracios. A finales del siglo III, o principios del IV se construyó la fortaleza que más tarde fue dañada por los eslavos y completamente destruida por los ávaros a finales del siglo V. Ulmetum fue un vicus fortificado importante, situado dentro de los límites controlados por Capidava, en el cruce de las rutas que unían las ciudades costeras, las del Danubio y las situadas en el interior de la provincia. Las excavaciones arqueológicas realizadas entre 1912-13 revelaron las ruinas de una fortaleza romano-bizantina y un gran número de monumentos escultóricos, inscripciones y algunas estelas funerarias. Hoy, Pantelimonul de Sus o Pantelimon, provincia de Dobrogea, distrito de Constanza, Rumanía.

Ulmo

Ciudad romana de Moesia, situada al sureste de Naissus. Hoy, Ostrovica, municipio de Banja Niska, Serbia.

Ulpia Anquialos

Anchialus (ciudad griega de la costa oeste del mar Negro, fundada en los siglos VI-V a.C., como una colonia de Apolonia (hoy, Sozopol)).

Ulpia Aurea

Aurea (ciudad en la antigua calzada romana Ulpia Traiana que conectaba con Ulpia Serdika. La zona estuvo habitada ….).

Ulpia Noviomagus

Noviomagus Batavorum (la ciudad más antigua de los Países Bajos).

Ulpia Oescus

Oescus (ciudad de Moesia inferior, al noroeste de la ciudad búlgara actual de Pleven, cerca de la aldea de Gigen, en la desembocadura ….).

Ulpia Particópolis

Ciudad fundada por Trajano en el bajo valle del río Estrimón, en un lugar que, aunque pertenece a la provincia de Macedonia, pertenece geográficamente a Tracia.

Ulpia Sardica

Serdica (Serdica fue el nombre más usado por los griegos y Sardica por los romanos). Ciudad de Moesia Superior. Originalmente fue un asentamiento tracio llamado ….).

Ulpia Serdica

Serdica (Serdica fue el nombre más usado por los griegos y Sardica por los romanos). Ciudad de Moesia Superior. Originalmente fue un asentamiento tracio llamado ….).

Ulpia Severina

(siglo III). Esposa del emperador Aureliano (Lucius Domitius Aurelianus).

Ulpia Traiana Augusta

Beroe (una de las ciudades más antiguas del sudeste de Europa sudeste, con una historia de más de 8.000 años. Situada al pie ….).

Ulpia Traiana Sarmizegetusa

Sarmizegetusa Regia (el más importante centro militar, religioso y político de los dacios).

Ulpiana

Ciudad romana situada en lo que hoy es Kosovo, también nombrada como Justiniana Secunda. Bajo el Imperio romano, Ulpiana floreció y se la menciona como una ciudad gloriosa "urb splendidissima". Ulpiana sufrió numerosos ataques de las tribus bárbaras (hunos, godos), y fue finalmente destruida en el 479, cuando el rey godo Teodomiro mandó a su hijo Teodorico el Grande con 3.000 soldados para destruir la ciudad. El golpe final se produjo cuando en el 518, cuando un terremoto destruyó lo que quedaba de Ulpiana. En el siglo VI, durante el reinado de Justiniano, la ciudad fue reconstruida, renombrándola como Justiniana Secunda. En el período cristiano temprano, Ulpiana fue una importante sede episcopal. Los restos de esta ciudad, destruida y reconstruida varias veces a lo largo de su historia, cuentan con una basílica, mosaicos, lápidas, y objetos diversos, tales como monedas, cerámicas, armas, joyas, etc.. La ciudad, sólo parcialmente excavada, está a 1,3 km al oeste de Gracanica. Ulpiana también es un nombre antiguo usado para referirse a la actual Pristina, en Kosovo. Hoy, 15 km al sur de Pristina, municipio de Liptjan, Kosovo, Serbia.

Ulpiano

Domicio (Domitius Ulpianus) (170-223). Jurista procedente de Tiro, en Fenicia, que estudió con Papiniano. Durante el reinado de Septimio Severo, Ulpiano trabajó como funcionario civil de rango ecuestre en la oficina de peticiones (libellis), donde escribía las contestaciones (rescripta) a las peticiones, convirtiéndose en el secretario imperial de peticiones (a libellis) en el 202. Después de la Constitutio Antoniniana de Caracalla del 212, un edicto por el que se concedía la ciudadanía romana a todos los hombres libres del imperio, Ulpiano se dedicó a la tarea de escribir más de 200 volúmenes sobre el derecho romano, que enfatizaban la naturaleza universal y racional del sistema y ponían sus bases en el derecho natural. Más adelante, ca. 221, fue nombrado prefecto de la anona, supervisando el suministro de grano barato en Roma, y en el 223, Severo Alejandro lo nombró único prefecto del pretorio, en esos momentos un cargo tanto militar como judicial, de hecho era el segundo en el mando tras el emperador. Las tropas, que no le tenían ningún respeto como soldado y lo consideraban responsable de la ejecución de sus predecesores Flaviano y Cresto, lo asesinaron probablemente en el 223, en presencia de Severo y de su madre, Julia Mamea, que lo había favorecido. El cabecilla Epagato fue enviado a Egipto como su prefecto y a continuación fue asesinado en Creta. Ulpiano fue el más influyente de los abogados romanos, con una elevada visión de su función y propósito, y sus libros de texto y comentarios tuvieron un gran peso. Entre otras obras, escribió ochenta y un libros de comentarios sobre el edicto del pretor, que para entonces tenía una forma fija y regía las infracciones criminales al igual que las civiles, y cincuenta y uno de derecho civil. Escribió también manuales sobre las obligaciones de los gobernadores y de otros oficiales. Fue el primero de una serie de juristas cuya obra fue autorizada como fuente válida por la Ley de Citas del 426. Dos quintas partes del Digesto de Justiniano están compuestas por extractos de las obras de Ulpiano, que de otro modo no habrían llegado hasta nosotros. Como abogado, Ulpiano parece haber sido cauto y bastante conservador, evitando los enfoques controvertidos o innovadores en su trabajo. Su influencia fue enorme, y su obra, clara y fácil de comprender, fue un factor importante para permitir que el derecho romano perdurara y se convirtiera en la base del derecho medieval y moderno de los sistemas europeos. Ver, Jurisprudencia, Tituli ex corpore Ulpiani.

Ulpio

Marco (M. Ulpius Traianus) (siglo I). Distinguido ciudadano de Itálica y padre del futuro emperador Trajano. A las órdenes de Vespasiano combatió en la guerra judaica (67-68) al frente de una de las legiones intervinientes, ganando poco después el consulado. Gobernador de Siria en 73-76, por cuyo desempeño ganó las insignias triunfales. En el 79-80 fue gobernador de Asia.

Ulterior

"de la parte de allá". Fue una de las dos provincias en que los romanos dividieron Hispania tras su conquista el 197 a.C.. Comprendía inicialmente el valle del Guadalquivir, aunque posteriormente incluyó toda la parte occidental de la península Ibérica. El 171 a.C. fue unida con la provincia Citerior durante la guerra de Macedonia, pero fue de nuevo separada en el 167 a.C.. El año 27 a.C. Augusto dividió la Hispania Ulterior en dos provincias: Bética (Bética) como provincia senatorial y Lusitania como provincia imperial. Una legión se estacionó en la provincia. La capital fue Córdoba (Corduba) y eventualmente Cádiz (Gades).Ver, Hispania.

Ultio

"venganza". Hija del Eter y la Tierra.

Ultor

"vengador". Sobrenombre de Júpiter y Marte. Para festejar la victoria sobre los enemigos de César, Octaviano levantó un templo a Júpiter y Marte Ultor sobre el Foro Romano.

Ultrices Deae

"las diosas vengadoras". Sobrenombre atribuido a las Furias, considerándolas bajo su aspecto de vengadoras.

Ulubrae

Localidad a unos 50 km de Roma, pasando por Tres Tabernas en la Vía Apia, y al inicio de las Marismas Pontinas. Es conocido principalmente por su uso como sinónimo de un lugar remoto y vacío por autores latinos como Cicerón, Juvenal y Horacio.

Ululaui

Nombre babilonio del rey asirio Salmanasar V.

Ululaya

(726-722 a.C.). Nombre, probablemente del mes de nacimiento "nacido en el mes de Elul", o un diminutivo con el que se designó a Salmanasar V, rey asirio del que se le conoce la captura de Samaria.

Um-napis-htim

Utnapishtim (personaje mítico protagonista del diluvio universal, equivalente al Noé bíblico. Fue una de las pocas personas que ….).

Umbella

Pequeño quitasol usado en la antigüedad clásica, muy semejante a un paraguas.

Umbennum

Localidad de la Galia Narbonense habitada por la tribu de los segallauni. Hoy, Ambonil, departamento de Vaucluse, región de Provence-Alpes-Côte d'Azur, Francia.

Umbilicus Urbis

Mundus (a los pies del Capitolio se encontraba uno de los monumentos mas arcaicos de Roma, el mundus. En origen se trataba de una fosa que estaba cubierta, pero con ….).

Umbo

Ver, Scutum ((plural, Scuta). Al contrario que la coraza o el casco, el escudo es un arma defensiva activa, porque el portador puede ….).

Umbra

Según la concepción romana, lo que quedaba del individuo después de la muerte, una vez que el cuerpo se había descompuesto o reducido a cenizas. Designaba así a la fuerza misteriosa que la realización de un ritual preciso encerraba en la tumba con el fin de impedir que errara para siempre entre los mortales. Representaba al tiempo la idea de un doble, el espíritu del difunto, que habitaba la tumba y conservaba las necesidades y costumbres que había mantenido en vida. Era con él con quien los vivos podían mantener un diálogo a la manera de los que aparecen reflejados en algunas inscripciones funerarias. Existía así una especie de comunión entre los dos mundos que podía resultar beneficiosa para ambas partes.

Umbral broncíneo

Con este nombre parece que se designaba un subterráneo cuya abertura estaba en Colono y que llegaba hasta la entrada de Atenas. El bronce formaba parte de la composición geológica de la roca en que estaba excavado.

Umbranica

Ver, Umbránics (pueblo galo o ligur de la Galia Narbonense que se sabe por Plinio el Viejo que se regían por ….).

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