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Página 131 - 1322 Palabras 6501 al 6550 de 66095

Palabra   |   Descripción

Apollonia

Apolonia.

Apolloniatis

Lago de Bitinia. Hoy, Ulubat Gölü o Gölü Apolyont, Turquía.

Apolloniatis

Nombre de un distrito o eparquía situado al sur del Imperio Persa, cercano a la satrapía de Susiana. Su situación es desconocida pero estaba cercano a la Sittacene, y podría ser esta misma región. Apolloniatis es mencionada por Estrabón. Ver, Elymaida.

Apollonópolis

(en egipcio antiguo Magana, en árabe Kom Isfaht). Nombre griego de una antigua ciudad de Egipto.

Apolo

"el que aleja la noche o el mal". Sobrenombre del sol.

Apolo

Una de las naves de la escuadra de Eneas.

Apolo

Apolo es un dios que pertenece a la segunda generación de los Olímpicos. Es hijo de Zeus y Leto y hermano de la diosa Ártemis. Hera, celosa de Leto, había perseguido a la joven por toda la Tierra. Cansada de errar, Leto buscaba un sitio donde dar a luz a los hijos que llevaba en su seno, y en toda la tierra se negaban a acogerla, temiendo la cólera de Hera. Sólo una isla flotante y estéril, llamada Ortigia (la Isla de las Codornices), o tal vez Asteria, consintió en dar asilo a la desventurada. Allí nació Apolo. Agradecido, el dios fijó la isla en el centro del mundo griego y le dio el nombre de Delos, "la brillante". Allí, al pie de una palmera, el único árbol de toda la isla, Leto aguardó el parto durante nueve días y nueve noches, pues Hera retenía a su lado, en el Olimpo, a Ilitía, la divinidad que preside los partos felices. Todas las diosas, y especialmente Atenea, se hallaban junto a Leto, pero nada podían hacer en su favor sin consentimiento de Hera. Finalmente, resolvieron enviarle a Iris para rogarle permitiese el alumbramiento, ofreciéndole, para aplacar su ira, un collar de oro y ámbar de un espesor de nueve codos. A este precio, Hera consintió en que Ilitía descendiese del Olimpo y se encaminase a Delos. Leto se arrodilló al pie de la palmera y dio a luz primero a Ártemis, y después, con ayuda de ésta, a Apolo. En el momento de nacer el dios, unos cisnes sagrados volaron sobre la isla, dando siete vueltas a su alrededor (pues era el séptimo del día del mes). Inmediatamente, Zeus envió regalos a su hijo: diole una mitra de oro, una lira y un carro tirado por cisnes. Luego le ordenó que fuese a Delfos. Pero los cisnes condujeron primero a Apolo a su país, a orillas del Océano, allende la patria del Viento Norte, en la tierra de los Hiperbóreos, los cuales viven bajo un cielo siempre puro y que han consagrado a Apolo un culto que celebran sin cesar. Allí permaneció el dios un año, recibiendo los homenajes de los Hiperbóreos, y regresó luego a Grecia, llegando a Delfos en pleno verano, en medio de fiestas y cantos. Incluso la Naturaleza lo festeja: las cigarras y los ruiseñores cantan en su honor, las fuentes son más cristalinas. De esta forma, se celebraba con hecatombes todos los años en Delfos la venida del dios. En Delfos, Apolo mató con sus flechas a un dragón, llamado tan pronto Pitón como Delfine, encargado de proteger un antiguo oráculo de Temis, pero que se entregaba a toda clase de desmanes en el país, enturbiando los manantiales y los arroyos, robando los ganados y los aldeanos, asolando la fértil llanura de Crisa y asustando a las Ninfas. Este monstruo había surgido de la tierra. También se cuenta que Hera le había dado el encargo de perseguir a Leto cuando llevaba en su seno a Ártemis y Apolo. Este liberó al país de la alimaña, pero en recuerdo de su hazaña (o tal vez para aplacar la cólera del monstruo después de muerto), fundó en su honor unos juegos fúnebres, que se llamaron Juegos Píticos, celebrados en Delfos. Después se apoderó del oráculo de Temis y consagró un trípode en el santuario. El trípode es uno de los emblemas de Apolo, y, sentada sobre él, la Pitia pronuncia sus oráculos. Los habitantes de Delfos celebraron con cánticos de triunfo la victoria del dios y su toma de posesión del santuario. Por primera vez cantaron el peán, que, es en esencia, un himno en honor de Apolo. Pero éste tuvo que ir hasta el valle de Tempe, en Tesalia, para purificarse de la mancha de la muerte del dragón. Cada ocho años, una solemne fiesta conmemoraba en Delfos el exterminio de Pitón y la purificación de Apolo. Cuéntase que, mas tarde, el dios tuvo que volver a defender su oráculo, esta vez contra Heracles. En efecto, éste había acudido a interrogarlo, y como la Pitia se negaba a responderle, quiso saquear el templo, llevarse el trípode y establecer un oráculo propio en otro lugar. Apolo inició la lucha, la cual quedó indecisa, ya que Zeus separó a los contendientes (ambos, hijos suyos) fulminando un rayo entre ambos. Pero el oráculo quedó en Delfos (Ver, Heracles). Se representaba a Apolo como un dios muy hermoso, alto, notable especialmente por sus largos bucles negros de reflejos azulados, como los pétalos del pensamiento. No es de extrañar que tuviese numerosos amoríos con Ninfas y con mortales. Así, amó a la ninfa Dafne, hija del dios-río Peneo, en Tesalia. Esta pasión se la había inspirado el rencor de Eros, irritado por las mofas de Apolo, que le había hecho objeto de burla porque se ejercitaba en el manejo del arco (ésta era, en efecto, el arma por excelencia de Apolo). La ninfa no respondió a sus deseos y huyó a las montañas. Como el dios la persiguiera, cuando estaba a punto de ser alcanzada dirigió una plegaria a su padre, suplicándole que la metamorfosease para permitirle escapar a los abrazos del dios. Su padre consintió en ello y la transformó en laurel, árbol consagrado a Apolo. Más afortunado con la ninfa Cirene, engendró al semidiós Aristeo. Con las Musas, cuyo culto iba ligado al suyo, tuvo también aventuras: se le atribuye, con TaIía, la paternidad de los Coribantes, que eran demonios pertenecientes al cortejo de Dioniso. Con Urania parece que engendró a los músicos Lino y Orfeo, que otros creen hijos de Eagro, y a la musa Calíope. Una de sus mas célebres aventuras es la que se refiere al nacimiento de Asclepio, y en la que fue víctima de la infidelidad de Corónide. Un contratiempo parecido le ocurrió con Marpesa, hija de Eveno. Apolo amaba a la doncella, pero ésta fue raptada por Idas, hijo de Afareo, en un carro alado que le había regalado Posidón. Idas se llevó a la joven a Mesenia. Allí, Idas y Apolo se batieron, pero Zeus separó de nuevo a los contendientes. Diose a Marpesa el derecho a elegir al que prefiriese de los dos amantes, y se decidió por el mortal, temerosa, segun se dice, de verse abandonada en la vejez si se casaba con Apolo. Con Casandra, hija de Príamo, tampoco el amor favoreció al dios. Apolo amaba a Casandra, y, para seducirla, le prometió enseñarle el arte de la adivinación. La joven aceptó las lecciones: pero, una vez instruida, lo rechazó. Apolo se vengó retirándole el don de inspirar confianza en sus predicciones. Por ello, la desgraciada Casandra, pese a profetizar las cosas mas ciertas, no era creída de nadie. Tal vez por entonces Apolo gozó del amor de Hécuba, madre de Casandra y esposa de Príamo, y le dio un hijo: Troilo. También en Colofón (Asia), Apolo pasaba por haber tenido un hijo de la adivina Mantó: el también adivino Mopso, que superó al griego Calcante en un concurso que celebraron después de la guerra de Troya (Véanse su leyenda y la de Calcante). En Asia también tuvo otro hijo, llamado Mileto, de una mujer a quien se llama, a veces, Aria, y otras, Acacálide o Ácale (Ver, Acacálide). Este Mileto fundó luego la ciudad de su nombre. En la propia Grecia, Apolo era generalmente considerado como el amante de Ptía, epónimo de esta región de Tesalia, y se atribuía a esta unión el nacimiento de tres hijos: Doro, Laódoco y Polipetes, muertos por Etolo. Finalmente, con Reo engendró a Anio, que reinó en Delos (Ver, Anio). La paternidad de Tenes, que fue muerto por Aquiles en la isla de Ténedos, muerte que desencadenó el movimiento fatal de los Destinos, que acarrearon al fin la del propio Aquiles, es atribuida, ora a Apolo, ora a Cicno. Apolo no limitó sus amores a las mujeres; también amó a muchachos. Los mas célebres son los héroes Hiacinto y Cipáriso, cuya muerte, o, mejor dicho, metamorfosis (el primero se convirtió en lirio martagón, o en jacinto; el segundo, en cipres) afligió profundamente al dios. Cuéntase que, por dos veces, Apolo sufrió una curiosa prueba, y hubo de ponerse en calidad de esclavo al servicio de mortales. La primera vez fue a consecuencia de la conspiración que habían urdido con Posidón, Hera y Atenea, para amarrar con cadenas a Zeus y suspenderlo en el cielo (Ver, Egeón). Fracasada la conjura, Apolo y Posidón fueron obligados a trabajar para el rey de Troya, Laomedonte, quien les encargó la construcción de los muros de su ciudad. Pero, según algunos, sólo Posidón trabajó en la obra, mientras Apolo guardaba los rebaños del rey en el Ida. Cuando terminó esta servidumbre, Laomedonte se negó a abonar a las dos divinidades el salario estipulado. Al protestar ellos, amenazóles con cortarles las orejas y venderles como esclavos. Cuando Apolo hubo recuperado su forma divina y su poder, envió contra Troya una peste que asoló el país (Ver, Hesíone, Heracles). La leyenda de Apolo pastor reaparece todavía en la historia de la segunda prueba que hubo de sufrir. Cuando su hijo Asclepio, instruido por el centauro Quirón en el arte de la medicina, hubo realizado tales progresos que llegó incluso a resucitar muertos, Zeus lo mató de un rayo (Ver, Asclepio). Ello hirió profundamente a Apolo, que, no pudiendo vengarse sobre el propio Zeus, dio muerte a flechazos a los Cíclopes, forjadores del rayo. Zeus, para castigarlo, pensó por un momento en precipitarlo en el Tártaro. Mas, por intercesión de Leto, consintió en suavizar el castigo y ordenó que Apolo sirviese como esclavo a un mortal durante un año. Presentóse, pues, el dios en Tesalia, en Feras, en la corte del rey Admeto, a quien sirvió como boyero. Gracias a él, las vacas parían siempre dos terneras a la vez, y, en general, trajo la prosperidad a la casa (Ver, Alcestis.). A veces Apolo aparece también como pastor por cuenta propia. Sus bueyes le fueron robados por Hermes joven, todavía en pañales, el cual dio así muestras de la precocidad de su ingenio. Apolo recuperó su propiedad en el monte Cileno. Pero se cuenta que el pequeño Hermes había inventado la lira, y Apolo quedó tan maravillado con el invento, que cedió a Hermes sus rebaños a cambio del instrumento. Al inventar luego Hermes la flauta, Apolo se la compró por una vara de oro (el "caduceo" de Hermes), y, ademas, le enseñó el arte adivinatorio. Todavía interviene la flauta en las leyendas apolíneas con la historia de Marsias. Este sátiro, hijo de Olimpo, había encontrado una flauta tirada por Atenea cuando, al tratar de servirse de ella, no tardó en desecharla al comprobar hasta qué punto le deformaba la boca y daba a su rostro una expresión desagradable. Como quiera que encontró melodiosa la música que salía del objeto, Marsias retó a Apolo con la pretensión de que era mejor músico con su flauta que el dios con la lira. Marsias fue vencido, y Apolo lo desolló después de colgarlo de un pino. Como dios de la música y la poesía era representado Apolo en el monte Parnaso, donde presidía los concursos de las Musas. Sus oráculos se expresaban, por lo general, en fórmulas versificadas, y se creía que inspiraba tanto a los adivinos como a los Poetas. Comparte esta función inspiradora con Dioniso, pero la apolínea se distingue de la dionisíaca por su carácter mas mesurado (Ver, Dioniso). Dios del vaticinio y de la música, dios pastoral, cuyos amores con las Ninfas y los mancebos trocados en flores y árboles lo unen íntimamente con la vegetación y la Naturaleza, Apolo era al mismo tiempo un dios guerrero, capaz, con su arco y sus flechas, de enviar desde lejos, como su hermana Ártemis, una muerte rápida y dulce. Participa con ella en la matanza de los hijos de Níobe, para vengar el honor de Leto (Ver, Níobe). Envía a los griegos reunidos ante Troya una peste que diezma su ejército, para obligar a Agamenón a devolver la joven Criseida, que tenia cautiva, a su sacerdote Crises. Aniquiló también a los Cíclopes, a la serpiente Pitón y al gigante Ticio. Intervino en la Gigantomaquia al lado de los Olímpicos. En la Ilíada lucha en favor de los troyanos contra los griegos, protege a Paris en la batalla, y a su intervención, directa o indirecta, se atribuye la muerte de Aquiles. Ciertos animales eran particularmente consagrados a Apolo: el lobo, que a veces le era ofrecido en sacrificio, y cuya imagen se asocia frecuentemente a la suya en las monedas; el corzo o la cierva, que también figuran en el culto de Ártemis; entre las aves, el cisne, el milano, el buitre y el cuervo, cuyo vuelo daba presagios. Finalmente, entre los animales marinos, el delfín, cuyo nombre recuerda el de Delfos, principal santuario de Apolo. El laurel era la planta apolínea por excelencia; en sus trances proféticos, la Pitia mascaba una hoja de laurel. Las funciones y los símbolos de Apolo son múltiples, y su estudio pertenece mas bien a la Historia de las religiones que a la Mitología. Así, Apolo se convirtió poco a poco en el dios de la religión órfica, y a su nombre se asoció todo un sistema mitad religioso, mitad moral, que prometía a sus iniciados la salvación y la vida eterna (Ver, Zagreo, Orfeo). Apolo pasó por ser el padre de Pitágoras, nombre con el cual se ponen frecuentemente en relación doctrinas afines. También se representaba a Apolo (sobre todo el Apolo Hiperbóreo) reinando en las Islas de los Bienaventurados que son el Paraíso del Orfismo y del Neopitagorismo. A título de tal, los mitos apolíneos aparecen con singular persistencia en los muros de la basílica de la Porta Maggiore, de Roma, así como en numerosos sarcófagos romanos esculpidos. Finalmente, Augusto, primer emperador de Roma, adoptó a Apolo como protector personal. Atribuía a la intervención del dios la victoria naval conseguida en Accio sobre Antonio y Cleopatra (31 a.C.), y entre el pueblo se contaba que Atia, madre de Augusto, había concebido a su hijo por obra del dios, una noche en que ella había dormido en su templo. Augusto edificó en el Palatino, cerca de su mansión, un templo a Apolo (28 a.C.), y le tributaba un culto particular. Su culto durante el gobierno de los emperadores Julio-Claudios fue relevante. En buena parte en honor de Apolo fueron celebrados los Juegos Seculares del 17 a.C., en que se entonó el "Canto Secular" de Horacio. En este himno, Apolo y su hermana Ártemis aparecen como las divinidades mediadoras entre el pueblo romano y Júpiter. Son ellas las que transmiten y distribuyen las celestiales bendiciones.

Apolo

Erudito y elocuente judío de Alejandría que marchó a Éfeso, donde, por medio de su relación con Áquila y Priscila, se imbuyó de enseñanza paulina. Posteriormente pasó a Corinto y se convirtió en uno de los pilares de la Iglesia allí constituida.

Apolo

Ciudad de Lidia.

Apolo Herofilio

(siglo II a.C.). Médico griego. Era discípulo de Herofilo y fue a vivir a Alejandría en tiempo de los Ptolomeos, llegando a adquirir una gran reputación. Dejó escritas algunas obras que suele citar Galeno.

Apolodoro

Natural de Telmeso. La única noticia que tenemos de su existencia nos la da Artemidoro, quien lo califica de "hombre ilustre".

Apolodoro

(siglo I a.C.). Historiador griego natural de Artemita. Es citado por Estrabón y Ateneo. Escribió una historia de los partos, Parthika, en al menos cuatro libros, para la que parece haber utilizado los archivos de Artemita y Seleucia del Tigris. Estrabón le cita en sus trabajos y dice de él que era muy fiable.

Apolodoro

(siglo IV a.C.). Litigante y político ateniense, hijo del banquero Pasión. Se enemistó con su padrastro Formión y trató de llevarlo a juicio hacia el año 349 acusándolo de malversación. Su caso más famoso fue la causa que sostuvo contra la antigua prostituta Neera por reclamación ilegal de la ciudadanía ateniense. Este y otros discursos fueron erróneamente atribuidos a Demóstenes, pero probablemente fueron escritos por el propio Apolodoro. En el 348 propuso, sin éxito, que el superhábit en el presupuesto fuera gastado en preparar a los soldados, en vez de en entretener al pueblo.

Apolodoro

(60-125). Arquitecto griego y planificador de ciudades. Originario de Damasco, estuvo activo durante la segunda mitad del siglo II al servicio de Roma. Trabajó como arquitecto oficial del emperador Trajano, construyendo para él no sólo obras militares (puente sobre el río Danubio, de más de un kilómetro de longitud), sino además construcciones civiles (Foro de Trajano, Basílica Ulpia). Los arqueólogos modernos le atribuyen su intervención en el puerto de Ostia, así como la erección de los arcos trajanos de Benevento y Ancona y la columna Trajana. También se le adjudican las obras de reconstrucción del Panteón de Agripa, pero ya en los tiempos de Adriano. Construyó un arco triunfal en Ancona (115). Fue desterrado por Adriano en el 129 y más tarde ejecutado por haberse atrevido a criticar los planes arquitectónicos del emperador. Escribió una obra, que se ha conservado, Sobre las máquinas de guerra.

Apolodoro

(siglo I a.C.). Filósofo epicúreo. Diógenes Laercio le atribuye más de cuatrocientos escritos, entre ellos una Vida de Epicuro.

Apolodoro

(siglo V). Jurisconsulto, uno de los que fueron encargados por Teodoro el Joven de redactar el código que lleva su nombre.

Apolodoro

Matemático griego, cuya época se ignora y que transmitió el teorema de Pitágoras sobre la propiedad de los lados del triángulo.

Apolodoro

(siglo I a.C.). Médico y naturalista griego, natural de Lemmos. Es célebre por haber escrito un tratado sobre los animales venenosos.

Apolodoro

(siglo III a.C.). Tirano de Casandra, célebre por su crueldad. Conspiró para conquistar el poder supremo y tras verse dueño de él, lo ejerció de un modo sanguinario y feroz, siendo al fin destronado por Antígono Gonatas, que le hizo desollar y quemar.

Apolodoro

(siglo IV a.C.). Soldado macedonio, natural de Anfípolis. Fue designado por Alejandro Magno, como gobernador de la región de Cilicia.

Apolodoro

(Apollodorus) (ca.104-22 a.C.). Profesor griego de retórica procedente de Pérgamo. César lo eligió como profesor de Octavio en el 45 a.C.. Su Arte de la retórica, que fue traducido al latín por Valgio, Rufo, estableció un esquema rígido para los discursos judiciales: introducción, narración, pruebas y conclusión, en este mismo orden. Compuso un corto número de obras que citan Estrabón y Quintiliano.

Apolodoro

(siglo III a.C.). Farmacéutico alejandrino que escribió tratados, usados por Nicandro, sobre criaturas venenosas y sobre drogas.

Apolodoro

(siglo V-IV a.C.). Pintor ateniense, llamado el Skiagráphos "el Sombreador" por su invención del sombreado y de la gradación de color. Ocupa un lugar distinguido en la historia de la pintura, por ser uno de los primeros que supieron distribuir la luz y las sombras y comunicar a sus cuadros los encantos del colorido. Plinio le considera como el inventor de la pintura propiamente dicha, por oposición al dibujo, y dice que Apolodoro "abrió la puerta de la pintura a través de la cual entró Zeuxis". Vitrubio le atribuye el descubrimiento de las reglas de la perspectiva. Sus obras más notables son: Áyax herido del rayo y un Sacerdote delante de un ídolo. Escribió un tratado sobre la pintura. Ver, Pintores, Pintura.

Apolodoro

(ca.180-ca.119 a.C.). Gramático ateniense cuyas actividades se sitúan a mediados del siglo II a.C.. Discípulo de Aristarco de Samotracia, había sido formado en filología según los conceptos alejandrinos, y había dedicado trabajos a la exégesis de los poetas antiguos. Escribió muchas y variadas obras en prosa y verso. Las principales son, una Crónica en versos jámbicos, Descripción de la tierra, también en verso, Tratado de los dioses, Catálogo de las naves de Homero, De la etimología o de las Locuciones áticas, De las cortesanas de Atenas, Biblioteca mitológica, etc.. La Bibliothéke "Biblioteca" que poseemos con su nombre no es obra suya, por lo menos en la redacción que se ha conservado. Aunque el problema diste mucho de estar resuelto, es probable que dicha obra se remonte a un abreviador del siglo I de nuestra era, el cual se limitó a seguir el plan y las normas generales de la obra primitiva, sin aportar adiciones personales. Sin esto, si la obra propiamente dicha fuese posterior al siglo II, difícilmente cabría explicar la ausencia de toda alusión al mundo romano. Por otra parte, sólo poseemos una fracción de este resumen. La Biblioteca divide los mitos en grandes ciclos primero, la Teogonía, luego los inicios de las razas humanas, desde Deucalión y Pirra después siguen las leyendas argivas, las tebanas y las áticas. Cualquiera que sea su origen, esta Biblioteca es de un valor extraordinario, pues da a conocer cuáles eran, a principios de la época romana, los "cánones" legendarios, y nos documenta sobre la labor de clasificación de los mitos debidos al esfuerzo de gramáticos y filólogos.

Apolodoro de Atenas

(siglo II). Gramático griego, autor de Cronologías en yambos, que van desde la caída de Troya hasta el año 143.

Apolodoro de Atenas

(ss. VI-V a.C.). Poeta ditirámbico ateniense, maestro de Píndaro según Erotiano.

Apolodoro de Caristo

(ss. IV-III a.C.). Poeta de la Comedia Nueva. Escribió cuarenta y siete obras y obtuvo cinco victorias. Representó su primera obra hacia el 285. La suegra y El demandante fueron adaptadas por Terencio al latín en sus dos obras La suegra y Formión. Las versiones latinas apuntan a una influencia de Menandro.

Apolodoro de Falero

(siglo V a.C.). Filósofo griego. Llamado el "maníaco" por su vehemencia y pasión hacia Sócrates. Fue su inseparable compañero de los últimos días. Su muerte le llenó de desesperación.

Apolodoro de Gela

(ss. IV-III a.C.). Poeta siciliano de la Comedia Nueva. Fue contemporáneo de Menandro, citado por Suidas, que le atribuye siete obras.

Apolodoro el Insensato

(siglo IV a.C.). Escultor ateniense, llamado el Insensato. Le ocurrió muchas veces quedar tan descontento de sus mejores obras que las hacía pedazos, por lo cual le dieron aquel nombre. Ver, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.

Apolófanes

(siglo III a.C.). Médico de Antíoco I Sóter. Se distinguió no sólo en su ciencia, sino como político consumado. Después de muerto Antíoco fundó en Esmirna una escuela donde enseñaba las doctrinas de Erasístrato.

Apolófanes

(siglo IV a.C.). Poeta cómico griego. Suidas le atribuye cinco comedias, de las que sólo quedan fragmentos.

Apolófano

Arcadio que habiendo pasado a Delfos para saber si Esculapio era hijo de Arsínoe y natural de Mesenia, le contestó el oráculo que era hijo de Apolo y de Corónide y que había nacido en Epidauro.

Apologetas

Serie de escritores cristianos del siglo II, entre ellos Arístides, Cuadrato y Justino, que intentaron defender el cristianismo contra los ataques del paganismo, utilizando para ello los recursos intelectuales y argumentales de la filosofía griega, así como conseguir la tolerancia de las autoridades de los diferentes países donde la nueva religión comenzaba a fructificar. Basaban sus trabajos en demostrar que el cristianismo era superior desde el punto de vista moral y cultural.

Apolonia

Sozópolis (ciudad de Pisidia (Anatolia) situada al norte de Termeso en una llanura rodeada de montañas).

Apolonia

(siglo III a.C.). Mujer de Átalo I, rey de Pérgamo. Nació en Cícico por el año 220 a.C.. Tuvo cuatro hijos que vivieron siempre unidos y la profesaron un cariño extremado, erigiéndole un templo después de su muerte.

Apolonia

(santa) (?-249). Virgen y mártir de la ciudad egipcia de Alejandría en el siglo III, que se encargaba en la Iglesia de la atención a los pobres. Ha quedado en el recuerdo y en el arte como una intrépida mártir a la que en un motín circunstancial contra los cristianos, el año 249, los enemigos del cristianismo intentaron persuadir para que se sacrificase a los dioses del Imperio y no consiguiéndolo, la maltrataron con toda clase de tormentos, hasta romperla todos los dientes de la boca, razón por la que se le invoca contra el dolor de muelas. Luego moriría abrasada en una hoguera, a la que ella misma se arrojó. La Iglesia la conmemora el 9 de febrero.

Apolonia

Ciudad griega de Creta situada en la costa septentrional de la isla. Es mencionada en una lista de las ciudades cretenses citadas en un decreto de Cnosos de hacia los años 259/233 a.C. así como en la lista de las ciudades cretenses que firmaron una alianza con Eumenes II de Pérgamo en el año 183 a.C.. Apolonia mantenía un tratado de amistad, de doble ciudadanía y de participación en decisiones relacionadas con la justicia, con la ciudad de Cidonia, cuyos términos figuraban en el templo de Zeus Ideo, pero hacia el año 170/169 a.C. los cidoniatas rompieron el pacto, ocuparon Apolonia por la fuerza, asesinaron a los hombres, saquearon la ciudad y se repartieron las tierras de cultivo. Mantuvo otra alianza con Pérgamo ca.197-159. Al igual que otras ciudades de la isla, fue conquistada por los romanos en el 67 a.C.. Diversas inscripciones documentan la existencia en la Antigüedad de un santuario de Apolo. Fue la tierra de Diógenes el Cínico. No debe confundirse con Eleuterna, otra ciudad cretense que, según Esteban de Bizancio anteriormente se había llamado Apolonia. Hoy, Agia Pelagia, 20 km al oeste de Heraklion, provincia de Maleviziou, prefectura de Heraklion.

Apolonia

Eleuterna (ciudad griega de Creta al noroeste de la cordillera del Ida).

Apolonia

Arsuf (ciudad y fortaleza fundada por los fenicios en el siglo VI ó V a.C. y llamada Arshuf y después Resheph, el dios cananeo ….).

Apolonia

Ciudad griega de Tracia, en la costa del golfo Estrimónico. Estrabón la sitúa a continuación de las ciudades de Fagres y Galepso y antes de la desembocadura del río Nesto. El geógrafo precisa que se halla situada junto al promontorio que forma junto a la península de Acté el golfo Estrimónico. Plinio el Viejo, por su parte, sitúa Apolonia en la costa, a continuación del río Estrimón y antes de Esima, Neápolis y Dato. Según un pasaje de Demóstenes, Apolonia fue una de las ciudades destruidas por Filipo II de Macedonia, junto con Metone, Olinto y 32 ciudades de Tracia, pero esta Apolonia también podría ser otra ciudad con el mismo nombre situada en Migdonia. Estrabón, no obstante, confirma que Apolonia, al igual que la ciudad de Galepso, fue una de las ciudades destruidas por Filipo. Hoy, en Grecia.

Apolonia

Ciudad del nordeste de Sicilia, a la izquierda del río Monalus, en la Vía Valeria. Según Esteban de Bizancio, estaba situada cerca de Aluntium y Caleacte. Cicerón también la menciona junto a Aluntium, Capitio y Engión, de manera que parece implicar que estaba situada en la misma zona de Sicilia que estas ciudades. Probablemente estuvo poblada por los sículos. Fue dominada por Leptinos, tirano de Engión, que la perdió ante Timoleón, el cual restauró la independencia. Fue después sometida por Agatocles de Siracusa ca.307 a.C., pero se independizó otra vez a su muerte. Quedó sometida a Roma junto con el resto de las ciudades sicilianas y fue un municipio romano, pero ya no se menciona durante el Imperio. Hoy, posiblemente la actual Pollina, cerca de Cefalú, provincia de Messina.

Apolonia

Población de Bitinia, situada en la orilla occidental del lago Dascylitis, que se extiende por la frontera de Mysia. Hoy, Abulliunte, Turquía.

Apolonia

Población de Sifnos, isla del archipiélago de las Cícladas, situada en su costa oriental. Hoy, Kastro, Grecia.

Apolonia

Localidad de la península Calcídica, a unos 40 km de Olinto, Grecia.

Apolonia

Nombre de la ciudad de Trecén (Argólida), según Esteban de Bizancio. Hoy, en Grecia

Apolonia

Ciudad y colonia griega en la costa occidental del Ponto-Euxino, al sur de Mesembria y Anquíalos; al este de Deultum. El primer asentamiento está datado en la Edad del Bronce. La ciudad, primero llamada Antheia, fue fundada en Tracia, a orillas del Ponto Euxino, en un islote, por Anaximandro, a la cabeza de los colonizadores milesios. El nombre fue pronto cambiado por Apolonia, a causa de un templo dedicado a Apolo, que contenía una famosa y colosal estatua del dios de 9 m de alto, realizada por Calamis, trasladada a Roma por Lúculo y emplazada en el Capitolio. En varias épocas, Apollonia fue conocida como Apollonia Pontica (Apollonia del mar Negro, el antiguo Ponto Euxino) y como Apolonia Magna (Gran Apolonia). Las monedas, las primeras que se acuñaron en el siglo IV a.C., muestran un oso y la imagen de Apolo. Las monedas imperiales, que continúan hasta la primera mitad del siglo III y la "Tabula Peutingeriana", también contienen el nombre de Apolonia. Pero en el "Periplus Ponti Euxini", del 85, y las "Notitiae episcopatuum" ya figura el nombre de Sozópolis. La ciudad se constituyó en centro naval y comercial en los siglos siguientes. Mantuvo fuertes relaciones políticas y comerciales con ciudades como Mileto, Atenas, Corinto, Heraclea Póntica y con las islas de Rodas, Quíos, Lesbos, etc.. Su influencia comercial en los territorios tracios estaba basada en un tratado con los reyes odrisios que databa del siglo V a.C.. El símbolo de la ciudad, el ancla, está presente en todas las monedas acuñadas en Apolonia desde el siglo VI a. C., prueba la importancia de su comercio marítimo. La rica ciudad pronto se convirtió en un importante centro cultural, siendo llamada en aquella época Apolonia Magna. Fue cristianizada pronto. Constan obispos residiendo allí desde al menos el 431. El arte floreció en la época cristiana. Los antiguos iconos y las magníficas tallas de madera en los/las iconostasis son un notable logro de la artesanía de aquéllos tiempos. Las exploraciones submarinas de la región del puerto revelan vestigios de viviendas, cerámica, huesos y herramientas del I milenio a.C.. Muchas anclas del 2.000 a.C. y del 1.000 a.C. han sido descubiertas en la bahía. Está atestiguado como nombre original el de Antheia. De las monedas que fueron acuñadas en la ciudad existe una relación en la inscripción de Apolonia, la cual está datada entre el siglo VI a.C. y la primera mitad del siglo III . Durante este período, las denominaciones como Apollonia Pontica y Apollonia Magna aparecen en las fuentes. Hacia el siglo I, el nombre de Sozopolis comenzó a aparecer en los escritos conservados. Hoy, Sozopol, Bulgaria, a 30 km al sur de la actual Burgas, en el sur de la costa búlgara del mar Negro. Ver, Escitia Menor.

Apolonia

Ciudad griega de Libia superior. Estaba situada en Cirenaica y era el puerto de la ciudad de Cirene, situado 20 km al suroeste. Fue un importante centro comercial del sur del Mediterráneo. Aquí nació el geógrafo y matemático Eratóstenes. Entre las ruinas de Apolonia destaca el teatro griego que está cerca del mar, más allá de los muros de la ciudad. Hoy, Marsa Susah o Marxa Souza, Libia.

Apolonia

Ciudad de Pisidia, a unos 25 km al este del nacimiento del Meandro. Situada en la frontera de la Phrygia, al oeste del lago Ascania. Hoy, Uluburlu, Turquía.

Apolonia de Cirene

Nombre del puerto de Cirene, a unos 20 km de la ciudad, situado en la Cirenaica. Fue fundada por los griegos y devino un importante centro comercial del sur del Mediterráneo. Era una de las cinco ciudades de la Pentápolis. En ella nació el geógrafo y matemático Eratóstenes. Las ruinas de Apolonia se encuentran en la moderna ciudad de Marsa Susah (Libia), nombre que le dieron los árabes al cambiar el de Sozusa. El teatro griego está cerca del mar, más allá de los muros de la ciudad. Apolonia es célebre, además, por las ruinas de tres iglesias bizantinas.

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