o Astianax. Hijo único de Héctor y de Andrómaca. Su padre lo llamaba Escamandrio, del nombre del río que regaba Troya, pero el pueblo lo conocía por Astianacte "el Príncipe de la Ciudad", en agradecimiento a Héctor. Siendo niño aún, y llevado en brazos de su madre, figura en la despedida de Andrómaca y Héctor, donde juega inocentemente con el penacho del casco de su padre. Después de la muerte de su padre y de la toma de Troya, fue reclamado por los jefes griegos, a quienes este joven causaba muchas inquietudes, ya que el sumo sacerdote Calcante les predijo que si le dejaban con vida, sería más valiente que su padre y vengaría su muerte y la ruina de Ilión, cuyos muros volvería a levantar. Andrómaca le ocultó en el sepulcro de Héctor; pero hallado por Ulises lo mató precipitándolo desde lo alto de una torre. Servio atribuye esta crueldad a Menelao, y Pausanias a Pirro. Una tradición más reciente cuenta que Astianacte no fue muerto, ya que dieron a Ulises otro niño, y Astianacte siguió a su madre a Epiro, fundando más tarde una nueva Troya (Ver, Ascanio).