Lucio Domicio (Lucius Domitius Aurelianus) (ca.215-275). El emperador Aureliano nació en Sirmium, Moesia, en la baja Pannonia. Hijo de un colono y de una sacerdotisa consagrada al culto solar. Pertenece a la Dinastía de emperadores ilirios y fue uno de los más notables que tuvo Roma y una de las grandes figuras del siglo III. En los comienzos de su carrera militar se distinguió en varias ocasiones: primero, estando al frente de unos trescientos hombres, derrotó a los sármatas en las fronteras de Illyricum, y en otra ocasión venció a los francos, cerca de Maguncia. Posteriormente, siendo emperadores Valeriano y Claudio II, alcanzó sus primeros altos cargos. Fue nombrado dux y después de sus victorias ante los godos, fue citado como Liberator Illyricy y Restitutor Galliarum. Se involucró en el complot que en el 268 derrocó a Galieno y lo reemplazó por Claudio II el Gótico. Claudio lo nombró jefe de la caballería y luchó con gran éxito en la guerra contra los godos del 269-270. Claudio enfermó y murió en mayo del 270, y aunque el ejército en Italia intentó sustituirlo con su hermano Quintilo, el ejército de los Balcanes insistió en el nombramiento de Aureliano para el poder. Los problemas de defensa se acumularon apenas llegado al poder: vándalos y godos continuaban presionando sobre Pannonia y Mesia, mientras en el alto Danubio, los alamanes unidos a nuevos bárbaros, los yutungos, atravesaron los Alpes y cayeron sobre el norte de Italia, invadiendo el valle del Po. En Oriente, Zenobia firmó un acuerdo con los persas y proclamó emperador a su hijo, Vabalato. Aureliano acudió desde Pannonia al norte de Italia, pero, vencido cerca de Placentia no pudo impedir que los bárbaros siguieran avanzando en el interior de Italia. La determinación del emperador, no obstante, logró conjurar el peligro: de acuerdo con el Senado emprendió una gigantesca obra de fortificación de la ciudad de Roma, rodeándola de una muralla de casi ocho metros de altura, flanqueada por 350 torres, que todavía se conserva en parte, el llamado "muro de Aureliano". A continuación, se enfrentó a los yutungos, vencidos en sucesivas batallas, los que no fueron aniquilados, regresaron al otro lado del Danubio (271). Era preciso, más que nunca fortalecer la frontera danubiana. Aureliano, tras vencer a los pueblos que amenazaban el curso inferior del río (vándalos, sármatas, godos, carpos y bastarnos) y asentarlos en territorios despoblados de la provincia de Mesia, decidió evacuar la provincia transdanubiana de la Dacia, conquistada por Trajano. La frontera volvió a estar marcada, como en época augústea, por el curso del Danubio. La población fue transferida a territorios de Mesia y Tracia, que heredaron el nombre de la provincia abandonada, organizados en dos circunscripciones administrativas, la Dacia ripensis y la Dacia mediterranea. Asegurado el Danubio, Aureliano podía ahora intentar la restauración de la autoridad romana en Oriente, donde, Zenobia había proclamado emperador a su hijo Vabalato, después de haber ocupado Egipto, Siria y la mayor parte de Asia Menor. El emperador encomendó a su lugarteniente, Probo, la reconquista de Egipto mientras él mismo, tras liberar Asia Menor y Siria, avanzó por el desierto hasta las puertas de Palmira. La ciudad fue sometida a asedio y tuvo que capitular, a pesar del débil socorro enviado por los persas; Zenobia fue capturada mientras trataba de buscar refugio al otro lado del Éufrates (272). Palmira fue respetada, pero, apenas unos meses después, volvió a sublevarse. Aureliano decidió entonces someterla a saqueo: expoliada y destruida, la próspera ciudad del desierto no volvería a recuperarse. Mientras, en Egipto, Probo había logrado restablecer la autoridad imperial. Pero un rico comerciante, Firmo, se sublevó en Alejandría, aprovechando la inestabilidad social. Aureliano puso fin a la revuelta, y Firmo fue ejecutado. Sólo quedaba el "Imperio de las Galias" para restablecer completamente la unidad del Imperio. Lo consiguió en 273, derrotando a las legiones de Tétrico en Châlons-sur-Marne: así se reintegraban de nuevo al Imperio la Galia y Britannia. El Imperio romano estaba de nuevo unido, y tanto Zenobia como Tétrico desfilaron en el triunfo de Aureliano. Los dos fueron tratados con magnanimidad; se concedió a Aureliano el título de Restitutor Orbis "restaurador del mundo". Aseguradas las fronteras y restablecida la unidad del Imperio, pudo Aureliano emprender en Roma un ambicioso programa de reformas internas: administrativas, fiscales, monetarias y en el ejército, multiplicando las unidades de caballería pesada y aumentando en número e importancia las unidades militares de germanos (vándalos, yutungos, alamanes), con lo que la utilización masiva de bárbaros en la defensa de las fronteras hizo del ejército un cuerpo extraño dentro del Imperio, cada vez más alejado del contacto con el pueblo. En el 275 partió para hacer frente a la amenaza persa, pero fue asesinado por un pequeño grupo de oficiales liderado por su secretario, Eros. El ejército dejó la elección de su sucesor en manos del Senado, que eligió a Tácito. Su cuerpo trasladado a Sirmium, donde permaneció, sin que, por primera vez para un emperador, sus restos llegaran a Roma. Desgraciadamente, los múltiples frentes en los que hubo de combatir y su temprana desaparición impidieron a Aureliano completar una obra que lo califica como excelente militar y estadista. Pocos reinados tan cortos han sido testigos de un éxito tan brillante. Venció por su determinación y la estricta disciplina que impusieron tanto él mismo como los que tenían autoridad. En el 274 Aureliano emprendió una importante reforma monetaria introduciendo una nueva moneda, el llamado neoantoninianus o, simplemente, nummus. Por otra parte, aumentó los "congiaria" a la plebe romana con nuevas distribuciones no sólo de grano, sino también de aceite, vino, carne y vestidos, atendiendo en todo momento a las exigencias de los soldados, por lo que se vio obligado también a incrementar la presión fiscal sobre los propietarios de tierras mientras que, por el contrario, otorgó exenciones fiscales, e incluso la propiedad de la tierra, a los campesinos que se comprometieran a mantener en cultivo las tierras abandonadas (agri deserti), prosiguiendo así una política económica puesta en práctica por Pertinax en 193. En fin, Aureliano pretendió asimismo convertir en realidad el proyecto religioso de Heliogábalo levantando a Sol Invictus un templo en el Capitolio y proclamándose él mismo "dominus et deus", con lo que el nuevo culto solar se convertía en "culto oficial". Pero esta decisión no rompió la "paz" con los cristianos establecida desde Galieno, probablemente porque el emperador murió antes de que la "persecución" fuera decretada. Fue el predecesor de Diocleciano en el intento de establecer el absolutismo. Se mostraba con un poder despótico, adoptando las insignias de los Imperios orientales, tales como la diadema de oro y los vestidos de pedrería. Para llevar a cabo la política absolutista a la que tendía, comenzó una serie de proyectos, como la eliminación de la constitución augustana, sustituyendo a los gobernadores senatoriales de las provincias por praesides de rango ecuestre. Llevó a cabo el saneamiento de la economía a base de las aportaciones de las provincias conquistadas, confiscaciones y el proyecto de reforma monetaria. Reprimió con dureza las intrigas políticas del Senado, administrando personalmente justicia y promulgando nuevas leyes. Ver, Imperio de las Galias.