En la primera mitad del I milenio a.C., muchas ciudades del Oriente cercano fueron arrasadas en las guerras de conquista que emprendieron los imperios asirio y neobabilónico. Unas se reconstruyeron en la época persa, mientras que en la helenística y romana se levantaron otras de nueva planta junto a las ruinas de las anteriores. Algunas alcanzaron gran esplendor, y subsisten hasta hoy. Beth Shean/Escitópolis brinda un buen ejemplo de este fenómeno urbanístico. Fundada por los Ptolomeos de Egipto, llegó a ser capital de una provincia romana y polo de atracción de una bellísima comarca del valle medio del Jordán. De su hermosura se hizo eco el Talmud de Babilonia ('Erubin 19a), que recoge esta frase del rabino Simón ben Laqis (siglo III): "Si (el Edén] está en Israel, Bet Shean es su puerta". Del talento de sus hábiles artesanos da fe el Codex Theodosianus (X, 20, 8), que contemplaba una multa de cinco monedas de oro a quien contratase a sus tejedores de lino sin permiso de las autoridades. En el paraje llamado en árabe Tell el-Husn, a 120 m bajo el nivel del mar, entre los valles de Yizreel y del Jordán, se halla la antigua ciudad cananea de Bet Shean. Para su emplazamiento se eligió la cercanía del río Harod, y el nudo viario donde convergen la carretera Yizreel-Calaad (este-oeste) y la del valle del Jordán (norte-sur). La población se alzaba a 80 m de altura sobre el Harod, con 30 grados de inclinación, y sólo tenía acceso "fácil" desde el noroeste; el Jordán queda a unos 5 Km al este. A Bet Shean se la menciona por vez primera en los textos egipcios de execración (siglo XIX), y después figura en la lista de Tutmosis III del templo de Amón en Karnak (ca. 1468); en las Cartas de Amarna; en inscripciones de Seti I y Ramsés II; en el Papiro Anastasi I (siglo XIII); y en pasajes bíblicos. Luego aparece en los libros deuterocanónicos de la Biblia con los nombres de Baiszán (I Macabeos 5, 22 y 12, 41) o Beszá (I Macabeos 12, 40). En los libros modernos también se la denomina Beisán y Betsán. La ciudad no cayó de inmediato en poder de los israelitas cuando se establecieron en la Tierra Prometida (Josué 17, 11- 16 y Jueces 1, 27; I Crónicas 7, 29). Prueba de ello es que los filisteos clavaron en sus murallas los cadáveres de Saúl y de sus hijos tras la batalla de Gelboé (I Samuel 31, 10-12 y II Samuel 21,12). Debió de conquistarla el rey David, y Salomó¢n la incluyó en su quinto distrito administrativo (I Reyes 4, 12). Ocupada en el 925 a.C. por Sisak de Egipto (lista de Karnak), pronto volvió al reino de Israel; pero hacia el 733 fue destruída por Tiglatpileser III de Asiria. En la parte llana aneja a la antigua Bet Shean, Ptolomeo II Filadelfo de Egipto fundó en el 254 una ciudad a la que llamó Nisa Escitópolis o simplemente Escitópolis, como figura en muchas inscripciones, y en II Macabeos 12, 29 y Judit 3, 10. Respecto del nombre de la ciudad, ha de apuntarse que grupos de mercenarios escitas engrosaban el ejército egipcio, que entonces disputaba al sirio el dominio de Palestina. Por otra parte, Heródoto (Historia 1, 103) cuenta que a finales del siglo VII hubo una invasión escita desde Asia hasta las fronteras de Egipto. El apelativo de Nisa responde al nombre de la nodriza de Dioniso, sepultada por éste en el lugar, como recoge Plinio (Historia Naturalis V, 16). Bet Shean/Escitópolis fue conquistada por los Seleúcidas de Siria, y se convirtió en polis griega bajo Antioco IV (175-164). Luego pasó al dominio del rey judío Juan Hircano I, en el 107. Pompeyo la arrasó en el 57, y Gabinio la reconstruyó en el 54. Era una de las cabezas de la Decápolis, y albergaba una población mixta de griegos y judíos. Flavio Josefo narra que en ella se produjo la masacre de 13.000 judíos cuando estalló la rebelión antirromana del año 66 (Guerra de los Judíos II, 18, 3). Durante los períodos romano y bizantino, el perímetro de la ciudad superó los 4 Km, y su superficie edificada rebasó 3 Ha, donde habitaron 35.000 personas dedicadas al cultivo de la tierra y a la industria textil y agroalimentaria. Fue sede de un obispado y capital de la provincia Palaestina Secunda. Conquistada por los árabes en el año 636, su prosperidad menguó a causa del terremoto que asoló la región el 18 de enero del año 749. Tras menos de un siglo en poder de los cruzados, en 1.183 Saladino la tomó a dominio musulmán, bajo el que se mantuvo hasta que se rindió al ejército británico en la I Guerra Mundial (1.918). En 1.948 se integró en Israel. Actualmente cuenta con cerca de 20.000 habitantes. La ciudad cananea de Beth Shean fue explorada entre 1.921-1.933 por una expedición del University of Pensylvania Museum. Desde finales de los 80 hasta 1.996 ha trabajado en ella un grupo de la Universidad Hebrea de Jerusalén. El tell donde se alza Bet Shean presenta 18 niveles de ocupación. Entre los restos hallados figuran una estela de Seti I (ca.1.313 a.C.), una estatua de Ramsés III (siglo XII a.C.), sarcófagos antropomórficos filisteos, etc. A su vez, la investigación de Bet Shean/Escitópolis puede decirse que comenzó en 1.950, dirigida por N. Zori. Han participado en ella muchos arqueólogos, y continúa en la actualidad con la colaboración del Departamento de antigüedades de Israel y de las Universidades de Haifa y Jerusalén. Bet Shean/Escitópolis se dispone en un plano que no llega a ser completamente ortogonal por la adaptación a las sinuosidades del terreno. En la parte norte, la más excavada, tres anchas calles aglutinan a los edificios más importantes y convergen en un magnífico núcleo monumental. De la parte sur, menos investigada, cabe mencionar el anfiteatro y la fortaleza cruzada. Desde el año 200, Bet Shean/Escitópolis tuvo un teatro con aforo superior a 7.000 localidades, levantado por un tal Zakodomos, como reza en la inscripción dedicatoria. Presenta un diámetro interior de 28 m en la orchestra, y otro exterior de 110 m en los graderíos; y una scaena de 55 x 6 m. Para construirlo se utilizó el basalto, pero también se emplearon materiales nobles. Mármoles y granitos de Grecia, Asia Menor y norte de África revestían la scaena, que destacaba por los relieves de plantas, animales y figuras humanas de su decoración. Dos puertas situadas en los extremos de la scaena y ocho vomitorios abovedados daban paso a los graderíos, de los que sólo se conserva el tercio inferior (prima cavea). A partir de la época bizantina una escalera con peldaños de 6 m de ancho facilitó el acceso por la parte este de la cavea. En el teatro y sus inmediaciones han aparecido una estatua de Hermes y fragmentos de otra que representa a Tyche, diosa protectora de la ciudad. Las termas de Bet Sean/EscitópoIis datan del siglo VI y se levantan sobre estructuras anteriores de finalidad desconocida. Son las mayores halladas en Israel hasta la fecha gracias a sus dimensiones de 99 x 60 m. Su planta tiene forma de letra T, con cinco salas en dirección norte-sur y tres salas perpendiculares a las que rodean sendos pórticos por los lados norte, sur y oeste. La techumbre de las salas estaba abovedada, los muros decorados con estuco y los primitivos suelos de mosaico fueron luego pavimentados con mármoles de colores. A su vez, los pórticos daban a unos estanques adornados con columnas y fuentes. Con el paso del tiempo el pórtico occidental se convirtió en un vestíbulo rematado en su extremo norte por un ábside con paredes cubiertas de mosaicos. La calle de Paladio, es una impresionante vía de 180 m de longitud y unos 7,5 de anchura, que atraviesa el centro de la ciudad en sentido nordeste-suroeste desde el templo romano hasta una plaza aledaña al teatro. En su trazado actual fue construida a mediados del siglo IV, y reparada varias veces hasta el terremoto del año 749, tras el cual se levantaron sobre ella diferentes estructuras. Esta calle estaba pavimentada con losas de basalto dispuestas en forma de espiga, y contaba con un canalillo de desagüe de 80 cm de anchura y 2 m de profundidad en su centro, al que vertían otros canalillos secundarios. Se ha desenterrado por completo la acera oeste. Tiene 7,1 m de anchura y suelo de mosaico, y está porticada por una fila de columnas con capitel jónico que descansan en un estilobato de 1,25 m de altura sobre el nivel de la calle. Probablemente una serie de escalones colocados a intervalos regulares permitían salvar este desnivel. Al pórtico daban una veintena de tiendas con fachada de mármol y anchura similar a la de la acera. En el centro del pórtico apareció una inscripción conmemorativa que alude a Flavio Paladio, hijo del gobernador Porfirio, como constructor de la calle, motivo por el cual se le ha dado ese nombre. Desde dicho centro arrancaba una exedra semicircular, con salas dotadas de mosaicos geométricos, florales y animales, entre los que destaca uno que representa a la diosa Tyche portando la cornucopia y la corona de las murallas de la ciudad. En el extremo sur de la acera, ya cerca del teatro, un propileon de 13 m de altura, hecho de materiales reutilizados, conducía hasta las termas y daba el remate adecuado al pórtico. Por contra, poco puede decirse de la acera del este, sólo parcialmente excavada, cuyas columnas parece que carecían de cubierta. Un templo romano, un ninfeo, una basílica y el llamado monumento central integran el hermoso núcleo monumental de la mitad norte de la ciudad, al que van a parar las calles principales de la misma. El templo romano se alza sobre una plaza pavimentada a la que asoma el extremo nordeste de la calle de Paladio. Orientado al noroeste, se accede a él desde la plaza por un tramo de escaleras de 20,5 m de ancho, que llevan a un próstilo de cuatro columnas de 9,5 m de alto y 1,3 m de diámetro apoyadas en pedestales de base cuadrada de 2 m de altura. Estas columnas de la fachada sustentaban un tejado a dos aguas, cuya altura máxima llegaba a casi 15 m sobre el nivel de la calle. Un segundo tramo de escaleras introduce a un naos circular de 8,5 m de diámetro, sobre el que debía de alzarse una cúpula. El templo, parecido al de Venus de Baalbek, estaba consagrado a Dioniso o a Tyche, dioses de la ciudad. En la plaza, frente a la entrada, ha aparecido un pedestal cilíndrico con una inscripción dedicada por los habitantes de Escitópolis al emperador Marco Aurelio (161-180 d. J.C.), cuya estatua probablemente se hallaba en el lugar. El templo fue destruido en época bizantina, y sobre él se levantaron nuevos edificios. El ninfeo se halla al este del templo. En época helenística y romana se generalizó este tipo de fuente monumental estructurada a modo de gran fachada arquitectónica con nichos y ábsides y planta cuadrada o elíptica. La de Bet Shean/Escitópolis tenía 23 m de ancho, y presenta una fachada semicircular de 14 m de alto y con una apertura de 8,8 m. En la actualidad, la fachada se conserva hasta una altura de 2,85 m. A este nivel había una repisa de caliza desde la que partían dos cuerpos de columnas con su respectivo entablamento, profusamente decorado. Un conducto traía el agua por la parte trasera, y varios caños la vertían en una pila colocada en la parte delantera. Este ninfeo data del siglo II, y fue reparado en el IV por un comes llamado Flavio Artemidoro, según reza una inscripción griega del arquitrabe. Al sureste del ninfeo confluyen en una plaza la calle bizantina y la llamada calle del valle. Esta conducía a un puente situado en la parte nordeste de la ciudad; sus aceras tenían 6 m de anchura, y su calzada llegaba a los 11 m. A la plaza donde desembocaba se abrían el monumento central y la basílica. El monumento central fue erigido en el siglo II. Consiste en una plataforma de piedra que soportaba una estructura con columnas elevada 4 m sobre el nivel de la calle y adornada en tres de sus lados alternativamente por nichos rectangulares y circulares. Parece que indicaba el centro de la ciudad, por lo cual fue decorado con profusión. Los muros se hallaban revestidos de mármoles de diferentes clases, entre ellos algunos verdosos procedentes de Eubea; y tal vez las columnas sirvieron de pedestal a estatuas de personajes y/o divinidades paganas relacionados con Bet Shean/Escitópolis. Esta zona de la ciudad se llenó de viviendas a partir de la época árabe. La basílica data del siglo I, y linda en su parte nordeste con el muro suroeste del monumento central. Allí tenía un ábside de 5,33 m de diámetro, que fue inutilizado cuando se construyó dicho monumento. Sólo ha sido parcialmente excavada, y se le atribuyen unas dimensiones de 28 m de ancho y 50 m de largo. Sendas filas de columnas, rematadas en un pilar en cada esquina, sustentaban la techumbre del edificio, de altura similar o ligeramente inferior a la del templo. Mármoles policromados revestían los muros; estucos, las columnas. En el interior apareció un altar hexagonal decorado con siringas, tirsos y máscaras que representan a Dioniso y a Pan. Fue dedicado en el año 142 por Seleuco, hijo de Aristón. La basílica dejó de utilizarse en época bizantina, y sobre la misma se levantaron nuevas construcciones, entre ellas una mezquita. Desde el siglo II, en la plaza del monumento central y de la basílica desembocaba, por la parte sureste, una calle romana dotada de una columnata de 56 m de longitud, con 18 columnas monolíticas de 7 m de altura y 80/90 cm de diámetro, decoradas con capiteles jónicos. Dicha columnata formaba un pórtico que se reflejaba en las aguas de un estanque de 50 m de largo por 7,5 m de ancho, construido en paralelo a la calzada para tal fin. En esta calle romana se halló una estatua de Dioniso y fragmentos de la de un guerrero, restos que datan del siglo II. Con el correr del tiempo la estructura primitiva se deterioró, por lo que fue remodelada en el año 522. La calle se pavimentó con losas de basalto en forma de espiga, y la columnata se aprovechó para delimitar el muro trasero de una serie de dieciocho tiendas edificadas sobre el relleno del estanque. Al borde de calle se levantaron columnas y arcos para sustentar un tejado que cubría la acera. Tan hermoso paseo se derrumbó en el año 749 tras el terremoto que asoló la ciudad. En varios puntos de la calle se conservan los muros y las arcadas cual quedaron tras la catástrofe. Hasta el momento, la calle bizantina ha sido desenterrada en más de 100 m de su longitud, aunque sólo por el lado suroeste, y en ella han aparecido monedas árabes que datan del año 131 de la Hégira (= 748/749). La anchura de la calzada oscila entre un máximo de 7,5 m por el noroeste y un mínimo de 4,5 m por el sureste, la de la acera va de 4 m a 2 m, y la de las tiendas llega a 7'5 m. Al nordeste del teatro han aparecido los cimientos de cuatro pilares cuadrados de 5x5 m. En el pasado albergaron alguna estatua y ahora son lo que queda de un monumento sito en el cruce de dos vías importantes. Este tetrapilon se construyó hacia el siglo II, y fue remozado en la época omeya para uso industrial. Entre los 8 m libres de pilar a pilar se levantaron muros para delimitar una estructura formada por un patio central y cuatro salas dotadas de depósitos y canales, utilizados seguramente para el tinte de tejidos. Entre el tetrapilon y la escalera de acceso al teatro se encontró una fontana de época bizantina formada por tres fuentes alineadas, con los muros y los suelos revestidos de mármol. El agua fluía a través de las bocas de tres cabezas de león, también de mármol. Junto a la fontana bizantina se ha hallado un alfar de la época omeya, con instalaciones construidas en un patio abierto: almacén de arcilla, piletas para trabajarla, y diez hornos de cocción hechos de ladrillo. Las salas para el secado y la tienda de venta aparecieron junto a la entrada este del teatro. También se ha encontrado una completa colección de cerámica de la época. El anfiteatro, fue construido al sur de la ciudad durante el siglo II, coincidiendo con la presencia de la Legio Sexta Ferrata en la región. Por el momento no se ha excavado en su totalidad, pero si lo suficiente para apreciar que su planta no es propiamente elíptica, sino rectangular redondeada por los lados este y oeste. Tiene como medidas interiores 67 x 102 m. La arena está comprendida por muros de 3 m de altura, revestidos de estuco con frescos. A 3,2 m de la arena se hallan las gradas, cuyas 12 filas de asientos de piedra, repartidas en tres tramos, tenían una capacidad de 7.000 localidades, y permitían incluso acoplar graderíos de madera supletorios para aumentar el aforo. La entrada principal se encuentra en el lado oriental. Cerca de la entrada del lado norte, sobre dos bóvedas se levanta una tribuna de 5,4x6,2 m pavimentada con losas de caliza. Dichas bóvedas pudieron ser la techumbre de un templete de los gladiadores o de jaulas de animales. En el lado sur una segunda tribuna parece que acogía a los espectadores distinguidos y a los invitados de honor. Son muy numerosos los restos de época bizantina hallados en el yacimiento. Al este del teatro está situada la llamada Casa de Leoncio, en una de cuyas habitaciones se halla la sinagoga propiamente dicha. Consiste en una capilla de 7 x 7 m con suelo de mosaico en cuyo centro aparece un candelabro judío de siete brazos bajo la palabra shalom (paz), mientras que en el resto figuran sarmientos entrelazados saliendo de un ánfora, y medallones con animales. En cuatro inscripciones, dos griegas y dos arameas, los miembros de la comunidad, el artista autor del mosaico y un tal José el Posadero imploran la bendici¢n divina. El suelo de otra de las habitaciones de la casa está decorado, a su vez, con un mosaico tripartito que pinta el episodio de Ulises y las Sirenas. En el centro del mismo, una dedicatoria griega se refiere a los hermanos Leoncio y Jonatán como donantes de la obra. Adosado a las murallas septentrionales de la ciudad se levantaba un monasterio bizantino, que fue construido en el 567 por una noble dama bizantina llamada María, como se lee en una inscripción griega encontrada en un ángulo de la capilla. Las murallas de la ciudad fueron construidas o reparadas durante el siglo VI a expensas de Arsenio, personaje de la corte oriundo del lugar. A unos 200 m más allá de la parte norte de las murallas, apareció una sinagoga samaritana de planta basilical y un ábside. Edificada en el siglo IV, fue destruída por el fuego en el año 624. Su decoración es simple, a base de mosaicos geométricos y florales. Ante el ábside aparece un mosaico especial, con un edículo cubierto por una cortina, que representa el Arca de la Alianza, y flanqueado por candelabros de siete brazos, cuernos rituales e incensarios. Una inscripción en samaritano con palabras griegas alude a Mariano y Haninah, autores del mosaico de la sinagoga de la vecina Bet Alfa. Al este del anfiteatro se encuentran los restos de una fortaleza cruzada, que domina la carretera del valle del Jordán y los principales accesos al centro de la ciudad. Un foso de 14 m de anchura ciñe sus muros de 40 m de ancho, 42 m de largo y 2,5 m de espesor, de entre los cuales emerge una torre de 173 x 173 m. Fue construida durante la I Cruzada por Adam de Béthune, a quien se le confió un señorío con capital en Bet Shean/Escitópolis. Hoy, Beit She'an, Distrito Norte, Israel. Ver, Decápolis.