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Palabra   |   Descripción

Bethsaida

(hebreo, "Casa de caza" o "Casa de Pesca"). Lugar mencionado en el Nuevo Testamento. Los historiadores han sugerido que el nombre también se menciona en la literatura rabínica bajo el epíteto Idanaidan. )o()o( Bethsaida Julias )o( Ciudad a 2 km al este del río Jordán, que se encuentra en un "lugar desierto", es decir, en un terreno sin cultivar utilizado para el pastoreo. Es posiblemente el sitio en el que Jesús alimentó milagrosamente a la multitud con cinco panes y dos peces. Es posible identificar este sitio con el pueblo de Bethsaida en Gaulanítide Inferior que el tetrarca Herodes Filipo elevó al rango de polis en el año 30/31 o 32/33, cambiándole el nombre a Julias, en honor de Livia, la esposa de Augusto. Estaba cerca del lugar donde el Jordán entra en el mar de Genesaret. Plinio el Viejo, en su Historia Natural, sitúa a Bethsaida en el lado este del Mar de Galilea. El historiador Josefo dice que la ciudad de Bethsaida, en ese momento llamada Julias, estaba situada a 120 estadios del lago Semechonitis, no muy lejos del río Jordán en el punto en que pasa al centro del Mar de Galilea. Un relato del siglo VI escrito por Teodosio, el archidiacono, describe la ubicación de Bethsaida en relación con Cafarnaum, diciendo que estaba a seis millas de distancia de la misma. Se dice que la distancia entre Bethsaida y Paneas era de 74 km. Se dijo que esta ciudad era Et-Tell, un sitio en ruinas en el lado este del Jordán en un terreno elevado, a 2 km del mar. Esta distancia plantea sin embargo un problema, en la medida en que si se tratara de un "pueblo de pescadores", se encuentra lejos de la costa del Mar de Galilea. Como aclaración, se han barajado las siguientes hipótesis: 1.- El rifting tectónico ha elevado Et-Tell (el sitio esta ubicado en la falla de la Gran Falla de África y Siria). 2.- El nivel del agua ha disminuido debido al aumento de la población y el riego de tierras. De hecho la excavación del puerto de Magdala ha demostrado que el antiguo nivel del agua era mucho más alto de lo que es hoy. 3.- El delta del río Jordán se ha extendido por la sedimentación. )o( Recientes excavaciones arqueológicas han revelado aparejos de pesca, incluidos los pesos de plomo utilizados para las redes, y las agujas para reparar redes, lo que indica que la mayor parte de la economía de la ciudad se basaba en la pesca en el Mar de Galilea. Se descubrieron también dos monedas de plata del 143 a.C., así como monedas de bronce eslavo, monedas de bronce de la época de Alejandro Janeo y una moneda de la época de Felipe, el hijo de Herodes, gobernante de Bashan. Et-Tell fue habitado durante la Edad de Bronce y la Edad de Hierro. La ciudad fortificada está asociada por los investigadores con el reino bíblico de Geshur. Recienternente, un grupo de arqueólogos han descubierto una estructura identificada como la puerta de la ciudad. Identificaron la ciudad con el Zer bíblico, un nombre utilizado durante el período del Primer Templo. )o( )o()o( Betlsaida de Galilea )o( Bethsaida se describe en Marcos 8: 22-26 como la ciudad donde Jesús se encontró con un hombre ciego que buscaba curación. Jesús llevó al hombre fuera de la ciudad antes de curarlo y le pidió que no regresara, ni que informara a su gente después de que recuperase la vista. Muchos estudiosos sostienen que todas las referencias del Nuevo Testamento a Bethsaida se aplican a un solo lugar, a saber, Bethsaida Julias.

Bethsames

Beit Shemesh (ciudad ubicada aproximadamente a 30 km al oeste de Jerusalén, cuya historia se remonta a tiempos pre-bíblicos. La antigua ciudad (hebreo, "casa del sol" o ….).

Bethshamesh

Beit Shemesh (ciudad ubicada aproximadamente a 30 km al oeste de Jerusalén, cuya historia se remonta a tiempos pre-bíblicos. La antigua ciudad (hebreo, "casa del sol" o ….).

Bethul

Ciudad de la antigua Palestina que Josué cita entre Eltholad y Harma. Hay quienes la reconocen en el actual Bêit-Oula, al noroeste de Hebrón y sobre una colina con plantaciones de higueras y granados; otros, con Beit-Zahia, al noreste de Gaza, o con Kalasa, al sur de Betsabé.

Beti

Ciudad o villa desconocida de Egipto. Los textos del Libro de los Muertos recogen variantes: Beti, Tebi, Debi.

Bética

o Baetica. Provincia romana de Hispania, creada probablemente el año 16 a.C. como producto de la división en dos (Bética y Lusitania) de la antigua Ulterior. Tomó su nombre del río Betis (Guadalquivir). Hacia los años 12-7 a.C., la rica zona minera de Cástulo fue transferida de la Bética a la Tarraconense. En la división de Augusto, la Bética le correspondió al Senado de modo que estuvo gobernada por procónsules anuales de rango pretorio hasta que, a partir de Diocleciano, el mando le correspondió a consulares. En el Alto Imperio estaba dividida en cuatro conventus jurídicos: Astigitano (con capital en Ástigi, Écija), Hispalense (Hispalis, Sevilla), Gaditano (Gades, Cádiz) y Cordubense (Corduba, capital del conventus y de la provincia). Plinio el Viejo, quien maneja información probablemente de época de Augusto, indica que en total hay 175 ciudades, entre ellas 9 colonias, 10 municipios de ciudadanos romanos, 27 municipios latinos, 6 ciudades libres, 3 federadas y 120 estipendiarias. Desde el punto de vista económico, destacaba por su producción de aceite, que exportaba a Roma y al limes renano.

Bético

)o()o( Natural de la antigua Bética )o()o( Perteneciente a ella.

Betilo

Hijo de Urano y de Gea, y hermano de Cronos o Saturno.

Betilo

o Abadir. Nombre de la piedra que Cibeles, Ops o Rea, esposa de Saturno, envolvió cuando dio a luz a Júpiter, para presentarlo a su marido que devoraba a todos sus hijos varones por temor a que le destronasen. Rea había rociado con su propia leche la piel de cabra que le sirvió para envolverla, y de las gotas que cayeron se formó la Vía Láctea. Saturno devoró aquella piedra sobre el monte Taumasio, en Arcadia, y Metis le dio después un vomitivo que se la hizo arrojar. Conservábase esta piedra en Delfos, en el templo de Apolo, donde cada día y sobre todo en los festivos, la rociaban con aceite y la cubrían con lana escogida. Los sirios le tributaban un culto particular. Esta piedra ha sido confundida, equivocadamente, con el dios romano Término, venerado bajo la figura de una estaca o de una teja y también con la forma de una piedra cuadrada. Según Cicerón y otros se puede considerar la leyenda como una alegoría del tiempo, que todo lo devora.

Betilo

o Batilo. Varios son los usos que se han dado y se pueden dar al término betilo. Pero para definir el concepto betilo en el mundo antiguo, lo más sencillo, y a la vez lo más correcto, es remitirnos a la etimología misma de la palabra. Existen tres corrientes de opinión acerca de la etimología de betilo: para algunos, incluyendo a ciertos autores griegos antiguos, viene de la voz bait'h "cabra o piel de cabra", en alusión a la piedra envuelta en piel que Cronos habría tragado en sustitución de Zeus. Otros defienden un origen preindoeuropeo de la palabra, que vendría a equivaler directamente a meteorito. Pero la mayoría opta por hacer derivar el término de la raíz semítica beit-el, que significa la morada del dios. Y uno de los lugares en los que con más claridad aparece la idea es, sin duda, el famoso pasaje del Génesis en que el Jacob, tras soñar con la escala que ascendía hasta el cielo, despertó de su sueño y se dijo: "Ciertamente está el Señor en este lugar y yo no lo sabía". Y atemorizado añadió: "¡Oué terrible es este lugar!. No es sino la casa de Dios y la puerta de los cielos". Levantóse bien de mañana, y tomando la piedra que había tenido por cabecera la alzó como memoria y vertió aceite sobre ella, y llamó al lugar Betel aunque la ciudad se llamó primero Luz. E hizo Jacob voto diciendo: "si el Señor está conmigo y me protege en mi viaje, y me da pan que comer y vestidos que vestir, y retorno en paz a la casa de mi padre, el Señor será mi Dios; esta piedra que he alzado como memoria será para mí casa de Dios, y de todo cuanto a mí me dieres te daré el diezmo" (Gén. 28:16-22). En efecto, un betilo no es, ni más ni menos, que la piedra habitada por la deidad, un liqoV emyucoV "piedra viva", siguiendo la definición clásica de Filón de Biblos, o, en palabras más matizadas, la representación anicónica de la divinidad que se venera como imagen de culto. El hecho de especificar que se trata de representaciones anicónicas y no simplemente de piedras, responde a una situación concreta: existen, claro está, betilos naturales, pero también betilos artificiales tallados por la mano del hombre, sin que por ello pierdan su carácter anicónico: es el caso, por ejemplo, de los betilos troncopiramidales o aquéllos en forma de columna. El betilo, por su propia naturaleza, posee dos características principales que lo colocan en una posición conceptual que podríamos calificar casi de ventajosa sobre las imágenes antropomorfas. Por un lado, sobre todo si el betilo es meteórico, como en el caso de Cibeles y Elagábal, implica la teofanía directa, es decir, la manifestación voluntaria de la divinidad, que escoge habitar un betilo concreto (con lo que, en este sentido, un betilo es más venerable, entre comillas, que una imagen icónica, que ha sido, al fin y al cabo, tallada, esculpida o pintada por alguien). Desde luego, los fenómenos asociados a la caída de betilos meteóricos son suficientemente espectaculares como para que la teofanía quede en el mundo antiguo fuera de duda. Para comprender mejor la situación, bien se puede tomar como ejemplo la descripción de la caída de un meteorito que se produjo al norte de Vladivostok el 12 de febrero de 1947: una bola de fuego cegadoramente brillante cruzó disparada el cielo soleado durante unos segundos. El brillo de esta bola era tan enorme que hacia daño a los ojos, y tras ella se formó una gigantesca cola de humo que todavía podía verse transcurridas varias horas, y tan densa que el sol se adivinaba como un pálido disco rojizo a través de ella. La desaparición de la bola de fuego estuvo acompañada de explosiones y truenos ensordecedores, como si muchos cañones hubieran sido disparados al mismo tiempo. Así pues, la imagen betílica meteórica llega por sí sola, y de una manera que deja bastante clara su condición de morada de una divinidad. Por otra parte, el aniconismo betílico en general, ya se trate de betilos meteóricos o de betilos artificiales, implica la no-representación voluntaria de la deidad, que se juzga demasiado poderosa para ser constreñida a una representación icónica. Con lo cual, los pasos que llevan al henoteísmo, a la consideración de esa deidad como superior a todas las demás, si quieren darse son, desde luego, mucho más cómodos que para el caso de las divinidades veneradas exclusivamente bajo forma antropomorfa, y por tanto limitada. El betilo no es una representación tosca o primitiva de la divinidad destinada a ser sustituida por las más evolucionadas imágenes icónicas. Un betilo no es un intento fallido de crear una imagen icónica; no es una versión pueblerina de la imagen antropomorfa, como una figurilla de Tanagra no es un ensayo de un Lisipo en horas bajas un día que se quedó sin mármol. Son cosas diferentes que conviven en un mismo marco para expresar ideas diferentes. El betilo, como hemos dicho, es una imagen de culto, y se le trata como tal; los betilos se visten, se bañan, se les presentan alimentos, se les saca en procesión cuando se tercia y se puede; en fin, se hace con ellos todo lo que se haría con una imagen antropomorta. Hoy en día siguen existiendo betilos en diferentes paises del mundo, y en algunos casos en lugares que no están tan alejados de nosotros. El mismo Evans fue testigo de la enorme perduración de este tipo de culto al visitar a principios de siglo un pequeño santuario turco. Algo más hacia oriente, aún podemos ver betilos, por ejemplo en la India, Indonesia o Japón. Y estos betilos contamporáneos no son fenómenos residuales ni pervivencias anacrónicas, sino elementos perfectamente integrados en los sistemas religiosos y cultuales de los que forman parte. Así, probablemente, los betilos seguirán presentes entre nosotros todavía muchísimo tiempo. )o(۩ LOS BETILOS DE CIBELES Y ELAGÁBAL Tanto el betilo de Cibeles como el de Elagábal eran de color negro y mostraban una serie de marcas de aspecto curioso. Pero, en realidad, esto no tiene nada de extraño si tenemos en cuenta que ambos fueron meteoritos. Para mayor exactitud, conviene puntualizar que hay meteoritos de composición pétrea, que son casi todos, y meteoritos de composición ferrea, que son pocos, además de algunos poquísimos casos de composición mixta pétreo-férrea. Dentro del grupo dominante, es decir, dentro de los meteoritos pétreos, nos encontramos con los meteoritos condritos (los que muestran en su estructura una serie de glóbulos, a veces sólo visibles al microscopio) y con los meteoritos no condritos, que, como su nombre indica, carecen de glóbulos en su estructura. No podemos saber con seguridad a qué clase de meteorito correspondieron los betilos de Cibeles y Elagábal, aunque si miramos las estadísticas, lo más probable es que fueran meteoritos pétreos condritos. Cibeles tenía un tamaño que casi podríamos calificar de standard para un meteorito, mientras el tamaño de Elagábal, más grande, es más infrecuente. Hemos de tener en cuenta que lo más normal es que los meteoritos pierdan una parte muy considerable de su masa, que queda vaporizada y transformada en polvo durante la caída a través de la atmósfera. En algunos casos, como por ejemplo el del meteorito checo de Pribram, caído en 1959, se estima que la pérdida de masa llega hasta el 96%. Otras veces el meteorito llega a desintegrarse por completo. Así, los casos de meteoritos grandes son raros, casi excepcionales, aunque los hay, como por ejemplo el de Kansas, caído en 1948, de una tonelada de peso. Pero en lo que respecta al color, la práctica totalidad de los meteoritos, ya sean pétreos o férreos, condritos o acondritos, presenta sobre su superficie una capa negra más o menos gruesa denominada corteza de fusión, que se forma a causa de la fricción que la atmósfera ejerce durante la caída. Así, no es raro que los betilos meteóricos sean de color negro, como muchas veces especifican las fuentes antiguas. En cuanto a las marcas que presentaban Cibeles y Elagábal, son con toda probabilidad lo que hoy los astrónomos denominan regmagliptos, del griego "fractura de la piedra", marcas que también se forman durante la caída del meteorito a través de la atmóstera a causa de una fusión irreguIar de la superficie. Además, esta caída a la Tierra dota en ocasiones a los betilos meteóricos de otra sus características más comunes: la forma más o menos ovoidea o cónica, rasgo que también comparten Elagábal y Cibeles. Esta forma característica de muchos betilos meteóricos está también seguramente detrás de la creencia en las famosas "piedras del rayo" o gemmae cerauniae, es decir, hachas pulimentadas neolíticas que, probablemente por su forma, se consideraban caídas del cielo. Estas gemas ceraunias no son en realidad betilos, pero su supuesto origen las dotaba de un aura sagrada y talismánica. El emperador Heliogábalo, como siempre original e interesado en todo lo que tuviera que ver con objetos caídos del cielo, hizo incluso tallar algunas piedras del rayo grandes para utilizarlas como platos. Pero la bajada del Cielo no es sólo importante para el betilo desde el punto de vista físico, sino, sobre todo, desde el punto de vista conceptual. En primer lugar, da movimiento al betilo, de forma que la capacidad de desplazarse se convertirá en una característica común a todos los betilos, sean o no de origen meteórico, e incluso llegará a asociarse a ciertos árboles, pues existe una íntima relación entre el betilo, el árbol y la fuente. Un bonito ejemplo de esta creencia en la capacidad de moverse a voluntad de los objetos caídos del cielo puede encontrarse en el episodio del traslado al Elagabalion del Palladio. Dicen las fuentes que el emperador, temiendo sin duda que la escultura escapase del templo, hizo que la atasen y la fijaran al suelo con cadenas de oro. También el betilo de Cibeles estaba investido de movimiento: según Dión Casio, a finales de la República la imagen se dio la vuelta para mostrar su desacuerdo con la campaña de Mutina, dirigida por el cónsul Pansa. Pero es sobre todo el origen celeste del meteorito, más que su trayectoria, el rasgo más destacado: para una imagen bajada del Cielo está clara la teofanía a la que se aludía al definir el término betilo; desde luego, como se veía al principio, la caída de un meteorito no es un fenómeno cualquiera. Así, el betilo ha caído a la Tierra desde una esfera superior, acompañado de toda una serie de ruidosos y espectaculares fenómenos. Para la mentalidad antigua, queda establecido de este modo un eje de comunicación entre Cielo y Tierra que, como señala Mircea Eliade, se relaciona directamente con el concepto de Axis Mundi, de Monte del Centro del Universo. Así, es lógico que gran número de divinidades veneradas bajo forma betílica sean divinidades asociadas a montañas. Ocurre con el propio Elagábal, cuyo nombre, como se explicaba antes, significa precisamente el Dios de la Montaña, y también con Cibeles, que, por lo general, es calificada de Madre del monte Ida, pero que en otros lugares se asocia a otras montañas. Así, por ejemplo, en la ciudad de Cicico la llamaban Dindimia y Lobrina, por los montes Dindimo y Lobrino, y el mismo nombre de Cibeles podría derivar de un monte llamado Kybela, según señala Diodoro. Hay además otros muchos casos de divinidades betílicas asociadas a montes, entre los que podemos escoger por ejemplo a Baal Hammon, que tal vez fue en origen el dios del monte Amano, junto al Orontes, sin que falten otras propuestas que incluyen la traducción de Hammon como brasero o santuario palatino. Esto no quiere decir, naturalmente, que todos los betilos hagan referencia a una montaña, ni que todas las divinidades de montaña se veneren bajo forma betílica. Pero la relación es ciertamente muy frecuente. En algunos casos curiosos, los atributos del betilo llegan incluso a hacerse extensivos a toda la montaña, como sucede probablemente en el caso chino de la montaña de Fei-lang Dong, cerca de Hangzhou, hoy cubierta de imágenes búdicas, y denominada precisamente Pico que Llegó Volando. Por otra parte, este concepto de eje de comunicación que comporta la caída del betilo meteórico potenciará en algunos casos el componente oracular que se aprecia en muchos cultos de carácter betílico, aunque conviene puntualizar también aquí que no todos los cultos con aspectos oraculares, claro está, se relacionan con betilos, y viceversa. Ambos casos, Cibeles y Elagábal, constituyen los dos máximos exponentes del culto betilico de origen meteórico en la ciudad de Roma. El betilo de Cibeles fue venerado en Roma en su templo del Palatino, no lejos del de Elagábal, el betilo del emperador Heliogábalo. La Gran Madre, Cibeles, fue la primera divinidad oriental en tener su propio templo en la ciudad. Se trataba de un edificio próstilo del que no nos ha llegado demasiado, y que ya sufrió en la propia antigüedad dos incendios, uno en el 111 a.C, y otro en el año 3 de nuestra era, siendo en esta última ocasión restaurado por Augusto. El basamento, que es de lo poco que todavía puede verse hoy, es probablemente el original del siglo II a.C., mientras que de la restauración que siguió al incendio del 111, se conservan fragmentos de opus quasi-reticulatum, y de la fase augustea las columnas de peperino. Más datos tenemos sobre la introducción del culto a Cibeles en la ciudad; de hecho, las circunstancias de su llegada, en el año 204 a.C., fueron bastante particulares. Según nos dice Tito Livio, "por aquellas fechas una repentina ola de superstición se extendió entre la población, pues se encontró en los Libros Sibilinos, consultados porque aquel año habían sido más frecuentes las lluvias de piedras, un vaticinio según el cual siempre que un enemigo extranjero llevase la guerra a suelo itálico se le podía vencer y expulsar de Italia si se trasladaba de Pesinunte a Roma a la Madre del Ida (..). Se decidió enviar como embajadores a Marco Valerio Levino, que había sido cónsul dos veces y había dirigido operaciones en Grecia, al ex pretor Marco Cecilio Metelo, al ex edil Servio Sulpicio Galba y a los dos antiguos cuestores Cneo Tremelio Flaco y Marco Valerio Faltón (...). Llegaron a Pérgamo a presencia del rey [Átalo]. Este acogió cordialmente a los embajadores, los llevó a Pesinunte, a Frigia, les entregó la piedra sagrada que a decir de los nativos era la Madre de los Dioses, y los invitó a que la llevaran a Roma (...). Y sigue Livio: Publio Cornelio [Escipión] recibió el encargo de salir a Ostia al encuentro de la diosa con todas las matronas; él la recogería de la nave, la sacaría a tierra y se la entregaría a las matronas para que éstas la portasen. Cuando la nave se aproximó a la desembocadura del Tíber, siguiendo las instrucciones recibidas él se trasladó hasta mar abierto en una embarcación, recibió la diosa de manos de los sacerdotes y la sacó a tierra. Se hicieron cargo de ella las matronas más distinguidas de la ciudad, entre las cuales es famoso el nombre de una sola, Claudia Ouinta: era dudosa su reputación hasta entonces, según cuentan, y este piadoso ministerio le dio fama de casta para la posteridad. (Livio se refiere a una matrona cuya reputación, efectivamente, estaba en entredicho, y que, según cuenta Ovidio, probó su castidad al desencallar, sólo con la ayuda de su cinturón, el barco de la diosa, que había quedado inmovilizado en una parte poco profunda del lecho del río). El historiador romano concluye así su relato: Mientras toda la población salía en masa a su encuentro y se colocaban inciensarios delante de las puertas por donde iba pasando, y quemando incienso le pedían que entrase en la ciudad de Roma con voluntad propicia, las matronas, pasándosela de mano en mano y relevándose, llevaron a la diosa hasta el templo de la Victoria, que está en el Palatino, la víspera de los idus de abril (11), fecha que se consideró festiva. El pueblo en masa acudió al Palatino a llevar ofrendas a la diosa, y se celebró un lectisternio [banquete ritual en el que también participaba la diosa) y unos juegos, llamados Megalenses. El betilo, pues, no debía de ser muy grande, porque si no hubiera sido imposible pasárselo de mano en mano. En realidad, por lo que sabemos y por lo que podemos deducir, debió de tener el tamaño aproximado de una cabeza humana. Además, en la superficie tenía una serie de marcas irregulares, que recordaban vagamente a un rostro. En principio fue colocado directamente en el templo, pero más adelante se decidió utilizarlo precisamente como rostro de una estatua de culto de la diosa, probablemente la misma que podemos ver hoy en el Museo Palatino. Hay que tener en cuenta también que el betilo era de color oscuro, negro o casi negro, cosa que, es muy frecuente en los meteoritos. Seguramente la estatua producía en Roma una impresión muy particular, con su rostro irregular y oscuro, sentada entre leones y rodeada de un ambiente ritual bastante poco convencional. Ovidio nos describe así las festividades de la diosa: ".... en seguida sonará la flauta berecintia de curvo cuerno, y serán las fiestas de la Madre del Ida. Avanzarán los eunucos golpeando los huecos tambores, y darán su tañido los címbalos de bronce que entrechocan. A través de las calles de Roma, la diosa será portada en procesión sobre las nucas afeminadas de sus sirvientes, en medio de los aullidos de los fieles. La escena resuena, llaman los juegos: acudid al espectáculo, romanos, y que los foros se vacíen de sus litigios". Y Lucrecio añade: "Llevada por las urbes, [Cibeles] derrama silenciosa su muda bendición sobre los mortales; se tapizan de bronce y plata todas las calles de su recorrido; se le presentan abundantes ofrendas, y una lluvia de rosas cubre de flores a la Madre y su comitiva. Mientras, el grupo armado que los griegos llaman Curetes Frigios, pues celebran justas entre sí, saltan al compás, alegrándose ante la sangre, y balanceando la cabeza agitan los penachos amenazadores.

Betis

o Baetis o Baitis o Tharsis o Baeticus o Baetici o Perkes o Perci o Certis. Río de la península Ibérica. Desde la antigüedad se ha situado su nacimiento en la Sierra de Cazorla. Desemboca en el Océano Atlántico, tras recorrer 657 km. Hoy, Guadalquivir, España.

Betis de Gaza

(?-332 a.C.). Gobernador de Gaza a quien Alejandro Magno, a causa de la brillante defensa que hizo de la ciudad que le estaba encomendada, mandó atar a su carro, arrastrándolo alrededor de las murallas.

Betlemita

o Betlemítico. )o()o( Natural de Belén )o()o( Se utiliza también como sustantivo )o()o( Perteneciente a esta ciudad de Tierra Santa.

Betlemítico

Betlemita (natural de Belén).

Betogabri

Bethogabris (ciudad de Judea, entre Ascalón y Aelia, al noreste. Septimio Severo le concedió el ius italicum y la renombró Eleuterópolis. Que fue un lugar de ….).

Betograba

Bethogabris (ciudad de Judea, entre Ascalón y Aelia, al noreste. Septimio Severo le concedió el ius italicum y la renombró Eleuterópolis. Que fue un lugar de ….).

Betomarsea

Llamada también Majumas, que significa "puerto". Primitivo puerto de la ciudad moabita de Rabbath Moab (hoy, Rabba) y actualmente de Kerak, en el mar Muerto, dibujado en la antigua carta-mosaico de Madaba.

Betrest

(siglo XXX a.C.). Reina de la Dinastía I egipcia. Esta reina, cuyo nombre es incierto, se piensa que pudo ser la madre de Semerjet, el penúltimo rey de la Dinastía I; por tanto, es probable que fuera la esposa del rey Anedjib. Es significativo que las madres de los reyes sean mencionadas en este período tan temprano, lo que sugiere que, en los comienzos de la historia dinástica, la sangre real, y por tanto el derecho a la realeza, ya se consideraba que descendía por la línea femenina.

Betriacum

Bedriac (ciudad de la Galia Cisalpina, entre Cremona y Verona. En este lugar Vitelio venció a Otón en el año 69).

Betsabé

o Betsabee o Bat sheba o Bat shua o Bethsabee) (siglo X a.C.). Esposa del rey David y madre del rey Salomón. Tal mujer israelita, hija de Eliam o Amiel y esposa con anterioridad del hitita Urías, un oficial al servicio de David, fue seducida por éste en ausencia de su esposo. Tras ordenar David que Urías ocupase un sitio de peligro en el ejército de Joab, en las luchas contra los ammonitas (lo que equivalía a su segura muerte), y pasados los días de luto por la muerte del hitita, se desposó con ella. Del matrimonio nacieron: un primer hijo que murió; Salomón, Shima, Shobab y Natán. Betsabé influyó en la decisión de David de nombrar a Salomón como sucesor en el trono en contra de -+Adonías, primogénito de David.

Betsabee

Betsabé ((siglo X a.C.). Esposa del rey David y madre del rey Salomón. Tal mujer israelita, hija de Eliam o Amiel y esposa con anterioridad del hitita Urías, un oficial al ….).

Betsán

Beth Shean (en la primera mitad del I milenio a.C., muchas ciudades del Oriente cercano fueron arrasadas en las guerras de conquista que emprendieron los imperios asirio y neobabilónico).

Betthorus

Acantonamiento romano. Hoy, Al-Lejjun, Jordania. Ver, Legio IV Martia.

Betuel

Padre de Labán y Rebeca.

Betula

o Baetula. Ciudad romana de la Bética. Los primeros asentamientos en la zona se remontan a la Edad del Cobre, en el actual Cerro del Alcázar, Úbeda, Jaén. Las últimas investigaciones arqueológicas han arrojado seis mil años de antigüedad; Úbeda es "la ciudad más vieja de Europa occidental" según algunos especialistas. En su origen fue un importante oppida ibero de población autóctona, llamado Iltiraka en lengua íbera, y después dependiente de la colonia romana de Salaria, estando situado frente a la desembocadura del río Jandulilla, en el Guadalquivir. Bajo el Imperio romano la antigua ciudad-estado ibera ya sería conocida como Betula (Baetula), siendo el centro de numerosa población diseminada. También existen restos argáricos, oretanos, visigodos y tardorromanos, en el solar actual donde se asienta. En tiempos de godos, los vándalos destruyeron la región al completo y sus moradores pasaron a concentrarse al sitio que hoy conocemos. Hoy, Úbeda, provincia de Jaén, comunidad autónoma de Andalucía, España. )o( MITOLOGÍA.- La leyenda dice que Úbeda fue fundada por Tubal, un descendiente de Noé. Del mítico torreón del rey Ibiut derivaría el nombre de la ciudad.

Betulia

Ciudad de Galilea, provincia de Palestina. Pertenecía a la tribu de Zabulón. Célebre por el sitio que sufrió por parte del general Holofernes, del que la liberó la viuda Judit, tras seducir al general y asesinarle más tarde en el lecho de muerte.

Betullo fluvius

o Vaetulo o Baetulo. Nombre que Pomponio Mela da a un pequeño río del noreste de España, de 18 km de recorrido, que desemboca en el Mediterráneo. Aunque nunca ha sido navegable, fue una vía de comunicación entre la costa y el interior. Hoy, Besós, San Adrián de Besós, provincia de Barcelona, comunidad autónoma de Cataluña, España.

Betulo

Baetulo (yacimiento arqueológico de época romana en España. La ciudad fue fundada "ex novo" hacia el año 100 a.C. con ….).

Beturia

o Baeturia. Territorio de la península Ibérica comprendido entre los cursos inferiores de los ríos Anas (hoy, Guadiana) y Betis (hoy, Guadalquivir), que a partir de la II Edad del Hierro fue habitado por dos pueblos de orígenes distintos, al oeste los celtici (célticos), indoeuropeos, y al este los turduli (túrdulos), parientes de los turdetanos. El territorio fue anexionado por Roma a comienzos del siglo II a.C., e incluido en la provincia Hispania Ulterior. Con el nuevo reparto provincial llevado a cabo por el emperador Augusto en 27 a.C., la totalidad de la Beturia se integró en la provincia senatorial de la Bética, aunque con distinta dependencia conventual: mientras los célticos pertenecieron al convento jurídico de Hispalis, los túrdulos quedaron bajo la dependencia del de Corduba. Parece que el reparto del territorio entre ambos pueblos se debió a las explotaciones mineras diversas en las que respectivamente eran expertos: los célticos en el hierro y los túrdulos en la plata y el plomo. Ver, Célticos.

Betza

Medida cartaginesa, empleado especialmente como medida de superficie, equivalente a 5 áreas.

Beudos

Ciudad de Frigia Salutaris, que Tito Livio, al describir la expedición de Manlio, coloca a cinco millas romanas de Synnada, y entre Synnada y Anabura. En tiempos de Estrabón seguía siendo una ciudad pequeña, pero cuando escribía Plinio era un lugar importante, siendo el conventus juridicus del conjunto de la comarca. Fue muy conocida entre los romanos por una clase de mármol de unas canteras próximas, que se llamaba comúnmente mármol synnadic, aunque se trataba propiamente de un barrio llamado Docimia, por lo que era más correctamente llamado lapis docimites. Este mármol era de un color claro, intercalado con manchas de color púrpura y venas. Todavía hay canteras entre Kosru-Khan y Bulwudun, que hay quien identifica con los de Synnada o Docimia. Los restos de la ciudad de Synnada todavía existen bajo el nombre de Eski¬kara-Hissar unos 3 kilómetros al noroeste de las canteras, Turquía.

Beudos la Vieja

Ciudad de Frigia, situada a unos 20 km al norte de Sínada. Hoy, en Turquía.

Bevos

Río de Lincestis, afluente del Erígono. Hoy, Molca, Grecia.

Bey

Gobernador turco.

BEYCESULTAN

Yacimiento arqueológico en el oeste de Anatolia, ubicado a unos 5 km al suroeste de la ciudad moderna de Çivril. Se encuentra en un recodo de un antiguo afluente del actual río Büyük Menderes (Meandro). Beycesultan se ocupó a partir del período Calcolítico tardío. El asentamiento aumentó en tamaño y prominencia a lo largo del III milenio, con edificios religiosos y civiles notables. Su desarrollo alcanzó su punto máximo a principios del II milenio con la construcción de un gran palacio y estructuras asociadas. El palacio fue abandonado y luego destruido alrededor del año 1.700 a.C.. Hasta ese momento, la orientación de Beycesultan estuvo fuertemente influenciada desde el oeste, principalmente el Egeo y Creta. Después de unos pocos siglos de semi-abandono, Beycesultan comenzó a levantarse de nuevo, esta vez más influenciado por las regiones hititas de Anatolia. Aunque era más pequeño que la ciudad anterior, el sitio era de un tamaño impresionante. Este segundo florecimiento de Beycesultan se destruyó por completo alrededor del año 1.200 a.C., al igual que muchos lugares en Anatolia en ese momento. El lugar también fue ocupado, en menor escala, en el período bizantino. El sitio de Beycesultan consta de dos montículos, divididos por la antigua carretera comercial. La altura máxima de 25 m se encuentra en el montículo occidental y todo el sitio tiene un diámetro de alrededor de un kilómetro. A principios de la década de 1.950, se descubrieron muestras de cerámica estilo "copa de champán" en un contexto de la Edad del Bronce Final cerca del lugar. Una búsqueda identificó el hüyük (montículo) de Beycesultan aguas arriba del río Büyük Menderes. Beycesultan fue excavada durante seis temporadas, de 1.954 a 1.959, y cada excavación duró alrededor de dos meses. Nuevas excavaciones se realizaron a partir de 2.007 y continúan. Si bien aún no se ha encontrado material epigráfico, se han recuperado algunos sellos. Los primeros excavadores informaron de una hilera de casas pequeñas que habían sido destruidas por el fuego, con cerámica de vidrio tipo "copa de champán". También había un palacio cuyo plan recordaba al de Cnossos, que se despejó antes de su destrucción. En una entrada del palacio había una especie de baño, donde los visitantes se lavaban antes de hacer sus reverencias en la corte. Una característica extraña de las cámaras interiores es que los pisos se levantaron aproximadamente 0,9 m sobre el suelo. Debajo de los pisos había pequeños pasajes, que sugieren conductos de aire de un sistema de calefacción, aunque se sabe que nada de eso existió hasta 1.000 años después. Lo más interesante fuera del palacio fue una hilera de pequeñas tiendas. Uno tenía cubas hundidas para el suministro de vino y un generoso suministro de copas para servir a los clientes. Hoy, Beycesultan, provincia de Denizli, Turquía.

Beza

Divinidad adorada en una ciudad del mismo nombre en el Alto Egipto. Tenía un oráculo que se expresaba por medio de billetes dorados. Se enviaron al emperador Constancio (siglo IV) algunos billetes dejados en el templo de este dios, de cuyas resultas el príncipe mandó tomar rigurosas informaciones y envió a destierro e hizo encarcelar a un gran número de personas. Seguramente se había consultado al oráculo sobre el destino del Imperio, o sobre el éxito de alguna conspiración contra el emperador.

Bezabde

Fortaleza romana rodeada por el Tigris al norte, este y sur, lo que le ha dado su nombre, que significa "isla" en árabe. Durante la Edad del Hierro, estuvo en el reino de Cizre Kumme, al norte de Asiria. En la antigüedad clásica, se encontraba en la Corduene. Estaba situada en una antigua vía romana, entre la ciudad y Nisibis y Mardin. La antigua muralla tenía tres puertas, y una parte aún se conserva, pero restaurada. Los romanos le otorgaron los privilegios de una ciudad municipal, y en el reinado de Constancio estaba guarnecida por tres legiones, y un gran número de arqueros nativos. Fue asediada por Sapor II en el año 360, y capturada. A causa de la obstinada resistencia de los habitantes, hubo una masacre en la que ni las mujeres ni los niños se salvaron. Los nueve mil prisioneros que escaparon a la matanza, fueron llevados a Persia. Constancio hizo un intento fallido de recuperar esta fortaleza. Las ruinas de un puente con un arco único de 28 metros, están a pocos kms al sur. Hoy. Cizre, provincia de Sirnak en la región del sudeste de Anatolia de Turquía, situada en la frontera con Siria. Ver, Legio II Parthica.

Bezadbe

Ciudad de Mesopotamia a orillas del Tigris, conquistada en el año 361 por Sapor, y cedida a Persia por Joviano en 363.

Bezereos

Vezereos (fuerte del norte de África. Sus dimensiones son de 50 x 65 m. En base a dos inscripciones encontradas en el lugar, sabemos que ….).

Bezoards

Besoars (palabra de origen persa que designa piedras empleadas como antídotos).

Bezrah

Ver, Berhout (es originariamente el nombre de un pozo célebre en Arabia. Los turcos entienden bajo este nombre un lugar de depósito o de detención, donde se depositan ….).

BGLT

Ceca de la Beturia túrdula. Son numerosos ya los plomos monetiformes encontrados con esta lectura púnica en el cerro de Hornachuelos y alrededores, (Ribera del Fresno, Hornachos, Villafranca de los Barros.., Badajoz) donde se sitúa también la ceca de Balleia. De siempre se han considerado esas acuñaciones en plomo como moneda al uso en estamentos mineros y de reducida circulación.

Bi

En la mitología del antiguo Egipto, serpiente mítica.

Bi-la-la-ma

Bilalama ((siglo XX a.C.). Rey (ca.1.980) paleobabilónico de la ciudad-estado de Eshnunna (hoy, Tell Asmar, Irak), hijo y sucesor de Kirikiri. Bilalama fue coetáneo de ….).

Bia

En el antiguo Egipto, hierro meteórico.

Bía

Era la personificación femenina de la fuerza y la violencia física. Según la Teogonía hesiódica, era hija del titán Palas y de Estigia, y formaba parte del séquito de Zeus junto a sus hermanos Zelo "el Celo", Cratos "el Poder" y su hermana Niké "la Victoria". Participó en la lucha de los dioses contra los gigantes, y fue la encargada, junto con Cratos y Hefesto, de encadenar y cegar a Prometeo cuando éste fue sorprendido robando el fuego de los dioses para darlo a los hombres. Junto a Némesis "la Venganza" era adorada especialmente en la ciudad de Corinto, en cuya acrópolis (la Acrocorinto) había un templo dedicado a ella y a Ananilcé, al que sin embargo no había costumbre de entrar. Se le representaba como una mujer armada con una coraza y una maza en la mano, con la que mata a un niño. Para los romanos, la violencia era una divinidad abstracta que consideraban hija del río Éstige y hermana de la Victoria.

Biadice

Mujer de Creteo, apasionada por Frixo, hijo de Atamante. Hallándole insensible, le acusó ante su marido de haber querido violentarla. Creteo pretendió que Atamante castigase a su hijo, pero este último se escapó. Ver, Frixo.

Biahmu

Aldea a unos 7 Km de Medinet el-Fayum (Egipto). Las ruinas de los Kursit Faraun (los "Tronos del Faraón", dos amasijos de bloques superpuestos que se elevan en medio de una zona de cultivos fértil y exuberante), sostenían hace unos 4000 años, dos estatuas colosales del faraón Amenemhet III. Las estatuas, que Heródoto y otros historiadores describen, ya habían desaparecido a finales del siglo XVIII

Bialbán

Lenguas y caracteres particulares de una clase de criaturas que se hallaban en el mundo antes de Adán, según la tradición de los orientales.

Biana

Biana es una doncella que dio su nombre a la ciudad de Vienne, del Delfinado. Era cretense, y había ido a parar lejos de su patria a consecuencia de un hambre que había forzado a muchos cretenses a emigrar. Durante una danza, la joven fue tragada por un abismo que se abrió en la tierra, y se dio su nombre a la ciudad que edificaron los inmigrantes.

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