Capital de la provincia Bética de la Hispania romana, siendo una de las fases de esplendor de la actual ciudad de Córdoba (España). Estaba situada al pie de la sierra de Córdoba, en la ribera septentrional del río Guadalquivir, que a su altura discurre formando un arco. Se da por hecho la existencia de un asentamiento prerromano, cuyos orígenes pueden situarse al menos en el III milenio a.C.. Con una superficie de unas 50 Ha, este asentamiento se convierte progresivamente en un centro económico importante de la zona al confluir en la misma la zona minera de Sierra Morena y la campiña, todo ello vertebrado por el río Guadalquivir. Esta zona se conoce poblada al menos hasta finales del siglo II a.C. donde poco a poco la polis indígena va perdiendo influencia ante el ya definitivo asentamiento de las tropas romanas. Los romanos la conquistaron en el 206 a.C., tras la batalla de Ilipa. Estrabón dice que Corduba fue una fundación de Marcelo y que fue la primera colonia que enviaron los romanos a este territorio. Perteneció a la Ulterior durante la República. Tradicionalmente, se identifica a Marcelo con Marco Claudio Marcelo, pretor en ambas provincias en 169/168 y gobernador de la Citerior en 152/151, con lo que tendríamos dos fechas posibles para la fundación de una supuesta colonia, aunque algunos autores niegan que gozase de condición privilegiada debido a que se constata la existencia de un conventus civium Romanorum el año 48/47 a.C.. Con anterioridad a su fundación, debió existir un asentamiento militar, ya que hay evidencias de una ocupación del territorio ya a principios del siglo II. Se han hallado restos cerámicos de dicha época en la ciudad íbera, fruto del intercambio comercial que desde el primer momento existió entre íberos y romanos. Esto, junto a la importancia estratégica de la ubicación motivaron la posterior fundación de la ciudad. El campamento militar se transformó en ciudad. Claudio Marcelo funda oficialmente Colonia Patricia Corduba en una fecha indeterminada del tercer cuarto del siglo II a.C.. Desde este momento y hasta la definitiva desaparición de la ciudad íbera en el siglo I a.C. coexistieron ambas comunidades en un entorno cordial, conformando una dípolis. Un grupo de íberos, miembros de la oligarquía de Corduba, se trasladaron a la nueva ciudad, permaneciendo el resto en su ciudad. Las buenas relaciones y la importancia de la ciudad íbera queda reflejada en el hecho mismo de que la nueva ciudad romana adoptara el nombre de la íbera, Corduba, constituyéndose así en heredera del dominio político y económico de aquella. Poco a poco, los íberos fueron abandonando su ciudad para asentarse en la romana. Así, a finales del siglo I a.C. se constata el abandono completo de la ciudad íbera, proceso paralelo al crecimiento de la romana. Se sabe que existió un vicus latino, posiblemente en recuerdo al origen íbero de su población. Entre los años 143 y 141 a.C. la ciudad es sitiada por Viriato. En el año 113 a.C. ya se menciona la existencia de un foro romano. El asentamiento pre-romano es poco a poco abandonado y sus habitantes se trasladan a la ciudad romana y se va produciendo una monumentalización de la ciudad, ya que las casas de adobe son sustituidas por caliza y areniscas. En el año 80 a.C. ya se acuñan monedas en esta ciudad. Julio César, en el año 49 a.C. reunió en Corduba, que ya era caput provinciae, a los representantes de las ciudades de la Hispania Ulterior. La ciudad, considerada conventus, había cerrado sus puertas al legado pompeyano Varrón. Éste se rindió allí a César quien pronunció un discurso de agradecimiento a sus partidarios. Es entonces cuando plantó el famoso platanus mencionado por Marcial, situado en los jardines del actual Alcazar de los Reyes Cristianos. Quinto Casio Longino, pretor de César en la Ulterior, sufrió un atentado al dirigirse a la Basílica de C6rduba en el 48 a.C. Aunque la conjura fue aplastada, tras la marcha del gobemador se produjeron levantamientos de tropas, destacando la actitud ambigua del cuestor M. Marcelo. Longino, en represalia, destruyó las "nobilissimae carisssimaeque possesiones agros aedificiaque" de los cordubenses situadas al sur del río. En el año 46 a.C., los hijos de Pompeyo conceden a Corduba el primer estatuto colonial de Hispania, lo que concedía a sus moradores la condición de ciudadanos romanos, pasando a ser denominada Corduba Colonia Patricia. El conflicto entre cesarianos y pompeyanos se agravó en el 45 a.C.. Julio César asedió la ciudad y combatió contra Cneo Pompeyo Magno por el control del puente, debiendo retirarse poco después hacia Ategua mientras Pompeyo invernó en Corduba. Tras la batalla de Munda, César asedió de nuevo la ciudad que fue tomada al asalto decidiendo su destrucción como castigo. Murieron 22.000 cordubenses. En el año 43 a.C., durante la época del Segundo Triunvirato, Corduba recuperó su papel como centro político de la Ulterior, siendo convertida en su capital. En la reorganización de las provincias hispanas llevada a cabo por Cayo Octavio Augusto en el año 27 a.C., la Hispania Ulterior Bética queda a cargo del Senado siendo su capital la que, de nuevo, será conocida como Colonia Patricia. La otra provincia sería la Lusitania con capital en Emérita Augusta. Este título, unido a una "refundacion" de la ciudad y a una posible deductio, fue concedido en el 25 a.C.. Durante la época de Augusto se transformó la ciudad, expandiéndose hacia el río, reorganizándose el viario y los espacios públicos como el foro colonial, se construyó el teatro con la intervención del propio emperador, sus representantes y los principales benefactores de la ciudad (Persini Marii, Annaei), muy relacionados con las explotaciones mineras, un acueducto (Aqua Augusta) y probablemente el anfiteatro. También, coincidiendo con el viaje del emperador se acuñan monedas con la leyenda Colonia Patricia. Durante la época de Tiberio se construye el forum novum y el puente sobre el arroyo Pedroches. Siendo Claudio emperador se inicia la construcción del Centro de Culto Imperial, con la edificación del templo, cuyas ruinas pueden observarse en la actual calle Claudio Marcelo, y la plaza porticada que lo enmarcaba, concluyéndose en la época de Nerón, junto con un circo en las inmediaciones. Ya con Domiciano se construyó el segundo acueducto, el Aqua Nova Domitiana Augusta. También durante este período, siendo Lucio Comelio edil y duoviri, se construyen fuentes públicas en la ciudad y se decora el primer acueducto con numerosas estatuas de bronce. A finales del siglo II se desmantela el circo oriental. A la luz de restos hallados en la zona oeste de la ciudad, junto al actual rectorado de la universidad, a principios del siglo XX se pensó que se construyó un nuevo circo. Si bien en los años 90 estos restos resultaron ser el anfiteatro de Colonia Patricia, no se descarta completamente la existencia de un segundo circo, pues la fuentes hablan del circo oriental, siendo la conclusión lógica que debió existir otro en la zona occidental de la ciudad. También en esta época se construyó un tercer acueducto (Aqua Fontis Aureae) y un foro provincial. Entre finales del siglo III y principios del IV se cree que se construyó el palacio imperial de Maximiano Hercúleo junto a la actual estación ferroviaria. A causa de su pujanza durante épocas posteriores, cuando llegó a ser una de las más relevantes ciudades del mundo islámico, es quizás una de las ciudades de la Bética que presenta un menor número de monumentos romanos. A pesar de esto, conserva un trazado urbano regular de época romana, con el puente sobre la misma línea del cardo máximo, tal como todavía es visible, por ejemplo, en Zaragoza o en Mérida, que también conservan las estructuras antiguas. El de Córdoba se eleva sobre el Betis, hoy Guadalquivir, con una serie de 16 arcadas y una longitud de 240 m. La ciudad ha conservado algunas casas ricas en mosaicos policromos, aún visibles en el interior de edificios modernos, y restos de las decoraciones de los edificios públicos, conservados en el Museo Arqueológico de la ciudad. Recientemente se han realizado excavaciones junto a las murallas occidentales de la ciudad y se ha descubierto uno de los más considerables palacios de la tardía antigüedad. Este complejo, de grandes dimensiones (400 x 200 m), está estructurado en diversos espacios que quedan situados a espaldas de una enorme exedra semicircular de 109 metros de diámetro, cerrada por un pórtico cubierto. El espacio urbano se encontraba limitado en tres de sus lados por una muralla que formaba con el río Guadalquivir un recinto de forma más o menos cuadrangular. El lienzo norte de la muralla iba desde la puerta del Rincón, pasando por la plaza de Colón y Ronda de los Tejares hasta el Paseo de la Victoria. En este tramo de la muralla se situaba la puerta de Osario. La parte occidental de la muralla transcurría por el Paseo de la Victoria, aunque no se conoce de manera exacta hasta dónde, pudiendo ser hasta la calle Lope de Hoces, hasta la puerta de Almodóvar o hasta la ribera. El lienzo oriental, por contra, bajaba desde la puerta del Rincón, continuaba por la calle Alfaros y por la calle san Fernando, donde llegaba hasta el río. El límite sur de la urbe no es fijo en esta época, estando en un inicio alejado del río, hacia el que la ciudad fue creciendo conforme lo requería. Siguiendo las normas del urbanismo romano, existían dos vías principales orientadas norte-sur (cardo) y este-oeste (decumano). Se cree que el cardo comenzaba en la puerta de Osario, transcurriendo por las actuales calles Ramírez de Arellano, Jesús María y Ángel de Saavedra hasta la plaza de santa Ana, donde se situaba la Puerta de las Estatuas. Por contra, el decumano unía la puerta de Gallegos (Porta Gemina) y la puerta de Hierro (Porta Sinistra, situada en la plaza del Salvador) pasando por las calles Concepción, Gondomar y Claudio Marcelo o Alfonso XIII. El foro, centro de la vida en la urbe romana y que coincidía con la intersección de las dos vías principales de la ciudad, se situaría pues en el entorno de las calles Cruz Conde, Góngora y Ramírez de Arellano, aunque sobre el siglo I se amplía hacia el sur, bajo lo que es hoy la calle Morería. En la época romana el río Guadalquivir a su paso por Córdoba era navegable, existiendo en la ciudad un puerto fluvial. El puerto conectaba a la ciudad a través del río con el mar y con otras ciudades importantes como Hispalis. Se encontraba en la margen norte del río y, junto a él, se hallaba la aduana (forum censorium) localizada en parte de lo que hoy es el Alcázar de los Reyes Cristianos. El cristianismo jugó un papel muy importante en la ciudad a partir del siglo III, siendo obispo de esta ciudad Osio, quien presidió el primer Concilio de Nicea y fue consejero del emperador Constantino I el Grande, y siendo muy numerosos los enterramientos cristianos con sarcófagos en el siglo IV, importados de la propia Roma, lo que lleva a pensar que existía una sólida aristocracia cristianizada en Córdoba, que explicaría el rechazo de la ciudad al arrianismo de los visigodos en siglos posteriores. En ella nacieron los dos Sénecas y el poeta épico Lucano (autor de la Farsalia, poema épico sobre la guerra civil entre Julio César y Pompeyo). Hoy, provincia de Córdoba, comunidad autónoma de Andalucía, España. Ver, Karl Juba, Cercadilla, Turdetanos.
)o()o( CECA DE COLONIA PATRICIA )o(
Patricia, es la denominación que recibió la ciudad de Corduba tras las reformas administrativas que se emprendieron en el período de Augusto, y a la que se le confirió el estatuto de colonia. La ciudad, tras recibir esta nueva denominación y tras convertirse en la capital de la Bética, comenzó una nueva tipología en sus acuñaciones que poco tienen que ver con las monedas emitidas en su período anterior, difiriendo en sus metrologías, en su número de valores, en su tipología, e incluso en sus leyendas. Es por este motivo, por el cual las monedas acuñadas en la ceca de colonia Patricia son consideradas un tipo aparte de todas aquellas monedas acuñadas en la antigua Corduba. Existen controversias acerca del inicio de las acuñaciones en Patricia. Según algunos autores las acuñaciones comenzarían alrededor de los años 15-14 a.C., mientras que otras cronologías propuestas sería en torno al 12 a.C., momento en el cual Octavio Augusto recibe la dignidad del pontificado máximo, haciendo acuñar monedas con símbolos sacerdotales y con motivos conmemorativos al suceso. Las emisiones monetales en Patricia continuaron hasta el reinado de Tiberio, quien decidió no renovar el permiso de acuñación para la ciudad. Únicamente se acuñó moneda de bronce, cuyos valores fueron el sestercio, dupondio, as, semis y cuadrante, los cuales muestran un único tipo de anverso, el de la efigie del emperador mirando hacia la izquierda, cuyo diseño se presenta bastante idealizado por el grabador. Su única leyenda es la de "PERMISV- CAESARIS AVGVSTI" en la que consta la autorización imperial, la cual se presenta de manera externa y en muchos casos abreviada según cuál sea el tamaño de la moneda. Los reversos muestran variedad en sus tipos según el valor de la moneda.
)o( El sestercio (40/41 mm y 37,50 gr) presenta una corona laureada (laurea), símbolo de la victoria de Octavio Augusto, y en cuyo interior se encuentra la leyenda "Colonia Patricia".
)o( El dupondio (32/33 mm y 19,40 gr) muestra insignias legionarias (águila mirando a la izquierda entre dos estandartes) y su leyenda interna es "Colonia Patricia".
)o( El as (24/25 mm y 10 gr) presenta un reverso con corona laureada y en su interior la leyenda "Colonia Patricia".
)o( El semis (20/21 mm y 5,10 gr) contiene un reverso con representaciones de instrumentos sacerdotales, apex y simpulum. Leyenda interna "Colonia Patricia".
)o( El cuadrante (16 mm y 2,68 gr) representa instrumentos sacerdotales en el reverso tales como la pátera, aspergillum, jarra y lituus. Leyenda interna abreviada "Colo Patr" )o(
El sistema metrológico de Colonia Patricia no siguió el sistema semiuncial establecido en la lex Papiria, pero tampoco se adaptó exactamente a la reforma Augustea. Se tomó como patrón teórico de peso el as de 10 gr, adaptándose según este peso el resto de valores. La excepción radica en que los dupondios y sestercios que en teoría debían de fabricarse en oricalco se fabrican también en bronce, dando como resultado unas monedas con un peso mucho mayor a las que seguían el sistema augusteo.