o Kórinthos o Corinthus o Korynthos. Ciudad de origen dórico situada en la zona de paso que va desde Eleusis hasta Sicione, donde se cruzaban las rutas este-oeste y norte-sur, de la Grecia central hacia el Peloponeso. Se halla en el fondo del golfo del mismo nombre, junto al istmo homónimo, entre la península propiamente dicha Balcánica y la subpenínsula de Morea o Peloponeso. Estaba a unos 78 km al oeste de Atenas. La ciudad actual está al noreste de la antigua, que estaba situada en el istmo de Corinto en la prolongación hacia el este de las montañas de Geranea, procedentes del norte y que llegaban de lado a lado. Estaba en el golfo Sarónico y estaba unida por una vía a Mégara. Tenía al sur las montañas Oneia y la ciudadela estaba en una roca de 573 m de altura llamada Acrocorinto, desde donde se dominaba la ciudad. La parte plana estaba protegida por murallas (Muros Largos) que protegían la zona hasta los dos puertos con que la ciudad contaba: el de Lequeo, en el golfo corintio, base para sus relaciones comerciales con occidente; y el de Cencreas, en el golfo Sarónico, que centralizaba el comercio de la ciudad con Asia. Corinto fue la metrópolis del istmo por su privilegiada situación geográfica. Sobre este Istmo se construyó el canal de Corinto (1881-1893), un estrecho pasadizo que sirve de comunicación entre el norte del Mediterráneo y el Mar Egeo. Este estrecho ya había sido ideado por los romanos para ahorrarse unos 600 km de navegación rodeando el Peloponeso, pero no fue sino hasta el siglo XIX que pudo llevarse a cabo. Corinto, ya en la antigüedad, fue una importante ciudad comercial, donde llegaron a establecerse los fenicios. Fue una de las primeras ciudades griegas en utilizar la moneda, hecho muy importante debido a la actividad principal de la ciudad. Las primeras fueron acuñadas en el siglo VII a.C.. Tenían diversos motivos, figuras mitológicas, animales y otras acompañadas de pequeños símbolos que las distinguían. En el siglo VIII a.C. se hizo independiente y contaba con una notable importancia derivada de las ventajas comerciales que obtenía en razón de su estratégica situación: percibía derechos de paso bastante elevados por las mercancías que transitaban por el istmo. La ciudad era rica, populosa y cosmopolita. Participó de una forma muy directa en las colonizaciones griegas de los siglos VIII al VI. Se llamaba Éfira, y más tarde su nombre cambió a Corinto, en una época desconocida, probablemente durante la conquista doria. La familia de los Baquíadas, ricos terratenientes, ejerció un poder oligárquico exclusivo reservándose todas las magistraturas y el cobro de los impuestos portuarios. Los Baquíadas gobernaron hasta que fueron derrocados por Cipselo con la ayuda de las clases bajas, en 657. Los corintios fundaron durante el período Baquíada muchas ciudades: Molicria en el istmo, Siracusa (ca.734), Corcira (ca.733) y otras. Cipselo (657-627) fue sustituido por su hijo Periandro (627-585), que fue protector del comercio y las artes. Siguió fundando colonias: Ambracia, Anactorio, Léucade, Apolonia y otras. En 635 la colonia de Corcira derrotó a su metrópolis en una batalla naval, pero después fue nuevamente sometida. La única colonia al este del golfo Sarónico fue Potidea en la Calcídica. A Periandro le sucedió su nieto Psamético que reinó sólo tres años y fue derrocado por los espartanos que instituyeron un gobierno aristocrático y Corinto fue un aliado permanente de la confederación lacedemonia. En un período posterior los corintios rechazaron ayudar a Cleómenes I, rey de Esparta a restaurar a Hipias de Atenas, y enviaron 20 barcos a Atenas para ayudarla en la guerra contra Egina. Pero después de la guerras médicas, Mégara se alió con Atenas y los corintios entraron en guerra con Mégara, territoro que invadieron, pero fueron derrotados por el estratego ateniense Mirónides (457). Después se firmó la paz, pero la enemistad con Atenas siguió, sobre todo por la ayuda de ésta a la ex colonia de Corcira, que fue una de las causas de la guerra del Peloponeso. Durante esta guerra la flota peloponesia fue básicamente corintia. Con la paz de Nicias del 421, los corintios no se quisieron sumar e intentaron configurar otra liga con Argos, Mantinea y Élide, pero pronto volvió a formar alianza con Esparta, que se mantuvo hasta el final de la guerra. Cuando Atenas se rindió después de la batalla de Egospótamos, los corintios y beocios pidieron arrasar la ciudad derrotada, pero el espartiata Lisandro no lo consintió. La hegemonía espartana pronto se mostró más opresiva que la ateniense, de modo que los corintios, junto a los argivos, atenienses y beocios configuraron una coalición que, sustentada por las arcas persas, hizo frente al imperialismo espartano en la llamada guerra de Corinto (395-386), buena parte de la cual fue dirimida en su territorio. En el verano de 394 tuvieron lugar dos de las mayores batallas hoplíticas del mundo griego antiguo, en Nemea y Coronea, ambas vencidas "técnicamente" por los lacedemonios, que no obtuvieron ventajas estratégicas. En los siguientes años la Corintia fue sometida a una guerra de depredación y de pillaje que provocó el estallido de una "stásis" o conflicto civil en el seno de la ciudadanía, alentada por los intereses de los estados hegemónicos. Según Jenofonte, los argivos aprovecharon esta situación para anexionarse Corinto, pero más probablemente el filolaconio Jenofonte convirtió en sinecismo o unión política, la presencia de una guarnición militar argiva en el Acrocorinto, la ciudadadela o acrópolis corintia. De cualquier forma la paz del Rey o paz de Antálcidas, alcanzada en la primavera de 386, acabó con cualquier proyecto argivo de anexión sobre Corinto al evacuar la guarnición del Acrocorinto, además de permitir el retorno de los exiliados corintios, obviamente filoespartanos, que procuraron la fidelidad de Corinto hacia Esparta en los años sucesivos. En la guerra que siguió entre Tebas y Esparta, los corintios fueron leales a Esparta, pero el territorio hubo de firmar una paz separada. La ciudad permaneció independiente bajo gobierno oligárquico. Timófanes intentó conseguir la tiranía, pero fue muerto por su propio hermano Timoleón (344). En el año 338 la ciudad fue conquistada por Filipo II de Macedonia, que la hizo el centro de la Liga de Corinto, controlada por él mismo. Después de la batalla de Queronea los macedonios establecieron una guarnición en el Acrocorinto. Esta guarnición fue sorprendida por el líder de la Liga Aquea, Arato, que incorporó Corinto a dicha liga (243). En 223, la ciudad fue ocupada por Antígono III Dosón que la quería como base contra la Liga Etolia y Cleómenes. Filipo, hijo adoptivo de Antígono la conservó hasta que fue derrotado en la batalla de Cinoscéfalos (196) y Corinto fue declarada ciudad libre por los romanos y unida a la Liga Aquea otra vez. Se vio arrastrada a un conflicto que causó su destrucción en el año 146 a.C., arrasada por Mummio. El emperador Adriano la embelleció alcanzando gran prosperidad. Pero tanta opulencia atrajo a otros pueblos para saquear sus riquezas. Estos pueblos fueron los hérulos en el siglo III, los visigodos en el siglo IV y en el siglo VIII por los eslavos. En esta ciudad se celebraban los juegos Ístmicos, de similares características a los celebrados en Olimpia aunque menos famosos que éstos. Corinto creo una marina que fue la primera fundada en Grecia y se inventaron los trirremes. Fue la primera potencia griega, sin competidora posible, en la manufactura de bronces y cerámicas; los bronces de Corinto gozaron de un gran prestigio hasta la época romana. Existía en Corinto un santuario en honor de Apolo que se edificó, entre 550/525 a.C. y que fue uno de los más venerados y antiguos templos de Grecia. Se trata de un templo de estilo dórico con columnas forjadas en una sola pieza y basamentadas en la roca, cosa poco habitual en las construcciones dóricas. Estaba emplazado en una terraza rocosa que domina el ágora y el camino hasta Lequeo, el antiguo puerto de Corinto, a orillas del golfo corintio. Tuvo una gran prosperidad desde la época clásica. La ciudad fue una de las más grandes de Grecia, sólo superada por Atenas. Clitón le da una población, incluyendo la de su territorio, de unos cien mil habitantes, de los que el 70% habitaban en la ciudad. Había sesenta mil esclavos, que probablemente estaban incluidos en el número mencionado de ciudadanos. De la época antigua subsisten: el templo de Apolo, períptero dórico (seis por quince columnas de fuste monolítico, de calcáreo tierno finamente estucado), de mediados del siglo VI, que es uno de los más antiguos de Grecia; elementos antiguos (depósitos y pilones) de las fuentes Pirene y Glauké; una ágora reorganizada en el siglo lV con un largo pórtico y una fábrica de tejas que data del siglo VI. Más al este, en medio del campo, se elevaba el santuario de Posidón, en el que tenían lugar los juegos ístmicos. Entre los restos romanos hay que mencionar algunas tumbas, los restos de unos baños y un anfiteatro. Habitantes, corintios. Ver, Baquíadas.
)o( MITOLOGÍA.- Según la mitología griega, la ciudad de Corinto fue fundada con el nombre de Éfira por Sísifo, quien fue su primer rey, y con sus sucesores, inicialmente sus hijos Glauco y Ornitión, se hizo una ciudad especialmente próspera y poderosa. El nombre se hace derivar de Corinto, hijo de Zeus. Es allí donde Medea y Jasón se refugiaron, después de que Medea hubo organizado la muerte de Pelias. El heráclida Aletes, hijo de Hipotes es el legendario primer rey dórico de la ciudad donde los dorios estaban al comienzo una minoría dirigente; los no dorios fueron admitidos más tarde a la ciudadanía. Aletes y sus descendientes fueron reyes durante doce generaciones y 327 años, desde el 1074 a.C., según la fecha tradicional, treinta años después de la conquista dórica. Según Pausanias, Primnis fue el último descendiente de Aletes, y Baquis inició una nueva dinastía también heráclida, pero Diodoro Sículo dice que todos fueron descendientes de Aletes, pero que Baquis fue tan célebre que su nombre se dio a la dinastía Baquíada. Ver, Corinto, hijo de Zeus.