Lucio Celio Firmiano (Lucius Caelius Firmianus Lactantius) (ca.240-320). Fue un escritor y poeta cristiano latino procedente de Numidia (actual Argelia). "Lactancio" parece ser un alias, quizá un seudónimo literario. Estudió en Sicca, ciudad situada a veinte leguas de Cartago. Estudió con el filósofo númida Arnobio, que, aunque más tarde sería un apologista cristiano, era todavía pagano durante la juventud de Lactancio. Bajo la dirección imperial de Diocleciano, Lactancio fue nombrado en el 290 profesor oficial de retórica en Nicomedia, por entonces la capital del imperio, y se convirtió al cristianismo en algún momento antes del 303, cuando comenzó la persecución que le hizo perder su puesto. En el 305, Lactancio abandonó Nicomedia hacia Occidente y ca.313 fue invitado por Constantino I a ser el tutor de su hijo mayor Crispo en la Galia (Ver, Fausta). Se conserva el poema El fénix; el resto de su obra está en prosa, en su mayor parte escrita en un pulido latín ciceroniano, consistente sobre todo en apologías cristianas. Como Lactancio se dio cuenta de que no podía utilizar las Escrituras cristianas para refutar los argumentos paganos, su uso de los métodos filosóficos, para lo que no estaba muy dotado, convierte su trabajo en poco interesante como contribución a nuestro conocimiento del desarrollo del cristianismo. Sus obras cristianas que han sobrevivido son: Sobre la obra de Dios, utilizando el cuerpo humano y su constitución como prueba de la divina providencia (contra el pesimismo de los epicúreos, considera compensada la relativa inferioridad del hombre respecto a algunos animales, con la razón de que está dotado. Sus fuentes son: Aristóteles, Lucrecio, Cicerón y Varrón); Divinarum institutionum libri VII, su obra maestra, escrita entre el 303 y el 313 con el propósito de refutar todos los ataques posibles contra la doctrina cristiana, compuesta en siete libros; los tres primeros están destinados a combatir el politeísmo y las filosofías que lo sustentan; en los libros V (sobre la noción de justicia) y VI (sobre la ética cristiana), Lactancio hace notar que la moral cristiana no se contradice con la de algunos paganos espiritualistas. En su obra, Lactancio demuestra un considerable conocimiento de la literatura clásica, especialmente de Cicerón y de los poetas, incluido Ennio. En Sobre la ira de Dios (ca.314) argumenta que la ira debe ser una de las características de la naturaleza de Dios, rebatiendo a los estoicos y a los epicúreos. Con La muerte de los perseguidores (De mortibus persecutorum), se propone probar que todos los que han perseguido a la Iglesia han tenido un final desgraciado, y puede considerarse como el primer ensayo, aunque violentamente polémico, de una filosofía cristiana de la historia. Lactancio fue popular en el Renacimiento por su combinación de cristianismo y conocimiento clásico.