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Palabra   |   Descripción

Alpheios

Alfeo (el río más grande del Peloponeso que tiene sus fuentes cerca de Megalópolis).

Alpheus

Alfeo (el río más grande del Peloponeso que tiene sus fuentes cerca de Megalópolis).

Alpiel

El ángel de los árboles frutales, según el Talmud.

Alpis Cottia

Alpes Cottiae (provincia romana, la central de las tres pequeñas provincias del Imperio romano ….).

Alpium Tropaea

Ver, Portus Monoeci (puerto y ciudad de la costa de Liguria, a los pies de los Alpes Marítimos, distante poco más de 200 estadios de Antípolis).

Alpo

Alpo era un gigante siciliano que habitaba en los montes Peloro (hoy, Punta del Faro). Su leyenda es narrada por Nonno en las Dionisíacas. Como todos los gigantes, era hijo de la Tierra. Poseía gran número de brazos, y su cabeza estaba rodeada de una cabellera formada por cien víboras. Espiaba a los viajeros extraviados en los pasos de la montaña, y, después de aplastarlos bajo las rocas, los devoraba; por eso la montaña estaba desierta. Ni Pan ni las Ninfas, ni siquiera Eco, se arriesgaban a entrar en tales parajes; el silencio reinaba por doquier. Esta situación duró hasta que Dioniso se presentó en el lugar. Alpo lo acometió, protegido por un escudo que era un bloque de roca y llevando árboles enteros por armas ofensivas. Pero Dioniso lanzó contra él su tirso, acertándole en la garganta. Alpo, como herido por un rayo, cayó al mar, junto a la isla bajo la cual yace Tifón.

Alpono

Alpeno (ciudad griega de Lócride Epicnemidia próxima al golfo Malíaco y al desfiladero de las Termópilas).

Alpuebriga

Localidad prehispana. Hoy, en la provincia de Toledo, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, España.

Alquibla

Punto del horizonte, o lugar de la mezquita, orientado hacia la Meca, adonde los musulmanes dirigen la vista cuando rezan.

Alquitrabe

Elemento arquitectónico dispuesto de forma horizontal sobre las columnas y los capiteles, destinada a sostener las trábeas y el techo.

Alrinach

Demonio de Occidente, a quien los demonógrafos hacen presidir las tempestades, los temblores de tierra, las lluvias, los granizos, etc.. Alrinach es el que sumerge los navíos y cuando se hace visible aparece en traje de mujer.

Alruna

En Völundarkvida, Edda poética, lleva este nombre una de las valquirias, mencionada como hija de Kiár de Valland.

Alrunas

Nombre que los antiguos germanos daban a ciertas figuras de madera que consideraban como sus dioses Penates o Lares, que cuidaban de las casas y de las personas que las habitaban. Era esta una de las más antiguas creencias de los germanos y sin duda alguna la más generalizada. Consistía en tener entre ellos figuritas de medio pie o de un pie de altura representando algunas mujeres magas y muy rara vez hombres. Creían que estas figuritas poseían grandes virtudes y que el destino y la fortuna de los hombres pendía de su voluntad. Las hacían de las raíces de varias plantas y en particular de mandrágora, las vestían y las colocaban con tiento en unos pequeños cofrecitos. Todas las semanas las lavaban con vino y agua y en cada comida no se olvidaban de presentarle el alimento y la bebida que consideraban necesaria, puesto que de no hacerlo, según creían los germanos, hubieran llorado y gritado como un niño que se muere de hambre y de sed. Finalmente las escondían en una paraje secreto, de donde no las sacaban sino para consultarlas. Desde el momento que las tenían en su casa o que las llevaban encimase creían ya afortunados, nada temían y por su medio esperaban adquirir grandes bienes de fortuna y libertarse de las enfermedades que afligen al género humano. Por fin, lo más admirable de todo era que anunciaban el porvenir o bien con un movimiento de cabeza, o bien expresándolo de un modo inteligible a sus afortunados dueños.

Alrunesias

Ver, Íncubos y Súcubos (tradiciones hebreas relatan acerca de demonios que tomaban forma humana para intimar con los hombres y las mujeres).

Alsa

Río del Véneto en el territorio de los carnios. Hoy, Ausa, provincia de Udine, región de Friuli-Venezia Giulia, Italia.

Alseides

En la mitología griega se le llama alseides a las ninfas que habitan las flores. Habitando las cañadas y arboledas acostumbraban a asustar a los viajeros que pasaban por sus dominios. Según la leyenda Alseide, la más hermosa de las ninfas, protegió a un campo de amapolas de la furia y los rayos de Zeus. Luego, un arrepentido dios olímpico, al ver su valor y deseo de custodiar las flores premió a la ninfa, dándole este campo por siempre. Esta ninfa se ve implicada en los misterios eleusinos. Ver, Ninfas.

Alshe

País del II milenio a.C., en el curso superior del Tigris, entre este y el lago Van. Fronterizo con Mitanni por el norte.

Alsio

Aliso (fuente de Arcadia que tenía la propiedad de curar las mordeduras de los perros rabiosos).

Alsio

Alsium (población costera del sur de Etruria, al sur de la Vía Aurelia, en la desembocadura del Arno).

Alsion

Puerto próximo a la ciudad de Caere.

Alsium

o Alsio. Población costera del sur de Etruria, al sur de la Vía Aurelia, en la desembocadura del Arno. Lugar de residencia de los patricios romanos. Hoy, Palo di Ladispoli, Cittá metropolitana di Roma Capitale, región de Lazio, Italia.

Alsos

Paisaje boscoso humanizado en el mundo griego cuya identidad principal residía en su función religiosa como lugar de culto a una divinidad o a un héroe, y cuyo interior, delimitado por un muro o por cualquier otra clase de límite, albergaba una tumba, un templo, una estela, una estatua, un altar o una fuente. Se trata de un paisaje cultual cuyo acceso estaba reglamentado y donde tenían lugar rituales religiosos, fiestas o sacrificios. Implicaba la presencia de árboles tanto en estado salvaje como cultivados. En ocasiones cumplía también la función de un lugar refrescante y umbroso.

Alsuca

Localidad en el territorio de los beluni. Hoy, en algún lugar de Valsugana, provincia de Trento, región de Trentino-Alto Adige, Italia.

Alta

Hija de Catesto y madre de Anceo, uno de los Argonautas.

Alta Macedonia

Región montañosa de los contrafuertes occidentales del Olimpo, en el curso medio derecho del río Haliacmón.

Alta Ripa

Fuerte romano de Pannonia que formó parte del limes del Danubio, situado a 6 km del río. A lo largo de los siglos es probable que el río haya arrastrado los restos de una gran parte del castellum. A principios del siglo II, entre las unidades de su guarnición estuvieron el Ala Siliana civium Romanorum, y en época de Adriano el Ala I Brittonum civium Romanorum. También hubo Equites Dalmatae. Fue un asentamiento de carácter militar y sólo después de la decadencia del Imperio romano es posible que el lugar se convirtiese en un asentamiento civil, cuando diferentes grupos étnicos entraron en posesión de los edificios deshabitados. Hoy, Tolna, kistérség de Szekszárd, condado de Tolna, Hungría.

Altaenus

Río de Daunia. Hoy, posiblemente el Carapelle, provincia de Foggia, región de Puglia, Italia.

Altai

Gran cordillera del Asia Central, que se extiende de noroeste a sureste. Comienza en Siberia, sirve de límite entre China y Mongolia y se degrada en el desierto de Gobi, dentro del último país citado. Su pico más alto es el Belucha, con 4.550 m. Da origen a los ríos Irtysch, Obi y tributarios del alto Yenisei. Éstas montañas son conocidas desde la antigüedad por sus riquezas minerales, especialmente oro, plata y cobre.

Altaku

Lugar de Palestina en el que Senaquerib derrotó a Taharqa y su ejército etíope (701), enviados por Dyedkaure Shebitku en ayuda de Jerusalén, que estaba asediada por Senaquerib y ante la amenaza, cada vez mayor, del poder asirio.

Altar

(Altare). Los latinos le distinguían del ara. El primero era solamente consagrado a los dioses de primer orden (altus), mientras el ara servía indistintamente para las divinidades del cielo y de los infiernos.

Altar

El altar está destinado a recibir el fuego que consumirá toda o parte de la víctima. Puede ser simplemente un emplazamiento reservado, o un agujero practicado en el suelo, o un pequeño montón de tierra en forma de cúpula, sin otro complemento arquitectónico. Se le llama entonces ordinariamente con el mismo nombre del hogar, "escara"; es la forma habitual de los altares para las divinidades Ctonianas, los héroes y los difuntos. Pero se encuentra también ese tipo muy primitivo de altar en otros cultos: así en Olimpia el gran altar de Zeus, que no ha dejado ninguna señal en el terreno, era un montículo formado únicamente por la acumulación de cenizas de los sacrificios. Pausanias lo describe con precisión como un tronco de cono cuya circunferencia medía 37 m en la base y 9,50 m en la cumbre. Su altura era de 6,50 m. Una escalera tallada directamente en el macizo de cenizas permitía acceder a la plataforma superior y transportar a ella el combustible y las carnes de las víctimas, que se incineraban en la cumbre. En ese santuario panhelénico, que era al mismo tiempo el santuario nacional de los eleos, había sacrificios todos los días, incluso fuera de la época de los panegíricos. Los adivinos (pues un oráculo estaba adscrito al altar), una vez al año, un día fijo, añadían al altar la ceniza recogida durante el año, después de haberla mezclado con agua sacada del Alfeo, el río de Olimpia. De esta manera el montículo crecía poco a poco por efecto de la piedad de los fieles. Apolo, en su santuario de Dídimos, cerca de Mileto, poseía también un altar de cenizas, cuya construcción era atribuida a Heracles. En Delos, el altar de Apolo era más extraordinario todavía: se le llamaba "altar de los cuernos", Keratón, porque estaba enteramente formado de cuernos de cabra. La leyenda, tal como Calímaco la cuenta en su Himno a Apolo pretendía que el dios lo había alzado él mismo con los cuernos de las cabras salvajes que su hermana Artemisa abatía con sus flechas cazando a través de la isla. Pero la mayor parte de los altares eran de piedra, monolitos o macizos de mampostería. Tenían la forma de una mesa, cilíndrica o rectangular cuya cara superior recibía el fuego del sacrificio. Al lado de altares modestos, simples cubos de piedra llevando a veces el nombre de la divinidad grabado en una cara lateral, había en los santuarios importantes altares monumentales. Son construcciones de grandes dimensiones, compuestas de un macizo rectangular oblongo que sirve de mesa, con frecuencia sobreelevado encima de un zócalo de varios peldaños. Los rebordes laterales de la mesa pueden convertirse en altas mamparas macizas para detener el viento y evitar que las cenizas caigan del altar. Un revestimiento de mármol, molduras y bajos relieves enriquecen a veces esta arquitectura. El famoso "Trono Ludovici", orgullo del Museo de las Termas de Roma, no es sin duda más que una decoración para la cara lateral de un altar, esculpido por un artista jonio de la segunda mitad del siglo V antes de nuestra era. Las dimensiones de esos altares monumentales pueden ser considerables. De época arcaica alcanzan un desarrollo, en planta, de 20 a 30 m de longitud por 6 a 13 de anchura. Es el caso de los altares de la "Basílica" (templo de Hera), de Poseidonia-Pestum, del templo D de Selinonte, del templo de Apolo en Cirene, del templo de Afaia en Egina. En los tiempos clásicos se encuentran dimensiones del mismo orden en el templo de Hera en Agrigento, en el templo de Alea Atenas en Tegea. En el Olimpeion de Agrigento, el altar, tan colosal como el templo, medía 56 metros por 12. La época helenística ha aumentado todavía esas dimensiones, pues el tirano de Siracusa, Hierón II, a mediados del siglo III, hizo construir en su capital un altar de un estadio olímpico de largo, ¡es decir, 192 metros!. Pero sin ir hasta lo colosal, el altar elevado por la ciudad de Quío ante el templo de Apolo en Delfos, en el primer cuarto del siglo V, era ya un monumento importante (8,50 x 2,20 m). Ha sido parcialmente construido con un cuerpo de calcáreo obscuro, con la base y la mesa de mármol blanco. Dominando el último recodo de la Vía Sagrada, ayuda al visitante moderno a imaginarse las ceremonias de otros tiempos. Como puede verse, el altar, según las reglas, estaba al aire libre. Para ello había dos razones: en primer lugar, el humo de los sacrificios habría hecho irrespirable la atmósfera de una construcción cerrada, y, por otra parte, era preciso disponer en torno al altar del espacio necesario para la multitud de los asistentes. Los altares interiores (excepción hecha de los pequeños altares domésticos) son, pues, poco frecuentes y responden a formas de culto excepcionales. Al contrario, ningún lazo riguroso existe entre el altar y el templo; el más importante de los dos, contrariamente a lo que se cree con frecuencia, no es el segundo, sino el primero. No se concibe un templo sin altar, pero los griegos han conocido santuarios sin templo, en donde se contentaban sacrificando en un altar al aire libre. Fue el caso para Zeus en Olimpia durante toda la época arcaica hasta la construcción del templo por el arquitecto eleo Libón, en el segundo cuarto del siglo V. Pasó lo mismo en Dodona. Si generalmente el altar se encuentra colocado ante el templo, cuando éste existe, ello no es una obligación rigurosa, sino una simple conveniencia arquitectónica. En la Acrópolis de Atenas, el altar de Atenea no estaba situado delante del Partenón, ni ante la celia oriental del Erecteón, sino ante el emplazamiento ocupado en otro tiempo por el templo arcaico de Atenea, y allí se siguió siempre sacrificando hasta el fin del paganismo. En torno al altar se dejaba libre las más veces una explanada suficiente para acoger a los actores y los espectadores del sacrificio. Ante la mesa del altar se clavaba, ya sea en el suelo, ya sea en la piedra misma (llamada prótisis) donde se colocaba el sacerdote sacrificador, un anillo de hierro que servía para atar a las víctimas y mantenerlas en el momento del golpe fatal. Ocurre que a veces el arqueólogo encuentra en su lugar ese anillo, humilde detalle que habla a la imaginación con una fuerza singular. Ayuda a evocar, en torno del altar en que ardía el fuego sagrado, los animales de la hecatombe, el grupo del sacerdote, de los magistrados y de los servidores; después, la multitud de los ciudadanos formando círculo. Espectáculo de alto colorido, a la vez solemne y animado, llamas y humo subiendo al cielo claro y el olor del incienso mezclándose al de las carnes asadas, mientras el son de las flautas y los himnos de un coro acompañaban el desarrollo de la ceremonia. A veces los murmullos del pueblo se apaciguaban por un breve momento de silencio, que turbaba únicamente el mugido de una víctima. Otras veces todos los asistentes entonaban a un tiempo una aclamación ritual. La fachada de un templo con los frontones pintados, las columnatas de un pórtico, las ofrendas y las estatuas de bronce resplandeciendo al sol, las frondas de un bosque sagrado, las pendientes de una montaña próxima o el vasto horizonte marino servían de cuadro para esas fiestas al aire libre que la confianza de la multitud en sus dioses y la perspectiva de la hermandad que iba a seguirlas mantenían en una atmósfera de alegría.

Altar de la Paz

Ara Pacis Augustae (altar erigido por Augusto a la Diosa de la Paz entre los años 13 y 9 a.C., en el Campo de Marte, para glorificar la grandeza del Estado romano por obra de su Emperador).

Altar de Pérgamo

En la corte de los atálidas, Eumenes II hizo erigir un altar en honor de Zeus Sóter y Atenea Nicéforos, cuyo friso estaba decorado con magníficos relieves representando una Gigantomaquia. Es quizá el más importante de los altares monumentales griegos. Este altar de mármol, fue creado entre 164 y 156 a.C.. Tiene 9,66 m de altura. Sobre cinco escalones se yergue una imponente base que está dividida en la zona lisa del zócalo y la zona del friso, de 2,30 m de altura, rematado por una cornisa muy sobresaliente y con dentículo. En el lado occidental, una escalinata de casi 20 m de ancho corta la base, que en un principio tenía forma casi cuadrada y que conduce a una columnata; ésta rodea toda la estructura superior. Sobre las delicadas columnas jónicas de basas perfiladas y coronadas con una cornisa se erigían antaño numerosas acroteras: figuras de dioses, grifos, centauros y caballos. Interrumpida tan sólo por la escalinata, la base del altar estaba rodeada por un friso en relieve de 120 m de longitud. Además del friso del Templo de Atenea del Partenón, en Atenas, éste es el más largo relieve del mundo helénico; representa la lucha entre dioses y gigantes, un tema mitológico que refleja las luchas contra los Gálatas durante la época de los reyes de Pérgamo. El friso muestra la dramática lucha de más de cien figuras de tamaño mayor que el natural. Tanto dioses como gigantes están representados en un momento de enorme esfuerzo físico, y sobre todo en los vencidos se perciben tensiones emocionales y sufrimiento; la anatomía del dolor se ha traducido en un cuadro de evidente realismo. Estos relieves, hallados durante las excavaciones efectuadas por el arqueólogo alemán Carl Humann en 1871, fueron llevados a Berlín, donde se reconstruyó lo que podría haber sido el altar completo, y hoy se exhibe en el Pergamun Museum.

Altar de Zeus

Altar de Pérgamo (en la corte de los atálidas, Eumenes II hizo erigir un altar en honor de Zeus Sóter y Atenea Nicéforos, cuyo friso estaba decorado con ….).

Altar de Zeus Agoraios

"Zeus del Agora". Altar situado en el lado oeste del ágora de Atenas, cerca del Monumento de los héroes epónimos. Fue construido en el siglo IV a.C. con mármol blanco, de 9 m de profundidad y 5,5 m de anchura. Fue uno de los primeros descubrimientos del ágora durante las excavaciones de 1931. Hay evidencia de marcas de albañiles del período de Augusto que muestran que fue movido de su emplazamiento inicial en la colina del Pnyx, fuera del ágora.

Altar heliopolitano

En el Antiguo Egipto, lugar donde se realizaban los ritos de valor cósmico universal llevados a cabo por el clero de Heliópolis. Debían llevarse a cabo cuatro veces, una para cada uno de los puntos cardinales; así, los altares destinados a tal fin, estaban orientados en cada una de las cuatro posiciones. Uno de los más bellos que se conservan es el altar del templo solar de Abusir. Alrededor del circulo central hay cuatro mesas de ofrendas orientadas hacia los cuatro puntos cardinales. En Karnak, en la sala donde se celebraba la ceremonia del Año Nuevo, se halla un bloque de alabastro de un altar solar.

Altares de los Filenos

Altares filenios (altares situados en un lugar indeterminado en el fondo de la Gran Sirte (golfo de Sirte), señalaban el límite de ….).

Altares filenios

o Altares de los Filenos. Altares situados en un lugar indeterminado en el fondo de la Gran Sirte (golfo de Sirte), señalaban el límite de la expansión de Cartago en esta parte del litoral norteafricano. He aquí la narración de Salustio al respecto: "En el tiempo en que los cartagineses extendían su dominio por la mayor parte de África, también los de Cirene fueron poderosos y opulentos. En medio de ambos había un terreno arenoso de aspecto uniforme. No existía río ni monte alguno que señalase las fronteras. Este hecho provocó entre ellos una guerra grande y prolongada. Pero después de que ejércitos y armadas de uno y otro bando fueron deshechos y puestos en fuga en numerosas ocasiones y que se habían causado unos a otros considerables pérdidas, temiendo que un tercero viniese a continuación a atacar a vencidos y vencedores, estando ya agotados todos, durante una tregua hacen un pacto para que un día determinado salgan emisarios de las ciudades respectivas. El lugar en el que se encontrasen quedaría reconocido como la frontera de ambos pueblos. Así pues, de Cartago son enviados dos hermanos llamados Filenos que hicieron el recorrido con gran rapidez. Los cireneos marcharon más lentamente... Cuando los cireneos se ven un tanto retrasados y con el miedo de ser castigados en su país por haber echado a perder sus intereses, acusan a los cartagineses de haber salido de su ciudad antes de tiempo, complican el asunto y en definitiva prefieren cualquier cosa a marcharse derrotados. Pero como los púnicos pidiesen otra condición siempre que fuese equitativa, los griegos ofrecen a los cartagineses la posibilidad entre ser enterrados vivos en ese lugar que reclamaban como frontera para su pueblo o permitirles a ellos continuar hasta donde quisiesen bajo la misma condición. Los Filenos, aceptada esa condición, ofrecieron a su patria el sacrificio de sus personas y sus vidas y fueron enterrados vivos. Los cartagineses consagraron en aquel lugar unos altares a los hermanos Filenos y les dedicaron otros honores en su propia ciudad". Se trata, claro está, de un relato etiotógico o explicativo, tan del gusto de la Antigüedad, que pretende dar razón del límite de la influencia de Cartago en esta parte de África. La Cirenaica es una región de África septentrional, en la costa del Mediterráneo, entre la Gran Sirte, Egipto y el desierto de Libia. Cirene había sido fundada hacia el 630 a.C. por griegos procedentes de Tera. Apollonia, en la costa, era el puerto más importante de la región. Fue reino independiente en los siglos VIII-V a.C. para, posteriormente, depender de persas, egipcios y romanos. Lo cierto es, y la investigación arqueológica así parece confirmarlo, que las empresas de los cartagineses en estos territorios, se acepte o no un fondo de veracidad en la leyenda de los Filenos, nunca fueron más allá del golfo de Sirte.

Altava

Altava estaba ubicada en el oeste de Mauritania Caesariensis, en la carretera romana que iba desde la estratégica Theveste hasta Numerus Syrorum (hoy, Maghnia). Altava era una ciudad poblada principalmente por bereberes bajo Septimio Severo, con una pequeña guarnición romana. La guarnición, según algunos historiadores fue la Cohors II Sardorum y protegió los nuevos limes del Imperio romano, que se trasladó hacia el sur desde las orillas del Mediterráneo hasta una carretera militar llamada Nova Praetentura. Este camino iba desde Rapidum en Numidia a Altava y Numerus Syrorum en la frontera de Mauritania Tingitana. Altava fue un vicus que alcanzó el estatus independiente del castrrum-ford de la guarnición y tuvo un gran Foro y un importante templo pagano, que luego se convirtió en una iglesia cristiana mostrando la creciente presencia del cristianismo entre los bereberes. El asentamiento romano tenía una superficie de casi 13 Ha y estaba rodeado de granjas. El emperador Diocleciano reorganizó el Imperio romano en 298 y más tarde se retiró de la zona de Volubilis, las montañas del Rif en el norte de Marruecos y las montañas del Atlas argelino occidental después de la crisis del siglo III. Los gobernantes bereberes crearon allí un pequeño reino independiente con Altava como capital y la ciudad completamente romanizada de Volubilis. Desde el siglo VII, los historiadores bizantinos lo denominaron Reino de Altava. Después de la invasión de los vándalos en 429, Altava se convirtió en la capital de un estado bereber independiente. Este reino mauro-romano estaba situado cerca de Mauretania Caesariensis y de Mauritania Tingitana, a cierta distancia del núcleo de los vándalos. La política bereber tomó prestada la estructura sociocultural, militar y religiosa del Imperio romano. Entre 550 y 578, Altava sirvió como capital del reino independiente cristiano bereber de Garmul. La última vez que el reino de Altava es citado históricamente es en relación con una campaña de Gennadius, un magister militum enviado por el Imperio romano de Oriente. Derrotó a los bereberes y al gobernante de Altava en el 578 y su pequeño reino probablemente se incorporó al Imperio bizantino. No hay registros históricos sobre Altava en el siglo VII, pero es posible que el reino, o al menos una parte de él, durara hasta su conquista por los árabes alrededor del 700. Hasta la fecha, los descubrimientos son el resultado de la casualidad, a falta de excavaciones sistemáticas. Algunos textos epigráficos encontrados en Altava son de gran importancia histórica. Hoy, Ouled Mimoun, a 33 km de Tlemcen, al oeste de Argelia.

Altea

Althaea (fue la ciudad principal ciudad de los olcades en Hispania, no muy tejos de Carthago Nova).

Altea

Una de las hijas de Océano. Otras versiones dicen que era hija de Meliseo y nodriza de Júpiter.

Altea

Altea, hija de Testio, es la esposa de Eneo, rey de Calidón, y madre de Toxeo, Tireo, Clímeno, Meleagro y dos hijas, Deyanira y Gorge. Cuando su hijo Meleagro cumplió siete días, las Moiras, que son las Hadas del Destino, fueron en su busca y le predijeron que el niño moriría si el tizón que en aquellos momentos ardía en el hogar se consumía del todo. Inmediatamente, Altea lo cogió y, después de apagarlo, lo escondió en un arca. Según otras tradiciones, este tizón mágico era una rama de olivo que Altea habría parido junto con su hijo. En cierta ocasión en que el rey sacrificaba a los dioses se olvidó de Diana, la cual indignada envió un monstruoso jabalí para que destruyese los campos de Calidón. Eneo reunió a todos los jóvenes del país y dándoles por jefe a Meleagro les mandó que persiguieran a la fiera. En efecto, Meleagro consiguió matar al jabalí y presentó la cabeza a Atalanta, hija del rey de Arcadia, a la cual la había prometido. Los tíos de Meleagro, que pretendían tener derecho de preferencia al honor que se había dispensado a la princesa, intentaron arrancar de su poder la cabeza que el joven Meleagro había puesto en sus manos; pero este príncipe, indignado de su audacia, los mató. Viendo Altea con dolor el trágico fin de sus hermanos y olvidándose del amor de madre, irritada, sacrificó su hijo a las Furias, arrojando al fuego el fatal tizón del cual dependía el destino de Meleagro. En efecto, a medida que el fuego iba consumiendo el madero, el joven príncipe sentía debilitar sus fuerzas, hasta que por fin perdió la vida en medio de los más crueles dolores luego que el tizón fue consumido. Altea no tardó en arrepentirse de su crueldad, pues apenas vio el trágico fin de su hijo, se entregó a la mayor desesperación y por último cogió un puñal y se lo clavó en el pecho o según otras versiones se ahorcó. Contábase a veces que el padre de los dos hijos de Altea no era en realidad Eneo, sino dos divinidades: Meleagro habría sido hijo de Ares, y Deyanira, de Dioniso. Éste se habría enamorado de Altea, y Eneo, al darse cuenta, le habría prestado su esposa. En agradecimiento, el dios le habría dado una viña y enseñado a cultivarla y utilizarla (Ver, Eneo).

Alteia

Nombre mitológico de la ciudad de Trecén.

Altello

"criado sobre la tierra o en las armas". Sobrenombre de Rómulo.

Altémenes

Hijo de Catreo. Se fue voluntariamente al exilio para huir de la realización de un oráculo según el cual su padre moriría a manos de su único hijo varón. Después de algunos años, Catreo, vencido por la nostalgia, partió a la búsqueda de su hijo y, de paso por la isla de Rodas, refugio de Altémenes, fue mortalmente herido por una flecha lanzada precisamente por su hijo, que lo había tomado por un invasor. Altémenes, desesperado, imploró y obtuvo de los dioses que se abriese la tierra y lo engullese vivo.

Altémenes

Hijo de Ciso, fundador de Argos.

Alteno

Río de Apulia que nace en el Drión. Hoy, en Italia. )o( MITOLOGÍA.- De sus aguas se servía Podalirio, hijo de Esculapio, para curar toda clase de enfermedades.

Alteno

Cuñado de Diómedes, nombrado árbitro entre su hermano y Dauno. Prendado de la hermosura de Enipa hija de este último, pronuncióse a favor suyo, particularmente por instigación de Venus, la cual quería vengarse de Diómedes, por haberla herido delante de Troya.

Altenum

Altinum (campamento romano de Moesia Inferior situado a orillas del Danubio, con una superficie de 2 Ha y rodeado por ….).

Altepo

Hijo de Neptuno y Leis, de quien la ciudad de Trecenas había tomado el nombre de Altepia. Otros mitólogos le hacen rey de Egipto.

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