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Palabra   |   Descripción

Orcides

Capitán bebricio que en tiempo de Amico se batió contra los Argonautas e hirió con un venablo a Talao.

Orcinio

Nombre de unas llanuras de Capadocia. Hoy, en Turquía.

Orcinios

Se llamaban así en Roma los esclavos manumitidos por el testamento de su señor y declarados en cierto modo súbditos de Orco. Los senadores que entraron fraudulentamente en el Senado después de la muerte de César, so pretexto de que éste los había nombrado en los papeles que dejó, recibieron también este calificativo. Ver, Orco, Caronitas.

Orcinus

Liberto manumitido en el testamento. Ver, Orcinios, Libertus orcinus.

Orcla

Localidad de Etruria. Hoy, Norchia de Viterbo, provincia de Viterbo, región de Lazio, Italia.

Orco

u Orcus. En la mitología romana, era uno de los demonios del inframundo, encargado de castigar los juramentos rotos. Ya en época clásica se identifica con el romano Plutón y Dis Pater, con algunas influencias a través de un helenizado Hades. Se encuentra representado en pinturas de las tumbas etruscas como un peludo y barbudo gigante. Existió un templo de Orcus en el Monte Palatino en Roma. Orcus tiene sus orígenes en la religión etrusca. Orcus era el nombre que empleaban los romanos para designar a un Dios galo del inframundo. La renombrada "Tumba de Orcus" en Tarquinia, es fruto de la confusión de sus descubridores que equivocaron el fresco de un gigante barbudo con Orcus, siendo posteriormente identificado como un cíclope. Orcus, en la mitología romana, era a veces un nombre alternativo para Plutón, Hades o Dis Pater, dios de la tierra de los muertos. De su asociación con la muerte y el inframundo, viene que se haya usado su nombre para designar demonios y otros monstruos del inframundo, particularmente en italiano orco se emplea para designar a un monstruo de los cuentos de hadas que come carne humana, como en español ogro, del francés ogre. Un buen ejemplo de orco aparece en Orlando Furioso de Ludovico Ariosto como un bestial monstruo de grandes colmillos inspirado en el cíclope de la Odisea. Ver, Horcos.

Orcogilum

Asentamiento de la Galia Aquitania. Hoy, Orgueil, departamento de Tarn-et-Garonne, región de Occitania, Francia.

Orcómeno

u Orchomene. Polis griega situada al oeste de Beocia, emplazada en el extremo oriental del monte Acontio, al noroeste del lago Copaide o Copais, y cerca de la desembocadura del Cefiso. Estaba situada a unos 14 km al este de Panopeo, al oeste de Haliarto y a unos 35 km al noroeste de Tebas. Estaba enclavada junto al monte Traquis, que significa "escabroso”, y frente al monte Lafistio. Ocupaba una situación ventajosa para controlar los accesos a Beocia desde Lócrida opuntia, y desde Fócide por el pasillo del río Cefiso. La ciudad era llamada Orcómeno de los minias debido al pueblo que la habitaba, los minias, cuyo nombre deriva del legendario Minias. Sus centros principales eran Orcómeno en Beocia, y Yolco en Tesalia. La leyenda de la fundación de la ciudad señalaba que Minias había emigrado desde Yolco de Tesalia y fue el fundaclor de Orcómeno. En contra de esto una versión tardía afirma que desde Orcómeno de Beocia algunos minias emigraron a Yolco de Tesalia y por ello a los argonautas se los llamaba minias. Otra tradición señalaba que su primer habitante había sido Andreo, hijo del dios-río Peneo, por el que el territorio había tomado en un principio el nombre de Andreida. En la Ilíada, los minias de Orcómeno y Aspledón participan con 30 naves al mando de Ascálafo y Yálmeno, hijos del dios Ares. Según la tradición griega, Orcómeno no fue incorporada a Beocia hasta, por lo menos, sesenta años después de la guerra de Troya. La zona próxima al lago Copaide era pobre y malsana por las marismas y aguas estancadas. Los orcomenios construyeron diques y canalizaron las aguas de ríos y del lago por canales subterráneos naturales y algunos artificiales, con lo que obtuvieron un territorio extenso y feraz que producía todo tipo de frutos. Estas obras fueron destruidas por los tebanos en época mítica, en su continuo esfuerzo por debilitar a los minias. Los orcomenios tomaron parte en la expedición a Jonia con los hijos de Codro. Desde el siglo V a.C. formó parte de la Liga Beocia y al igual que las demás polis importantes de la Liga, Platea, Tespias y Tanagra, estuvo enfrentada a Tebas que pretendía someter toda Beocia a su autoridad. Durante las Guerras Médicas, Tebas y la mayor parte de las ciudades de Beocia, incluida Orcómeno, se alinearon con los persas. Con la derrota persa en 479 a.C. , la influencia de Tebas quedó muy debilitada y la Liga se disolvió, con lo que Orcómeno obtuvo total autonomía. Orcómeno, fiel a Esparta durante la guerra del Peloponeso, como otras ciudades de Arcadia, era una ciudad importante, tanto por su pasado como por su posición estratégica. Pertenecía a la Liga del Peloponeso desde el siglo VI a.C. y participó con 120 hombres en la batalla de las Termópilas y con un contingente de 600 soldados en la batalla de Platea. En el 418, cuando los atenienses bajo el mando de Laques y Nicóstrato tras una asamblea con sus aliados decidieron unánimemente marchar contra Orcómeno, penetraron en Arcadia, pusieron sitio a la ciudad y lanzaron cotidianos asaltos contra sus muros. Los de Orcómeno preocupados por la debilidad de sus murallas y en vista de que no recibían ninguna ayuda de Esparta, llegaron a un acuerdo con los sitiadores. Orcómeno entró en la Confederación beocia después de la batalla de Leuctra (371). En la primera mitad del siglo IV a.C. (364) hubo un intento de restauración aristocrática en Tebas en el cual participaron los caballeros orcomenios (hippeis). Aunque el movimiento oligárquico incluía los aristócratas de la misma Tebas y otras polis, los tebanos aprovecharon para deshacerse definitivamente de Orcómeno. La ciudad fue destruida, parte de la población ejecutada, muchos esclavizados y el resto expulsados; posiblemente su territorio fue repartido entre las polis vecinas. Con la destrucción de Tespias, Platea y Orcómeno, los tebanos quedaban como amos absolutos de Beocia, con 4 de un total de 7 beotarcas. Anteriormente hubo un total de 11 beotarcas: Orcómeno y Tespias nombraban 2 cada una, Tanagra uno y Tebas cuatro, por la propia Tebas y varias poblaciones que ella controlaba. Los dos beotarcas restantes se repartían entre varias polis pequeñas. En el año 354, Orcómeno fue conquistada por Onomarco y ocupada por los focidios. El rey macedonio Filipo II restituyó de nuevo Orcómeno a Tebas en el 346. Más tarde, tras la derrota de los tebanos y atenienses en la batalla de Queronea del año 338 a.C., los macedonios reconstruyeron y fortificaron Orcómeno. Enfrente de Orcómeno estaba el monte Lafistio, donde se hallaba un recinto de Zeus. Allí fue donde, según la mitología griega, Atamante trató de sacrificar a Frixo y Hele. La ciudad poseía un santuario de Dionisio, y el más antiguo santuario de las Cárites. Las ruinas de este santuario están en las cercanías del monasterio medieval de Teotoco, donde actualmente se halla la antigua iglesia de la Dormición de la Virgen, una de las más antiguas de Grecia. Pausanias ubica también en Orcómeno la tumba y el tesoro de Minias y la tumba de Hesíodo. Hoy, en la actual Skiprou, que ha recuperado el nombre de Orchomenós. Habitantes, orcomenios. Ver, Acontius (monte).

Orcómeno

Uno de los hijos de Licaón, según la lista de Apolodoro. Dio su nombre a la ciudad de Orcómeno, en Arcadia.

Orcómeno

Ciudad griega de Arcadia, rica en ganados, cuyos habitantes estuvieron en el sitio de Troya. Los orcomenios como todos los arcadios eran considerados autóctonos por los griegos. La ciudad estaba emplazada a una altura de 150 m en la cima de un monte. Se hallaba ubicada a unos 15 km al noroeste de Mantinea. El antiguo río Anquisia de los arcadios discurría a la izquierda del camino que llevaba hasta el monte sobre el que se levantaba Orcómeno. Es mencionada por Homero. En el siglo VII a.C., era la primera potencia de Arcadia. Desde el sigo VI a.C. fue miembro de la Liga del Peloponeso. Orcómeno, fiel a Esparta durante la guerra del Peloponeso, como otras ciudades de Arcadia, era una ciudad importante, tanto por su pasado como por su posición estratégica en el centro del Peloponeso. Pertenecía a la Liga del Peloponeso desde el siglo VI a.C. y participó con 120 hombres en la batalla de las Termópilas, y con un contingente de 600 soldados en la batalla de Platea. En el 418 a. C., cuando los atenienses bajo el mando de Laques y Nicóstrato, tras una asamblea con sus aliados, decidieron unánimemente marchar contra Orcómeno, penetraron en Arcadia, pusieron sitio a la ciudad y lanzaron asaltos diarios contra sus muros. Los de Orcómeno preocupados por la debilidad de sus murallas y en vista de que no recibían ninguna ayuda de Esparta, llegaron a un acuerdo con los sitiadores. Después de un continuo y prolongado cambio de alianzas por parte de los orcomenios (en el siglo IV a.C. con la Liga Arcadia y en el siglo III a.C. con la Liga Aquea), terminaron siendo sometidos en el año 233 a.C. por el rey macedonio Antígono III. En el siglo siguiente, tras finalizar la tercera guerra macedónica (168 a.C.), el Senado romano comisionó a Gayo Aurelio Orestes, de la gens Aurelia, para invitar a Roma a los magistrados de las ciudades griegas derrotadas. Una de sus medidas contemplaba que los orcomenios abandonaran la Liga Aquea puesto que no eran de estirpe aquea. En las laderas del monte, existía todavía en tiempos de Pausanias un santuario consagrado a Artemisa Himnia, cuya propiedad compartían orcomenios y mantineos. Menciona también el Periegeta, además de las ruinas del ágora, los restos de las murallas: "la ciudad de nuestro tiempo está edificada al pie del anillo de la muralla antigua". Y añade que junto a la muralla hay una fuente que aprovisiona de agua a la ciudad. Existían, según dicho escritor, estatuas de piedra de Poseidón y Afrodita, en sus respectivos santuarios. Informa también de una estatua de madera (xoanon) dedicada a Artemisa estaba erigida en un gran cedro, motivo por el que la diosa recibía el apelativo de Cedreátide. Habitantes, orcomenios. Hoy, los restos de la ciudad de Orcómeno se encuentran en el pueblo de Orchomenos (Kalpaki), Grecia. )o( MITOLOGÍA.- Ver, Orcómeno, hijo de Licaón.

Orcómeno

Hijo de Minia, rey de Orcómeno, en Beocia, y de Eurianasa. Dio su nombre a sus súbditos.

Orcómeno

Hijo de Atamante y Temisto, hija de Hipseo. Hermano de Esfingio. Ver, Atamante.

Orcómeno

Foseo, hijo de Júpiter y la danaide Escionea, fundador de Orcómeno, en Beocia. Tuvo de Hermipa, hija de Beoto, un hijo llamado Minias, y según Apolodoro, una hija, Clara, madre de Titias.

Orcómeno

Hijo de Tiestes y una náyade. Hermano de Calileonte y Áglao. Fue asesinado por Atreo, hermano de su padre. Ver, Tiestes, Atreo.

Orcus

Orco (en la mitología romana, era uno de los demonios del inframundo, encargado de castigar los juramentos rotos. Ya en época clásica se identifica con el romano ….).

Orcynia Silva

Hercinia Silva (inmensa selva que recubría la antigua Germania).

Ordalía

"Extraña y angustiosa, la ordalía choca con nuestra razón", se escribió en un artículo dedicado al juicio de Dios en la Edad Media. Ilustrando este razonamiento, las miniaturas y pinturas medievales nos muestran a acusados que agarran hierros al rojo, o se arrojan desnudos al agua helada, atados de pies y manos, para que se pueda confirmar o descartar su culpabilidad. Apelar a lo sobrenatural para decidir la culpabilidad o la inocencia de un individuo es un rasgo común a numerosas religiones y áreas de civilización. Pero la ordalía propiamente dicha (del inglés antiguo ordal, alemán Urteil, "juicio") no es una simple prueba física mediante la cual un acusado que sale airoso es declarado inocente. Es algo más profundo: aporta la prueba (irrefutable e irracional) de que ese crimen ha sido o no cometido por alguien. Los orígenes de la ordalía se sitúan muy atrás en el tiempo, y la búsqueda de sus huellas más antiguas nos lleva al valle del Éufrates hace unos 5.000 años. La escritura permitió transcribir con toda su riqueza numerosos rasgos políticos, religiosos, económicos, culturales y sociales de la antigua Mesopotamia. Dos de estos rasgos llaman especialmente la atención, empezando por la importancia que se atribuye muy pronto al derecho y la justicia. Prueba de ello son, en primer lugar, los "códigos", como el del rey Hammurabi de Babilonia, ca.1.750 a.C., que, desde la época sumeria, reflejan una voluntad y una capacidad de sistematización jurídica; y, en segundo lugar, las tablillas cuneiformes, que contienen contratos, protocolos, minutas de procesos, etc. Toda esta documentación da fe de un pensamiento jurídico cargado de empirismo, y de una visión muy concreta del derecho y la justicia. Segunda característica de esta civilización: la forma muy particular que tuvo de expresar su religiosidad. Los antiguos mesopotámicos imaginaban que la sociedad divina, organizada a imagen de la suya, gobernaba el curso de las cosas, e inventaron infinidad de procedimientos oraculares y "mágicos" para tratar de conocer las decisiones de los dioses y ponerles a su favor. En este contexto pronto apareció un principio elemental, pero fundamental, de procedimiento judicial: no se puede condenar a nadie sin pruebas, y para condenar a un criminal es necesaria una demostración, aunque sea irracional, de su culpabilidad. El modo probatorio irracional más frecuente en la documentación cuneiforme es el juramento. Se trata de una forma de ordalía, ya que se jura por la divinidad que se dice la verdad. El objeto de este juramento solemne es alejar la mentira por miedo al perjurio y sus consecuencias. Esta forma de justificación, que no compromete sólo ante los hombres, sino también ante los dioses, ha llegado hasta nuestros días. Hoy la encontramos en las salas de audiencias norteamericanas, donde el acusado jura sobre la Biblia "decir toda la verdad y nada más que la verdad". Este juramento sistemático y trivializado ha acabado perdiendo gran parte de su eficacia. La prueba de la ordalía era mucho más solemne y espectacular, y también más excepcional. En la antigua Mesopotamia consistía en someter al acusado cuya inocencia o culpabilidad se quería demostrar a la acción de un curso de agua, el "río divino". En esta región, verdadera creación del Tigris, el Éufrates y sus afluentes, el agua corriente tenía un carácter sagrado, y los cursos de agua se consideraban divinidades. Los textos cuneiformes más antiguos que hacen referencia a este tipo de ordalía por medio del río datan de la época sumeria (ca. 2.300 a.C.), y los más recientes, de los últimos siglos antes de la era cristiana. Se trata, en primer lugar, de los distintos "códigos" de leyes, ya sean sumerios (como el de Ur-Nammu, rey de Ur, ca.2.050 a.C.), babilonios (como el del rey Hammurabi, ca.1.750 a.C.) o asirios (leyes medoasirias de finales del siglo XII a.C.). Los dos tipos de acusaciones característicos del recurso a la ordalía eran: los que concernían a la brujería y al adulterio. Estas transgresiones también son típicas del empleo de la ordalía en nuestra Edad Media. Otra característica a señalar es que, a diferencia de nuestras reglas modernas, según las cuales el acusador tiene que establecer la prueba de la culpabilidad, era el acusado quien tenía que demostrar su inocencia, sometiéndose a la prueba de la ordalía. Por último, con arreglo a un principio de reciprocidad frecuente en el derecho antiguo del Oriente Próximo, cuando el río determina la inocencia del acusado, el acusador tiene que pagar la pena que habría pagado el acusado culpable, en este caso, la pena de muerte.

Orden

Los arquitectos griegos ordinariamente han respetado ciertas reglas relativas a la disposición de los principales elementos del alzado en los edificios construidos cuidadosamente, sobre todo cuando se trataba de introducir en ellos una columnata. El conjunto de estas reglas distingue esencialmente dos Órdenes: el orden dórico y el orden jónico. Este último, más rico, ha conocido variantes: el eólico en fecha antigua, el corintio en la época clásica y ulteriormente. El orden dórico se define primeramente por su columna. Ésta reposa directamente sobre la hilada superior del basamento (llamada estilóbato), sin intermedio de una base. Es acanalada (20 acanaladuras con aristas vivas, a veces 16, raramente 24). Está coronada con un capitel compuesto de un equino circular (cojinete en forma de torta o tronco de cono) y de un ábaco, tableta cuadrada que soporta el arquitrabe. El arquitrabe (o epistilo) es el elemento sustentante que va de columna a columna. Está decorado con una estrecha moldura saliente que corre a lo largo del borde superior, la "tenia". Además, en la vertical de cada triglifo, la tenia está subrayada por una serie de gotas pendientes. La hilada que viene sobre el arquitrabe es el friso. Está compuesto por una alternancia de triglifos, decorados de tres bandas verticales separadas por acanaladuras en bisel, y de metopas, lisas o esculturadas. Por regla general hay un triglifo en el eje de cada columna y otro en el centro de cada intercolumnio, Más arriba viene la cornisa, que hace saliente por encima del friso: se la llama goterón, porque presenta en su cara inferior unas placas en relieve (los mútulos) decoradas con gotas pendientes. La parte superior de la cornisa puede estar provista de una canal (con orificios de desagüe con frecuencia en forma de boca de león). Si no existe canal, la extremidad de las tejas cubrejuntas está ornamentado de un motivo vertical que se llama antefijo. En la fachada, la cubierta a doble pendiente dibuja un frontón, cerrado por un muro triangular o tímpano. Las dos cornisas oblicuas que cubren el frontón son las rampantes. La cornisa horizontal del frontón puede a veces servir de pedestal a estatuas, pero no es una regla. En fin, los ángulos del edificio y el remate del frontón están generalmente coronados por motivos decorativos que se llaman acróteras. En el orden jónico, la columna, que es de proporciones más esbeltas, reposa sobre una base moldurada. El fuste tiene generalmente 24 acanaladuras con aristas planas. El capitel se compone de un equino, generalmente decorado de ovas, sobre el cual reposa un motivo en doble voluta formado por las extremidades de dos rollos horizontales; un ábaco rectangular, poco grueso y ordinariamente moldurado, completa el capitel. El arquitrabe forma dos salientes sucesivos determinando tres fajas superpuestas. Encima viene el friso continuo, generalmente liso, a veces esculturado. Puede ser reemplazado por una fila de pequeños modillones, los dentículos que soportan la cornisa. Ésta no tiene mútulos. Lleva generalmente una canal continua. En el orden jónico los frontones carecen generalmente de toda decoración esculturada. El capitel llamado eólico tiene dos volutas que salen del fuste y separadas por una palmeta, y los capiteles con palmas, o con hojas cayentes, son variantes antiguas y poco difundidas del orden jónico.

Orden arquitectónico

Conjunto de los dos elementos constructivos fundamentales, columna y el conjunto formado por el arquitrabe, el friso y la cornisa, que constituyen una unidad compositiva, estilística y estructural. Vitruvio distingue cinco órdenes: dórico, jónico, corintio, toscano y compuesto. Ver, Orden.

Orden ecuestre

u Ordo equester. En la antigua Roma y por debajo de la nobilitas, también otros individuos se beneficiaron de las posibilidades económicas ligadas a la actividad especuladora, como arrendatarios de obras públicas (publicani), comerciantes, prestamistas y banqueros. Su fuerza económica y numérica fue progresivamente creciendo con la propia ampliación de las conquistas de Roma, hasta terminar formando, en el siglo II a.C., un nuevo estamento social, el orden ecuestre, por debajo de la nobleza senatorial, pero privilegiado con respecto al resto del cuerpo ciudadano. Este grupo de especuladores y hombres de empresa, cuyo censo y, por tanto, fortuna, en ocasiones superaba la cifra mínima exigida a los senadores, servía en el ejército como jinetes, y de ahí su nombre de equites, "caballeros". En las asambleas votaban con la nobleza y, aunque sin acceso directo al poder, podían influir en las decisiones del Senado a través de los miembros de la cámara que compartían sus intereses económicos. Ver, Caballeros, Equites.

Orden senatorial

En la organización social del mundo romano, primer grupo de los hombres libres, constituído por miembros de la clase senatorial y grandes propietarios de tierras. Acudían en número considerable a Hispania para hacer carrera política (cursus honorum); la aristocracia indígena se identificó rápidamente con ellos.

Órdenes

Término que definía a las dos clases o estamentos que componían el pueblo romano a comienzos de la República, los patricios y los plebeyos, con sus respectivos privilegios y obligaciones dictados por la ley y consensuados por la tradición. En el siglo I a.C. se utilizaba preferentemente para designar a los miembros de las clases senatorial y ecuestre.

Órdenes de arquitectura

El uso constante entre los antiguos era el de aplicar el orden corintio en los templos de Venus, Flora, Prosérpina y las ninfas de las aguas; el toscano en las grutas y capillas de la divinidades campestres; el dórico en los templos de Minerva, Marte, Hércules, etc. y el jónico en los de Juno, Diana y Baco. Ver, Orden.

Ordes

Jefe de los pastores de Crinis. Ver, Crinis.

Ordessos

Ordesus (río de la Dacia de 350 km de longitud, afluente por la izquierda del Istro (hoy, Danubio), que nace en los Cárpatos meridionales).

Ordesus

o Ardiscus u Ordessos. Río de la Dacia de 350 km de longitud, afluente por la izquierda del Istro (hoy, Danubio), que nace en los Cárpatos meridionales. Hoy, Arges, al sur de Rumanía.

Ordinarios

Nombre de los gladiadores que debían combatir en días señalados.

Ordinarius servus

Siervo ordinario. Esclavo destinado por su dueño a desempeñar un servicio determinado o a administrar un peculio. En contraposición al esclavo vicario que formaba parte de su peculio por suplirle en tal función. Ver, Siervos.

Ordines

En los siglos I-II del Imperio romano, los estamentos u ordines eran unidades sociales, cerradas y corporativas, ordenadas por criterios jerárquicos, con funciones, prestigio social y cualificación económica específicos. La posición social elevada estaba determinada, sobre todo, por la pertenencia a uno de los tres ordines (senatorial, ecuestre o decurional), entre los que se reclutaban, de forma cerrada y jerárquica, las diferentes clases directoras de la sociedad y del Estado. Para ingresar en un ordo no era suficiente cumplir los presupuestos económicos y sociales exigidos a todo aspirante. Era necesario además un acto formal de recepción; tras él, la pertenencia al ordo correspondiente se expresaba mediante signos externos y títulos específicos (la franja de púrpura en la toga, el anillo de oro, asientos de honor en los espectáculos, ...).

Ordo

)o()o( Orden, distribución, colocación. )o()o( Especie de calendario que indica los oficios de la Iglesia católica todos los días del año.

Ordo

Ordines (en los siglos I-II del Imperio romano, los estamentos u ordines eran unidades sociales, cerradas y corporativas, ordenadas por criterios jerárquicos, con ….).

Ordo collegi

Cargos directivos de una asociación o corporación romana. Ver, Collegia.

Ordo decurionum

Orden de los decuriones, senado municipal. Ver, Ius Latii maius.

Ordo equester

Orden ecuestre (en la antigua Roma y por debajo de la nobilitas, también otros individuos se beneficiaron de las posibilidades económicas ligadas a la actividad especuladora, como ….).

Ordo honorum

Orden sucesivo a seguir para desempeñar las distintas magistraturas romanas. Ver, Cursus honorum.

Ordo magistratum

Orden sucesivo que había de seguirse para el desempeño de las distintas magistraturas romanas. Ver, Cursus honorum.

Ordovices

Ordovicos (tribu celta de Britannia que habitaba en su mayoría al sur de Gwynedd y Clwyd).

Ordovicos

u Ordovices. Tribu celta de Britannia que habitaba en su mayoría al sur de Gwynedd y Clwyd, así como parte del oeste de Shropshire y Hereford y Worcester. Al igual que la mayoría de las tribus de Gales no tenían instituciones de autogobierno, por lo que se supone que fueron colocados bajo régimen militar directo por la administración romana de la provincia. Sus tierras están sembradas de castros fuertemente defendidos. Se les limita al noreste con los deceangos, al este con los cornovii, al sureste por los siluros y al suroeste por los demetas. Sus centros tribales principales fueron Mediolanum (hoy, Whitchurch, Shropshire) y Brannogenium (hoy, Leintwardine, Hereford y Worcester). Otros lugares romanobritánicos fueron Mona (hoy, Isla de Anglesey, Gwynedd) probable centro druídico, Segontium (hoy, Caernarfon, Gwynedd), Maglona (hoy, Pennal, Gwynedd), Caer Gai (Gwynedd), Brithdir (Gwynedd), Caersws (Powys), Tomen y Mur (Gwynedd), Llanfor (Gwynedd) y Liwyn y Brain (Powys). Su industria está representada por el único horno de tejas encontrado en Dolgain en Gwynedd. Hay importantes construcciones romanas en Tremadog, también en Gwynedd, aunque de función desconocida. El segundo gobernador de la nueva provincia romana de Britannia fue Ostorio Escápula, quien, durante su temporada de la primera campaña (48) aplastó a una tribu vecina del noreste de Gales, los deceangos, y estaba preparando el asalto a Anglesey, cuando fue llamado por un brote de disensión entre los brigantes, al norte de Inglaterra. Los preparativos contra Anglesey tenían lugar en los territorios del norte de los ordovices, tal vez en los de una subtribu de nombre segonti o segontiaci. La atención de Escápula en la siguiente temporada [49] se centró en las tierras de la tribu de los siluros, en el sureste de Gales, donde el británico Carataco había trasladado su campamento de campaña. Escápula trasladó la Legión XX de Camulodunum (Colchester) en la costa este, a una nueva base en Glevum (Gloucester), cerca de la desembocadura del río Severn. También trasladó la Legio XIV Gemina desde su base en Manduessedum (Mancetter, Leicestershire) a una nueva fortaleza legionaria en Viroconium (Wroxeter, Shropshire), en el centro de Gales. Esta legión marchó hacia el oeste y se unió a la XX en algún lugar a mitad de Gales (el lugar aún no se ha identificado). Las fuerzas de la Carataco fueron derrotadas. Es muy probable que una parte sustancial de las fuerzas de los ordovices fuese destruida o capturada cuando Carataco fue derrotado, pues nada se sabe de la tribu durante casi treinta años. El gobernador Suetonio Paulino debió llevar a cabo operaciones en el territorio de los ordovices alrededor del 60/61. Sin embargo, mientras estaba preparando la conquista de Mona (Anglesey), los preparativos fueron una vez más abandonados, esta vez debido a una revuelta de la reina Boudicca de los icenos, en el sureste de Britannia. La tribu de los ordovices parece haber recuperado su capacidad de lucha en el último cuarto del siglo I. Poco antes de la llegada del gobernador Julio Agrícola, en el invierno 77-78, la tribu había aplastado a un regimiento de caballería. Agrícola (78) reunió a destacamentos de varias legiones y a punto estuvo de exterminar a toda la tribu, que nunca logró recuperarse. Ver, Britannia, Venedotia.

Ordriso

Divinidad particular de los tracios, de la cual creían ser originarios.

Orea

Nombre mitológico de la ciudad de Trecén, Grecia.

Orea

Ciudad en la frontera oriental de Gedrosia, región que se extiende desde el golfo de Omán al río Indo. Hoy, Makrán.

Oréades

u Orestíalas u Orodemníades u Orestíades. Según la mitología griega las Oréades son las ninfas terrestres "Epigeas", que custodian y protegen las grutas y las montañas. Una de las oréades más famosas fue Eco que, privada por la diosa Hera, de la facultad de hablar, sólo podía repetir las últimas palabras de lo que se le decía. Forman parte del cortejo de Diana, porque esta diosa se complacía en cazar por los montes. Ver, Ninfas.

Oreas

Hijo de Hércules y Criseda.

Oreatas

Ver, Prasias (costa oriental del Peloponeso).

Oreibasios

Oribasio ((siglo IV). Médico griego y escritor sobre asuntos médicos, procedente de Pérgamo. Realizó estudios de medicina en su ciudad natal, y continuó estudiando en ….).

Oreiloquia

u Oriloquia. Nombre que Diana dio a Ifigenia cuando la hizo inmortal y transportó a la isla de Leucea, para casarla con Aquiles.

Oreioi

Orión (ciudad de la isla de Creta. Fue independiente y autónoma del 277-67 a.C.).

Oreja

Corresponde al signo jeroglífico "mesedjer". Aunque la oreja de buey se utilizaba como determinativo para "oír" y otras palabras relacionadas, la oreja humana se usó para la palabra mesedjer "oreja", y en contextos representativos relacionados con el oído. En pinturas funerarias y en relieves de templos aparecen orejas simbólicas, aunque el lugar en que con mayor frecuencia hallamos este signo son las "estelas-oreja" votivas. En estas estelas se grababan normalmente inscripciones cortas y uno o varios pares de orejas. Los primeros estudios egiptológicos proponían que estas estelas constituían peticiones para la curación de la sordera, pero la circunstancia de que no existan estelas similares con otras partes del cuerpo excluye inmediatamente esta posibilidad. De hecho, las estelas fueron simplemente dedicadas a ciertos dioses en reconocimiento por atender las plegarias o las demandas de dones. Muchas divinidades, entre las que destaca el dios Ptah, fueron descritas corno "grandes de oído" o "de orejas oyentes". Otras divinidades descritas a veces como "dioses oyentes" fueron Amón, Serapis, Horus, Thoth e Isis. Las orejas representadas en estas estelas o en otros contextos muestran agujeros sólo ocasionalmente, y parece que el uso de pendientes fue restringido en el antiguo Egipto. Los ornamentos de oreja fueron importados probablemente del Asia occidental por los hicsos, pueblo semita, ya que se han hallado escasos ejemplos egipcios con anterioridad al lmperio Nuevo. Lnicialmente, parece que únicamente las mujeres llevaron pendientes, y no aparecieron orejas con agujeros en momias de reyes hasta Thutmosis IV, aunque se conservan algunas muestras privadas del uso masculino de pendientes anteriores al reinado de este rey . En el ámbito monárquico, parece que el uso de pendientes por parte de los hombres se reducía a Ios príncipes jóvenes, y que estos ornamentos no se usaban en la edad adulta. Durante la segunda mitad del Imperio Nuevo, las representaciones de dioses también muestran orej as horadadas, aunque las divinidades masculinas normalmente no llevan pendientes. La aparición ocasional de orejas horadadas en las estelas-oreja debe entenderse en este contexto y resulta dudoso que tuvieran algún simbolismo especial. Dada la popularidad de las estelas-oreja, parece extraño que este órgano no se encuentre con más frecuencia en otros contextos (aunque ocasionalmente aparezca como amuleto), pero el uso selectivo de un símbolo jeroglífico específico no es ajeno a los modos egipcios de representación, donde la tradición desempeña un papel tan grande en la colocación y el uso de las imágenes iconográficas como en el desarrollo de sus formas.

Oreja

La oreja estaba consagrada a Mnemosine, a la cual se ofrecían algunas orejas de plata. Se contaban en el número de los presagios, los zumbidos de las orejas y el ruido que se creía oír algunas veces. Si el zumbido se sentía en la oreja derecha era un amigo, el que hablaba del que lo sentía, y si en la izquierda un enemigo. En el museo de Chausse se ve una oreja representada como un atributo, sobre un falo.

Óreo

Ciudad griega al norte de Eubea situada frente a la costa sur de la Acaya Ftiótide. A orillas del río Callas y al pie del monte Teletrion (Telethrium). Estaba enfrente de la ciudad tesalia de Antrón. Habitantes, oreítas u oritas. Ver, Histiea (ciudad costera al noroeste de Eubea, a orillas del río Callas y al pie del monte Teletrion. Su territorio fue llamado Horia. Estaba enfrente de la ciudad tesalia ….).

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