(fenicio, Onu Ba'al, Onos Ba'al "la fortaleza del dios Ba'al"). Nombre de un asentamiento fenicio y tartesio datado desde al menos el siglo X a.C.. A partir de este término se desarrolló el nombre que tomó la zona para los colonizadores romanos, Onuba Aestuaria. La existencia del asentamiento se ha conocido desde antiguo, siendo nombrada como ciudad en la Ora Marítima, de Rufo Festo Avieno en el siglo IV o por Estrabón. En las obras de Pomponio Mela, Plinio el Viejo, Estrabón y Ptolomeo, se le denomina Onoba. El sobrenombre de Aestuaria se le dio por estar a orillas de un río que sentía los aestos o crecientes del mar y posiblemente para diferenciarla del resto de Onoba turdetanas. Aunque se fue transformando en Lusturia, como en la edición de Frobenio y en una sola dicción como Onoba Listuria en Ptolomeo. Pero estos errores se corrigieron gracias a los textos de Estrabón, que cuenta a esta ciudad entre las aestuarias de la Bética. Mela colocó Onoba tocando con el golfo que se forma entre los ríos Betis (hoy, Guadalquivir) y Ana (hoy, Guadiana). Estrabón dice que frente a esta ciudad había una isleta muy hermosa y abundante en frutos, que estaba consagrada a Hercules. Todas estas ciudades en similar ubicación, así como el hecho de que a Onuba llegaran las crecientes del mar o estuarios, nos están indicando que se estaban refiriendo a Huelva. Fue en los años de 1.960 cuando comienzan las excavaciones intensivas en la necrópolis tartésica de "La Joya". Las investigaciones demostraron la milenaria ocupación de la zona y el uso de los pobladores de los conocidos como 'cabezos", como en 1.978 cuando se excavó en el Cabezo de san Pedro y se encontró un muro de sillares y mampuestos de técnica oriental (fechado en el siglo VIII a.C.) pero en una zona, la zona alta de la actual ciudad, claramente "indígena". Estas primeras estructuras más que defensivas se interpretan como soluciones "prestadas de orientales" para proteger los pequeños asentamientos locales de los frecuentes desprendimientos de tierra de los cabezos. Lo cierto es que los pobladores autócnonos, debido a la ausencia de piedra, habían construido sus viviendas con materiales perecederos, por lo que no existe resto de este tipo de construcciones. También en esa zona y manzanas cercanas se encontraron diversos fragmentos cerámicos fenicios y griegos traídos probablemente hacia la primera mitad de ese mismo siglo. Por lo tanto, se demuestra, al menos, la existencia de contactos constantes entre estos tartesios "onubenses" con los pueblos fenicios ya instalados en la parte baja de la ciudad. La economía de la ciudad se sustentaba en el comercio con los fenicios y en la metalurgia, dada la relativa cercanía de las minas de Riotinto y el hecho de que la ciudad se encontrara a orillas de un río Tinto mucho más caudaloso que en la actualidad, que nace en las mismas minas y termina en una ría a los pies de la ciudad. Todo ello permite una expansión demográfica y un auge constructivo en el que muros y pavimentos se superponen conviviendo con las tradicionales cabañas que continúan siendo una solución constructiva hasta mediados del siglo VI a.C.. En siglos posteriores (VII y VI a.C.) el comercio con los metales sigue enriqueciendo la ciudad. Hacia el siglo VI a.C. es difícil distinguir en la ciudad los elementos orientales de los inicialmente tartesios y solo destaca un contacto económico residual con los mercados griegos, no apreciándose transformaciones destacables. En el siglo siguiente se produce un colapso o al menos una crisis en la economía basada en el metal, reduciéndose el tamaño del núcleo urbano y centrándose en el autoabastecimiento mediante la agricultura y la pesca. Pese a todo, el asentamiento nunca dejó de estar habitado, no encontrando un nuevo despegue hasta la llegada de pobladores romanos y la incorporación al Imperio bajo el nombre de "ONVBA AESTUARIA". Esta Onuba romana, perteneciente a la provincia Bética, ha dejado restos arqueológicos a partir de la época republicana. Fue en época imperial cuando se llegó a una expansión lo suficientemente importante, con una ciudad que imita modelos cercanos como el de Itálica, con estructura en cuadrícula aunque siempre adaptándose a las dificultades del terreno. Onuba Aestuaria tuvo cierta importancia sobre todo por su situación geográfica, que permitió el auge del comercio metalúrgico, agrícola y pesquero. Las intervenciones arqueológicas han encontrado diversos ejemplos de arquitectura civil tanto en el centro como en la periferia, el acueducto subterráneo que atravesaba la ciudad, edificios industriales, generalmente de salazón, y funerarios, algunos se encuentran puestos en valor. Pese a todo lo expuesto, recientes investigaciones localizan asentamientos humanos en Onuba mucho antes. En 2.006, en la zona del Seminario, se encontraron restos datados entre el 3.000 y el 2.500 a.C. El hallazgo de dos depósitos cilíndricos con alrededor de unas treinta piezas de deidades prehistóricas, la mayor conocida hasta el momento, situarían en la capital onubense "el poblamiento continuado más antiguo de la península Ibérica". A Onuba llegaron los fenicios enviados por el Oráculo, en el segundo viaje que hicieron, según Estrabón, para entablar comercio con España. Y en la isla de Saltés, que se conjetura era Tartís o Tarsis, hallaron ya un templo consagrado a Hércules Thobel. También acuñaron monedas, y en una de las mejor conservadas se ve por el anverso una cabeza con morrión y por el reverso dos espigas y el nombre de Onuba entre ellas. De época tartesia son especialmente significativos dos hallazgos en la ría y que en la actualidad se encuentran expuestos en el Museo provincial de Huelva:
)o( Una figura masculina datada entre los siglos VIII y VII a.C. que puede representar al dios egipcio Reshef o al dios sirio-cananeo Melqart. Este último es un dios protector del comercio marítimo localizado en zonas de importante tráfico comercial.
)o( También es importante el llamado "Depósito de la ría", conjunto de objetos hallados en 1.923 compuesto por espadas, cuchillos, puntas y regatones de lanzas y fíbulas. Años después se encontró un casco de origen griego; algunos investigadores sustentan la teoría de que Onuba eran tres ciudades: la tartesia, la fenicia e incluso la griega. Esencial para el conocimiento de la antigua Onuba son, la zona arqueológica de san Pedro, en la que se encontraron muros de contención tartésicos y fenicios, y los restos de una muralla del siglo I. )o(
Hoy, son destacables las siguientes estructuras: un tramo del acueducto romano, templo (podio) y murallas fenicias y monumento funerario; villae del Cabezo de la Almagra; fuente en los jardines de la sede de Aguas de Huelva; restos de Domus romana y restos soterrados de un edificio romano; restos del siglo X a.C. en el solar del seminario. De su origen toponímico es el gentilicio oficial de los habitantes de la actual ciudad y, por extensión, de toda la provincia de Huelva: onubenses. Hoy, Huelva, provincia de Huelva, comunidad autónoma de Andalucía, España. Ver, Turdetanos.