o Pretor. Nombre atribuido originariamente al cargo romano que se convertiría en consulado. El significado original del término, relacionado con el verbo latino praeire "ir delante", parece indicar que inicialmente hubiera sido el magistrado supremo encargado de conducir el ejército, una función que sería luego asumida por los cónsules. Poseía imperium y podía, por tanto, convocar los Comitia y el Senado, proponer leyes y ejercer el mando militar, aunque siempre bajo la subordinación a los cónsules. Eran elegidos por el pueblo en los Comitia centuriata. La fecha tradicional de la institución del pretor es el año 367 a.C.. Del 367 al 242 no hubo más que un pretor (praetor urbanus) para hacerse cargo de aspectos de la jurisdicción civil hasta ese momento dependientes de los cónsules. En el 242 se le adjuntó un pretor peregrino (praetor peregrinus), para velar por los casos en que estaban implicados extranjeros. En el 227 un tercero gobernó Sicilia y un cuarto Cerdeña. En el 197 otros dos pretores fueron enviados a Hispania. Hasta comienzos del siglo I a.C. sólo hubo seis pretores: dos aseguraban el funcionamiento de la justicia; uno de ellos, el pretor urbano, entre los ciudadanos; el otro, el pretor peregrino, en los procesos donde una de las partes era un extranjero. Los otros cuatro eran enviados en misión al mando de un ejército o de una flota, o al gobierno de una provincia. El número de cuestores era entonces de ocho: dos estaban al servicio de los cónsules, cuatro al de los pretores en misión. A causa de la multiplicación de las provincias, Sila aumentará el número de pretores y de cuestores, y fijó la edad mínima para el desempeño del cargo en treinta y nueve años; en lo sucesivo habrá ocho pretores y veinte cuestores, lo que supone que ciertos propretores se vieran atribuir un cuestor. Bajo César, con ocasión del gran trabajo de reorganización del Imperio, hubo dieciséis pretores y cuarenta cuestores. Naturalmente, estos magistrados estaban ayudados materialmente por oficinas en las que trabajaban secretarios (escribae) y esclavos públicos. Cónsules y pretores, cuando aparecían en público en el ejercicio de sus funciones, iban precedidos de lictores portadores en su espalda de un haz de varas, símbolo del poder, del que eran los agentes ejecutivos. Fuera del pomerium, de los haces salía el hierro de un hacha. Después de un año de magistratura en Roma, los pretores van a las provincias como propretores. Es a los pretores judiciales y particularmente a los edictos que promulgarán al tomar posesión del cargo a quienes se debe lo que se ha llamado el ius honorarium o derecho del pretor. Bajo el Imperio los pretores son reemplazados por los prefectos del pretorio, que pasarán a ser, en el Bajo Imperio, verdaderos ministros a la cabeza del Consejo imperial. Ver, Quaestio, Pretura, Zilath.