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Página 1089 - 1322 Palabras 54401 al 54450 de 66095

Palabra   |   Descripción

Rodos

Hija de Neptuno y Venus, ninfa de la isla de Rodas, Fue amante de Apolo. Cuando los dioses se repartieron la tierra, Apolo, que se hallaba ausente, no obtuvo la menor parte. A su regreso en el Olimpo se quejó a Júpiter y le pidió en remuneración la isla de Rodas que había visto en el fondo del mar. La isla apareció a la superficie de las olas y desde entonces fue propiedad de Apolo. Hizo a la ninfa Rodos madre de siete hijos. Diodoro, que les llama Ilíades, cita sus nombres, Oquino, Cércafo, Macareo, Actis, Ténages, Triopas y Cándalo. El primogénito fue padre de Camero, Jaliso y Lindo. Apolo mandó a sus hijos que tributasen sacrificios a Minerva, antes que a todas las otras divinidades.

Rodos

Pequeña comarca del Peloponeso consagrada a Macaón, hijo de Esculapio. Hoy, en Grecia.

Rodosto

Bisanthe (ciudad de Tracia oriental, en la orilla norte de la Propóntide, 135 km al oeste de Estambul).

Rodumna

o Rodomna. Ciudad gala situada en un punto estratégico de la navegación en el Loira. Hoy, Roanne, departamento de Loira, región de Auvergne-Rhône-Alpes, Francia.

Rodur

La Fuerza. Hija de Palas y la Estigia.

Roematelces

Roemetalces.

Roemetalces I

Tiberio Julio (siglo II). Rey del Bósforo (132-154), hijo de Cotis II. Se han podido encontrar escritos con su nombre. Le sucedió su hijo Eupator, Tiberio Julio.

Roeo

o Roio. Hija de Estafilo y Crisotemis, amada de Apolo y encinta. Fue encerrada por su padre en un cofre y arrojada al mar. Habiendo ido a parar a la isla de Delos salió con la madre un niño varón, al que llamó Annio. Roio depositó su hijo en el altar, Apolo lo recibió y le enseñó el arte de la adivinación.

Rofiacum

Asentamiento de la Galia Aquitania. Hoy, Rouffiac, comuna de Angoisse, departamento de Dordogne, región de Nouvelle-Aquitaine, Francia.

Rogación de Publilian

Lex Publilia ((471 a.C.). Tras el crimen de Gneo Genucio, se votó esta ley, que no era sino un simple plebiscito que los patricios no osaron combatir. No se sabe si fue ….).

Rogatio

)o()o( Propuesta que formula el magistrado romano a la asamblea comicial con objeto de que con su aprobación la sancione como ley. )o()o( Parte del texto de una ley formado por la propuesta del magistrado que comprende la parte expositiva y dispositiva. )o()o( Frente a la lex en sentido estricto, y por extensión, denomínanse también así ciertas disposiciones de carácter administrativo votadas por los comicios. )o( Ver, Lex, Praescriptiones, Sanctio.

Rogatio Aufidia de ambitu

Lex Aufidia de ambitu (propuesta de ley romana destinada a castigar el soborno electoral, el ambitus. Se sabe por una carta ….).

Rogativas

Ver, Oraciones (formaban entre los antiguos una parte del culto sagrado. Los romanos hacían sus oraciones en pie, con la cabeza velada a fin de no distraerse, y para no ….).

Rogozen

Tesoro tracio descubierto en 1.985, formado por 65 piezas de plata y oro, con un peso total de más de veinte kilos. Es un conjunto de piezas variadas que fue reunido entre finales del siglo V y mediados del IV a.C.. Aunque algunas piezas pudieron haberse importado, la mayoría parecen realizadas en Tracia. Quince llevan inscripciones de antiguas ciudades tracias, como Apros, Beos, Gaeiston, Erkistes y Saythabas. El nombre propio que aparece más veces es el del rey Cotis I. Las imágenes mitológicas se refieren básicamente a dos figuras del panteón tracio: la Gran Diosa Madre y el Caballero Tracio.

Rogus

Ver, Bustum (sepultura romana construida sobre el mismo lugar donde se ha elevado el rogus que ha incinerado un cadáver, y donde se ha construido, sobre los restos de esta ….).

Roicos

(siglo VI a.C.). Arquitecto samio, que fue también escultor. Construyó con Teodoros un gran templo de Hera en Samos (poco antes de la mitad de! siglo VI), que Polícrates hizo restaurar o reconstruir después de un incendio. Roicos pasaba también, con Teodoros, por ser el inventor de la fundición del bronce en hueco a la cera perdida. Ver, Bronce, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.

Roimetalkes I

(ss. I a.C.-I). Rey de los sapeos. Combatió al lado de Antonio en la batalla de Accio (31 a.C.). Al final de la batalla rindió pleitesía a Octavio, que le mantuvo en el lugar de Sadalas III. Expulsado en una revuelta general de los besos en el año 13 a.C.. También hicieron desaparecer al rey Rescuporis II. Lucio Calpurnio Pisón, restableció la situación tres años más tarde y Roimetalkes se convirtió en el rey de toda la Tracia aliada de Roma. Durante veinticinco años el país estuvo tranquilo. A su muerte en el año 13, Augusto prefirió dividir su reino entre su hermano Rescuporis III, y su hijo Cotis VIII. Ver, Vologaisos.

Roimetalkes II

(siglo I). Hijo de Rescuporis III (Ver). En el 21 una revuelta de los celetetes, los odrisas y los dienos (besos) ponía a Roimetalkes en una postura comprometida: sitiado en Filipópolis lo salvó el ejército romano de P. Vellaeus. En el 26 una nueva revuelta estuvo provocada por las levas de soldados consideradas excesivas. Una difícil campaña del legado de Mesia Popeo Sabino, restableció el orden.

Roimetalkes III

(siglo I). Hijo mayor de Antonia Trifaina y del rey Cotis VIII de Tracia. Se había educado con Calígula en Roma, siendo este quien le hizo recuperar la herencia paterna en Tracia. Fue arconte epónimo de Atenas.

Roio

Roeo (hija de Estafilo y Crisotemis, amada de Apolo y encinta. Fue encerrada por su padre en un cofre y arrojada al mar. Habiendo ido a parar a la ….).

Rojo

Mar. Mar de Asia, entre Arabia y África, al norte del cual se encuentran los golfos de Suez y Aqaba, alrededor de la península del Sinaí. Tiene unos 460.000 km2, una anchura máxima de 355 km y 2.300 km de longitud. Su profundidad máxima es de 1.287 m y disminuye hacia el golfo de Suez, donde llega a 73 m. Su salinidad es muy grande, pues alcanza el 43%. Es uno de los mares más cálidos de la Tierra, en cuya superficie el agua llega hasta 35ºC. La apertura del canal de Suez aumentó mucho su tránsito por él. Se denomina también mar Eritreo. En época helenística eran proverbiales las riquezas del mar Rojo debido a que las perlas, piedras preciosas, especias, marfil, etc., del Oriente venían a Occidente a través, bien del Golfo Pérsico, bien del mar Rojo. Ver, Eritreo, Mar.

Rollos del Mar Muerto

Colección de manuscritos hebreos y arameos descubierta en el año 1.947 en las cuevas situadas en Qumran, en el extremo noroeste del Mar Muerto. Los rollos se dataron científicamente en el siglo I a.C. y el I, y los escribieron los integrantes de una comunidad ascé tica judía en algunas ocasiones identificada con los esenios. Están representados casi todos los libros del Antiguo Testamento canónico (Setenta), al menos en parte junto con muchos escritos apócrifos y trabajos desconocidos con anterioridad, entre los que se encuentran himnos, comentarios y libros de reglas. Proporcionan un testimonio contemporáneo único sobre la vida y pensamiento de los judíos en la época de aparición del cristianismo. Ver, Qumram.

Roma

)o()o( Historia hasta el año 31 a.C. )o( Los comienzos de Roma se pierden en la leyenda. Según se cuenta, la ciudad tomó su nombre de Rómulo, que la fundó el año 753 y se convirtió en su primer rey. Según la tradición, Roma tuvo siete reyes (Ver, Rex), el último de los cuales, Tarquino el Soberbio, fue expulsado el año 509 a.C. y reemplazado por un gobierno republicano. Es difícil saber cuánto de verdad hay en estas leyendas. Los arqueólogos han establecido que una o más aldeas existían en el lugar desde el final de la Edad del Bronce (ca. 1000 a.C.) y que hacia el año 600 a.C. el asentamiento se había convertido en una ciudad-estado de cierta entidad. En la época del destronamiento de Tarquino, que probablemente es un acontecimiento histórico auténtico, Roma poseía un amplio territorio, un fuerte ejército y una amplia red de contactos comerciales y diplomáticos. Durante la República dos cónsules elegidos por un año ejercían el poder comandando el ejército y gobernando la ciudad. Estaban aconsejados por un consejo de ancianos (Senado), y con el paso del tiempo se vieron complementados por otros magistrados (Ver, Pretor, Cuestor, etc.) que, como los cónsules, se elegían anualmente. Al principio todos los cargos políticos y religiosos estaban dominados por los patricios, pero durante el siglo IV otros ciudadanos ricos, representando a los plebeyos, también obtuvieron el acceso a las magistraturas y sacerdocios (Ver, Ogulnio, Estolón). Ésta fue una victoria para la plebe, que en el año 494 había formalizado su propia asamblea y elegido tribunos para representarla. Los tribunos actuaron en favor de la codificación de la ley que se llevó a cabo el año 450 con la publicación de las Doce Tablas, y también velaban por obtener las mejores condiciones económicas para sus seguidores. En el año 287 los plebeyos obtuvieron el derecho a aprobar acuerdos legalmente vinculantes en sus asambleas (Ver, Plebiscitum), y en este punto la lucha entre patricios y plebeyos llegó finalmente a su término. En el siglo IV, tras un retroceso temporal el año 390 cuando la ciudad fue saqueada por los galos (Ver, Breno), los romanos expandieron su poder gradualmente. Parte de la tierra que conquistaron se utilizó para fundar colonias (Ver, Colonización romana); el resto se dejó a sus poseedores originales, que fueron obligados a convertirse en aliados (socii) y a luchar en favor de Roma en guerras subsiguientes. Este sistema incrementó la capacidad demográfica de Roma y la empujó hacia nuevas conquistas. Hacia el año 272 había conquistado toda Italia peninsular, sus pueblos eran ahora aliados y se habían fundado unas 25 colonias. Poco después los romanos estuvieron implicados en una importante guerra ultramarina cuando retaron a los cartagineses por el control de Sicilia. Pese a sus inmensas pérdidas, los romanos finalmente salieron victoriosos de la Primera Guerra Púnica (264-241), y Sicilia se convirtió en la primera provincia. La Segunda Guerra Púnica comenzó el año 218 cuando Aníbal buscó la venganza invadiendo Italia. Pese a sus espectaculares victorias, Aníbal no pudo vencer a los aliados italianos de Roma y fue reducido paulatinamente, se retiró de Italia el año 204 y finalmente se le derrotó en la batalla de Zama. Como consecuencia los romanos lograron nuevas provincias en las antiguas posesiones cartaginesas en Hispania, y se implicaron en aventuras imperialistas en el Mediterráneo oriental. En las décadas siguientes derrotaron de forma decisiva a los más importantes reinos helenísticos de Grecia y Asia Menor (Ver, Guerras Macedónicas). Hacia el año 167 Roma dominaba la totalidad del Mediterráneo. Tras una tercera Guerra Púnica (149-146) Cartago quedó destruida y África se convirtió en provincia romana. Grecia se hizo provincia al mismo tiempo; Asia siguió el año 133 y seguidamente el sur de la Galia el año 121, Cilicia el año 101 y Cirenaica el 96. Estas conquistas ultramarinas tuvieron un efecto dramático en todos los aspectos de la vida romana. En primer lugar consolidaron el poder de los nobiles, que dominaron el Senado y las magistraturas de mayor rango. El crecimiento del Imperio también incrementó la riqueza de las clases superiores, que se apresuraron en invertir en tierras. Esto llevó a la formación de grandes propiedades (latifundia), trabajados por cautivos de guerra importados como esclavos (Ver, Esclavitud romana). El trabajo esclavo reemplazó a los pequeños propietarios agrícolas que formaban la columna vertebral del ejército romano, pero se encontraban con que el prolongado servicio militar en lugares distantes les dificultaba cada vez más el mantenimiento de sus explotaciones. Los campesinos romanos e italianos fueron por lo tanto las víctimas de sus propios éxitos y fueron expulsados de la tierra para una vida de miseria. El desplazamiento campesino produjo no sólo descontento, sino también un incremento de los problemas militares, puesto que la ley rebajó la calificación de propiedad para el servicio en el ejército. Como los ricos se hacían más ricos, comenzaron a adoptar costumbres lujosas y cada vez más sofisticadas. La influencia de la cultura griega se hizo omnipresente; arquitectura, literatura y artes visuales florecieron a medida que los romanos imitaban todos los resortes de la civilización griega ante la crítica impotente de tradicionalistas como Catón el Censor. La creciente distancia entre ricos y pobres provocó eventualmente conflictos violentos. En el año 133 Tiberio Graco intentó reclamar el Ager publicus de los ricos y distribuirlo entre los pobres. Hubo una oposición furiosa y el propio Graco fue asesinado. Diez años más tarde su hermano Cayo sufrió la misma suerte cuando intentaba implantar toda una serie de reformas radicales. Durante la generación siguiente Roma se enfrentó con amenazas hostiles en todos los puntos del Imperio que la llevaron a guerras contra Yugurta, los Cimbros, y los socii italianos (Ver, Guerra Social). Estas crisis mostraron el grado de corrupción e incompetencia de la oligarquía gobernante y sólo se resolvieron mediante la elevación a posiciones de poder de hombres capaces y ambiciones y mediante la creación de un ejército profesional reclutado entre los proletarios. Estas medidas resolvieron los problemas militares, pero tuvieron consecuencias políticas fatales porque proporcionaron a los pobres los medios de atender a sus reclamaciones y a los nobles ambiciosos con la oportunidad de obtener poder personal por medio de una fuerza armada. La primera Guerra Civil tuvo lugar entre Mario y Sila (88-86). Los dos hombres marcharon contra la ciudad y masacraron a sus oponentes políticos; en el año 81 Sila se estableció a sí mismo como dictador. Sin embargo, sus intentos de reforma no tuvieron consecuencias y las mismas tendencias letales siguieron actuando. Una nueva serie de crisis militares en los años 70 posibilitaron que Pompeyo obtuviese una preeminencia temporal. Pero no pudo impedir que otros dirigentes lo imitasen. En el año 49 su rival Julio César, el vencedor de las Guerras de la Galia, invadió Italia y una vez más hundió al Imperio en la guerra civil. Tras derrotar a Pompeyo en Farsalia, César se convirtió en cónsul y dictador vitalicio. César emprendió una serie de reformas grandiosas, pero sus tendencias monárquicas hicieron surgir la oposición. El día 15 de marzo del año 44 cayó víctima de una conspiración tramada por Bruto y Casio Longino que, sin embargo, fueron incapaces de restaurar la República porque los principales colaboradores de César, Antonio y Lépido, obtuvieron el apoyo de sus ejércitos. En el año 43 se unieron al heredero de César, Octavio, que entonces tenía diecinueve años, formando un triunvirato gobernante. Lépido quedó eliminado pronto y el Imperio se dividió de forma inestable entre Octavio y Antonio hasta el año 31, cuando la crisis se decidió a favor de Octavio en la batalla de Accio. Marco Antonio y su amante Cleopatra se suicidaron dejando a Octavio con el control de la totalidad del Imperio. )o()o( Historia desde el 31 a.C.-476 )o( La historia de Roma desde el año 31 a.C. está dominada por los emperadores. El primer emperador, Augusto (31 a.C.-14), desarrolló una posición como monarca constitucional que puso el acento en el desempeño de poderes con respetables antecedentes republicanos, más que sobre su base real de poder: las legiones. Todos los emperadores hasta Macrino (217-218) fueron senadores y, aunque los emperadores se hicieron cada vez más autocráticos desde los Flavios (69-96), la mayoría intentaron trabajar con el Senado. El emperador Caro (282-283) fue el primero en omitir la obtención de la sanción del Senado para su subida al trono. La posición del emperador era técnicamente la de Princeps, desempeñando poderes que eran de naturaleza republicana y sólo excepcionalmente en su extensión y concentración en manos de un individuo. El emperador dependía de los poderes del Imperium maius y de la potestad tribunicia, con ciertos poderes consulares. Era el sacerdote principal (Pontífice Máximo) y, a medida que su posición se asentaba, se hizo cada vez menos acuciante la necesidad, sentida por los primeros emperadores, de evitar el consulado y la censura. Los Flavios ejercieron el consulado la mayor parte de los años (con frecuencia Vespasiano y Tito conjuntamente), y Domiciano fue censor a lo largo de su reinado (81-96). Las ambigüedades constitucionales se dejaron sentir con mayor agudeza en el nombramiento de sucesores. Augusto designó a sus sucesores adoptándolos y estableciendo un principio "dinástico": cuando el emperador tenía un hijo, pretendía que le sucediese (por ejemplo, Tito sucedió a Vespasiano), cuando no lo tenía lo adoptaba. El candidato tenía que ser aceptable para el Senado, pero en la práctica la aprobación por parte de la Guardia Pretoriana y de las legiones era más importante. El Senado y el pueblo de Roma, privados de forma efectiva de sus derechos constitucionales en materia de elecciones y aprobación de leyes, ganaron en su lugar una paz relativa y la prosperidad económica. El control imperial se extendió gradualmente sobre la mayor parte de los aspectos de la vida cotidiana, como el precio de los alimentos, el abastecimiento de trigo, el mantenimiento de los edificios públicos y acueductos. Se distribuían donativos frecuentes por la beneficencia del emperador, juegos y espectáculos mantenían al pueblo distraído y grandes cantidades de los beneficios del Imperio se emplearon en adornar la ciudad. Los emperadores romanos construyeron mucho: la mayor parte de los edificios, por ejemplo el Coliseo, comenzado por Vespasiano (69-79) y completado por su hijo Tito (79-81), estaban en Roma, si bien otros lugares también se beneficiaron, por ejemplo Acaya en tiempos de Nerón (54-68) y Adriano (117-138); África y especialmente Leptis Magna bajo Septimio Severo (193-211). El reinado de Augusto fue el último gran período de expansión romana, tras el cual el aspecto esencial del Imperio quedó establecido, rodeando al Mediterráneo y extendiéndose hacia el norte hasta el Danubio y el Rhin (y más allá). Otros territorios se incorporaron por obra de Claudio I, que comenzó la conquista de Britannia (43); y de Trajano, que estableció las provincias de Dacia (106) y de Arabia (106), así como las efímeras provincias de Armenia, Mesopotamia y Capadocia (abandonadas el año 117). El Imperio alcanzó su mayor extensión después de las campañas partas llevadas a cabo en el reinado de Marco Aurelio (162-166) y Septimio Severo (198), con la anexión de Mesopotamia, que extendió el poder de Roma en Oriente hasta el Tigris. El primer período imperial contempló una transición gradual desde la política expansionista del período republicano hacia una política más defensiva, de fronteras fijas. El territorio entre el alto Rhin y el alto Danubio (Agri Decumates) fue ocupado por los Flavios (69-96), recortando la frontera septentrional, y las fronteras informales fueron paulatinamente reemplazadas por estructuras más permanentes (Ver, Limes, Muralla de Adriano). Esta actitud defensiva quedó todavía más profundamente asentada a medida que la presión demográfica de tribus errantes germánicas (germanos) en el norte del Imperio, así como presiones interiores y la amenaza militar planteada por el limperio Sasánida de Persia, forzaron a los romanos a la defensiva a lo largo de los siglos III y IV. Las provincias del Imperio salieron beneficiadas en gran medida de la paz relativa proporcionada por la Pax Romana, disfrutando de una considerable independencia local y de un incremento generalizado de la prosperidad hasta la mitad del siglo III. La mayor parte de las provincias se romanizaron substancialmente con la difusión del estilo romano de sociedad urbana con todas sus comodidades y el crecimiento de una red comercial a escala de todo el Imperio que proporcionaba bienes tales como trigo, vino, aceites, metales, cerámica y vidrio. Una significativa red de carreteras, construida en buena medida con finalidades militares, también contribuyó a la comunicación y al comercio, como lo hizo la difusión de la moneda. En el oeste predominó la cultura latina, aunque en el este la cultura griega (helenística) siguió siendo preponderante, y el griego siguió siendo el idioma de las personas de clase alta. El Imperio Romano pagano asimiló con éxito muchas religiones extranjeras mediante la igualación de los dioses de reciente aparición con los integrantes de su propio panteón (por ejemplo Júpiter Doliqueno).. Los seguidores de religiones monoteístas tales como el cristianismo fueron perseguidos por razones políticas hasta que, durante el reinado de Constantino I (307-337), el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio. Desde en torno al año 238 muchas provincias sufrieron los efectos de incursiones bárbaras, cada vez más frecuentes y severas, que forzaron el abandono del territorio romano al norte del Rhin y del Danubio (Agri Decumates, ca. 259-260; Dacia, ca. 270). Acosado por amenazas internas y externas, Galieno (253-268) se vio forzado a tolerar la ruptura de los Imperios Gálico y Palmirano. Aureliano (270-275) tuvo éxito en la reunificación del imperio y para contrarrestar los problemas del Imperio Diocleciano (284-305) estableció un sistema tetrárquico formado por dos Augustos y dos Césares subordinados. Durante los siglos III y IV el centro de gravedad del imperio se desplazó gradualmente hacia el este y Constantino estableció una nueva capital en Constantinopla (Bizancio, la moderna Estambul), inaugurada el año 330 Teodosio I (379-395) dividió formalmente el Imperio entre sus dos hijos, Arcadio (emperador de Oriente, 395-408) y Honorio (emperador de Occidente, 395-423). En el siglo V el Imperio de Occidente dependió cada vez más de generales bárbaros para encauzar el flujo de las invasiones bárbaras. La amenaza de invasión hizo que Honorio desplazase la capital del Imperio occidental a Rávena (404): la propia Roma fue saqueada por los godos dirigidos por Alarico (410), y de nuevo por los Vándalos mandados por Genserico (455). Por último, pasó a formar parte del reino de Odroaco (primer rey bárbaro de Italia, 476-493), que depuso a Rómulo Augústulo (475-476). Sin embargo, el Imperio de Oriente sobrevivió y como Imperio Bizantino permaneció inconquistado hasta la invasión turca del año 1.453.

Roma

Topografía de. La arqueología ha confirmado la tradición de que el primer asentamiento de Roma (siglo VIII a.C.) estaba en el Palatino, mientras que el Esquilino era el cementerio principal. Eran los tres picos del Palatino y los cuatro del Esquilino que juntos formaban las siete colinas sobre las que según la tradición se construyó Roma. La primera ciudad era una serie de aldeas en las cimas. Entre el Palatino, el Esquilino y el Capitolio (que pronto se convirtió en una ciudadela) había un valle pantanoso. Una vez drenado por medio de la Cloaca Máxima, este valle se convirtió al final del siglo VII en el Forum Romanum, el principal lugar de mercado de la ciudad. La urbanización se desarrolló sobre el Palatino y se construyó un centro de culto en el Aventino y un circo en el valle situado entre ambos. El primer puente sobre el Tíber, el Pons Sublicius, se atribuye a Anco Marcio. Con el tiempo se formó la ciudad de las cuatro regiones (Ver, Regio): Palatino, Esquilino, Monte Celio y Quirinal, que estaba cerrada por la denominada Muralla de Servio, actualmente fechada en el siglo IV a.C.. Más adelante, en el período republicano se construyeron acueductos, fechándose el primero en el año 312 a.C.; se hicieron nuevos puentes y muelles en el Tíber; Sila construyó un nuevo Tabularium (oficina de registros), Pompeyo hizo levantar un bello teatro y César otro foro. Ésta era la ciudad de ladrillos que heredó Augusto. Los añadidos de Augusto no se hicieron todos de mármol, incluido un nuevo foro, un palacio en el Palatino, tres acueductos, el Panteón, el Ara Pacis, el mausoleo en el Campo de Marte. Muchos monumentos más antiguos se reconstruyeron, especialmente los ubicados en el Foro Romano, y la ciudad se dividió en 14 nuevas regiones. Tras el fuego del año 64 Nerón añadió un palacio (Domus Áurea) y una avenida (Vía Sacra) de estilo helenístico, así como baños y un gimnasio. Seguidamente se levantaron el Coliseo, más baños, foros, templos y acueductos, el mausoleo de Adriano y el reconstruido panteón y cierto número de señas de afirmación imperial como los Arcos del Triunfo y las columnas de Trajano y de Marco Aurelio. A fines del siglo III la ciudad engrandecida fue rodeada por el Muro de Aureliano. En el siglo IV Roma surgió como una ciudad cristiana con las grandes iglesias de San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros, Santa María en el Transtévere y muchas otras.

Roma

Ciudad de. "No fue casualidad que los dioses y los hombres eligieran semejante lugar para la fundación de la ciudad, con colinas saludables, un río para transportar los productos agrícolas desde el interior y para recibir las mercancías llegadas del Mediterráneo, cercano al mar, pero no a sus orillas, expuestas a las incursiones de flotas extranjeras". Éstas eran las palabras de Tito Livio (5.54.) sobre la posición estratégica de la ciudad y sobre su notable potencial de desarrollo. Para la fundación de Roma, fue determinante encontrarse en el centro de las más importantes vías de comunicación de la primera Edad de Hierro, que convergían desde los asentamientos latinos, etruscos y sabinos hacia el vado primario del Tíber, cerca de la Isla Tiberina. De aquí, a través del cauce del Tíber, la distancia con el mar es bastante corta y ello permitía el contacto con el resto del Mediterráneo antiguo. El discurso sobre las vías terrestres es idéntico; el sistema vial en la edad arcaica unía la Urbe con Ostia, Ardea, Labico, Tuscolo, Preneste, Gabi, Tivoli y Nomentum. A finales del siglo IV, existe una red de comunicaciones viales de largo recorrido que, en la actualidad, cruzaría treinta y dos naciones. A pesar de que el sistema vial romano con la construcción de las vías Appia, Flaminia, Salaria. Cassia, Aurelia y Emilia, era realmente imponente, las vías de agua serán las que abrirán los horizontes comerciales del Mediterráneo a Roma. Por ejemplo, se utilizaban circuitos mixtos, por tierra y por mar para transportar el necesario trigo egipcio (250.000 toneladas anuales), al igual que para alcanzar las Indias Orientales, el Golfo Pérsico o el Mar Rojo. En la época de Diocleciano (284-305 d. J.C.), por ejemplo, costaba menos transportar el trigo en una nave de un extremo a otro del imperio, que cargarlo en un carro y trasladarlo unos cien kilómetros por tierra. Por las vías de agua podían transportar cualquier tipo de carga: desde voluminosas columnas, bloques de mármol, estatuas, sarcófagos, grandes obeliscos..., a materiales diminutos (cerámica, telas, cristal, joyas, vino y víveres). Las rutas más importantes de navegación unían Roma con las grandes ciudades del Mediterráneo: Antioquía, Alejandria, Cesárea, Cartago, Cádiz, Tarragona, Narbona, Marsella o Arles, con trayectos directos y conexiones marítimas locales. Los trayectos sufrían modificaciones dependiendo de las estaciones, así como de los destinos, pero sobre todo teniendo en cuenta los objetivos comerciales. )o()o( Los problemas de la urbe )o( La gran Roma imperial se podría definir como una metrópolis, en el sentido moderno del término, esto es, una enorme aglomeración urbana con algunos de los problemas comunes a las modernas megalópolis: tráfico, densidad de población, contaminación, peligro de incendios, higiene, orden público, viabilidad, bolsas de pobreza, precios de la vivienda elevados, etcétera. En esta ciudad, con problemas urbanísticos y de gestión de extraordinana complejidad, vivían entre un millón y un millón y medio de habitantes. A pesar de que las soluciones urbanísticas y arquitectónicas llevadas a cabo por algunos emperadores fueran de notable genialidad y eficacia, las grandes transformaciones urbanas de la Roma de los Césares no resolvieron nunca las profundas deficiencias de la Urbe. Los problemas urbanísticos de Roma empezaron prácticamente desde sus orígenes, a partir de que el asentamiento urbano alcanzara tamaño desarrollo en un área morfológicamente limitada por siete colinas, con una dinámica urbanística de excepcional aglomeración; cuando se quiso llevar a cabo una planificación racional, ya era demasiado tarde. Sobre la caótica distribución urbanística de la ciudad, cabe decir que gran parte del problema residía en los asentamientos arquitectónicos tardío-republicanos ya existentes y consolidados, así como en la limitación morfológica (las siete colinas), que impidieron poner en marcha operaciones sistemáticas de reorganización; como máximo se llevaron a cabo extensas intervenciones "quirúrgicas" de transformación y de actualización urbanística. Paradójicamente. se puede decir que una de las pocas ocasiones (en parte, perdida) de reestructuración y regularización urbanística y arquitectónica se produjo durante el reinado de Nerón, tras el devastador incendio del año 64. Era mucho más fácil encontrar en la provincia o en la periferia de la capital del imperio, espléndidos ejemplos de experimentos arquitectónico-urbanísticos, porque las condiciones del espacio urbanístico y las posibilidades de planificación lo permitían. La historia urbanística de la Roma imperial es una historia de grandes demoliciones urbanas, desde la construcción de los Foros Imperiales (desde César a Trajano), a la apertura de la vía Nova entre las colinas de Aventino y Celio (en la época de Caracalla), hasta la construcción de los muros de Aureliano en el 271. Las grandiosas obras de transformación urbana desarrolladas por Augusto, con la creación de la ciudad de las catorce regiones; por Nerón, tras el incendio del 64, y por Trajano, entre otros, dieron lugar a magníficas anmonías y fastos arquitectónicos, pero en realidad no modificaron sustancialmente las deficiencias más evidentes. La viabilidad sufría problemas crónicos de espacio; las calles eran estrechas, la circulación era lenta, en el centro el intenso tráfico a duras penas permitía circular con cierta fluidez. A las reducidas dimensiones, cabía sumar los bultos y mercancías, que constituían un serio obstáculo para la circulación de los vehículos y, sobre todo, un elevado riesgo de incendio, incrementado por el uso indiscriminado de la madera para la construcción de las insulae y de numerosos edificios urbanos. Para esta eventualidad, existía un servicio contra incendios formado por un cuerpo de siete mil hombres, asentados en cuarteles creados para dicho fin (en la actualidad aún se pueden visitar en el subsuelo de la ciudad). No existía un sistema de transporte público, a excepción de las carrozas y carruajes de alquiler, a modo de taxi, tirados por los esclavos. Gran parte de la población abastecía sus necesidades de agua de las fuentes; tener agua en casa era un privilegio concedido como favor del emperador. En cuanto a las sepulturas, no existían cementerios públicos, ni terrenos reservados para ese uso; los romanos podían enterrar a sus difuntos en propiedades particulares siempre que estuvieran en el exterior del terreno adyacente a los muros de la urbe (el pomerio), único límite impuesto por el Estado. El único testimonio de intervención pública en este ámbito es la transformación de los antiguos cementerios en parques por parte de Augusto y Cayo C. Mecenas. Uno de los problemas crónicos de la ciudad imperial era el de la política sanitaria, sobre todo, en cuanto a la higiene y a la limpieza del hábitat. La elevada densidad de población y de concentración urbana no tuvo nunca una solución adecuada. La carencia de comodidades en las casas, la falta de aire y de luz debido a la altura de los edificios, así como el exiguo espacio de vías públicas, determinaban unas condiciones urbanas que en casos de emergencia (guerra urbana, epidemias, incendios y revueltas) devenían fatales. Estos problemas fueron dramáticos pues hay que tener en cuenta que, hasta el siglo IV d.C., Roma no dispuso de hospitales públicos, ni asilos ni hospicios. En la época de Galieno la peste mató a 5.000 personas diarias como mínimo, entre Roma y las ciudades circundantes. Sólo por iniciativa privada, a menudo de naturaleza cristiana, y en edad tardía, se crearon estructuras sanitarias; en los alrededores de Roma, la primera institución de este género fue el hospital construido por Fabiola en el 380, en una casa de campo. Otra importante deficiencia urbanística romana era la falta de señalización. Sólo estaban señalizadas las vías más importantes, en particular, los vici. Si excluimos las áreas y los edificios públicos y religiosos, los Foros y las realizaciones monumentales, los espacios residenciales restantes parecían todos iguales, con fachadas uniformes en calles estrechas y poco iluminadas. Por lo tanto, las referencias topográficas consistían, por ejemplo, en el nombre y la profesión del propietario, el número de casas o calles contado a partir de lugares bien conocidos, las insignias de las tiendas o almacenes o bien, en el mejor de los casos, marcas particulares o decoraciones de edificios privados. Es lógico que los notables y los personajes importantes, al ser propietarios de los domus, residencias privadas, fueran fáciles de localizar, incluso sólo con el número de la región a la que pertenecían. La ausencia completa de museos (en el sentido moderno del término: espacios cerrados dedicados a la exposición pública de obras de arte) se tradujo en la creación de exposiciones al aire libre, como en la Plaza de Augusto, en el Foro de la Paz; en el interior de las termas, en los jardines de Agripa, en el Campo de Marte o en los jardines de César en Trastévere. Las termas y los pórticos de la edad imperial representaban el mejor espacio público para hacer exposiciones; el más famoso era el porche de Octavia, en cuyo interior se distribuían las colecciones entre el área central, la columna perimétrica, la schola y los dos templos de Júpiter Stator (el que detiene a los ejércitos) y Juno. Igual de numerosas, pero con menor afluencia, eran las exposiciones celebradas en el interior de los templos, como el del Divino César y del Divino Augusto o el de la Concordia en el Foro; o como el de los Comicios Curiados; los teatros de Marcelo, Pompeyo y Balbo; el palacio imperial del Palatino, así como en la Domus aurea de Nerón. En realidad, se puede afirmar que el público tenía dificil acceso a la mayoría de estas colecciones. Sobre este propósito, Plinio el Viejo (Naturalis historia XXXV, 10, 29) habla de la Domus aurea como de la "prisión" de las pinturas de Fabullo. La historia urbanística de la Roma imperial concluye con la caída del Imperio Romano de Occidente, en el 476 d. J.C., cuando el reino ostrogodo hereda la administración de la ciudad. En el 537-538 d. J.C., en el momento en que Vitiges, rey de los ostrogodos, asedia Roma y destruye los acueductos, la ciudad deberá abastecerse con el agua del Tíber, hasta un milenio más tarde. )o()o( La Roma de los orígenes )o( Desde el siglo XIV hasta finales del siglo XI a.C., los primeros asentamientos en el área en la que surgiría Roma se desarrollan entre el monte Palatino y el Capitolio. La topografia de la época abarca las zonas encharcadas del Velabro, en el centro, y una serie de pequeñas comunidades distribuidas en diversos relieves que se comunicaban con barcas. Entre finales del siglo XI y el segundo cuarto del siglo VIII a.C. (período de los populi y de las asociaciones), las comunidades se dividen en asociaciones jurídico-sacras, se instalan en los montículos y prominencias y crean, a partir de ciudades esparcidas, auténticas comunidades-estado, embriones de la futura civilización urbana. Entre mediados del siglo IX y el segundo cuarto del siglo VIII a.C. (esto es, desde la primera fundación de Roma), en un espacio urbano lunitado, se construyó el Septimontium, una federación de pueblos unidos por lazos jurídico-religiosos. En este periodo, los centros habitados viven un extraordinario proceso de crecimiento tras la condensación de grupos tribales diversos. Pero, ¿cuál era el paisaje de esa Roma tan lejana en el tiempo? Debemos imaginar un paisaje bastante inhóspito, con valles surcados por ríos pedregosos y senderos tortuosos que ascienden por las colinas hasta alcanzar las viviendas. Bosques seculares de encinas, hayas, acebos y cipreses cubren las montañas, mientras que los valles y las faldas aparecen salpicados de mirto, higueras, laureles y zarzas. Algunos de estos lugares se consagran a ninfas y a divinidades, como las fuentes y las grutas: la del Lupercale, sobre el Velabro, lugar en el que, según el mito, se criaron Rómulo y Remo. Los pueblos del Septimontium debían de ser aglomeraciones autónomas rodeadas de huertos y campos cultivados, rediles para el ganado y centros artesanales para la realización de cerámicas y objetos metálicos. En el segundo cuarto del siglo VIII a.C., cuando Roma fue fundada (según la tradición, el año 753 a.C. (año I del calendario romano, que contaba los años a partir de la fundación, ab urbe condita)), la que había sido una comunidad-estado deviene una ciudad-estado, con un territorio urbano propio limitado por el Monte Palatino y por la línea de los muros exteriores de la ciudad (pomerio). El ejército en armas tenía "prohibido" el acceso al Palatino y el monte aparece como un territorio "prohibido" bajo la égida de una única autoridad política. El rito etrusco de la fundación de la ciudad, que debía de tener lugar en el arco de un día de la mano del rey-augur Rómulo, bajo la protección de Júpiter, concedía al Palatino la primacía absoluta del espacio urbano, interpretado como espacio de poder. Este hecho, que llevará a la Urbe a desarrollarse a partir del Palatino, núcleo de formación-fundación, caracterizará los orígenes de Roma con un episodio completamente distinto respecto a la fundación de otras ciudades de la antigüedad como, por ejemplo, las ciudades griegas. En la edad de Rómulo, tras una planificada convergencia de pueblos dispersos, Roma puede definirse como uno de los asentamientos más importantes del Mediterráneo occidental. Ya en el siglo VIII a.C., la plaza de los Bueyes es una plaza pública y el centro del mercado principal de la ciudad. Durante los reinados de Anco Marcio (640-616 a.C.) y de Tarquino Prisco (616-578 a.C.), se producen las primeras intervenciones de planificación urbana de las que han quedado huellas en el valle del Foro, consistentes en la primera pavimentación (625 a.C.) y la primera Regia, en forma de casa. En este periodo, las cabañas construidas con palos, leña y arcilla, son sustituidas por casas de albañilería y techos de teja. En los reinados de Tarquino Prisco y Servio Tulio (entre finales del siglo VII y mediados del siglo VI a.C.), se asiste a la realización de grandes obras públicas: calles, plazas, edificios, alcantarillas y canales. El drenaje de las marismas y la canalización de las aguas permitieron un ulterior desarrollo de los asentamientos en el valle con la consiguiente unión de los pueblos. Estas nuevas dinámicas urbanas llevaron al saneamiento del Foro romano (con la construcción de la Cloaca Máxima), convertido en el nuevo centro político, religioso y administrativo. Se atribuye a Tarquino Prisco la reconstrucción de la Regia, la edificación de la Curia y la planificación monumental de la plaza para las asambleas ciudadanas. En la plaza de los Bueyes, Tarquino levantó más tarde los templos dedicados a la Fortuna y a la Mater Matuta. ¿Cuál era el aspecto de Roma en dicha época?. Las casas se extienden ya por doquier, en las colinas, en los valles, a lo largo de la vía Sacra, en el Foro, en las laderas del Palatino, con plantas de varias estancias, pórticos, patios cerrados y techos arquitectónicamente decorados. Para tener una idea de la rica policromía arquitectónica y de la suntuosidad del ajuar doméstico, podemos poner el ejemplo de las tumbas de cámara etruscas de Cerveteri, excavadas en la toba, como la Tumba de los Escudos y la de las Sillas. Con toda probabilidad, la arquitectura sagrada no dista demasiado de la doméstica, como muestran las dos fases arcaicas del Templo de San Homobono, atribuido a Servio Tulio, de planta casi cuadrada y tres cámaras con pórtico delantero. Las casas, a pesar de estar ricamente decoradas con terracotas arquitectónicas polícromas, en general no superan los 10 x 20 metros de extensión, incluido el patio. Tan sólo en una segunda fase, alcanzan superficies mayores, como muestran los recientes descubrimientos efectuados en las laderas del Palatino bajo el Arco de Tito (35 x 19 metros de lado con extensos patios). Otros elementos de organización urbana posteriores consisten en la realización de cisternas construidas con bloques de toba para recoger el agua de lluvia. Con la conclusión de la época arcaica, el paisaje urbano de Roma adquiere una fisonomía arquitectónica y territorial definitiva: las viviendas de los ciudadanos con techos de teja, las casas patricias coronadas con torres, las moradas de los dioses, los templos resplandecientes de decoraciones polícromas (como el Templo de Júpiter sobre el Capitolio, el de Fides, el de Juno Lucina en el monte Cispio y el de la Luna en el Aventino); las calles y plazas adoquinadas, así como los muros de forma cuadrada, extendidos en buena medida por todo el paisaje urbano, se adaptan con docilidad al terreno siguiendo los perfiles y articulaciones morfológicos. La consolidación definitiva del espacio urbano se produce con la construcción de la muralla limítrofe, por iniciativa de Servio Tulio (578-534 a.C.). Se trata de una realización cuadrangular imponente, realizada con toba, de once kilómetros de perímetro, que asciende por colinas y montículos, dividiendo el territorio urbano del rural. Fue una obra decisiva, no sólo para la configuración del paisaje urbano, sino también para la legitimación política y sacra de la ciudad. Se calcula que en este penodo Roma contaba con unos treinta o cuarenta mil habitantes y una superficie de trescientas hectáreas, cifras que hacían de ella una de las mayores ciudades del Mediterráneo occidental. Una ulterior consagración de la identidad política urbana aparece simbolizada en la construcción del Templo de Júpiter Capitolino por orden de Tarquino el Soberbio. Éste fue el primer dios ciudadano y protector del pueblo romano. El templo es una obra grandiosa, de planta cuadrada de 53 metros de lado, con frontal de seis columnas y tres cámaras, símbolo de la tríada de Júpiter, Juno y Minerva, dioses tutelares de la ciudad. )o()o( La Roma de Augusto, la ciudad de las catorce regiones )o( Al término de la edad republicana, los confines físicos de la ciudad estaban marcados por el perímetro de la muralla limítrofe (pomerio). En el año 7, Augusto extendió el perímetro de la ciudad a la zona suburbana, la de los suburbios, que formaban los pagi, en la primera periferia de la urbe. La operación determina un fuerte crecimiento en el área urbana y, por ello, se divide administrativamente en catorce regiones (de ahí adquiere el nombre de Urbs XIV regionum, "Ciudad de las catorce regiones"). Estas a su vez, son divididas en barrios o vici, cruzados por calles (viae) y por callejuelas (vialis), que tomaban, cuando eran pendientes, el nombre de clivus (Clivus Tuscus, etc.). Una de las mayores dificultades que debe afrontar Augusto en su obra de reestructuración, deriva de la irregularidad urbanística que la ciudad heredó de la época republicana. El centro histórico y geográfico se encuentra en el monte Palatino, rodeado por el resto de colinas, mientras que la principal arteria vial, el cardo, con orientación norte-sur, se extendía desde vía Appia y vía Flaminia. A lo largo del decumanus, eje topográfico este-oeste, nacían numerosas vías. Cada una de las regiones representaba un distrito topográfico distinto y sumaban siete regiones intramuros y siete extramuros. En fin, la ciudad contaba, además de los foros, con un gran número de plazas (compita). Desde la época de Augusto hasta finales del imperio, la ciudad crecerá en dos direcciones: hacia el este, en la edad de Aureliano, a causa de la realización del nuevo entorno amurallado, y hacia el oeste, entre el 136 y el siglo IV d. J.C., en la zona del Trastévere. La ciudad de las catorce regiones alcanza su máxima extensión en el siglo IV, con una superficie de 1.800 hectáreas, con los arrabales (continentia).

Roma

o Rhome. Con esta ortografía, derivada del vocablo griego que significa "fuerza", es, en los relatos de ciertos mitógrafos, el nombre de una heroína que habría sido la epónima de la ciudad de Roma. Sobre su identidad difieren las versiones. La más antigua la presenta como una cautiva troyana que acompañaba a Ulises y Eneas cuando estos dos héroes llegaron juntos a las orillas dcl Tíber procedentes del país de los molosos (Iliria). Sus naves habían sido llevadas a esta región por la tempestad, y las cautivas estaban cansadas de errar por los mares. Roma las persuadió fácilmente de que prendiesen fuego a las naves, lo cual puso término al viaje. Los inmigrantes se establecieron en el Palatino, donde su ciudad prosperó de tal modo que, agradecidos, quisieron honrar la memoria de la heroína. Otra tradición presenta a Roma como la hija de Ascanio y, por tanto, la nieta de Eneas. Cuando los inmigrantes troyanos hubieron conquistado la región de la futura Roma, la hija de Ascanio fundó un templo de Fides en la cumbre del Palatino, en el emplazamiento de la futura Roma. Por eso la ciudad que se había de alzar sobre esta colina se llamó Roma, en memoria de la joven. Una variante de esta tradición pretendía que Roma no era la hija, sino la esposa de Ascanio. También se la mencionaba como esposa de Eneas, hija de Télefo y, por tanto, nieta de Heracles. Finalmente, también era considerada como la hija de Telémaco y hermana de Latino. Una versión independiente de la leyenda troyana conocía también a una Roma hija del rey Evandro, o bien del rey Ítalo y de Leucaria. Por último, algunos autores aseguraban que Roma era el nombre de una adivina que había aconsejado a Evandro que escogiese este lugar para fundar la ciudad de Palanteo, núcleo primero de Roma.

Roma communis patria

Expresión significativa de que, durante el Imperio, Roma es la patria común de todos los ciudadanos, lo que les faculta para estar sometidos y acogerse a la jurisdicción, tanto civil como criminal, de esta ciudad. "La ciudad de Roma es nuestra patria común" (Modestino).

Roma quadrata

Es el recinto sagrado o pomerium que Rómulo trazó con su arado sobre la cumbre del Palatino fundando Roma por el rito etrusco (21 abril 753 a.C., según la tradición legendaria). Otros autores, a medio camino entre la leyenda y la realidad histórica documentada arqueológicamente, dan a la Roma quadrata el territorio delimitado por el Palatino, Esquilino, Celio y Quirinal, sobre el que Servio Tulio estableció su distribución de las cuatro tribus urbanas (Suburana, Esquilina, Palatina y Collina) modificando sustancialmente el sistema anterior basado en las 3 tribus originarias (Tities, Ramnes, Luceres).

Roma-Roy

Rama-Rey ((ss. XIII-XII a.C.). Primer profeta (ca.1.225-1.199) de Amón, hermano o tal vez hijo de Bakenkhonsu I, a quien sucedió en el cargo, durante el reinado del faraón ….).

Romalia

Festival religioso romano en honor de Roma, el espíritu divino de la ciudad y del Estado, en las regiones orientales del Imperio, particularmente en Asia Menor.

Romana

Epíteto de Jano.

Romana

o Balanza romana. Es un instrumento que sirve para pesar, compuesto de una palanca de brazos muy desiguales, con el fiel en el punto de apoyo. El cuerpo que se ha de pesar se coloca en el extremo del brazo menor, y se equilibra con un pilón o peso constante que se hace correr sobre el brazo mayor, donde se halla trazada la escala de los pesos. Cuando se produce el equilibrio y la balanza queda horizontal, el número que coincide con el pilón indica el peso buscado. Ver, Balanza, Libra, Aes et Libra, Libripens, Pilón.

Romania

En el siglo IV, aparece la palabra Romania para designar a todos los países conquistados por Roma.

Romanización

Fenómeno social y cultural por el cual se difundieran la cultura, las leyes, la lengua latina y las costumbres romanas en los lugares conquistados, que la asimilaron y la adoptaron. Lejos de existir una uniformidad socio-cultural en el ámbito del Imperio, ésta fue aceptada y desarrollada según los medios, las necesidades y los caracteres locales, dando lugar a variaciones notables en cada provincia.

Romano

Arte. Formas artísticas desarrolladas por el Imperio romano a lo largo de su historia (siglo III a.C. al siglo V). Las primeras manifestaciones del arte romano nacen bajo el influjo etrusco, enseguida contagiado de los caracteres griegos aprendidos de las colonias de la Magna Grecia, sur de Italia, que Roma conquistó en su proceso de unificación territorial durante los siglos IV y III a.C. La influencia griega se acrecenta cuando Roma en el siglo II a.C. ocupa Macedonia y Grecia. Hasta cierto punto puede pensarse que el arte de Roma es una imitación y ampliación del arte griego, y por supuesto del etrusco, pero el espíritu que le animó a los artistas romanos es totalmente diferente de los originales. La Roma conquistadora y urbanista trató de unir al sentido estético griego, el carácter utilitario y funcional que sus obras requerían. Desde le punto de vista cronológico, el arte romano se desarrolló con bastante homogeneidad y autonomía desde el siglo III a. J.C hasta el siglo V de nuestra Era. Siguiendo las etapas que su devenir histórico marca, destacan al menos la República, hasta el año 27 a.C., y el Imperio, que se extendió desde los tiempos de Augusto hasta la caída de Roma en manos de los bárbaros en el año 476. A causa del profundo centralismo ejercido por Roma sobre sus provincias en todos los aspecto de la vida, se originó una arte muy uniforme sin que pueda hablarse de escuelas provinciales, al menos durante la época imperial. No obstante, dada la amplitud del Imperio y su constitución en diferentes momentos, no existe una contemporalidad cronológica, pues en zonas donde el arte helenístico está más consolidado sus formas artísticas están mucho más evolucionadas que en las provincias más tardíamente incorporadas a la cultura romana.

Romanos

)o()o( Naturales de Roma. Perteneciente o relativo a esta ciudad o a cada uno de los Estados antiguos o modernos de que ha sido metrópoli. )o()o( Natural o habitante de cualquiera de los Estados de que se componía el antiguo Imperio Romano, a distinción de los bárbaros que los invadieron.

Romanos

Juegos. Llamados también grandes juegos porque eran los más célebres de todos. Fueron instituídos por el primer Tarquino y se celebraban en honor de Júpiter, de Juno y de Minerva. Empezaban el 4 de septiembre y duraban cuatro días. A veces eran escénicos.

Romantinus

Río del Véneto. Hoy, Lemene, Italia.

Rombo

Instrumento mágico de los griegos. Era una especie de trompo de metal o de madera del que se servían para los sortilegios. Los magos pretendían que el movimiento de este trompo mágico tenía la virtud de inspirar a los hombres las pasiones y movimientos que querían darles.

Rome

La fuerza y el valor personificados. La lesbiana Erina la llama hija de Marte, reina hábil para la guerra, reina del cinturón de oro, y que habita el Olimpo, Mera o la Parca le da el poder de gobernar a su antojo la tierra y el mar.

Romeas

Fiestas en honor de la ciudad de Roma divinizada.

Romilia

Gens romana, la más ilustre entre todas las familias romanas, formada por el propio Rómulo.

Romis

Según Plutarco, es un antiquísimo rey de los latinos que arrojó del Lacio a los inmigrantes etruscos que llegaron de Tesalia pasando por Lidia y fundó la ciudad de Roma.

Romo

En ciertas versiones de la leyenda, Romo es el fundador y epónimo de la ciudad de Roma. Pasaba por ser hijo de Imatión, enviado de Troya por Diomedes (Ver, Heracles), o por hijo de Eneas. Otras tradiciones lo presentaban como un nieto de éste, hijo de Ascanio (Ver, Roma). A veces se le considera como uno de los hijos de Ulises y Circe. Tuvo dos hermanos, Antias y Árdeas, héroes epónimos de las ciudades de Ardea y Antio. Finalmente, una última leyenda lo consideraba como el hijo de Roma, que era la esposa del rey Latino. En esta leyenda tenía por hermanos a Rómulo y Telégono. Ver, Leucaria.

Romula

o Malva. Capital de Dacia Malvensis, una de las tres subdivisiones de la provincia de Dacia. La ciudad romana de Romula se encontraba en un asentamiento dacio anterior llamado Malva. Recibió el título de municipio durante el gobierno de Adriano (117-138) y el de colonia en el de Septimio Severo (194-211). La ciudad tenía dos cinturones de fortificaciones y dos castra, en los que estuvieron temporalmente las unidades de las legiones VII Claudia y XXII Primigenia y una unidad (numerus ) de arqueros de Siria, como guarniciòn permanente. Hoy, Resca Dobrosloveni, distrito de Olt, Rumanía.

Rómula

Nombre dado a la higuera que se hallaba donde fueron encontrados Remo y Rómulo. Ver, Ruminal.

Romulea

o Subromula. Ciudad de Samnio, en territorio de los hirpinos, citada por Tito Livio en su narración de la tercera guerra samnita, en 297 a.C.. Es descrita como grande y opulenta, pero parece que después decayó, ya que su nombre no es citado por ningún otro escritor, a excepción de Esteban de Bizancio, ni por ninguno de los geógrafos. Sin embargo, los Itinerarios sí mencionan una estación llamada Sub Romula, que sitúan en la Vía Apia, a 21 millas más allá de Aeculanum y a 22 millas de Pens Aufidi. Ambas estaciones se conocen, por lo que se puede situar Romulea, ocupando una colina por encima de la carretera, en el sitio de la ciudad moderna de Bisaccia, donde se han descubierto varios restos arqueológicos. Hoy, Bisaccia, provincia de Avellino, región de Campania, Italia.

Romuliana

o Felix Romuliana. Tras la pérdida de la Dacia en 268, el emperador Aureliano transfirió las legiones a la ribera opuesta en el río Danubio, creando la provincia de Dacia Ripensis, con Achar como capital. Romuliana formaba parte de esta provincia, y era un castro o campamento militar en el que nació y fue sepultado el emperador Galerio. Fue llamada Romuliana o Felix Romuliana en honor a Romula, la madre del emperador Galerio. Situado en el cruce de varias vías romanas, Romuliana llegó a ser un centro administrativo de la provincia y allí se administraba el oro que producían las minas de la región. Bajo el emperador Galerio, se construyó un palacio de retiro, siguiendo el modelo del palacio de Spalato, erigido por el emperador Diocleciano. Si bien continuó poblada durante el imperio bizantino, Romuliana fue al final destruida por las hordas de los Avaros én el siglo VI. El sitio arqueológico ocupa unas seis hectáreas y media. En él, Galerio hizo levantar un fuerte rodeado de varias torres. El sitio ofrece un testimonio unico de la arquitectura romana adaptada al programa ideológico de la segunda tetrarquía del imperio. En la actualidad, aún se aprecian la puerta occidental y los principales recintos. Se han descubierto numerosos objetos de la era romana: joyería, armamento, y monedas que ayudan a datar los alrededores. Subsisten además importantes vestigios de basílicas, templos, termas y un tetrapilo. En el palacio construido por Galerio, se puede apreciar un bello conjunto de columnas y mosaicos; uno de los mosaicos representa a Adonis, otros muestran escenas de caza. Sobre la colina Magura, proxima al palacio imperial, se han encontrado dos tumbas pertenecientes al emperador Galerio y a su madre Romula, fallecida esta última entre 303 y 305. Hoy, a 20 km al sur de Brestovac, junto a la población de Gamzigrad, Serbia.

Romulidae

Los romanos descendientes de Rómulo.

Rómulo

Hijo de Ematión.

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