El alfabeto rúnico se denomina futhark, para recordar las seis primeras letras de ese conjunto (Fehu, Uruz, Thurisaz, Ansuz, Raido y Kenaz), de la misma manera que la palabra abecedario recoge las primeras letras del nuestro: a, b, c, d. La escritura rúnica era, sin duda, esencialmente epigráfica. Las letras estaban grabadas en la piedra para formar inscripciones, igual que las letras capitales romanas. Históricamente se puede hablar de dos alfabetos rúnicos: el primero, constituido por 24 signos y preponderante hasta el siglo IX. Más tarde, una revolución profunda interviene en la notación de los sonidos y su representación en signos reduce el número de las letras; de veinticuatro se pasa a dieciséis. El sistema de escritura rúnico es alfabético y fue usado desde el siglo III a.C. al XI. El sentido de la escritura es de izquierda a derecha y raramente de derecha a izquierda o en bustrófedon. Los caracteres rúnicos han estado asociados siempre a cuestiones mágicas y místicas. La palabra runa ha generado mucha especulación; el vocablo gótico runa puede traducir el latino misterium "misterio, secreto". La antigua palabra inglesa rún significa "misterio; consejo; palabra". Probablemente la palabra runa tenga la misma etimología que la palabra alemana raunen, que quiere decir "adivinar". Las runas trasmiten, por consiguiente, un mensaje secreto. Nos remiten también a ciertos poemas eddicos que enumeran las cualidades mágicas de las "poderosas" runas. Cada signo rúnico tendría su propia cualidad. También se recuerda que aquellos que saben grabar las runas gozan de un prestigio muy especial: son los sabios y temibles "maestros de las runas". La razón por la que las runas han estado asociadas siempre a los secretos y misterios es un misterio en sí mismo. Puede ser que el conocimiento de las runas fuera visto, en una sociedad iletrada como aquélla, como algo "misterioso", "secreto", más o menos igual que en la antigua Babilonia el "secreto supremo", la clave del universo, era lo que el dios Ea enseñó a su hijo sobre el concepto del número. Otra teoría sobre la unión de las runas y lo esotérico afirma que los poderes místicos investían al que podía recitar correctamente el abecedario. Precisamente estas fueron unas de las razones por la que los misioneros cristianos, como Ulfilas, cambiaron el uso del alfabeto rúnico por uno de su invención. Pero las runas no solamente fueron usadas para cuestiones religiosas o mágicas; también lo fueron para asuntos civiles. La versión vikinga sobre el origen mágico de las runas nos fue legada en el Havamal (Las palabras del Altísimo), una especie de "libro de la sabiduría" atribuido al mismísimo Odín, dios supremo del Asgard (tierra de los dioses). Así se describe cómo consiguió el conocimiento de las runas, que ya existían en el trasfondo de la creación del universo. Un maestro de runas profesional recibía el nombre de vitki (plural, vitkar) y a él acudía la gente para hacerle consultas adivinatorias, para que les fabricase un talismán rúnico o para hacer o deshacer hechizos. También para grabar runas en sus espadas, especialmente la que representaba a Tyr, dios de la guerra, a veces acompañada por un conjuro rúnico que aumentaría su eficacia en el combate. Por algún motivo desconocido, los vikingos redujeron aquel futhark a 16 runas, siguiendo un proceso inverso a los anglosajones, que llegaron a aumentarlo a 33 runas. La verdad es que los vikingos sólo simplificaron su alfabeto a nivel escrito, unificando letras de sonido similar, como p, b, t, d en una única runa, de una manera no muy distinta a los actuales mensajes sms. Tal vez fuese una manera de hacerlo más accesible a las masas dentro de una especie de programa de alfabetización, ya que, al margen de su uso mágico, el alfabeto rúnico debió ser conocido por bastante gente, ya que muchos objetos de uso cotidiano encontrados entre los restos arqueológicos vikingos, como peines, bastones o joyas, llevan grabado con runas el nombre de su propietario; y, a veces algún tipo de mensaje rúnico sencillo. Asimismo, con runas se escribía en tablillas usadas sobre todo por los comerciantes y los reyes; podían ser tanto un calendario como una declaración de guerra o unas anotaciones financieras. El nombre de cada runa es un elemento asociado a la vida cotidiana de aquel pueblo: el ganado, la cosecha, el hielo, el sol, el agua, la rueda. Al mismo tiempo simbolizan una fuerza de la naturaleza o un concepto, como la creatividad, la destrucción, la fuerza. También cada runa está asociada a un árbol o una planta. Algunos runólogos afirman que el futhark representa el punto de vista masculino y patriarcal de las culturas que lo usaron, ya que aparentemente no hay en las runas ningún concepto de los asociados tradicionalmente con el mundo femenino (aunque las mujeres vikingas también las conocían, ellas tenían su propia magia, llamada seird. Es curioso que tampoco haya ninguna relación con el concepto de realeza o soberanía; y es que en el mundo vikingo original, antes de llegar las influencias feudales europeas, el rey era alguien al que se elegía y al que se podía destituir si no cumplía con las expectativas. En las colonias de Islandia y Groenlandia ni siquiera se llegó a nombrar monarca.
La inseguridad ante el peligro que acechaba por todas partes hacía preciso un elemento mágico en el que confiar, al igual que sucede hoy en día con todo tipo de amuletos u objetos de buena suerte que muchos llevan ocultos bajo la ropa o a la vista. Por eso, algunas runas eran especialmente usadas como talismanes de protección; se grababan en joyas, trozos de hueso o armas que llevaban guerreros o comerciantes, o a la entrada de la casa o en la roda del barco. También se hacían combinaciones, mezclando distintas runas que se complementasen entre sí para una determinada finalidad, como ocurría con las hugrunir o runas asociadas con la memoria y locuacidad, que se dibujaban en las things o asambleas. Los vitkis también llevaban estas hugrunir tatuadas en el pecho y sigrunir en todas sus pertenencias. Las runas lime eran usadas para ciertas enfermedades y las biarg para facilitar los partos. Las runas ale hacían sus funciones como deshacedoras de hechizos femeninos y las brun como protectoras de los navegantes. Algunas combinaciones se escribían de derecha a izquierda, lo que suponía una inversión del significado de las runas, desatando los aspectos negativos de las mismas. Las runas troll, consistentes en secuencias de tres runas thurisaz, al parecer se usaban para acceder a la comunicación con otro tipo de seres. También estaban las curiosas fretrunir o runas pedo, que se dibujaban en cantidad de treinta con sangre sobre una piel, con la finalidad de provocar malestares físicos a alguien. También había runas y códigos rúnicos destinados a los muertos, ya que se grababan en la cara interna de las losas. En alguna de éstas se llega a especificar que ni la piedra ni las runas han sido nunca expuestas a la luz del sol. También se escribían en algunas tumbas palíndromos, tal vez con la intención de entretener al posible fantasma que de ella surgiese, que, supuestamente, se pasaría el tiempo intentando descifrar una palabra que no tenía ni principio ni fin, al modo de la ornamentación a base de nudos y seres entrelazados del arte vikingo (también del celta). Cabe la posibilidad de que se atribuyese un carácter mágico a las piedras rúnicas dedicadas a aquellos que murieron en el extranjero (un alto porcentaje de ellas) para que, dentro de un determinado ritual, pudiesen atraer al espíritu del difunto, al que le considerarían vagando por lugares ajenos a sus dioses, para poder así despedirse de los suyos y continuar su viaje por los canales habituales en el concepto vikingo de ultratumba. Los primeros escandinavos en usar el futhark posiblemente fueron los godos, que poblaban las zonas interiores e isleñas de Suecia que tienen el nombre de Gotland (Tierra de Godos). La piedra de Kylver, del siglo V, es la más antigua de las encontradas, con un futhark completo de 24 runas puestas en orden. Como los godos se extendieron por las regiones del sur del Báltico, descendiendo hacia Ucrania y el mar Negro, para dirigirse más tarde hacia el oeste (Italia, Francia y España) es de suponer que usaron las runas en todos estos lugares, incluso cuando adoptaron el arrianismo como religión. Más tarde, el obispo Ufila crearía para ellos un nuevo alfabeto donde se mezclaban sus runas con once letras griegas, aunque los signos resultantes siguieron teniendo nombres rúnicos y fueron usados también con su carácter mágico. Con la cristianización definitiva, y sobre todos tras la condena de aquel alfabeto herético en el concilio de Toledo, los godos de las distintas regiones perdieron la escritura rúnica en favor del alfabeto romano y el latín. Es imposible saber cuántos libros desaparecieron para siempre en las hogueras. En Escandinavia, con la implantación del cristianismo y la consiguiente trascripción de la fonética nórdica al alfabeto latino, se perdió paulatinamente su uso como escritura, llegando incluso a ser prohibidas definitivamente por la Iglesia en 1639, aunque hasta el siglo XIX aún eran utilizadas por los pastores y campesinos suecos, sobre todo en los almanaques rúnicos, llamado runstavar. En Islandia se dictaminaron leyes contra las prácticas rúnicas, bajo pena de muerte, y algunos vitkis acabaron en la hoguera. En otros lugares se mantuvo camuflada entre los entramados de las vigas del estilo arquitectónico Fatchwerk, que en Inglaterra recibió el nombre de Tudor, o entre los monogramas que representaban a las familias nobles, que en muchos casos derivarían en signos heráldicos, marcas territoriales, gremiales o ganaderas. En 1824, el oficial de Marina danés Graah, realizando una misión cartográfica por Groenlandia, encontró a un esquimal que le mostró unos restos nórdicos, fechados posteriormente en el 1333. Consistía en tres montones de piedras con inscripciones rúnicas. En una de ellas, llamada la Piedra de Kingiqtorsoaq, se citan tres nombres y apellidos, junto al día (sábado antes del día de la rogativa) en que levantaron aquellos montones de piedras. Al final hay 6 runas de formas desconocidas, como si perteneciesen a un lenguaje secreto que no ha podido ser descifrado. La colocación de los montones en forma de triángulo equilátero, el mensaje codificado y el lugar, muy alejado de las zonas habitadas de Groenlandia, con el añadido de la temprana fecha primaveral en que difícilmente podrían haber llegado hasta allí, están sin duda relacionados con algún hecho insólito. Probablemente el objeto rúnico más famoso de todos los hallados en Inglaterra, sea el llamado "cofrecillo de Frank', por la persona que lo donó al Museo Británico. En la parte izquierda tiene escenas de Wayland el Herrero, mientras que en la derecha se reproduce la adoración de Cristo por los magos de oriente. La piedra de Iarlabanki, a 15 km al norte de Estocolmo, es un monumento conmemorativo cristiano. El texto se divide en dos partes, comenzando en la cabeza de la serpiente y siguiendo hasta la cola. La inscripción está hecha en runas de rama larga y tallada en los cuerpos de dos serpientes. La piedra de Rök en 0stergötland, Suecia, tiene la inscripción más larga conocida. Escrita por Varin en memoria de Vaemod, su hijo muerto, es un documento literario de principios de la época vikinga (mediados del siglo IX). Contiene alusiones a canciones y leyendas perdidas. Está tallada en runas de ramita corta. Ver, Germánico (grupo de lenguas).