Formada por diferentes explotaciones auríferas en la comarca de la Maragatería, Hispania. Lucio Anneo Floro, en su Epítome de la Historia de Roma (II, 33, 46), dice: ".... les ordenó que habitasen establemente en los campamentos romanos que se hallaban en la llanura, y que allí residiese el consejo del pueblo y se guardase por capital. Favorecía este designio la naturaleza del país, pues toda la región contenía en abundancia oro, borax, minio y otras materias colorantes. Por ello Augusto mandó explotar el suelo. De esa manera, trabajando penosamente bajo la tierra, los astures comenzaron a conocer sus propios recursos y riquezas al buscarlas para otros". Saliendo de Astorga se toma la carretera LE-142 que parte hacia Santa Colomba. En dirección a Castrillo de los Polvazares, esta carretera coincide, en gran parte, con el recorrido de los peregrinos que realizan la ruta jacobea. En Murias de Rechivaldo se divisan las primeras explotaciones auríferas del río Jerga. Al salir de Castrillo de los Polvazares nos encontramos, a la derecha, con el Teso de la Mesa, recinto castreño de origen romano y opuesto al despanzurrado Castrín. Es aquí donde nos desviamos a la derecha, a la ruta alternativa hacia Rabanal del Camino, seguimos el Camino de Santiago hacia Sta. Catalina de Somoza, donde había un antiguo hospital de peregrinos, del cual no queda hoy sino el lugar conocido como la Huerta del Hospital. Aquí también se establecieron los vecinos del despoblado que había en el lugar de Sta. Cruz de Jerga, en cuyas inmediaciones apareció un "tesoro". Desde el alto del calvario se pueden apreciar los aluviones al norte del río Jerga. El siguiente pueblo es El Ganso, donde se ubicaba un castro y, encarado a éste, el Castrín. Antes de llegar a Rabanal del Camino nos desviamos hacia Rabanal el Viejo, y nos encontramos con la señalización de La Fucarona o Fuecarona, con la que nos topamos después de recorrer unos 500 m por un camino de tierra. Resulta impresionante observar, mirando al Sur, lo imponente de la explotación, y la vista hacia los valles del Turienzo y del Duerna hasta el monte Teleno. La Fucarona tiene cuatro artesas para embalsar el agua, y aún se distinguen varios canales de entrada y salida. De vuelta a la carretera, en Rabanal del Camino, se abandona el Camino de Santiago, que comienza desde aquí su ascenso a Cruz de Ferro, hacia el Bierzo. Antes de llegar al pueblo se retoma la carretera hacia Santa Colomba. El valle que aparece ahora es el del río Turienzo, y en las inmediaciones está el pueblo de Turienzo de los Caballeros, que debe su nombre a la Torre de los Marqueses de Osorio, aún hoy en pie.
Actualmente Santa Colomba ha perdido el abolengo de los maragatos que en ella habitaban, aunque se conservan buenos ejemplares de casas maragatas. En los años treinta, se hicieron una serie de excavaciones arqueológicas en el lugar de Soldán, descubriendo los restos de una villa romana. Entre los restos encontraron: parte de las termas, un patio rectangular o peristilo y restos de un ¿columbario familiar?. La gran cantidad de vidrio encontrado llevó a la hipótesis, sin verificar, de que posiblemente era una villa-factoría destinada a la producción de vidrio plano. En las inmediaciones se localizaron unas tumbas realizadas con lajas de piedra, que se consideraron fenicio-púnicas. Además, el columbario de la villa no parece tal, ya que puede tratarse de un enterramiento púnico con recubrimiento de cal. Y el propio nombre, soldán, hace referencia semántica a caudillo, jefe o guerrero. Se puede así aventurar la hipótesis de que tal vez los cartagineses llegaron a estos territorios a explotar las Médulas de Santa Colomba mucho antes que los romanos, y que, conocedores de la producción del vidrio, instalaron una factoría que se reactivó en el siglo I con la llegada de los romanos. Las excavaciones se cubrieron y se ha cultivado encima, por lo que hoy no se puede apreciar nada en superficie. Sin embargo, en el Museo Arqueológico de León se conservan las piezas recogidas en la excavación. Volviendo al recorrido, desde el pueblo está bastante bien señalizado el camino que lleva a la Laguna Cernea, pasando primero cerca de las tumbas fenicio-púnicas. El mejor momento para visitar la Laguna Cernea es en primavera; se trata de una artesa de grandes dimensiones en la que se lavaban los estériles y abastecía de agua a las explotaciones auríferas de esos parajes, llegando sus railes hasta Murias de Pedredo. Hay que seguir la carretera hasta llegar a Pedredo, donde se encuentra una "corona" visitable. Desviándose un poco hacia la carretera de Murias de Pedredo y ascendiendo a pie la falda del castro, se observan las explotaciones de la cara sur, hacia el río Turienzo. Al volver hacia Sta. Colomba y tomar la carretera hacia Lucilio; en el km 40 está el Alto de Muga, desde aquí se contempla una buena vista del País de Maragatos. En Lucilio la arquitectura maragata cambia, y aparecen las viviendas con tejado de pizarras del país, debido al duro clima que hay en las faldas del Teleno. Después se sigue hacia Filiel; a la entrada del pueblo están las montoneras de cantos rodados, vestigios de las explotaciones auríferas, que han sido utilizados en las construcciones de sus viviendas, alternadas con piedra del país. Frente a Filiel, el viejo castro y la gran "corona" con potentes elementos defensivos. Siguiendo el camino a la izquierda, entre el río Duerna y los canales de drenaje de oro, se llega a Boisán. En Boisan o Buisan fue encontrada la que podría ser singular fundición indígena. En la subida a Quintanilla de Somoza se pueden apreciar, en la falda del Teleno, las explotaciones auríferas del río Duerna, que incluso una compañía inglesa retomó para explotar en el siglo actual. Aquí se halla la "corona" excavada por Domergue. Se sigue hasta Luyego, donde se encuentra el santuario de la Virgen de los Remedios, lugar de peregrinación de la comarca, el primer domingo de Octubre. Allí se toma la desviación hacia Priaranza, y se encuentra la señalización, a escasos metros del cementerio, de Fuco Chicos, una de las más impresionantes explotaciones auríferas de la comarca. Su desagüe va directamente al río Duerna. Resulta espectacular el canal de su embudo, tallado magistralmente en la misma roca. Desde aquí se observan todas las explotaciones auríferas de la falda norte del Teleno. Se sigue después hasta Lagunas de Somoza, donde se levanta un antiguo molino de viento. Al salir del pueblo, a la izquierda se divisa la Ermita de San Roque, que se alza sobre un castro. El siguiente pueblo, Valdespino, conserva una tradicional forja. El Val de San Lorenzo, célebre por las mantas y cobertores de lana que salen de sus telares, en especial el más antiguo, es la última parada antes de volver a Astorga o de continuar hasta Santiago Millas, otro de los importantes pueblos arrieros con magníficas casonas. En definitiva, se trata de un recorrido que posee un gran interés arqueológico y etnográfico. Además, la comarca tiene unos espacios naturales de encinas y robles, junto a zonas húmedas, arroyos, riachuelos y lagunas, en los que se pueden encontrar especies animales de un gran interés biológico.