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Palabra   |   Descripción

Serota

o Sorroga o Sigora o Siropa o Sirotae o Sirota. Localidad romana de Pannonia Superior. Hoy, Virovitica, condado de Virovitic-Podravina, Croacia.

Serotennum

Asentamiento de la Galia céltica. Hoy, Sardent, departamento de Creuse, región de Nouvelle-Aquitaine, Francia.

Serotite

Ver, Proxenos (nombres que los griegos-malteses daban al gran sacerdote que presidía todos los años ….).

SERPA

Localidad de la Bética, mencionada en el Itinerario XXI. Hoy, Serpa, distrito de Beja, región de Alentejo, Portugal.

Serpentaria

Una de las constelaciones. Los poetas dicen que era el dragón del jardín de las Hespérides, muerto por Hércules y que Juno colocó entre los astros. Ver, Ofiuco. Otros suponen que era la serpiente que llevó a Esculapio la hierba con la cual hizo resucitar a Andrógea, o a la serpiente Pitón.

Serpentario

Epíteto de Esculapio que hace referencia a la verga que el dios sostenía en su mano y a la que estaba enroscada una serpiente.

Serpiente

Hija de Forcis y Ceto. Las Grayas y las Gorgonas, son sus hermanas.

Serpiente

Es muy difícil alcanzar un acercamiento completo al significado real de la iconografía de la serpiente a lo largo de la historia. Por ello, se ha optado aquí por agrupar los temas en función de bloques iconográficos concretos, muy significativos, ordenados según temáticas y símbolos. Moviéndose de Oriente a Occidente y desde la Prehistoria hasta la Modernidad, se puede llegar a percibir, siempre desde el rigor histórico en la lectura de las fuentes escritas, la importancia que tuvo la serpiente en la iconografía, el arte, la historia y las religiones antiguas. )o()o( I.- Razones biológicas que explican su sacralidad )o( No es fácil establecer las causas profundas por las que la serpiente gozó de tanto protagonismo a lo largo de la Historia. Tampoco es fácil aislar las razones por las que llegó a catalizar yantos y tan variados contenidos semánticos y semióticos. Quizá, el origen del culto que los hombres primitivos la tributaron, se encuentre en el efecto de superioridad biológica que se establece si la comparamos con otros seres de la naturaleza, en especial con el hombre. La mayoría de los reptiles experimentan un crecimiento constante de sus huesos, que no cesa al alcanzar la madurez sexual, sino que prosigue durante toda su vida. Tampoco pierden sus dientes cuando envejecen, sino que el proceso de caída y crecimiento de piezas dentales nuevas es continuado a lo largo de su vida. Las serpientes tienen una columna vertebral muy flexible, dotada de potentes músculos dorsales, que les facilitan un desplazamiento rápido. De la serpiente fascinan sus ágiles movimientos, tanto cuando se mueve por la tierra, como cuando viaja por el agua. Posee una habilidad especial para desaparecer repentinamente, para esconderse entre las rocas y para pasar inadvertida, mimetizada con el terreno. Algunas serpientes están bien adaptadas para la vida en árboles y arbustos. Tienen colas largas que se enroscan alrededor de las ramas, para guardar mejor el equilibrio, o pliegues en las escamas ventrales que les proporcionan puntos de anclajes adicionales para no caerse. Cuando en el arte cristiano se representa la historia de Adán y Eva, la serpiente elegida corresponde, casi siempre, a una especie arbórea. A todas estas características biológicas, que convierten a la serpiente en un ser extraordinario, hay que añadir el poderoso brillo de sus ojos, su fascinadora fuerza y la profundidad inquisitiva de su mirada. )o()o( II.- Voracidad y enfrentamiento de la serpiente contra el elefante cristológico )o( Muchos relatos medievales describen el enfrentamiento entre el elefante cristológico y la serpiente satánica. El fisiólogo, largo tiempo atribuido a Aristóteles por los intelectuales escolásticos dice: "Existe un animal llamado elefante que carece del deseo de copular [...]. No existen animales mayores. Los persas e indios, instalados en torres de madera a lomos de los elefantes, luchan, a veces, entre sí, con jabalinas, como si lo hicieran desde un castillo". "Los dos animales más opuestos y que más rivalizan entre sí son la serpiente y el elefante, que se odian extraordinariamente [...] y mantienen guerra perpetua. [...]. La serpiente se coloca al acecho, en los caminos por donde sabe que pasan los elefantes, y enrosca su cola al muslo del elefante y lo oprime, con tal fuerza, que lo hace caer a tierra, matándole". Las serpientes constrictor aplican justo la presión necesaria para interrumpir los movimientos respiratorios de sus víctimas, asfixiándolas. Sólo después de haberlas asfixiado, abren sus mandíbulas e ingieren el alimento inerte. )o()o( III.- Serpiente y sexualidad fértil )o( La mayoría de las serpientes se reproducen poniendo huevos, como las aves, pero no viven en nidos, sino en el interior de madrigueras, como los mamíferos. Su comportamiento reproductor fascinó a los hombres de la antigüedad, quienes convirtieron a la serpiente en un poderoso símbolo sexual. Los posibles significados eróticos de la serpiente son muy ambiguos y deben interpretarse en función del contexto histórico-artístico en que se producen. Además, por su condición de reptil es un animal ctónico, apegado siempre a la tierra, lo que deja clara su vinculación a la misma y a sus cualidades reproductoras, por eso se asocia a la idea de fecundidad femenina y acompaña a diosas agrarias como Cibeles, Rea y Démeter, de cuyo carro tiran cuadrigas de serpientes. Sus madrigueras y agujeros simbolizan la gran vagina fértil de la diosa de la fecundidad. Las serpientes tienen un comportamiento reproductor muy peculiar: cuando la serpiente macho ha conseguido encontrar a una hembra receptiva, percibe su fertilidad a través del órgano de Jacobson, se aproxima a ella y la estimula pasándole la barbilla por el dorso, mientras sus cuerpos y colas se entrelazan. Después de haber copulado, las crías de los reptiles se desarrollan dentro de un huevo, en el interior de una bolsa de líquido amniótico amortiguador, llamado amnios. Casi todas las serpientes entierran los huevos en el suelo, bajo la arena, bajo el estiércol, o bajo la vegetación en descomposición, porque su putrefacción produce el calor necesario para que se terminen de desarrollar los embriones. En otras ocasiones, mostrando un comportamiento biológico de prodigiosa inteligencia, la serpiente deposita los huevos en nidos de aves de sangre caliente, para que los pájaros incuben, al tiempo que a su propia progenie, a la ajena. Algunas serpientes ovófagas, primero devoran los huevos de los pájaros y luego depositan los suyos propios en sustitución de los huevos del pájaro, obteniendo un doble éxito biológico al alimentarse y asegurarse la incubación de su progenie. En África el culto a la serpiente fértil es conocido desde el 3.000 a.C. a través del dios Danh-sio o Danhgbi, el arco iris, que devuelve la salud a los hombres, les da la riqueza y regenera la vida a través de la lluvia. A la sagrada serpiente voladora se la representa multicolor y cornuda, mezclando elementos iconográficos propios del toro fecundador. Se le atribuye la inmortalidad, la omnisciencia, y la omnipotencia. Quizá, en el dios Danhgbi, deba buscarse el origen de la iconografía del dragón, que no deja de ser sino una serpiente voladora o un lagarto volador, que recibe el nombre de pterosaurio. La serpiente multicolor, cornuda y con un cierto aspecto que la asemeja al arco iris, aparece representada, ocasionalmente, en el arte cristiano, con el mismo sentido de fertilidad sexual que tenía para los hombres primitivos. Otra de las razones por las que la serpiente se identifica con la fertilidad femenina y la regeneración de la vida es porque, al deslizarse, su cuerpo describe una trayectoria similar a la de un río. Algunos pueblos de la antigüedad creían que el agua era la fuente de vida por ser el hogar donde habitaba una diosa con aspecto hibrido entre una mujer y una serpiente. Para los intelectuales de la Edad Media había dos comportamientos reproductores diferentes. El primero de ellos corresponde a los mamíferos, se produce con periodicidad anual y concluye con el parto de un número limitado de crías. El ejemplo más elocuente sería la mujer, que, aunque pueda tener gestación y parto múltiples, sólo es posible que curse a término un embarazo al año. Los hombres del medioevo creían que éste era un comportamiento reproductivo conveniente, porque era el que Dios quería para sus criaturas predilectas. En cambio, el otro comportamiento, con multitud de crías en cada preñez, era detestable. Solía identificarse con los ofidios y anfibios, que los autores escolásticos agrupaban en una misma categoría biológica, siguiendo una opinión expresada ya por Aristóteles. En el ambiente cultural judeo-cristiano, la extraordinaria capacidad reproductiva de las serpientes y las ranas pasó a identificarse con el pecado de la lujuria y así aparece en la iconografía de los castigos del infierno, lugar en el que estos animales atormentan a quienes han dominado en vida. )o()o( IV.- La serpiente como símbolo fálico benefactor )o( En ocasiones, la serpiente simboliza lo masculino, por su asociación con las formas fálicas. Los hombres antiguos percibían el huevo como un cuerpo inerte que genera vida; solían compararlo con la bolsa de líquido amniótico en cuyo interior se produce la gestación del feto de un mamífero. En las ideas míticas de muchas culturas hallamos el Huevo Cósmico, interpretado como el conjunto de fuerzas creadoras, existentes en el Universo desde el momento mismo de su génesis. Según esta creencia, se presupone que el huevo existía, flotando sobre un océano primigenio de fluidos. El mundo organizado surgió de su interior, después de que una serpiente masculina, enorme y poderosa, lo abrazase y copulase con él, fecundándolo sucesivamente hasta formar los distintos estadios de la vida. )o()o( V.- Los orígenes orientales del culto a la serpiente: Khmu y Lakhmu )o( Se cree que el origen del culto a la serpiente debe buscarse en el período sumerio, que abarca del 3000 al 2500 a.C.. A través del Enuma Elish, auténtica teogonía mesopotámica, sabemos que los sumerios creían que en una etapa atemporal, anterior a la propia historia, el mundo era una masa líquida y amorfa, de la que se fueron aislando los elementos iniciales, primigenios, progresivamente más complejos. Los elementales fueron dos monstruos: Apsu, el Océano primordial, y Tiamat, el Mar tempestuoso. De su oleaje mezclado nació Mummu, que debe ser interpretado como la razón divina conforme a la cual todo adquiere sentido. Después vieron la luz dos serpientes sagradas, Khmu y Lakhamu, de cuya capacidad reproductora nacieron Anshar, el horizonte celeste, y Kishar, el horizonte terrestre. También está ligado a diversas figuras mitológicas mesopotámicas. Con dos serpientes a cada lado se representaba la masa, atributo del dios Ninurta. Su contenido religioso era prácticamente igual al del dios Ningirsu. También Ishtar era una diosa ctónica con serpientes en la mano. Y una serpiente alrededor de una vara era el atributo del dios de la medicina sumerio Ningizzida. También Tiamat tiene forma de serpiente, así como Hedammu, Babi y Mush-tu-nu-zue. Para algunos estudiosos, los pueblos del Próximo Oriente Antiguo aceptaron la serpiente como una deidad poderosa, mientras que, entre los pueblos de origen semita y entre los arios de Occidente, la serpiente, como diosa, no llegó a triunfar, sino que hubo de transformarse en un símbolo; para otros, el culto a la serpiente nació en Egipto y se difundió, a través de los fenicios, por todo el Mediterráneo, con independencia de los grupos étnicos que lo habitaban; es difícil saber cuándo llegó su culto a la India, a China, al Pacífico y a la América prehispánica. En China existen templos dedicados a la serpiente, relacionados con la creencia en la metempsicosis. En general se relacionan con el profundo temor hacia los terribles venenos de este reptil. En el área del Pacífico, la serpiente aparece como un tótem, sólo o acompañado de otras imágenes, casi siempre como objeto al que se tributa perpetua adoración. Durante ss., la humanidad ha oscilado entre la aceptación de su culto, la admiración de sus cualidades y el rechazo más absoluto. Todas estas circunstancias dieron origen a sentimientos de extrañeza, respeto y miedo, que acabaron convirtiendo a la serpiente en auténtica protagonista de gran número de concepciones religiosas, mitos, fábulas, cuentos y relatos. En la cultura azteca, la serpiente era un poderoso símbolo religioso. Los templos más sagrados eran protegidos por serpientes cascabel a las que se consideraba sagradas y a las que se alimentaba con carne procedente de los más importantes sacrificios humanos. El origen de algunos de sus dioses, al igual que sus poderes, residían en un don otorgado por la serpiente, por ejemplo, Huizilopochtli, benefactor del género humano, divinidad con aspecto de colibrí antropomorfo, nació de Coatlicue, el dios Serpiente. Sin lugar a dudas, la serpiente más sagrada de la América prehispánica era Quetzalcóatl, cuyo nombre deriva de cóatl que significa culebra, y quetzalli que significa pluma. Era una personificación del lucero vespertino, hijo de TonacatecuIi, el Sol, tonacacihuatl la Tierra, y hermano de tezcatlipoca, la Luna. Residía en una mansión blanca, llamada Teoixtac, y presidía e! comercio y la adivinación premonitoria. En el conjunto arqueológico de Chichén ltzá se levanta una monumental pirámide escalonada consagrada a la Serpiente Emplumada Quetzalcóatl. Está orientada de un modo preciso, para que, cada equinoccio, el 21 de marzo, y el 22 de septiembre, sobre la cara oscura en la sombra, un rayo de sol dibuje, durante unos breves instantes, una gigantesca serpiente que desciende por la escalera hasta el suelo, hecho que simbolizaba la bajada del dios desde el cielo hacia la tierra utilizando la escalera sagrada de la pirámide escalonada. Su llegada era recibida con los máximos honores pues se suponía que beneficiaba a sus fieles adoradores y al conjunto del pueblo, otorgándoles fertilidad y riqueza. )o()o( VI.- La serpiente y las creencias funerarias: muerte y resurrección )o( El cuerpo de la serpiente ejerció una poderosa atracción visual en los hombres del pasado, por estar cubierto de escamas brillantes, de vivos colores, siempre en tonalidades frías y relucientes. Como veían que la serpiente tenía sus madrigueras en el suelo y se introducía por las pequeñas oquedades del terreno, consideraban que era conocedora de los caminos que conducen al intramundo. Muy pronto nació una creencia por la que el hombre, tras su muerte, iniciaba un viaje al mundo subterráneo, cuyo camino le habría de conducir a la vida eterna. Si lo realizaba correctamente, adquiría un estado de beatitud plena y el alma pasaba a habitar en un espacio geográfico imaginario, junto a los dioses. El camino era muy peligroso porque estaba lleno de seres maléficos que intentaban desorientar al difunto. Sabemos que, desde el Imperio Antiguo egipcio, la serpiente era el guardián de la puerta que conduce al mundo subterráneo. En algunas pinturas, como las que decoran la tumba del faraón Tutmosis III, se representa a la serpiente guiando y protegiendo al difunto en su viaje tenebroso. En consecuencia, en el antiguo Egipto, la serpiente tenía un carácter benefactor, pues ayudaba al hombre a llegar al Más Allá. Ese mismo carácter benéfico lo posee también el Ureus, una cobra sagrada que, a la manera de un adorno capilar, llevaban los faraones a la altura de la frente. Así aparece, por ejemplo, en la máscara de Tutankhamón. El Ureus encarna el ojo solar de Ra, que emerge en todo su poder para destruir, con su aliento de fuego, la mentira y el mal. De este modo, colocado sobre la cabeza del faraón, constituye un símbolo de soberanía. Entre las múltiples representaciones iconográficas de Ra, una de las más destacadas y repetidas es el doble áspid. El Ureus protege al faraón y amenaza a los seres humanos. Se le dedicaba un culto diario, a fin de aplacar su ira y apaciguarlo antes de tratar con el dios viviente. Los antiguos egipcios, creyendo que la serpiente era conocedora de los secretos de la vida y de la muerte, la asociaron a los ciclos iconográficos de la resurrección, así como a ciertas divinidades de la fertilidad agrícola, representadas con cuerpo de mujer y cabeza de serpiente, como Renenutet, diosa de la cosecha, Merer-Seger y Verethekau, diosa protectora de la necrópolis de Tebas. El nombre de la diosa Merer-Seger significa "la que ama el silencio", recibía veneración en pequeños santuarios del pueblo o en altares particulares que los hombres tenían en el interior de sus casas. Se creía que tenía su casa en la cima de una cumbre montañosa, a ella se dirigían sus fieles implorando ayuda y protección, para obtener buenas cosechas de trigo. El simbolismo de la serpiente en el mundo egipcio no es, en modo alguno, unitario. Los antiguos egipcios tuvieron varias diosas serpientes, casi siempre vinculadas a la idea de fertilidad. Así, la diosa cobra era la portadora del crecimiento de las plantas. Se documentan serpientes aladas, con pies, policéfalas…, todas de muy difícil interpretación por la ausencia de textos jeroglíficos que expliquen su verdadero significado. Junto a los simbolismos benefactores para la humanidad, se encuentran los simbolismos negativos, por ejemplo, la serpiente caracteriza, casi siempre, al dios Apofis, que es uno de los grandes enemigos de Ra. Durante el tiempo que el dios solar Ra pasó en el mundo inferior, se manifestó de diversas maneras a fin de combatir al mal. Lo normal es que Ra esté representado como un gato sagrado, en el momento en que despedaza, armado con un cuchillo, a la serpiente Apofis. Así aparece en la tumba de Nakhtamón de la Dinastía XIX. Algunos días antes de que la serpiente esté lista para mudar su piel, sus ojos se vuelven blanquecinos, la piel se muestra en tonalidades apagadas, casi sin color el animal pierde el apetito, incluso puede volverse agresivo. La mayoría van en busca de agua pues, al mudar la piel, pierden gran cantidad de fluido, y corren el riesgo de deshidratarse. Muchos pueblos antiguos creían que la serpiente era un ser inmortal. La forma de representar la eternidad en el mundo antiguo es muy compleja y variada. El uróboros egipcio fue un poderoso símbolo, aceptado en todo el Mediterráneo, especialmente en el ambiente pitagórico y en las escuelas filosóficas helenísticas. El uróboros es una serpiente que se muerde la cola describiendo un círculo. No posee ni principio, ni fin. Simboliza lo infinito, el eterno retorno, la regeneración de la vida y el descenso del espíritu al mundo físico para su ulterior ascesis espiritual. La Edad Media reinterpretó al uróboros, en clave alquímica, pasando a significar la transformación que experimenta la materia cuando es manipulada por el hombre. Durante el período románico y gótico, entre los ss. Xl y XIV, el uróboros era representado como dos serpientes o dragones, que se muerden mutuamente la cola. Puede tener connotaciones eróticas si una serpiente está caracterizada como macho y la otra como hembra. Los egipcios se servían de la serpiente en todos sus símbolos. Formaba parte del tocado de Isis, y el círculo de que se valían estos pueblos para designar al Ser Supremo estaba siempre acompañado de una o dos serpientes. El cetro de Osiris tenía enroscado una serpiente. Cuando querían valerse de este animal para representar al Ser Supremo, lo representaban con alas y en forma de gavilán. En algunas solemnidades llevaban una serpiente encerrada en una caja. A veces las serpientes representaban a los mismos dioses y en particular a Serapis. Agis estaba representado igualmente con una cabeza de toro, un cuerpo de serpiente y la cola levantada. La serpiente, en general, designaba la tierra y el agua, y otras veces la boca, porque toda su fuerza la tiene en ella. Una serpiente con la cola escondida era el símbolo de la eternidad. Mordiéndose la cola y con el cuerpo cubierto de escamas designaba el mundo, que se rejuvenece todos los años en la primavera, y los astros, adorno del universo, La serpiente que tenía la figura del mundo y la cola en la boca era la imagen de un buen rey. La que vela era la de un rey vigilante y amante del bien público. Una serpiente con una gran casa era la pintura de un rey, que se suponía señor del mundo. En Egipto, además de Apopis, adversario de Re, son serpientes las diosas Wadjet (el uraeus real), Renenutet, diosa de las cosechas e Isis-Thermuthis, Agathós daímon, y Agaté Tyché, entre otros. No era menos venerada la serpiente entre los griegos y romanos, que entre los egipcios. Tributabase en Epidauro un culto particular a este reptil. Los atenienses conservaban siempre uno vivo, como protector de su ciudad. Atribuían a las serpientes una virtud profética y observaban religiosamente todos sus movimientos, que eran interpretados como señales de la voluntad de los dioses. Representaban algunas veces a los genios bajo la figura de una serpiente. Este animal, según Macrobio, era el símbolo ordinario del Sol. También lo era de la medicina y de los dioses que la presidían, como Apolo y Esculapio. La serpiente enroscada y formando un círculo, era el símbolo de la reflexión. Era también el atributo de la Salud, la Envidia, los Remordimientos, los Pesares, etc.. Los reptiles eran honrados por algunos pueblos como los dioses Penates. Ofrecíanles en sacrificio leche y huevos, y estaba prohibido bajo pena de muerte causarles el menor mal. El culto de las serpientes se hallaba en otro tiempo establecido en los pueblos de Lituania, Estonia, Livonia, Prusia, Curlandia y Samogitia. Los labradores de Livonia miraban a estos reptiles como dioses tutelares de sus rebaños y les presentaban leche a modo de ofrenda. En Grecia reciben forma de serpiente diversos dioses y seres mitológicos: Pitón, Tifón, Crecrops, Erictonio, Artemisa, Cibeles, Dioniso, Agatodaimon, Medusa, Aqueloo, Abisteo, Cadmo, Caduceo, Esaco, Euménides, Eurídice, Laocoonte, Latona, Medusa, Prudencia, Pito, Salud, Saturno, Tiresias. Se han conservado suficientes restos arqueológicos y documentales que indican que, para muchos helenos, entre el siglo VIII y el V a.C., el hombre, tras su muerte, se dirigía a un infierno con aspecto de mansión, gobernado por Hades y Perséfone, privado por completo de luz y rodeado de agua, lugar que aparece descrito por Homero en la Odisea. Los griegos percibían la vida en el Hades como una vida insensible, sin gozos y sin sufrimientos, sin ninguna clase de recuerdo, ni capacidad verbal para poder transmitirlos. Homero sitúa el reino de las "inanes almas de los difuntos" al otro lado del océano, según se navega hacia Occidente. Este infierno acuático está descrito en la Rapsodia V de la Odisea. Llegar a él era muy peligroso. Podría hacerse montado en un barco, tal como llega Ulises, siguiendo las indicaciones de la hechicera Circe. Dentro de la barca de Caronte, como lo hacen la mayoría de los difuntos. O, quizá, montado a lomos de espantosas serpientes marinas, como aparece representado en una escultura del primer clasicismo, actualmente en el Museo de Regio Calabria, en la que se representa a uno de los Dióscuros, sea Hipnos o Thanatos, en el momento en que llega a la mansión tenebrosa. Algunos difuntos se aparecen a los mortales con forma o aspecto de serpiente, como Anquises, padre de Eneas, quien, en el canto V de la Eneida, sale de su tumba para alimentarse con las ofrendas sacrificadas por su hijo, durante las honras fúnebres que le tributa. Con el tiempo, el antepasado familiar con aspecto de serpiente pasó a ser el "genius locii", espíritu protector de una casa, una familia o un individuo. Cadmo, hijo del rey fenicio Agenor y hermano de Europa, era considerado por los griegos un héroe civilizador. Siendo joven había matado a una terrible serpiente, criada por Ares, que tenía la cabeza cubierta de escamas amarillas y asolaba la tierra sembrando la muerte. Al plantar los dientes de la serpiente, como si fueran semillas, Cadmo dio origen a una raza de valerosos guerreros, los cinco linajes de la ciudad de Tebas. Dado que Cadmo era nieto de Posidón, los dioses le dieron por esposa a Harmonía, hija de Ares y Afrodita. La boda entre Cadmo y Harmonía simboliza el profundo amor que el hombre griego profesaba por el orden, la razón, el equilibrio y la belleza. Llegados a una cierta edad, ambos esposos fueron metamorfoseados en serpientes para habitar eternamente entre los dioses, en algún lugarde los Campos Elíseos. La asociac¡ón mental que convierte a la serpiente en un elemento iconográfico clave para la explicación del proceso de ascesis, desde un mundo inferior a una realidad superior, influyó mucho en los conceptos fundamentales de la filosofía platónica. La mordedura de la serpiente suele ser venenosa, en mayor o menor grado, extremadamente agresiva y siempre dolorosa. El veneno de un áspid provoca la muerte de la bella Eurídice en brazos de su amado Orfeo, el mismo día de su boda. )o( Ver, Arar-t.

Serpiente alada

Se han propuesto diferentes hipótesis de identificación: )o( a) cobras (Uraeus aspis), que en la iconografía religiosa eran representadas con alas )o( b) langostas, que serían consideradas serpientes por la tradición popular a partir de los ejemplos iconográficos de ofidios voladores )o( c) reptiles voladores (el Draco volans del sudeste de Asia).

Serptentrión

(latín, septentrio (septem, siete y trio, buey). Los astrónomos romanos llamaban Septentrium "siete bueyes", a las siete estrellas brillantes que conforman la constelación popularmente conocida como El Carro.

Serqit

Selkit (fue hija de Re y esposa de Horus, identificada a veces con Sesheta o con Isis. Simbolizaba el calor abrasador del sol y se ….).

Serra

Entre la 2ª y 3ª catarata del Nilo, fortaleza del Imperio Medio, en la margen oriental, cubierta por las aguas. El templo de Ramsés II fue trasplantado de Serra oeste (Akasha) a Jartum, mientras quedaban sumergidas la colonia y algunas capillas. Hoy, en Sudán.

Serrata del patriciado

Ver, Conflicto patricio-plebeyo (a partir de la segunda mitad del siglo VIII a.C., durante la época monárquica romana, se produjo el proceso de formación del patriciado cuando un grupo de familias logró ….).

Serratio

Sextantio (ciudad romana de la Galia Narbonense, situada en la Vía Domitia).

Serreo

"fuerte Serreo". Ciudad griega de la Propóntide, en Tracia. Fue atacada por Filipo II de Macedonia en el año 346 a.C. junto a las plazas de Hierón Oros, Dorisco y Serrio. Entonces pertenecía al rey de Tracia Cersobleptes y los atenienses habían enviado tropas bajo el mando de Cares para defender Hierón Oros y Serreo, pero Filipo acabó tomando las poblaciones citadas. Perteneció a la Liga de Delos puesto que aparece en registros de tributos a Atenas de los años 428/7, 421/20 y 418/7 a.C.. Hacia el año 200 a.C., Serreo fue una de las ciudades tomadas por Filipo V de Macedonia en el marco de la llamada Guerra cretense. Hoy, Maki, Grecia.

Serreo

Promontorio en la costa de Tracia a poca distancia de Dorisco, a unos 2 km al oeste de Zona. Hoy, en Turquía. )o( MITOLOGÍA.- Famoso porque unas bacantes tracias despedazaron allí a Orfeo, al negarse a tener trato con mujer alguna tras haber perdido a su esposa Eurídice.

Serses

Jerjes.

Sertapsuruhi

Hija del Mar, hitita, unida a Kumarbi para engendrar a Hedammu.

Sertorio

Quinto (Quintus Sertorius) (ca.123-72 a.C.). Destacado político y militar romano de finales de la República. Nacido en Nursia, una ciudad del territorio sabino, en el seno de una familia ecuestre, destacó pronto como buen orador. Pero su prestigio vendría sobre todo de sus intervenciones, a las órdenes de Mario, en las batallas de Arausio (105) y Vercellae (102). Según las fuentes, en este año Sertorio había entrado en el territorio de los teutones para conocer sus movimientos aprovechando sus conocimientos de la lengua celta. Posteriormente sirvió como tribuno militar en Hispania bajo Tito Didio (97 al 93). En el 90 fue nombrado cuestor, permaneciendo en la Galia Cisalpina. Poco tiempo después tomaría parte en la guerra social en calidad de legado. Durante la guerra civil se declaró enemigo de Sila, mandando, según nos dice Apiano, una de las cuatro legiones que ocuparon Roma bajo el gobierno de Mario y Cinna. No obstante, pese a esta colaboración, se mostró contrario a las ejecuciones que siguieron al establecimiento de este gobierno, manteniendo una postura independiente durante el régimen de Cinna. En el 83 viajó a Hispania en calidad de pretor, pero en los años siguientes, con Sila ya en el poder, Sertorio se convirtió en un rebelde que dirigió desde Hispania la lucha contra el dictador. Durante esta etapa trató de atraerse a las tribus indígenas de la península mediante el trato afable, el alivio de los tributos y el levantamiento de la obligación de alojar a los soldados en sus poblaciones. Para defender la península situó a Livio Salinator con 6.000 hombres en el paso pirenaico, estableciendo probablemente una segunda línea defensiva a la altura del Ebro. Sin embargo el ejército de C. Annio Lusco, en el 81, logró vencer a Livio Salinator, ante lo cual Sertorio optó por embarcarse en Cartago Nova y abandonar temporalmente Hispania. Las fuentes, en ocasiones poco fiables, mencionan la colaboración de Sertorio con piratas cilicios en acciones contra las islas de Ibiza y de Plana y, posteriormente, contra la costa Mauritana. Aquí venció a la guarnición romana mandada por Pacciano, que Sila había enviado en ayuda de Ascalis, vasallo del rey de Mauritania, y poco más tarde puso sitio a la ciudad de Tingis, que cayó en su poder. En la primavera del año 80, Sertorio se encontraba nuevamente en la península. Desembarcado en Baelo, su cómoda victoria sobre el propretor Cotta explica que se le uniera un importante contingente de infantes y jinetes. Tras cruzar el Guadalquivir e imponerse con facilidad a las legiones del nuevo propretor de Sila, Fudidio, pudo alcanzar la Lusitania (finales del 80). Al año siguiente, Sila, preocupado por el curso de los acontecimientos en la Hispania Ulterior, decidió enviar a la península a Q. Cecilio Metelo Pio, en calidad de procónsul de la Ulterior al frente de dos legiones. El enfrentamiento entre ambos ejércitos tuvo lugar, a lo largo del 79 y 78, en el sur de Lusitania, Sertorio supo actuar con acierto pese a la inferioridad numérica de sus efectivos. Envió a su lugarteniente Hirtuleyo a detener las tropas del gobernador de la Citerior, M. Domicio Calvino que acudía en ayuda de Metelo siguiendo la línea del Tajo. Hirtuleyo no sólo venció a Calvino cerca de Consabura, sino que, desplazándose más hacia el Este, derrotó al procónsul de la Narbonense L. Manlio. Por su parte, la tropas de Sertorio lograron romper el cerco que Metelo había puesto a la ciudad de Lacóbriga, obligando a éste a replegarse a la zona del Guadiana. En el año 77, Sertorio ordenó regresar a Hirtuleyo a la Lusitania, cuya defensa le fue encomendada, en tanto que él se dirigió con sus tropas al valle del Ebro. Logró en este mismo año vencer la resistencia de algunas ciudades que aún no habían formado parte de las conquistas de Hirtuleyo, como Caracca y Contrebia, estableciendo finalmente su cuartel de invierno de Castra Aelia, quizá en la desembocadura del Júcar. En este mismo año, Marco Perpenna unió sus tropas a las de Sertorio, engrosando así un ejército de 20.000 infantes y 1.500 jinetes que le permitía dominar la casi totalidad de la Hispania Citerior, Tampoco renunció Sertorio a reordenar el territorio sometido a su control, creando un Senado formado por los exiliados romanos, fundando una escuela en Osca para la educación romana de los hijos de la aristocracia indígena y entrenando a las tribus celtíberas conforme a las tácticas militares romanas, En el año 76 inició Pompeyo, al frente de un ejército de 50.000 infantes y 1.000 jinetes, su campaña contra Sertorio en Hispania. En este mismo año, Pompeyo fracasó en su intento de tomar Lauro, pero un año después, gracias a la colaboración de los dos procónsules, el curso de la guerra comenzó a cambiar: Metelo logró destruir el ejército de Hirtuleyo probablemente en las inmediaciones de Segovia, aunque Metelo ya había obtenido una victoria sobre él un año antes en Itálica, y socorrer a Pompeyo, que si bien había logrado conquistar la ciudad de Valentia tuvo un desafortunado enfrentamiento frente al ejército de Sertorio en el río Sucro. En el 74, Pompeyo y Metelo avanzaron en dos frentes: el primero por el valle del Duero hacia el oeste y el segundo en el frente oriental, a lo largo del valle del Jalón, asediando los puntos fuertes de Sertorio, destruyendo los campos y tratando de atraerse a la población indígena. Las dificultades de Sertorio parecen venir confirmadas por el pacto suscrito con Mitrídates VI, rey del Ponto y eterno enemigo de Roma quizá ya a finales del 75. Pompeyo y Metelo se unieron, a finales de esta campaña, en su intento de tomar Calagurris, ciudad defendida personalmente por Sertorio. El fracaso del ambos les obligó a retirarse y esperar, tras el invierno, a una nueva campaña. A lo largo del año 73, Pompeyo, sin la ayuda ya de Metelo, llevó a cabo una intensa campaña de conquistas en la Celtiberia, lo que obligó a Sertorio a hacerse fuerte en el valle del Ebro, especialmente en las ciudades de Ilerda, Osca y Calagurris. Las plazas fuertes de Sertorio en el Levante, Tarraco, Dianium, también cayeron durante estos meses. Finalmente, ya en el año 72, una conspiración de sus más directos colaboradores, encabezada por Perpenna, puso fin a su vida. Pompeyo no tuvo dificultades para derrotar a Perpenna, que pretendió seguir al frente del ejército de Sertorio, así como en liquidar los últimos reductos sertorianos en la Citerior. La personalidad de Sertorio fue presentada de forma muy distinta tanto por la tradición antigua (Plutarco es favorable a su figura, mientras Apiano es contrario a ella) como por la moderna historiografía.

Seruitio

Servitium (población romana de Pannonia Inferior. En la Geografía de Ptolomeo se habla y está indicado en el mapa, de un lugar llamado Serbinon o Serbinum. En el Itinerario de Antonino, se escribe ….).

Servare de celo

Término de augurio, tomado de los fenómenos que aparecían en los aires como relámpagos, truenos y otras señales extraordinarias y repentinas, que los augures observaban en los cielos. Este augurio era el más solemne de todos.

Servator

"salvador". Sobrenombre de Júpiter y de Baco.

Servatrix

Sobrenombre de Prosérpina.

Servi poenae

Esclavos sin dueño como consecuencia de haber sido condenados a trabajar en las minas o a luchar en el circo. La condena de la esclavitud no podía aplicarse a los ciudadanos romanos dentro de la ciudad de Roma, sino que los condenados debían venderse al otro lado de las fronteras (trans Tiberim). Ver, Servile caput.

Serviano

Lucio Julio Urso (Lucius Iulius Ursus Servianus) (ca.47-136). Cuñado del emperador Adriano por su matrimonio con la hermana de este, Elia Domicia Paulina. Serviano era unos treinta años mayor que Adriano y se vio involucrado con él en una disputa sobre su sucesión. Fue cónsul quizá en el 93 y sucedió a Trajano como gobernador de Germania Superior (98). Participó con Trajano en la Primera Guerra Dacia y desempeñó un consulado completo con Sura en el 102. Trajano parece haber pensado en él como uno de los candidatos a la sucesión. Quizá por ello las relaciones con su cuñado una vez en el trono no fueron muy estrechas: Adriano no concedió a su hermana honores especiales cuando murió (130) y Serviano fue de los últimos miembros del círculo imperial en recibir el honor de un nuevo consulado (134), Cuando Adriano adoptó a Lucio Aelio, Serviano y su yerno (o su nieto) mostraron su disgusto, y el emperador, ya enfermo, ordenó la muerte de ambos, a pesar de que el nonagenario Serviano manifestó repetidas veces su inocencia. Detrás de este sangriento incidente posiblemente esté por un lado la esperanza de Serviano de que su descendiente fuera el sucesor de Adriano, y por otro, los temores de éste de que ambos se lo pusiesen difícil a Lucio Aelio. Persuadió a Trajano para que recompensara a Plinio el Joven con la exención de impuestos reservada a los padres de tres hijos.

Servidor del Alma

Servidor del Ka (existían un grupo de sacerdotes y sacerdotisas funerarios, presentes desde el Imperio Antiguo, denominados Hemut-Ka en el Imperio Antiguo. Formaban una casta diferente, los ….).

Servidor del dios Amón

(Hem neter). Miembro de la clase sacerdotal perteneciente al Bajo clero. Conocidos como Simples Profetas, en definitiva, el grupo más cuantioso de entre los sacerdotes que se encontraban en el santuario. Estaban dirigidos por un Supervisor de los Servidores, asistido por un Inspector de los Servidores del Dios.

Servidor del Halcón

Sirviente sacerdotal egipcio, del templo de Horus de Edfu.

Servidor del Ka

Existían un grupo de sacerdotes y sacerdotisas funerarios, presentes desde el Imperio Antiguo, denominados Hemut-Ka en el Imperio Antiguo. Formaban una casta diferente, los Servidores del Ka o Servidores del Alma y vivieron en la orilla occidental. Estos eran los herederos de los antiguos sacerdotes funerarios, personajes que al principio combinaban sus ocupaciones con el culto funerario del difunto y que más tarde fueron profesionales que a cambio de sus servicios recibían un pago en especie. Al menos desde el Imperio Medio, el cargo pasaba de padres a hijos, heredándolo el primogénito que a su vez se comprometía a legar sus privilegios a su hijo mayor y así sucesivamente. Los Servidores del Ka formaban un clero independiente al servicio de los dioses del Más Allá, Anubis y Osiris. Se encargaban de los funerales, el entierro y buen funcionamiento del culto al difunto tras la muerte, mediante la presentación de ofrendas y sacrificios en favor del finado. Todo esto podía ser llevado a cabo gracias al antiguo sistema de donaciones, que les facultaba para disfrutar de ciertas posesiones. Podían pertenecer al culto funerario de más de un finado y utilizar las ofrendas "físicas" para el servicio de todas aquellas fundaciones a las que estuvieron adscritas. Esto no supon¡a ninguna "falta de respeto" hacia los fallecidos. Estaban distribuidos de forma similar a los Servidores del Dios, es decir, tenían una directiva a la cabeza y un grupo, más numeroso, formado por sacerdotes de rango menor, muchos de los cuales se hicieron enterrar en simples pozos que distan mucho de los enterramientos que ocuparon los Sacerdotes Funerarios de Alta jerarquía. Otra función que les era encomendada consistía en la reconstitución de los vendajes de los cuerpos que habían sido profanados. En la época Baja, fueron denominados Escanciadores de Agua, (en los textos griegos los Choachytae), título que puede aludir a la función de renacimiento y purificación de este elemento; es en este momento cuando este puesto específico se convierte completamente en hereditario. Curiosamente, los Servidores del Ka aparecen en escenas rituales de circuncisión, como por ejemplo en la tumba de Anjmahor en Sakkara, y precisamente era a ellos a los que se le encomendaba esta operación.

Servile caput

Paulo se refiere a servile caput u hombre esclavo que no tiene derecho alguno. En derecho justinianeo se impone la idea de que sólo es persona aquél que es reconocido como tal por el derecho o quien tiene personalidad jurídica. Así, en comparación con el texto de Paulo, que menciona el servile caput, Justiniano afirma que el esclavo nullum caput habuit. Ver, Servi poenae.

Servilia

(siglo I a.C.). Nacida ca.100 a.C., fue una mujer ambiciosa para su familia, los patricios Servilios. Servilia era hija de Cepión, Quinto Servilio, el cuestor del 100 a.C., y de Livia, la hermana de Catón de Utica. Se casó con M. Junio Bruto, con quien tuvo a M. Junio Bruto, el asesino de César. Su segundo marido fue Décimo Junio Silano, con quien tuvo tres hijas, casadas respectivamente con P. Servilio Isáurico, M. Emilio Lépido, el triunviro, y Gayo Casio, el asesino de César. Servilia fue amante de César durante muchos años, y algunos sospecharon que Bruto era hijo de aquel. Odiaba a Pompeyo y ganó dinero con la venta de las propiedades de este en el 48. Tras el asesinato de César tomó parte en los planes de los conspiradores y presidió una discusión familiar en Antium que incluía a Bruto, Casio y Cicerón. Servilia desapareció de la vida pública tras la batalla de Filipos.

Servilio

Cayo (siglo V a.C.). Fue desterrado por haber matado con su propia mano a Espurio Melio. Desterrado por aquella muerte, fue amnistiado poco después y nombrado cónsul. Lo fue desde 438 hasta 427.

Servilio

Cayo Gemino (siglo II a.C.). Tribuno del pueblo, muerto en 180. Fue, sucesivamente, cónsul, dictador y soberano pontífice. Defendió a Sicilia de las incursiones cartaginesas.

Servilio Gemino

(Cneo Servilius Geminus) (siglo III a.C.). Siendo cónsul en el 217, envió algunos refuerzos a su colega Flaminio poco antes de la batalla de Trasimeno. El dictador Fabio Máximo le encomendó la vigilancia de las costas, cometido que llevó a cabo con éxito, En el 216 cayó en la batalla de Cannas frente al ejército cartaginés.

Servilio Noniano

Marco (siglo I). Notable historiador romano, cuya obra está perdida. Cónsul en el 35.

Servilio Rulo

(P. Servilius Rullus) (siglo I a.C.). Elegido tribuno de la plebe para el año 63, presentó el 10 de diciembre del 64, instigado por César y Craso, una rogatio de objetivos sociales de gran alcance pero con una clara intencionalidad política: preveía el reparto del ager publicus de la zona de la Campania entre gran número de beneficiarios en calidad de colonos así como, siendo aquél insuficiente, la compra de nuevos terrenos con fondos públicos. Para su aplicación se crearía una comisión de diez miembros elegidos por el pueblo con amplios poderes por un período de cinco años. Dicha concentración de poder para utilizar fondos públicos, era comparable a la que detentaba el Senado o a la que disfrutaba entonces Pompeyo. Los discursos de lege agraria del entonces cónsul Cicerón dejaron al descubierto las verdaderas intenciones de quienes, con Rulo, ambicionaban el control del poder político, lo que obligó al tribuno a retirar el proyecto.

Servilio Silano

Marco (siglo II). Era natural de Hippo Regius, Hipona, cercana a Cirta. Cónsul en los años 152 y 188.

Servilio Vatia

Publio (Publius Servilius Isauricus). Hijo de Servilio Vatia Isáurico, el cónsul del 79. Apoyó hacia el año 60 en el Senado la política de Catón. Pretor en el 54 se unió poco después al partido de César (ca.50) compartiendo con él el consulado en el año 48. Del 46 al 44 desempeñó el cargo de procónsul de Asia. Tras la muerte de César entró en relaciones con Octavio, quien le entregó su hija como mujer, siendo elegido cónsul nuevamente en el año 41.

Servilio Vatia Isáurico

Publio (Publius Servilius Vatia Isauricus) (134-44 a.C.). Soldado y político romano. Tribuno de la plebe hacia el año 98, pretor en el 93 y propretor en el 92 probablemente en Cerdeña o en África, celebró de regreso a Roma, un triunfo en el 88. En el 87 se presentó sin éxito a la elecciones consulares como candidato de Sila. Tras una derrota frente a Mario en Ariminum, en el 82, venció a los seguidores de Cinna en la batalla de Clusium, desempeñando poco después el consulado (79). Tras su consulado del año 79 desempeñó un mando de cinco años contra los piratas de Cilicia. Obtuvo su sobrenombre por sus victorias sobre los isaurios y celebró un triunfo a su regreso a Roma. No pudo conseguir el puesto de Pontífice Máximo el año 63 contra la candidatura de Julio César, pero fue censor el año 55.

Servio

(M. Servius) (ss. IV-V). Gramático latino. Servio aparece como uno de los personajes de las Saturnalia de Macrobio, pero no se sabe nada de su vida. Fue el autor de un detallado comentario sobre los trabajos de Virgilio del que se conservan dos versiones, de las cuales la más larga incorpora materiales de otros eruditos, entre los que figura Donato. Pensada para usarse en escuelas, se concentra en temas de gramática y estilo, pero también tiene muchos elementos de interés anticuario.

Servio

Sulpicio (siglo I a.C.). Amigo de Cicerón (éste le dedica varios capítulos en el Brutus), fue autoridad máxima en Derecho civil y como tal se le cita en el Digesto.

Servio Tulio

(siglo VI a.C.). Sexto rey de Roma (578-534 a.C.), después de Rómulo (y Tito Tacio), Numa, Tulio Hostilio, Anco Marcio y Tarquino el Antiguo. La historia de su reinado está lo bastante impregnada de leyenda para que pueda figurar en la mitología. Se contaba que era hijo del lar de la casa, que se había unido con una esclava llamada Ocrisia, en la mansión de Tarquino el Antiguo, en forma de un falo de ceniza (Ver, Lares). Otra versión hacía de él el hijo póstumo de Servio Tulio, el cual reinaba en Cornículo al caer la ciudad en poder de Tarquino y los romanos. Su madre lo llevaba todavía en su seno cuando fue muerto Servio padre, y el hijo nació en Roma, donde la mujer era cautiva de Tarquino. Un día, mientras dormía el pequeño Servio, su cabeza apareció rodeada de llamas. La reina Tanaquil impidió que despertasen al niño y que se tratase de apagar el fuego. Y cuando el pequeño despertó, la llama se extinguió por sí sola. Tanaquil interpretó el fenómeno como un presagio de gloria, y desde entonces ella y su marido Tarquino educaron al hijo de su esclava con el mayor esmero. Llegado a la edad viril, Tarquino lo casó con su propia hija y, lo designó como su sucesor. Tarquino fue asesinado por los hijos de Anco o por el mismo Servio Tulio ayudado por los hermanos Vibenna, príncipes de la ciudad etrusca de Vulci. Posteriormente, Servio hizo ratificar su elevación al trono por una elección popular. Su figura contiene algunos elementos enigmáticos, especialmente respecto a su origen (¿etrusco, romano, esclavo?) y a la peculiar orientación de su política a favor de unos u otros grupos sociales. Dionisio de Halicarnaso los considera "extranjero y sin patria", lo que se corresponde bien con una tradición latina tardía, recogida por Justino, que lo identifica como "servus Tuscorum", esto es, "esclavo de procedencia etrusca". Según la tradición etrusca, de la que el emperador Claudio se hizo eco, era un etrusco llamado Mastarna (Macstrna). En fin, el origen latino de Servio no podría descartarse, puesto que es el que más se ajusta al contexto político de la época de rivalidades entre la nobleza de las ciudades latinas y etruscas por controlar el trono romano. Llegado a rey a la muerte de Tarquino, emprendió la reorganización de la sociedad romana. Dividió a los ciudadanos en cinco clases "censatarias", persistiendo este sistema hasta el fin de la República y sobrevivió incluso bajo el Imperio. Es muy probable que la organización de las clases servianas sea muy posterior al siglo VI, pero es muy significativo que la tradición haya hecho instaurador de ella al rey de origen servil, que habría osado, si no romper los viejos cuadros sociales, por lo menos superponerles una jerarquía basada en la riqueza. Es de notar cómo se unía al nombre de Servio un trabajo de organización administrativa cuyas consecuencias se habían desarrollado a través de toda la historia de la República; con él, la ciudad, hasta entonces formada de elementos independientes de la fortuna y de la residencia, se encontró de golpe fijada en su mismo suelo y también como laicizada. Resulta indudable que las reformas internas llevadas a cabo por Servio, tanto en el ámbito de las tribus como en el del ejército centuriado, supusieron la reorganización social y política de la primitiva comunidad romana. Pero no parece que este rey haya podido librarse de las exigencias del grupo patricio que le había encumbrado al trono. En efecto, la organización centuriada favoreció claramente a este grupo aun cuando otros quedaron también representados. La obra de Servio puede ser considerada como una tercera fundación, esta vez en el plano de la vida política. Es a él a quien se atribuye la creación del census. Las reformas servianas fueron acompañadas de una extensión material de la ciudad, y, al decir de los historiadores antiguos, de la construcción de un recinto continuo, que llevó el nombre de muro serviano. La reforma serviana testimonia, bajo diferentes aspectos, un solo pensamiento directriz: sustituir a los antiguos cuadros religiosos por una doble organización a la vez censataria y topográfica. Servio realizó un verdadero sinecismo: dotando a la ciudad de un recinto común tradujo sobre el terreno la unidad de Roma, que consagraba ya la división en clases y la distribución en tribus geográficas. Es seguramente difícil pretender que esta reforma fuese verdaderamente la obra de un solo hombre, pero no se puede negar a los historiadores antiguos, que han dado consistencia a la figura del rey Servio, una visión clara y coherente de lo que fue el nacimiento de Roma como ciudad y como Estado. Su hija Tulia le hizo asesinar. Le sucedió Tarquino el Soberbio. Ver, Censo, Censatario.

Serviodunum

Sorviodunum (asentamiento romano de la Britannia Secunda, mencionado en muchos libros antiguos).

Serviodurum

Sorviodurum (población romana de Retia, en el noreste de Vindelicia, a orillas del Danubio, fundada en el lugar de un asentamiento prehistórico y celta. Estaba en la ….).

Servitii

Servitium (población romana de Pannonia Inferior. En la Geografía de Ptolomeo se habla y está indicado en el mapa, de un lugar llamado Serbinon o Serbinum. En el Itinerario de Antonino, se escribe ….).

Servitium

Población romana de Pannonia Inferior. En la Geografía de Ptolomeo se habla y está indicado en el mapa, de un lugar llamado Serbinon o Serbinum. En el Itinerario de Antonino, se escribe como Servitium. En la Tabula Peutingeriana figura como Seruitio, en la Notitia Dignitatum como Servitii, y en el Anónimo de Rávena como Serbitium. En época romana, fue un importante cruce de caminos entre el este y el sur de los Balcanes, es decir, un puerto para la flota fluvial romana, que habla por sí mismo acerca de la importancia estratégica del asentamiento. Hoy, Gradiska, entidad de la República Srpska, al norte de Bosnia y Herzegovina. Ver, Berginium.

Servitutes

Restricciones existentes sobre la propiedad de la tierra a favor de los territorios colindantes, tales como el derecho de paso, la extracción de agua o la imposibilidad de construir algo que obstruyera la luz del edificio colindante, dentro del derecho romano.

Ses

Sexi (fue en su origen un pequeño enclave fenicio llamado "Sexi". Su historia se inicia en el 1.500 a.C., con la presencia de las gentes de la cultura argárica de ….).

Sesac

Hedjeperre-Setepenre Sesonquis I ((siglo X a.C.). Faraón (945-924) del Tercer Período Intermedio y de la Dinastía XXII (945-715). En los últimos años de la Dinastía XXI, se registra un ….).

Sesach

Diosa del reposo, honrada en Babilonia.

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