Os damos la bienvenida al Diccionario de Historia Antigua y Mitología más completo de Internet.

Introduce la palabra que quieras consultar, selecciona el tipo de búsqueda (Todos los campos, Palabra o Descripción) y haz clic en "Buscar".

- Cuando realizas una consulta de un término ten en cuenta que el buscador mostrará un listado alfabético de las palabras exactas y también de aquellas palabras que contengan dicho término.

- Una vez hayas realizado una búsqueda, si has navegado por distintas páginas o has entrado a explorar el listado por letras es aconsejable pulsar el recuadro "Anular" antes de realizar una nueva consulta.

Página 1183 - 1322 Palabras 59101 al 59150 de 66095

Palabra   |   Descripción

Tabletas Iguvine

Tabulae Iguvinae (tablillas de bronce de diferentes tamaños, descubiertas durante el Renacimiento en Iguvio. Escritas en el antiguo idioma umbro y por lo ….).

Tablilla de Bembo

Mensa Isiaca (tableta elaborada en bronce, con esmaltes e incrustaciones de plata).

Tablilla de los destinos

Atributo de Enlil, en acadio Bel o Il-Lil, dios del panteón sumero-acadio, cuya prerrogativa era fijar la suerte de los hombres, poseyendo a tal fin estas tablillas. La tablilla, en escritura cuneiforme, impresa con sellos cilíndricos, era considerada un documento legal inalterable. Confería a su poseedor el poder de determinar los destinos del mundo. Era uno de los objetos cuya posesión garantizaba al dios sumerio Enlil su posición suprema como gobernante del universo y controlador de los asuntos de hombres y dioses.

Tablilla de maldición

Era una tablilla en la que se pedía a uno o más dioses que dañasen a alguien, con frecuencia como venganza. Fue un medio frecuente para maldecir en el mundo grecorromano, Se escribían los textos en finas hojas de plomo que posteriormente se enrollaban, doblaban o clavaban. Estas tablillas se colocaban normalmente bajo tierra, ya fuera enterrándolas en tumbas, arrojándolas a manantiales, pozos o piscinas, escondiéndolas en santuarios subterráneos, o incrustándolas en las paredes de los templos. También se usaban para hacer conjuros de amor, colocándolas el enamorado dentro de la casa de la persona a la que amaba. En ocasiones aparecieron junto a pequeños muñecos o figuritas (Ilamadas erróneamente "muñecos de vudú"), a las que también clavarían las uñas. Las figuritas se parecían al sujeto al que se quería hacer la maldición y a menudo tenían atados los pies y las manos. No todas las tablillas eran de plomo, pero sí la gran mayoría de las encontradas. También se escribían maldiciones sobre papiro, cera, madera u otros materiales maleables con menor probabilidad de conservación y por tanto de ser encontrados en una excavación arqueológica. Normalmente, los textos de las tablillas de maldición estaban dirigidos a los dioses infernales o liminares, como Hermes, Caronte, Hécate y Perséfone / Proserpina, a veces a través de la mediación de una persona fallecida, probablemente aquél en cuya tumba se depositaba la tablilla. Sin embargo, algunos textos no invocaban a los dioses, sino que se limitaban a listar a aquellos a los que se quería maldecir, junto a los delitos o razones en que se basaban para ello, y/o las desgracias que habrían de sufrir las víctimas. En algunas tablillas no figuraban nada más que los nombres de los malditos, lo que hace suponer que el que llevó a cabo el conjuro les maldijo también oralmente. Pero las tablillas de maldición no siempre contenían conjuros malignos, sino que a veces se usaban también para ayudar a los muertos. Aquéllos en cuyas tumbas se depositaba una tablilla de maldición normalmente habían muerto a una edad muy temprana o de manera violenta, y se suponía que la tablilla ayudaría a sus almas a descansar en paz a pesar de las circunstancias de su muerte. A menudo el lenguaje que da contexto a esos escritos está relacionado con la justicia, ya sea a través del listado de los delitos de la víctima con gran detalle, dejando la responsabilidad de castigarlos a los dioses, o mediante el uso de formas indefinidas ("quien quiera que cometiese este delito"), o condicionales ("si es culpable"), o incluso dentro de un futuro condicionado ("si alguna vez rompe su palabra"). Con frecuencia, se escribían conjuros adicionales en esas tablillas de maldición, como Bazagra, Bescu o Berebescu, en lo que parece ser un intento de dotar a la maldición de eficacia sobrenatural. Muchas de las que se descubrieron en Atenas se refieren a juicios y maldicen al litigante contrario, pidiendo ("que él...") que no actuase bien durante el juicio, que olvidase sus palabras, que se trabara, etc.. Otras maldiciones piden una mala vida sexual, o son escritas contra ladrones, o rivales en los deportes o negocios. Aquellas tablillas dirigidas a ladrones o criminales habrían sido de carácter más público y aceptable; algunos estudiosos se niegan incluso a tildar de tablillas de "maldición" a textos tan "positivos", prefiendo llamarlas "peticiones judiciales". Se han encontrado alrededor de 130 tablillas de maldición en Aquae Sulis, la actual localidad inglesa de Bath, un antiguo balneario donde muchas maldiciones estaban relacionadas con el robo de la ropa de los bañistas. Asimismo, se han descubierto también más de 80, alrededor y dentro de los restos de un templo cercano dedicado a Mercurio, en West Hill, Uley, lo que convierte al suroeste de la isla de Reino Unido en uno de los mayores centros para encontrar defixiones latinas. En el Antiguo Egipto, los llamados "textos execratorios" aparecieron alrededor de la época de la Dinastía XII y listaban nombres de enemigos escritos en figuritas de arcilla o cerámica que fueron aplastadas y enterradas bajo un edificio en construcción, o en un cementerio. Cuando los historiadores estudian las tablillas de maldición tienen en cuenta la totalidad de la tradición mágica. Según algún historiador, la sociedad grecorromana usaba la magia para controlar la naturaleza. Por lo general, se está de acuerdo en que la mayoría de las personas usaban tablillas de maldición por varios motivos, desde echar maldiciones hasta hacer conjuros amorosos o adivinar el futuro. El estudio de la tradición mágica y las tablillas de maldición es vital para comprender las actividades de la sociedad grecorromana porque todos sus miembros usaban la magia independientemente de su clase o posición económica. Se han descubierto alrededor de 1.600 tablillas de maldición, escritas sobre todo en griego. De esas tablillas, 220 se localizaban en la región del Ática. La mayoría de estas tablillas estaban escritas en varios idiomas o eran difíciles de interpretar o leer. Las primeras tablillas de maldición se descubrieron en Selinunte, la mayoría de principios del siglo V a.C.. Muchas de las que se escribieron durante este período estaban dirigidas a la personas a las que denunciaban. Posteriormente se descubrieron tablillas que se usaban para maldecir a enemigos o hacer conjuros de amor. Mientras los antiguos griegos habrían temido el poder de estas tablillas, algunos historiadores han comparado su uso con insultar a alguien verbalmente en la época actual. Escribían estas tablillas en un ataque de rabia, de envidia contra un rival en los negocios o en los deportes, o por obsesionarse patológicamente con conseguir el amor de quien estaban enamorados. Cuando se empezaron a investigar estas tablillas, había una seria duda sobre si éstas provenían realmente de la Antigua Grecia o no. La mayoría de los historiadores creían que la sociedad griega era muy sofisticada, y que sus gentes sobreponían la razón a la superstición. A finales del siglo XX se descubrieron objetos que arrojaron luz sobre el papel que tenía la magia en las vidas de los ciudadanos griegos de todas las clases sociales. La mayor subsección de este tema es la magia erótica. Existe un debate acerca de si era una práctica exclusivamente masculina o si ambos sexos la practicaban por igual. La respuesta parece la segunda opción, ya que las mujeres enamoradas tenían menos posibilidades de expresar sus emociones en la sociedad griega. Los eruditos discuten sobre los posibles motivos que les llevaban a valerse de la magia erótica, que ofrecía soluciones para el amor no correspondido, controlar sexualmente a la víctima, ganancias monetarias y un mayor reconocimiento social. Los conjuros de amor tenían una base similar en todo el mundo mediterráneo, que se podía reajustar según las diferentes situaciones, usuarios y víctimas. Investigaciones recientes han demostrado que las mujeres usaban tablillas de maldición para hacer magia erótica mucho más de lo que se pensaba en un principio, aunque la mayoría de las tablillas de que se disponen fueron escritas por hombres. Ver, Sortilegio, Magia.

Tablilla de maldición de Pella

La Tablilla de maldicion de Pella es una maldicion o hechizo griego inscrita en una plancha de plomo, que data del siglo IV o III a.C.. Fue encontrada en Pella (Macedonia) en 1986. Es posiblemente el único texto atestiguado del antiguo idioma macedonio. Es un hechizo mágico o conjuro de amor escrito por una mujer, posiblemente Ilamada Dagina, cuyo arnante Dionysophon "la voz de Dioniso" esta aparentemente a punto de casarse con Zetimas o Thetima "la que honra a los dioses". Dagina invoca a Makrón y a los demonios, para conseguir que Dionysophon se case con ella en vez de con Zetima, y para que nunca se case con otra mujer, a menos que ella misma recupere y desenvuelva el rollo. Los katadesmoi (o defixiones) eran encantamientos escritos sobre material no perecedero, como plomo, piedra o arcilla cocida, y eran enterrados en secreto para asegurar su integridad física, y garantizar la permanencia de sus pretendidos efectos. La lengua es una forma severa pero claramente identificable del dialecto dórico, y el bajo estatus social de su autora, como se evidencia por su vocabulario y creencia en la magia, alude a una forma única de dórico hablada por legos en Pella, en la época en que la tablilla fue escrita. Antes de la publicación de las conclusiones de la tabilla de maldición de Pella, en 1993, se sugirió que el dórico podría haber sido hablado en la Macedonia prehelénica como un segundo dialecto además de un dialecto macedonio. Ver, Tablilla de maldición.

Tablillas

Las "tablillas" de cera (tablas con revestimiento de cera), con el pergamino y el papiro, hacían para los antiguos el oficio de nuestro papel; las tablillas eran lo más económico y usual para los escritos de poca extensión. Si se usaban para redactar un documento, se aplicaban una sobre otra, de manera que quedara tapada la escritura, y se cosían con un hilo lacrado y sellado para asegurar la inviolabilidad del documento. Según el número de tablillas encuadernadas se formaba un díptico o un tríptico. Ver, Codicellos, Tabulae ceratae, Charta, Stilo, Cerae, Tabellae.

Tablillas de la Fortaleza

Tablillas de la Fortaleza de Persépolis (conjunto de documentos administrativos del Imperio persa, que datan del período 509-494 a.C., durante el reinado de Darío I. Fueron desenterradas en dos ….).

Tablillas de la Fortaleza de Persépolis

o Tablillas de la Fortaleza. Conjunto de documentos administrativos del Imperio persa, que datan del período 509-494 a.C., durante el reinado de Darío I. Fueron desenterradas en dos cámaras situadas en la Fortaleza de Persépolis, entre 1.933 y 1.934. Otro grupo similar, las Tablillas del Tesoro de Persépolis, fue hallado en Persépolis algunos años más tarde. La colección está compuesta por más de 30.000 tablillas de arcilla (completas o fragmentarias), de las cuales 7.000 son comprensibles y más de 2.000 fueron editadas y traducidas (1.969, 1.978). Íntimamente ligadas a la monarquía persa, forman parte de lo que se suele llamar la "economía real" aqueménida. Tratan en su mayor parte sobre el traslado de productos y su distribución en raciones entre los miembros de la corte y los trabajadores asociados a ella. Ver, Tablillas del Tesoro de Persépolis.

Tablillas del Tesoro de Persépolis

Conjunto de documentos administrativos, en idioma elamita, pertenecientes al Imperio Persa Aqueménida y correspondientes al período 492-458 a.C., bajo los reinados de Darío I, Jerjes I y Artajerjes I. Fueron descubiertas en una de las habitaciones nororientales del Tesoro de Jerjes en el complejo arquitectónico de Persépolis. Suman un total de 753 tablillas, de las cuales un veinte por ciento han sido publicadas y traducidas. Su contenido es similar a otro archivo casi contemporáneo, las llamadas Tablillas de la Fortaleza de Persépolis. Se trata de registros de entrega de plata y raciones alimenticias a los trabajadores dependientes del la realeza aqueménida en Persépolis y las zonas circundantes, así como de los trabajos realizados. Consta asimismo de un número de cartas de oficiales dirigidas al jefe del Tesoro, Aspatines, en las que solicitan el pago a determinados trabajadores.

Tablillas oka

Ver, Civilización micénica (la organización militar).

Tablinum

Habitación añadida entre las alae del atrium romano, separada de éste por una cortina. Se transformó en la más importante de la casa. Fueron allí colocados los penates y los archivos familiares, siendo adornada con objetos valiosos y artísticos. En origen, se situaba allí el lecho marital aunque más tarde pasó a ser sala de recibir.

Tabnit I

(siglo V a.C.). Rey (470-465) fenicio de Sidón, hijo de Eshmunazor I. Por la corta inscripción fenicia que le fue añadida al sarcófago de basalto negro, de forma antropomorfa (hoy en el Museo Arqueológico de Estambul) que había pertenecido en su día al general egipcio Peneptah, y que fue reaprovechado para la momia de Tabnit I, se sabe que además de rey había sido sacerdote de Astarté. Reinó pocos años, bajo el dominio nominal de los persas, gobernados entonces por Jerjes I. Tabnit I fue hermanastro y esposo de Immiashtart, de la cual tuvo a Eshmunazor II que le sucedió en el trono.

Tabnit II

(siglo IV a.C.). Rey (ca.361-345) fenicio de Sidón, sucesor de Straton I. Este rey sidonio, Tabnit II, ha sido identificado con Tennes, también rey de Sidón, conocido por Diodoro, y que fue cabecilla de una revolución antipersa en el año 346, que contó con la ayuda militar del faraón Nectánebo II. El gran rey persa, Artajerjes III Oco, envió a dos de sus sátrapas (Mazaios y Belesys) a hacer frente a la sublevación, pero fueron derrotados por las fuerzas de los sublevados. Como represalia, el rey persa reunió una poderosa escuadra que lanzó contra Sidón. Traicionado el rey sidonio, Tabnit II (o Tennes) incendió el palacio persa existente en la ciudad, pero Artajerjes III inmisericorde, masacró a unos 40.000 sidonios y puso fuego a la ciudad. El rey Tabnit II fue ejecutado y en su lugar los persas situaron a Evágoras II de Salamina.

Tabo

Argos (Vasta isla en la Nubia sudanesa, dependiente de las aguas bajas de la orilla derecha del Nilo, a unos 30 Km al norte de la actual Dondola. El sitio principal es Tabo, donde se ….).

Tabor

Monte calcáreo (588 m) de Palestina septentrional, al sureste de Nazaret. Situado al oeste del lago de Tiberíades y del Jordán. En él coloca el Nuevo Testamento la Transfiguración de Cristo. Ver, Atabirio.

Tabot

Réplica de las Tablas de la Ley, en la que se inscribieron los Diez Mandamientos bíblicos, utilizados en las prácticas de la Iglesia ortodoxa etíope. También puede referirse a una réplica del Arca de la Alianza. Ver, Arca de la Alianza (Era el objeto más venerado del culto de Israel y estaba considerada como uno de los instrumentos de Yahvé para comunicarse con su pueblo. Sin duda puede relacionarse con ….), Alianza.

Tábraca

Ciudad costera al oeste de Hippo Regium, sobre el río Tusca, que separaba Zengitana de Numidia. En sus bosques era notoria la presencia de muchos simios. Hoy, Tabarca, Argelia.

Tabrimmón

o Tabrimon o Tab-Rimmon (ss. X-IX a.C.). Rey arameo del que poco se sabe. Según la Biblia era hijo de Hezion y padre de Ben-Hadad I.

Tabrimon

Tabrimmón ((ss. X-IX a.C.). Rey arameo del que poco se sabe. Según la Biblia era hijo de Hezion y padre de Ben-Hadad I).

TABRIZ

Una de las capitales históricas de Irán, ubicada en el valle del actual río Quru. Según algunas fuentes, incluyendo la Enciclopedia Británica, su nombre deriva de las muchas fuentes termales en el área. Otros especialistas afirman que en el año 246, para vengar la muerte de su hermano, el rey Tiridates II de Armenia rechazó a Ardashir I del Imperio sasánida y cambió el nombre de la ciudad de Shahistan a Tauris. En el año 297, se convirtió en la capital de Tiridates III, rey de Armenia, aunque esta historia tiene un origen popular y ninguna fuente antigua ha registrado tal evento. La historia temprana de Tabriz no está bien documentada. Los primeros signos de civilización en la ciudad pertenecen a un cementerio de la Edad del Hierro del 3.800 a.C. que se desenterró a finales de la década de 1.990, en el lado norte de la Mezquita Azul. La ciudad también está inscrita como como Tarui o Tauris, en el epígrafe del rey asirio Sargón II en 714 a.C.. La zona es propensa a los terremotos y durante su historia, la ciudad ha sido devastada y reconstruida varias veces. Se afirma que los elementos más antiguos de la actual Tabriz se construyeron en el momento de los primeros sasánidas en el siglo III o IV. Hoy, Tabriz, provincia de Azerbaiyán Oriental, entre las montañas Eynali y Sahand, Irán.

Tabú

Palabra sacada, no sin peligro, del vocabulario sociológico, pero que tiene la ventaja de designar de manera simple las prohibiciones religiosas, sociales o mágicas que afectan a ciertos alimentos y ciertos actos. En Egipto estaba prohibido sacrificar el animal de un dios en su territorio (no se sacrificaba el morueco a Khnum en Elefantina). Ciertos actos estaban proscritos por cuanto eran sagrados: pescar en el lago sagrado; tocar el oro en ciertos nomos, y acaso en general, porque constituía la propia carne del dios solar. Muchas de estas interdicciones, alimenticias u otras, remontan a la lejana prehistoria, siéndonos a veces difíciles de interpretar. La gran lista geográfica de Edfú nos informa sobre los entredichos de gran número de nomos. Ver, Magia.

Tabua

(siglo VII a.C.). Reina árabe designada por Asarhaddón. Ver, Qedaritas.

Tabuca

Población de los várdulos, citada por Ptolomeo. Hoy, Tobera o Tolosa, provincia de Guipúzcoa, comunidad autónoma de Euskadi, España. Ver, Várdulos.

Tabucci

o Tubucci o Tacuba o Tacubis. Mansio de Hispania mencionada en el Itinerario XV. Hoy, tal vez Herdade do Carvalhal, Santa Margarita, cerca de Tramagal, Portugal.

Tabuda

o Tabullas. Río del norte de la Galia. La desembocadura de este río se encuentra, según Ptolomeo, entre Gesoriacum (Boulogne-sur-Mer) y la desembocadura del actual Mosa; éste, con el Rhin, forman un delta común en el Mar del Norte. Hoy, Escalda.

Tabula

En el mundo romano: )o()o( Tabla. Tablilla utilizada como documento o escrito. )o()o( Documento en general utilizable tanto pública como privadamente. De ordinario era una tabla encerada, que también podía ser de piedra o de bronce. )o()o( Testamento. )o( Ver, Charta.

Tabula Alimentaria de Veleia

o Tabula Trajano Alimentaria o Tabla de Veleia o Tabula Alimentaria Trajana o Tabla de Veleya. Se trata de una inscripción contenida en una plancha de bronce de notables dimensiones (1,38 m de alto y 2,86 de ancho, un peso de dos quintales y un total aproximado de 35.000 caracteres inscritos) descubierta en 1.747 en la basílica de esta civitas romana, que se encuentra actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Parma. Dicha tabula contiene de modo pormenorizado todo el proceso de constitución de las fundaciones alimentarias de Veleia, distinguiendo dos fases sucesivas: la primera fase comprendía la cantidad de 72.000 sestercios y fue realizada, según consta en la Tabula, en torno a los años 99 y 101 por C. Cornellius Gallicanus, legado extraordinario del Príncipe de rango consular. La segunda comprendía la importante cantidad de 1.044.000 sestercios y se llevó a cabo bajo la dirección del legado extraordinario T. Pomponius Bassus, también de rango consular, entre los años 106 al 114. Los documentos fragmentarios que han Ilegado hasta nosotros dan una idea del sistema de reparto en el que los varones recibían más que las mujeres, y los hijos legítimos, más que los nacidos fuera del matrimonio. Se conoce la cantidad percibida por los niños y niñas gracias a esta famosa Tabula, encontrada en el municipio de Piacenza Lugagnano, que constituye una de las fuentes primordiales para el estudio de este sistema. El cobro de los intereses del préstamo estatal reportaba un total de 52.000 sestercios anuales,que se distribuían de la siguiente forma: los 245 niños legítimos recibieron 47.040. Esto es, cada uno cobraba 192 sestercios al año, a una media de 16 al mes. Los 4.896 restantes eran distribuidos entre 34 niñas, lo que equivalia a 144 sestercios anuales (12 al mes), cantidades que daban para una dieta frugal consistente en pan y aceite diarios. Por otra parte, tenemos información de que a un hijo bastardo (spurius) se le concedian 144 sestercios al año y a una spuria, 120. Las llamadas fundaciones alimentarias públicas surgieron como consecuencia de la intervención de los Príncipes romanos para atender las necesidades de niños de familias pobres, fundamentalmente en Italia. Se ha discutido si las fundaciones alimentarias públicas fueron creadas por Nerva o por su sucesor Trajano. Si bien efectivamente Trajano es el organizador y el impulsor fundamental de tal institución, la concepción y configuración de las mismas como forma de intervención pública para fines en principio asistenciales, quizá se remonte a su antecesor, Nerva, el cual no llegaría a poner en marcha el ambicioso plan alimentario dado el corto período de su gobierno. Tal y como fueron organizadas por Trajano en el siglo II y mantenidas por los sucesivos Príncipes hasta su decaimiento en el siglo III, consistieron en un vasto programa dirigido por la Cancillería Imperial en virtud del cual se procedía a la entrega de capitales que el Fisco "prestaba" a propietarios de fincas rústicas italianas con el fin de que los intereses del "préstamo", que se establecían en un tanto por ciento fijo anual que venía a ser bastante inferior respecto del tipo de interés máximo en préstamos entre particulares (en torno al 12% anual en época del Principado), se destinasen a atender a la manutención de niños y niñas de familias necesitadas de diversas ciudades y poblaciones italianas. Las fincas de los propietarios agrarios aceptantes del programa quedaban por tanto afectas a proporcionar en el futuro y, en principio sin límite de tiempo, unas rentas destinadas a la consecución de un fin social.

Tabula Alimentaria Trajana

Tabula Alimentaria de Veleia (se trata de una inscripción contenida en una plancha de bronce de notables dimensiones (1,38 m de alto y 2,86 de ancho, un peso de dos quintales y un ….).

Tabula ansata

o Tabella ansata (pl. ansatae tabulae o ansatae tabellae). Un campo epigráfico es el espacio donde se coloca un texto. La tabula ansata era un soporte o pastilla rectangular que contenía una inscripción, adornada con colas de milano en sus lados más cortos. Era una forma preferida para las tabletas votivas en la Roma imperial. Se encuentran en sárcofagos, monumentos, respaldos de sillas, escudos de soldados, etc., y con frecuencia tienen un epitafio o dedicación. La más antigua tabula ansata conocida se encontró en Larisa. Se trata de una inscripción votiva al dios Enyálios del siglo VII a.C.

Tabula Banasitana

Tablilla de bronce que contiene copias de tres documentos oficiales producidos por la cancillería imperial romana en forma de cartas de los emperadores Marco Aurelio, Lucio Vero y Cómmodo sobre la concesión de la ciudadanía a los miembros de una familia de una tribu bereber de la Mauritania Tingitana, el actual Marruecos. El nombre deriva del lugar donde fue hallada, la actual ciudad marroquí de Banasa.

Tabula Bantina

Tablilla de bronce que reproduce una ley romana en estado fragmentario, que contenía una cláusula sobre la prescripción de castigos en caso de desobediencia y sobre la imposición de un juramento de obediencia sobre los magistrados y senadores. Parece que incluía una serie de medidas tendentes a la regulación y funcionamiento de los tribunales por extorsión. El nombre procede del lugar donde fue hallada, la ciudad de Bantia, en los límites de Lucania. Ver, Opinum.

Tabula Bética

Bronce de Bonanza (el Bronce de Bonanza, también conocido como Tabula Bética o Formula Bética, es una tablilla de bronce de época romana que presenta una inscripción epigráfica ….).

Tabula Clesiana

o Edictum Claudi De Civitate Anaunorum. Plancha rectangular de bronce de 49,9x37,8x0,61 cm, descubierta en 1.869 en la ciudad de Campi Neri, cerca de Cles en Trentino, al norte de Italia. La Tabula es un edicto de Claudio del año 46 sobre dos cuestiones distintas: la primera es la disputa entre comenses (comensi o comaschi) y bergalei, probablemente localizados en el valle de Bregaglia; la segunda se refiere a la concesión de adtributio "agregación" de anauni, sinduni y tulliassi (tulliasses), del municipium de Tridentum. La naturaleza de la disputa entre Comenses y Bergalei es desconocida: quizás se refiere a aduanas fronterizas o a cuestiones fiscales (impuestos, vectigal, vencidos y no pagados). La tabla tiene en las cuatro esquinas cuatro agujeros circulares de 5 milímetros de diámetro que permiten la unión a una pared. El peso es de 7,14 gr. La Tabula está ligeramente curvada y tiene dos abolladuras. La Tabula es una evidencia importante de la rápida asimilación por parte del mundo romano de los pueblos alpinos de agricultores-cazadores, y también desde el punto de vista del derecho romano por ser la primera evidencia de la introducción de delatores en la controversia fiscal. Hoy en día se conserva en el Museo del Castillo de Buonconsiglio en Trento.

Tabula Contrebiensis

Ver, Contrebia Belaisca (Oppidum celtíbero, localizado en el Cabezo de las Minas de Botorrita, cerca de Daroca, junto al Jiloca, también nombrada como Contebacom Bel. La existencia del poblado ….).

Tabula Cortonensis

Rara tabla de bronce con una inscripción en etrusco (la tercera más extensa de las conservadas, que ha contribuido en gran modo al conocimiento de esta lengua, aún oscura). Su texto hace referencia a transacciones de la familia Cusu, una de las principales de la ciudad, propietaria de dos tumbas monumentales, y en él se menciona el nombre etrusco del lago Trasimeno, muy cercano a Cortona.

Tabula Hebana

Tablilla de bronce que contiene el texto de una rogatio del año 19, que confería honores sobre la persona del difunto Germánico. Su principal importancia reside en que nos ilustra acerca del funcionamiento de las elecciones a cónsul y pretor en los inicios del período imperial, así como sobre el procedimiento de la destinatio. Su nombre procede del lugar donde fue hallada, la ciudad de Heba (Etruria), en el valle del Tíber.

Tabula Lougeiorum

La tabla apareció en circunstancias no bien conocidas en 1.983, en las proximidades de Lugo, en el noroeste de España. Se trata de un bronce del siglo I con forma de plancha rectangular, con un pacto de hospitium y patronatus entre los romanos y la tribu astur de los lougei. Existen dudas sobre su autenticidad.

Tabula Lugdunensis

En el marco de la política de integración provincial del emperador Claudio, hay que citar la admisión en el Senado de algunos miembros de la aristocracia gala, que el propio Claudio solicitó de la cámara con un discurso, conservado en parte: la llamada tabula Lugdunensis.

Tabula Paemeiobrigensis

Bronce de Bembibre (placa de bronce de 24,4x15,3x0,2 cm, de forma rectangular con una anilla en la parte superior decorada con ….).

Tabula Peutingeriana

o Papiro Peutinger o Tabla de Peutinger. En la Biblioteca Nacional austríaca de Viena se conserva un códice marcado con el número 324 (Codex Vindobonensis 324), que contiene la representación gráfica más antigua que se posee del mundo, tal como era concebido por los romanos hacia el siglo IV de nuestra era. Se trata de un panorama total, meticuloso, de gran valor documental y estético, que evidencia, como ningún otro testimonio escrito de la época, la grandiosidad del Imperio y la eficacia, no igualada hasta los Estados modernos, en cuanto a la ordenación y administración del territorio. Además, se encuentra en un excelente estado de conservación. Todo esto, unido al hecho de que es la única copia de un mapa que se remonta a la época romana, da una idea de su incalculable valor e interés. Hay que decir que no pretendía ser una representación científica del mundo conocido, según criterios estrictamente cartográficos al servicio de los cosmógrafos. Más que de un mapa en sentido estricto, se trata de una especie de "guía de carreteras" de la época, al servicio fundamentalmente del perfeccionadísimo sistema de comunicaciones controlado por la Administración imperial. A este monumento histórico-cartográfico se le conoce como Tabula Peutingeriana. El sustantivo latino tabula (esdrújula) vale por mapa y el adjetivo se deriva del nombre de su afortunado propietario, Konrad Peutinger (1.465-1.547), un personaje muy influyente de la corte del emperador Maximiliano I. En su biblioteca estuvo depositada la Tabula hasta que pasó a la Biblioteca Nacional (entonces Imperial) de Viena. En realidad, fue Konrad Celtes (1.459-1.508), un vienés que ejercía como profesor y bibliotecario del Emperador, el que encontró en el Convento de los Dominicos de Colmar, en Alsacia, un rollo de pergamino con un "mapa" antiguo, cuyo valor vio enseguida. De vuelta a Viena, confió el tesoro a su poderoso y sabio protector. Así sería éste quien daría nombre a la Tabula, en vez de su verdadero descubridor. Murieron convencidos de que habían descubierto el mapa al que se refería el conocido Itinerario de Antonino, y con ese nombre figuraba en la biblioteca del canciller. Desde entonces, los estudiosos y editores de la Tabula no se han puesto de acuerdo sobre su autoría original. Ni siquiera, sobre el lugar y fecha en que se hizo la copia encontrada por Celtes. En cuanto a la época del mapa original, hay pocas dudas: el siglo IV, entre la fundación de Constantinopla y el triunfo definitivo del cristianismo, o si se quiere, entre Constantino y Teodosio (de hecho, en algunos de los estudios aparece citada como Tabula Theodosiana). Constantinopla aparece ya como uno de las grandes capitales del mundo, junto a Roma y Antioquía, pero la presencia de detalles cristianizantes es prácticamente inexistente, si exceptuamos algunos retoques de época medieval, lo cual indica que es anterior a Teodosio y al boom de los viajes a Tierra Santa. El más importante editor y estudioso de la Tabula en el siglo XX, Konrad Miller, defiende concienzudamente que no es otra cosa que el Mapamundi de Castorius, muy conocido desde que en el Anónimo de Rávena (una descripción del mundo (Cosmographia del siglo VII (ca.670), en cinco libros, donde se recogen unos cinco mil nombres de ciudades y lugares (sin indicación de distancias), aparece como la fuente más citada y utilizada. Lo malo es que, fuera de aquí, el "cosmógrafo romano Castorius" es un perfecto desconocido (sí hay clérigos y santos con ese nombre, incluso un filósofo) y la fiabilidad del "Ravenate" respecto a sus fuentes está en entredicho (confunde a Ptolomeo con el diádoco de Alejandro). Esto hace que la identidad establecida por Miller entre Castorius y el original de la Tabula Peutingeriana no resulte del todo convincente. Respecto a la época y el lugar de la copia medieval, también abundan las discrepancias. Cinco ciudades se disputan haber sido la sede del scriptorium monástico en que trabajó el copista. La opinión mayoritaria se inclina por el Convento Dominico de Colmar, el mismo lugar del hallazgo. En cuanto a la época, oscilan entre los siglos XI al XIII. Todos coinciden, sin embargo, en que es una copia fidelísima y por una sola mano. El escrupuloso copista llegó a imitar la letra de finales de la época romana. El rollo de pergamino hallado por Celtes mide 682 cm de largo por 34 cm de ancho. Estaba formado por once piezas de distinta longitud (una media de 62 cm), pegadas una a otra por adherido a un "forro" de lino como refuerzo. El estado de conservación era muy bueno, si se exceptúan algunas huellas de quemaduras aquí y allá (quizás producidas por las velas de algún estudioso descuidado). Al mapa le falta una primera pieza, justo la que corresponde a la parte más occidental del mundo entonces conocido: península Ibérica, Islas Británicas, extremo oeste del norte de África. De Britannia aparece sólo la zona sureste, correspondiente a la desembocadura del Támesis y a los antiguos condados de Kent y Essex; de Hispania la zona pirenaica oriental y la actual Costa Brava (Gerona, La Junquera), Galia empieza a partir de Burdeos. Este primer segmento ya faltaba en el original de que dispuso el copista. Al constituir las capas más superficiales que servían de envoltorio al rollo no pudo sobrevivir a las malas condiciones de conservación que sufrió durante ss.. A Konrad Miller se debe la reconstruccion de este segmento "en blanco y negro", mediante una meticulosa y sabia imitación de los procedimientos del autor y del copista de la Tabula (indicación de etapas y distancias, accidentes geográficos, símbolos, tipos de letra, etc.). Los datos son los proporcionados por el anónimo de Rávena: recuérdese lo convencido que estaba de que la Tabula (por él llamada Mapamundi de Castorius) era la fuente principal de este cosmógrafo medieval. Desde que estuvo en su poder el mapa, el humanista Peutinguer se propuso editar una copia lo más fiel posible. Se puso enseguida manos a la obra, pero sólo se conservan dos bocetos del primer segmento conservado. Sus muchos compromisos como hombre de confianza del emperador Maximiliano le impidieron dedicarse a ello. A su muerte, el mapa quedó olvidado en su biblioteca, hasta que cuarenta años más tarde lo "rescató" el joven humanista Marcus Welsser, quien en 1590 publicó los bocetos de Peutinguer y, siete años más tarde, la primera edición de una copia calcográfica en tamaño reducido (aproximadamente la mitad) de la Tabula completa, con el título Tabula itineraria ex ilustri Peutingetorum bibliotheca. Las planchas y la impresión se hicieron en Amberes (imprenta de Plantinus). La primera impresión (se harían otras dos en los años siguientes) fue de 250 ejemplares, a 25 escudos (sous) cada uno. Desde entonces, se han sucedido ininterrumpidamente los estudios y ediciones de este tesoro cartográfico. La última edición facsímil data de 1976 y se titula directamente Tabula Peutingeriana. En 1863, los responsables de la Biblioteca Imperial decidieron separar las once piezas de pergamino, con el fin de garantizar una mejor conservación. Cada una de ellas fue enmarcada en un passe-partout de cartón. La representación del mundo conocido a finales de la antigüedad que encontramos en la Tabula no responde a criterios estrictamente cosmográficos. Es una presentación deformada y convencional que no tiene en cuenta aspectos fundamentales y ya entonces sobradamente conocidos por los geógrafos antiguos, como puntos cardinales, longitud y latitud, escalas y proporciones, etc. El mundo conocido aparece estirado longitudinalmente. En este sentido, se aparta por completo de la tradición griega de las representaciones circulares u ovaladas (formato "cuatripartito"), retomadas en la Edad Media a partir de Orosio y san Isidoro. A pesar de que, en su origen, abarcaba desde las Columnas de Hércules hasta la Desembocadura del Ganges (límite de la Expedición de Alejandro), la cuenca del Mediterráneo ocupa las tres cuartas partes del pergamino. Y, dentro de esta cuenca, la parte occidental, el doble de espacio que la oriental e Italia, una extensión desmesurada. La extensión está claramente relacionada con la importancia y el nivel de conocimiento. Pero, aunque está claro que el autor no pretendía una representación cosmográfica, científica, no por eso desconocía a los "clásicos": el presentar a la tierra firme rodeada por todas partes por el Océano arranca de Erastótenes y mucha de la información sobre el Mediterráneo oriental procede de Ptolomeo. Las tres cuartas partes correspondientes al Imperio Romano propiamente dicho (de Gades a Antioquía) están divididas longitudinalmente en dos franjas, separadas por un estrecho canal que representa el Mar Mediterráneo con sus islas (faltan las Baleares, que estarían en el primer segmento perdido). La franja superior (Europa y Asia Menor) es dos veces y media más ancha que la inferior (Africa y Oriente Medio). Paralelos al Mediterráneo, aparecen representados también por sendos canales el Adriático y el Mar Negro (Pontus Euxinus). Curiosamente no aparece el rótulo de Mar Mediterráneo. En su lugar, y completamente descolocados, aparecen el del Mar Egeo (Igeum Mare, entre Sicilia y la isla de Yerba, y el de Hadriaticum Pelagus, ocupando las zonas del Jónico y del Egeo. La cuarta parte restante, que abarca toda Asia, aparece ocupada en su mayor parte por desiertos (campi deserti inhabitabiles) y está recorrido de oeste a este en su parte superior por una cadena de montañas sobre la que, hacia la mitad, aparece el Mar Caspio, comunicado con el Océano Septentrional. Esta forma de representar la imago mundi, aparte de estar condicionada por el tipo de soporte en que está pintada, tenía una larga tradición entre los romanos. La primera representación global del Imperio, que se remonta a la época de Augusto, ya tenía este formato. La diseñó y dirigio su ejecución Vipsanio Agripa, el brazo derecho del Princeps. Según Plinio, estaba pintada sobre las paredes de los Pórticos de Vipsania Polla, mandados edificar por Agripa en el Campo de Marte, cerca del Mausoleo de Augusto. El propio Augusto se encargó de terminar la obra, inconclusa a la muerte de Agripa. Fue uno más de los instrumentos propagandísticos puestos al servicio de la exaltación de la grandeza de Roma y de la política de Augusto, por parte de sus colaboradores y amigos. A este mapa se remonta en definitiva nuestra Tabula, como otras muchas copias de las que se tiene noticia, tanto portátiles (de papiro o pergamino) como fijas en edificios públicos y escuelas por todo el Imperio. El núcleo inicial de aquel mapa mural estaba constituido por el mapa de Italia que geógrafos griegos habían realizado por encargo de César en el 44 a.C. y los de las distintas provincias que se habían ido incorporando al Imperio. Era ésta una de las obligaciones de los magistrados encargados de administrarlas tras su conquista. El propio Agripa se había encargado de hacerlo con las Galias recién conquistadas por César. Y se sabe que, ya en la época de la República, los generales victoriosos exhibían en sus "triunfos" cartelones en los que aparecía representado, con trazos toscos y bien visibles, el territorio conquistado. La labor de completar y actualizar estos mapas no se interrumpió nunca. Todavía el emperador Juliano, en su correspondencia, le agradece a un funcionario el envío de un mapa de Bretaña: "su trazado es mejor que el de los anteriores". El original de la Tabula sería, así, tanto en cuanto al formato como al contenido, el resultado de esta larga tradición. Lo primero que llama la atención de este monumento de la antigüedad (aparte de su especial formato) es la proliferación de ciudades y lugares habitados que en él aparecen. Suman más de 3.500. Las ciudades (civitates) propiamente dichas aparecen representadas en su mayoría por un símbolo consistente en dos torres juntas o, a veces, separadas por una puerta. Destacan con una simbología de mayor tamaño y complejidad los tres grandes centros políticos del momento (Dinastía Constantiniana): Roma, Constantinopla y Antioquía. La primera, mediante una representación mayestática de la diosa Roma; la segunda, por una de la diosa Atenea y una torre (¿la de Gálata?) coronada por la estatua de un guerrero; en la tercera (la más llamativa) la figura sedente es la diosa Fortuna (la Tyche griega), acompañada por una representación antropomorfa del río Orontes, cercado por un acueducto y un parque en que destaca un bien dibujado templo. Antioquía tuvo una importancia especial en esta época de la dinastía constantiniana: allí había nacido Juliano y allí estableció la base para la invasión de Persia, en la que perecería. Era también la patria del historiador Amiano Marcelino, que en su Historia no le escatima elogios: "Famosa en todo el mundo y con la que no puede competir ninguna otra en abundancia de recursos, ya sean propios o importados" y "la perla de Oriente". Además, Amiano coincide significativamente con nuestro mapa, sobre todo en la descripción de las regiones de Oriente y resulta una lectura complementaria a la Tabula. La figuración destacada de esa ciudad, unida a estos otros datos, bien podría orientar la investigación sobre la Tabula original a un cosmógrafo (de nombre Castorius, ¿por qué no?) relacionado de alguna manera con Antioquía, Juliano y el mismo Marcelino. Aparecen con un símbolo especial, que recuerda un recinto amurallado, ciudades importantes en la época, como Rávena, Tesalónica, Nicea o Nicomedia. Junto a las ciudades propiamente dichas se reseña una gran variedad de "lugares". Destacan, por el tamaño y expresividad de su símbolo, los lugares relacionados con la existencia de agua en abundancia, importantísimos en una "guía de calzadas" (como ahora lo es la indicación de gasolineras): grandes construcciones cuadradas con una piscina dentro, con la leyenda aquas seguida del nombre de cada una, o del adjetivo calidas si eran centros termales. Por parecidas razones, aparecen destacados los grandes centros de abastecimiento de cereales (horreum, silo); las guarniciones militares importantes (praetorium); las tabernae (paradores) más famosas, con sus curiosos nombres: "Taberna de Rufino", "del Gallo Gegro" o "de Los Siete Hermanos". Están bien indicados los puertos más importantes, algunos con sus faros (Ostia, Alejandría, entrada del Bósforo en el Mar Negro). También se incluyen lugares de culto, mediante el dibujo de un templo esquemático (llama la atención su concentración en el Delta del Nilo). Al servicio de la localización aproximada de ciudades y lugares se dibujan los accidentes geográficos de una manera esquemática y naif: cordilleras, montañas aisladas, ríos, lagos, selvas, la costa con sus golfos, cabos y deltas, desiertos... Todos estos lugares están unidos por una intrincada red de líneas rectas y quebradas, que representan las cerca de 400 calzadas y los 100.000 kilómetros que constituían la impresionante red viaria del Imperio Romano, sin contar las que partían de Asia Menor hacia Oriente. Entre ciudad y ciudad, mediante un simple quiebro en la línea recta, se van indicando los nombres de lo que podríamos llamar finales de etapa o mansiones, que podían coincidir con algún lugar habitado o no. En este caso, consistían en un complejo hostelero-administrativo en el que una hospedería decente para los que iban en viaje oficial, almacenes en que abastecerse de alimentos yagua, fonduchos llamados cauponae para los simpIes mortales, etc. También solía haber en ellos pequeños destacamentos (stationes) para la protección del camino y de sus instalaciones o para escoltar a los viajeros importantes. Intercaladas estaban las paradas de postas (mutationes), en las que se podía cambiar de caballos, mulos o camellos, acudir al veterinario o reparar los carros. Como término medio, había una mansio cada treinta km y una mutatio, cada quince. Una divertida versión de un viaje así es la que nos describe Horacio en la V de sus Sátiras. Como las civitates, todos estos lugares tenían su propio nombre. Junto a él se indicaba la distancia hasta el siguiente puesto, sin faltar uno (de eso se trataba), expresado en "números romanos". Los estudiosos de la Tabula no tardaron en darse cuenta de que esas cifras no expresaban siempre la misma unidad de medida. Predomina, como es natural, la "milla romana" (milia passuum, "un millar de pasos"), es decir 1.485 m. Por eso los mojones que marcaban cada una se denominan "miliarios". Pero no era esa la unidad que se empleaba en los dos extremos de la parte conservada: en las provincias galas, si exceptuamos la Narbonense, es decir, hasta Lyon, se utiliza como unidad la legua (leuga, lega en la Tabula) que medía 2.426 m. En el extremo opuesto, en Persia se utiliza la parasanga (unas cuatro millas romanas) y en la India, otra medida distinta ("milla india"), que equivale a dos millas romanas. El sistema de comunicaciones era vital para el mantenimiento de aquel Imperio tan extenso. El conjunto de instalaciones expuesto en esta Tabula y los servicios anejos (animales de carga y monta, escoltas, etc.), estaban destinados prioritaria y casi exclusivamente a satisfacer las necesidades del "tráfico oficial", traducción de la expresión cursus publicus empleada en los documentos de la época, desde su primer organizador Octavio Augusto. La regulación de este tráfico y el uso de las instalaciones eran objeto de estricto control imperial, como manifiesta la nutrida legislación recogida en el Codex Theodosianus. El uso por particulares era un privilegio que se concedía con cuentagotas. Los principales departamentos de la Administración que utilizaban las instalaciones y servicios del cursus publicus eran la Corte imperial y los altos funcionarios de los gobiernos provinciales, el servicio de correos, el de recaudación de impuestos, el de abastos (lo que los romanos llamaban annona) y, desde luego, el ejército. Vegecio (fines del siglo IV), autor de un Epítome de teoría militar; dice que la primera obligación de un general es "tener perfectamente recopilados los itinerarios de todas las regiones en que se va a desarrollar la guerra, así como las distancias entre los lugares reflejada no sólo en el número de pasos sino también en el estado de las vías... Todo ello no sólo anotado por escrito sino incluso pintado, a fin de que pueda elegir el camino a seguir, basándose no sólo en el consejo de la mente sino también en lo que ven los ojos". Está claro que Vegecio estaba familiarizado con este tipo de mapas "pintados", de los que sólo se ha conservado un ejemplar, gracias al buen oficio del copista del scriptorium de Colmar y, sobre todo, al entusiasmo y olfato de un joven humanista vienés llamado Konrad Celtes. Ver, Artemidoro (Mapa de), Itinerario de Antonino, Anónimo de Rávena, Vasos Apolinares, Itinerario de barro, Corpus Inscriptionum Latinarum.

Tabula pontificum

Especie de pizarra blanqueada que contenía la lista de los nombres de los magistrados romanos y los diferentes acontecimientos en que había participado el colegio pontifical, tales como dedicatorias religiosas, celebración de festivales y triunfos, hambrunas y otra clase de prodigios. Era depositada anualmente por el Pontícife Máximo en la Regia, que había sido en su origen el palacio real. Constituyó la base para la composición posterior de los annales maximi.

Tabula Rapinensis

El marrucino era un dialecto del osco hablado desde el primer milenio a.C., en el área habitada por el pueblo itálico de los marrucinos, en el valle del río Aterno, en los actuales Abruzos. La lengua de los marrucinos es conocida por una inscripción conocida como el Bronce de Rapino o Tabula Rapinensis, que pertenece a la mitad del siglo III a.C.. Fue encontrado en las proximidades de la localidad de Rapino, provincia de Chieti, región de Abruzzo, Italia.

Tabula Siarensis

Documento epigráfico que contiene un decreto del Senado romano en honor al hijo adoptivo del emperador Tiberio, que en realidad era su sobrino, Julio César Germánico. Su nombre deriva de su localizacón, la antigua Searo. La tabla es una pieza de bronce grabada, fragmentada en la actualidad, de medidas irregulares (34-57 cm de anchura y 29-32 cm de altura), encontrada en la localidad de Los Palacios y Villafranca, en las cercanías de Utrera, en la provincia andaluza de Sevilla, España. Eran dos las piezas originales que conformaban la tabula, donde se recogían las honras fúnebres que habían de realizarse como tributo a Germánico. Este había fallecido en octubre del año 19, en circunstancias poco claras. Tras su vuelta del territorio germano que había intentado subyugar al poder romano, las diferencias con Tiberio habían conducido a Germánico a Siria. Allí el gobernador romano Cneo Calpurnio Pisón fue acusado de envenenarlo, juzgado y posteriormente empujado al suicidio. Pero Agripina, la viuda de Germánico acusó francamente a Tiberio de procurar la muerte de su sobrino, quien estaba en primer lugar en la linea de sucesión imperial. Para congraciarse con el pueblo, Tiberio hizo toda una serie de honores "a quien nunca debió morir", plasmadas en numerosas copias de bronce expuestas a lo largo del Imperio, entre ellas, la Tabula Siarensis. Los hechos explicativos de lo acontecido a Germánico fueron conocidos únicamente gracias al testimonio del escritor romano Tácito, refrendados posteriormente por la Tabula y otros documentos epigráficos como el Decreto de Cneo Calpurnio Pisón.

Tabula Theodosiana

Ver, Tabula Peutingeriana (en la Biblioteca Nacional austríaca de Viena se conserva un códice marcado con el número 324 (Codex Vindobonensis 324), que contiene la representación gráfica más antigua ….).

Tabula Traiana

Inscripción tallada en una roca junto al Danubio, en el desfiladero de Djerdap, dedicada al emperador romano Trajano. Es parte de un grupo de monumentos clásicos de la vía romana junto al Danubio, que también incluye los restos del puente construido por Trajano sobre el mismo. La placa de Trajano se encontraba originalmente de 1,5 m por encima de la calzada romana. En 1969, la placa, junto con parte de la carretera, fue cortada y transportada a un nivel superior con el fin de protegerla del aumento del nivel de agua del Danubio causado por la construcción de la central hidroeléctrica de Djerdap. La inscripción está escrita dentro de la forma de una tabula ansata, en seis filas, de las cuales sólo tres se distinguen claramente. De sus relieves ornamentales, sólo se ha conservado un friso que representa un águila y las figuras de genios alados. Debajo de la inscripción hay una figura arrodillada, probablemente Danubius, el dios-río. Hay una decoración con rosetas y representaciones de águilas con las alas extendidas, y un relieve con dos delfines.

Tabula Trajano Alimentaria

Tabula Alimentaria de Veleia (se trata de una inscripción contenida en una plancha de bronce de notables dimensiones (1,38 m de alto y 2,86 de ancho, un peso de dos quintales y un ….).

Tabulae censoriae

o Libri censorii. Libros y documentos llevados por el censor mientras se realizaba el registro de la población.

Tabulae ceratae

Tablillas de madera reutilizables, cubiertas por una fina capa de cera, sobre las que los romanos escribían apuntes, documentos o anotaciones. Ver, Codicellos, Stilo, Charta, Tablillas, Cerae, Tabellae.

Tabulae communes municipii

Libros y documentos llevados por los municipios.

Tabulae Iguvinae

o Tabletas Iguvine. Tablillas de bronce de diferentes tamaños, descubiertas durante el Renacimiento en Iguvio. Escritas en el antiguo idioma umbro y por lo tanto extraordinariamente difíciles de interpretar, proceden de los siglos II y I a.C. y registran las actividades de los Fratres Atiedii, un colegio sacerdotal comparable a los romanos Hermanos Arvales. Las tablas indican que el pueblo de Iguvio se dividía en 10 grupos similares a las curias romanas. Ver, Iguvio.

Página 1183 - 1322 Palabras 59101 al 59150 de 66095

 

Volver