o Unug o Erech u Orchoë. Ciudad de Mesopotamia, situada en la ribera oriental del río Éufrates, surcada por el antiguo canal Nil, en una región de pantanos a 225 km al sureste de Bagdad, Iraq. En su apogeo, hacia el III milenio a.C., Uruk tenía una zona amurallada de unos 5,5 km2, siendo la mayor ciudad del mundo en esa época. Según la tradición sumeria, fue el hogar de Gilgamesh, héroe de una las obras literarias más antiguas de la historia: el poema de Gilgamesh. De él se decía que construyó el templo de Eanna y las murallas de la ciudad. En la llanura de la baja Mesopotamia el yacimiento de Warka (Iraq), esconde las ruinas de esta antigua ciudad-estado sumeria, la bíblica Erek, cercana a Ur, donde se desarrolló una civilización en el cuarto milenio a.C.. Fue la segunda ciudad que, tras el Diluvio, ejerció la hegemonía en la región de Sumer. Uruk señala el origen de la cultura de los sumerios y se caracteriza no sólo por su dinamismo y avances técnicos, sino también por sus extensas relaciones comerciales, incluso con países relativamente lejanos como podía ser el mismo Egipto. La relación entre Uruk y Buto (Egipto), se ha puesto de manifiesto incluso en un ámbito tan concreto como la arquitectura, encontrándose una misma técnica constructiva, muy característica, en ambos lugares, lo que implica una gran profundidad y asiduidad de sus relaciones culturales. Si, por otro lado, tenemos en cuenta que es precisamente en este momento cuando aparece la escritura en Uruk, no deberá sorprendernos que lo mismo haya podido acontecer en el Bajo Egipto. Uruk fue uno de los grandes centros del Imperio sumerio y las dinastías que se sucedieron desempeñaron un papel político muy importante durante todo el III milenio a.C.. A pesar de que la ciudad hubiera perdido todo su papel político a finales del tercer milenio, continuó siendo una capital religiosa hasta la época de los partos, no lejos de nuestra era, con algunos sacerdotes que continuaron usando la escritura cuneiforme. Los restos más antiguos que se conservan de Uruk (niveles XVIII-XVI) están datados entre 5.300 a.C. y 4.574 a.C. mediante la prueba de carbono 14 y pertenecen, por las características de su cerámica al período de El Obeid. Entre las fases XVI y IX (V milenio a.C.) se observa un período de transición cuya denominación no está fijada. Es a partir del nivel X (3.750 a.C.) cuando se empiezan a encontrar rasgos claramente característicos de un nuevo período: el llamado Período de Uruk (Ver). A los grandes edificios de Uruk de esta etapa se les ha dado la denominación de templos, si bien no se puede asegurar el uso que tuvieron, pudiéndose haber tratado de palacios. En el nivel IV se aprecia una rápida sucesión de edificios que se construyeron, sustituyéndose los unos a los otros en cortos espacios de tiempo. De ellos destacan los Templos D y E, de gran tamaño y monumental arquitectura, que, inexplicablemente, fueron cuidadosamente desmantelados, sepultando sus objetos en cámaras construidas para tal pretexto, sobre las cuales se edificaron nuevos palacios. Pasado el período Uruk, en los períodos Jemdet-Nasr y Dinástico Arcaico la ciudad siguió creciendo, alcanzando su máxima extensión hacia principios del III milenio a.C. coincidiendo con la construcción de una impresionante muralla. Sin embargo, existen indicios de que este aumento de población trajo problemas sociales que pudieron ser sofocados mediante la violencia: la destrucción "ritual" de los templos del nivel IV, la proliferación en los sellos cilíndricos de imágenes con prisioneros, y la gran cantidad de armamento encontrado en estos niveles. Se afirma que en Uruk, en la zona sur de la Mesopotamia, la civilización sumeria parece alcanzar su cúspide creativa. Esto se encuentra indicado repetidas veces en las referencias a esta ciudad en textos religiosos y, especialmente, en textos literarios, incluyendo aquellos de contenido mitológico; la tradición histórica preservada en la lista de reyes sumerios lo confirma. El centro del poder político se desplaza posteriormente de Uruk a Ur. Perdida la hegemonía, Uruk continuó siendo una ciudad importante y un centro religioso de primer orden en los siguientes siglos. En el I milenio a.C. vivió otra etapa floreciente y, aún en el período seléucida era hogar de una importante comunidad de astrónomos. En Uruk se encuentran por primera vez tablillas de arcilla con muescas que demuestran la existencia de una contabilidad, lo cual puede interpretarse como un paso previo a la elaboración de la escritura. El sello cilíndrico aparece entre los niveles V y IV. No se conoce con certeza hasta que punto estaba jerarquizada la sociedad de Uruk. Se han propuesto varios modelos diferentes. Así, hay quien defiende que se trataba de una sociedad básicamente igualitaria, lo cual se demostraría entre otras cosas en el carácter abierto de los edificios centrales de la ciudad, alejados de ser palacios cerrados y rodeados de plazas y foros, recordando al aspecto de las polis griegas posteriores. Otros autores defienden que el gobierno de Uruk era básicamente autoritario y que la supremacía de ésta sobre el resto de regiones fue lograda mediante la fuerza. La visión de la sexualidad en los períodos previos a la escritura no se conocen con detalle. Sin embargo, el acto sexual es mostrado en algunos sellos cilíndricos, por lo que no parece que se tratase de un tema tabú. Sí se tienen referencias más tardías de las prácticas sexuales habituales en la ciudad, la cual, al estar dedicada a la diosa lshtar, parece que amparaba las prácticas homosexuales o transexuales y la promiscuidad. Así, en el poema babilonio de Erra se critica duramente la actitud de un rey de Uruk, que no trata con suficiente amabilidad a "prostitutas, cortesanas y busconas [...] a los chicos alegres que cambiaron su masculinidad por feminidad" ya que éstos con sus actos veneran a la diosa. Parece que el hecho de que los jóvenes durmieran en sus propias camas era algo preocupante y la copulación en las calles era una práctica habitual. El papel de la prostitución no está claro, y una posible función ritual ha sido discutida. Desde el punto de vista arqueológico, los períodos más antiguos son los más interesantes. Uruk es uno de los pocos lugares en los que las excavaciones han descubierto un conjunto monumental que se remonta a la segunda mitad del IV milenio a.C.. Su estudio constituye la base de buena parte de nuestros conocimientos sobre la formación de las ciudades y del estado. De ahí proceden los primeros documentos escritos de la historia de la humanidad, datados en torno al 5.500 a.C.. En la ciudad de Uruk destacaban dos áreas dedicadas como centro urbano, bien político, bien religioso, cuya utilización no esta clara: Eanna y Kullab. Eanna se encontraba en un terreno llano y era el montículo más antiguo. Fue a partir del Período de Uruk cuando su arquitectura comenzó a destacar. De esta etapa es el llamado Templo de los Conos de Piedra, que pese a llamársele templo no es seguro que tuviese un uso religioso, que tenía paredes de hasta 3,5 metros de altura de piedra, unidas por un cemento a base de ladrillo y yeso picado. Estaba formado por una nave central y dos pasillos rodeados por tres grandes murallas que en conjunto formaban un área de 28 x 19 m, bajo las cuales se encontraba un sótano inaccesible del cual se desconoce su utilidad. El Templo de Caliza de Eanna V fue construido en una etapa posterior. Su planta era rectangular y estaba formada por una gran nave central de 58x9 m rodeada de una serie de habitaciones con salida al exterior, quedando completamente accesible desde la plaza pública, y estaba igualmente construido en piedra. En el nivel IV se contruyeron los templos D y E que como se ha comentado fueron desmantelados en el nivel III (3200 a.C.). El Templo D era el mayor de ellos, con unas dimensiones de 45 x 80 m, estrechas entradas y nave central en forma de T. El Templo E contenía una cámara central cuadrada flanqueada a cada lado por vestíbulos comunicados con el exterior y con la cámara central por numerosas entradas. Los edificios que se construyeron tras estos en el nivel III siguieron un esquema bastante parecido. Kullab se levantaba en una región inclinada y abrupta. En sus fases más tempranas contenía una serie de estructuras simétricas. En este montículo, cada vez que se realizaba una nueva construcción se sepultaba la anterior, dejándola como cimiento de la nueva, por lo que ésta quedaba cada vez a mayor altura. Uno de los edificios más destacados fue el llamado Templo Blanco el cual también terminó siendo cubierto por ladrillos y sepultado. Las ruinas de Uruk fueron descubiertas en 1844. Los exploradores se sintieron intrigados por su gran tamaño y pocos años después se identificaron con la ciudad bíblica de Erech. Entre 1850 y 1854 se realizaron unas pocas investigaciones en la zona, recogiéndose algunas tablillas y sarcófagos de arcilla. Las excavaciones realizadas en la segunda mitad del siglo XX, dieron con algunos de los documentos sumerios más antiguos y una gran cantidad de tablillas legales del período seléucida. Las, a veces, poco cuidadosas anotaciones de los primeros arqueólogos fueron reexaminadas durante la década de 1980. El yacimiento es bastante amplio (una superficie de casi 500 Ha), pero es sobre todo el sector de Eanna, a los pies del zigurat, dedicado en épocas más tardías, a la diosa Inanna, lo que llamó la atención de los arqueólogos. A causa de la erosión, los niveles, que se remontan a finales del IV milenio, aparecían aquí apenas cubiertos por la superficie del suelo y, por ello, se podía excavar en una amplia extensión. Además, los antiguos constructores se habían preocupado, antes de levantar nuevos edificios, de derrumbar los preexistentes, conservando sólo alguno de los cimientos de ladrillo. Ello permitió reconstruir con precisión las plantas completas, sin recurrir a las enormes excavaciones que hubieran sido necesarias en otras circunstancias. De esta forma, se sacaron a la luz, tres niveles pertenecientes a la segunda mitad del IV milenio, esenciales para nuestro conocimiento sobre la urbanización de Mesopotamia. Los niveles más antiguos tan sólo pudieron conocerse gracias a un gran sondeo estratigráfico que permitió remontarse hasta la época de Obeid, en el quinto milenio. El Período de Uruk (Ver) sucede al de Obeid, y se caracteriza sobre todo por la desaparición de las decoraciones pintadas en la cerámica, ahora producidas "industrialmente", con el uso de un torno de vasijas. Estos niveles cubren los siglos de la denominada "revolución urbana", pero nosotros tan sólo conocemos a fondo los más recientes (desde el V al III) que marcan la realización del proceso de urbanización. La gran arquitectura aparece a partir del nivel V (ca.5.500 a.C.), pero tuvo precedentes en el mismo lugar, en la medida en que se ha establecido una derivación entre las plantas tripartitas con sala central que caracterizaban estos niveles y las plantas de las viviendas del período Obeid, conocidas en otros lugares, de las que eran una "copia" desmesuradamente ampliada. Los primeros sellos cilíndricos, utilizados para marcar la arcilla fresca, aparecieron en este nivel, pronto fueron sustituidos por tablillas grabadas. Estos sellos permitieron la reproducción, de escenas importantes en una superficie mucho más amplia que los sellos de tampón utilizados hasta entonces. La escritura está presente a partir del siguiente nivel y, en seguida, se vuelve omnipresente. En Uruk se han encontrado casi 5.000 tablillas arcaicas, abandonadas cuando la información que contenían había perdido su utilidad. La misma época vivió un desarrollo excepcional de la escultura, utilizada para plasmar la imagen de los dioses o de personajes poderosos. La reconstrucción monumental más antigua conocida del yacimiento es el Templo de los Mosaicos o de los Conos de Piedra, atribuibles al nivel VI y datado hacia el 5.500 a.C.. El edificio debe su nombre a la decoración, formada por un mosaico de conos de piedra de distintos colores insertados en la arcilla del adobe crudo, una técnica innovadora. El llamado "Templo de Caliza", datado en el nivel V (aunque quizá sea anterior), es un inmenso edificio de planta tripartita de 78 metros de longitud y treinta de amplitud, denominado así porque su base (único elemento que se conserva), era de losas de caliza y no de adobe crudo, como era costumbre en Mesopotamia. Las primeras marcas de sellos cilíndricos se han asociado a dicha construcción, y revelan un arte plenamente desarrollado. A continuación, el "Templo de Caliza" fue sustituido por un vasto conjunto arquitectónico, edificado con adobe crudo, que incluye tres estructuras de planta similar, pero más pequeñas, situadas a los tres lados de un patio rectangular. La Sala de las Pilastras es de particular espectacularidad. Su espectacular técnica decorativa caracteriza bien la época de Uruk. En numerosos yacimientos de Mesopotamia, se han hallado conos, aunque este tipo de decoración, manifestación del esplendor de los primeros monumentos urbanos, desaparecerá a continuación. En la fase final del período IV, las construcciones de esta zona se organizan en un vasto espacio amurallado de casi 500 metros por 200, que agrupa entre otros, un inmenso edificio en T, el templo (unos 80x50 m) y una construcción formada por cuatro salas que se abren, gracias a unas pilastras, a un patio cuadrado, el llamado "Templo Rojo" o palacio cuadrado. En el interior de este último se hallaron los primeros documentos de estructura pictográfica. La función de estos edificios sigue siendo motivo de discusión, pues no existen datos precisos porque todos fueron expresamente destruidos y vaciados de contenido. Los arqueólogos interpretaron que eran los templos donde oficiaba el rey-sacerdote, que según determinadas teorías, estaba a la cabeza de la ciudades mesopotámicas arcaicas. En realidad, estos edificios no poseen ninguna de las instalaciones dedicadas al culto características de un templo mesopotámico y, por ello, es más verosímil interpretarlos como construcciones seculares, como residencia de un poder temporal que podía, o no, ser de inspiración religiosa, y admitir que allí podía tener lugar reuniones que no tuvieran forzosamente un carácter sagrado. El "Templo Blanco", del período III, denominado así por el revoque de cal de las paredes, pertenece con más seguridad a la categoría de los monumentos religiosos. La parte más antigua de una construcción de planta similar, el templo de Anu, se remonta al mismo período. Los vestigios de este templo, con el nombre del dios del cielo de los sumerios, han sido hallados a los pies del terraplén en mal estado de conservación. Según la tradición literaria mesopotámica, Uruk estaba rodeada de una muralla cuya construcción se debía al legendario rey Gilgamesh. A pesar de que no se ha hallado resto alguno de dicha fortificación, es de suponer que era muy imponente. A pesar de ser dificilmente descifrable pues aún está poco elaborada, la escritura de la antigua ciudad sumeria es representativa de una sociedad de múltiples prácticas (se han hallado una decena de sistemas numéricos) y de ciertas formas de su acción sobre la sociedad (parece ser que desde el inicio, procedieron a la inagotable clasificación de hombres y objetos), costumbres seguidas durante toda la historia mesopotámica. Uruk es en la actualidad el mejor testimonio arqueológico del inicio de estos tres milenios de historia. Hoy, Warka, a unos 30 km al este de Samawah, gobernación de Muthana, Iraq. Ver, Cronología de Uruk, Edad del Cobre.
)o( MITOLOGÍA.- El fundador de la Dinastía fue Maskiaggasher, personaje mítico al que se creía hijo de Utu. La fundación de Uruk se atribuyó a su hijo Enmerkar, , quien trajo la sede real con él desde la ciudad de Eanna, al que le sucederían Lugalbanda, Dumuzi y Gilgamesh, los héroes de las sagas sumerias. También se atribuyó la construcción de sus murallas al héroe Gilgamesh. Uruk fue fundada por Enmerkar. Otros reyes históricos de Uruk incluyen a Lugalzagesi de Umma, quien conquistó Uruk, y Utukhengal. Según el mito sumerio de Enki e Inanna (en acadio Ea e Ishtar), el dios del agua Enki , una de las deidades más importantes, ocultaba los "me", que eran todas aquellas formas de conducta y usos sociales necesarios para el funcionamiento del mundo. Pero Inanna, diosa del amor y de la ciudad de Uruk, quiere llevárselos a su ciudad. Para ello viaja en barca hacia el apsu, el hogar de Enki, y lo emborracha en la fiesta de bienvenida que éste le prepara, tras lo cual se lleva los "me" a Uruk desde donde se difunden. La Biblia hace referencia a Uruk en numerosas ocasiones: en ella se atribuye su fundación a Nimrod, del cual se dice que Uruk fue la segunda ciudad que fundó, después de Babilonia.