o Vandali o Vandalii o Vindili o Vanduli o Vandili o Vandales. Pueblo de la antigua Germania, originarios de las tierras bálticas, asentados entre el Óder y el Vístula. Los vándalos, que procedían originalmente de Jutlandia, se desplazaron a Hungría hacia el año 170, en donde su caballería con jinetes protegidos por cotas de malla supuso una amenaza cada vez mayor para la Recia romana. En un período posterior los encontramos al norte de Bohemia, sobre el Riesengebirge, derivando de ellos el nombre de Montes Vandalici. En las guerras marcomanas, estuvieron aliados con los marcomanos, sus vecinos del sur. En el reinado de Constantino aparecen en Moravia, y en el reinado de Probo en Dacia. Empujados por los godos, abandonaron sus tierras. Uniéndose a suevos y alanos, cruzaron en el año 406 la frontera renana para atravesar la Galia. Ante la defensa de las tropas romanas, evacuaron el sur del país y, a través de los Pirineos, penetraron en Hispania en el año 409, donde se establecieron en calidad de federados, gracias a un acuerdo (foedus) alcanzado con Estilicón. En el 411, el principal grupo de vándalos, el de los silingos, se establece en la provincia de la Bética, en espera de un hipotético paso al norte de África, pero allí son aniquilados por los visigodos. Otro tanto harán los vándalos asdingos en el 420, tras un tiempo de convivencia con los suevos, al mando de su rey Gunderico se trasladan desde la Gallaecia a la Bética, ocupando el lugar dejado por los silingos. En el 428, Genserico, rey de los vándalos, dirige una campaña de castigo contra la rica ciudad hispanorromana de Cartago Spartaria, posteriormente Cartagena, de la que obtiene un gran botín. Las murallas son destruidas y la ciudad queda reducida casi a una aldea, con la destrucción de su famoso puerto. En el 429, durante el reinado de Genserico, unas 80.000 personas cruzaron el estrecho de Gibraltar y fundaron en el norte de África (Tunicia) el primer reino germánico en tierras del Imperio romano. El progresivo abandono vándalo de la Bética culmina, al año siguiente, con la conquista total, sin apenas oposición, de la antigua Mauritania. Establecen su capital en la antigua Cartago y fundan un imperio que dominará todo el tráfico comercial en el Mediterráneo Occidental. En el año 455, Genserico y sus huestes tomaron posesión de Roma, que fue saqueada durante catorce días. Otras ciudades, como Capua y Nola, fueron tratadas de forma similar. Posteriormente se hicieron varios intentos para someterlos o expulsarlos, pero sin éxito, y el reino de los vándalos en África se mantuvo por un período de 105 años, es decir, hasta el 534, cuando Belisario, el general del Imperio de Oriente, destruyó su poder, pasando África a dominio del Imperio bizantino. Sus devastaciones hicieron que su nombre fuese sinónimo de destructores salvajes.