o Vasconi. Pueblo del norte de Hispania, del área céltica y del grupo cántabro, que habitaban la región de Navarra y parte de Aragón. Durante mucho tiempo, la tendencia a asociar a los vascones de las fuentes greco-latinas con la lengua y el pueblo vasco disfrutó de un cierto predicamento. A partir de los datos arqueológicos no se está en condiciones de poder establecer con relativa fiabilidad si en el territorio que las fuentes históricas atribuirán posteriormente a los vascones ha tenido lugar la configuración de una o de varias etnias. El territorio vascón constituye un marco geográfico variado en el que converge la utilización de tres lenguas: la celta, la ibera y el éuskara. Para los momentos previos a la presencia romana, no se dispone de datos que hagan sospechar que todas las poblaciones, del Ebro a los Pirineos, contasen con una organización político-social de carácter superior que canalizase las acciones colectivas de los posteriormente denominados vascones. El impulso decisivo en la configuración de la etnia vascona lo proporcionan los romanos, que uniendo comunidades culturalmente diversa, crearon una etnia, significada con el etnónimo de vascones, a los que progresivamente se les fue adscribiendo otras comunidades y territorios. Pese a ello, los romanos no consignan ni caracterizan por sus rasgos etnico-culturales la etnia de los vascones. Hay motivos de peso para pensar que fue la acción política romana la que, englobando en una comunidad a grupos humanos con rasgos culturales diversos, y separándolos de otros con los que tenían algunas semejanzas, creó de una manera un tanto artificial la etnia de los vascones, que andando el tiempo irá tomando conciencia de su entidad histórica. Por razones políticas y por imperativo geográfico, Roma situó en los Pirineos el límite entre los vascones y aquitanos, separando administrativamente dos pueblos que, entre sus rasgos comunes y otros de más difícil especificación, estaba el empleo de unos usos lingüísticos comunes y específicos. Hasta la época augustea, excepción hecha del etnónimo general de vascones, sólo Estrabón califica de vasconas a tres ciudades concretas. Es cierto que Plinio cuando recoge la nómina de ciudades que componen el conventus caesaraugustanus, registra una serie de ciudades claramente localizadas en territorio vascón, además de otras que sin serlo inicialmente, pasarán luego a depender de él. Pero en este caso, no sigue el método utilizado en la descripción de los conventus Cluniensis, Lucensis, etc., no adscribe comunidades concretas a etnias concretas. Es preciso esperar a una fuente tardía como la Geografía de Ptolomeo de Alejandría, eminente astrónomo, matemático y geógrafo, que vivió desde hacia 90 hasta hacia el 168, para saber que muchas de las ciudades que Plinio recogía sin indicar la etnia de pertenencia, y algunas otras más, entre ellas ciudades que razonablemente no se esperaría que fuesen vasconas, son calificadas de ciudades pertenecientes al ethnos de los vascones. Entre las que menciona como pertenecientes al pueblo vascón que encabeza el párrafo, se encuentran las siguientes, descritas conforme a sus parámetros de longitud y latitud: Oíasso, Iturissa, Pompaelo, Andelos, Bitouris, Cornonion, Ergavíca, Nemantourisa, Tarraga, Iakka, Setia, Gracourris, Kalagorica, Kaskanton, Mouskaria y Alavona. Ptolomeo proporciona la distribución más sistemática de la Península en grandes pueblos, designados con sus correspondientes etnónimos, junto con la nómina más completa de ciudades existentes en su territorio. Silencia algunas ciudades dadas a conocer por otros autores, especialmente por Plinio, así ocurre con algunas ciudades vasconas, pero su registro de ciudades es infinitamente mayor. Además, le merece el honor incalculable de registrar los nombres de muchas ciudades cuya existencia y pertenencia a una etnia concreta ignoraríamos de no ser por su mención específica. Uno de los mayores inconvenientes de la información proporcionada por Ptolomeo no reside tanto en lo aleatorio, en muchos casos, de sus consignaciones de las latitudes y longitudes en las que se ubican las ciudades, sino en la impenetrable dificultad de identificar sus fuentes de información y la época o épocas concretas a las que pudieran remontarse. En el caso de la etnia de los vascones, la información de Ptolomeo adquiere, subsidiariamente, un gran interés, pues son bastantes las ciudades, y entre ellas las que ofrecen un estatus más elevado en la nómina de Plinio, que aparecen como vasconas sin haberlo sido anteriormente. Son muchos los investigadores que consideran que la derrota de Sertorio proporcionó la oportunidad política para que los vencedores recompensaran la "fidelidad" vascona con una anexión territorial, con lo que el calificativo de vasconas a esas comunidades urbanas anexionadas, asumía un mero carácter político y administrativo.