Municipio de la provincia de Cuenca situado al sur de la capital, bañado por el río Gritos. Ciudad prehispana. Un hecho clave en la historia de Valeria fue la Guerra Sertoriana (80-72 a.C.) que supuso un enorme cambio en la mentalidad de los pueblos indígenas, pues sus proyectos (creación de un "antisenado", entrenamiento de los indígenas en tácticas militares romanas e incluso la fundación de una escuela para la educación de sus hijos) provocan que estos pueblos tomen conciencia de su lugar dentro de la nueva sociedad. A partir de ahora, participarán activamente en los enfrentamientos civiles que habrán de sucederse. Al final de época republicana encontramos en Valeria preferentemente cerámicas y materiales itálicos, volviéndose extraños los restos cartagineses. En este momento de prosperidad y reposo comienzan los cambios urbanísticos que se extenderán durante todo el período imperial. Es después de la pacificación, llevada a cabo por Pompeyo, cuando se funda la Valeria romana. La ciudad adoptó el nombre de su patrón, el pretor Valerio Flaco, de quien tenemos noticias en torno al 92 a.C. en la Hispania Citerior. Sabemos que, aun después de su fundación republicana, la ciudad no dejó en ningún momento de ser habitada por indígenas hasta bien avanzado el período imperial. De hecho, conocemos otro asentamiento cercano, a 4 km, en el Pico de la Muela, que tampoco se despobló, por lo que se ha llegado a la conclusión de que Valeria es, posiblemente, un caso de dípolis de facto (ciudad romana superpuesta a la indígena). No están claros los motivos que impulsaron a la fundación de la ciudad en tal emplazamiento: poco probables parecen las razones militares, pues Valeria no poseía murallas y su valor estratégico era mínimo. Una hipótesis sugiere que los romanos intentaban actuar sobre la ciudad indígena a fin de acelerar el proceso de unión y adopción con los pueblos autóctonos que no acababa de consumarse. De esta manera, se produjeron también otras consecuencias como la desaparicion de aquellas pequeñas ciudades indígenas cuyas poblaciones pasaron a engrosar las listas romanas. Valeria, por su parte, pronto consiguió su promoción jurídica a municipium, gozando tempranamente del Derecho Latino Viejo, según cuenta Plinio en su Historia Natural, III, 25. Augusto completó el proceso que se venía fraguando. Reorganizó, en primer lugar, el territorio de Hispania separándolo en las provincias Tarraconense, Bética, Lusitania y el Distrito minero de Sierra Morena. Creó, según Plinio, una división basada en conventus, de forma que las ciudades de la meseta sur, como Valeria, quedaron incluidas en el conventus cartaginense y caesaraugustano. Asimismo, el emperador apoyó la promoción jurídica de estas urbes y la creación del ordo ecuestre, de donde surgirían los futuros gobernadores. Llevó a cabo estas reformas con el fin de aumentar los ingresos, en una época de paz propicia para el desarrollo económico. De la creación de esta élite social tenemos una buena muestra en Valeria, donde se han hallado inscripciones referentes a la familia de los Nigrinos, una nobleza de curiales procedentes de Liria, al decir de Polibio. Se dedicaban a la administración imperial y apoyaron con su patrimonio la monumentalización de la ciudad, pues se dedicaban al comercio internacional. Tras la muerte del emperador se detiene la promoción jurídica de Valeria debido a que sus sucesores se interesarán más por la mitad norte de la meseta. No obstante, en época de Tiberio se produce una importante remodelación de las partes del Foro valeriense construidas en los últimos años del siglo I a.C., que terminará en tiempos de Claudio. Con Tiberio en el poder se construye la Basílica y la gran Exedra semicircular, de la que se conserva la base de los muros. A lo largo de la segunda mitad del siglo I y II continúa la romanización, aunque las construcciones quedan circunscritas a la arquitectura privada. Durante la época de Trajano-Adriano se produce una destrucción accidental de los aljibes y de parte de la Exedra, que serán restaurados gracias a un interés y una economía todavía poderosa con una ornamentación más rica que la anterior. En los ss. III y IV el modelo urbano entra en declive a la vez que desparece la antigua función administrativa de Valeria. Algunas de las causas son la carencia de recursos económicos unida a la primacía de otros lugares con más expectativas como Toledo, importante capital cristiana. Cuando se derrumban el Foro, la Basílica, los Pórticos y los Criptopórticos se construyen nuevas casas sobre los escombros. Parece ser que la Exedra sirvió de redil y los testimonios de enseres y alimentos hallados en los aljibes muestran que fueron habitados durante esta época. Por otra parte, la falta de agua originó un éxodo a lugares más propicios en los albores de la Edad Media. En época visigoda, Valeria se convierte en sede episcopal dependiente de la Metropolitana de Toledo que, tras la invasión musulmana de la Península entró en decadencia. A partir de la segunda mitad del siglo VIII, Valeria (o Balira, según el nombre árabe) formará parte del distrito de Cora de Santaver, poblado por bereberes de los Hawara y Madyuna hasta que éstos se rebelen entre los años 768-777. No hay datos de la presencia de mozárabes en Valeria, tan sólo un cancel de iglesia conservado podría suponerla. Durante el siglo X la ciudad, reducida a una aldea asentada junto a sus ruinas, pierde relevancia frente a la creciente prosperidad de Cuenca. De época califal procede un tesorillo con monedas de plata acuñadas por Abderramán III y Alhaken II. Tras la conquista cristiana de Cuenca en el año 1177 por Alfonso VIII, una Bula del Papa Lucio III del 1 de junio de 1182 instituye la sede en la capital conquense, la cual absorbe las antiguas diócesis de Ercávica y Valeria. Cuenca, por tanto, quedará como heredera de la hegemonía valeriense y evolucionará hasta llegar a la ciudad que conocemos en la actualidad. La destrucción del yacimiento de Valeria, de la que sólo quedó en pie el Ninfeo, debió de producirse a finales del siglo XII, con la reconquista y el levantamiento del castillo medieval. Hoy, Las Valeras, provincia de Cuenca, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, España.