Hijo de la ninfa Cirene, hija del rey de los lapitas Hipseo, quien, a su vez, lo era de la náyade Creúsa y del dios-río tesalio Peneo. Cazando un día en el valle del Pelión, Apolo vio a Cirene y la raptó, llevándosela en su carro de oro a Libia (Ver, Cirene), donde ella le dio un hijo: Aristeo. Al nacer el niño, Apolo lo confió a su bisabuela Gea (Creúsa era hija de Gea y de Posidón) y a las Estaciones "las Horas". Según otra tradición, Aristeo fue robado por el centauro Quirón, y las Musas completaron su educación enseñándole las artes de la medicina y de la adivinación. Confiáronle el cuidado de sus rebaños de carneros, que pacían en la llanura de Ptía (Tesalia). Las ninfas lo adiestraron también en las faenas de la lechería y la apicultura, así como en el cultivo de la vid. Él, a su vez, enseñó a los hombres lo que había aprendido de las diosas. Casó con la hija de Cadmo, Autónoe, que le dio por hijo a Acteón. Asimismo se le atribuyen numerosos inventos relativos a la caza, especialmente los fosos y las redes. Como él, Acteón será cazador, lo cual, al fin, provocará su pérdida (Ver su leyenda). Virgilio cuenta que un día Aristeo persiguió a Eurídice, esposa de Orfeo, por la orilla de un río. Eurídice, al huir, fue mordida por una serpiente y murió. Esta muerte provocó la cólera de los dioses contra. Aristeo, y lo castigaron enviando una epidemia a sus abejas. Desesperado, pidió auxilio a su madre, la ninfa Cirene, que habitaba bajo las aguas del Peneo, en un palacio de cristal. Admitido en su presencia, Aristeo escuchó de labios de su madre valiosos consejos. Díjole que sólo el dios marino Proteo sabría explicarle la causa de la desgracia que le atribulaba. Aristeo se fue a consultar a Proteo y lo sorprendió descansando sobre una roca, en medio del rebaño de focas que guardaba por cuenta de Posidón. Lo encadenó y así le obligó a responder, ya que Proteo rehuía a los interrogadores. Esta vez reveló a Aristeo que los dioses lo castigaban por la muerte de Eurídice, y le dio consejos sobre la manera de obtener nuevos enjambres. También se cuenta que Aristeo, junto a Dioniso, tomó parte en la conquista de la India al frente de un ejército arcadio. Durante una peste que asolaba las Cícladas, en la estación en que Sirio hace los días más calurosos del año, los habitantes pidieron a Aristeo un remedio contra la plaga. Por orden de su padre, consintió en socorrer a aquellos desventurados y se estableció en Ceos, donde erigió un gran altar a Zeus y ofreció diariamente sacrificios a este dios y a Sirio. Zeus, conmovido por sus ruegos, envió los vientos etesios, que refrescan la atmosfera y ahuyentan el aire viciado. Desde entonces se levanta este viento cada año en la estación calurosa y purifica la atmosfera de las Cícladas. Aristeo era honrado en Arcadia, donde él había introducido la cría de las abejas, y en Libia, en el país de Cirene, adonde se decía que había seguido a su madre y en donde había plantado la preciosa planta llamada silphium, de la que se extraía un medicamento y una especia. Aristeo fue objeto de culto en muchos lugares: Beocia, Arcadia, Ceos, Sicilia, Cerdeña, Tesalia, y Macedonia.