o Filopémenes (Philopoemen) (ca.253-182 a.C.). General y estadista de la Liga Aquea, hijo de Craugis de Megalópolis, en Arcadia. Desde muy joven recibió una formación militar y tuvo como maestros a los filósofos megapolitanos Ecdemo y Demófanes, quienes le inculcaron un profundo sentimiento patriótico. En el 223 participó en la defensa de Megalópolis cuando esta fue atacada por el rey Cleomenes III de Esparta. Tras jugar un papel principal en la batalla de Selasia en el 222, luchando contra Cleómenes III de Esparta, Filopemen fue a Creta, donde se convirtió en capitán de un contingente de soldados mercenarios. Filopemen regresó ca. 210 al Peloponeso y fue elegido comandante de la caballería de la Liga Aquea. Siendo hiparca de la liga aquea (210), participó en la primera guerra macedónica mandando la caballería eleo-etolia. Elegido estratego en el 208/07, reformó el ejército de la liga según el modelo macedónico y con él, al año siguiente, obtuvo una victoria en Mantinea sobre el espartano Macanidas, a quien el mismo Filopemen dio muerte (207). Lleno de gloria Filopémenes vio a Grecia entera rendirle homenaje en los juegos nemeos, y a los atenienses erigirle una estatua en el templo de Apolo de Delfos. "Grecia, dice Plutarco, que le había engendrado en su vejez para ser el heredero de las virtudes de todos los grandes hombres que había producido, le amó mucho y se complació en aumentar su poder a medida de su gloria". Fue de nuevo estratego en el 206/05 y en el 201/200. Intervino otra vez contra Esparta, ya que Nabis había invadido Mesenia, mientras que Lisipo, estratego de la liga, apenas hacía progresos (202). Filopemen se presentó como privado, al frente de un contingente de voluntarios, y rechazó a Nabis, completando su victoria al año siguiente ya como estratego, aunque sin consecuencias notables. Inmediatamente después Filopemen perdió influencia y regresó a Creta (199), donde permaneció durante seis años. A su regreso fue de nuevo elegido estratego (193/92), venció a Nabis y tras la muerte de éste (192) incorporó Esparta a la Liga, a pesar de la oposición del general romano T. Quinctio Flaminino. Filopemen se encontraba en la cúspide de su carrera y dominaba por completo la política aquea; su idea fundamental era crear un Estado peloponesio y así lo defendió continuamente ante Roma, a la que siempre que era posible procuró rechazar. En el año 191 Diófanes anexionó Mesenia y Élide a la Liga aquea; el propio Filopemen, siendo estratego en 189/88, eliminó definitivamente las aspiraciones de independencia de Esparta con la destrucción de sus murallas, la abolición de las instituciones de Licurgo, la imposición de un estatuto aqueo y deportando a la mayoría de los habitantes. A pesar de los reproches de Q. Cecilio Metelo, consiguió, a través de Licortas, que Roma diera por buena su actuación. De nuevo estratego en 187/86, intentó renovar la alianza con Egipto para que sirviera de contrapeso frente a Roma. Estratego por octava vez en 183/82, hizo frente a la sublevación de Mesenia, pero fue hecho prisionero y murió envenenado (182). Recibió culto heroico. El historiador Polibio, que escribió una biografía perdida sobre Filopemen, tuvo un papel principal en su funeral. Filopemen fue el último gran estadista independiente de Grecia. Reunía al genio militar todas las virtudes del ciudadano; los mismos romanos, dueños entonces de Grecia, dieron una prueba de su admiración a este gran hombre, prohibiendo destruir los monumentos que se le habían erigido. Su sucesor al frente de la Liga Aquea fue Calícrates, que se sometió a la autoridad romana.