o Égira "fuga". Fecha en que empiezan a contar sus años los musulmanes. En el año de la era cristiana 622, en la noche del 15 al 16 de julio, Mahoma, llegando a ser sospechoso a los magistrados de La Meca, y temiendo ser arrestado huyó y se retiró a Medina, otra ciudad de la Arabia, a ochenta y ocho leguas de La Meca. Esta fuga fue trascendental. Los escritores árabes la acompañan de una infinidad de maravillas. He aquí las más singulares: "Habiendo sabido Mahoma, dicen, por medio del ángel Gabriel, que algunos habitantes de La Meca debían asesinarle aquella noche, obligó a su primo Alí, hijo de Abutaled, a que ocupase su lugar en la cama, asegurándole que no le sucedería ningún daño. El generoso Alí se acostó sin replicar. Entonces Mahoma, abriendo la puerta, vio la gente enviada para prenderle sepultada en un profundo sueño; pasó en medio de ellos y, tomando un puñado de polvo, lo dispersó sobre sus cabezas recitando estas palabras del Alcorán: Les hemos cubierto de polvo, y no pudieron ver. Estaba ya a seguro, cuando despertando los conjuradores, uno de ellos miró por la hendidura de la puerta y vio a Alí, a quien tomó por el Profeta, acostado y durmiendo tranquilamente. Habiendo esperado hasta el día, forzaron la puerta; quedaron en extremo admirados de no encontrar el que buscaban. Preguntaron a Alí que se había hecho de su primo; y como respondiese que nada sabía, le dejaron para perseguir a Mahoma. El Apóstol había ido a encontrar a Abuberk, su tío; y habiéndole presentado los peligros a que se exponía permaneciendo en La Meca, le había convencido para que le acompañase. Ambos se apresuraron a dejar la ciudad y después de una hora de camino llegaron a la caverna de Tur, donde habían dado cita a algunos de sus más íntimos amigos, y permanecieron allí tres días ocultos. Entretanto, se había esparcido de tal modo por La Meca el rumor de la evasión de Mahoma, que se habían enviado un gran número de espías por todas las cercanías. Una de las tropas que recorrían el terreno se acercó a la caverna. Abuberk, al oír el ruido de los hombres y los caballos, se llenó de terror; pero el profeta le reanimó con estas palabras: No debéis entristeceros porque está Dios con nosotros. Los batidores llegaron a la entrada de la caverna. Cuando quisieron examinarla vieron dos palomas que habían hecho su nido y empollado dos huevos, y además repararon que una araña había hecho una tela que cubría todo el paso. A esta observación hicieron este pensamiento: Si alguno hubiese entrado en esta caverna, hubiera roto infaliblemente los huevos de la paloma y hecho pedazos la telaraña; lo que les determinó a retirarse. Mahoma, después de haber recibido algunas provisiones de sus amigos, prosiguió su camino. Los koraschitas habían prometido cien camellos al que se lo llevase vivo o muerto, y cierto Soraka fue el más feliz de todos los que el cebo de la recompensa había excitado a perseguirle. Supo por medio de flechas adivinatorias el camino que había tomado el profeta y no tardó en juntarse con él. Abubekr, al verle, exclamó creyéndose perdido:. ¡Oh apóstol de Dios! El perseguidor nos alcanza. Mahoma le repitió las palabras que había dicho en la caverna. En seguida volviéndose hacia Soraka le llamó por su nombre, y al mismo tiempo, habiendo tropezado el caballo de Soraka con la pata delantera, cayó e hizo caer a su dueño. De este modo el fugitivo tuvo tiempo para alejarse. Levantándose Soraka, tentó por segunda vez la suerte y empezó de nuevo y con más ardor a perseguir al profeta; y cuando ya le daba alcance, Mahoma hizo esta pequeña oración: ¡Oh Dios!: ¡detén este hombre del modo que te sea más agradable! Al instante, doblando las piernas el caballo de su enemigo, echó por tierra a su jinete. Entonces reconoció Soraka que Dios se oponía a sus designios y que el Profeta era un santo. Se arrojó a sus pies, le pidió un escrito para servirle de salvaguardia y le dejó proseguir el camino con todos los suyos". Como los años islámicos son lunares, resultan unos once días más cortos que los de la Era Cristiana. Para reducir una fecha de la Era Mahometana a la Cristiana basta con multiplicarla por 0,970224 y añadir 621,5774. El número entero indicará el año y el decimal, multiplicado por 365, el día aproximado. Ver, Era mahometana.