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Página 629 - 1322 Palabras 31401 al 31450 de 66095

Palabra   |   Descripción

Helicta

Hija de Dánao, casada con Caso.

Helicus

Hijo de Licaón, que dio su nombre a la ciudad de Hélica, en el Peloponeso.

Helie

Una de las Helíadas.

Heliea

Significa en dorio "pueblo congregado". Nombre con el que se designaba desde la época de Solón el tribunal popular ateniense compuesto por ciudadanos. El término deriva quizá del nombre del lugar en donde se reunía el tribunal, un edificio espacioso de Atenas situado junto al mercado, donde ejercía sus funciones este tribunal de apelación; los miembros del tribunal se llamaban heliastas. Su principal atribución en época de Solón parece haber sido la resolución de apelaciones contra las decisiones de los magistrados. También se le han atribuido la interpretación de los pasajes oscuros de las propias leyes instauradas por Solón. Después se usó el término en un sentido más general como equivalente de tribunal, ya que se convirtió en el principal y supremo organismo judicial de la democracia en época clásica, como la manifestación del poder del demos. Formado por seis mil miembros, compuesto por sorteo y al que podía acceder todo ciudadano de más de treinta años. El hecho de que no recibieran una remuneración hasta el tiempo de Pericles descartaría quizá la participación de los segmentos menos favorecidos de la población.

Helike

Hélice.

Helike

Ilici (municipio de la provincia de Alicante que se extiende por el llano desde la rasa de Santa Pola ....).

Heliké

Nombre dado a la Osa Mayor. Se decía que guiaba a las naves griegas. A las constelaciones Osa Mayor y Osa Menor se las llama "secas", es decir, "que no se hunden nunca en el mar", porque están siempre visibles en lo alto de la bóveda celeste. Ver, Phoeniké.

Helikobléphare

Helicoblefaros ("cuyos párpados se mueven" o "de ojos vivarachos". Epíteto de Afrodita).

Helimo

Uno de los centauros muerto en las bodas de Pirítoo.

Helimo

y Panopes. Dos cazadores de la corte de Acesto, rey de Sicilia.

Hélimos

Pueblo de Sicilia occidental en que estaba enclavada la ciudad de Acestes. Hoy, en Italia.

Helinius

Rama meridional del Rhin, que conectaba el río Mosa (francés, Meuse; alemán, Maas), con el moderno río neerlandés Waal.

Helio

Helio, el Sol, es una divinidad o, por lo menos, un genio dotado de existencia y personalidad propias, que se distingue de otras divinidades solares, como Apolo. Pertenece a la generación de los Titanes y, por tanto, es anterior a los Olímpicos. Pasa por ser hijo del titán Hiperión y de la titánide Tía. Es hermano de la Aurora (Eos) y de la Luna (Selene). Desciende de Urano y Gea. Helios tiene por esposa a Perseis, una de las hijas de Océano y Tetis. Le dio varios hijos: Circe, la maga; Eetes, rey de Cólquide; Pasífae, que fue la esposa de Minos, y un hijo, Perses, que destronó a su hermano Eetes y fue muerto por su propia sobrina Medea. Además, Helio se unió a otras varias mujeres: la ninfa Rodo, de la cual tuvo siete hijos: los Helíadas (Ver); Clímene, una de las hermanas de su esposa Perseis, que le dio hijas, conocidas también con el nombre de Helíades; Leucótoe, hija de Órcamo y Eurínome (Ver, Faetonte y CIitia). Se representaba a Helio como un joven en la plenitud de la virilidad y dotado de gran belleza. Su cabeza está rodeada de rayos, formando como una cabellera de oro. Recorre el cielo montado en un carro que arrastran corceles velocísimos, llamados Pirunte, Éoo, Aetón y Flegonte, cuatro nombres que evocan, cada uno, la idea de llama, fuego o luz. Todas las mañanas, precedido por el carro de Aurora, Helio, desde el país de los Indios, se lanza por un camino estrecho que pasa por el centro del cielo. Camina durante todo el día, y al anochecer llega al Océano, donde se bañan sus fatigados caballos. Él se retira a descansar en un palacio de oro, del que vuelve a partir de madrugada. El trayecto entre Occidente y Oriente que recorre bajo tierra, o bien sobre el Océano que rodea el mundo, en una embarcación que es una gran copa vacía (Ver, Heracles), es mucho más breve que el trayecto diurno, a lo largo de la bóveda celeste. Estas concepciones responden a ideas muy antiguas sobre la forma del mundo, y fueron abandonándose paulatinamente con los progresos de la Astronomía. Ello explica el carácter secundario de Helio en el panteón helénico. Desde la época homérica, Helio aparece como servidor de los dioses, una especie de funcionario, acantonado en su función de luminaria. Por ejemplo, no puede vengarse por sí mismo del insulto de los compañeros de Ulises al sacrificar y comerse parte de sus rebaños en la isla de Trinacia (Sicilia); tiene que pedir la reparación a Zeus y a los demás dioses, amenazando, si se le niega el castigo de los culpables, con retirarse bajo tierra. Estos bueyes del Sol, que los compañeros de Ulises se comieron, eran animales de blancura inmaculada y dorada cornamenta, y los cuidaban las hijas del Sol, las Helíades (Ver). Con frecuencia se considera a Helio como el ojo del mundo. Es el que todo lo ve. Como tal, cura la ceguera de Orión. Sobre la disputa entre Helio y Posidón, Ver, Posidón. Era el dios tutelar de Rodas; a la entrada del puerto, el célebre coloso representaba su efigie.

Helio

o Heliana. Tribunal popular de Atenas instituido por Solón: 6.000 jurados (heliastas) eran sorteados cada año por los arcontes, entre los ciudadanos atenienses de más de treinta años que se proponían para el cargo. Eran repartidos entre diez secciones de quinientos miembros, más los suplentes. Los heliastas prestaban juramento y recibían cada día una indemnización de tres óbolos (dos en la época de Pericles). En el momento del proceso se sorteaban los jueces que intervenían en número variable según la importancia de la causa; los presidía un magistrado instructor. Decidían primeramente por votación sobre la culpabilidad del acusado. Cada jurado disponía de dos fichas de voto: el que absuelvía, cruzado por un vástago macizo, y el que condenaba, por un vástago hueco. Había dos urnas: una para los votos válidos y otra para las fichas inútiles. Después los jurados fijaban la pena; si la ley no preveía penalidad para el delito en cuestión, la acusación y la defensa proponían una cada una, y el tribunal se pronunciaba entre ellas. La sentencia de los heliastas no tenía apelación.

Heliocaminos

En la antigua casa griega, habitación orientada al mediodía destinada a recibir y a guardar el calor del sol.

Heliocles

(siglo II a.C.). Rey de Bactriana. Sólo se le conoce por las medallas, y se cree que reinó en el tiempo transcurrido desde la muerte de Eucratides hasta la destrucción del reino de Bactriana en 127 a.C.

Heliodoro

Escultor griego, de época incierta; era autor de un célebre grupo de mármol que representaba a Pan y Olimpo luchando, en tiempo de Plinio se hallaba colocado en el pórtico de Octavia. Ver, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.

Heliodoro

(siglo III o IV). Novelista de Emesa (Fenicia) que escribió en griego. Firmó al final de su libro como hijo de Teodosio y "de la familia del Sol", sugiriendo devoción al culto a Helios que se había establecido en Emesa (Heliodoro significa "regalo del Sol"). No tenemos noticias sobre su vida, y su identificación con un obispo cristiano es muy poco verosímil. De él sólo nos ha llegado una novela, Fábula etiópica de Teágenes y Cariclea, que habla de Cariclea, hija de la reina etíope Persina. Su manuscrito fue hallado por casualidad en Buda en la Biblioteca del rey de Hungría. Cariclea se enamora de Teágenes, un noble griego, en Delfos, en donde vivía ella como refugiada y proscrita de su hogar; había sido expuesta recién nacida, pues su piel blanca inculpaba a su madre de adulterio. Con ayuda de un sacerdote etíope llamado Calasiris, la pareja se fugó y, tras innumerables aventuras, llegaron a Etiopía. Cariclea escapa de ser sacrificada a la Luna y al final se reconcilia con sus padres, los reyes de Etiopía, que la casan con Teágenes. La compleja trama está llevada con mano experta y la novela comienza, como la Odisea de Homero, en mitad de la acción. Es un texto lleno de recursos literarios y de alusiones, y es estilísticamente brillante. La época del relato no está especificada, pero parece ser varios ss. antes de nuestra era. Esta novela fue muy popular en época tardía en la zona grecoparlante del Imperio Romano oriental, sobre todo en Constantinopla, y se consideró, sin justificación alguna, que era, en cierto modo, un texto cristiano.

Heliodoro

(ss. III-II a.C.). Ministro de Seleuco IV Filopátor, rey seléucida. Intentó apoderarse de los tesoros del templo de Jerusalén.

Heliodoro

(siglo I a.C.). Gramático griego. Compuso un Manual de versificación y un Tratado de música.

Heliodoro

(siglo II a.C.). Escritor ateniense, apellidado el Periegeta. Compuso una descripción de los monumentos de la Acrópolis. Publicó su obra (ca. 150) en quince libros. Solo han llegado hasta nosotros algunos fragmentos.

Heliodoro

(siglo I). Experto en métrica, que trabajó en los metros de las comedias de Aristófanes hacia el año 50 de nuestra era. Dividió el texto de Aristófanes en "cola" (líneas métricas de verso).

Heliodoro

(ss. I-II). Escritor griego de temas médicos; Juvenal se refiere a él. Fue miembro de la escuela pneumática de medicina. Sus obras solo han sobrevivido a través de citas y fragmentos. La principal de ellas fue Cirugía. Heliodoro también escribió Vendajes, Sangrías, Dislocaciones, Articulaciones y Pesos y medidas.

Heliodoro de Larissa

Matemático griego de época incierta; sólo se conoce de él un Tratado de óptica, tomado en su mayor parte de Euclides.

Heliogábalo

o Elagábalo o Heliagabalus o Elagabalus (Marcus Aurelius Antonius) (ca.203-222). Su nombre original era Vario Avito Bassiano y era, con sólo catorce años, sacerdote hereditario del Dios-Sol (Elah-Gabal) en Emesa (Siria). Heliogábalo era popular entre las legiones apostadas en Siria por su belleza y por las vistosas ceremonias que presidía. El joven Bassiano era hijo de Julia Soemías y de Sexto Vario Marcelo. En el 217, tras el asesinato de Caracalla, su abuela Julia Mesa, hermana de la emperatriz Julia Domna, al ser desterrada de la corte imperial por el nuevo emperador Macrino, se lo llevó de Roma con ella de vuelta a Emesa junto con su primo Severo Alejandro. Al año siguiente, con catorce años, Heliogábalo se convirtió en augusto (emperador) gracias a las artimañas de su abuela y a las mentiras de su madre, Julia Soemías, que afirmaba que Heliogábalo era hijo bastardo de Caracalla. Se libró una batalla el 2 de junio del 218 cerca de Antioquía entre los seguidores de Heliogábalo y los de Macrino en la que este último murió, tras abandonarle una buena parte de su ejército por el atractivo muchacho. Fue proclamado emperador con el simbólico nombre de "Marco Aurelio Antonino", que ya Caracalla había adoptado, al que añadió su cognomen de Heliogábalo (o Elagábalo) en su condición de defensor del culto al sol. Tras la muerte de Macrino, durante diecisiete años, el poder fue ocupado por los dos jóvenes vinculados con la familia imperial, en la que sobresale la influencia de Julia Mesa, hermana de la difunta emperatriz Julia Domna y abuela de ambos emperadores. Heliogábalo pasó el invierno en Nicomedia, en Bitinia, y llegó a Roma en setiembre del 219. En su larga estancia en Oriente Caracalla había desplegado una intensa actividad no sólo militar, sino también religiosa, visitando los principales santuarios y potenciando los cultos locales, que fueron rápidamente asimilados por los soldados. Pero la implantación de éstos en Roma resultaba difícil, sobre todo tratándose de una religión oriental de corte monoteísta que chocaba abiertamente con las creencias politeístas de la religión romana tradicional. La llegada de Heliogábalo a Roma, vino no obstante precedida de una reconciliación con el Senado y el ejército, que no evitó la ejecución de los principales colaboradores de su predecesor (el prefecto del pretorio Juliano Néstor, varios gobernadores provinciales y algunos legados legionarios). También la plebe recibió el primer congiarium de los cuatro que otorgó el emperador en sus escasos cuatro años de reinado. Se intentaba así crear un clima propicio a la nueva familia imperial siria instalada en Roma trayéndose consigo el "betilo" de "El Gabal", al que pronto se erigiría un templo en el Palatino. Mientras que Heliogábalo se dedicaba al culto de "su" dios, su prefecto del pretorio, también de origen oriental, Publio Valerio Comazón Eutichiano; su abuela, Julia Mesa, y su madre, Julia Soemías, se dedicaban a convencer al pueblo y Senado romanos de la conveniencia de adoptar el sincretismo del culto solar como religión oficial, a la que podían adscribirse otros cultos romanos tradicionales. De creer a la Historia Augusta, sus tutoras llegaron a constituir una especie de "senado femenino" (senaculum mulierum) encabezado por las propias "Augustas", quienes adoptaron este nombre reservado generalmente, y no siempre, a las "esposas" del emperador. EI aspecto extravagante de este joven princeps, vestido al uso de un "rey" oriental, así como su manifiesta incapacidad militar, tenía tan sólo dieciocho años cuando murió en marzo del 222, contribuyeron a forjar una de las peores imágenes que la historiografía antigua ha dejado de un emperador romano: de vida licenciosa (de sus tres matrimonios, uno fue con una vestal), irreverente con la religión romana tradicional, déspota (introductor en Occidente de la práctica de la "proskynesis"), marioneta en manos de su superprefecto (del pretorio y de la ciudad) y de sus protectoras (abuela y madre), en fin, frenético y caprichoso. Por ello no es extraño que ya en 221 adoptara a su primo Alexiano, hijo de Julia Mamea, como "césar", quien tomó el nombre de Marco Aurelio Severo Alejandro con sólo trece años. La forzada adopción de Alejandro significaba de hecho el fin de Heliogábalo, porque su madre se preocupó de reconciliarse con el ejército en favor de su hijo. Un motín de pretorianos acabó con la vida de Heliogábalo y su madre Soemías (11 de marzo del 222), antes que Mamea, la hermana de ésta, y su sobrino, el nuevo "césar", llevaran a cabo sus planes de hacerse con el control del poder imperial.

Heliogábalo

Elagábal (deidad que se adoraba en Emesa (hoy Homs, ciudad de la alta Siria), y que se cree era el sol. Este dios era representado bajo la figura de un betilo).

Heliognósticos

Secta judía que reconocía al Sol por Dios.

Heliópolis

Balbek (ciudad situada entre los montes Líbano y Antilíbano, aproximadamente en una latitud media entre Biblos y Beritos. Está ubicada al este del río Litani en el valle de ….).

Heliópolis

(egipcio antiguo, Iunnu (el "pilar"); en la Biblia, On). Ciudad al sur del Delta del Nilo, junto a la aldea de El-Matariya o Matariyeh, al nordeste de El Cairo, que se convirtió en la metrópolis religiosa del Egipto Predinástico, al lograr doblegar su clero a todos los demás dioses bajo la supremacía de Atum, jefe de la Enéada heliopolitana, como dios principal. Las especulaciones sacerdotales no se detuvieron aquí y a principios del Imperio Antiguo, se procedió a la tripartición de la personalidad de la primigenia divinidad solar; de esta manera, Jepri se convirtió en el sol de la mañana, Re en el sol de mediodía y Atum en el sol del atardecer. Estas concepciones heliopolitanas se impusieron a la mismísima monarquía, y el clero heliopolitano ocupó un lugar privilegiado durante la mayor parte del Imperio Antiguo. Perteneciente al nomo XIII del Bajo Egipto. Heliópolis conservó toda su importancia a lo largo de toda la historia egipcia a causa de su papel de metrópolis religiosa vinculada al culto solar. De todos modos, a mediados del Imperio Nuevo conoció una nueva etapa de esplendor, manifiesta en las estructuras conservadas del templo de Re, esplendor que se mantuvo inalterable hasta la Baja Época. A pesar de su importancia, la proximidad al núcleo de El Cairo, es responsable de que no se haya conservado casi nada de la antigua Heliópolis. Una necrópolis predinástica atestigua la antigüedad del culto solar en el lugar. El emplazamiento de la ciudad y del templo, rodeado por una muralla de adobe, ha sido localizado en Tell Hisn, y se ha evaluado su extensión conjunta en unos 520.000 m2. Heliópolis superaba, pues, con mucho, el promedio de extensión de las ciudades provinciales egipcias, aunque verosimilmente había de quedar por debajo de la extensión de Menfis, pero en cambio solo conocemos de ella monumentos aislados, los más antiguos de los cuales se remontan al Imperio Antiguo. En todo caso, podemos hacernos una idea de la estructura del templo de Heliópolis durante esta época, por el templo solar mandado construir por Niuserre en Abu Gorab, que sin duda es una reproducción del primero. Cerca de Heliópolis, se ha localizado una necrópolis de sumos sacerdotes, fechada a finales del Imperio Antiguo. Debido a su enorme prestigio religioso, los sumos sacerdotes heliopolitanos fueron la suprema autoridad del nomo durante el Imperio Antiguo, autoridad respetada por el faraón, que renunció a imponer un nomarca en este nomo. El residuo más impresionante del centro religioso que fuera tan importante, es un obelisco de Sesostris I, conservado actualmente en el norte de El Cairo, en la localidad de Mataria. En la medida en que el santuario, que se comenzó a construir lo más tarde a partir de la Dinastía III, no ha sido expoliado por los ladrones de piedra, los muros están bajo tierra de cultivo. En 1.972 se halló el fragmento de un obelisco donado por el rey Teti. Fue, tras Tebas y Menfis, la tercera ciudad en importancia del antiguo Egipto. Ver, Heqat.

Heliópolis del sur

Hermontis y toda la región tebana egipcia.

Heliópolis en Fenicia

Balbek (ciudad situada entre los montes Líbano y Antilíbano, aproximadamente en una latitud media entre Biblos y Beritos. Está ubicada al este del río Litani en el valle de ….).

Heliópolis en Siria

Balbek (ciudad situada entre los montes Líbano y Antilíbano, aproximadamente en una latitud media entre Biblos y Beritos. Está ubicada al este del río Litani en el valle de ….).

Heliópolis Siria

Balbek (ciudad situada entre los montes Líbano y Antilíbano, aproximadamente en una latitud media entre Biblos y Beritos. Está ubicada al este del río Litani en el valle de ….).

Heliópolis Siriaca

Balbek (ciudad situada entre los montes Líbano y Antilíbano, aproximadamente en una latitud media entre Biblos y Beritos. Está ubicada al este del río Litani en el valle de ….).

Heliopolitano

Epíteto de Zeus en las provincias romanas de Asia.

Heliopólite

Uno de los sobrenombres de Zeus.

Helios

Nombre mitríaco.

Helios

Helios es la personificación del Sol. Hesíodo y el himno homérico lo identifican con un hijo de los titanes Hiperión y Tea (Hesíodo) o Eurifaesa (himno homérico) y hermano de las diosas Selene "la luna", y Eos "la aurora". Sin embargo, Homero le llama a menudo simplemente Titán o Hiperión. Helios era imaginado como un hermoso dios coronado con la brillante aureola del sol, que conducía un carro por el cielo cada día hasta el Océano que circundaba la tierra y regresaba por éste hacia el este por la noche. Homero describe el carro de Helios como tirado por toros solares; más tarde Píndaro lo escribió que por "corceles que arrojaban fuego". Posteriormente, los caballos recibieron fogosos nombres: Flegonte "ardiente", Aetón "resplandeciente", Pirois "ígneo" y Éoo "amanecer. A medida que pasó el tiempo, Helios fue cada vez más identificado con el dios de la luz, Apolo. Su equivalente en la mitología romana era Sol, y específicamente Sol Invictus. La historia más conocida sobre Helios es la de su hijo Faetón, que intentó conducir el carro de su padre por el cielo pero perdió el control e incendió la Tierra. A veces se aludía a Helios con el epíteto homérico Panoptes "el que ve todo". En la historia narrada en la mansión de Alcínoo en la Odisea, Afrodita, la esposa de Hefesto; se acostaba en secreto con Ares, pero Helios, el señor del sol que todo lo ve, los espió y se lo dijo a Hefesto, quien para castigarlos atrapó a los dos amantes en unas redes tan finas que resultaban invisibles. En la Odisea, Odiseo y su tripulación superviviente desembarcan en una isla, Trinacia, consagrada al dios sol, al que Circe llama Hiperión en vez Helios. Allí se guardaba el sagrado ganado rojo del sol: "Llegarás más tarde a la isla de Trinacia, donde pacen las muchas vacas y pingües ovejas de Helios. Siete son las vacadas, otras tantas las hermosas greyes de ovejas, y cada una está formada por cincuenta cabezas. Dicho ganado no se reproduce ni muere y son sus pastoras dos deidades, dos ninfas de hermosas trenzas: Faetusa y Lampecia las cuales concibió de Helios Hiperión la divina Neera. La venerada madre, después que las dio a luz y las hubo criado, llevólas a la isla de Trinacia, allá muy lejos, para que guardaran las ovejas de su padre y las vacas de retorcidos cuernos". Aunque Odiseo advirtió a sus hombres para que no lo hicieran, éstos mataron y comieron impíamente algunas cabezas del ganado. Las guardianas de la isla, hijas de Helios, se lo dijeron a su padre. Helios, sin embargo, apeló a Zeus, quien destruyó el barco y mató a todos los hombres salvo a Odiseo. En una vasija pintada griega, Helios aparece cruzando el mar en la copa del trípode délfico, lo que parece ser una referencia solar. En los Deipnosofistas, Ateneo contaba que, al ponerse el sol, Helios subía a una gran copa dorada en la que pasaba desde las Hespérides en el extremo occidental hasta la tierra de los etíopes, con quienes permanecía las horas de oscuridad. Cuando Heracles viajó a Eritia para cobrarse el ganado de Gerión, cruzó el desierto libio y quedó tan frustrado por el calor que disparó una flecha a Helios, el Sol. Helios le rogó que parase y Heracles pidió a cambio la copa dorada que Helios usaba para cruzar el mar cada noche, de oeste a este. Heracles usó esta copa dorada para llegar a Eritia. Con la oceánide Perseis, Helios fue el padre de Eetes, Circe y Pasífae. Sus otros hijos son Faetusa "radiante" y Lampecia "brillante". Helios es identificado a veces con Apolo. En Homero Apolo es identificado claramente como un dios diferente, relacionado con las plagas, con un arco plateado (no dorado) y sin características solares. La primera referencia segura a Apolo identificado con Helios aparece en los fragmentos conservados de la obra de Eurípides "Faetón", en un discurso cerca del final, cuando Clímene, la madre de Faetón, lamenta que Helios haya destruido a su hijo, el Helios al que los hombres llaman justamente Apolo. Para la época helenística Apolo había pasado a estar estrechamente relacionado con el sol en los cultos. Su epíteto Febo "brillante", tomado prestado de Helios, sería más tarde aplicado también por los poetas latinos al dios Sol. La identificación se hizo común en textos filosóficos y aparece en las obras de Parménides, Empédocles, Plutarco y Crates de Tebas entre otros, así como en algunos textos órficos. Dioniso y Asclepio son a veces identificados también con este Apolo Helios. Los poetas latinos clásicos también usaron Febo como sobrenombre para el dios-sol, de donde proceden las referencias comunes en la poesía europea posterior a Febo y su carro como metáfora para el sol. Pero en las apariciones concretas en los mitos, Apolo y Helios están separados. El dios-sol, hijo de Hiperión, con su carro solar, aunque llamado a menudo Febo, nunca es llamado Apolo salvo en identificaciones expresas no tradicionales. Los poetas romanos se referían a veces al dios sol como Titán. A pesar de estas identificaciones, Apolo nunca fue descrito en realidad por los poetas griegos conduciendo el carro del sol, si bien era una práctica habitual entre los poetas latinos. El culto solar había sido una vez prevalente y poderoso entre los pueblos de la cultura prehelénica, pero muy pocas de las comunidades del período histórico posterior lo conservaron como un factor potente de la religión estatal. Nuestras principales fuentes literarias áticas, tienden a darnos un inevitable sesgo ateniense cuando se examina la antigua religión griega, y no podía esperarse que ningún ateniense adorase a Helios o Selene, pero podríamos pensar que eran dioses, dado que Helios era el gran dios de Rodas y Selene era adorada en Elis y otras partes. En La paz, Aristófanes contrasta la adoración de Helios y Selene con la de los más esencialmente griegos dioses olímpicos, como deidades representativas de los persas aqueménidas. Todas las evidencias demuestran que Helios y Selene fueron dioses menores para los griegos. La isla de Rodas fue casi el único lugar donde Helios gozó de un culto importante, existiendo un espectacular rito en el que una cuadriga era despeñada por un precipicio al mar, destacando sus matices del drama de Faetón. Allí se celebraban torneos gimnásticos anuales en su honor. El Coloso de Rodas estaba dedicado a él. Helios tenía también un culto importante en la acrópolis de Corinto en el continente griego. En La República de Platón Helios, el Sol, es la descendencia simbólica de la idea del Bien. En la Antigüedad Tardía un culto de Helios Megisto "'Gran Helios" añadió a la imagen de Helios varios elementos sincréticos, que han sido analizados con detalle mediante una serie de textos griegos tardíos, en concreto: un Himno a Helios órfico; la llamada Liturgia Mitraica, donde Helios gobierna los elementos; hechizos y encantamientos invocando a Helios entre los papiros mágicos griegos; un Himno a Helios de Proclo; la Oración a Helios de Juliano, el último puesto del paganismo oficial; y un episodio de las Dionisíacas de Nono.

Helios

Hijo de Perseo que dio su nombre a la ciudad de Helios, en Laconia.

Helios Megisto

Ver, Helios (Helios es la personificación del Sol. Hesíodo y el himno homérico lo identifican con un hijo de los titanes Hiperión y Tea (Hesíodo) o Eurifaesa (himno homérico) y hermano de ….).

Heliotes

Nombre que da Luciano a las tropas fabulosas del Sol.

Heliotomenos

Uno de los gemelos que tuvo Isis de su relación con Osiris, después de su muerte. El otro era Harpócrates, que nació deforme.

Heliotropo

Ágata de color verde oscuro con manchas rojizas, a la cual han atribuído los antiguos un gran número de virtudes fabulosas. Plinio dice que recibió este nombre porque, si se echa en un objeto lleno de agua, los rayos del sol que caen allí parecen de color de sangre, y que fuera del agua representaba al sol, y sirve para observar los eclipses de este astro. Según otros tenía la virtud de hacer invisibles a los que la llevaban.

Helisón

Uno de los hijos de Licaón, según Pausanias.

Helisonte

Riachuelo entre Élide y Pisátide. No debe confundirse con un Helisonte situado más al sudeste, dentro de Arcadia. Hoy, en Grecia.

Helisonte

Río de Arcadia que nacía cerca de la ciudad de Helisonte y que, tras regarla, desembocaba en el río Alfeo. Hoy, Alonítsena, Grecia.

Helisonte

Ciudad de Arcadia en el distrito de Menalia, en la montaña Ménalo, cerca del territorio de Mantinea. La ciudad fue ocupada por los lacedemonios en el 352 a.C., pero ya la mayoría de los habitantes se habían trasladado a la nueva ciudad de Megalópolis fundada en el 371 a.C.. El río Helisontenacía cerca de la ciudad y pasaba por esta para desembocar después en el río Alfeo. Pausanias situaba cerca de la ciudad un templo de Poseidón Epoptes, con una imagen de la que en su tiempo sólo quedaba la cabeza. Helisonte podría estar en la actual Alonítsena, pero no se conservan restos antiguos en la ciudad; se encuentran unos restos cerca de Piana. Hoy, en Grecia.

Hélix

Uno de los hijos de Licaón, según la lista de Apolodoro.

Hella

o Silla. Lugar del oráculo de Júpiter en Dodona. Es muy verosímil que la fértil comarca, que Hesíodo llama Heliopia, no era otra cosa que las tierras de las cercanías del oráculo, o dependientes de su silla.

Hellanódicos

"jueces de los griegos". Oficiales que presidían los Juegos sagrados de Olimpia, instituidos al principio del restablecimiento de estos juegos por Ifito. Su cometido era presidir los juegos, dar advertencias a los atletas antes de admitirlos en ellos; hacerles enseguida prestar juramento de que observarían las leyes usadas en estos juegos, excluir a los combatientes que faltaban a la cita general y, sobre todo, distribuir los premios. Muchas veces apelaban para las decisiones al Senado o Consejo Olímpico, y en tiempo de los emperadores al agonoteto o superintendente de los juegos. Entraban al anfiteatro antes de salir el sol, y una de sus funciones era también impedir que las estatuas erigidas a los atletas no sobrepasasen la estatura natural, por miedo de que el pueblo, que no estaba muy lejos de tributar a sus atletas los honores divinos, no se apresurase a ponerlos en el número de los dioses, viendo sus estatuas de una talla más que humana. Ver, Atletas.

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