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Palabra   |   Descripción

Heladio

(siglo V). Gramático griego, natural de Alejandría que vivió bajo el reinado de Teodosio II. Su principal obra es un Léxico alfabético, consagrado especialmente a los autores en prosa.

Helagábalo

Elagábal (deidad que se adoraba en Emesa (hoy Homs, ciudad de la alta Siria), y que se cree era el sol. Este dios era representado bajo la figura de un betilo).

Helánico

(siglo V a.C.). Natural de Mitilene y contemporáneo de Tucídides. Se dice que nació en los momentos de la batalla de Salamina, lo que explicaría su nombre, que significa "victoria griega". Fue uno de los autores más prolíficos de la antigüedad y uno de los primeros en escribir verdadera literatura, pues, frente a lo común en otros logógrafos, o escritores en prosa, Helánico se basó en otros escritos y no en su propia experiencia para componer sus obras. Se sabe que compuso un total de veintitrés obras, en las que por lo general otorga un gran espacio al mito. En cuanto a su estilo, Cicerón, en su De oratore, 2, 12, 53, señala que no fue muy elevado, pues, en su opinión, a Helánico le importaban más los datos que la manera de exponerlos. Ejerció influencia sobre historiadores griegos posteriores. Sus obras se pueden clasificar en tres grandes grupos: )o( 1) Obras de carácter mitológico, en las que Helánico intentaba poner un cierto orden en las contradicciones de la mitología; por lo general, sus títulos se ajustaban a los de la poesía épica: Forónida, donde diferentes genealogías del Peloponeso se hacían descender de Foroneo; Atlántida, Asópida, Deucalioneia y Troiká, donde se continuaba la historia de Troya después de su destrucción y abordaba el relato del viaje de Eneas hasta su llegada a Italia; fueron empleados por Dionisio de Halicarnaso y por Apolodoro. )o( 2) Obras de carácter etnográfico y de historia regional: Aegyptiaká, Lesbiaká, Scytiká, Persiká, Boeotiaká, Kypriaká o su obra titulada Nomenclatura de los pueblos. En ellas, junto a la descripción de las costumbres de estos pueblos, había espacio para la historia, en la que tenía una especial importancia el mito. )o( 3) Obras que abordaban la cronología o la historia local. Entre éstas, la más importante es Atthis, en la que se narraba la historia de Atenas desde sus primeros tiempos. Aquí, Helánico hizo una lista de los reyes atenienses que engarzó con la lista de los arcontes, con lo que intentaba salvar la distancia entre el mito y los datos históricos. Con Atthis, se inauguró un nueva práctica, la de los historiadores de la ciudad de Atenas, también llamados atidógrafos. Tucídides no estaba satisfecho con la exactitud de la cronología del siglo V. Entre las obras de carácter cronológico, destacan sus libros sobre Los vencedores en los juegos de las fiestas de Apolo Carneo y su Cronología de las sacerdotisas de Hera. Ésta última constituye una compilación muy importante de las tradiciones argivas.

Helano

Lago dedicado a la luna en el Gevandán. Ver, Lago.

Helanódicos

Literalmente "jueces de los griegos". Colegio de dos miembros, elegidos entre las mejores familias de la ciudad de Élide, región donde se hallaba el santuario de Olimpia. Se encargaban de organizar y presidir las Olimpíadas, actuaban como árbitros de las diferentes competiciones, presentaban las coronas a los vencedores e imponían sanciones a los infractores del reglamento. Entre sus competencias estaba también la aceptación de los participantes en los juegos en función de su condición plena de heleno registrado oficialmente en las listas cívicas de su Estado si bien se hacía la vista gorda en determinadas ocasiones que así lo aconsejaban desde un punto de vista político (reyes extranjeros, emperadores romanos). También debían determinar la asignación a las categorías creadas en función de la edad y establecían una serie de ejercicios preliminares que se desarrollaban durante el mes anterior a la celebración de los juegos. Otro de sus cometidos era combatir la corrupción que ya se producía por entonces en este tipo de competiciones. En un principio eran dos, pero llegaron a 10 en la primera mitad del siglo V a.C., uno por cada distrito en los que se encontraba dividida la Élide. Ver, Rabducos.

Helas

Uno de los hijos de Perseo y Andrómeda.

Helblindes

En la mitología germana, hijo del gigante Farbautes y de Laufeya, hermano de Loki, enemigo de los Ases.

Helcebus

Elcebus (una de las principales ciudades de la tribu germana de los tríbocos).

Helcethium

Ciudad de Sicilia occidental. Hoy, Alalbo di Trapani, provincia de Trapani, Italia.

Helcías

o Hilqiyyahu (siglo VII a.C.). Sumo sacerdote (ca.630) de Israel, hijo de Shallum (o de Meshullam, según una variante) que actuó como tal durante el reinado de Josías. Helcías, de acuerdo con la reforma religiosa que impulsó el rey, eliminó del Templo todo tipo de objetos idolátricos así como personas que no siguieran la fe (adivinos, evocadores, etc.). Con ocasión de la celebración de una Pascua repartió gran cantidad de ganado al pueblo, según cuenta el Libro 2 de los Reyes.

Hele

o Helle. Hele es hermana de Frixo. Como él, tiene por padre a Atamante (Ver) y por madre, a Néfele. Huye con Frixo montada en el carnero volador que debía salvarlos de la muerte y del odio de su madrastra, Ino. Pero mientras Frixo consiguió llegar a Cólquide, a la corte del rey Eetes, Hele cayó al mar, en el estrecho llamado por este motivo Heles-ponto (el mar de Hele, hoy mar de Mármara). Diodoro dice simplemente que, asolando el hambre a Tebas, el oráculo mandó sacrificar los hijos de Néfele, y Frixo se escapó con su hermana, que se dejó caer al mar y se ahogó, o según otros murió de cansancio en la travesía. Otra leyenda dice que no se ahogó, sino que fue salvada por Posidón, el cual se enamoró de ella y la hizo madre de Peón, Edono y Álmope.

Heleades

Náyades de los pantanos.

Helectras

Río de la isla de Creta. Hoy, Platys.

Heledus

Ledus (corto río del sureste de Francia, que nace en los Pirineos y desemboca en el actual río Salat).

Heleine

Reina de los adiabenites, cuyo sepulcro no podía abrirse y cerrarse sino en ciertos días del año. En cualquier otro tiempo se hubiera echado todo a perder antes de abrirse.

Helelbum

Ellelum (importante localidad galo-romana del noreste de la Galia. El vicus fue destruido tres veces ….).

Helén

Hijo de Crisipe, la hija de Iro, y de Ptío, cuando este pasa por ser hijo de Aqueo.

Helén

Helén es el héroe que dio su nombre a toda la raza de los griegos (los helenos). Es hijo de Deucalión y de Pirra y hermano de Anfictión y Protogenia, si bien algunos autores lo consideran hijo de Prometeo. Casó con una ninfa de los montes llamada Orseis, de la que tuvo tres hijos: Doro, Juto y Eolo, de los cuales descienden las principales "razas" helénicas: dorios, eolios, jonios y aqueos. Se atribuye a Helén el reino de Ptía, en Tesalia, entre el Peneo y el Asopo, precisamente en el lugar donde se habían establecido Deucalión y Pirra después del diluvio. Su sucesor fue Eolo. Sus demás hijos se expatriaron, instalándose en otros puntos de Grecia (Ver sus leyendas).

Helena

(?-360). Hija de Constantino el Grande y de Fausta. Muerta el año 360. Su hermano Constancio II la casó con su primo Juliano, cuando éste fue nombrado César en 355. Según Amiano, la emperatriz Eusebia habría malogrado dos hijos de Juliano y Helena para evitar que ésta tuviera descendencia.

Helena

(santa) (ca.255-ca.327). Natural de Drépano, en Bitinia (más tarde llamada Helenópolis). Primera esposa del emperador Constancio Cloro y madre de Constantino I el Grande. Nació de origen humilde (se decía que era hija de un posadero). Helena se convirtió en la concubina o esposa de Constancio y dio a luz a su hijo más famoso, Constantino, en Naissus ca.273. Pero en el 292 Constancio la repudió para poder casarse con Teodora, hija de Maximiano, que le dio seis hijos. Helena no volvió a la corte hasta el ascenso de su hijo en el 306. Fue bautizada en el 312, cuando el cristianismo fue tolerado oficialmente, y ejerció una poderosa influencia cristiana sobre su hijo. Junto con su nuera Fausta obtuvo ca. 325 el título de augusta. En el 326, Helena visitó Jerusalén y Belén en busca de los lugares de los sucesos descritos en el Evangelio y, afirmando haberlos encontrado, fundó en ellos iglesias. La afirmación de que había encontrado la cruz en la que Jesús fue crucificado no se apoya en ninguna prueba de su época. Terminada su peregrinación volvió junto a su hijo, en cuyos brazos murió con cerca de ochenta años. Fue enterrada en un mausoleo en Roma. Fue canonizada en el siglo IX. Su fiesta se celebra el 18 de agosto.

Helena

Isla perteneciente al grupo de las Cícladas. Tiene una superficie de 15 km2 y 28 km de litoral. En la antigüedad la isla era llamada Helena ya que según la leyenda se habría detenido en ella este personaje de camino a Troya. Antes se denominaba Cránae. En el Periplo de Pseudo-Escílax se menciona tanto la isla como una ciudad situada en su interior. Restos arqueológicos muestran que la isla ha sido habitada desde tiempos prehistóricos. Hoy, Makrónisos, al oeste de Ceos y al sur del puerto de Lavrio, en Cabo Sunión. )o( MITOLOGÍA.- En ella, Paris había obtenido los primeros favores de Helena y edificado un templo.

Helena

Joven lacedemonia. "Habiendo mandando un oráculo, dice Plutarco, a los lacedemonios afligidos por la peste, que sacrificasen una virgen, y recayendo la suerte en Helena, un águila arrebató el cuchillo y lo dejó sobre la cabeza de una becerra que fue inmolada en su lugar".

Helena

Hija de Paris y Helena, muerta por Hécuba después de la toma de Troya.

Helena

Hija de Egisto y Clitemestra, muerta por Orestes.

Helena

Hija de Epidamnio, la cual sirvió en los amores de Venus y Adonis, y fue honrada por los epidamnios bajo el nombre de Venus.

Helena

Amazona, hija de Títiro. Luchó con Aquiles y murió tras ser gravemente herida por él.

Helena

o Selena. Natural de Tiro y concubina de Simón el mago, quien la suponía bajada del cielo, donde había criado a los ángeles que la habían retenido. Esta era la misma Helena que había causado la guerra de Troya, o mejor, que esta guerra no era más que la relación alegórica de otra guerra encendida por su hermosura entre los ángeles que habían creado el mundo, y que se habían matado entre sí, sin haber sufrido Helena ningún mal.

Helena

(siglo I). Reina madre de Adiabene, viuda de Monobazo I. Hacia el año 30 se convirtió al jusaísmo. Llegó a Jerusalén en el año 48, poco después de la muerte de Herodes Agripa I. Allí se quedó hasta el fallecimiento de su hijo Izates II (50), al que sobrevivió pocos años. Construyó la sepultura familiar de los reyes de Adiabene. Sus restos fueron enviados a Jerusalén por Monobazo II. Ver, Tumbas de los Reyes de Adiabene.

Helena

Helena es la esposa de Menelao, por la cual los griegos lucharon durante diez años ante Troya. Su leyenda, extraordinariamente compleja, ha evolucionado mucho desde la epopeya homérica, y se ha visto sobrecargada con elementos muy diversos, que han ido recubriendo el relato primitivo. En la época homérica, su genealogia es aún clara: hija de Zeus y de Leda, tiene por padre "humano" a Tindáreo, y por hermanos, a los Dioscuros Cástor y Pólux; su hermana es Clitemestra. Pero desde muy pronto, Helena pasó por hija de Zeus y Némesis (Ver). Némesis, huyendo de Zeus, habría recorrido el mundo entero, adoptando mil formas distintas, hasta que, al fin, se transformó en oca. El dios se metamorfoseó en cisne, y bajo este disfraz se unió a ella en Ramnunte (Ática). A consecuencia de esta cópula, Némesis puso un huevo, que abandonó en un bosque sagrado. Un pastor lo encontró y lo llevó a Leda. Ésta lo depositó en una cesta, y cuando el huevo, a su tiempo, se abrió, nació Helena, a quien Leda crío como si fuese su propia hija. La tradición que considera a Leda como la madre de Helena contaba, de modo análogo, que Zeus se había unido a ella en figura de cisne, y que ella había puesto un huevo del que había salido su hija. O bien, que había puesto dos huevos, de los que habian nacido, por una parte, Helena y Pólux, y por otra, Clitemestra y Cástor. A menos que, como pretenden algunos, Helena, Cástor y Pólux procedieran de un mismo huevo, y Clitemestra, hija de Tindáreo, naciera de modo natural. Otras tradiciones presentan a Helena como la hija de Océano o bien de Afrodita. Y como hermanas se le atribuyen aún, además de Clitemestra, a Timandra y Filónoe. Una leyenda, ignorada por Homero, menciona el rapto de Helena por Teseo y su amigo Pirítoo, cuando ésta, todavía una muchacha, se hallaba ofreciendo un sacrificio a Ártemis, en Laconia. Teseo y Pirítoo la echaron a suertes, y Helena correspondió al primero. Como los atenienses se negasen a recibir a la joven en su ciudad, Teseo la condujo a Afidna, donde la confió a su madre Etra. Pero los Dioscuros acudieron a liberarla mientras Teseo y Pirítoo se habían marchado a los Infiernos a raptar a Perséfone. Los habitantes de Decelia revelaron a los Dioscuros el lugar donde se ocultaba Helena (Ver, Décelo), si bien otras versiones atribuyen este papel al héroe Academo (Ver). Cástor y Pólux atacaron Afidna, tomaron la ciudad y lleváronse a su hermana, así como a la madre de Teseo, que condujeron a Lacedemonia (Ver, Etra). A veces se decía que Teseo había respetado a la muchacha; otras, por el contrario, que ésta le había dado una hija, que no era sino Ifigenia (Ver). Cuando hubo regresado a Lacedemonia, Tíndáreo pensó que había llegado el momento de casarla. Se presentó una multitud de pretendientes; acudieron casi todos los príncipes de Grecia, cuyos nombres han conservado los mitógrafos. Los más célebres eran Ulises, hijo de Laertes; Antíloco, hijo de Néstor; Esténelo, hijo de Capaneo; Diómedes, hijo de Tideo; Anfímaco, hijo de Ctéato; Magnes, hijo de Fileo; Agapenor, hijo de Anceo; Talpio, hijo de Éurito; Mnesteo, hijo de Péteo; Esquedio, hijo de Ífito; Políxeno, hijo de Agástenes, Anfíloco, hijo de Anfiarao; Ascálafo y Yálmeno, hijos de Marte; Áyax, hijo de Oileo; Eumelo, hijo de Admeto; Poliperto, hijo de Pirítoo; Elefenor, hijo de Calcodón; Podalirio y Macaón, hijos de Esculapio; Leonteo, hijo de Corono; Filocleto, hijo de Peán; Protesilao, hijo de Ificlo; Eurípilo, hijo de Evemón; Áyax y Teucro, hijos de Telamón, Patroclo, hijo de Menecio; Menelao hijo de Atreo; Toas (Toante), Idomeneo y Merión. Su número varía, según los autores, entre veintinueve y noventa y nueve. Aquiles es casi el único héroe de su tiempo que no figura entre ellos, sin duda porque era demasiado joven para que se pensara en casarlo. Perplejo ante esta afluencia de pretendientes, Tindáreo temió que, al elegir a uno, quedaran descontentos los restantes, con lo cual correría el riesgo de una guerra. Por eso escuchó de buena gana el consejo de Ulises: el de comprometer, por juramento, a todos los presentes a acatar la decisión de Helena y acudir en auxilio del elegido en caso de que su esposa le fuese disputada. Este juramento fue recordado por Menelao algunos años después, y obligó a los jefes griegos a partir para la guerra de Troya. Ulises, como recompensa al favor que su consejo significó para Tindáreo, recibió la mano de Penélope (Ver, Icario). Helena eligió a Menelao, y los demás pretendientes se sometieron. Pronto Helena dio una hija a su marido: Hermíone. Según ciertas tradiciones, tuvo también de él un hijo, Nicóstrato. Mas, al parecer, éste no nació hasta el retorno de Troya. En este momento se sitúa el rapto de Helena. Helena era a la sazón la mujer más hermosa del mundo, y Afrodita había prometido dársela a Paris si éste le confería el premio de la belleza (Ver, Paris). Siguiendo sus consejos, Paris se embarcó y se trasladó a Amiclas, donde fue huésped de los Tindáridas, y luego a Esparta, donde lo recibió Menelao. Pero cuando éste tuvo que marchar a Creta para asistir a los funerales de Catreo (Ver), Helena hubo de reemplazar a Menelao en las funciones de anfitrión. De este modo se encontró con Paris, el cual no tardó en raptarla. La mayoría de los autores posteriores a Homero consideran que Helena consintió en el rapto, pero algunos tratan de justificarla y aseguran que cedió a la fuerza. Otros, finalmente, afirman que fue Tindáreo quien, en ausencia de Menelao, otorgó a Paris la mano de Helena. Incluso hay quien ha llegado a asegurar que Afrodita prestó a Paris la figura y forma de Menelao para permitirle seducir a Helena. Lo más corriente, empero, es atribuir a la belleza de Paris y a su riqueza la acción decisiva en el rapto. Helena no se marchó con las manos vacías. Llevóse tesoros, así como a sus esclavas, éntre las cuales figuraba la cautiva Etra, madre de Teseo. Pero dejó a Hermíone en Esparta. Sobre el viaje de los dos amantes, las tradiciones discrepan también. Los poemas homéricos nada dicen a este respecto. La versión más antigua y, a la vez la más simple, cuenta que vientos favorables permitieron a Paris llegar en tres días al Asia Menor. Pero existe otra según la cual la nave de Paris fue desviada por una tempestad (provocada por Hera) hasta Sidón, en Fenicia. La Ilíada alude a este episodio, que luego fue ampliado: Paris habría tomado la ciudad, pese a haber sido acogido amistosamente por su rey. Después, habría saqueado el palacio y se habría hecho de nuevo a la mar, perseguido por los fenicios, contra los cuales habría sostenido una sangrienta batalla. Finalmente, habría llegado a Troya con Helena. Una tradición afín contaba que por temor a ser perseguido, Paris se entretuvo largo plazo, cuando tuvo la certeza de que Menelao no había de inquietarlo. En todas estas versiones retiene a Helena junto a sí. Pero éxisten otras más extrañas. En efecto, Hera, enojada por haberse visto preterida a Afrodita, en el juicio en que se debatió sobre su belleza, decidió arrebatar a Paris el amor de Helena. Al efecto, fabricó una nube muy parecida a Helena, y se la dio a Paris, mientras la verdadera Helena era transportada a Egipto por Hermes y confiada a la custodia del rey Proteo. O bien el propio Zeus envió a Troya un fantasma de Helena con objeto de provocar una guerra. Heródoto prescinde de toda intervención divina. Según él, cuando Helena y Paris llegaron a Egipto, camino de Troya, el rey Proteo les dio hospitalidad. Pero al conocer las relaciones que había entre ellos, expulsó indignado a Paris de su reino, y conservó a Helena como prisionera hasta que Menelao fuese a buscarla. Finalmente, autores posteriores añadían que Proteo, para no despedir a Paris sin compañía, fabricó, mediante sus artes mágicas, un fantasma de Helena y se lo dio por compañera. Por este fantasma se habría desencadenado la guerra de Troya. Al parecer, la finalidad de todas estas leyendas es exonerar a Helena, presentarla como el instrumento de un destino que está por encima de su voluntad. Probablemente se remontan a la "palinodia" de Estesícoro, del siglo VI antes de Jesucristo. En efecto, el poeta Estesícoro había censurado en sus versos la conducta de Helena, y Pausanias cuenta que había quedado ciego. Pero, al ir un tal Leónimo de Crotona a visitar la isla Blanca, en el Ponto Euxino, donde se decía que Helena vivía una vida eterna junto a Aquiles, una voz le ordenó que navegase rumbo a Hímera, la ciudad de Estesícoro, y revelase al poeta que su ceguera tenía por causa la cólera de Helena. Para que ésta se apaciguase debía componer una retractación de sus "calumnias". Estesícoro obedeció y recuperó la vista (Ver, Autoleonte). En la tradición homérica, Helena vivió realmente en Troya mientras duró la guerra. Fue acogida por Príamo y Hécuba, que quedaron maravillados ante su belleza. Pero no tardaron en llegar embajadores de Grecia, reclamando a la fugitiva: Ulises y Menelao, o bien Acamante y Diomedes. Sin embargo, todas estas embajadas carecieron de resultado positivo, y pronto estalló la guerra. Helena vive con Paris, y es considerada por todos como su esposa, pero generalmente es detestada por el pueblo troyano, que la considera la causa de la contienda. Sólo Héctor y el anciano Príamo saben que el verdadero motivo de la guerra está en la voluntad de los dioses; por eso se muestran benévolos con ella. En la Ilíada vemos a Helena en la muralla, indicando a los troyanos los principales príncipes griegos, a los cuales conoce bien. Más tarde, cuando el caballo de madera habrá sido introducido en la ciudad, Helena, que no ignora lo que encierran sus ijares, irá a su lado a imitar la voz de las mujeres de los jefes griegos, hasta el extremo de que uno de ellos habrá de hacer un gran esfuerzo para no responderle. Su situación es bastante falsa: es compatriota de los enemigos, y todos saben que siente por ellos simpatía. Los troyanos con razón desconfían de ella. Helena es la mujer que, constantemente amenazada, sortea las dificultades y sabe que su hermosura la sacará de todos los malos pasos. Una leyenda ignorada por la Ilíada cuenta cómo Aquiles, que jamás la había visto, sintió deseos de conocerla, y cómo las diosas Tetis y Afrodita arreglaron una entrevista entre los dos. A veces se coloca esta entrevista con anterioridad al comienzo de las hostilidades, pero lo más corriente es situarla poco tiempo antes de la muerte de Aquiles. Es posible que durante la visita Aquiles se uniera a ella; por lo menos así lo pretenden los mitógrafos que atribuyen cinco "maridos" a Helena, en cuyo caso Aquiles habría sido el cuarto, después de Teseo, Menelao y Paris. El quinto, con el cual casó después de la muerte de Paris, fue Deífobo, otro hijo de Príamo. En efecto, desaparecido Paris, Príamo ofreció a Helena "al más valiente". Se presentaron Deífobo y Héleno, así como Idomeneo (también hijo de Príamo); los tres estaban enamorados de ella desde hacia largo tiempo. Obtúvola Deífobo, y Héleno, despechado, fue a refugiarse en el Ida, donde los griegos lo hicieron prisionero (Ver, Héleno). Cuando Ulises se introdujo en la ciudad disfrazado de mendigo, Helena lo reconoció, a pesar del cuidado con que él se había desfigurado pintándose cicatrices en el rostro (se había hecho mutilar por Toante. Ver, Ulises). Pero no llegó a delatarlo. Eurípides cuenta que reveló su presencia a Hécuba, pero ésta se limitó a despedirlo en vez de entregarlo a los troyanos. Más tarde, Ulises volvió a Troya, asimismo disfrazado, y en compañía de Diomedes, para robar el Paladio (Ver). También en esta ocasión fue reconocido por Helena, pero ésta no se limitó a callar, sino que le prestó su ayuda efectiva. Ulises, en el curso de esta temeraria hazaña, o, según otras versiones, de la precedente, se habría puesto de acuerdo con ella acerca de cómo tomar la ciudad, que Helena debía entregarles. Al llegar la noche fatal, Helena, en lo alto de la ciudadela agita la antorcha, que era la señal convenida para el regreso de la flota griega, emboscada a lo largo de la costa de Ténedos. Sustrae las armas de la casa de Deífobo hasta dejarla vacía, con objeto de impedir toda resistencia. Por lo que respecta a su persona, una vez dadas a los griegos todas estas pruebas de amistad, aguarda confiada la llegada de Menelao. Cuéntase que éste, después de dar muerte a Deífobo, se presentó ante ella con la espada en alto, dispuesto también a matarla. Pero Helena se limitó a mostrársele medio desnuda, y ello bastó para que el arma le cayera de su mano. Decíase también que se había refugiado en el templo de Afrodita, y que desde este inviolable asilo negoció la paz con su primer esposo. Pero cuando los griegos vieron que salía de la situación sana y salva, quisieron lapidarla; también en este trance la salvó su belleza: las piedras cayeron de las manos de sus verdugos. El regreso de Helena, junto con Menelao, no resultó más fácil que el de los principales héroes que habían tomado parte en la guerra. Ocho años le costó llegar a Esparta. Anduvo errante por el Mediterráneo oriental, principalmente por Egipto, adonde la había arrojado un naufragio. Varias leyendas se relacionan con esta estancia en Egipto (la segunda, después de su residencia en el país con Paris, cuando se dirigían a Troya). El piloto de su barco, Canobo (o Canopo), murió de la mordedura de una serpiente, y Helena mató el reptil y guardó su veneno. Hizo magníficos funerales al marino, que pasó a ser el héroe epónimo de "Canopo" en la desembocadura del Nilo (Ver, Canopo). Se contaba igualmente que el rey de la vecina ciudad, llamado Ton, o Tonis, había acogido hospitalariamente a Menelao y Helena, pero, seducido por la belleza de ésta, había intentado violentarla, por lo cual Menelao le dio muerte. Una tradición más compleja decía que Menelao, al emprender una expedición a Etiopía, confió su esposa al rey Tonis. Pero Polidamna, esposa de Tonis, al saber que su marido cortejaba a Helena, la envió a la isla de Faros, dándole una hierba para protegerla contra las numerosas serpientes que infestaban dicha isla. Esta hierba es el Helenio (Ver, Polidamna). Se explica todavía esta estancia en Egipto de otro modo. Helena habría huido de Troya antes de la caída de la ciudad, suspirando por Menelao. Se habría ganado la voluntad de un capitán de barco llamado Faro y le habría pedido que la condujese a Lacedemonia; pero una tempestad los arrojó a las costas de Egipto, donde una serpiente mordió a Faro y éste murió. Helena lo enterró y dio su nombre a la isla de "Faros", situada en la desembocadura del Nilo. Más tarde, Menelao habría encontrado a su esposa en Egipto, terminada ya la guerra. Antes de volver a Esparta, Helena y Menelao (según Eurípides) habrían desembarcado primero en Argos, precisamente el día en que Orestes acababa de dar muerte a Clitemestra y Egisto. Menelao, por precaución, introdujo a Helena en el palacio durante la noche. Una y otro ignoraban los acontecimientos que acababan de ocurrir. Cuando Orestes vio a Helena rodeada de sus criadas y ataviada con fasto oriental a la moda troyana, quiso matarla, haciéndola responsable de todas las desgracias que habían caído sobre su casa. Pero, en este momento, por orden de Zeus, Apolo la habría arrebatado y convertido en un ser inmortal. Esta leyenda no está de acuerdo con la tradición más corriente que, desde la Odisea, presenta a Helena de regreso a su hogar, en Esparta, junto a Menelao, y constituyendo un ejemplo de todas las virtudes domésticas. Con todo, la leyenda de la divinización de Helena debió de conservar cierta autoridad, puesto que se conocen gran número de santuarios a ella consagrados, en los que se honra también a Menelao. Éste habría sido divinizado a ruegos de su esposa, que deseaba compensarle de algún modo de los tormentos que le había causado en vida. También se atribuía a sus ruegos la divinización de sus hermanos Cástor y Pólux. Una leyenda rodia citada por Pausanias ofrece un epílogo muy distinto a la vida de Helena. Según dicha leyenda, después de la muerte de Menelao, los dos hijos de éste, Nicóstrato y Megapentes, habrían desterrado a Helena, en castigo de sus faltas. Entonces, ella había buscado refugio en Rodas, junto a su antigua amiga Polixo, cuyo marido había muerto en la guerra de Troya combatiendo en las filas griegas. Polixo simuló acogerla hospitalariamente, pero en su interior resolvió vengarse. Disfrazando a sus criadas de Erinias, les ordenó que atemorizasen a Helena mientras estaba bañándose. Las mujeres la atormentaron de tal manera que ella se ahorcó. Existen todavía otras tradiciones acerca del "castigo" de Helena. Por ejemplo, decíase que había sido sacrificada por Ifigenia, en Táuride (lo cual es una "venganza poética" del sacrificio de Ifigenia en Áulide). O bien que Tetis, enojada por la muerte de Aquiles, caído por culpa de Helena, hizo perecer a ésta durante el viaje de regreso. Entre las leyendas místicas concernientes a Helena, existe una que en que ésta aparece casada con Aquiles y viviendo eternamente en medio de festines en la isla Blanca (Leuke), situada en el mar Negro, en la desembocadura del Danubio. Posidón y los demás dioses han celebrado la boda, y está prohibido a todo mortal entrar en esta isla (sin embargo, ver la leyenda de Estesícoro). Aquiles y Helena habrían tenido un hijo, Euforión, un ser alado que fue amado por Zeus. Helena tuvo hijos de sus varios matrimonios. Sólo su unión con Deífobo fue estéril. Cuéntase que Paris y ella tuvieron una larga discusión sobre el nombre que hablan de imponer a su hija: si Alejandra, como el de su padre, o Helena, como el de su madre. Finalmente, lo jugaron a la taba, y ganó Helena. Dícese que esta hija fue muerta por Hécuba. Sus cuatro hijos varones perecieron aplastados al desplomarse un techo cuando el saqueo de Troya.

Helena

Isla cercana a la desembocadura del Nilo. Hoy, en Egipto.

Heleneion

o Helenio. Planta que nació, según Plinio, de las lágrimas de Helena, cerca de la encina donde fue colgada, que tenía la virtud de embellecer las mujeres y de volver placenteros a los que la mezclaban con el vino.

Helenias

Fiestas lacedemonias en honor de Helena. Celebrábanla las jóvenes montadas sobre mulas, o sobre carros formados de cañas entrelazadas.

Helénicas

Lenguas. Subgrupo de lenguas dentro de la familia indoeuropea. Hasta el siglo IV a.C., fecha en la que surge la coiné o variedad estándar común, existieron diversos dialectos helénicos divididos en varios grupos: occidental (que comprendía los dialectos dórico, aqueo y eleo), noroccidental (epirota, acarnanio, etolio, locrio, focidio y ptiótico), central o eólico (beocio, tesalio y lésbico), arcado-chipriota y ático-jónico. Este último dialecto poseía un carácter marcadamente literario, lo cual fue fundamental para que sirviera de base al griego clásico, que con el tiempo daría lugar al griego moderno, la única variedad helénica que ha sobrevivido. A comienzos del II milenio a.C., una serie de pueblos indoeuropeos llegaron a la Península Griega y se asentaron en el Peloponeso y algunas de las islas de los alrededores. La lengua hablada por ellos fue la que posteriormente dio origen al dialecto jónico. En el siglo XI a.C. tuvo lugar una invasión de pueblos dóricos que ocasionó una considerable redistribución de la población griega, con la consiguiente dispersión de dialectos. Durante todos estos años apenas se produjeron testimonios escritos en alguna variante helénica. No fue hasta los ss. IX y VIII cuando se empezó a utilizar el dialecto jónico para la escritura de los poemas homéricos, mediante un nuevo sistema ortográfico que empleaba caracteres semíticos (descubiertos gracias a sus intercambios comerciales con los fenicios). Los griegos tuvieron el acierto de adoptar ciertos símbolos semíticos que no tenían correspondencia en su escritura para representar sus cinco vocales, creando de esta forma el primer alfabeto propiamente llamado de la historia. Más tarde, el jónico se asimiló al dialecto ático hablado en Atenas, y ello fue el origen de la variedad llamada ático-jónico, que sirvió de instrumento para la difusión de la literatura clásica griega a lo largo de un período creativo sin precedentes en todo el mundo occidental (con figuras de la talla de Platón, Aristóteles, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Demóstenes, Jenofonte, etc.).

Helénicas de Oxirrinco

Obra de Historia de Grecia, de autor desconocido, que comprende acontecimientos entre finales del siglo V a.C. y principios del siglo IV a.C., como continuación de la obra de Tucídides. Los escasos fragmentos conservados entre los papiros de Oxirrinco se refieren a combates navales durante la guerra jónica, la última fase de la Guerra del Peloponeso, y a los orígenes y estallido de la guerra de Corinto entre los años 397 y 395 a.C.. Como se desconoce tanto el autor como el título original de la obra, han recibido los nombres de Historiador de Oxirrinco y Hélenicas de Oxirrinco, respectivamente. Las Helénicas de Oxirrinco están contenidas en tres papiros del siglo II: )o( Papiro de Londres, encontrado en 1.906, que relata diversas batallas del final de la Guerra del Peloponeso entre los años 397 y 395 a.C., las batallas entre Conón y Esparta y las operaciones espartanas en Asia Menor bajo Agesilao II. )o( Papiro de Florencia, hallado en 1.942, que refiere los acontecimientos de finales del siglo IV a.C., en particular la batalla de Notio (407 a.C.). )o( Papiro de El Cairo, un relato breve sobre el fracaso de la ofensiva ateniense en Jonia ante Éfeso en el año 409 a.C.. )o( Toda la historia parece ser una continuación de Tucídides, abarcando los acontecimientos ocurridos entre 411 y 394 a.C.. El descubrimiento del primer papiro en 1906 condujo a un cambio en el grado de credibilidad que los historiadores asignaban a la fuentes antiguas. Durante el siglo XIX la obra de Jenofonte, contemporáneo de los acontecimientos que describe, se consideraba preferible a la mucho más tardía de Diodoro Sículo. El trabajo del Historiador de Oxirrinco (llamado P por papiro) fue elogiado por su pragmatismo y estilo, y se encontró que su relato está más de acuerdo con Diodoro que con Jenofonte en varias cuestiones clave. Esto condujo a una revaluación de estas fuentes, y ahora los historiadores modernos prefieren seguir a Diodoro en una serie de puntos. Historiadores modernos han debatido ampliamente sobre la identidad de P. Al principio se sugirieron los nombres de Éforo de Cime y Teopompo, pero la mayoría los ha descartado por razones de estilo, presentación o tema. En la actualidad, el más probable candidato parece ser Cratipo de Atenas, un historiador del siglo IV a.C.. El estilo, los juicios, y la cobertura (se sabe que el trabajo de Cratipo era una continuation del de Tucídides) apoyan la identificación, si bien hay todavía planteadas varias dudas. Quien quiera que fuese el historiador P, es en opinión de algún historiador moderno "un competente y muy concienciado historiador cuya obra se deriva de las mejores fuentes posibles, que hace un esfuerzo por interpretar con imparcialidad, pero que carece de alguna distinción en el pensamiento y el estilo. Es un segundo Tucídides".

Helénico

)o()o( Relativo a la Hélade o a los helenos, originarios pobladores de Grecia )o()o( Se aplica a un grupo de lenguas dentro de la familia indoeuropea que se hablaban antiguamente en Grecia: el griego moderno es la única lengua helénica que ha sobrevivido en la actualidad

Helenio

o Helenión. Santuario común de los griegos en Náucratis. Se encontraba en la zona norte, donde se hallaba el barrio egipcio. La primera referencia al lugar aparece en Hecateo. Ver, Náucratis.

Helenio

Heleneion (planta que nació, según Plinio, de las lágrimas de Helena, cerca de la encina donde fue colgada, que tenía la virtud de ….).

Helenio

Sobrenombre de Zeus, a quien Éaco, su hijo, pidió remedio durante una grave sequía y salvó a toda la Hélade con sus lluvias.

Helenión

Helenio (santuario de los griegos en Náucratis).

Helenismo

)o()o( Esta palabra significaba, originalmente, hacer uso gramaticalmente correcto del griego, es decir, emplear un lenguaje libre de barbarismos y solecismos. A partir del siglo III a.C., la palabra significa: adopción de los usos griegos o de la forma y cultura griegas de vivir. En el mundo cristianizado, especialmente entre los Padres de la Iglesia griegos, fue empleado para referirse no sólo a la cultura griega, sino especialmente al culto y a la religión paganos. )o()o( Período de la cultura griega que va desde Alejandro Magno hasta Augusto, y se caracteriza sobre todo por la absorción de elementos de las culturas de Asia Menor y de Egipto. )o()o( Giro o modo de hablar propio de la lengua griega. )o()o( Empleo de tales giros o construcciones en otro idioma. )o()o( Influencia de la cultura antigua de los griegos en la civilización y cultura modernas. )o()o( Difusión de la cultura griega fuera de Grecia. )o( Ver, Período helenístico.

Helenista

)o()o( Nombre que daban los antiguos a los judíos que hablaban la lengua y observaban los usos de los griegos, y a los griegos que abrazaban el judaísmo. )o()o( Persona versada en la lengua, cultura y literatura griega.

Héleno

Rútulo, muerto por el Héctor.

Héleno

Héleno es hijo de Príamo y Hécuba, y hermano gemelo de Casandra. Recibió el don profético al mismo tiempo que ella una noche que pasaron en el templo de Apolo Timbreo (Ver, Casandra), y así como Casandra pasaba por haber sido amada por el dios, también Héleno fue su favorito. Apolo le regaló el arco de marfil con el cual hirió a Aquiles en una mano. Héleno tomó parte en los juegos fúnebres celebrados en torno al cenotafio de Paris cuando se le creía muerto (Ver, Paris). Predijo a su hermano todas las calamidades qué iban a derivarse de su viaje a Grecia (durante el cual raptó a Helena). Durante la primera parte de la guerra de Troya, y hasta la muerte de Paris, Héleno se bate valerosamente al lado de Héctor; después, a la muerte de éste, lo reemplaza a la cabeza de sus conciudadanos y es herido por Menelao. La actitud de Héleno cambia por completo después de sucumbir Paris, cuando Príamo le niega la mano de Helena y da la preferencia a Deífobo, más joven que él (Ver, Helena). Héleno, despechado, se retira al Ida y decide no seguir participando en la campaña. Pero Calcante, el adivino de los griegos, había anunciado que sólo Héleno podia revelar en qué condiciones sería posible la toma de Troya. Ulises consiguió entonces apoderarse de Héleno, quien mitad a la fuerza mitad cediendo al soborno expresó su oráculo. Tres condiciones se precisaban para vencer a Troya: que Neoptólemo, hijo de Aquiles, luchase al lado de los griegos; que éstos poseyeran los huesos de Pélope; y, finalmente, que arrebatasen a los troyanos el Paladio, la estatua milagrosa caída del cielo. Se mencionan también otras condiciones impuestas por Héleno: que Filoctetes volviese a combatir entre las tropas griegas y que accediese a traerles las flechas y el arco de Heracles. Finalmente, él les habría aconsejado utilizasen un caballo de madera para introducir secretamente soldados en el interior de las murallas. Todos estos servicios, su actitud cuando, antes de la guerra, había tratado de disuadir a Paris de su proyecto de raptar a Helena, y la circunstancia de haber impedido que los troyanos arrojasen el cadáver de Aquiles a las aves de rapiña, le valieron la vida y la libertad a la caída de la plaza. Desde este momento, las tradiciones relativas a sus aventuras varían: en compañía de Hécuba, Andrómaca y Casandra, que integraban su lote cuando el reparto de las cautivas, y con un grupo de troyanos, se dirige al Quersoneso tracio y se establece en él. Se dice que allí Hécuba fue transformada en perra y encontró la muerte; Héleno la enterró en un lugar llamado "la Tumba de la Perra". Según otra versión, Héleno entra, junto con Andrómaca, en el lote asignado a Neoptólemo. Su don de profecía le permite dar a éste el consejo de no regresar con los demás griegos por vía marítima, sino por la terrestre. Gracias a él, Neoptólemo se salva del desastre del cabo Cafareo, donde perece casi toda la flota griega. Cuando el hijo de Aquiles fue muerto por Orestes en Delfos (Ver, Neoptólemo), Héleno casó con Andrómaca, su viuda (Ver), de la cual tuvo un hijo, Cestrino. Héleno reinó en lugar de Neoptólemo, pero al morir legó el trono a Moloso, hijo de éste. Atribúyese a Héleno la fundación de Butrotis y de Ilión, en el Epiro. Dio su nombre a Caonia (Ver, Caón). En la Eneida, Virgilio presenta a Héleno casado con Andrómaca y acogiendo solícito a sus compatriotas cuando su paso por el Epiro. Una tradición atestiguada en época tardía, y que probablemente ha sido imaginada sólo para suprimir de su leyenda el episodio de su captura por los griegos y la traición que siguió a este hecho, cuenta que Héleno, irritado al verse preferido a Deífobo, pidió permiso a Príamo para salir de Troya e instalarse en Grecia. Con algunos compañeros y sobre unas cuantas naves, partió de Tróade y se apoderó de un distrito del Epiro, donde estableció su autoridad sobre los molosos.

Helenópolis

Harrán (ciudad situada a 225 millas al este de Nínive, al noroeste de la Alta Mesopotamia, a 44 km al sureste de la actual Sanhurfa, Turquía. Fue un importante centro ….).

Helenópolis

Ciudad de Lidia, sufragánea de Sardes. Hoy, en Turquía.

Helenópolis

Ciudad de Asia Menor, en la Bitinia Prima. Hacia el año 258, existió una población denominada Drepana o Drepanon o Drepanum, en la cual había nacido santa Elena, madre de Constantino el Grande. Este emperador dio a dicho lugar el nombre de Helonópolis y mandó construir en él, unas iglesia en honor del mártir san Luciano. La población fue creciendo, residiendo frecuentemente en ella Constantino. Justiniano edificó allí un acueducto, baños y otros monumentos. Hoy, Hersek, distrito de Altinova, provincia de Yalova, Turquía.

Helenópolis

Ciudad de Palestina Secunda, sufragánea de Scythopolis.

Helenopontus

Diospontus (provincia romana creada por Diocleciano en 295; fue una de las tres provincias en que se dividió Bitinia y Ponto, siendo las otras Bitinia y Pafaglonia).

Helenopontus

Ver, Ponto (nombre dado en la antigüedad a las vastas extensiones de tierra del noreste de Asia Menor que bordeaban el Ponto Euxino (Mar Negro), llamado con ….).

Helenor

Hijo del rey de Meonia y de una esclava llamada Licimnia. Su madre le había enviado al sitio de Troya contra las leyes de la milicia y después siguió a Eneas a Italia.

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