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Página 689 - 1322 Palabras 34401 al 34450 de 66095

Palabra   |   Descripción

Inesa

Etna (plaza de los sículos, situada al noroeste de Catana, en el interior, cerca y en la misma latitud de Centoripa, al pie del Etna y al este del río Simeto).

Inessa

Etna (plaza de los sículos, situada al noroeste de Catana, en el interior, cerca y en la misma latitud de Centoripa, al pie del Etna y al este del río Simeto).

Inesum

Etna (plaza de los sículos, situada al noroeste de Catana, en el interior, cerca y en la misma latitud de Centoripa, al pie del Etna y al este del río Simeto).

Inet

En la mitología egipcia, el pez inet junto con el Abdju, están en relación con el renacimiento del sol. Ver, Osiris.

Infamia

Incapacitación legal dentro del derecho romano. Implicaba la pérdida de la fama desde un punto de vista social, pero comportaba también una serie de connotaciones jurídicas, como la posibilidad de actuar en nombre de otro ciudadano ante la ley.

Infancia

Relacionados de forma diversa con esta palabra, se ofrecen algunos términos que figuran en este Diccionario: Vagitano, Consevio, Abeona, Adeona, Indigetes, Nona, Crepundia, Cuba, Espíritus protectores de la infancia, Infanticidio, Estatano, Bomonicos, Fascinación, Infancia, Infantarii, Levana, Nascio, Nemos, Niño, Nixis, Opterias, Orbona, Paidagogós, Paidófila, Pedotisia, Pedotribo, Pile, Praebia, Partunda, Sentino, Theca graphiaria, Tutor, Martongórofos, Lucina, Anniculus, Asustadores.

Infancia

(latín, Infantia). Edad en la que se integraba originariamente a los niños que aún no podían hablar, si bien Justiniano amplió hasta los siete años, al considerarse que hasta partir de esta edad el niño no interpretaba el sentido de las palabras por él empleadas. Ver, Niño (Infans), Espíritus protectores de la infancia.

Infantarii

Nombre dado por los gentiles a los cristianos, a quienes acusaban de inmolar niños en sus reuniones. Ver, Infancia.

Infanticidio

(latín, infanticidium). Las XII Tablas permitían que se matase a los recién nacidos monstruosos. Este término no aparece en los textos jurídicos romanos. El delito de matar a un niño se castigaba con la pena capital. Ver, Patria potestas, Infancia.

Inferi

o Dii inferi. Dioses de los infiernos o del inframundo entre los antiguos romanos.

Inferias

Sacrificios u ofrendas que hacían los antiguos sobre los sepulcros de los muertos. Las víctimas humanas, los gladiadores que les sucedían, los animales inmolados, todos tenían el mismo nombre. En estos últimos sacrificios se inmolaba una bestia negra, se derramaba su sangre sobre la tumba, se vertían en ella copas de vino y de leche caliente y se esparcían flores de adormideras encarnadas, terminando por saludar y por invocar los manes del difunto; en fin, si se derramaba tan solo vino, también éste se llamaba inferium. Según Festo se le daba este nombre porque el licor debía sobrepujar los bordes de la copa.

Inferior

Mar. Amargo (nombre que los antiguos acadios y babilonios daban al Golfo Pérsico, como frontera de sus conquistas).

Infernal

Sobrenombre de Júpiter, adorado en un templo de Minerva en Argos. Su estatua de madera tenía tres ojos, símbolo de su triple poder en los cielos, los infiernos y los mares.

Infernales

Nombre que los romanos daban a todas las divinidades ocultas en el Hades, el Érebo, el Orco, el Tártaro, el Averno, tales como Plutón y Proserpina, soberanos de los Infiernos, y los ministros que gobernaban junto a ellas: las Furias, las Penas, el Temor. A otras divinidades inferiores, como Carna, Larenta, Laverna, Tarpeya y a las sombras de los difuntos, como los Lares, las Larvas, los Genios y los Manes. Los romanos dedicaban a los Dioses Infernales las fiestas Ferialia y las fiestas Parentalia, que se celebraban del 13 al 21 de febrero.

Infierno

Morada de los difuntos entre griegos y romanos. También llamado Hades, Érebo, Orco, Tártaro.

Infierno nórdico

En la mitología nórdica, en la Edda de Snorri, se llaman: el Infierno Helheim, reino y morada de la diosa Hel; el Nastrandir, lugar horrendo, lleno de serpientes muertas que emiten por la boca baba venenosa, allí se castiga a los asesinos, a los perjuros y seductores; y el Niflheim, llamado también reino de la niebla, en el que hunde sus raíces el árbol sagrado Yggdrasil.

Infiernos

Para los antiguos, los Infiernos eran la morada de los muertos, de todos los muertos, y no, como el Infierno de los cristianos, un lugar de castigo reservado a los malvados. Los griegos lo designaban con el nombre de "el Hades" (es decir, el reino de Hades "el Invisible", que reinaba en sus dominios junto a su esposa Perséfone), o con el de Érebo "las Tinieblas". Contrariamente a lo que sugiere el término latino inferi, que designa "los espacios inferiores" o "situados abajo", los Infiernos mitológicos no son forzosamente un espacio subterráneo. En el canto Xl de la Odisea, donde Ulises accede por mar al país de los muertos, este se localiza en el extremo septentrional del mundo, más allá del río Océano, que rodea la tierra separando el mundo de los vivos del de los muertos. A menudo también se le sitúa hacia Occidente, lugar donde se oculta el Sol (que se suponía que descendía al reino de los muertos durante la noche), punto contrario a Oriente, que pertenece a la Aurora y al que se asocia todo renacer. Estas representaciones, basadas en un eje horizontal, coexisten con la de un mundo de los muertos situado bajo tierra, representación ligada sin duda a los ritos de inhumación, pero también a las imágenes de muerte seguida de retorno a la tierra que ofrece el ciclo vegetal. Esta concepción vertical está también presente en Homero, así como en Hesíodo, quien distingue un Hades subterráneo y un Tártaro, situado a mayor profundidad todavía, donde permanecen prisioneros aquellos que osaron rebelarse contra los dioses celestes. Será esta la concepción que terminará imponiéndose tanto en Grecia como en Roma. Así Eneas, en el canto VI de la Eneida, deberá efectuar un descenso a los Infiernos guiado por la sibila de Cumas. La morada de los muertos está poblada de "almas" o "sombras", especie de dobles inmateriales de los seres vivos que se desprenden de estos llegada la hora de la muerte. Estas sombras llevan en los Infiernos una existencia larvaria en un mundo lleno de brumas, víctimas del recuerdo obsesivo de su vida terrestre. "Preferiría ser esclavo de un humilde granjero que reinar sobre todos estos muertos, sobre este inmenso pueblo extinto", declara a Ulises la sombra del glorioso Aquiles. La misma suerte está reservada a todos, sin distinción entre virtuosos y malvados; solo reciben castigo los criminales miticos que osaron desafiar a los dioses. Este lugar de desolación está cercado por ríos pavorosos: el Éstige de tortuosos meandros, cuyo solo nombre es garante solemne de los juramentos de los dioses; el Piriflegetonte (río de fuego) y el Cocito (río de los lamentos), cuyos cursos se unen para formar el Aqueronte, de aguas cenagosas. Para penetrar en el reino de los muertos, el alma debe atravesar este río a bordo de la barca de Caronte, pagando al siniestro barquero un óbolo que se colocaba en la boca del difunto, sin lo cual el alma permanecería en aquella orilla tan próxima al mundo de los vivos, errando por toda la eternidad. En la otra orilla del Aqueronte se abrían ya las puertas de los Infiernos, guardadas por el terrible Cerbero. La topografía interior de los espacios infernales aparece evocada de formas diversas según los autores. En cualquier caso, el desarrollo de la reflexión moral fue imponiendo progresivamente un tratamiento diferente de las almas según los méritos realizados en la vida terrestre, de ahí que se mencionen dos regiones distintas: los Campos Elíseos para los virtuosos y el Tártaro, lugar de castigo para los criminales, entre los que se encuentran Tántalo, Ixión atado a su rueda de fuego, Sísifo, las Danaides.. El alma se dirige hacia una u otra región después de haber comparecido ante los tres jueces supremos: Éaco, Minos y Radamantis, todos ellos hijos de Zeus. Platón, en el Fedón, introduce además la idea de un castigo proporcional a la falta cometida y al arrepentimiento del culpable, de una purificación y de una salvación posibles tras un período de expiación. A veces se sugiere la noción de una reencarnación de las almas que, antes de volver a la tierra, deben beber el agua del Leteo, río del olvido. Entre los poetas órficos, el alma del iniciado, conducida por Hermes psychopompe (conductor de almas) y advertida con precisión sobre el itinerario a seguir en el reino de los muertos y las fórmulas que deberá pronunciar, podrá beber finalmente el agua del lago de la Memoria y recobrar así su origen divino y su eternidad. La descripción más precisa y más rica es la que ofrece Virgilio en el canto VI de la Eneida, donde los Infiernos aparecen representados conforme a una verdadera geografía simbólica de inspiración pitagórica. Diversos mitos antiguos nos muestran a mortales que van a los Infiernos y regresan vivos: Heracles, Teseo, Orfeo, Eneas... Su victoria sobre la muerte después de las pruebas que han tenido que superar, y que les han conducido hasta el secreto de las cosas ocultas, confirma su identidad heroica. Este modelo de búsqueda iniciática volverá a aparecer, matizado, en otros muchos relatos posteriores de diversas culturas. )o()o()o( De los drusos )o( Los apóstatas desertores del culto de Hakem, deidad de los drusos, serán castigados con los más crueles suplicios en el nuevo imperio que debe formar después de haber destruido todos los hombres. Todo lo que comerán o beberán tendrá gusto de hiel y de amargor, y serán esclavos de los verdaderos adoradores. Llevarán gorros de pelo de cerdo de un pie y medio de largo en señal de una eterna reprobación, y de su orejas penderá un anillo, que en el verano será ardiente como el fuego, durante el invierno frío como el hielo. Los indios y los cristianos estarán sujetos a los mismos castigos, aunque con algunas ligeras modificaciones. )o()o()o( De los griegos )o( Los muertos habitaban en un reino de sombras, oscuro y ambiguo, en el que no existía propiamente ningún tipo de castigo. Con este mundo subterráneo e infernal estaban relacionados una serie de dioses muy positivos como Deméter, diosa de las cosechas; Plutón, dios de la riqueza; Perséfone o Core "la muchacha", hija de Deméter. Existen, sin embargo, una serie de especulaciones, como la de los órficos, que llegaron a desarrollar la creencia de premios y castigos post mortem (Campos Elíseos, Tártaro), pero esto no deja de ser marginal dentro de las creencias de los griegos. El Infierno era un lugar subterráneo donde pasaban las almas después de la muerte para ser juzgadas por Minos, Éaco y Radamante, Plutón era el dios y rey. Los griegos, según Homero y Hesíodo, etc, se figuraban el Infierno como un lugar vasto, oscuro, dividido en diversas regiones, la una horrorosa, donde se veían lagos, cuyas aguas infectas y cenagosas exhalaban vapores mortales, un río de fuego, varias torres de hierro y de cobre, hornos ardientes, monstruos y furias encarnizadas en atormentar los malvados; la otra risueña y pacífica, destinada para los buenos y los héroes. Estos pueblos que no conocían más que nuestro hemisferio, que ponían los límites de la tierra en las rocas del Atlas y en las llanuras de España, se imaginaron que el cielo cubría tan sólo esta parte del globo y que reinaba en la otra una noche eterna y horrorosa. Estas tinieblas absolutas habían precedido todas las cosas y conducían a los Infiernos. Homero pone su entrada en la extremidad del océano. Jenofonte hace entrar a Hércules en los infiernos por la península cercana de Heraclea, ciudad del Ponto. Otros han supuesto el infierno debajo del Ténaro, porque era un lugar oscuro y espantoso, rodeado de espesas selvas y formado de sendas cortadas como las vueltas de un laberinto. Ovidio hace bajar a Orfeo por este lugar terrible. Otros han creído que la ribera o pantanos del Estigia en Arcadia eran la entrada de los infiernos, los griegos creían que se extendían por debajo de nuestro continente y se dividían en cuatro distritos diferentes, que los poetas, y el mismo Platón han comprendido en lo sucesivo bajo el nombre general de Tártaro o Campos Elíseos. El primer lugar, el más vecino de la tierra era el Erebo. En él se veía el palacio de la Noche, el del Sueño, y el de los Sueños, y era la morada del Cerbero, las Furias y la Muerte. Por este lugar erraban, por espacio de cien años, las sombras infelices cuyos cuerpos no habían recibido los honores de la sepultura; y cuando Ulises llamó a los muertos, todos los que aparecieron salieron del Erebo. El segundo lugar era el Infierno de los malvados, donde cada crimen era castigado, donde el remordimiento devoraba sus víctimas, y donde se hacían oír los gritos agudos del dolor. Las almas de los conquistadores y de todos aquellos cuya vida era funesta a los hombres, después de haber sido sumergidas en los lagos infectos y helados, sentían de repente el ardor de las llamas vengadoras y experimentaban sucesivamente todos los tormentos que pueden causar tanto unos fuegos activos, como un frío extremo. El Tártaro seguía después de los Infiernos y era la cárcel de los dioses. Rodeado de un triple muro de cobre, sostenía los vastos fundamentos de la tierra y los mares. Su profundidad se alejaba tanto de la tierra, como estaba lejos del cielo. Fueron encerrados en él, para no salir jamás, los dioses antiguos, arrojados del Olimpo por los reinantes y victoriosos. Urano precipitó en él a sus hijos, los cíclopes y gigantes. Saturno a su vez arrojó en él a Urano, después de haberle vencido; y habiendo Júpiter subido al trono, encerró en el mismo a Saturno y a los titanes. El dios vencedor liberó entonces a sus tíos, los cíclopes, los cuales en reconocimiento le dieron el rayo y el relámpago. Algún tiempo después mitigó la pena de Saturno, dejándole reinar en los Campos Elíseos; pero los titanes, como Coto, Ciges y Briareo de cien manos, quedaron para siempre en el Tártaro. La tierra, por su unión con este lugar inflamado, produjo el horrible Tifón, que tenía cien cabezas de serpiente. Despedía fuego por la niña de los ojos y quiso destronar al padre de los dioses. Éste lo destruyó con la nueva arma que le habían regalado los cíclopes y le castigó también con los tormentos del Tártaro. Le Clerc hace derivar este nombre del Tártaro del fenicio Tarak, lugar penoso. Pluche dice que esta palabra significaba en caldeo praemonitum, el lugar que nos advierte, porque su idea detiene a veces el brazo del asesino, y previene el crimen. La raíz ar, er, ha significado siempre en las lenguas orientales una profundidad, una cavidad subterránea. Los nombres antiguos de la mayor parte de los ríos y de las profundas riberas se forman por lo común de ellas. Doblando la palabra Tar se hace Tártaro, lugar en extremo profundo y tenebroso. Los Campos Elíseos, morada feliz de las almas virtuosas, forman la cuarta división de los Infiernos, Para llegar a ellos era necesario atravesar el Erebo. Ver, Elíseos. )o()o()o( De los judíos )o( Los talmudistas distinguen tres clases de personas que comparecerán al juicio final. Primera, los justos; segunda los malvados; y tercera, los que se hallan en un estado medio, esto es que no son ni del todo justos, ni de todo impíos. Los justos serán destinados al momento a la vida eterna, y los malvados a la genna o Infierno; los medianos, tanto judíos como gentiles, descenderán con sus cuerpos al Infierno, y llorarán por espacio de doce meses, subiendo y bajando, yendo a sus cuerpos, y volviendo al Infierno. Después de este término serán consumidos sus cuerpos y quemadas sus almas, y el viento los dispersará bajo los pies de los justos: pero los herejes, ateos y los tiranos que han desolado la tierra, y los que inducen a los pueblos al pecado, serán castigados en el Infierno durante ss. de ss.. Los rabinos añaden que todos los años, en el primer día del Tisri, primer día del año judaico, Dios hace una especie de revisión de sus registros, o un examen del número y del estado de las almas que hay en el Infierno. )o()o()o( De los romanos )o( Entre los poetas latinos, algunos han colocado el Infierno en las regiones subterráneas, situados directamente debajo del lago Averno, en la campiña de Roma, con motivo de los vapores envenenados que se elevan de este lago. Según los romanos, los infiernos se dividían en siete lugares diferentes. El primero encerraba los niños muertos al nacer y que, no habiendo probado ni las penas, ni los placeres de la vida, no habían contribuido ni a la dicha ni a la infelicidad de los hombres, y no podían por consiguiente ser castigados ni premiados. El segundo lugar estaba destinado a los inocentes condenados a muerte. El tercero contenía los suicidas. En el cuarto, llamado Campo de lágrimas, erraban los amantes perjuros y sobre todo la multitud de amantes desgraciados. En el se veía la audaz Pasifae, la celosa Procris, la animosa Dido, la demasiada crédula Ariadna, Erifila, Evadne, Fedra, Ceneo y Lacodamía. El quinto lugar era habitado por los héroes cuya crueldad había oscurecido el valor, tales eran Tideo, Partenopeo, Adrasto. El sexto era el Tártaro, esto es, lugares de los tormentos. El séptimo, en fin, los Campos Elíseos. )o()o()o( De los galos )o( Ver, Ifurim. )o()o()o( De los musulmanes )o( Según el Alcorán, el Infierno tiene siete puertas y cada una su suplicio particular. Algunos intérpretes entienden por estas siete puertas, siete estancias diferentes en las cuales son castigados siete clases de pecadores. El primero que se llama Gehennem, está destinado para los adoradores del verdadero Dios, tales como los musulmanes, que por sus crímenes habrán merecido caer en él: el segundo llamado Ladha, es para los cristianos; Holihama, el tercero, es para los judíos: el cuarto, Sair es paralos sabianos; el quinto llamado Sacar para los magos o guebros: Géhin, el sexto, es para los idólatras; el séptimo y más profundo del abismo, y que se llama Haoviat, está reservado a los hipócritas. Se presume muy bien que esta clasificación varía según el capricho de los doctores musulmanes. Otros místicos pretenden que las siete puertas son los pecados capitales; otros en fin, ven en ellas los siete miembros principales del hombre que son los instrumentos del pecado: tales son los ojos, las orejas, la lengua, el vientre, las partes naturales, los pies y las manos. Este infierno está lleno de tormentos de fuego y de azufre, donde los condenados, cargados con cadenas de setenta codos de largo, serán sumergidos y vueltos a sumergir por los ángeles malos. En cada una de las siete puertas hay una guardia de diecinueve ángeles, siempre prontos a ejercer su crueldad con los condenados; y sobre todo con los infieles, que estarán para siempre en estas cárceles subterráneas, donde las serpientes, las ranas y las cornejas, animales horrorosos para los persas, agravarán más y más los tormentos de estos desgraciados. los mahometanos permanecerán en el infierno, el que más siete mil años, y el que menos cuatrocientos años. Pasado este término el Profeta les alcanzará su libertad. Durante todo el tiempo del suplicio, los condenados sufrirán el hambre y el fuego. Sólo se les darán frutos amargos, y semejantes a las cabezas de los diablos. Su bebida se tomará en fuentes de azufre ardiente, que le causarán continuos retortijones. El inspector de los ángeles malos que guardan la entrada de las siete puertas, decidirá el rigor de los tormentos. Siempre será proporcionado al crimen, y a la mas o menos negligencia en hacer la limosna y en observar los demás preceptos del Alcorán.

Infra classem

Ver, Classicus (persona romana censada en la primera clase, para la que se requería un patrimonio de 100.000 ases. Los censados en otras categorías se denominaban infra classem).

Infra classem

Ver, Constitución centuriada (aunque la constitución centuriada romana, tal como la conocemos, corresponde al estadio final de un proceso que culmina en época posterior a la de Servio Tulio, no hay duda de ….).

Inframundo griego

Término general que se emplea para describir a los distintos reinos de la mitología griega que se creía estaban situados debajo de la tierra o más allá del horizonte. Entre estos reinos se incluyen los Campos Elíseos, las Islas de los Bienaventurados o Islas Elíseas, la morada de los muertos, que suele recibir el nombre de Hades, y el Tártaro. El antiguo concepto griego de inframundo evolucionó considerablemente con el transcurso del tiempo. La descripción más antigua del inframundo griego puede encontrarse en La Ilíada y La Odisea de Homero. Otros poetas como Hesíodo también lo describen de manera similar. No obstante, La Eneida de Virgilio es la obra que cuenta con mayores detalles al respecto, donde las distintas secciones de la tierra de los muertos son descritas como un todo. Los Himnos homéricos y el poeta lírico Píndaro introdujeron el reino paradisíaco de los Campos Elíseos, donde eran enviados los muertos virtuosos. En La Odisea, el Inframundo se encuentra más allá del horizonte occidental. Odiseo llega allí en barco desde la isla de Circe, y luego continúa. Los fantasmas de los pretendientes son llevados por Hermes Psicopompo (el guía de los muertos) a través de los hoyos en la Tierra, más allá del río Océano y las puertas del Sol (poniente), hasta su destino final de descanso en el Hades. Varios cultos locales griegos afirmaban poseer entradas al inframundo y tenían rituales religiosos especiales asociados con ellas. Estas entradas fueron descritas por los antiguos escritores y geógrafos tales como Pausanias y Estrabón. Los filósofos como Platón, los órficos y los pitagóricos agregan el concepto del juicio a los muertos. Los espíritus eran asignados a uno de estos tres reinos: Elíseos para los bendecidos, el Tártaro para los condenados, y el Hades para el resto. Además, creían en la reencarnación y la transmigración de las almas. Los muertos entraban al inframundo cruzando el río Aqueronte en la barca conducida por Caronte, quien les cobraba un óbolo, una pequeña moneda. Esta moneda era colocada bajo la lengua del difunto por sus parientes. Los pobres y quienes no tenían amigos recorrían eternamente la costa, sin medios para cruzar el río. La otra orilla era vigilada por Cerbero, el perro guardián de tres cabezas, quien cuidaba la puerta de entrada al Hades y se encargaba de que los espíritus de los muertos pudiesen entrar y que nadie saliera. Además, vigilaba que ninguna persona viva entrara al Hades. La primera región del Hades comprendía los Campos de Asfódelos, descritos en La Odisea XI, donde las almas de los héroes vagaban abatidas entre espíritus menores. Hermes conducía a los muertos ante un tribunal formado por Minos (rey de Creta), Éaco (rey de Egina) y el hermano de Minos, Radamantis. Cuando la sentencia se conocía, las almas ni virtuosas ni malvadas volvían a los Campos de Asfódelos, las impías o malas eran enviadas al camino del tenebroso Tártaro, y las heroicas o benditas iban al Elíseo. Entre los reinos que formaban el Inframundo griego se incluyen: )o( El gran foso del Tártaro consistía en una gran prisión fortificada rodeada por un río de fuego llamado Flegetonte. En un principio sirvió exclusivamente como prisión de los antiguos titanes pero luego pasó a ser el calabozo de las almas condenadas, entre las que se encontraban Ticio, Tántalo y Sísifo. )o( El territorio de los muertos, gobernado por el dios Hades, que también suele recibir el nombre de hogar o dominio de Hades (domos Aidaou), Hades, Érebo, Campos de Asfódelos, Estigia y Aqueronte. )o( Las Islas de los Bienaventurados o Islas Elíseas gobernadas por Crono. Allí, residían tras su muerte los grandes héroes míticos, como por ejemplo Aquiles, Diomedes y Peleo. )o( Los Campos Elíseos, gobernados por Radamantis, eran la morada de los muertos virtuosos y los iniciados en los Misterios antiguos. Sus habitantes tenían la posibilidad de regresar al mundo de los vivos, aunque no muchos lo hacían. )o( Los cinco ríos del Hades eran Aqueronte (río de la pena), Cocito (lamentos), Flegetonte (fuego), Lete (olvido) y Estigia (odio), que limita con los mundos superiores e inferiores. El decimosegundo y último trabajo de Heracles fue capturar a Cerbero, el guardián del Hades, y llevarlo ante Euristeo, para quien realizaba los trabajos como castigo por asesinar a su esposa e hijos. El argonauta Orfeo, un músico de renombre, perdió a su futura esposa, Eurídice, quien fue mordida por una serpiente. Orfeo descendió al Inframundo y consiguió evadir a Cerbero y Caronte encantándolos con la música de su lira para imporar a Hades y Perséfone que le devolvieran a su mujer. Perséfone sintió lástima por él y le permitió recuperarla con la condición de volver al mundo mortal sin mirar hacia atrás. En el último momento, incapaz de escuchar los pasos de Eurídice, Orfeo se dio vuelta y al hacerlo alcanzó a ver el fantasma de su esposa, perdiéndola para siempre. Ver, Infiernos.

Ínfula

Palabra latina que significa "venda de lana blanca". Cinta o banda de lana blanca que ceñía la cabeza hasta las sienes y de la cual colgaban de cada lado dos cordones, vittae. Era el distintivo de la dignidad sacerdotal, de las vestales o de las víctimas animales. Era signo de consagración a la divinidad.

Ínfulas

Las ínfulas son una parte de la mitra, el típico sombrero utilizado por los obispos de la Iglesia católica y otras confesiones cristianas. Las ínfulas son dos piezas de tela que partiendo de la parte posterior de la mitra a la altura de la nuca descienden por la espalda. En su uso moderno, las ínfulas son adornadas por una simple cruz o bien reflejan la misma decoración de la propia mitra. Es común entre los obispos tener su propio emblema sobre las mismas. Simbolizan que las enseñanzas de la Iglesia están basadas en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento; otros mencionan que representan la Sagrada Tradición Apostólica y la Biblia. Én la religión de la antigua Roma, la ínfula era una "venda" o "banda" de lana blanca que rodeaba la cabeza, de la que colgaban dos cintas. La utilizaban los sacerdotes, las vestales o las víctimas sacrificales animales. Constituía un signo de inviolabilidad, en tanto en cuanto, expresaba la consagración a la divinidad de la persona que lo portaba. Ver, Vestido, calzado y complementos.

Infundibulum

Embudo usado por los romanos con fines rituales.

Ingaeuones

Ingaevones (pueblos germánicos de Ingaevones o del Mar del Norte).

Ingaevones

o Ingvaeones o Ingaeuones. Pueblos germánicos de Ingaevones o del Mar del Norte. Eran un grupo cultural germánico occidental que vivía a lo largo de la costa del Mar del Norte en las zonas de Jutlandia, Holstein, Frisia y las islas danesas, donde se habían diferenciado en el siglo I a.C. de los frisii, sajones, jutos y anglos. Tácito clasificó a Ingaevones cercanos al océano como uno de los tres grupos tribales descendientes de los tres hijos de Mannus, hijo de Tuisto, progenitor de todos los pueblos germánicos; los otros dos eran los irminones y los istaevones. Según algunos, esta triple subdivisión de las tribus germánicas occidentales corresponde a la evidencia arqueológica de la antigüedad tardía. Plinio, en su Historia Natural, lista a los ingaevones como una de las cinco razas germánicas, siendo las otras los vándalos, los istvaeones, los hermiones y los bastarnos. Según él, los ingaevones estaban formados por cimbros, teutones y chauci.

Ingauni

Ingaunios (pueblo de Liguria que habitaba en la costa de los Alpes Marítimos).

Ingaunios

o Ingaunos o Ingauni. Pueblo de Liguria que habitaba en la costa de los Alpes Marítimos, al oeste del golfo de Génova. Vivía al este de los intermelios, en territorio que hoy forma parte de la provincia de Génova. Su capital era Album Ingaunum. El 205 a.C. son mencionados por primera vez tras el desembarco en la zona de Magón, hermano de Aníbal. Entonces estaban en guerra con sus vecinos los epanterii, que vivían más al interior. Magón hizo una alianza con ellos y les dio apoyo contra sus enemigos. Más tarde Magón fue a Italia, pero derrotado volvió al país de los ingaunios y de allí salió hacia África el 203 a.C.. Después de la guerra, en 201 a.C. los romanos (cónsul C. Aelius) hicieron un tratado con los ingaunios, pero por alguna razón, quizás debido a que se dedicaban a la piratería, los romanos bajo el cónsul Apio Claudio invadieron su territorio dieciséis años después (185), los derrotaron y conquistaron seis ciudades; sin embargo los ingaunios siguían en guerra en el 181 a.C. y el procónsul Lucio Emilio Paulo volvió al país, pero fue sorprendido por los guerreros ingaunios y asediado en su propio campo. Emilio no obstante consiguió una decisiva victoria y mató quince mil enemigos e hizo 2.500 prisioneros, por lo que recibió los honores del triunfo; los ingaunios y otros pueblos ligures se sometieron y pidieron la paz. Plinio el Viejo dice que su territorio fue alterado no menos de treinta veces y eso provocó levantamientos, pero el libro de Plinio donde se explican los detalles se ha perdido. Aunque existían en tiempo de Estrabón y Plinio y probablemente se extendían al este y al oeste de su capital, al oeste seguramente hasta el país de los intermelis, progresivamente desaparecieron como pueblo con identidad separada. Ver, Albingaunum.

Ingaunos

Ingaunios (pueblo de Liguria que habitaba en la costa de los Alpes Marítimos).

Ingena

Ligedia (localidad de la Galia Lyonnaise, capital de los abrincates. Fue ciudad estipendiaria en época de Augusto. No existen trazas ….).

Ingenícula

Sobrenombre bajo el cual Ilitía tenía un templo en Tegea en Arcadia. Este nombre venía de que, enviada Augea a Nauplio por su padre Aleo, había caído sobre sus rodillas y dado a luz un niño, en el mismo lugar donde se edificó después, el templo de Lucina.

Ingenículo

Constelación que se representa por un hombre de rodillas. Según Eratóstenes, es Hércules combatiendo con el dragón de las Hespérides. Según Higinio, es o Creteo, hijo de Licaón, que llora la metamorfosis de su hija Calixto en osa; o Teseo que levanta la piedra bajo la cual había ocultado Egeo, lo que debía hacerle reconocer por su hijo; o Tamiris que ruega a las musas que le vuelvan la vista; o Orfeo, despedazado por las mujeres de Tracia; o Ixión en el Tártaro.

Ingeniería

Los procesos esenciales relacionados con la agricultura, el trabajo del metal, la cerámica y el tejido se habían descubierto en su totalidad durante el Neolítico y la Edad del Bronce. La mayor parte de las máquinas fundamentales para el aprovechamiento de la energía animal (palanca, polea, plano inclinado y torno) fueron recibidas como herencia de civilizaciones anteriores por los griegos y los romanos. Con todo hubo en la antigüedad clásica algunos logros importantes en ingeniería civil, tales como el túnel de Eupalino, construido en Samos hacia el año 530 a.C. para llevar agua a través de una montaña horadada, así como el más diversificado legado de carreteras, puentes, acueductos, teatros y anfiteatros construidos con una gran calidad por parte de los romanos. Sin embargo, el progreso tecnológico en la antigüedad permaneció relativamente atrasado y hubo pocos progresos en el campo del conocimiento técnico. Los inventos se limitaron a los engranajes, tornillo, molino giratorio, molino de agua, prensa de tornillo, dioptras, catapultas de torsión, reloj de agua, órgano de agua, hormigón, soplado de vidrio, fundición de bronce en vacío, y algunos juguetes mecánicos que se movían por medio de viento, agua o vapor. Aparentemente no se logró gran cosa por medio del progreso material y el uso potencial de la mecánica aplicada para conseguir ese progreso permaneció en buena medida sin reconocimiento. La principal fuente de energía era el trabajo animal, pero su explotación estaba limitada por el fracaso en el diseño de atalajes eficientes. Ni el viento, ni el agua, ni el vapor se utilizaron de modo efectivo como fuente de energía. Aunque la rueda de agua se inventó en el siglo I a.C., parece que no se usó de forma generalizada hasta el siglo III. La razón para esta lenta difusión se ha buscado en la ausencia de corrientes de flujo rápido en Grecia e Italia. Pero dado que este problema se pudo resolver haciendo mover las ruedas con el agua de acueductos, la razón se debe buscar en otra parte. Los griegos y los romanos no utilizaron el molino de viento como fuente de energía, aunque Herón describe una máquina en la que la fuerza del viento parece haberse utilizado para hacer trabajar un órgano. Sin embargo, hubo un área en la que se aplicaron las ideas mecánicas y se desarrollaron, era la guerra. Tucídides describe el uso por parte de los beocios de un primitivo lanzallamas en Delio. Pero fue especialmente durante el período helenístico cuando los instrumentos mecánicos comenzaron a utilizarse con fines de asedio. Plutarco relata cómo las máquinas concebidas por Arquímedes, entre las que había catapultas de varios tipos, tuvieron a los romanos en jaque durante el asedio de Siracusa el año 212 a.C.. El tipo de catapulta más primitivo, que era algo así como una ballesta (gastrophetes), parece no haberse utilizado hasta el siglo IV a.C.. Posteriormente se desarrollaron armas más eficaces, especialmente las que incorporaban el principio de la torsión para explotar el poder de madejas de pelos o tendones retorcidas. Se atribuye a Arquímedes el diseño de un monstruo capaz de lanzar una piedra unos 80 kg a unos 200 m de distancia. Un invento de Arquímedes que tenía una aplicación más civil que militar era la máquina de subir agua, todavía conocida como tomillo de Arquímedes. Se utilizaba en el regadío y el drenaje de minas y posiblemente también para bombear las sentinas de los barcos. Otros instrumentos ingeniosos inventados durante la época helenística tenían como finalidad la simple diversión más que la de regular las fuerzas de la naturaleza con finalidades prácticas. En su Pneumática, Herón describe los inventos de Ctesibio entre los que figuraban un reloj de agua, un órgano de agua y una bomba doble para hacer subir el agua que se utilizaba en las máquinas contra incendios. Herón también describe otros inventos para verter vino (la clepsydra) , para verter libaciones y para la apertura automática de las puertas del templo. Entre estos inventos había una pelota que giraba por medio de vapor. Con frecuencia se ha atribuido a la institución de la esclavitud el fracaso de los griegos en el desarrollo de su tecnología y en el empleo de instrumentos como la pelota impulsada por vapor para fines prácticos. Pero incluso si esto fue así para utilizar este instrumento con fines prácticos, los problemas, especialmente en la metalurgia, que ellos tendrían que haber superado para elaborar una máquina de vapor eficaz eran formidables. Una comparación con Egipto, donde está claro que la esclavitud no inhibió el progreso mecánico, sugiere que esta explicación es insostenible. Una explicación de corte psicológico parece más digna de crédito: los griegos juzgaban el valor del trabajo según el rango social de las personas que lo efectuaban. Así, consideraban despreciable el trabajo manual. A sus ojos el valor de la ciencia se reducía cuando se convertía en el medio para lograr un objetivo. Ver, Agricultura.

Ingenui

Clase social formada por personas que nacieron y permanecieron libres, en contraposición a la constituida por los libertini, esclavos manumitidos o libertos. "Son ingenuos los que han nacido libres; libertinos, los que han sido manumitidos de lícita esclavitud" (Gayo). Ver, Ingenuus.

Ingenuo

(Ingenuus) (?-260). Era gobernador de Pannonia cuando el emperador Valeriano partió a su expedición para Persia, dejando el gobierno a su hijo Galieno. No obedeció a este príncipe, fue aclamado por sus tropas, se vistió de púrpura y se proclamó emperador. Galieno, al saberlo, atravesó Iliria y derrotó al usurpador, que se suicidó por no caer en manos de su enemigo. Ver, Treinta Tiranos.

Ingenuo

Ingenuus (ciudadano romano nacido libre y que nunca fue esclavo. Podia ser ciudadano, latino o peregrino, disfrutando en cada caso de ….).

Ingenuus

o Ingenuo. Ciudadano romano nacido libre y que nunca fue esclavo. Podia ser ciudadano, latino o peregrino, disfrutando en cada caso de los respectivos derechos derivados de su condición. Justiniano, en el Bajo Imperio, concede la ingenuidad a aquellas personas libres que con anterioridad habían sido esclavos, libertinus. "Son libres de nacimiento los que nacieron de madre libre, porque basta que la madre haya sido libre en el momento del parto, aunque hubiese concebido siendo esclava. Al contrario, si hubiese concebido siendo libre y pariera después siendo esclava, se estimó procedente que el que nace, nazca libre (no hace al caso si concibió en justas nupcias o fuera de ellas), ya que la desventura de la madre no debe dañar al concebido" (Marciano). "Son libertos los que han sido manumitidos de justa esclavitud" (Gayo). Ver, Liberto, Ingenui.

Inguiomero

(siglo I). Príncipe germano, hermano de Sigimero y tío de Arminio, que vivió al principio de la era cristiana. Después de ser mucho tiempo aliado de los romanos, la rebelión victoriosa de su sobrino le hizo tomar partido contra ellos, y fue uno de los principales jefes de los queruscos insurrectos. Por sus consejos se perdió una batalla, de la que él se salvó con trabajo; envidioso luego del poderío de Arminio, abandonó la confederación querusca, y se pasó al bando de Maroboduo, rey de los suevos.

Ingunda

(?-286). Hija de Sigeberto, rey de Austrasia, y esposa de Hermenegildo, primogénito de los reyes de España, a quien convirtió al cristianismo.

Ingvaeones

Ingaevones (pueblos germánicos de Ingaevones o del Mar del Norte).

Inhapi

(siglo XVI a.C.). Reina y esposa de Dyeserkare Amenhotep I.

Inheret

Onuris (su nombre egipcio es Inheret o Anthur. Este dios egipcio fue muy importante en el Imperio Antiguo y Medio, especialmente en la ….).

Ini

Merhetepre Sebekhotep VI ((ss. XVIII-XVII a.C.). Faraón (ca.1.690-1.688) del Segundo Período Intermedio y de la Dinastía XIII (1.786-1.633). Fue sucesor de Merneferre Iy y según el Papiro real de Turín tuvo ….).

Ini

(siglo XVII a.C.). Uno de los últimos reyes (ca.1.656) de la Dinastía XIII egipcia. Su nombre neswt bity o uno de sus títulos fue el de Merishepsesre. De tal rey se recuperó una estatua sedente que se había ocultado en tiempo de los romanos. Su antecesor en el trono fue Sekhaenre.

Ini

(siglo VIII a.C.). Rey (ca.731) egipcio, prácticamente desconocido, y que formó parte de la Dinastía XXIII. Ini, que se halla documentado en un graffiti del tejado del templo del dios Montu en Karnak, debe ser ubicado entre Amenrudj y Peftjauauybastet.

Ini

(siglo XXI a.C.). Nomarca en la Dinastía XI egipcia. Fue tesorero, único compañero, nomarca, inspector de los sacerdotes en el templo de Sobek, señor de Sumenu. Era el propietario de una tumba en Gebelein que contenía un par de sandalias de cuero blancas, además de los utensilios acostumbrados. También fue provista con unas trescientas maquetas de asnos albarda y dos barcos funerarios.

Ini-Teshup I

(siglo XIII a.C.). Rey (ca.1.270-1.220) de Karkemish, hijo y sucesor de Shahurunuwa, nieto de Sharrikushuh y biznieto de Supiluliuma I, rey de Hatti. Según la documentación de Boghazköy y de Ugarit, Ini-Teshup I actuó como virrey hitita controlando la parte siria de Hatti. Los decretos y cartas de Ini-Teshup I recogen asuntos de Ugarit (fue coetáneo de los reyes Ammishtamru II y de Ibiranu) así como litigios suscitados entre los vasallos sirios del Imperio hitita. Ini-Teshup I fue reconocido como Gran Rey por parte del hitita Tudkhalijas IV, para tomar decisiones y competencias en asuntos sirios. Ini-Teshup I tenía delegados en las Cortes de los príncipes sirios, a las cuales enviaba a sus hijos en misiones políticas. Ini-Teshup I sufrió el ataque del asirio Tukulti-Ninurta I, lo que le obligó a pedir ayuda al rey Ibiranu de Ugarit. Posiblemente Ini-Teshup I envió mensajeros a Egipto con ocasión del tratado de paz firmado entre Rameses II y Khattusilis III. Asimismo, de Ini-Teshup I ha llegado un ostracón de Tebas con su nombre escrito en jeroglíficos. A su muerte le sucedió su hijo Talmi-Teshup.

Iniamunnayefnebu

(ss. IX-VIII a.C.). Noble libio en la Dinastía XXII egipcia. Hijo de uno de los "grandes jefes de los Libu", de los que varios de los reyes de este período descendían, Iniamunnayefnebu vivió durante el reinado de Sesonquis III. En el año 31 de reinado donó tierras de cultivo para la custodia del padre divino, Ankh-Hor. Levantó una estela para conmemorar su donación y redondeó la inscripción con una serie de amenazas contra cualquiera que la moviera, señalando que serían perseguidos a fuego, que el nombre de su familia sería borrado y que su descendencia se extinguiría.

Iniciados

Eran aquellos que después de varias pruebas eran admitidos en la celebración de los misterios. Desconocemos las obligaciones y formalidades que se exigían de éstos, porque habían hecho del secreto una religión inviolable. Ellos se consideraban en medio de su patria como un pueblo separado por el interés de su culto, y que debían esperarlo todo de la protección de los dioses. Todo lo que se sabe de sus ceremonias consiste en plegarias, perfumes, fumigaciones y en otras prácticas religiosas que constituían un culto determinado que se tributaba a los hombres divinizados. Las ofrendas que principalmente solían presentar en sus altares eran la mirra para Júpiter, el azafrán para Apolo, el incienso para el Sol, aromas para la Luna, semillas de toda especie, excepto habas, para la tierra.

Inico

Ínix (ciudad de Sicilia, situada en el suroeste de la isla, a orillas del río Hypsas. Se la conoce especialmente por su conexion con ….).

Inicus

Ciudad de los sicanos, Sicilia. Hoy, sin identificar en la provincia de Agrigento, región de Sicilia, Italia. Ver, Sicania, Sículos.

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