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Página 685 - 1322 Palabras 34201 al 34250 de 66095

Palabra   |   Descripción

Imeusimo

Hijo de Icario, hijo a su vez de Perieres o Ébalo, y Górgófone. Su madre es Peribea.

Imgarra

Monte en el que según la mitología pacía el toro Tella, uno de los del trío del dios hurrita-hitita Tesub.

Imgur-Enlil

Nombre de la fortificación interior de Babilonia, de ladrillo de barro secado al sol, de aproximadamente 5 ó 6 m de grueso. Ver, Nimitti-Enlil.

Imgur-Enlil

Antigua ciudad asiria. Su significado es "Enlil acordado". La ciudad de Imgur-Enlil fue fundada por el rey neoasirio Asur-nasirpal II (883-859 a.C.). Se encuentra entre el Tigris y el Gran Zab, a 10 km por el río Derrah desde el Tigris, donde se encontraba la ciudad de Kalkhu. Imgur-Enlil se encontraba entre las principales ciudades asirias de Nínive y Arrapha (hoy, Kirkuk) en el sureste, a lo largo del camino asirio real. Asur-nasirpal II ya había transferido la capital de Assur a Kalkhu, y la fundación de Imgur-Enlil pudo haber sido un paso más para tejer el imperio neoasirio. La construcción del lugar continuó bajo el hijo de Asur-nasirpal II, Salmanasar III. La ciudad existió durante aproximadamente dos siglos y medio, pero fue, como la mayoría de las ciudades asirias, saqueada y destruida por los medos, babilonios y escitas durante la caída del imperio asirio 614-605 a.C.. El lugar fue excavado en 1.878 y nuevamente en 1.956. En 1.989 se hizo una encuesta de superficie para el Museo Británico. Las murallas de la ciudad encerraron un área de alrededor de 64 Ha. Aparte de los templos y edificios de palacio, los objetos más importantes descubiertos fueron las llamadas Puertas Balawat. Las puertas medían aproximadamente 6 m de altura y pertenecían al templo de Mamu, el dios de los sueños. Estos estaban formados por bandas de bronce unidas a través de clavos a dos puertas de madera del palacio. Las bandas de bronce representan un sacrificio y escenas de guerra de las campañas del rey neo-asirio Salmanasar III (858-824 a.C.), y contenían las primeras representaciones de elementos del paisaje como árboles y montañas, en el arte asirio. Hoy, Balawat, provincia de Nínive, a 25 km al sureste de Mosul y a 4 km al sur de Bakhdida, Iraq. )o( NOTA.- Era también el nombre de la fortificación interior de Babilonia.

Imhotep

(ss. XXVIII-XXVII a.C). Su nombre griego es Imutes o Imuthes. Su nombre significa "el que viene en Paz". Arquitecto y visir del rey Dyoser, de la Dinastía III egipcia. De origen plebeyo, hijo del también arquitecto Kanefer y de Kherduankh, según una inscripción hallada en el Uadi Hammamat, llegó a alcanzar, gracias a su valía personal, un significativo puesto en la Corte real, actuando como consejero personal del rey a plena satisfacción de aquél (Estela del hambre). Nada sabemos de su forma de vida, de su trayectoria profesional ni del modo en que llegó a ocupar los cargos prestigiosos de los que fue portador. Su título de Visir, está atestiguado en un vaso de piedra de la Dinastía III hallado en las galerías subterráneas de la pirámide escalonada del rey Dyoser en Sakkara. Coetánea a su existencia, sólo existe la mención de su nombre en una basa perteneciente a una estatua fragmentada de su rey Dyoser (JE 49889 y 49889 a-g), en cuya inscripción se lee: "El Canciller del Bajo Egipto, el Primero después del Rey, el Administrador del Gran Palacio, el Príncipe hereditario, el Gran Sacerdote de Heliópolis, Imhotep, carpintero, escultor y fabricante de vasos de piedra". Además, Imhotep tuvo entre sus numerosos títulos los de: Sacerdote Lector, Sumo Sacerdote de Ra en Heliópolis y Arquitecto del rey Dyoser, así como dignidades políticas de un alto nivel. Hemos de ser conscientes de la importancia de todas estas funciones. Imhotep era, entre otras cosas, el responsable de elaborar todos aquellos objetos que iban a estar en contacto con el rey y con los dioses. La fabricación de vasos de piedras muy duras, sin las herramientas adecuadas, era una dificilísima técnica que no ha sido trasmitida. Unos años más tarde, su nombre aparece de nuevo en un grafito del Uadi Hammamat, llevado a cabo por el arquitecto Jnum-ib-Ra que se encargaba de supervisar los trabajos en esta cantera y que dice ser descendiente en el oficio de este gran hombre. Además lo encontramos en los relieves e Inscripciones de templos posteriores a la época en la que vivió, como por ejemplo, en el santuario de Isis en Filé, en la tercera terraza del templo de Hatshepsut en Deir el Bahari, en el templo de Ptah en Karnak, en el pequeño templo de Hathor en Deir el Medina o en un grafito en la isla de Sehel datado en el Periodo Ptolemaico. Su obra cumbre, como arquitecto, fue el diseño y la realización del complejo funerario de Saqqara para el rey Dyoser (pirámide escalonada y edificios anejos para la Fiesta Sed). Se trataba de un conjunto de realizaciones arquitectónicas trabajadas en piedra tallada y pulida (Manetón le atribuye, erróneamente, el empleo por primera vez de tal material como elemento constructivo). Aunque su vida es prácticamente desconocida, le fueron atribuidos los más antiguos textos de sabiduría, medicina y astronomía, gozando de justa fama en el campo de las letras. Desempeñó también el cargo de médico, siendo a su muerte reconocido como dios de la medicina, considerado incluso hijo del dios Ptah, llegando los griegos, muchísimo más tarde, a identificarlo, bajo el nombre de Imuthes, como Asclepios. La capilla de Saqqara "el Asklepion" fue lugar al que los lisiados y enfermos, en la Baja época, acudían en busca de curación. Muchos templos (dentro de otros complejos religiosos) le fueron consagrados: Karnak, Deir el-Bahari (aquí representado en compañía de su madre, de su esposa Renepet-neferet, y de diversas divinidades), Deir el-Medina e Isla de Filae (templo éste levantado por Ptolomeo V). De Imhotep han llegado diferentes estatuas de diversos materiales, la mayoría de bronce, representado como sacerdote (cabeza rapada, vestido talar, rollo de papiro) y médico divino. En algunos templos de Egipto y de Nubia subsisten representaciones murales de Imhotep como divinidad, portando el cetro was y el símbolo ankh. No ha podido ser identificada su tumba, una mastaba, aunque se supone que hubo de estar en el sector norte de Saqqara, cerca del Serapeum de Menfis, en cuyas cercanías tiempo después se edificaría el Templo de Imhotep, "hijo de Ptah". Los pormenores de su vida han quedado hasta el momento sepultados por el tiempo. Sólo se pueden hacer conjeturas en base a documentos más tardíos o mediante el análisis de sus trabajos y presumir su afamada sabiduría y buen hacer. Imhotep fue poseedor de un culto y por tanto de un clero, que se vislumbra a través de algunos títulos sacerdotales. Así, por ejemplo, podemos citar a Dyeho, Escriba Real de Todas las Cosas en el Templo de Imhotep, hijo de Ptah. Imhotep fue, además, escritor, aunque no nos ha llegado ni una línea; se ha conservado el recuerdo de un tratado de moral célebre en el antiguo Egipto, perdido. Según un texto escolástico del Imperio Nuevo, se encuentra entre los ocho mejores escritores de la literatura egipcia antigua. Es uno de los pocos personajes privados egipcios que logró incorporarse al panteón por méritos propios. De Imhotep descienden una serie de cualificados arquitectos, cuyos nombres aparecen recogidos en una inscripción del Uadi Hammamat.

Imhotep

(siglo XX a.C.). Canciller y Sumo sacerdote en la Dinastía XII egipcia. Imhotep fue canciller de Egipto durante el reinado de Sesostris I. Aunque se conoce relativamente poco de su carrera, debió de haber sido especialmente favorecido por el rey, ya que en su mastaba en Lisht, el lugar para los enterramientos de la Dinastía, fueron encontradas dos magníficas estatuas esculpidas en madera que aparentemente representan a Sesostris como rey del Alto y el Bajo Egipto, respectivamente. Se ha sugerido que las estatuas son de divinidades manifestadas en la persona del rey y que pudieron ser depositadas en la tumba de Imhotep al morir el rey. Las estatuas están pintadas y son excepcionalmente realistas. Al igual que su homónimo, Imhotep fue también sumo sacerdote de Heliópolis.

Imi

(siglo XXII a.C.). Rey del Imperio acadio. Su gobierno tuvo lugar después de la muerte de Sharkalisharri. La Lista Real Sumeria, detrás del nombre de Sharkalisharri, registra lo siguiente "¿Quién fue rey? ¿Quién no fue rey? ¿Fue rey Igigi? ¿Fue rey Imi? ¿Fue rey Nanum? ¿Fue rey llulu?. Los cuatro ejercieron el poder real, y gobernaron conjuntamente durante 3 años". Los cuatro reyes gobernaron, como una tetrarquía, creándose una gran confusión, sobre cuál de ellos ostentaba el poder legítimo. Su reinado y el de sus rivales terminaron con el ascenso de Dudu. Ver, Dinastía de Akkad.

Imilce

Princesa de Cástulo, con la que casó Aníbal Barca.

Iminacium

Ciudad romana de Iliria, en Dalmacia. Hoy, en Albania.

Imire-Mesha

Esmenjkare Imira-Mesja (Faraón (ca.1.750) del Segundo Período Intermedio y de la Dinastía XIII (1.786-1.633). Accedió al poder con el nombre neswt bity de ….).

Immehet

En la mitología egipcia, la palabra immehet designaba el antro o gruta de Atum en donde residía en forma de anguila; después pasó a indicar la necrópolis de Kheraha, al Sur de El Cairo y también la de Heliópolis.

Immeya

(siglo XVIII a.C.). Posible rey (ca.1765) de Ebla, conocido por una inscripción sobre una copa de plata, hallada en la Tumba del Señor de los Cápridos.

Immi-Ashtart

(siglo V a.C.). Hija del rey fenicio Eshmunazor I de Sidón, hermanastra y esposa de Tabnit I y madre de Eshmunazor II, reyes también de la misma ciudad. Immi-Ashtart fue Gran sacerdotisa de Astarté y regente del reino durante la minoría de edad de su hijo.

Immram

(pl. Immrama). La palabra immram suele traducirse como viaje. Es la denominación que recibe un tipo de relatos de la literatura irlandesa, que versan sobre el viaje de un héroe al Otro Mundo (véase Tir na nÓg y Mag Mell). Escritos tras la cristianización de Irlanda, presentan aún elementos paganos procedentes de la mitología irlandesa. Han sobrevivido hasta la fecha tres immrama irlandeses, a saber: El Viaje de Mael Dúin, el Viaje de Uí Chorra, y el Viaje de Snegdus y Mac Riagla. El Viaje de Bran suele clasificarse como un Echtra (aventura), aunque contiene los elementos esenciales de los immrama. El Viaje de San Brandán también podría ser considerado un immram. Los immrama se caracterizan por describir el viaje de un héroe al inframundo, en un periplo que le lleva por multitud de islas fabulosas y del que no es seguro que regrese a casa.

Immunitas

Exención a un individuo o a una comunidad de las obligaciones relativas al Estado romano que era concedida de forma temporal o a perpetuidad, si bien podía ser revocada. Era un instrumento utilizado muy pocas veces durante el Imperio romano y normalmente se concedía a ciudades específicas más que a toda una provincia. Augusto la utilizó para recompensar a unas pocas comunidades, no suponía necesariamente la exención de todos los impuestos, pero dejaba exentos a los que la recibían del pago, por ejemplo del tributum capitis. Claudio I concedió exenciones de impuestos más amplias a ciudades dañadas por desastres naturales y Nerón extendió la exención disfrutada por ciudades como Atenas y Esparta a toda la provincia de Acaya. Incluso el notoriamente parsimonioso Vespasiano concedió ocasionalmente la exención a una comunidad que lo merecía.

Immurium

In Murio (mansio romana de los Alpes orientales, en el Noricum, cerca de la vía entre Iuvavum (hoy, Salzburgo ), Virunum y Teurnia. La vía romana en la zona de ….).

Imo Pyreneo

Localidad de la Hispania romana. Hoy, al suroeste de Bidarray, Francia, pero aún en tierra española.

Imonium

Población romana de África. Hoy, Tigzirt, provincia de Tizi Ouzou, en la costa noreste de Argelia.

Impakru

Legendario rey de Akad. Quizá se trate del histórico Imbia, primer rey de la Dinastía de los guti, en torno al 2.193 a.C. También podría identificarse con Gurparanzahu, rey de Ailanuwa, protagonista del relato que lleva su nombre.

Impaluri

Visir del mar en los relatos hititas.

Impar

Una credulidad supersticiosa ha atribuido en todos los tiempos muchas prerrogativas al número impar. A los impares, con exclusión del 13, generalmente se atribuyó buena condición y significado religioso, especialmente al tres (el número perfecto), al siete y al nueve, que era, de los múltiplos del tres, el que poseía mayores virtudes.La antigüedad clásica lo creía con preferencia agradable a la divinidad. Los números pares eran considerados entre los romanos como de mal aguero, porque este número, pudiendo ser dividido en iguales partes, es el símbolo de la mortalidad y la destrucción. Por esta razón, cuando Numa corrigió el año de Rómulo, añadió un día a fin de hacer impares los días de que constaba. Impares eran también las operaciones que prescribía el ritual mágico para las cosas más misteriosas. y era así mismo de una gran consideración en el arte de la adivinación y los augurios. El alquimista Despagnet, en su descripción del Jardín de los sabios, coloca a la entrada una fuente que tiene siete caños. "Es menester, dice, hacer beber en ella al dragón por el número mágico de tres veces siete y se deben buscar en él tres especies de flores, que es necesario que se encuentren para salir bien en la gran obra". El credito de número impar se estableció hasta en la medicina: el año climatérico en la vida humana es un número impar. Entre los días críticos de una enfermedad, los impares dominan siempre, sea por su número, sea por su energía. Ideas populares actuales ligan todavía supersticiones a los impares.

Impensae dotales

En el derecho romano, gastos realizados por el marido en los bienes dotales y que se tienen en cuenta cuando debe restituir la dote a la mujer, "Lo que se dice de que las impensas necesarias disminuyen la dote debe entenderse, aclara Pomponio... en el sentido... de que el marido puede retener las cosas dotales hasta que se le paguen tales impensas, pues la disminución no afecta de propio derecho a las cosas, sino a la dote" (Ulpiano, Sabino Masurio). Ver, Impensae utiles, Matrimonio romano.

Impensae in fructus

En el derecho romano, gastos realizados para incrementar los frutos o cosechas. "Se consideran que quedan frutos después de deducir las impensas que se hacen para obtenerlos, recolectarlos y conservarlos" (Paulo).

Impensae litis

En el derecho romano, gastos judiciales. Gastos originados por la tramitación de un litigio.

Impensae necessariae

En el derecho romano, gastos necesarios. "Son impensas necesarias aquellos gastos sin los cuales la cosa se perdería o deterioraría" (Paulo).

Impensae utiles

En el derecho romano, gastos útiles o beneficiosos para aumentar la productividad o el valor del fundo o de las cosas. "Son impensas útiles las que mejoran la dote, no las que impiden que se deteriore, y por las que la mujer adquiere algún rédito; por ejemplo, el plantar más árboles de lo necesario, o la instrucción de los esclavos jóvenes; con las cuales impensas no se debe sobrecargar a la mujer que no las conoce a no las quiere, para no obligarla con ello a tener que privarse del fundo o de los esclavos; consideramos generalmente como tales impensas el horno o el hórreo que se añade a un edificio dotal" (Paulo).

Imperator

De imperium "mandar" "comandar". El jefe o comandante supremo del ejército (qui imperat), dado por las tropas romanas al general victorioso. La palabra griega equivalente era autokrator. Era, en tiempo de la República, un título llevado por un comandante militar, detentador de imperium, al que sus tropas había aclamado como imperator. Era un cognomen que el detentador mantenía hasta después de un triunfo o hasta que su mando terminaba. En tiempo del Imperio sólo el emperador podía recibir ese nombre puesto que los generales que realmente recibían la aclamación actuaban bajo el imperium superior del emperador (imperium proconsulare maius): por tanto, la aclamación iba dirigida técnicamente al emperador y se colocaba tras su nombre. Además se utilizaba imperator de otro modo distinto: como título imperial, era un praenomen que finalmente se desarrolló en el título de emperador. Pronto se reservó el traje púrpura, símbolo de un imperator, para el emperador exclusivamente. A Octavio se le aclamó como imperator desde muy pronto en su carrera pero sus sucesores inmediatos no adoptaron el praenomen oficialmente. Sin embargo, Otón (69) lo hizo y desde el reinado de Vespasiano en adelante (69-79) se convirtió en parte de la titulación imperial desplazando a Princeps como la designación popular del emperador. El primero que lo obtuvo fue Escipión el Africano en Hispania (209 a.C.). En el Capitolio se veía una estatua de Júpiter, llamado por sobrenombre Imperator, llevada de Macedonia por T. Quintio Flaminio y consagrada, según parece, después de una victoria alcanzada por un general pero atribuida a Júpiter.

Imperatoria Salacia

Salacia (localidad de la Lusitania).

Imperio acadio

Imperio de Akkad.

Imperio Antiguo asirio

Comprende de 1.813 a 1.393 a.C.. Sus reyes fueron: )o()o( Samshi-Adad I (1.813-1.781) )o()o( Ishme-Dagan I (1.780-1.741) )o()o( Toma de Assur por Hammurabi? )o()o( Rimush )o()o( Asinum )o()o( Anarquía: 8 usurpadores hasta )o()o( Adasi (ca.1.700) )o()o( Belu-Bani (1.700-1.691) )o()o( Libaia (1.690-1.674) )o()o( Sarma-Adad I (1.673-1.662) )o()o( Iptar-Sin (1.661-1.650) )o()o( Bazaia (1.649-1.622) )o()o( Lullaia (1.621-1.618) )o()o( Kidin-Ninua (1.615-1.602) )o()o( Sarma-Adad II (1.601-1.599) )o()o( Erishum II (1.598-1.586) )o()o( Samsi-Adad II (1.585-1.580) )o()o( Erishum III )o()o( Ishme-Dagan II )o()o( Samshi-Adad III )o()o( Ashur-Nirari I (1.547-1.522) )o()o( Puzur Asur III (1.521-1.498) )o()o( Enlil Nasir II )o()o( Asur-Nirari II (1.426-1.420) )o()o( Asur-bel-nieshu (1.419-1.411) )o()o( Asur-nadin-akhi (1.402-1.393) )o( Ver, Reyes de Asiria, Imperio Asirio, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.

Imperio Antiguo egipcio

El llamado "Imperio Antiguo" egipcio, que comprende las Dinastías III-VI (ca.2.686-2.173 a.C.), constituye en realidad la primera fase de esplendor de la milenaria historia egipcia, aunque para algunos investigadores esta época representa el punto máximo del poder egipcio en todos los órdenes, nunca más igualado en su historia posterior. Para otros, en cambio, los logros materiales y culturales del Egipto arcaico constituyen tan sólo la base de su civilización y el punto de partida necesario para la construcción de un "Imperio". De hecho, la existencia de un imperio implica el dominio político de una base territorial que excede las fronteras del estado originario, controlada de forma permanente y explotada en beneficio del poder central. Un sistema político de estas características no se corresponde con el "Imperio Antiguo" egipcio, pero es cierto que se establecieron las bases para su construcción. Contra el tópico de su aislamiento milenario, Egipto se vio obligado pronto a traspasar sus límites naturales por razones económicas, dado que el país, como Mesopotamia, era deficitario en madera, piedra y minerales. Para cubrir estas necesidades básicas de desarrollo el Estado organizó expediciones oficiales encargadas de adquirir estos productos en el extranjero. Al principio estas expediciones no tenían carácter de conquista, sino más bien de operaciones punitivas contra las tribus que obstaculizaban las rutas comerciales al Sinaí y las costas del Mar Rojo. Desde estos puntos la expedición continuaba hacia el norte, en busca de la madera de Biblos, en la costa fenicia, o hacia el sur, en dirección al lejano país del Punt, del que procedían las gemas y productos aromáticos (incienso, sobre todo) consumidos en grandes cantidades en ritos cultuales o funerarios. Una tercera ruta, practicada desde época temprana, fue la del oro nubio, al sur de la 1ª catarata del Nilo, hasta el mítico país de Kush. Estas relaciones comerciales más o menos estabIes con los países de su entorno impidieron que Egipto construyera su "imperio" hasta fecha relativamente tardía porque, asegurado el comercio, resultaba innecesaria la ocupación permanente de territorios extranjeros. No obstante, durante este largo período de medio milenio la organización egipcia presenta una cierta homogeneidad, sobre todo desde la perspectiva del desarrollo político y cultural. En efecto, a lo largo de estos ss. se consolidó la estructura estatal y se configuró un sistema sociopolítico basado en la figura del rey-dios. De los faraones "servidores de Horus" de época tinita se pasó a los reyes "hijos" del dios correspondiente: Re de Heliópolis, en esta época. Incluso, según una tradición egipcia de época posterior, los tres primeros faraones de la Dinastía V (2.494-2.345 a.C.) eran hijos de un sacerdote de Re, el dios solar, en una ciudad del Delta. Aunque el sacerdocio heliopolitano no controlara todavía la designación del sucesor real, es evidente la influencia de este clero en la orientación política de los faraones de este período. Los templos de Re recibieron donaciones de tierras, ofrendas y privilegios fiscales, con lo que aumentaron considerablemente sus respectivos patrimonios. Pero el rey-faraón hizo también donaciones similares a los funcionarios en recompensa de sus servicios al Estado, por lo que se configuró un grupo de grandes propietarios privilegiados que, dependientes o no del templo, podían mantener una cierta independencia respecto del palacio. No obstante, el culto impregnaba toda la vida social y política del reino de tal modo que cuando el faraón se vio obligado a delegar parte de su poder "fuera de palacio" en manos de un alto magistrado (mal llamado "visir"), este vice-faraón adoptó el nombre de "canciller del dios". Del mismo modo la contabilidad del Tesoro, al que llegaban todo tipo de tributos, era realizada por escribas y sacerdotes de Re. Sin embargo, es indudable que los más altos cargos recayeron todavía en los miembros de la familia real o personas próximas a ella. En cuanto a la evolución política de estas primeras Dinastías, las listas reales incluyen muchos nombres aunque, en muchos casos, resulta dudoso el orden de sucesión. Además, quizá más que en ningún otro período de la historia egipcia, elementos legendarios nutren un relato elaborado sobre la base de presunciones e hipótesis razonables, pero sin la base documental suficiente. A pesar de ello las líneas de evolución general son claras. A la Dinastía III pertenece el reinado de Dyoser, aunque no sería él sino Sanajt, hijo de Jasejemuy, el iniciador de la Dinastía. No obstante, las circunstancias en que se produjo el cambio dinástico son desconocidas. Algunos piensan que éste era hermano de Dyoser. Otros, en cambio, consideran a Dyoser fundador de la Dinastía y de una nueva era en la historia egipcia. En cualquier caso, al menos Sejemjet, Jaba y Huni fueron sus sucesores. Pero la figura dominante de este siglo es sin duda Imhotep, arquitecto y médico de la corte, entre otras cosas, a quien se debe la construcción de una pirámide escalonada de seis pisos en Saqqara, que albergaba la tumba de Dyoser, precedente inmediato de las grandes construcciones piramidales de la Dinastía siguiente. Esnofru inicia la Dinastía IV, a la que pertenecen las "grandes pirámides" de Giza, que simbolizan todo el período y gran parte de la civilización antigua egipcia. De origen desconocido, Esnofru debió legitimar su posición casándose con una hija de Huni, el último faraón de la Dinastía anterior. Realizó varias expediciones a Nubia en busca de ganado y de Biblos trajo madera. Se hizo construir dos pirámides en Dashur, sucediéndole su hijo Khéope. Con la tradicional tríada de los faraones responsables de la construcción de las "grandes pirámides" de Giza comienzan los problemas de interpretación histórica relativos a la sucesión, forma de gobierno, simbología de la muerte, etc. En efecto, Khéope, Khefrén y Micerino (o Menkaura), no gobernaron Egipto de forma sucesiva, aunque el Papiro Westcar presente dicha continuidad, que no se corresponde con los huecos existentes en el Papiro de Turín. Además, Manetón menciona 9 faraones, de los que sólo 7 están atestiguados en otras fuentes. Pero es seguro que entre el reinado de Khéope y el de su hijo (Khefrén) reinó otro faraón, probablemente Radyedef, y que entre Khefrén y su hermano (Menkaura) se intercalaron al menos otros dos reinados. Por otra parte, hay un cierto confusionismo a la hora de valorar la obra política de estos faraones. De un lado, la construcción de las "grandes pirámides" sigue siendo un enigma para la mayoría, aunque hay un amplio consenso en considerarlas monumentos funerarios reales. De otro lado, su desigual tamaño como posible indicador de una determinada forma de gobierno. Es bien conocido el extraordinario desarrollo alcanzado en Egipto por el que que podría denominarse "arte funerario": pirámides o tumbas reales, mastabas, hipogeos, túmulos, sarcófagos, momias, etc., con sus respectivas decoraciones. De estos tipos funerarios las tumbas o cementerios reales son los mejor conocidos, pero tópico e ignorancia presentan aquí una curiosa amalgama. Nada más erróneo que reducir los "símbolos" a "signos" identificando como todo lo que es tan sólo una parte: en Egipto se conocen unas 90 construcciones piramidales, si bien los ejemplares de la IV Dinastía (ca.2.550 a.C.) son los más impresionantes. Pero un recuento comparativo del tamaño de las principales pirámides revela que la de Menkaura no es mayor que la de Neferkare (de la Dinastía VIII) o las de los Sesostris (I, II, III) de la Dinastía XII. Por otra parte, la pirámide es el resultado de un proceso de búsqueda de una fórmula arquitectónica que no se halló hasta la Dinastía IV, pero que curiosamente fue abandonada después, aunque no la costumbre faraónica de construirse pirámides como tumbas. Esta pervivencia, que a menudo se liga a la creencia egipcia en "la vida de los muertos", puede explicarse también desde otras ópticas. Más que "construcciones eternas" las pirámides constituían sólo la parte más visible de los "cementerios reales", en realidad un complejo funerario de gran extensión integrado por cuatro elementos arquitectónicos diferentes: la "capilla" o templo del valle; el pasillo o corredor ("dromos"), situado siempre en la fachada oriental de la pirámide; la pirámide, propiamente dicha o cámara sepulcral; y el muro que rodeaba a ésta. En torno a este conjunto se alineaban las tumbas de otros miembros de la familia real y altos funcionarios de la corte. El mantenimiento del culto funerario corría a cargo de los "sacerdotes", que controlaban también la explotación de las tierras circundantes, cuya mano de obra, libre o esclava, sería utilizada periódicamente en la construcción de este complejo funerario. Finalmente, la idea de que las pirámides mayores se corresponden con formas de gobierno más despóticas procede de Heródoto. Según este autor griego, el gobierno de Menkaura habría sido menos autoritario que los de sus predecesores (padre y hermano), cuando en realidad sabemos que su pirámide no fue concluida, quizá debido a la muerte prematura del faraón: la "capilla del valle" quedó inconclusa y, en la construcción del "dromos", se utilizó adobe en vez de piedra. De forma anacrónica Heródoto extrapolaba la experiencia política de algunos estados griegos, que habían conocido la tiranía, a la organización egipcia. Según esta teoría, Khéope, el promotor de la "gran pirámide", habría sido más "tirano" que su hijo Khefrén, aunque éste, y no Khéope, sería representado en la impresionante Esfinge tallada en la roca, cerca del "templo del valle". En cualquier caso, la realización de estas grandes contrucciones no sería posible sin un esfuerzo colectivo, algunos bloques de piedra alcanzan las 10 toneladas, aunque la forma en que éste se consiguiera continúa siendo una de las piezas clave de los "secretos" que aún albergan las pirámides. Finalmente, durante las Dinastías V y VI (2.494-2.173) se abandonaron estos grandes proyectos arquitectónicos, pero Userkaf, Sahure y Unas, el último faraón de la dinastía V, siguieron construyéndose pirámides para sus tumbas. La de éste último, en Saqqara, contiene los textos funerarios más antiguos, que en la siguiente dinastía se grabarán en las tumbas reales. Como en otras ocasiones, el primer faraón de la Dinastía VI, Teti, debió legitimar su posición casándose con la hija de Unas. Sin embargo, la esposa de uno de sus inmediatos sucesores (Pepi o Fiope I) no era ya de procedencia real, sino que pertenecía a la nobleza local del nomo de Tinis. Aunque este hecho pueda parecer anecdótico, revela claramente el poder alcanzado por algunos nomarcas en perjuicio de la realeza. Bajo el reinado de su hijo Merenre fue instaurado el cargo de "gobernador del Sur", que recayó en un alto funcionario de la corte, Uni, cuya misión era controlar el gobierno de los "nomos" egipcios meridionales hasta Elefantina, a la altura de la 1ª catarata del Nilo. Al frente de cada uno de estos distritos estaba un nomarca, que hasta ahora había sido nombrado por el poder central, pero que pronto se convertiría en un cargo hereditario y, en consecuencia, con absoluta independencia del "palacio". En este sentido, un importante paso se dio durante el largo reinado de Fiope II, quizá de 94 años, hermano del anterior, en el que el creciente poder de los nomarcas y noblezas locales acabaría por disputar a la corona el ejercicio del poder real. Esta situación llevaría a un nuevo desmembramiento del Estado en las Dinastías posteriores (VII-X), a las que se suele denominar "Primer Período Intermedio" (2.173-2.040 a.C.). El separatismo de los nomarcas convertidos en auténticos "señores" feudales, acabó estrangulando la economía del país, en exceso dependiente de las importaciones del exterior. A menudo el nomarca que alcanzaba una posición hegemónica en la región intentaba proclamarse "soberano del Alto y Bajo Egipto", pero se trataba más de una lucha entre rivales o coaliciones que de una tentativa de reconstrucción del Estado. Durante más de un siglo los príncipes heracleopolitanos y tebanos se disputaron la titulatura real de "soberanos". Por su posición estratégica ambas ciudades se constituyeron en dos poderes hegemónicos: Heracleópolis, sobre el Egipto Medio y el Delta; Tebas, sobre el Valle y Nubia alta. No obstante, la reunificación sería obra de un príncipe tebano, Mentuhotep, de la Dinastía XI. En el campo cultural, una concepción cubista que tuvo origen en el período protodinástico de Egipto, marca la pauta de este arte durante tres milenios, dotándolo de una estructura y una originalidad incuestionables. En el arte del Imperio Antiguo, la variedad de las formas y posturas en las que se muestra el cuerpo humano, se ve simplificada en sólo tres tipos de estatua: la del escribano, la sedente y la de pie en actitud de caminar. La "estatua sedente de Metjen", una estatua funeraria, representa al difunto en una forma distinta a la que había tenido en vida. El hecho de estar sentado en una silla supone que era de la casta de los altos dignatarios, pero también que era un difunto. Así, la silla simboliza el trono que realza la calidad inmortal del personaje. Metjen era administrador de fincas públicas durante el reinado de Esnofru. La estatua sedente de la tumba en Saqqara hace que la posteridad recuerde al difunto. La "estatua de pie en actitud de caminar" se distingue por el impulso del movimiento que resulta de la actitud de andar del personaje. La tensión de este tipo de representaciones se refleja también en el rostro: labios tensos, cabeza alzada, ojos muy abiertos y mirada resuelta. Ambos tipos de estatuas, las sedentes y las de en actitud de caminar, se complementan y forman un todo funcional que asegura a los muertos la vida eterna y la subsistencia de una presencia física. Con estas esculturas, el arte egipcio creó arquetipos para representar el cuerpo humano. Éstos conservarán su carácter de modelo incluso en la primera fase del arte griego. Uno de estos arquetipos, el kouros, siguió dejando su impronta hasta el advenimiento del arte moderno. De este período también hay que destacar el "relieve de un templo", que muestra el cuerpo de dos deidades en una combinación de vista frontal y de perfil. Los personajes representados son dioses. Como figuras mixtas compuestas de elementos humanos y divinos, conforman una realidad nueva que hace visible lo inasible de la experiencia divina. De esta forma se consigue que la ideología estatal de la superioridad egipcia frente a sus vecinos se resumiera en una premisa inequívoca: el arte se convierte en instrumento de la política. Ver, Dinastías, Imperio egipcio, Imperio Medio egipcio.

Imperio antiguo hitita

o Reino Antiguo hitita (1.750-1.500 a.C.). Las fuentes históricas que informan de este período son las arqueológicas, de las que destacan las inscripciones encontradas con las listas de ofrendas de los reyes a sus divinidades protectoras y las tablillas escritas de la época del rey Telepinu, llamado Rescripto de Telepinu. Son una especie de anales históricos que proporcionan al menos una lista de sucesión de los monarcas hititas y sus principales acontecimientos históricos. Entre los siglos XIX y XVIII, el país estaba fraccionado en un gran número de principados hititas. En torno al siglo XVIII a.C. éste fue unificado por Anitta, príncipe de Kussara (tal vez localizable en la antigua Alaça Hüyük, lugar donde también se sitúa Arinna, principal lugar de culto de la diosa-sol hitita), donde se estableció la primera capital del reino. Este rey quedó como héroe legendario entre los hititas y en Hatussa todavía se encontraron inscripciones dedicadas al mismo. Los acontecimientos que siguieron son oscuros y sólo se puede reconstruir su historia por las ofrendas a los soberanos deificados. Tanto las ofrendas como el famoso Rescripto de Telepinu nombran al rey Labarna I, que engrandeció el reino y llegó a ocupar la Anatolia central desde el Tauro a la llanura de Konya. Sus sucesores siguieron esta política de expansión y tuvieron que enfrentarse con los hurritas y los sirios, al mismo tiempo que debieron hacer frente a las luchas internas del país. Estas luchas internas entre la nobleza y la propia familia real en su permanente conspiración al trono, fue una constante a lo largo de toda la historia hitita. Hattusil I y Mursil I continuaron la obra de Labarna. Les siguieron algunos reyes poco importantes y el famoso Telepinu de cuyo reinado ya se tienen más noticias. Sus reyes fueron: )o()o( Pithana de Kussara )o()o( Anitta de Kussara )o()o( Labarna I (1.680-1.650) )o()o( Labarna II Hattusil I (1.650-1.620) Abuelo de Mursil I )o()o( Mursil I (1.629-1.590) Babilonia saqueada en el reinado de Samsu-Ditana de Babilonia )o()o( Hantil I (1.590-1.560) )o()o( Zidanta I (1.560-1.550) )o()o( Ammuna I (1.550-1.530) Hijo de Khantilis I )o()o( Huzziyas I (1.530-1.525) Hijo de Ammuna )o()o( Telepinu (1.525-1.500) )o( Ver, Reino Nuevo hitita, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.

Imperio Asirio

Un contemporáneo de Hammurabi y también amorreo, Shamshi-Adad I (1.813-1.781), fue el artífice del "primer" imperio asirio, generalmente denominado "antiguo". En esta época la ciudad de Assur era ya un importante centro comercial, con un activo mercado ("Karum") en el norte del país e incluso en Anatolia. Procedente de Terqa, un pequeña ciudad próxima a Mari, Shamshi- Adad llegó a Assur, destronó a su rey Erishum II e inició una serie de anexiones en el ámbito de la Mesopotamia Media. Mediante un pacto con Babilonia el nuevo rey asirio tuvo las manos libres para dominar el área de la Mesopotamia Alta extendiendo su reino hasta Alepo, en Siria, por el norte, y Sippar o Eshnunna, por el sur. En una inscripcion incluso se jacta de haber llegado hasta el Mediterráneo, pero este avance no debe considerarse de dominio político efectivo, sino más bien de control sobre algunos enclaves estratégicos que obstaculizaban las rutas comerciales. No obstante, Shamshi-Adad I aportó un nuevo sistema de mantenimiento del "imperio" basado en su organización administrativa: confió el gobierno de los núcleos conflictivos como Mari y Ekallatum a sus hijos Iasmakhadad y Ishmedagan, respectivamente, reforzó el ejército estableciendo tropas permanentes de guarnición en las ciudades ocupadas, aumentó considerablemente la administración central y, finalmente, reorganizó el imperio en distritos regionales, confiados a funcionarios reales. Pero el "imperio de Shamshi-Adad", quien se había proclamado "rey de la totalidad", apenas sobrevivió a su creador. Ishmedagan tuvo ya que reconocerse vasallo de Babilonia a costa de mantener su trono. Pero sus sucesores tuvieron que soportar la presión de los hurritas, un pueblo de origen indoeuropeo infiltrado en Mesopotamia que a mediados del siglo XVI había formado un poderoso estado, el de Mitanni (Khanigalbat, para los asirios), en la parte septentrional del país y cuyo dominio territorial abarcó desde el Mediterráneo hasta Los Zagros, ocupando una zona de conflictos frecuentes que obstaculizaba las pretensiones expansionistas de los hititas hacia el sur y de los egipcios hacia el norte. Aunque Asiria mantuvo su dinastía durante dos ss. desde Shamshi-Adad III (1.564-1.548) hasta Assur-Uballit (1.365-1.330), sus reyes fueron vasallos de Mitanni y no consiguieron liberarse del control del poderoso estado hurrita. Fue precisamente Assur-uballit quien rompió la tradición y puso las bases de un nuevo imperio asirio, conocido generalmente como "medio". Con las pretensiones imperialistas del rey asirio se rompía de nuevo el tácito equilibrio de potencias (Hititas, Mitanni, Egipcios) existente en el Próximo Oriente durante los dos ss. anteriores; Assur-uballit rechazó su condición de vasallo del rey de Babilonia, Burnaburiash II, entabló relaciones amistosas con Amenhotep IV de Egipto y se rebeló contra Mitanni aprovechando la muerte de su rey Tushratta. Aunque el rey asirio logró imponerse sobre el estado hurrita, encontró resistencia en los "akhlamu" (arameos), un pueblo seminómada de origen semítico establecido en el desierto de Siria que posteriormente, escindido en diversas ramas, llegaría a ocupar gran parte de Mesopotamia. Pero los verdaderos artífices del "imperio medio asirio" fueron Adad-nirari I (1.307-1.275), Salmanasar I(1.274-1.245) y Tukulti-Ninurta I (1.244-1.208). Durante este siglo los asirios se convirtieron en una gran potencia, capaz de disputar a los hititas el control sobre la estratégica fortaleza siria de Kadesh (1.278), en una célebre batalla en la que Adad-nirari I apoyó al faraón Rameses II contra el rey hitita Muwatalis; después de sofocar una rebelión en Babilonia, combatió contra las tribus del alto Tigris ("lullumi") y asestó un duro golpe al reino de Mitanni llegando incluso hastá Washshukanni, su capital, y haciendo prisionero al rey Shattuara I de Khanigalbat (Mitanni). Su sucesor, Salmanasar I, prosiguió las campañas contra akhlamu, qutu y lullumi, derrotó al rey Shattuara II acabando definitivamente con el reino de Mitanni y se enfrentó con el naciente estado de Urartu en el sur de Armenia, pero por el oeste no pudo sobrepasar Karkemish, porque una oportuna alianza entre los reyes Kadashman de Babilonia, Hattusilis III y Rameses II, temeroso de su poder, se lo impidió. No obstante, Salmanasar restauró numerosos templos y fundó Kalakh (hoy Nimrud), como capital del imperio. Desde entonces el Imperio asirio se asentó sobre dos soportes básicos: el tributo y el ejército. En efecto, la configuración de una red de "estados tributarios" anticipaba la dinámica característica de siglos posteriores, mientras que el poder del ejército se hizo tan temible como la crueldad de los soberanos asirios con los reyes y prisioneros vencidos. Tukulti-Ninurta I (1.244-1.208), hijo y sucesor de Salmanasar, llevó cautivos a Asiria 43 reyes de una coalición del país Nairi formada contra él y unos 29.000 hititas, avanzó por el noroeste hasta Asia Menor y se proclamó "rey que recibe tributos de las cuatro partes del mundo", dejando así constancia de su pretensión de universalidad. Además, consiguió recuperar la estatua de Marduk, el dios babilonio, que había permanecido más de tres ss. secuestrada por los hititas y que sería recuperada más tarde por Nabucodonosor I. Un levantamiento del rey Khastiliash IV de Babilonia fue ejemplarmente reprimido y el soberano asirio se proclamó también "rey del país de Karduniash", la Babilonia cassita. Pero hacia el 1.200 los ataques de arameos (akhlamu) por el oeste, "muskhi" y "gashga" (en la periferia del Imperio hitita) por el centro, y "qutu" y "lullumi" por el noreste, amenazaron las fronteras asirias y pusieron a prueba la eficacia de un imperio basado casi exclusivamente en la fuerza de las armas. Los soberanos asirios no supieron, o no pudieron, integrar a todos estos pueblos dominados en su "imperio territorial" y, por ello, fue necesario realizar periódicas y costosas campañas militares sobre territorios teóricamente controlados. Por este motivo Tiglath-Pileser I, ya a comienzos del siglo XII, se vería todavía obligado a reconquistar uno por uno los países dominados en algún momento por sus predecesores, pero alcanzó el Mediterráneo y llegó con su ejército hasta Biblos y Sidón, en el sur de Fenicia. Ver, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo, Reyes de Asiria.

Imperio Babilónico

)o()o( LA ÉPOCA PALEOBABILÓNICA: DE LOS "REINOS COMBATIENTES A LA HEGEMONÍA DE BABILONIA )o( A comienzos del II milenio a.C. el panorama político de Mesopotamia era de una gran fragmentación en pequeños reinos enfrentados entre sí por la herencia del imperio de Ur III. Pero naturalmente en estas luchas sólo las principales ciudades podían aspirar a controlar eventualmente la situación del completo ámbito mesopotámico. De forma casi alternativa Isin, Larsa, Assur, Eshnunna, Mari y Uruk asumieron durante más de dos ss. esta función. Pero hoy se sabe además que otros estados menores desempeñaron también un papel político de contrapeso nada despreciable. Tal fue el caso de la enigmática "Dinastía de Manana", recientemente descubierta, que recibe el nombre de uno de sus 7 reyes conocidos entre 1.900 y ca.1.850, al no haberse identificado aún el reino al que éstos pertenecen, probablemente una ciudad del entorno babilónico, pero al oeste del Éufrates entre Borsippa e Isin. Manana, ca.1.892 el tercer rey de esta dinastía, entabló relaciones con otros estados vecinos, pero pocas décadas después su último rey, Manium, fue destronado por Sumula-ilu de Babilonia. La misma suerte corrieron reinos importantes como Isin, Larsa y Uruk, en la parte meridional, Eshnunna en la central, Mari y Assur, en la septentrional. Todos ellos acabaron siendo incorporados al poder de los reyes babilónicos de tal modo que Hammurabi (1.792-1.750) sólo en sus últimos años de reinado se vería obligado a realizar campañas ofensivas contra los sublevados, principalmente los reyes de Eshnunna, Rim-Sin de Larsa y Zimri-Lim de Mari. )o()o( EL IMPERIO DE HAMMURABI )o( Frente al notorio poder de Elam y Assur en las áreas meridional y central, respectivamente, desde 1894 en Babilonia se había instalado una pequeña dinastía amorrea que, sin embargo, habría de durar tres ss.. Sumuabum, su fundador, reconstruyó las murallas destruidas por Shulgi de Ur y entabló relaciones con los reyes de Isin, Larsa y Assur. En poco más de 100 años Babilonia pasaría de ser un pequeño estado gobernado por un extranjero a convertirse en la potencia hegemónica del área bajo-mesopotámica. El sexto rey de esta dinastía, Hammurabi (1.792-1.750), que pasaría a la historia por su célebre Código, desarrolló también una intensa actividad política, favorecida por un largo reinado de más de 40 años. Este puede dividirse fácilmente en tres etapas bien diferenciadas: la primera, de unos 10 años, es diplomática, entablando relaciones de colaboración y amistad con otros soberanos como Shamshi-Adad I de Assur, Rim-Sin de Larsa y Zimri-Lim de Mari, entre los que se estableció un cierto equilibrio de poder. En la segunda, de unos 20 años, Hammurabi pudo llevar a cabo numerosas reformas internas en el ámbito religioso, militar y económico (sistema de canalización), pero no el conocido Código, que está fechado al final de su reinado. La tercera y última es la etapa bélica en la que, roto el equilibrio anterior, Hammurabi se enfrentó con las potencias vecinas y sus aliados anexionándolos a su reino: en 1.763, Larsa; en 1.759, Mari; en 1.756, Eshnunna; en 1.753, Assur. De este modo Hammurabi pudo proclamarse de nuevo "rey de Sumer y Akkad" y, más tarde, "rey de las cuatro partes" en clara alusión al dominio de un gran imperio, similar en extensión al de sus predecesores (Sargón de Akkad y Dinastía III de Ur), pero mucho más cohesionado y, ante todo, pacificado. Pero tan sólo seis años después de su muerte, Samsu-iluna, su hijo y sucesor, tuvo que hacer frente a una invasión de "cassitas", un pueblo procedente del este que penetró violentamente en el reino. La confusión fue aprovechada por algunas ciudades sometidas para reivindicar su independencia hasta el punto que, en pocos años, el "imperio de Hammurabi" se desintegró y Babilonia quedó reducida a los límites de su antiguo reino. La Dinastía amorrea prosiguió en Babilonia hasta 1.595 a.C., pero los esfuerzos de sus cuatro reyes sucesivos (Abieshukh, Ammi-ditana, Ammi-saduqa y Samsu-ditana) no fueron suficientes para restaurar el imperio de su predecesor. Nuevos ataques cassitas, sublevación interna de las ciudades, una nueva Dinastía en el área del Golfo, la de los reyes del "País del Mar" y la célebre marcha del rey hitita Mursilis I hasta la misma ciudad de Babilonia en 1.595 llevándose consigo la estatua de Marduk, dios protector de la ciudad, acabaron con el primer imperio hegemónico mesopotámico. )o( Ver, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.

Imperio Bizantino

Parte oriental del Imperio Romano desarrollado con autonomía a partir de la división que hizo Teodosio en el año 395 entre sus hijos Arcadio y Honorio. Tal división dio lugar al nacimiento de una dualidad, el Imperio Romano de Occidente, con capital en Roma, y el Imperio Romano de Oriente, con capital en Constantinopla, el cual perduró hasta el año 476 en el que Odoacro depuso al último emperador occidental, Rómulo Augústulo, y envió las insignias imperiales a Zenón de Constantinopla, quedando éste como único emperador y sucesor de la dignidad romana. Mientras este proceso tiene lugar, la tradición romana y latina del Imperio de Oriente se va diluyendo entre los caracteres griegos y helenísticos, más próximos, y la incesante llegada de elementos orientales. Por todo ello, el fundamento cultural de Bizancio es, por una parte, el derecho y la administración romanos, y por otra, el idioma y la civilización griega, mientras que las creencias y costumbres son cristianas. Con el tiempo, el carácter bizantino se convertirá en oriental. Durante la primera mitad del siglo V se dejará sentir la presión conquistadora de los germanos, que influyen en la corte. El emperador León I (457-474) consiguió acabar con ella gracias a la ayuda de los isaúrios del Asia Menor. De todos los emperadores de la primera época destaca Justiniano, que rigió el imperio entre los años 527 y 565. Con él, Bizancio adquirió un gran desarrollo en el exterior gracias a los generales Belisario y Narsés, y en el interior fue dotada de un gran esplendor cultural y artístico. A los pocos años de ser coronado, año 532, concluyó una paz con el rey de los persas, Cosroes, pudiendo así emplear todas sus fuerzas en la reconquista de la parte occidental del Imperio. Ocupó el reino de los vándalos del África del norte y, en el Mediterráneo, las islas de Córcega, Cerdeña y Baleares. Al poco tiempo, año 535, Justiniano intervino en Italia, donde Amalusunta, hija del rey ostrogodo Teodorico el Grande, había sido asesinada. El general Belisario primero, y, más tarde, año 555, Narsés, anexionaron al imperio de Justiniano Italia y Sicilia. Mientras tanto, el noble visigodo Atanagildo se había sublevado contra el rey visigodo Agila solicitando la ayuda del emperador bizantino para derrotarlo. Atanagildo subió al trono hispano pero tuvo que permitir, en pago a la ayuda militar recibida, que los bizantinos se reservaran para su dominio los territorios del sur de España y la plaza de Ceuta. Con estas conquistas de los generales Belisario y Narsés, se restablecía su dominio efectivo sobre casi todo el perímetro del Mediterráneo. En el interior, Justiniano emprendió la reforma de la administración y la codificación del derecho romano, de la que se encargó una comisión encabezada por el jurisconsulto Triboniano. Durante siete años, (528-535) se elaboró el Corpus iuris civilis, que abarcó todo el derecho y jurisprudencia anteriores y fue la base del renacimiento del derecho en el siglo XIII. Este código consta de cuatro textos: Institutiones (es un tratado para el estudio de los escolares), Digesto o Pandectas (es una recopilación de las obras jurídicas clásicas de origen romano), Codex Justinianus y Novellae (compilación de las constituciones imperiales y de las promulgadas por el propio Justiniano). También tuvo que reprimir duramente algunos levantamientos populares, como el del año 532 protagonizado por Niká, permitiéndose así desarrollar una política autocrática y absolutista el resto de su reinado. Los últimos años de su gobieno fueron más bien de decadencia: las luchas contra los persas se reemprenden y el exceso del gasto público llevó al Estado a un endeudamiento ruinoso. En los aspectos artísticos, fue el promotor legendario de numerosas obras arquitectónicas religiosas que constituyen lo mejor del arte bizantino.

Imperio Caldeo

Imperio neobabilónico (comprende esta época la Dinastía X de Babilonia, que se extiende del 625 al 539 a.C.. Durante más de un milenio Babilonia había sido el núcleo de ….).

Imperio de Akkad

Mesopotamia fue un país abierto a influencias exteriores. El desarrollo alcanzado por las comunidades urbanas del área atrajo a poblaciones seminómadas vecinas. Desde mediados del III milenio grupos semitas procedentes del desierto arábigo alcanzaron la Mesopotamia baja y asimilaron rápidamente la cultura sumeria allí existente. Aprovechando la rivalidad existente entre las distintas ciudades-estado sumerias, algunos semitas lograron incluso infiltrarse en la administración real y ocupar puestos de cierta responsabilidad, reservados a personas de confianza. En Kish, un semita habría alcanzado el puesto de "copero" del rey Urzababa, destronando posteriormente a éste y adoptando el nombre de Sargón (Sharrukin, "el rey legítimo"). Sargón I inauguró una nueva dinastía, estableció una nueva capital del reino en Akkad (aún no localizada) e incluso construyó o, al menos, puso las bases para la construcción del primer imperio mesopotámico acabando con las seculares disputas por la hegemonía entre las distintas ciudades. No obstante, la figura de este rey es oscura antes de su acceso al trono ca.2.334 a.C. y aparece vinculada a un ciclo mítico que implica a otros grandes personajes de la antigüedad como Moisés, Ciro, Rómulo, etc. Todos ellos fueron objeto de mitos, de corte redentorista, constituidos por los siguientes elementos comunes: origen oscuro, salvación milagrosa, niñez o adolescencia sombría, destino universalista y salvador de su pueblo. En correspondencia con ello, Sargón sería hijo de una sacerdotisa que, obligada a mantener su virginidad, se deshizo del niño arrojándolo al Éufrates en una cesta de cañas. Akki, el barquero, lo recogió y crió como si fuera su hijo. Pero ya adolescente fue visitado por Isthar, divinidad que le concedió su amor y el poder sobre los hombres. De este relato legendario es preciso extraer el fondo de verdad que estos hechos enmascaran. Probablemente, el futuro "Sargón" ni siquiera pertenecía a la nobleza de la ciudad de Kish, por lo que resulta difícil aceptar que llegara a ser "copero mayor" del rey, cargo reservado a personas de su absoluta confianza. Más bien parece que se trate de una simple usurpación, que el mito pretende encubrir. El contexto político es sin duda de rivalidad entre las distintas ciudades. El secular contencioso entre Lagash y Umma por el control de los territorios limítrofes se había saldado con la imposición de Lugalzagessi de Umma, que consiguió controlar el área meridional del país. Pero esta hegemonía debió enfrentarle con el rey de Kish, que dominaba el área septentrional. El usurpador adoptaría el nombre de "rey legítimo" para hacerse acreedor de la titulatura real ante otros reyes y nobles sumerios. Derrotado Lugalzagessi, Sargón dominó políticamente en todo el país y tomó los títulos de "rey de Akkad" (por oposición a Sumer), "rey de Kish" (por su ascendencia y legitimación de la soberanía) y "rey del país" (por la unificación política de la Mesopotamia Baja en manos de un solo soberano, pero bajo la protección del dios Enlil de Nippur, legitimador de la hegemonía. Sin embargo, la obra política de Sargón I de Akkad superó a la de sus contemporáneos en muchos aspectos: puso las bases del primer "imperio centralizado" en Mesopotamia, que abarcó también regiones extramesopotámicas como Elam y Subartu; consolidó el poder monárquico completando el proceso de laicización ya iniciado durante el período Protodinástico; reformó la composición del ejército procurando un desplazamiento más rápido de las tropas; reforzó la administración palacial, que llegó a disponer de unos 5.500 "funcionarios reales". De este modo Sargón I pudo jactarse de dominar un territorio que se extendía desde el "Mar Superior" (el Mediterráneo) hasta el "Mar Inferior" (el Golfo Pérsico) incluyendo el "imperio" de Ebla, la costa mediterránea asiática y parte de Anatolia. Pero en realidad el dominio político efectivo se redujo al "centro" del Imperio, ubicado entre el área septentrional de Sumer y las ciudades de Mari y Assur, en los cursos medios de Éufrates y Tigris, respectivamente; en el resto, en cambio, se ejerció un control por razones comerciales, sin que se suprimieran las instituciones políticas allí existentes; todo lo más se reforzaron los enclaves estratégicos con guarniciones militares, a fin de garantizar a Mesopotamia el abastecimiento de las materias primas necesarias para su desarrollo (metales, madera, piedra, productos suntuarios) procedentes de la "periferia", donde confluían las diversas rutas comerciales que atravesaban Mesopotamia en varias direcciones. Pero este proyecto imperialista de Sargón exigía un rígido control fiscal y ante todo contar con la lealtad de las poblaciones sometidas. Sus sucesores tuvieron ya que afrontar la rebelión de Elam y Subartu (Asiria), aunque el "imperio" se recuperó eventualmente bajo el reinado del nieto de Sargón, Naram-Sîn, gracias a una enérgica política de reconquistas. Pero este soberano se vio obligado a divinizarse proclamándose "dios de Akkad", recurso que pretendía encubrir la evidente debilidad interna de la monarquía. Sharkalisharri, un hijo de éste, tuvo que enfrentarse contra coaliciones promovidas por los estados sometidos, que contaron además con el apoyo de nuevos pueblos inflitrados en el área: los "martu" o "amurru", en el oeste, y los "qutu" o "guti" procedentes de las vecinas montañas de Los Zagros, en la parte meridional del país. Ver, Reyes semitas de Asiria, Dinastía de Akkad, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.

Imperio de Ebla

Hacia mediados del III milenio se completó la urbanización de la alta Mesopotamia cuando ya existían ciudades tanto en la costa mediterránea (Ugarit [Ras Shamra] Biblos [Gubla]) como en el interior (Ebla), ocupado por poblaciones de habla semítica. En efecto, las excavaciones llevadas a cabo en Tell Mardik, al norte de Siria, y el estudio de los miles de tablillas descubiertas en donde debieron estar los archivos del Palacio y la Biblioteca, salvadas por cocción tras el incendio que destruyó gran parte de esta desconocida ciudad milenaria, han proporcionado material suficiente como para hablar del "imperio de Ebla" hacia mediados del III milenio, anterior incluso a sus contemporáneos mesopotámicos. Sin embargo, dado que la ciudad de Ebla no sería destruida hasta ca. 1300 por los hititas, podría tratarse tan sólo de un "reino" hegemónico que más tarde se convertiría en un verdadero imperio. No obstante, ca.2.400 a.C., época a la que pertenece el archivo cuneiforme eblaíta, este estado presentaba ya una gran complejidad burocrática y administrativa. Desde el punto de vista geopolítico, el llamado "imperio de Ebla" se sitúa entre dos grandes bloques de poder: el faraónico del Imperio Antiguo (Dinastías V y VI) y el mesopotámico o, mejor dicho, sumerio de los "reyes de Kish" en el área bajo-mesopotámica, cuyas tendencias expansionistas arrancando del Nilo y el Golfo Pérsico, respectivamente, convergían en esta región centro-septentrional de Siria. Su ubicación precisa al oeste del alto Éufrates, próxima a Karkemish pero también al Mediterráneo, proporcionaba a Ebla una situación privilegiada en la intersección de los ejes comerciales básicos del Próximo Oriente que unían Anatolia con Arabia y Egipto, de un lado, y el Mediterráneo con Irán y el Golfo Pérsico, de otro lado. A través de ellos Ebla recibió influencias culturales importantes, pero el "modelo eblaíta" presenta peculiaridades tales con aspectos incluso antitéticos a los de otros conocidos que los elementos comunes resultan irrelevantes para definir dicho sistema. En efecto, el modelo político es sin duda mesopotámico, aunque con variaciones notorias. mientras que el "palacio", como residencia del "rey" y centro económico redistributivo, tiene una función similar a la de sus contemporáneos mesopotámicos, el "templo", en cambio, no tiene aquí un papel económico ni político destacado. Además, la monarquía no es aquí vitalicia sino temporal; no es hereditaria o dinástica, al menos durante varias generaciones, sino electiva y renovable cada siete años. Por otra parte, las titulaturas administrativas se corresponden con funciones inversas a las mesopotámicas: el rey o "en" (señor) eblaíta cuenta con el apoyo de varios "lugal", título que aquí no designa el poder político-militar del "rey" sobre los príncipes ("ensi") locales, sino la condición de funcionario real con responsabilidad sobre uno de los 14 distritos administrativos (12 en el territorio y 2 en la propia ciudad) en que se divide el reino-imperio, que incluye un centenar de aldeas. Aun pequeño, su dominio territorial es mayor que el de los estados mesopotámicos contemporáneos. Se extiende entre Hama y Alepo, al sur y norte, respectivamente, pero no alcanza la costa mediterránea por el oeste ni remonta el Éufrates por el este, donde limita con los dominios de Karkemish y los del reino de Mari, en el Éufrates medio. Es probable que no se tratara de un dominio político efectivo, sino de un simple sistema de control sobre base tributaria por parte de las ciudades vecinas que reconocieran la "hegemonía" de Ebla en esta región, si bien su esfera de influencia comercial sobrepasó con mucho el ámbito territorial dominado políticamente por el "en" de Ebla. Tampoco la ciudad es aquí fundamentalmente el centro de la comunidad agrícola (no hay restos de un sistema de canalización, aquí probablementre innecesario), sino que la población se encuentra mucho más articulada que en las primeras ciudades mesopotámicas. Aunque la economía básica del país es la agropecuaria, el comercio es sin duda el sector más desarrollado, especialmente en la rama de productos textiles elaborados con la lana de una importante cabaña ovina. Pero la actividad comercial se realiza ante todo hacia el exterior, porque la función redistributiva del "palacio" proporcionaba abastecimiento a un importante colectivo de hombres ("gurus") y mujeres ("dam"), entre 40.000 y 90.000, a cambio de sus periódicas prestaciones al Estado. Ello exigía un desmesurado número de funcionarios, no menos de 11.000, de los que 4.700 pertenecían al Palacio. Entre ellos destaca el "tesorero del rey" "lugal-sa-za") y los "gobernadores" ("lugal") de los 14 distritos del reino, título que se aplica asimismo a los miembros del "consejo de ancianos" ("abba"), por lo que podría tratarse de un mismo colectivo, cuya función política no es clara. En una ocasión en que Consejo y Rey aparecen enfrentados, éste acaba siendo destronado, aunque se discute el procedimiento: por la imposición de un soberano exterior o por una conspiración urdida por los propios "ancianos". Sin embargo, los reinados "renovados" duran aproximadamente 4 setenios, esto es, entre 24 y 28 años. Se sabe incluso que un rey, Ebrium, contra la costumbre transmitió el trono a su hijo, quizá por razones de defensa militar en las áreas periféricas. En éstas eran frecuentes las disputas por el control de las zonas limítrofes con Karkemish y Mari. Un rey de esta última ciudad del Éufrates, Enna-Dagan, recordó a su colega, o tributario, de Ebla las victorias de sus predecesores en los confines entre ambos reinos. Pero es dudoso si este "lugal de Mari" lleva un título mesopotámico y sería, entonces, un auténtico rey, o bien un título administrativo eblaíta siendo, por el contrario, un funcionario dependiente del "en" de Ebla. Si esta última hipótesis es la correcta, el "imperio de Ebla" habría incluido el dominio de un amplio territorio: con seguridad toda Siria y la región del alto Éufrates, probablemente también la del alto Tigris y parte de la Anatolia centro-oriental, extendiéndose más tarde hacia el sureste. Aunque es dudoso si el reino y la ciudad de Mari cayeron bajo el dominio territorial de Ebla, es seguro que Assur, en el curso medio del Tigris, quedó ya fuera de él, puesto que un tratado regulaba las relaciones entre ambos estados. No obstante, a finales del Protodinástico todas estas ciudades caerían ante el irresistible avance hacia el Mediterráneo de Sargón de Akkad, el artífice del primer imperio mesopotámico. Ver, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.

Imperio de las Galias

o Imperium Galliarum o Imperio Gálico. Durante el reinado del emperador Aureliano, hubo un momento en que sólo quedaba el "Imperio de las Galias" para restablecer completamente la unidad del Imperio romano. Tras la desaparición de Póstumo (269), una larga lista de pretendientes habían intentado ocupar su puesto, mientras se deshacía la relativa prosperidad económica entre los desmanes de los soldados y las incursiones de los germanos. Victorino, contemporáneo de Claudio el Gótico, logró imponerse durante cierto tiempo, sin poder evitar que las provincias de Hispania regresaran a ls obediencia del poder central. Asesinado en el 270, fue reemplazado por el senador Tétrico, que representaba los intereses de la Galia meridional, urbana y romanizada, frente a los territorios militarizados y semibárbaros del norte. Incapaz de restablecer el orden, Tétrico pactó con Aureliano y permitió que sus legiones fueran derrotadas (273). Así se reintegraban de nuevo el Imperio de las Galias y Britannia. Ver, Póstumo, Tétrico, Victorino, Mario.

Imperio de las rocas

Petra (la "ciudad rosa", la "rosa del desierto" o "imperio de las rocas". Ciudad de Oriente Próximo, situada en el oeste de la actual Jordania, a 80 km al sur del mar Muerto y en ….).

Imperio de Occidente

Imperio surgido tras la desmembración del Imperio romano, que se produjo después de la muerte de Teodosio. Éste dispuso en su testamento la división de sus dominios en dos: el Imperio de Oriente y el de Occidente. Se desarrolla desde 395 a 476, año en el cual desapareció. Tuvo once emperadores; Honorio fue el primero y Rómulo Augústulo el último de ellos. En el año 800 Carlomagno restableció las fronteras de este Imperio, que en el 962 se convirtió en el Sacro Imperio Romano-Germánico con la coronación de Otón el Grande.

Imperio Egipcio

La civilización egipcia se desarrolla a lo largo de tres milenios en torno a las orillas del río Nilo. Es una de las más originales, estructuradas y poderosas de la Edad Antigua y de ella quedan importantes vestigios para su estudio. La historia de Egipto, tras una serie de culturas predinásticas, tiene su arranque alrededor del año 3.000 a.C. cuando el largo territorio del Nilo dividido en dos reinos, el Alto Egipto y el Bajo Egipto, situado junto al delta, se unifican bajo la autoridad del rey o faraón Menes (Narmer). Su historia está marcada por las condiciones geográficas que conforman este país como un fértil oasis regado por las aguas del Nilo que anualmente se desborda. Los habitantes del Neolítico aprendieron a controlar y aprovechar los efectos de las inundaciones periódicas, para lo cual tuvieron que desarrollar una sociedad perfectamente organizada bajo las directrices del faraón, el cual ejercía, no sólo el poder político, sino también el religioso y administrativo. En estas funciones estaba asistido por un cortejo de sacerdotes y funcionarios que constituían las clases dominantes, en tanto que el resto de la población vivía en un régimen de esclavitud, sujetos a una estricta disciplina y pagando una importante parte de las cosechas que recogían. La importancia de las funciones del faraón se justificaba por su consideración divina: era adorado como un dios mientras vivía y a su muerte se le asociaba a la divinidad suprema, el dios Ra u Osiris. Esta estructuración social se mantuvo a lo largo de los tres milenios de vida del Imperio egipcio. Su historia se divide, tradicionalmente, en diversas etapas o Imperios. La primera de ellas es el Imperio Antiguo, se desarrolla durante las cuatro primeras dinastías; la capital del imperio es Menfis y sus principales faraones (Keops, Kefrén y Mikerinos), construyen las fabulosas Pirámides de Gizeh. Está considerado como uno de los períodos de mayor esplendor, no sólo por sus realizaciones artísticas, sino también por su expansión territorial; su dominio llega, hacia el sur, hasta la primera catarata. En las dinastías siguientes, hasta comienzos del tercer milenio a.C., se inicia un período de decadencia del poder faraónico que desemboca en un régimen de carácter feudal. La segunda etapa histórica, el Imperio Medio, se desarrolla a partir de la dinastía XI (2.052 a.C.) y perdura hasta mediados del segundo milenio a.C. El dominio egipcio se extiende hasta la región de Nubia, se explotan las minas de oro del curso alto del Nilo y se abren rutas comerciales con el Oriente Medio. El esplendor del Imperio Medio termina con la invasión de los hicsos, pueblo portador de una cultura belicista que, empujado por la presión demográfica de los pueblos nómadas de origen indoeuropeo, invade los territorios del Alto Egipto donde ejerce su dominio desde el año 1.650 a.C., y termina siendo asimilado por la cultura egipcia. El tercer gran período, el Imperio Nuevo, se desarrolla desde el 1.570 al 715 a.C. Durante este tiempo, Egipto asciende a primera potencia mediterránea gracias a los faraones de las dinastías XVIII (Reina Hatsepsut, Amenofis, etc.). Durante el reinado de Amenofis IV (Akenaton) la capital se traslada a Tell-el-Amarna, donde se desarrolla una cultura que en cierto modo supone una revolución religiosa y social, aunque apenas duró 20 años. Tras el reinado de Tutankamón acceden al poder los faraones de la XIX dinastía (Ramsés II y III), que restablecen la tradición clásica. Desde finales del siglo VIII a.C., tiene lugar la última etapa de la historia de Egipto, el Bajo Imperio, que supone la total decadencia del poder egipcio debido a la acción conquistadora de los pueblos asirios, persas y griegos hasta que, finalmente, en el año 30 a.C., con la dinastía de los Ptolomeos, cae bajo el dominio romano. La principal creencia que rigió la cultura egipcia fue la inmortalidad del alma, concepto que implicaba diversas categorías y sustancias misteriosas, y que determina costumbres tan determinantes como la conservación del cadáver; de ahí que llegaran a ser maestros consumados en el arte de embalsamar. Sus principales divinidades eran: Osiris, dios de la luz y la vida, personificación del sol y símbolo de la fuerza creadora de la Naturaleza, quien presidía el juicio final en el que pesaban las acciones buenas y malas de los difuntos; Isis, diosa de la Tierra y de la Luna, protectora del matrimonio y de la agricultura, hermana y esposa de Osiris; y Tifón (o Seth), genio del mal y de las tinieblas, rival de Osiris, con quien luchaba todas las noches y de quien salía vencedor al aparecer todas las mañanas resplandeciente sobre el horizonte. Este mito de Isis y Osiris, símbolo de la lucha entre el bien y el mal, era la base de las ideas religiosas de los egipcios. A Osiris se le consagró el buey Apis y a Tifón el cocodrilo y el escorpión. Había también otros animales sagrados tales como; el gavilán; el escarabajo, símbolo de la inmortalidad; el macho cabrío; la fabulosa ave Fénix que renacía de sus cenizas, etc., que eran adorados por el vulgo, aunque parece casi seguro que los sacerdotes tenían ideas más elevadas de la divinidad y consideraban sus representaciones materiales como meros símbolos. De entre todos ellos destacó el halcón que representaba al dios Horus, hijo de Isis, símbolo del Alto Egipto. Los libros sagrados revelan una moral poco corriente, por su pureza y un respeto para la mujer que no se encuentra en ningún otro pueblo de su misma época. De todo el conjunto de obras que ha llegado hasta nosotros, se deduce que Egipto debió ser uno de los pueblos más adelantados de la antigüedad, con sólidos conocimientos matemáticos, químicos, astronómicos y de otras ciencias y artes. Desde luego, fueron buenos geómetras y excelentes agricultores; pero son muy poco los trabajos científicos y literarios que de ellos poseemos. Se cuentan entre los últimos el Libro de los muertos, colección de máximas plegarias e instrucciones destinadas a guiar a las almas de los difuntos hasta llegar a la presencia de Osiris, y un Himno al Nilo de carácter religioso, una de las obras literarias más antiguas que se conocen. La escritura era jeroglífica, compuesta de signos ideográficos. En los manuscritos sagrados se usaba la escritura hierática o sacerdotal y para uso generales se empleaba la demótica o popular, cuyos signos eran fonéticos. El descubrimiento de la célebre piedra de Rosetta, en la que se encontró una inscripción repetida tres veces, pero usando la escritura jeroglífica, la demótica y la griega, dio la clave para la interpretación de los jeroglíficos egipcios por parte del egiptólogo francés Champollion. El idioma que se habló, se cree que fue el copto, conservado por los cristianos de tal nombre hasta el siglo XVII. Así como son escasos los testimonios científicos y literarios de los egipcios, son abundantes los de arte, especialmente los arquitectónicos. Generalmente, éstos son pesados, macizos y de dimensiones enormes, como las pirámides, edificadas como tumbas de los reyes que ordenaron su construcción, entre ellas las tres famosísimas de Gizeh, erigidas por los faraones Keops, Kefrén y Mikerinos; las necrópolis con sus mastabas, hipogeos y otras construcciones funerarias de particulares; los templos verdaderamente grandiosos de Karnak y de Luxor, etc.; las estatuas, caracterizadas por la rigidez de sus líneas; las columnas, en que la flor de loto solía ser el principal elemento de ornamentación; los obeliscos, que flanqueaban las puertas de los templos; y las esfinges, son otras tantas muestras del arte egipcio. La pintura sólo se empleó como elemento decorativo, distinguiéndose por su duración y por la viveza de su colorido. Conocían la cerámica esmaltada; labraban el jaspe, la amatista, al ágata, etc.; empleaban el marfil para adornar con taracea los muebles; trabajaban el oro y el bronce; usaron el hierro para la construcción de instrumentos; tejían el lino y trabajaban el cuero y el esparto. Ver, Dinastías, Imperio Antiguo egipcio, Imperio Medio egipcio.

Imperio Gálico

Imperio de las Galias (Durante el reinado del emperador Aureliano, hubo un momento en que sólo quedaba el "Imperio de las Galias" para restablecer completamente la ….).

Imperio galo

Imperio de las Galias (Durante el reinado del emperador Aureliano, hubo un momento en que sólo quedaba el "Imperio de las Galias" para restablecer completamente la ….).

Imperio hitita

Quizá más que ningún otro el Imperio hitita fue básicamente una organización económica. Aparentemente sin embargo su constitución se vio favorecida por razones geopolíticas. Centrado en la región de Anatolia y con límites orográficos bien definidos, las montañas del Ponto por el norte y las del Tauro por el sur, el Reino-Imperio hitita, aun sin salida directa al Mediterráneo, constituía un puente obligado entre Asia y Europa. El mantenimiento de este imperio continental, cuya influencia alcanzaba desde las costas del Mar Negro, en el norte, hasta la región del norte de Siria, en el sur (Alepo, Kadesh), y desde Asia Menor, por el oeste hasta la cuenca del alto Éufrates por el este, exigió no sólo un poderoso ejército como el asirio o egipcio, sino también nuevas tácticas y formas de hacer la guerra, que revolucionaron la concepción de la poliorcética antigua. Sin embargo, una consideración más ajustada del momento en que este imperio se constituyó y, sobre todo, los límites políticos del mismo dejan pocas dudas acerca de su función económica. En efecto, la matización cronológica presupone una diferenciación entre "pueblo", "reino" e "imperio" hititas, no siempre clara en la historiografía, pero que permite establecer una lógica en la evolución social y política de este "centro de interés" en la historia del Próximo Oriente antiguo. En realidad la presencia de los hititas en Anatolia se remonta a las migraciones indoeuropeas en torno al 2.000 a.C. que en su descenso hacia el sur alcanzaron algunos puntos de Asia Anterior, los Balcanes y el área del Egeo. Pero estos grupos portadores de lenguas de origen indoeuropeo (hitita, palauita, luvita) se asentaron en territorio indígena fusionándose con los grupos indígenas existentes, que hablaban lenguas de origen asiánico, de las que adoptaron términos que más tarde sirvieron incluso para su propia identificación frente a otros pueblos o grupos. En este sentido, del país de Hatti, donde los indoeuropeos se establecieron en la meseta de Anatolia, derivó su nombre de "hititas", con el que todavía se conocen. La propia capital del reino (Hattusas, cerca de la actual Bogazskoy) deriva del nombre originario del país. En segundo lugar, la cuestión del "reino hitita" plantea el problema de cuándo éste puede ser considerado un verdadero "imperio". La inveterada costumbre de algunos historiadores a no distinguir con claridad ambas formas de organización política induce a confusión. Se habla indistintamente de reino o imperio "antiguo", "medio" y "nuevo" cuando de hecho, desde una perspectiva histórica en sentido estricto, la dinámica imperialista hitita es sólo una realidad relativamente tardía, no anterior al siglo XIV a.C., la época de Suppiluliuma y sus sucesores. Pero como en el caso de los "imperios" egipcios, también aquí las "bases" de este gran imperio se pusieron en los ss. precedentes. Baste recordar la incursión del rey hitita Mursilis I hasta la ciudad de Babilonia en 1.595 a.C. o la oposición de Hattusilis ca.1.650 a la tradicional actividad comercial de los asirios en el área anatólica, cuyos contactos están atestiguados en Kanish, en la región de Capadocia, desde el siglo XIX a.C.. Según la tradición, el reino hitita sería fundado por un tal Labarna (o Tabarna), ca.1.700, personaje semilegendario, cuyo nombre se adoptaría luego como un título real ("labarna") de los soberanos del país de Hatti. Pero los dos primeros reyes conocidos, Pitkhana y Anitta, fueron al parecer contemporáneos de Hammurabi de Babilonia, esto es, de la primera mitad del siglo XVIII. Ambos reinaron sobre Kussara, en la Anatolia central, y conquistan Nesa (probablemente Kanish), donde establecen su capital, después de que Hattusas fuera destruida. Una nueva dinastía en Kussara, que corresponde ya a los hititas históricos, trasladó de nuevo la capitalidad del reino a Hattusas. En esta primera época el reino hitita se reducía al control de un pequeño territorio en torno al centro de la meseta de Anatolia entre el Tauro y la llanura de Konia. Pero poco después, Hattusilis I y ante todo Mursilis I ca.1.595 a.C. consiguieron extender su influencia hasta Cilicia y el norte de Siria, respectivamente. La muerte de este último en 1.590 a.C. originó problemas internos que debilitaron el Estado hasta tal punto que gran parte de los territorios dominados cayeron en manos de los hurritas que, en el plazo de unas décadas, constituirían el poderoso estado de Mitanni. El freno de la política imperialista anterior desencadenó un proceso de luchas internas entre las familias de la nobleza hiitita en disputa por el poder hasta que ca.1.500 Telepinu consiguió imponerse en el trono, propuso una ley de sucesión y adoptó una política defensiva de reafirmación de fronteras. Durante más de un siglo el reino "medio" hitita tuvo que renunciar a sus pretensiones expansionistas. Pero ca.1.385 a.C. la subida al trono de Suppiluliuma marca el comienzo de una nueva época, la única fase realmente imperialista, en la que el reino hitita, además de recuperar sus posesiones tradicionales, se convertirá en una de las tres potencias del Próximo Oriente junto con asirios y egipcios. Los principales enfrentamientos entre éstas fueron motivados por el interés común en controlar la región septentrional de Siria, de indudable importancia comercial y estratégica. Pero la progresiva expansión hacia el oeste del poderoso imperio "medio" asirio representaba una amenaza contra el virtual "equilibrio" de potencias existente. Por temor al avance asirio hacia el oeste los hititas habían pactado con Mitanni una alianza, que renovarían después con los egipcios cuando el estado hurrita fue absorbido por los asirios a comienzos del siglo XIII a.C. bajo el reinado de Salmanasar I. Pero estos pactos no debieron ser muy estables. Hacia 1.278, en la célebre batalla de Kadesh que enfrentó a hititas con egipcios, éstos contaron con el apoyo de Asiria, aunque poco después el rey Hattusilis III pactaría con el faraón Rameses II una alianza contra los asirios. Finalmente, si bien razones geopolíticas pueden justificar el avance o retroceso de los "imperios" orientales, hoy se considera que tales organizaciones no se mantuvieron exclusivamente por la fuerza de las armas, sino también gracias a una sólida base económica. A diferencia de otros imperios impulsados por la necesidad de obtener materias primas de las que el país era deficitario (Egipto) o por el control de las rutas comerciales (Asiria), el hitita basó su economía en el control de los recursos metalíferos existentes en los bordes montañosos de Anatolia y, particularmente, de las minas de cobre de Ergani-Maden, las más importantes de Oriente, ubicadas en la frontera oriental y limítrofes con el país de Isuwa. El control efectivo de este territorio por Suppiluliuma garantizó el abastecimiento del ejército hitita hasta que ca.1.265 a.C. los asirios se lo arrebataron a Tudhaliyas IV. Por la misma época la frontera septentrional del imperio fue quebrada por las incursiones de los "gashga", un pueblo ubicado al norte de Hatti en torno al litoral del Mar Negro. Entre éstos e Isuwa se encontraba el país de Azzi, en el que Suppiluliuma levantó una línea de fortalezas que unían el curso del río Halis con el Éufrates; en el noroeste la Tróade, en el oeste Arzawa y en el suroeste el país de Kizzuwatna completaban las fronteras de un imperio continental cuya única salida al mar era posible mediante la expansión hacia el sur hasta el Mediterráneo venciendo la débil resistencia que otros pueblos como los "muskhi" podían oponer a este avance. No obstante, una frontera tan extensa era excesivamente costosa y su vulnerabilidad dependía del mantenimiento de las alianzas establecidas con los estados vecinos: los reinos de Masa y Arawanna en el norte, los estados de Mira y Wilusa en el noroeste y el país de Seha en el suroeste debieron cumplir esta importante función para garantizar la integridad territorial del imperio. De este modo el dominio influencia de los hititas pudo proyectarse hacia el sur integrando algunas ciudades sirias (Ugarit, Alalakh, Kadesh, Karkemish) en su área de influencia. Fuera o no el control de las rutas comerciales el objetivo básico de esta expansión, la presencia militar hitita estranguló las relaciones económicas existentes en este área entre mesopotámicos y egipcios. De los enfrentamientos con unos y otros la potencia hitita salió muy debilitada hasta el punto que en el curso de unas décadas ca.1.200 el "imperio" se desintegró al no resistir el ataque de los llamados "Pueblos del Mar". Ver, Ver, Imperio Antiguo hitita, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.

Imperio medio asirio

o Época mesoasiria (1.392-1.077). Durante mucho tiempo con una importancia menor, tras la derrota de su vecino Mitanni por los hititas, Asiria pasa a ser una gran potencia bajo Ashur-Uballit I. El período está marcado por el conflicto con sus rivales Babilonia y los hititas, así como los intercambios diplomáticos con Egipto. Después de la excavación, a finales del siglo XIX y principios del XX, de varios documentos neoasirios, como la Lista de Reyes asirios, los eruditos asumieron que los datos cronológicos de los primeros períodos asirios podrían considerarse precisos. Esa visión ha cambiado a lo largo de los años y la cronología temprana asiria está siendo reevaluada. Como todavía no hay consenso, se seguirá el orden tradicional y las duraciones oficiales. )o()o( Eriba-Adad (1.392-1.366) )o()o( Asur-uballit I (1.365-1.330) Contemporáneo de Burnaburiash II de Babilonia y Shuppiluliuma I )o()o( Enlil-Nirari (1.329-1.320) Hijo de Ashur-Uballit I. Luchó en la batalla de Sugagi contra Kurigalzu II )o()o( Erik-Den-Ilu (1.319-1.308) )o()o( Adad-Nirari I (1.307-1.275) Contemporáneo de Shattuara I y Wasashatta de Mitanni )o()o( Salmanasar I (1.274-1.245) Hijo de Adad-Nirari I )o()o( Tukulti-Ninurta I (1.244-1.208) Contemporáneo de Kashtiliash IV de Babilonia )o()o( Asur-Nadin-Apli (1.208-1.205) Hijo de Tukulti-Ninurta I )o()o( Asur-Nirari III (1.205-1.200) Hijo de Asur-Nadin-Apli y contemporáneo de Adad-shuma-ussur de Babilonia )o()o( Enlil-Kur-Usur (1.207-1.202) Hijo de Tukulti-Ninurta I )o()o( Ninurta-Apal-Ekur (1.192-1.180) )o()o( Asur-Dan I (1.179-1.134) )o()o( Ninurta-Tukulti-Ashur (1.140-1.133) )o()o( Asur-Resh-Ishi (1.133-1.116) )o()o( Tiglat-Pileser I (1.115-1.077) )o( Ver, Reyes de Asiria, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.

Imperio Medio egipcio

Lo componen la Dinastía XI (2.133-1.991) y la Dinastía XII (1.991-1.786). A pesar de su brevedad, apenas dos siglos y medio de duración, no cabe duda de la gran importancia que los mismos egipcios de tiempos posteriores atribuyeron al Imperio Medio. Esto no ha dejado de sorprender a muchos historiadores, puesto que quedan pocas dudas de que, desde el punto de vista de la civilización, este período no es sino la continuación del Imperio Antiguo, y tampoco desde el punto de vista social parece haber habido muchas innovaciones. Sin embargo, hay que reconocer que la civilización del Imperio Medio representa la superación de la del Imperio Antiguo, haciéndose en todos los aspectos más equilibrada, más diversificada, en definitiva más clásica y menos desproporcionada, menos colosal. Y si las estructuras sociales y administrativas han cambiado poco, asemejándose desde luego a las del Imperio Antiguo que sigue siendo el modelo a imitar, no es menos cierto que las reformas administrativas de los reyes de la Dinastía XII son tanteos que preconizan las que a su vez emprenderá la Dinastía XVIII ya en el Imperio Nuevo; como también ha de ser verdad que las grandes transformaciones económicas emprendidas por los mismos reyes de la Dinastía XII, hubieron de beneficiar, en mayor o menor grado, al conjunto de la sociedad egipcia de su tiempo, suscitando la adhesión como mínimo de las clases medias. En definitiva, parece que el Imperio Medio es, aún, consecuencia de la revolución social del Primer Período Intermedio. No en vano, los reyes de la Dinastía XII se habían establecido dentro de lo que había sido el antiguo reino de Heracleópolis y se obstinaron en llevar adelante un programa político que había de instalar en Egipto el reino de Maat, la diosa de la justicia y del equilibrio cósmico. Por esto, el conjunto de su obra transmite esta sensación de humanidad y sensatez que los egipcios no olvidaron nunca. La Dinastía XIII con la que habitualmente se hace comenzar el "Segundo Período Intermedio", parece heredera legítima, bien por sangre o bien por matrimonio, de la XII. Por ello, desde el punto de vista de la evolución política, algunos consideran constituido el llamado "Imperio Medio tebano" por las Dinastías XI, XII y XIII. En este período el dominio egipcio se extendió desde Siria hasta Nubia, por lo que se ha hablado de un "imperio asiático" como prolongación del "nilótico" existente dentro del país. Pero la construcción de ambos imperios no fue fácil ni la obra de una sola dinastía. Fue una tarea difícil debido al tradicional aislamiento del país y al hecho de que a menudo la tendencia natural de expansión hacia el norte chocaba con los intereses de los estados asiáticos en el control del corredor sirio-palestino, de vital importancia como uno de los polos de los varios ejes de comunicación comercial de la época. Además, la dinámica imperialista exigía previamente establecer las bases políticas y económicas que permitieran su puesta en práctica, lo que no siempre era posible. En definitiva, el "imperio" presuponía unificación política y superación de la milenaria rivalidad entre las poblaciones del Alto y Bajo Egipto a fin de canalizar todos sus esfuerzos y recursos en imponerse en el exterior frente a otras potencias con pretensiones similares. Con frecuencia el dominio político de un área, consumado mediante una acción militar, conllevaba también el control de enclaves comerciales o estratégicos de extraordinaria importancia para el desarrollo económico y político del país. Por esta razón el mantenimiento de un "imperio asiático" no era sólo para Egipto una simple demostración de fuerza ante sus posibles rivales, sino también una garantía a la solución propia de sus problemas internos sin injerencias de otros estados vecinos. El primer paso en la construcción de un "imperio" corresponde a Mentuhotep, un príncipe del Alto Egipto que con la ayuda de sus vasallos del sur logró la reunificación política del pais. El nombre de este faraón, que fue adoptado por tres o cuatro reyes de la dinastía XI, honraba al dios guerrero Montu y, en consecuencia, a la condición militar de sus portadores. Puesto que Mentuhotep II fue precedido por faraones de nombre "Antef", esto podría indicar que el proceso de pacificación fue lento, tal como se deduce de las tres titulaturas llevadas por éste, sin que sea necesario suponer la existencia de otros faraones homónimos: "Sanhibtawy" o "el que hace revivir el corazón de las dos tierras"; "Neteryhedet", nombre con el que llevó a cabo la conquista del Delta; y "Sematawy" o "el que une las dos tierras", correspondiente a la última fase de su reinado. Por tanto, reunificación y pacificación impidieron las reformas administrativas y políticas necesarias a la construcción de un "imperio". No obstante, se realizaron ya algunas expediciones punitivas a Libia, Sinaí y la Nubia baja en busca de los recursos metalíferos allí existentes. En una de estas expediciones Amenenhat, visir de Menhuotep IV y dotado de poderes extraordinarios, explotó en su provecho un relato prodigioso (llamado la "Profecía de Neferty"), que le valdría el acceso al trono pocos años después y la inauguración de una nueva dinastía. Amenenhat adoptó una política más radical que sus predecesores; trasladó la capital a It-tawy, en el límite entre el Alto y Bajo Egipto y próxima a Menfis, donde aún existía un importante grupo de administradores y escribas. Trató de imponer a la monarquía sobre los intereses de los nomarcas, procediendo a una mayor centralización del poder. Con un eficiente equipo de funcionarios reales reorganizó el territorio fijando límites territoriales con fines tributarios. Finalmente, asoció al trono a su hijo Sesostris para asegurar la continuidad dinástica. La experiencia en los asuntos de estado dirigiendo algunas expediciones exteriores permitió a éste proseguir la política de su padre, víctima de una conspiración palaciega. Sesostris I inició la revalorización agrícola del Fayum y estableció relaciones comerciales permanentes con Asia. Pero uno de sus descendientes y quinto faraón de la dinastía XII, Sesostris III (1.878-1.843) completó la reorganización administrativa del país con una reforma sin precedentes: suprimió la condición hereditaria de los nomarcas e hizo depender la administración nómica directamente de palacio, con lo que culminaba el proceso de centralización del poder faraónico iniciado por sus predecesores. A efectos administrativos el país quedaba dividido en tres distritos (Alto, Medio y Bajo) coordinados por un "visir", y una burocracia especializada sustituía a sacerdotes y escribas de sus funciones tradicionales. Se realizaba así la reforma estructural del Estado necesaria para la creación y mantenimiento de un "imperio" en el exterior. Por esta época las relaciones entre egipcios y asiáticos eran ya frecuentes, lo mismo que las mantenidas con los nubios desde hacía ss.. Pero se trataba de reafirmar la posición egipcia en ambos ámbitos por razones comerciales: al norte en las ciudades sirio-palestinas; al sur en torno a Kerma y la ruta del oro nubio. El establecimiento de fortalezas a uno y otro extremo del "imperio", desde el norte de Siria (Ugarit) hasta más allá de la 2ª catarata del Nilo (Wadi HaIfa, frente a Buhen), cubría en realidad un doble objetivo: político, en cuanto puestos de defensa contra posibles incursiones en territorio dominado; económico, en tanto que sin garantizar el absoluto control de la zona salvaguardaba la explotación de las áreas intermedias; por el norte, el acceso a las minas de cobre de Sinaí y el comercio de madera con Biblos; por el sur, la explotación intensiva del oasis del Fayum y el acceso al mercado del oro y esclavos nubios. En realidad el llamado "Imperio Medio" egipcio no fue tal, pero es indudable que durante este período se pusieron las bases para la construcción de un gran imperio, aunque la dinámica imperialista, propiamente dicha, se demoraría todavía dos ss.. En esta etapa, los principios del arte egipcio adquieren un carácter normativo. Pero su implantación en todo el país chocó con ciertas resistencias. Durante el III milenio a.C.. el centro de Egipto estaba en Menfis, de forma que la creación artística se concentraba en los templos y tumbas de la zona, especialmente las pirámides de Saqqara y Gizeh. Con el declive del Imperio Antiguo, las provincias adquieren mayor relevancia y manifiestan una creatividad propia. El arte del Imperio Medio estableció un pacto entre tradición y renovación. La lengua, la escritura y la literatura de esta época desempeñaron un rol clave hasta la llegada de los romanos. Entre las obras de esa etapa pueden citarse la "estatua sedente de Kertihotep", de cuarcita (hacia 1.859 a.C.), la "estatua sedente de Montemhet", de granito, la parte superior de una "estatua del rey Sesostris I arrodillado" (1.950 a.C.) y la "cabeza de una estatua del rey Sesostris III", de granito, entre otras muchas. Ver, Dinastías, Imperio egipcio, Imperio Antiguo egipcio.

Imperio Medo

De acuerdo con la cronología que proporcionan las fuentes orientales (documentos asirios, crónica de Babilonia, etc.), la lista de reyes del Imperio Medo es: )o()o( Deyoces (710-647) )o()o( Fraortes (647-625) )o()o( Ciaxares (625-585) )o()o( Astiages (585-550) )o( Parece que Media fue un reino independiente en los años setenta del siglo VII a.C.. Esto significa e implica que entre 672 y 615 los pequeños reinos independientes, que habían determinado las formas de organización política en el territorio de Media, se absorbieron bajo una misma y única dirección centralizada. Ello implica, igualmente, que los principales miembros de la aristocracia meda se convirtieron en personajes de la corte dependientes de un rey. La invasión o dominación escite del territorio medo no fue un hecho que destruyera sus capacidades, ni incluso su poderío. El reino medo continuó existiendo incluso bajo la hegemonía escita. Ver, Media, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.

Imperio Neoasirio

Imperio Nuevo asirio (comprende del 911 al 609 a.C.. La recuperación del protagonismo asirio en Asia fue obra de Asurnasirpal II (883-859), quien reanudó la ….).

Imperio neobabilónico

o Imperio Caldeo. Comprende esta época la Dinastía X de Babilonia, que se extiende del 625 al 539 a.C.. Durante más de un milenio Babilonia había sido el núcleo de un reino mesopotámico con escasa vocación imperialista. El país de Elam, por el sureste, el llamado "País del Mar", por el sur, y sobre todo Asiria, por el norte, impidieron durante ss. la ampliación del dominio territorial babilónico. No obstante, durante el II milenio Babilonia conoció cinco dinastías diferentes, de las que se conocen no menos de 70 reyes o nombres de reyes entre el comienzo de la Dinastía I babilónica (ca.1.894) y el final de la V (ca.1.004). A comienzos del I milenio Babilonia tuvo que hacer frente al nuevo expansionismo asirio, pero la peculiar política "imperialista" de Assur no implicaba, salvo excepción, la pérdida de las instituciones propias de los pueblos dominados, por lo que Babilonia pudo mantenerse como reino o "estado vasallo". Pero la mayor amenaza a la integridad territorial de Babilonia provenía del sur, de las tribus de los arameos y caldeos establecidos en las inmediaciones del Golfo Pérsico. Esta peculiar situación de inestabilidad política se agudizó eventualmente con las disputas internas entre los miembros de la familia real por el control del trono. Generalmente el conflicto se resolvió con el apoyo del rey asirio a una u otra causa, pero en ocasiones también la presencia asiria propició una situación de anarquía, en la que el trono babilonio quedaba vacío durante aJgunos años, como bajo el reinado de Shamshi-Adad V, que se reclamaba asimismo "rey de Sumer y Akkad". El desconcierto y el desorden favorecieron la acción de algunos usurpadores de origen arameo o caldeo, que lograron encumbrarse en el poder; tal fue el caso de Marduk-aplausur (ca.770) y de Nabû-shuma-shkun (ca.750), quienes cierran la VIII Dinastía (llamada "E") de Babilonia. El siglo siguiente Babilonia soportó el yugo de la dominación asiria, pero el "sacerdocio" babilonio de Marduk, como la aristocracia comercial de Assur, mantuvo una posición privilegiada hasta el punto de que los más importantes reyes asirios (Tiglath-Pileser III, Salmanasar V, Sargón II, Senaquerib, Assarhaddon, Assurbanipal) se autotitularon también "reyes de Babilonia". Sin embargo, la configuración de un nuevo imperio, el denominado generalmente "neobabilónico", fue obra de reyes de origen caldeo. Con ayuda de los elamitas, este pueblo constituyó un reino independiente al sur de la región y en dos o tres generaciones consiguió avanzar hacia el norte alcanzando Nínive en 612 bajo el reinado de Nabopolasar. La ciudad sería destruida y sobre las ruinas de la capital del reino asirio-babilónico se levantaría la del nuevo estado babilónico-caldeo. Este avance inquietó a la otrora poderosa Asiria, que buscó el apoyo de Egipto para preservar su tradicional control sobre los enclaves del corredor sirio-palestino. Pero la coalición egipcio-asiria fue derrotada por un ejército de Nabucodonosor II (604-562) que, inesperadamente, consiguió importantes victorias: tomó la inexpugnable ciudad fenicia de Tiro, llevó cautivo a Babilonia al rey de Judá, destruyó el simbólico templo de Jerusalén. Con ellas este rey, segundo de la décima y última dinastía babilónica, construyó un "imperio", cuya capital fue la milenaria ciudad de Babilonia, embellecida ahora con una suntuosidad que se hizo proverbial en todo el mundo antiguo; construcciones monumentales como la fastuosa Puerta de Isthar, sus gruesas murallas y numerosos templos en honor de Marduk, el "gran señor" como dios-patrono de la ciudad, dan idea de las riquezas acumuladas por este reino en tan sólo unas décadas. Pero los éxitos militares de Nabucodonosor sirvieron tanto para legitimar su autoridad a los ojos del pueblo como para fortalecer el poder del "sacerdocio" babilónico en el nuevo estado que, siguiendo la tradición milenaria, volvió a ser dominado por la figura del "templo", institución a la que pertenecían grandes posesiones de tierras explotadas en régimen de arrendamiento por la población libre a cambio de un "diezmo" anual, impuesto que obligaba incluso a funcionarios y sacerdotes. El "templo" fue también la organización a través de la cual se canalizaron la mayor parte de las operaciones financieras exigidas por el desarrollo de las actividades comerciales. Con el control sobre los enclaves del Mediterráneo oriental Babilonia se convirtió en primer centro comercial del mundo próximo-oriental, del que dependía en gran medida el abastecimiento ordinario de fenicios y egipcios y asirios, de un lado, y de arameos y persas, de otro. Esta posición estratégica de Babilonia, como intermediario en los principales ejes de comunicación del mundo asiático, favoreció no sólo a los sacerdotes o "servidores del templo", sino también la emergencia de una nueva aristocracia, que basaba su riqueza en actividades lucrativas. Pero a la muerte de Nabucodonosor, las disputas internas resurgieron y las revueltas palaciegas acabaron con la vida de sus inmediatos sucesores. Por fin en 555 a.C. Nabónides logró instalarse en el trono venciendo la resistencia de sus rivales y de algunas ciudades sirias, cuando los días del "nuevo imperio" estaban contados. En 550 Ciro II, rey de Persia, tras vencer al medo Astiages, inició su expansión hacia Occidente. En tan sólo una década la sólida organización militar babilonia cedió ante la presión del nuevo soberano en tierras mesopotámicas. La toma de la mítica Babilonia por Ciro señala, pues, no sólo el final de una época, sino que más bien cierra un proceso milenario, en el que los reinos mesopotámicos habían intentado mantenerse independientes, pasar por "vasallos" o construir un "imperio" a expensas de territorios vecinos. Unas y otras tentativas se vieron frenadas definitivamente ante el avance irresistible del poderoso imperio persa, de hecho el primer imperio oriental con vocación universalista. Ver, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.

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