El conjunto arqueológico de Iruña-Veleia, alberga los restos de época romana más significativos de la provincia de Álava y de todo el País Vasco (España). Además de su pasado romano conserva importantes evidencias de la etapa prerromana. Iruña-Veleia ocupa una situación estratégica de control del paso sur de la llanada alavesa, hacia Treviño-Valle del Ebro. Los restos arqueológicos abarcan una superficie de más de 100 Ha, delimitadas por un meandro del río Zadorra, al que se accede por los puentes de Trespuentes y Víllodas. Dista poco más de 10 km al oeste de Vitoria. Pertenece al municipio de Iruña de Oca. Constituye un enclave destacado en el itinerario de la calzada romana Ab Asturica Burdigalam (Astorga-Burdeos). Así la mayoría de los investigadores aceptan la identificación de este yacimiento con la mansión de Veleia de dicho itinerario. El yacimiento arqueológico de Iruña abarca más de 1.500 años de historia, desde el primer milenio a.C. hasta el siglo V d.C., con un epílogo tardoantiguo y medieval. Los hallazgos realizados en el entorno así como en la misma área de las ciudad amurallada indican que en el lugar donde luego se alzaría Veleia ya existió un gran poblado que, pesumiblemente, fue el referente, como lugar central, de todo el ámbito del valle del Zadorra. La primera ocupación del área de Iruña se ha datado en el Bronce Medio y el Bronce Final y mantiene su ocupación durante todo el primer milenio a.C.. Las viviendas halladas son rectangulares y circulares, y se parecían a las documentadas en otros cercanos poblados, como el de Atxa (Vitoria-Gasteiz) y evidencian la transición entre la Edad del Bronce final y la Edad del Hierro con incorporación de elementos de los modelos mediterráneos a partir del Hierro II. Se asientan sobre postes clavados en agujeros realizados en la roca base del terreno o mediante cimentaciones de zapata continua realizadas con lajas de caliza, con paredes de adobe, tapial y ramajes y techumbres vegetales y tienen un fondo de cabaña. Hay constancia, basada en los ajuares recuperados, de influencias culturales diversas procentes del continente, la meseta y el Valle del Ebro. Durante la segunda Edad del Hierro es cuando se da un importante avance con el desarrollo de la metalurgia del hierro, el torno rápido para la alfarería o el molino circular con un desarrollo de la agricultura de cereales. Entre los hallazgos de este período hay que destacar la denominada Estela del Jinete, una obra singular de la plástica prerromana peninsular y pieza destacada del Museo de Arqueología de Álava. Se trata de una lápida, datada entre los siglos segundo al primero a.C., que representa un guerrero a caballo sobre un creciente lunar. En el Área Sacra del Largo Argentina en Roma se ha hallado una inscripción honorífica a Augusto por parte de la comunidad de carietes y vennenses, grupos humanos a los que pertenecerían los habitantes de Iruña-Veleia. Es uno de los primeros indicios del contacto entre los habitantes del poblado de Veleia con los romanos. Los hallazgos arqueológicos situan los primeros cambios en época tiberiana que poco a poco va siendo más intensa llegando a una importante remodelación de época flavia que coincide con una consolidación del poblamiento altoimperial del entorno. En la primera mitad del siglo I, las cabañas del poblado son sustituidas por las primeras casas hechas "a la romana". Las habitaciones de estas viviendas urbanas o domus rodeaban un patio central dotado de cisterna de opus caementicium u hormigón romano. El final de ese siglo, época flavia, constituye para la ciudad de Iruña-Veleia su momento de mayor esplendor. Algunas de las domus se rehacen completamente, reedificándose con mayor porte, como es el caso de la llamda Domus del Impluvium o de Pompeya Valentina. Espacios y edificios públicos completaban este espacio típicamente urbano. A esta etapa corresponderían los pavimentos de mosaicos y grandes estructuras recientemente localizados en la zona sur, junto al río. En el siglo II también se realizan importantes reformas como recrecidos de pavimentaciones, amortizaciones de saneamientos y otras. Esta etapa es la de mayor esplendor de la ciudad que llega a ocupar 80 Ha. A esta época corresponden las citas de Plinio y de Ptolomeo que la cita entre los oppida mediterráneos de los caristios. A esa fase corresponderían también las citas de Plinio, quien nos informa de su inclusión en el Conventus Cluniensis, al que carietes y vennenses se adscribían con cinco polis. Se conoce mejor la ciudad de fines de siglo III y mediados del IV. La recesión económica del momento hizo que paulatinamente se abandonaran edificios antes ocupados. Es en estos años cuando se emprende la última gran obra pública en Veleia, la construcción de la muralla que delimita una ciudad de algo más de 10 Ha., que, al igual que otros privilegiados núcleos urbanos de la vía entre Asturica Augusta y Burdigala, se provee ahora de este tipo de defensas. La Noticia Dignitatum, documento que describe el despliegue de las tropas romanas en el cambio del siglo IV al V, menciona una unidad de infantería asentada en la ciudad, unidad cuyo nombre completo era Cohors I Gallica Equitata civium Romanorum. Durante el siglo III Veleia redujó considerablemente su superficie urbana aunque mantenía una cierta importancia dentro de la Hispania romana. Contaba con más de 10 Ha de extensión. En esa época se construyen las murallas, ésta sería la última gran obra pública realizada en la ciudad. Las domus pierden su caracter residencial y se ocupan parcialmente, dedicando algunas áreas de las mismas a funciones subalternas. El siglo IV traería una cierta recuperación, y algunos lugares ocupados por viejos edificios públicos son ocupado por casas particulares y talleres artesanales. La irrupción de los bárbaros en la península a principios del siglo V no supuso un corte total en la historia de Veleia. Los últimos datos arqueológicos sobre la ciudad corresponden a enterramientos de finales del siglo V, ocupando espacios de habitación ya abandonados. Los siglos siguientes marcan el final de la ciudad, se encuentran enterramientos en recintos habitacionales marcando su abandono. No hay mucha información sobre lo que ocurrió en la ciudad romana entre el final del imperio y la Baja Edad Media.
)o()o()o( Arquitectura )o(
Las murallas de Veleia rodean el oppidum, con un perímetro de más de 1.200 m y un área de 10 Ha de extensión en su interior. Poseen una altura media de 9 m y una anchura que varía entre los 4 y los 5,5 m. Están construidas con un núcleo de tongadas de piedra con argamasa de cal, que rellena el espacio creado por dos lienzos exteriores. Por su tamaño se encuentra en una posición intermedia entre las ciudades de Lucus Augusti y Barcino. Está considerada como una de las obras romanas más importantes del País Vasco. Posee, según lo descubierto hasta el momento, tres puertas, dos de ellas monumentales (las del sur y el este, la del norte es la tercera puerta) y dos poternas secundarias (oeste y noroeste). Se estima que fueron construidas a finales del siglo III o inicios del IV, en la época denominada tetrárquica, con una finalidad comercial y económica más que militar, que obedecía a una nueva organización de la estrategia imperial, por la que determinadas ciudades que ejercían de nudos de comunicación se fortificaron para asegurar la recaudación y transporte del impuesto annona militaras. La construcción de la muralla se realizó en un corto período de tiempo y en ella se utilizaron materiales reaprovechados de otras construcciones anteriores como tambores de columnas, epígrafes, aras o altares. El uso de las murallas se extendió hasta el abandono de la ciudad. Entre los siglos IV y V se llegó a ocupar toda la superficie cercada, incluso la calle de ronda interior. Las murallas fueron los primeros vestigios que se conocieron del asentamiento de Veleia. La utilización por los habitantes de la zona de sus materiales para la construcción, cantera) deterioró partes importantes de las mismas, en particular la puerta principal.
)o()o()o( Hallazgos )o(
La gran dimensión de este conjunto arqueológico, tanto en extensión como en secuencia histórica, así como su buen estado de conservación, han motivado la aparición de notorios hallazgos, conforme se han ido desarrollando los diferentes trabajos de campo e investigaciones a lo largo del tiempo. Los descubrimientos han ido enriqueciendo el patrimonio público alavés, incorporándose a los fondos y exposición del Museo de Arqueología de Álava, cuya visita resulta indispensable para conocer la cultura material de Iruña/Veleia y su contexto.
)o()o()o( La Dama de Iruña )o(
Corresponde a un antiguo descubrimiento (1845). Es parte de una estatua de mármol blanco, de tamaño mayor que el natural (conservando casi metro y medio de alto), que representa a una figura femenina con manto. Se encontró sin la cabeza, parte de las piernas y las manos, entre los escombros de la puerta sur de las murallas de Veleia. Reconocidos autores, han ponderado su calidad, atribuyéndola a la representación de una emperatriz del siglo primero, como Livia o Agripina.
)o()o()o( Escultura thoracata )o(
Fragmento escultórico de una figura humana, vistiendo coraza e indumentaria militar, a la que le faltan la cabeza y las extremidades. Tallado en fino mármol blanco, con unos 26 cm de altura conservada. La pieza dataría del segundo tercio del siglo segundo. Podría ponerse en relación con la representación de Marte, en el contexto de un larario o altar doméstico. La escultura procede de un antiguo hallazgo y por diversos avatares acabó en manos privadas. En la actualidad forma parte de los fondos del Museo de la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid.
)o()o()o( Recientes descubrimientos )o(
Iruña-Veleia se ha convertido en una fuente inagotable de hallazgos de incalculable valor, que algunos comparan con los de Vindolanda (Reino Unido) y Pompeya (Italia). Unos cinco siglos después de que la escritura jeroglífica entrara en desuso en su lugar de origen, se han descubierto en Iruña-Veleia jeroglíficos y grafías en latín sobre hechos históricos de Egipto datables en el siglo III. El descubrimiento de este tipo de signos egipcios en ostraca, piezas cerámicas, tablillas y material de desecho, en territorio alavés, plantea nuevas incógnitas entre los expertos. En Iruña Veleia, a miles de kilómetros del Nilo, se han encontrado jeroglíficos sencillos de la época más antigua, pero casi medio milenio después de que se dejaran de utilizar en el misterioso país de los faraones. Los carácteres habituales en las tumbas de los reyes de diferentes dinastías egipcias, de pronto, aparecen reflejadas en piezas cerámicas encontradas a miles de kilómetros del Nilo. Pero también lejos de urbes romanas en la península Ibérica mucho más populosas e importantes como Tarraco. Las hipótesis que se barajan son amplias. Veleia, una ciudad romana que pudo albergar en su época de máximo esplendor entre 5.000 y 10.000 habitantes, contaba con la relevancia suficiente para albergar residentes ilustres y con conocimientos de todo tipo. De hecho, según apunta el equipo de arqueólogos del yacimiento alavés, en la época flavia, Iruña Veleia vive su momento de mayor auge. Los historiadores no descartan nuevos hallazgos en el futuro. Sólo se han excavado zonas concretas del extenso yacimiento y aún quedan muchas por descubrir. Están pendientes de recuperar las zonas públicas (teatros, termas) que se elevaron en las inmediaciones de Víllodas.