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Página 711 - 1322 Palabras 35501 al 35550 de 66095

Palabra   |   Descripción

Jante

Una de las Amazonas.

Jante

Janta ("la rubia". Una de las Oceánides).

Jante

Esposa de Asclepio y madre de Macaón, según una tradición.

Jantio

Descendiente de Belerofonte. Padre de Leucipo, protagonista de una novela de amor referida por Partenio.

Jantipa

Xantipa (hija de Doro, esposa de Pleurón quien la hizo madre de Agenor, Estérope, Estratonice y Laofonte).

Jantipa

(siglo V a.C.). Mujer de Sócrates, célebre por su carácter dominante, del que dio repetidas pruebas a su esposo, haciéndole perder muchas veces la paciencia. Jenofonte cuenta que Antístenes la criticaba por ello.

Jantipo

(siglo III a.C.). Comandante mercenario de origen espartano que fue contratado por los cartagineses para luchar en la Primera Guerra Púnica. Tras reformar el ejército cartaginés, lo dirigió a una brillante victoria en el 255 contra el general romano Régulo, cerca de Túnez, aprovechando la ventaja que le otorgaba el disponer de elefantes y de caballería. Puede que Jantipo fuera desde Cartago a Alejandría, donde Ptolomeo III utilizó a un hombre de ese mismo nombre para controlar las tierras al otro lado del Éufrates.

Jantipo

(ss. VI-V a.C.). Político y general ateniense de la familia de los Buzigos, hijo de Arifrón, padre de Pericles y esposo de Agariste, sobrina de Clístenes, aliado de los Alcmeónidas. Adversario de Mllcíades, a quien acusó en el año 493 y de nuevo en el 489, por haber engañado al pueblo en su expedición a Paros. En el 484 fue condenado al destierro como resultado de una votación de ostracismo. Fue vuelto a llamar en el 480, junto con los otros exiliados, para unirse a la oposición ateniense y enfrentarse a la invasión persa de Jerjes. Se le eligió estratego en el 479, y enviado a Esparta, en compañía de Cimón y Mirónides, para solicitar que el ejército peloponesio fuese enviado a Beocia. En la batalla de Micala, Jantipo tuvo el mando del contingente ateniense y participó ampliamente en la victoria griega. Leotíquidas, comandante de las fuerzas conjuntas griegas, regresó con la mayor parte de la flota, pero Jantipo se dirigió al Quersoneso con la escuadra ateniense y se apoderó de Sestos (478), dando muerte al gobernador persa y a sus dos hijos, capturando una gran cantidad de botín y rescatando a muchos prisioneros. Fue arconte epónimo el año siguiente. Tras su muerte, el joven Pericles empleó parte de su riqueza para patrocinar el coro de Los persas de Esquilo en el 472.

Jantipo

Hijo de Melas, muerto por Tideo.

Jantir

"el que pertenece al sauce". Jefe del Tesoro del Templo del dios carnero Jnum, en la isla de Elefantina, bajo los reinados de los Ramsés IV y V. Implicado en uno de los casos de corrupción sacerdotal más grande de la civilización faraónica.

Janto

o Xanthos o Xanthus. Nombre de una ciudad de Licia, que fue también el nombre del río junto al que la ciudad estaba situada. En las primeras fuentes, Janto designaba a toda Licia. Los hititas y los luvitas la llamaron Arinna. Los romanos llamaron a la ciudad Xanthus. La ciudad de Janto aparece ya habitada en el siglo VIII a.C.. Janto fue un centro comercial y cultural de los licios, y más tarde de los persas, macedonios, griegos y romanos que por turno conquistaron la ciudad y ocuparon el territorio adyacente. Janto es mencionada por numerosos escritores griegos y romanos. Estrabón informa que Janto era la mayor ciudad de Licia. Heródoto y Apiano describen la conquista de la ciudad por Harpago para el imperio persa, hacia el 540 a.C.. Según Heródoto, los persas derrotaron a un pequeño ejército licio en las llanuras del norte de la ciudad. Tras el enfrentamiento los licios se retiraron a su ciudad que fue asediada por Harpargo. Los licios destruyeron su propia acrópolis, mataron a sus mujeres, hijos y esclavos, luego procedieron a un ataque suicida contra las superiores tropas persas. La población entera de Janto pereció, excepto 80 familias que estaban ausentes durante la batalla. Durante la ocupación persa, un jefe local estuvo al frente del gobierno, y ya hacia el 520 acuñó sus propias monedas. Hacia 516, Janto fue incluida en la primera satrapía de Darío I en la lista de tributos. La suerte de Janto siguió a la de Licia cuando ésta última cambió de bando en el transcurso de las guerras médicas. Las excavaciones arqueológicas han demostrado que Janto fue destruida aproximadamente entre el 475 y el 470. Si fue el estratego ateniense Cimón o los persas es un debate que está abierto. Como no tenemos referencias de fuentes griegas o persas sobre la destrucción, algunos especialistas atribuyen la destrucción a causas naturales o accidentales. En las décadas finales del siglo V a.C., Janto conquistó la cercana Termeso y la incorporó a Licia. Los informes sobre la rendición de la ciudad a Alejandro Magno difieren: Arriano informa sobre una rendición pacífica, pero Apiano afirma que la ciudad fue saqueada. Después de la muerte de Alejandro, la ciudad cambió de manos entre los diádocos. Diodoro Sículo informa de la captura de Janto por Ptolomeo I Sóter. Apiano, Dión Casio y Plutarco refieren que la ciudad fue otra vez destruida en la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, ca.42 a.C., por Bruto, pero Apiano dice que fue reconstruida bajo Marco Antonio. Los restos del anfiteatro romano permanecen en el sitio. Parece que había una escuela de gramáticos en Janto en la antigüedad tardía. El área ocupada es la que los estudiosos han denominado acrópolis licia, una elevación situada en la parte suroccidental de la ciudad. En el siglo VIII a.C., surgió un palacio, emparentado con los edificios neohititas del mismo tipo conocidos en el norte de Siria. Las excavaciones arqueológicas de Janto han cosechado muchos textos en licio y griego antiguo, incluyendo varios textos bilingües que han sido usados para descifrar el licio. Los hallazgos cerámicos presentan, junto a piezas de fabricación local, una cantidad notable de piezas importadas, procedentes en especial de la isla de Rodas. Junto al palacio, o tal vez en un ala del mismo, debía de haber un lugar de culto, corroborado por el hallazgo de antiguos objetos en un depósito perteneciente a un tiempo más reciente. Esta primera ocupación del lugar fue interrumpida bruscamente al mismo tiempo que Janto hacía su entrada oficial en la historia, es decir, cuando los acontecimientos ocurridos en la ciudad fueron registrados por primera vez en una fuente escrita. En el siglo VI a.C. se rodeó la acrópolis con una fortificación y se construyó un nuevo palacio en el mismo lugar que el anterior. Junto a él, también el lugar de culto fue objeto de renovación, edificándose un templo de tres cellas, cuya disposición hace pensar que estuviera dedicado a Leto y a sus hijos, Artemisa y Apolo. El nivel de ocupación correspondiente a esta fase ha demostrado ser especialmente rico en cerámica griega de importación, en particular ática, de la que Janto constituye el depósito más importante de toda Asia, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo. No es inverosímil pensar que la tradición referida por Heródoto, en torno al exilio del ateniense Lico en esta zona, tuviera como base esa extraordinaria intensidad de relaciones entre la capital del Ática y la ciudad licia. El área situada al norte de la acrópolis fue destinada a zona de sepultura, y de entorno al 540 a.C. data el primero de los monumentos funerarios que hicieron famosa a la ciudad en la historia de los grandes descubrimientos de la arqueología. Se trata de una gran pilastra que sirve de sostén a una tumba y, por su decoración, se la ha llamado "del león". Destinada a un personaje desconocido, pero sin duda ligado a la casa real de Janto, esta pilastra monolítica presenta en la zona superior una decoración que constituye el cierre de la cámara sepulcral. Las losas llevan esculpidas la figura de un león que derriba a un toro, una leona con sus cachorros y una escena de lucha entre un hombre y un león. )o()o()o( La Columna Inscrita )o( Entre el 430-410 a.C. se erigió al norte de la acrópolis la Columna Inscrita, cuya importancia no es sólo de carácter histórico artístico, sino epigráfico. En la columna figura una larguísima inscripción licia, aún no descifrada con toda claridad, a la que se añadieron doce versos griegos que recordaban las victorias de un rey de Janto, probablemente el Khaei, conocido por las monedas acuñadas en este mismo período. Las victorias mencionadas en la inscripción fueron obtenidas en la guerra del Peloponeso, en la que Janto fue aliada de Atenas. Están reproducidas en las esquinas de los cuerpos salientes de la columna, sostenida según un modelo de clara derivación persa por un toro arrodillado. La escena bélica presenta al monarca que recorre el campo de batalla abatiendo a sus enemigos. Por encima de la escena, los escudos arrebatados a los vencidos componen un largo friso. En lo alto de la columna el rey estaba sentado en un trono con leones a los lados. )o()o()o( Monumento de las Nereidas )o( En la parte suroccidental de la ciudad se erigió, entre el 410-400 a.C., el más célebre de los monumentos de Xanthos, el monumento de las Nereidas. Las excavaciones y los estudios de la misión arqueológica francesa han permitido reconstruir perfectamente la arquitectura de este sepulcro, que perteneció a un príncipe licio desconocido y que fue edificado por artistas desconocidos de la Jonia griega. Se trata de un heroon monumental, compuesto por un podio sobre el que se alza una estructura funeraria en forma de templo jónico, con frisos corridos externos e internos, frontón triangular, y estatuas de nereidas colocadas entre las columnas. Las paredes del podio estan tambien recubiertas con un doble rango de relieves describiendo batallas. La situación del Monumento de las Nereidas respecto a la topografía general de la ciudad indica la extensión que había alcanzado Xanthos en el siglo V a.C.. )o()o()o( Monumento de las Harpías )o( De entre las pilastras de época arcaica sobresale el gran y complejo Monumento de las Harpías. El nombre, que es moderno, hace referencia a cuatro figuras esculpidas, en un principio identificadas como harpías, pero que después han resultado ser sirenas. )o()o()o( Sarcófago de Payava )o( A principios del siglo IV a.C. el área sepulcral se extendía hacia el norte, donde se alineaban las fachadas de las tumbas rupestres, algunas de ellas en forma de templete. A este período pertenecen algunos sarcófagos producidos en talleres locales, que adoptaron formas estilísticas griegas, como el de Payava. Este sarcófago perteneció al príncipe licio Payava, contemporáneo del sátrapa persa Autofradates. Este sarcófago de piedra imita la caja de madera en la que normalmente se colocaba a los difuntos y está formada por una tumba inferior, un zócalo macizo y el sarcófago propiamente dicho con su tapadera. Reproducía la estructura de la casa licia con vigas de madera y techo esbelto de vertientes combadas. Se asentaba sobre un alto y articulado basamento hasta alcanzar una altura superior a los seis metros. La abundante decoración en relieve ocupaba casi toda la superficie del techo, incluyendo la cresta de las vertientes y la franja mediana del zócalo. En el zócalo está representada la batalla en la que Payava, a caballo, triunfa sobre sus enemigos escondidos entre las rocas. Detrás de él, su cuerpo de guardia está representado en varios planos. La otra gran escena del zócalo es la audiencia de un sátrapa, tal vez el mismo Payava, quien recibe a personajes vestidos a la griega. En resumen, la guerra, la caza y el ceremonial cortesano están representados como momentos intensos de la vida del príncipe, quien además recibe una corona, según un ideal manifiestamente griego, también por sus méritos atléticos. Esfinges y cabezas de leones se encargan de velar la paz del difunto. )o()o()o( El santuario de Letoon )o( Las ruinas de Xanthos son indisociables de las del vecino santuario de Letoon, con las que forma un conjunto arqueológico-monumental unitario. El complejo de Letoon, a 5 km de Xanthos (ambos sitios antaño conectados entre sí por un canal), estaba consagrado a la diosa griega Leto, madre de Apolo y Artemisa. En un terreno llano de campos de algodón, no lejos de la costa y frecuentemente inundado por el mar, emergen ruinas de tres templos, un pórtico, un enorme teatro con frontones clásicos en las entradas... de las épocas helenística y romana, mezcladas con elementos licios. Las edificaciones. por lo general a nivel de cimientos, suelen estar cubiertas por las aguas de las marismas. Existe un Ninfeo de tiempos de Adriano construido sobre una fuente sagrada. Cerca del templo de Artemisa, cuyo suelo invadido por la arena esconde un mosaico con los emblemas de Apolo y Artemisa (una lira y un arco), se descubrió una importante inscripción trilíngüe en licio, arameo y griego, de 358 a.C.. )o( Hoy, Kinik, provincia de Antalya, en Turquía. Ver, Letoon.

Janto

Uno de los hijos de Egipto. Se casó con la danaide Arcadia, quién le asesinó en su noche de bodas.

Janto

"el alazán". Caballo inmortal, hijo del dios-viento Céfiro y la arpía Podarge. Janto y Balio fueron el regalo que entregó Poseidón a Peleo y Tetis en su famosa boda. Posteriormente pasarían al hijo de ambos, el célebre Aquiles, causando gran admiración durante la guerra de Troya por sus cualidades mágicas. Otra versión dice que Janto fue un regalo de Atenea, que admiraba las habilidades guerreras de Aquiles. Aquiles reprochó a Janto que hubiera permitido la muerte de Patroclo, a lo que éste, que poseía cualidades mágicas, respondió que un dios había matado a Patroclo y un dios podría matarle a él. Tuvieron la deshonra de estar entre los caballos a los que Aquiles ató el cuerpo de Héctor, humillando así a uno de los más grandes héroes de la historia mítica. Otra versión afirma que Janto era el único caballo inmortal de Aquiles, siendo Balio la persona que lo crió y entrenó. Balio se haría muy rico y popular al asociarse su nombre al de Janto, y desde entonces fue el encargado de abastecer de caballos al bando griego durante el tiempo que continuó el asedio a Troya. Ver, Balio.

Janto

Una de las Nereidas.

Janto

Natural de Samos, del que se enamoró Alcínoe, enloquecida por Atenea. Ver, Alcínoe.

Janto

En una tradición es el padre de Glaucipe, madre a su vez de Hécuba.

Janto

Hijo de Erimanto. Padre de Psófide.

Janto

Soberano de Tebas. Melanto lo traspasó con su lanza. Ver, Melanto.

Janto

Río de Licia. Estrabón informa de que el nombre original del río era Sibros o Sirbis o Sirbe. Durante la invasión persa el río es llamado Sirbe que significa "amarillo" al igual que la palabra griega "xanthos". El río usualmente tenía una tonalidad amarilla debido a la tierra de la base aluvial del valle. Una leyenda griega dice que el río fue creado por los dolores de parto de Leto, cuyo templo, el Letoon, está en la orilla occidental del río algunos kilómetros al sur de Janto. El Letoon ha sido excavado en el siglo XX, y ha proporcionado numerosos textos licios, griegos y arameos. Un notable texto trilingüe, conocido como el Letoon trilingüe, en las tres lenguas, fue encontrado y contiene una referencia al rey Artajerjes. Ver, Escamandro.

Janto

(siglo VII a.C.). Poeta de la Italia griega o de Sicilia. En el siglo IV a.C., el erudito homérico Megaclides dijo que Estesícoro había adaptado algunas de sus obras, particularmente un poema sobre Orestes. Dice que el ejército griego le cambió a Electra el nombre por el de Laódice porque estaba soltera (álektros).

Janto

"el rubio". Uno de los caballos entregados por los dioses a los Dioscuros. Los otros eran Flógeo, Hárpago y Cílaro. La tradición ha conservado este nombre también, como el de una de las yeguas de Diomedes, rey de Tracia.

Janto de Lidia

o Janto de Sardes (siglo V a.C.). Historiador helenizado de origen lidio, más frecuentemente tratado como logógrafo, que nació y vivió entre el siglo VI a.C. y mediados del siglo V a.C., supuestamente en Sardes, la capital de Lidia. Se cree que nació en el año 503 a.C.. Obtuvo el premio de poesía ditirámbica de Atenas. Además de haber influido seguramente en Heródoto, fue utilizado como fuente fidedigna por Nicolás de Damasco, pero se debate con qué precisión lo hizo, ya que la transmisión puede haber sido indirecta, y citado igualmente por Estrabón. También Plinio el Viejo se hace eco de sus escritos. Su principal aportación a la historiografía es haber tratado de argumentar las tradiciones locales de carácter mítico con hechos geológicos, lingüísticos, racionales y científicos. Utilizando la razón llega así a conclusiones como que la existencia de conchas marinas fosilizadas en las montañas de Anatolia se debe a que esos territorios estuvieron algún día bajo el nivel del mar. )o()o( El Lidíaca: leyendas lidias )o( Se le recuerda por su Lydiaka, Lidiaká, Lidiaca o Lidíaca, una obra en cuatro libros de la que no nos han llegado más que unos pocos fragmentos, donde escribió sobre Lidia, de cuyo nombre proviene el título, al estilo de una serie de obras que fueron escritas en la generación anterior a Heródoto. Esta obra habría sido teóricamente escrita en griego antiguo. Escribió ampliamente sobre la historia de su país, fijándose en sus aspectos legendarios; contemporáneo y colega de Heródoto, aunque algo mayor que él, sus escritos conciernen mayoritariamente a los linajes y hechos de los reyes lidios, que interesaban por su exotismo a los griegos y que no habían sido tratados por el mismo Heródoto. De esta manera describe pormenorizadamente las generaciones de reyes que teóricamente existieron entre la guerra de Troya y Giges, primer rey histórico conocido. Escribió también, quizá inspirándose en Heródoto, aunque pudo haber sido aal revés, sobre las costumbres de su pueblo, su geografía, sus etnias, leyendas, anécdotas y etimologías. )o()o( La Magiká, religión y filosofía persas )o( Estrabón cita el libro Magiká (Relatos sobre los magos), como otro de los escritos de Janto, aunque no se sabe si es un escrito independiente o parte integrante de la obra antes mencionada. En dicho texto, hoy perdido, se mencionaba la costumbre entre los magos de unirse habitualmente en matrimonios consanguíneos. Según Diógenes Laercio, Janto también proporciona una datación para Zoroastro, que corresponde a seiscientos años antes del cruce del Helesponto por Jerjes. En el mismo pasaje se enumera una lista de los magos que sucedieron al fundador del mazdeísmo, a saber, Ostranas, Astrapsicos, Gobrias y Pazatas, si bien dicho elenco, cuya procedencia se desconoce, llega hasta la época de Alejandro Magno, es decir es posterior al propio Janto.

Janto de Sardes

Janto de Lidia (historiador helenizado de origen lidio, más frecuentemente tratado como logógrafo, que nació y vivió entre ….).

Janua

En la antigua Roma era la puerta de la casa. Normalmente se llamaba Foris y tenía un solo batiente, o bien Biforis si tenía dos batientes. Raramente tenía cuatro, en cuyo caso se decía Quadriforis. El dios custodio de las puertas romanas era Jano.

Janual

Torta ofrecida al dios Jano, en las fiestas Januales. Ver, Comida y bebida.

Januales

Fiestas en honor de Jano. Celebrábanse en Roma, el primero de enero, con danzas y otros regocijos públicos. Los ciudadanos, aderezados con sus más ricos vestidos, precedidos de sus cónsules con traje de ceremonia, iban al Capitolio a hacer sacrificios a Júpiter. Se hacían presentes y se felicitaban. Se ponía mucho cuidado en decir algo que no fuese de buen agüero para lo restante del año. Se ofrecía a Jano dátiles, higos, miel y una especie de torta llamada Janual. La dulzura de estas ofrendas era considerada símbolo de presagios favorables para el año.

Januali

Versos que cantaban los salios en honor de Jano. Tenían que ser tan libres como los versos saturninos (dedicados a Saturno).

Janualis

Nombre de una de la puertas de Roma, que se hallaba situada bajo el monte Viminal, denominada así por un pretendido milagro acaecido en esta puerta por la protección de Jano. Macrobio y Ovidio refieren que, sitiando los sabinos Roma, se habían acercado ya a la misma puerta. A pesar de estar bien cerrada a los enemigos, se abrió de repente por sí misma hasta tres veces, sin que se la pudiese cerrarde ningún modo. "La celosa Juno, dice Ovidio, había quitado los cerrojos y todo lo que servía para cerrarla". Instruidos de este prodigio los sabinos e incitados por la hija de Saturno, corrieron en gran número a apoderarse de aquella puerta, pero Jano, protector de los romanos, hizo salir al momento de su templo tan gran cantidad de agua hirviendo, que se ahogaron o quemaron muchos enemigos, obligando a los restantes a ponerse en fuga. "Por esto, añade Macrobio, el senado romano mandó que las puertas del templo de Jano fuesen en adelante abiertas en tiempo de guerra, para indicar que Jano había salido de su templo para volar en socorro de la ciudad y del futuro imperio". Ovidio da a este suceso otra interpretación. Se abre este templo, dice, para pedir al dios el regreso de los soldados que se hallan en el ejército; se cierra en tiempo de paz para que, cerrada la diosa en su asilo, no pueda volver a salir. Un mitólogo moderno, M. de Théis, Viaje de Polycléle, explica este uso de un modo más natural. "Se invocaba a Jano, dice, para obtener la paz, y después de haberla obtenido, cesaban las súplicas, pues no tenían ya objeto".

Januarius

o Ianuarius. Nombre latino del mes de Enero; del dios Janus, Jano (introducido por Numa). Ver, Calendario romano, Calendario italogriego primitivo.

Janucá

o Fiesta de las Luces o Fiesta de las Luminarias. Festividad judía que conmemora la rededicación del Segundo Templo de Jerusalén y la rebelión de los macabeos contra el Imperio seléucida. Celebrada durante ocho días, la festividad de la Janucá data desde la época de la hegemonía helénica en Israel, que comienza con las conquistas de Alejandro Magno el año 332 a.C., quien a su paso liberó al pueblo judío de la opresión de Persia, quedando Israel como reino-estado independiente. Tras su muerte, el vasto imperio quedó en manos de sus generales que entraron en conflictos bélicos entre sí. Siglos después los griegos seléucidas pretendieron hacerse del dominio de la región, como puede leerse en los libros I y II de los Macabeos, donde esta festividad conmemora la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de los macabeos sobre los griegos de la dinastía seléucida, y la posterior purificación del Segundo Templo de Jerusalén de los iconos paganos, en el siglo II a.C.. La tradición judía habla de un milagro, en el que pudo encenderse el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite que alcanzaba sólo para uno. Esto dio origen a la principal costumbre de la festividad, que es la de encender, en forma progresiva, un candelabro de nueve brazos llamado januquiá, uno por cada uno de los días, más un brazo piloto. La festividad acontece el 25 de Kislev del calendario judío, fecha situada entre fines de noviembre y principios de diciembre del calendario gregoriano.

Janún

Rey de los amonitas. Najás, su padre, siempre había mantenido buenas relaciones con David. Por eso, cuando Janún subió al trono, David le envió una misión de buena voluntad. Pero Janún pensó que era un buen momento para hacer una demostración de fuerza y ordenó que raparan a los embajadores de David la mitad de la barba y que les cortaran los vestidos hasta la mitad de las nalgas. David ordenó a sus generales que aplastaran a Janún, y así lo hicieron.

Janus

Divinidad romana, que guarda relación con las puertas. Uno de los dioses indigetes (Ver).

Janzi-Buriash

o Ianzi-Buriash (siglo IX a.C.). Gobernador (ca.850) del país de Allabria, en el territorio de Nirdun, al sur de Urartu, en la época en que era dominado por el monarca asirio Salmanasar III. En la campaña del año 843, llevada a cabo por el rey asirio, la ciudad de Shurdira, el harén, los tesoros y la puerta de oro de algún recinto le fueron confiscados a Janzi-Buriash. Se ha planteado la hipótesis de si este gobernador podría ser identificado con Janzu, de la tribu cassita de Khaban (Khabban), que aparece mencionado en el Obelisco negro de Salmanasar III, pero hasta el momento no existen pruebas para dicha identificación.

Janzu

o Ianzu (siglo IX a.C.). Rey (ca.845) del país de Namri (en los Zagros, al sudeste de Sulaymaniya) y miembro de la tribu cassita de Khabban, que había sido instalado en el trono por el asirio Salmanasar III. Cuando este rey volvió a Namri, en el año 835, Janzu intentó escapar, pero fue capturado y llevado a Asiria con sus dioses, hijos, riquezas y parte de su pueblo. Janzu aparece citado en el Obelisco negro de Salmanasar III. Algunos autores indican que Janzu podría ser identificado con Janzi-Buriash de Allabria.

Janzu

(siglo VIII a.C.). Rey (ca.708) del país de Na'iri (Alta Mesopotamia), coetáneo del rey asirio Sargón II. Desde su capital, Khubuskia, hubo de pagar tributo (caballos, ganado, equipamiento) a los asirios, según se sabe por las inscripciones del citado rey Sargón.

Jao

Epíteto de Plutón.

Japetiónides

Atlas, hijo de Japeto.

Jápeto

Padre de Búfago, a quien tuvo de Tórnax.

Jápeto

Jápeto es uno de los Titanes, hijo de Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra). Por tanto, pertenece a la primera generación divina y es uno de los hermanos mayores de Crono. Según Hesíodo, casó con Clímene, una de las hijas de Océano y Tetis, de la cual tuvo cuatro hijos: Atlante, Menecio, Prometeo y Epimeteo. Por consiguiente, con él, y por mediación de Prometeo, está relacionado Deucalión, padre de la raza humana después del diluvio universal. Según otras tradiciones, su esposa es Asia, una de las hijas de Océano. También se cita a Asopis, hija de Asopo y nieta de Océano, e incluso a Libia. Zeus precipitó a Jápeto, junto con los demás Titanes, en el Tártaro.

Japetónida

Patronímico de Prometeo, hijo de Jápeto.

Japodes

Iapodi (pueblo que habitaba al norte y hacia el interior de Liburnia, frente a las costas del Adriático y hacia el este de la península de Istria).

Jarajen

Monarca de los blemios.

Jarandas

Nombre del río Éufrates. Ver, Roxana.

Jarbas

Hijo de Amón. Rey númida, había pretendido casarse con Dido, a lo que se había negado la reina. Los númidas, se decía, cabalgaban sin brida ni freno.

Jardane

Esclava de Onfale, tuvo de Hércules un hijo llamado Alceo.

Jardín del Edén

Ver, Dilmun (país del que hablan algunas inscripciones reales y tablillas administrativas sumerias. Fue una antigua comunidad de habla semítica de Arabia mencionada desde ….).

Jardín romano

No es por azar que el primer gran parque cuya existencia se atestigua en Roma sea obra de Lúculo, el vencedor de Mitrídates. Sus campañas contra este rey le habían dado ocasión de recorrer territorios sometidos desde largo tiempo a la influencia de Persia. Ahora bien, los reyes de Persia poseían tradicionalmente vastos dominios de recreo con parques (que se llamaban "paraísos", lo suficientemente grandes para que se pudiese dejar en ellos a fieras en libertad, y en los que ciertas partes estaban dispuestas en forma de bosquecillos, vergeles y floridos jardines. En ellos estaban diseminados pabellones de caza, quioscos, salones de recepción que permitían vivir en medio del jardín. Esta tradición de los "paraísos" no se había esfumado en modo alguno bajo la dominación de los sucesores de Alejandro. Sobrevivirá incluso a la antigüedad y se perpetuará, de dinastía en dinastía, hasta la Persia moderna. Fue en Asia (en Anatolia, en Siria, países en que la moda de los "paraísos", se había extendido muy pronto) donde los generales romanos descubrieron los jardines; fue allí donde encontraron los modelos de las quintas de recreo que bien pronto iban a multiplicarse en Italia. Esta moda de los jardines y de las "villas" de recreo no habría conocido favor semejante si los romanos la hubiesen adoptado tan sólo por afectación y vanidad. No habrían desarrollado este arte, que en Oriente era bastante excepcional y monótono, y no habrían intentado formar de él un cuadro de su vida diaria si no hubiesen sentido confusamente que respondía a una exigencia de su sensibilidad más íntima. La vieja llamada de la tierra, aun sentida por Catón a pesar de las tentaciones "modernas" del rendimiento y de la explotación científica, no había cesado de resonar en el alma de los romanos en el curso de las generaciones siguientes, y los ejemplos de Oriente les ofrecían, de manera providencial, un medio de conciliar las viejas aspiraciones de la raza con el gusto, desde entonces irresistible, de la magnificencia. Como consecuencia, las antiguas villae rusticae se transformaron, se alargaron sus fachadas, se adornaron de pórticos que permitieron disponer de paseos, bien a la sombra durante el verano, bien deliciosamente calentados por los rayos del sol de invierno; los departamentos del amo se abrían ora sobre perspectivas de verdor, ora sobre patios interiores transformados en jardines cerrados. No se suprimen las edificaciones de cultivo, únicamente se las relega a la parte opuesta de los departamentos de recreo; con ello, a la caída de la tarde, los rebaños que regresaban de los pastos desfilaban a lo largo de los setos bien tallados que limitaban el parque, y la presencia, más bien adivinada que realmente sentida, de la campiña real, bastaba para dar "buena conciencia" al propietario orgulloso de no haber desertado de las antiguas virtudes. Este gusto por los jardines, grandemente desarrollado por la conquista de Oriente, no fue de todas maneras importado como una revelación repentina por los generales vencedores. Parece haberse aclimatado primero en Campania, en el curso de una primera etapa. Cada civilización tiene su manera propia de amar a la Naturaleza. Según los tiempos, los hombres se complacen en tal o cual imagen que les encanta, mientras que otro aspecto los deja indiferentes o incluso les repele. Los romanos gustaban más que nada de los bosquecillos umbríos, las fuentes, las cuevas entre rocas, y sus jardineros habían elaborado todo un arte del paisaje "natural", en que el artificio se aliaba con una disposición silvestre bien calculada. Estos paisajes estaban presentados a lo largo de amplias avenidas en las que se gustaba conversar con amigos o ejecutar un ejercicio sabiamente dosificado. Inspirados por los temas favoritos de la pintura helenística, evocaban escenas mitológicas o decoraciones de carácter idílico. Lo más frecuente era que las escenas mitológicas tuviesen como tema episodios sacados del ciclo de Baco, la divinidad por excelencia de las viñas y de los vergeles. Así podía verse el triunfo del dios rodeado de bacantes, con Sileno sobre su asno y muchedumbre de sátiros y ninfas. Los sátiros particularmente, se prestaban muy bien como motivo para las fuentes: su odre entonces no vertía vino, sino agua fresca. Estas representaciones dionisíacas son innumerables en los jardines que conocemos, lo mismo en Roma que en Pompeya. Los escultores se ingeniaban en variar estas imágenes de divinidades rústicas, que no eran entonces simples adornos, sino también poderes reverenciados por una piedad sincera. Pues la Naturaleza está animada por una infinidad de genios, que simbolizan su misterio. La tradición romana se unía en este punto a las creencias griegas, reflejadas por las obras de arte. Las divinidades que se encontraban en los jardines no eran los grandes dioses, las diosas del Olimpo, que pertenecían a la religión oficial y a los cultos de Estado, sino los genios más familiares, los faunos, los silvanos, las ninfas de los bosques, de las fuentes y de los lagos, Baco, Venus y sus cortejos, las Gracias y las Horas. Se les construían capillas que se parecían a los santuarios rústicos esparcidos por los campos, y esto aumentaba la ilusión. El protector titular de los huertos era el dios Príapo, un asiático originario de Lampsaco, sobre el Helesponto, que se decía era hijo de Dionisos y de Afrodita (Venus). Su imagen grosera, tallada a grandes golpes en un trozo de madera, representaba un hombre de pie, cuyo sexo prominente pregonaba la potencia viril. Este dios (diríamos este fetiche) violentamente naturalista había ocupado el lugar en los jardines de la Campania, y después en toda Italia, de los símbolos fálicos más antiguos que, primitivamente, estaban destinados a desviar de las cosechas los maleficios del "mal de ojo". Objeto de burlas, cantado por los poetas con estilo irónico, Príapo no dejaba de estar rodeado de una ferviente veneración en la piedad popular. Se ponía su estatua al lado de las tumbas como una promesa de resurrección y de vida. ¿No era la imagen misma del misterio de la generación, que cumplen lo mismo los granos que los frutos de las plantas y de los árboles y la simiente humana?. Protegida por el dios, la tumba se convertía en surco en el que maduraban los nacimientos futuros. De esta manera el jardín se transfigura; santuario de la religión doméstica, llegaba a simbolizar la Naturaleza entera todopoderosa. Volvemos a encontrar en él aquellas creencias que Catón pretendía prohibir a los labradores de su dominio. A medida que el progreso de la vida urbana tendía a alejar a los romanos del campo, el viejo naturalismo místico de la raza inventaba los medios de volver a encontrar, a todo precio, aquel contacto amenazado. El arte de los jardines y la moda de las "villas" de recreo responden a esta necesidad esencial. Se puede así explicar las formas, en apariencia más extrañas, de un arte llamado a renacer, muchos ss. más tarde, en Italia y en Francia y cuya influencia ha contribuido a producir la magnífica floración de los jardines europeos clásicos, barrocos, y también de los grandes parques "a la inglesa". Todos estos estilos futuros ocultan en sí los gérmenes del jardín romano. Son los jardineros romanos los que han inventado las podas artísticas de los bojes, de los cipreses y, en general, de los arbustos de hojas perennes. En su deseo de embellecer la naturaleza y conseguir que exprese, a traves de las formas plásticas, las ideas estéticas o religiosas, han imaginado dar forma a estas frondosidades y prestarles apariencia de estatuas. Pudo verse así recortado en boj, sobre un césped, toda una cacería con sus bestias, ciervos o jabalíes, sus cazadores sobre sus caballos, sus ojeadores, su jauría; o bien una flota entrando en un puerto con todas las velas desplegadas. Se enseñó a las plantas a revestir armazones de madera, a agruparse armoniosamente en torno a una roca. Del jardín barroco, los parques romanos tenían ya las fuentes, los canales artificiales, los manantiales que brotan del suelo. Era frecuente que se cavase en medio del jardín un largo canal, cruzado por puentes, coronado de ligeros pabellones o de pérgolas. Un canal de esta clase se llamaba un "euripo", en recuerdo del estrecho que separa el Ática de Eubea (tan vivo era, entre los romanos, el deseo de ennoblecer todo lo que formaba el ornato de su vida). Del jardín a la inglesa, en fin, este arte anuncia las innumerables "fábricas", la voluntad de "pintar" paisajes, compuestos como un cuadro. No creemos que se trate de una simple coincidencia: los jardines romanos evocados por los autores (especialmente en las Cartas de Plinio el Joven), representados en los frescos, continuados a veces en Occidente por la tradición italiana o provenzal, en Oriente por los jardines persas o "árabes", han ejercido una influencia directa sobre los del mundo moderno, y no es ciertamente uno de los rasgos menos curiosos de la supervivencia de Roma esta fecundidad de un arte tomado en parte sin duda de Oriente, pero creado de nuevo por los romanos en respuesta a las exigencias más profundas de su sensibilidad. Ver, Paraíso.

Jardines

El jardín de placer, tal como lo conocemos, era un lujo en el mundo antiguo. Para las personas normales la jardinería quería decir el cultivo de frutas y verduras. La ordenación del paisaje no se desconocía en lugares públicos tales como el ágora de Atenas, y el recinto sagrado (témenos) de un templo estaba cultivado en muchas ocasiones. En Persia había parques reales que se imitaron en el mundo helenístico y en Roma, por ejemplo en la Domus Áurea. Pero fue solamente en la villa rústica romana de época tardía o villa (Ver, Arquitectura romana) que el concepto formal de un jardín ornamental se desarrolló con senderos y peristilos, fuentes y pórticos, tal como los describe Plinio el Viejo y como se ilustran en los muros de las casas de Pompeya. Ver, Botánica, Columela, Epicuro.

Jardines colgantes

Según la tradición griega, Nabucodonosor II, rey del Imperio neobabilónico (604-562 a.C.), hizo construir detrás de su palacio de Babilonia magníficos jardines en terrazas en forma de colinas naturales, imitando las montañas medas, para que su esposa, la reina Amitis, hija del rey Ciaxares de Media, no añorara los jardines de su patria de origen.

Jardines de Adonis

o Bateas de Adonis. Sabemos que en Grecia las fiestas de Adonis, celebradas en pleno verano, incluían un curioso rito consistente en sembrar trigo, cebada, lechuga o hinojo en cascos de cerámica o en tiestos poco hondos y exponerlos al sol. La poca profundidad de la tierra hacia que la planta brotara en unos días, pero el fortísimo calor del sol agostaba y marchitaba enseguida esas plantas sin apenas raíz en plena lozanía. Eran los llamados "jardines de Adonis". En la cerámica ática se encuentran representaciones de mujeres que suben a la azotea de su casa estos "jardines de Adonis" para exponerlos allí al sol. Las plantas desecadas eran arrojadas a los manantiales o al mar. Ver, Adonias.

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