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Palabra   |   Descripción

Jentamentin

Jentiamentiu (es un dios egipcio muy antiguo localizado en el área de Abidos, donde en tiempos de Pepi II ya tenía encomendado un templo. Es la deidad de las necrópolis y de ….).

Jentamentiu

Jentiamentiu (es un dios egipcio muy antiguo localizado en el área de Abidos, donde en tiempos de Pepi II ya tenía encomendado un templo. Es la deidad de las necrópolis y de ….).

Jenthap

(ss. XXXI-XXX a.C.). Esposa del rey tinita Dyer. Fue músico de Apis.

Jenti

Dios poderoso, presente en el panteón egipcio desde el Imperio Antiguo, que lleva el epíteto de "El Amante". Desde un primer momento se muestra con un carácter dual, lo que parece indicar la presencia de dos divinidades fundidas en Jenti. Por un lado este personaje es un dios hostil y por el otro es eminentemente protector. Los textos nos mencionan que el difunto ha de ser defendido por el propio dios solar Ra, para que Jenti no le cause ningún mal. Sin embargo, en otras fuentes está relacionado con la tierra, es el vigilante de todo lo que ocurre en ella, y tiene asignada la protección de la tumba del monarca. Su poder queda plasmado en la mitología, cuando se compara el dominio del rey sobre los vientos, en paralelo con la fuerza de la mano de Jenti. Poniéndolo en relación con Jnum se le identifica con poderes creadores y en relación con Osiris, se le asignan funciones funerarias. El carnero simbolizó en Egipto la fecundidad, desde un punto de vista eminentemente sexual, por ello los dioses con este aspecto, y esta es su iconografía, suelen detentar naturaleza creadora. Forma pareja con Osiris y se relaciona con Jnum. Otro dios que responde al nombre de Jenti, es una divinidad con cabeza de cocodrilo que es una forma de Osiris sumergido en las aguas. Su principal centro de culto fue Letópolis.

Jentiamentiu

o Khentamenti o Jentamentin o Khentamentyu o Jentamentiu o Jontamenti o Khentiamentiu. Es un dios egipcio muy antiguo localizado en el área de Abidos, donde en tiempos de Pepi II ya tenía encomendado un templo. Es la deidad de las necrópolis y de los muertos. Más tarde se integra dentro de la personalidad de Osiris (en el Imperio Medio), que pronto le eclipsa. Se encuentra presente en las tríadas del rey Micerino, personificando el nomo del que es originario. Lleva el título de "El que está a la Cabeza de los Occidentales" es decir de los difuntos, ya que su función funeraria es innegable. Este dios, era el encargado de facilitar el camino hacia el mundo del Más Allá. A principios del Imperio Medio, Jentiamentiu pasa de ser un dios a convertirse en un epíteto de Osiris. El chacal, siempre estuvo identificado en Egipto con las necrópolis y los difuntos. Este animal habitaba en las proximidades de estas zonas, interpretándose que era la figura del dios que iba en busca de los cuerpos para conducirlos al Más Allá. Relacionado por tanto con Anubis. Es el esposo de Nejbet. En su iconografía tiene el aspecto de un hombre con cabeza de chacal o de un chacal tumbado. Se le dio culto en Abidos.

Jentienirty

En la mitología del antiguo Egipto, es una forma local de Horus, "el que gobierna sin los Dos Ojos" es decir, cuando gobierna en el cielo durante la luna nueva o los eclipses. Por otro lado, este aspecto de Horus guardaría relación con el mito donde se narran las luchas entre Horus y Seth y donde al primero se le arrebatan los ojos (o uno sólo dependiendo de la versión) en el transcurso de la contienda. Los acontecimientos ocurrieron del modo siguiente: Seth arrancó los ojos a Horus en el combate y el dios Thot, mediante sus técnicas curativas se los restituyó. Es un dios que tiene un aspecto dual y un doble nombre: Jentiirty y Jentienirty, es decir Horus que en el primer caso tiene los dos ojos y que en el segundo los habría perdido en las luchas con su tío Seth (Ver, Jentiirty). Relacionado con el sol, representa su aspecto nocturno y en este matiz puede aparecer bajo la forma de una mangosta que lucha contra las dañinas serpientes, sus eternas enemigas, encontrándose inmunizada contra el veneno del ofidio. Jentienirty es la forma que tuvieron los teólogos para explicar las fases cíclicas del sol y de la luna, personificadas en Jentiirty y Jentienirty. Ambos, se encuentran mencionados en los Textos de las Pirámides, de la Dinastía V. Es un dios del ámbito solar y enemigo de los adversarios de Osiris. Jentienirti era también patrono de los músicos, ya que, al menos los arpistas, eran a menudo ciegos. A causa de sus problemas oculares, devino en una deidad que protegía y cuidaba de las enfermedades oftálmicas. Se relaciona con todas las formas de Horus, pero especialmente Jentiirty. En algunos textos es hijo de Horus, junto a Hornedyitef, en otros es hijo de Nut. Es el gemelo de Harendotes, según el capítulo 17 del Libro de los Muertos. Con frecuencia aparece acompañado de Isis, Hathor y Uadyet. Posee una iconografía muy variable; tiene aspecto de un hombre con cabeza de halcón. También de halcón, mangosta, carnero, cocodrilo o león. Su principal centro de culto fue Letópolis.

Jentiiabet

Iabet (los egipcios personificaron los puntos cardinales del horizonte en diosas que se diferencian por el tocado que llevan sobre la cabeza, de este modo, Iabet es la representante ….).

Jentiirty

Su nombre egipcio era Hor(me)jenty-Irty. Es un dios solar egipcio que forma parte del mito osiríaco como defensor de la divinidad del Más Allá para fusionar ambas creencias. Tiene un aspecto dual y un doble nombre: Jentiirty y Jentienirty, es decir Horus, que en el primer caso tiene los dos ojos y que en el segundo los había perdido en las luchas con su tío Seth. Ambas formas de la deidad, se encuentran mencionadas en los Textos de las Pirámides de la Dinastía V. En el conflicto entre Horus y Seth, se relata como Horus pierde un ojo (o los dos, dependiendo de la versión). Este ha de recuperarlo con la ayuda del dios Thot, que gracias a sus artes curativas le coloca como tales, el sol y la luna. Bajo el aspecto de (Me)Jentienirty es "Aquel cuyo Rostro ya no tiene Ojos" o "El que Gobierna sin los Dos Ojos", es decir los ojos que le han sido arrancados por Seth. En algunos textos se interpreta mitológicamente como los ojos cerrados del dios. Por ello, está relacionado en Letópolis con la cura de las enfermedades de los ojos. (Ver, Jentienirty). En contrapartida, esta forma de Horus es "El que Gobierna con los Dos Ojos". Este dios participaba en la ceremonia de Apertura de Ojos y Boca y su clero contribuía para que este rito se llevara a cabo de la forma preescrita. Bajo la forma de un icneumón, lucha contra las serpientes (imagen de Apofis), sus eternas enemigas, encontrándose inmunizado contra su veneno. Con este aspecto, los teólogos quisieron explicar las fases cíclicas del sol y la luna que figuran como los dioses Jentienirty y Jentiirty. En su forma de carnero es por tanto, como todos los carneros en Egipto, una deidad creadora. Es una forma de Haroeris, el antiguo dios de Letópolis, que se asimila a Horus en dicha ciudad. En Epoca Tardía (Me)Jentiirty toma por esposa a Sejmet que se representa bajo el aspecto de un loto. Hor-Jentiirti está identificado con Atum, Shu y con el sol diurno. Su iconografía es la de un halcón con forma momiforme, león (en Epoca Tardía), o icneumón. Puede también representarse bajo el aspecto de un cocodrilo o un carnero. Originario de Letópolis. Fue venerado principalmente en el Nomo XI del Bajo Egipto.

Jentijati

Su nombre egipcio es Hor-Jentijati. Lleva el título de "El Primero y Soberano de Jenti" en clara alusión al lugar donde era originario, situándolo sobre el resto de los dioses de su nomo. El empleo de la imagen del cocodrilo nace para justificar sus rápidos movimientos en el agua del río. Jentijati lleva el epíteto de "El que Preside su Vientre" o "El que está echado sobre su Vientre", es decir, el cocodrilo. Por ello se relaciona igualmente con Sobek. El es el "Señor de Athribis" y el "Señor de Kenuer". Al contrario de algunas formas de Horus, creadas más tarde para identificar o subrayar algún aspecto del mismo, Jentijati, en Athribis, sustituye a una divinidad más antigua que lleva el título de "El Toro Negro" y que formaba pareja con la vaca Juyt. Cuando Horus comienza a ser fusionado al "Toro Negro", Juyt comienza a ser asimilada a Hathor. Es una forma local de Jentiirti y tiene como hijo a Maanitef. Su iconografía es la de un halcón u hombre con cabeza de halcón o de cocodrilo. Sobre la cabeza lleva cuernos horizontales retorcidos, triple corona y dos plumas. Además de en Athribis, también fue venerado en Letópolis.

Jentil

Los jentillak, gentiles o paganos, son unos personajes de la mitología vasca que parecen representar al propio pueblo vasco pre-cristiano, montañés por excelencia. Como los Gigantes de la mitología griega, disponen de una fuerza sobrehumana y tienen la mala costumbre de lanzar grandes rocas sobre sus enemigos. Una leyenda narra el final de los jentiles, acontecido cuando éstos divisaron una extraña luz en el cielo. No sabían qué podría significar y fueron a buscar al más anciano y sabio entre ellos. Cuando los cansados ojos de éste consiguieron divisar el fenómeno dijo: "esa luz anuncia la llegada de Kixmi (Cristo), es el fin de nuestra raza". Y dicho esto, todos los jentiles corrieron a una sima a esconderse bajo tierra. Otra versión narra que uno de ellos se salvó convirtiéndose al cristianismo: este es el Olentzero que, a guisa de Santa Claus (Papá Noel), trae regalos a los niños vascos por Navidad.

Jentilak

En la mitología vasca, los jentilak "gigantes", eran un pueblo legendario de la Edad de Piedra que vivía en las tierras altas y que no conocía el hierro. Muchas leyendas dicen que eran muy grandes y muy fuertes, pero que fueron desplazados por los ferrones, o herreros, hasta su total desaparición. Eran paganos, pero uno de ellos, Olentzero, supo de la llegada de Jesucristo y fue a dar la buena nueva a todos los habitantes de Euskadi; pues con este nacimiento todos los seres mitológicos desaparecerían para siempre. Olentzero, después de encerrar a los demas gentiles en una cueva, marchó a dar la noticia. Despues de eso la tradición cristiana lo ha convertido en carbonero y trae carbón a los niños malos por Navidad y regalos a los buenos en el País Vasco, Navarra y los territorios vascofranceses. Todos estos seres mitológicos son la base de muchos topónimos, como Jentilbaratza. Es de destacar que figuras similares pueden encontrarse en las mitologías de todo el área cantábrica y en Galicia, donde también se habla de mouros, mouras, bueyes que guardan las cuevas y xentis (gentiles). Asímismo destaca la figura de una misteriosa Raiña Lupa o Reina Loba, que aparece como el ama de las tierras donde se instala el sepulcro del Apostol Santiago, lo cual nos reconduce a la idea de la diosa como encarnación del territorio. Rastros del mismo sistema de creencias se pueden rastrear por todo el área mediterránea y atlántica europea, lo cual podría apuntar a un origen neolítico de tales creencias, anterior incluso a la llegada de los indoeuropeos, como indican las semejanzas entre las versiones vascas y las de zonas.

Jentiseh

Jentisehneter (es una forma local del dios egipcio Anubis, un título que lleva relacionado con la momificación. Por ello, Jentisehneter lleva el epíteto de "El que Preside en el ….).

Jentisehneter

o Jentiseh. Es una forma local del dios egipcio Anubis, un título que lleva relacionado con la momificación. Por ello, Jentisehneter lleva el epíteto de "El que Preside en el Pabellón del Dios" "El que está sobre los Secretos de Momificación". Estas denominaciones, no dejan lugar a dudas, se trata de una divinidad encargada de guardar y custodiar todos aquellos papiros o instrumental sagrado que se utilizaba en la momificación y en la ceremonia de "Apertura de Ojos y Boca", objetos que mitológicamente se guardarían en el interior del arcón donde se encuentra postrado. Un ejemplo de esta imagen divina lo encontramos entre los objetos del tesoro de Tutanjamón. Su iconografía es la de un chacal negro sentado sobre un arcón que simboliza la tienda de momificación. No tuvo un santuario propio, pero fue venerado en las necrópolis.

Jentkaus

Khentkawes.

Jenty-iautef

Divinidad egipcia asimilada a Ptah.

Jenty-Jety

Divinidad egipcia cuyo lugar principal de culto está cerca del Sinaí, concretamente en Athribis. Aquí lo encontramos en representaciones antropomorfas, con cabeza de halcón y tocado por un disco solar y dos plumas de avestruz.

Jenty-medefet

Divinidad egipcia asimilada a Ptah.

Jenty-tenenet

Divinidad egipcia asimilada a Ptah.

Jeoud

Jehud (hijo de Saturno y la ninfa Anobreth, según Porfirio. "Reinando, dice, Saturno en Fenicia tuvo un hijo de la ninfa Anobreth, al cual llamó Jehud, que en su lengua ….).

Jeperjeperure Ay

(siglo XIV a.C.). Faraón del Imperio Nuevo y de la Dinastía XVIII (1.552-1.305), que reinó entre 1.337-1.333. Ay, de origen desconocido, aunque proveniente del área de Akhmim, y que como nombre de coronación tomó el de Kheper-kheperure, fue sin embargo de famila real (¿hermano de Tiyi, la esposa de Amenofis III?), según se puede deducir del cargo que ocupó en Akhetatón (Tell el-Amarna) reservado a los familiares de la realeza (Jefe de los carros de guerra) y también del título de "Padre del dios" que ostentaba por doquier. Su esposa fue una mujer llamada Tiy (o Teje), que había educado a la Gran esposa real Nefertiti, creída por algunos egiptólogos hija de Ay. Caído en desgracia en el año 9 de Akhenatón, su valía personal le hizo ocupar, sin embargo más tarde, importantes cargos, además de los citados anteriormente, durante el reinado del jovencísimo faraón Tutankhamón, entre ellos los de Director de la fiesta de los Nueve y Escriba personal del rey. Su prestigio aumentó al tomar parte en la restauración de la antigua religión de Amón, promovida por el nuevo rey. Como visir, aunque este cargo no está documentado, y pariente real de mayor edad controló los asuntos de Estado durante el corto reinado de Tutankhamón, a quien sucedió como rey, a pesar de ser ya de avanzada edad (entre 60 y 70 años). En la tumba de Tutankhamón en el Valle de los Reyes, Ay es representado dirigiendo los ritos funerarios, una responsabilidad que normalmente recaía en el hijo del difunto y heredero. Se ignora con exactitud qué papel desempefió en el asunto relacionado con la petición por parte de la viuda de Tutankhamón, llamada Anjesenamón, con anterioridad Ankhesenpaatón, de matrimonio con el heredero del rey hitita Suppiluliuma I, Zannanazyash, que fue asesinado durante el viaje a Egipto. Tal vez Ay tomase parte en este turbio asunto. Sea como fuere, Ay fue quien contrajo matrimonio con la reina viuda (según algunos egiptólogos, su propia nieta, lo que le valió su consolidación en el trono, en el que se mantuvo cuatro años, a pesar de la oposición de Horemheb, por entonces importante militar. Ay elevó a Nakhtmin, hijo del influyente noble Sennedjem, a la categoría de Virrey de Kush, lo que provocó grandes tensiones, que incluso originaron enfrentamientos violentos, resueltos por Horemheb, que deseaba el poder. Ay murió sin descendencia y por lo tanto no es seguro que Mutnedjemet, esposa de su sucesor, el citado Horemheb, fuera hija suya. El reinado del anciano Ay, que transcurrió en medio de la corrupción y la anarquía, fue considerado posteriormente como ilegítimo e incluso se intentó borrar su memoria. Su reinado no puede ser considerado más que como una especie de interregno que dio tiempo a Horemheb a preparar su propia candidatura al trono, al no tener aquel hijos varones y sí una avanzada edad. Superación definitiva del período de Amarna. Primeros y vistoriosos combates contra los hititas, con el fin de asegurar los últimos bastiones egipcios en Palestina.Originalmente pretendió ser enterrado en Ajetatón y comenzó allí las obras de construcción de una tumba que quedó onconclusa, y que contiene la única versión conocida del gran himno a Atón. Después utilizó una tumba (WV 23), que fue originalmente concebida para Tutankhamón, cerca de la de Amenofis III. Asimismo, edificó un templo funerario al nordeste de Medinet Habu, con un palacio, que fue continuado luego por su sucesor Horemheb. En su tumba es mostrado en compañía de su primera esposa, Tiy II. No hay indicios de Anjesenamón. Karnak y Luxor conocieron también sus actividades constructivas, muchas de ellas continuación de las que se habían emprendido en tiempos de Tutankhamón, caso de la Mansión Nebkheperure. Al norte de Akhmim edificó un templo rupestre.

Jeperkare Sesostris I

o Senusret I o Sesostris I o Senwosret I (siglo XX a.C.). Faraón (1.974-1.928) del Imperio Medio y de la Dinastía XII (1.991-1.786). Hijo y sucesor de Sehetepibre Amenemes I, que le había asociado al trono durante su reinado. Permaneció en tal situación cerca de diez años hasta la muerte de su padre, hecho ocurrido durante una conjura palaciega en Ittauy (El-Lisht). Sesostris I, al tener conocimiento del asesinato de Amenemes I, tuvo que regresar rápidamente a Egipto desde Libia, en donde se hallaba luchando, a fin de controlar la situación y hacerse cargo del gobierno. Sesostris I, llamado Kheperkare como nombre de coronamiento, contó con la ayuda de visires (Antefoker, Mentuhotep, Sesostris ) y nomarcas (Sarenput I, Djehutynakht, Ameny) gracias a los cuales Egipto conoció una fuerte administración centralizada y una floreciente economía. Ello permitió al rey llevar a cabo una vasta política de construcciones por todo el país, dedicando estatuas y monumentos a sus antepasados y restaurando no pocos templos, entre ellos el de Heliópolis, lugar de culto al dios Re. En Karnak erigió una magnífica Capilla blanca o Kiosco, que servía de estación para el dios y sus sacerdotes en la procesión alrededor del templo, y que se ha conservado en muy buen estado. También construyó la que pudo ser la primera "ciudad nueva" de la historia, Itj-Tawy. En Nubia, logró alcanzar la 3ª catarata, con lo que recuperó el control de las minas de oro de la region, en el desierto arábigo. Hizo reforzar la defensa de Nubia mediante la construcción de una fortaleza en Buhen, en la 2ª catarata. En política exterior, una de sus principales preocupaciones fue la inestabilidad del desierto líbico, a causa de las tribus nómadas de chemehu y tehenu. Logró la semisedentarización de estas tribus, en torno a los oasis líbicos, asegurándose el control de los mismos mediante guarniciones militares permanentes. Con Palestina y Siria entabló relaciones tranquilas, aunque se conoce alguna que otra campaña militar, como la llevada a cabo por el general Nesu-Montu, lo que le permitió continuar con la explotación de canteras (Uadi Hammamat, Uadi el-Hudi) y minas, especialmente la de turquesas de Sera el-Khadim (Sinaí) y los contactos comerciales y pacíficos con Punt, Biblos, Ugarit y el mundo egeo. Diferentes textos literarios, con claro contenido histórico, permiten conocer no pocos detalles del largo reinado de Sesostris I, considerado por la posteridad como un gran gobernante e incluso como divinidad, entre ellos, la Enseñanza de Amenemhat I, redactada por el escriba Khety y luego copiada muchas veces, y sobre todo la Historia de Sinuhé, en la que se narran los hechos de tal personaje, que quizás pudo haber conocido a los culpables de la muerte de Amenemes I. Sesostris I, que celebró una Fiesta Sed, se hizo construir una pirámide en El-Lisht (106 m de lado por 61 de altura), rodeada de mastabas y pequeñas pirámides para familiares y personajes ilustres. De Sesostris I nos ha llegado una variada iconografía presente en sus magníficas estatuas, algunas de talla colosal. Su esposa principal fue Neferu y su hijo heredero Amenemhat II a quien asoció al trono poco antes de morir.

Jepermaatre Rameses X

(siglo XII a.C.). Faraón (1.109-1.099) del Imperio Nuevo y de la Dinastía XX (1.186-1.069). Sucesor de Rameses IX, creído su hijo, que lo tuvo de su esposa Baketurel, si bien algunos egiptólogos lo hacen hijo de Rameses VI. Rameses X, llamado Amonherkhepesef y con el nombre de coronamiento de Khepermaatre Setepenre, tuvo un corto reinado, evaluado entre cuatro y nueve años. Durante su breve gobierno, que coincidió con una gran escasez de alimentos en todo el país y una fortísima sequía en la Baja Nubia, aparte de una grave crisis de valores (proseguían los robos y las injusticias), se atestigua por última vez el dominio egipcio sobre Nubia (inscripción del templo de Aniba). La tumba KV 18 del Valle de los Reyes, no explorada con detaIle, algunos epígrafes y una estela de Karnak (usurpada), son algunos de los poquísimos restos histórico-arqueológicos de este monarca, de quien no se ha hallado su momia. Su esposa fue, al parecer, la reina Tyti, de prestigiosos títulos, que le dio por hijo a su sucesor Rameses XI.

Jepesh

Khopesh (espada o sable de hoja curva, en forma de "u" o de hoz, dependiendo del periodo, con el filo en su parte convexa, utilizada en el Oriente Próximo y en la zona de ….).

Jepresh

Kepresh (nombre de la tiara azul faraónica, símbolo del poder militar del faraón).

Jepri

Término que significa "aquel que viene a la existencia". Nombre dado a la divinidad solar que renace continuamente a la nueva vida. Dios egipcio del eterno devenir. En el reinado de Dyoser y con la eclosión del nuevo dios Re, la suprema divinidad solar que preside su sistema cosmogónico, se divide en tres aspectos o personas, sin perder por ello su identidad: Jepri (simbolizado por el escarabeo), que pasa a ser el sol de la mañana; Re, que se convierte en el sol de mediodía, en su plenitud, y Atum, la vieja y originaria divinidad heliopolitana, que queda ahora como el sol del atardecer. Jepri era la representación de Re como sol naciente. La divinidad, toma la forma de escarabajo en paralelo con el escarabajo pelotero. Este animal pone los huevos en una bola de estiércol que empuja, naciendo las larvas más tarde y aparentemente de forma espontánea. Estas, se alimentan de la sustancia orgánica del interior de la pelota. Los teólogos interpretaron que era el mismo acontecimiento que le ocurría al Sol cada mañana, en el momento de su nacimiento. De este modo, el escarabajo que empuja la bola de estiércol, se entendió como el escarabajo que empuja el disco solar hacia el nuevo día, para renacer completamente rejuvenecido. Jepri fue considerado como demiurgo, dándose a sí mismo la existencia y llegó a ser dios primordial de Heliópolis. En su aspecto funerario, Jepri es también un dios que renace y por lo tanto una deidad presente sobre los muros de las tumbas, en analogía con el renacimiento del difunto en el Más Allá. Se le figuraba como un escarabajo o como un hombre llevando un escarabajo sobre la cabeza, o como hombre con la testa en forma de un escarabajo alado.

Jeque

Sheik (llámanse así en el Oriente a los jefes de las comunidades religiosas y seculares y a los doctores distinguidos. Los mahometanos dan este nombre a ….).

Jer-ahau

Kher-en-Ahau (este término todavía único, encontrado en el papiro Abbott, V, 3, debe aplicarse a la gran estructura subterránea, tumba colectiva, donde Ramsés II había ….).

Jera

Ninfa, que en Homero es una nereida y en Virgilio una oréada o ninfa de la montaña del Ida.

Jerablús

Karkemish (antiquísima e importante ciudad de los imperios mitannio e hitita, ahora en la frontera entre Turquía y Siria, en territorio de Turquía. Es la bíblica Jerablús).

Jerabrica

o Gerabrica o Hierabrica. Localidad prehispana de origen celta. Hoy, entre Lisboa y Santarem, Portugal.

Jerarquía

Término que deriva del griego hieros (sagrado) más arjein (gobernar). Así se denomina la soberanía ejercida por los más altos dignatarios sacerdotales en las antiguas culturas.

Jeremías

Libro de. Libro de la Biblia en el que se recoge la actuación del segundo de los grandes profetas, Jeremías, que comenzó a actuar en tiempo de Josías de Judá (626 a.C.). En su primera época, reprocha a Israel su infidelidad y amenaza con castigos divinos, presagiando la invasión de los enemigos del norte: es lo que queda reflejado en los seis primeros capítulos del libro. Tras una época de silencio, vuelve a actuar en la época de Joaquín (609-598), combatiendo el exceso de confianza en el Templo, los cultos paganos y otros abusos cultuales; su vida corre serio peligro (véase capítulos 7-20, etc.). Queda todavía constancia en el libro de dos nuevos períodos de actividad, uno en tiempo de Sedecías (597-586), y otro en Egipto, adonde le llevan a la fuerza las gentes de Judá ante la llegada de Nabucodonosor. El proceso de redacción del libro fue complicado, ya que incluye oráculos, confesiones, etc. dictadas por el profeta a su discípulo Baruc (el llamado "rollo de Baruc"), dichos y oráculos procedentes de las distintas fases de la actividad de Jeremías, narraciones sobre él, probablemente redactadas por sus discípulos, y elementos mucho más tardíos añadidos a lo largo de los siglos siguientes. La forma definitiva del libro no sería anterior al siglo III a.C. La obra tiene secciones poéticas, así como reflejos de situaciones dramáticas realmente vividas por el profeta, de una gran belleza. Jeremías enraíza en las grandes líneas del profetismo antiguo, destacando la importancia de la fidelidad a la Alianza del pueblo con Dios, relacionando con ella la ruina total de Judá, inevitable, y llamando al pueblo a la conversión con un mensaje de esperanza.

Jeremías

o Ieremías o Hieremías (650-580 a.C.). Profeta hebreo. Fue hijo de Jilquiyá, de familia sacerdotal, y nació en Anatot, pequeña aldea cercana a Jerusalén. En tiempos del rey Josías fue llamado al profetismo, actuando durante 40 años casi exclusivamente en Jerusalén, en donde vaticinó calamidades de todo tipo, motivadas por los pecados de Judá. El país vivía entonces en un contexto político complejo, pues se hallaba en la órbita política de Asiria y de Egipto (reinados de Joaquím, Joaquín, Sedecías). Políticamente, y a pesar de que Jeremías había sufrido prisión, intentó inclinar al rey Sedecías (Sidquiyyá) hacia los babilonios, en contra de la política filoegipcia que seguían los cortesanos. Esta política fue la causa del sitio y conquista de Jerusalén en el año 586 por las tropas babilonias de Nabucodonosor II, quien ordenó la deportación del rey, autoridades, artesanos y gran parte del pueblo. Jeremías fue dejado en libertad a pesar de ofrecérsele una vida regalada en Babilonia; prefirió quedarse con su amigo Godolías, instalado éste en Jerusalén por los babilonios como gobernador. Sin embargo, el asesinato de este príncipe, motivó la huida de Jeremías junto con los asesinos a Egipto, país en donde predijo la suerte de los refugiados y la del propio Egipto. Se ignoran sus últimos años, aunque una tradición tardía señala que fue lapidado en Tafnes, a orillas del delta del Nilo. Los escritos atribuidos al profeta son: el Libro de Jeremías, en realidad un conjunto de oráculos y noticias histórico-biográficas, las Lamentaciones, composición que llora la muerte del rey Josías, y la Epístola de Jeremías, breve texto unido al último libro de Baruc. También se le atribuyen, junto con su amigo Baruc, algunos escritos apócrifos.

Jeriaha

Nombre egipcio antiguo de Babylon.

Jericó

Llamada también "ciudad de las palmeras". Antiquísima ciudad de Palestina, en Cisjordania, a 23 km de Jerusalén, situada en el valle del Jordán, a 8 km del río, a 10 km al norte del Mar Muerto. Situada 250 m bajo el nivel del mar, es la ciudad más baja del mundo. Sus orígenes se remontan al X milenio a.C., en una época en que ni el Nilo, ni la zona del Tigris-Éufrates habían sido alcanzados por la civilización. Se cree que es una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo y la ciudad con las murallas más antiguas conocidas. Se pensaba que también tenía la torre de piedra más antigua, pero las excavaciones en Tell Qaramel en Siria han descubierto torres de piedra que son aún más antiguas. Los arqueólogos han desenterrado los restos de más de 20 asentamientos sucesivos en Jericó, el primero de los cuales se remonta a 9.000 a.C., casi al comienzo de la época del Holoceno de la historia de la Tierra. Los numerosos manantiales en y alrededor de la ciudad han atraído la ocupación humana durante miles de años. Las primeras excavaciones del sitio fueron realizadas en 1.868. Posteriormente entre 1.907 y 1.909, 1.911, y entre 1.930 y 1.936. Más tarde y con técnicas más modernas entre 1.952 y 1.958. De nuevo se realizaron excavaciones en 1.997-2.000, en 2.009, y desde 2.015. También hubo trece temporadas en 20 años (1.997-2.017), con algunos descubrimientos importantes, como la Torre A 1 de la Edad del Bronce Media en el sur de la Ciudad Inferior y el Palacio G en los flancos orientales de la colina, con vistas a Ain es-Sultan, del Bronce Temprano III. De la Edad de Piedra, el asentamiento más antiguo se ubicó en el actual Tell es-Sultan, a un par de kilómetros de la ciudad actual. Jericó es el sitio típico para los períodos Neolítico A (PPNA) y Neolítico B (PPNB) pre-Cerámico. La construcción epipaleolítica en el sitio parece ser anterior a la invención de la agricultura, con la construcción de estructuras de la cultura natufiana comenzando antes del 9.000 a.C., al comienzo de la época del Holoceno en la historia geológica. Ein es-Sultan en lo que se convertiría Jericó fue un lugar de acampada popular para los grupos de cazadores y recolectores natufianos, quienes dejaron una serie de herramientas de microlitos en forma de media luna. Alrededor del año 9.600 a.C, las sequías y el frío habían llegado a su fin, lo que hizo posible que los grupos natufianos extendieran la duración de su estadia, lo que finalmente llevó a la ocupación durante todo el año y al asentamiento permanente. En la Edad de Bronce, una sucesión de asentamientos siguió desde 4.500 a.C. en adelante. En el IIIA de Bronce Temprano (ca.2.700-2.500/2.450 a.C.; es-Sultan IIIC1), el asentamiento alcanzó su mayor extensión alrededor de 2.600 a.C.. Durante el Bronce Temprano IIIB (ca.2.500 / 2.450-2.350; es-Sultan IIIC2) hubo un Palacio G y las murallas de la ciudad. Jericó fue ocupado continuamente en la Edad del Bronce Medio; fue destruido en la Edad del Bronce Final, después de lo cual ya no servía como centro urbano. La ciudad estaba rodeada por extensas murallas defensivas reforzadas con torres rectangulares, y poseía un extenso cementerio con tumbas verticales y cámaras subterráneas de enterramiento; las elaboradas ofrendas funerarias en algunos de estos pueden reflejar el surgimiento de los reyes locales. Durante la Edad del Bronce Medio, Jericó fue una ciudad pequeña y prominente de la región de Canaán, que alcanzó su mayor extensión en la Edad del Bronce en el período de 1.700 a 1.550 a.C.. Hubo evidencia de un pequeño asentamiento en la Edad del Bronce Final (ca.1.400 a.C.) en el sitio, pero la erosión y la destrucción de las excavaciones anteriores han borrado partes significativas de esta capa. Durante la Edad de Hierro, Tell es-Sultan permaneció desocupado desde finales del siglo XV hasta el siglo XV-IX a.C., cuando la ciudad fue reconstruida. De esta nueva ciudad no queda mucho más que una casa de cuatro habitaciones en la ladera oriental. En el siglo VII a.C., Jericó se había convertido en una ciudad extensa, pero este asentamiento fue destruido en la conquista babilónica de Judá a fines del siglo VI a.C.. Después, todo lo que se reconstruyó en el período persa como parte de la restauración después del cautiverio de Babilonia, dejó muy pocos restos. El tell fue abandonado como un lugar de asentamiento no mucho después de este período. De los períodos persa a helenístico, hay poco en términos de ocupación atestiguada en toda la región. Jericó pasó de ser un centro administrativo de la provincia de Judá bajo el dominio persa, a servir como la propiedad privada de Alejandro Magno entre el 336 y el 323 a.C. después de su conquista de la región. A mediados del siglo II a.C., Jericó estaba bajo el dominio helenístico del Imperio seléucida, cuando los generales sirios construyeron una serie de fortalezas para reforzar las defensas del área alrededor de Jericó contra la revuelta de los macabeos. Una de estas fortalezas, construida en la entrada de Wadi Qelt, más tarde fue fortificada por Herodes el Grande, quien la llamó Kypros en honor a su madre. Después del abandono de la ubicación de Tell es-Sultan, el nuevo Jericó del período helenístico tardío o hasmoneano y romano temprano o herodiano, se estableció como una ciudad jardín en las cercanías de la finca real en Tulul Abu el-'Alayiq y se expandió enormemente gracias a la explotación intensiva de los manantiales de la zona. El nuevo sitio consistía en un grupo de montículos bajos en ambos bancos de Wadi Qelt. Los hasmonianos eran una dinastía que descendía de un grupo sacerdotal (kohanim) de la tribu de Leví, que gobernó Judea tras el éxito de la revuelta macabea hasta que la influencia romana sobre la region llevó a Herodes a reclamar el trono hasmoneano. Las tumbas excavadas en la roca de un cementerio de la era herodiana y hasmoneana se encuentran en la parte más baja de los acantilados entre Nuseib al-Aweishireh y Jabal Quruntul en Jericó y se usaron entre el 100 a.C. y 68. Herodes tuvo que volver a arrendar la propiedad real de Cleopatra en Jericó, después de que Marco Antonio se la hubo entregado. Tras su suicidio en 30 a.C., Octavio asumió el control del Imperio romano y otorgó a Herodes el dominio absoluto sobre Jericó, como parte del nuevo dominio herodiano. Herodes supervisó la construcción de un hipódromo- teatro (Tell es-Samrat) para entretener a sus huéspedes y nuevos acueductos para irrigar el área debajo de los acantilados y abastecer sus palacios de invierno construidos en el sitio de Tulul Abu el-'Alayiq. En 2.008, se publicó un volumen ilustrado del tercer palacio de Herodes en Jericó. El dramático asesinato de Aristóbulo III en una piscina en los palacios de invierno cerca de Jericó, como lo describió el historiador judío Flavio Josefo, tuvo lugar durante un banquete organizado por la suegra de Herodes. Después de la construcción de los palacios, la ciudad había funcionado no solo como un centro agrícola y como una encrucijada, sino tambien como un centro invernal para la aristocracia de Jerusalén. Los evangelios cristianos afirman que Jesús de Nazaret pasó por Jericó, donde curó a mendigos ciegos e inspiró a un recaudador de impuestos local llamado Zaqueo para que se arrepintiera de sus prácticas deshonestas. El camino entre Jerusalén y Jericó es el escenario de la parábola del buen samaritano. Después de la caída de Jerusalén bajo los ejércitos de Vespasiano en la Gran Revuelta de Judea en 70, Jericó declinó rápidamente, y en 100 era solo una pequeña ciudad de guarnición romana. Un fuerte fue construido allí en 130 y jugó un papel en sofocar la revuelta de Bar Kochba en 133. La situación de Jericó en el período bizantino se conoce por un peregrino cristiano en 333. Poco después, se abandonó el área urbanizada de la ciudad y se construyó un Jericó bizantino, Ericha, a 1.600 m al este, en el que se centra la ciudad moderna. El cristianismo se apoderó de la ciudad durante la era bizantina y el área estaba muy poblada. Se construyeron varios monasterios e iglesias, incluyendo San Jorge de Koziba en 340 y una iglesia abovedada dedicada a San Eliseo. Al menos dos sinagogas también fueron construidas en el siglo VI. La sinagoga de Jericó como palacio de invierno de la dinastía de los macabeos data de 70-50 a.C.. Una sinagoga que data de finales del siglo VI o principios del siglo VII fue descubierta en Jericó en 1.936, y recibió el nombre de Sinagoga Shalom Al Israel, o "paz con Israel", en honor al lema central hebreo en su piso de mosaico. La sinagoga de Na'aran , otra construcción de la era bizantina, fue descubierta en las afueras del norte de Jericó en 1.918. Aunque se sabe menos de ella que de Shalom Al Israel, tiene un mosaico más grande y está en una condición similar. Hoy, Tell es-Sultan, Gobernación de Jericó, Autoridad Nacional Palestina.

Jerjes de Armenia

(siglo III a.C.). Rey de Armenia Sofene, con sede en Arsamosata, reino que comprendía básicamente el país de Kharpurt (Hanzith o Anzitene ). Polibio cuenta que en 212 a.C., Antíoco de Siria estaba preparado para acosar Arsamosata, pero Jerjes se le sometió y consiguió la alianza del rey seléucida, que le dio a su hermana Antiochis en matrimonio. Este Antíoco era muy probablemente Antíoco III el Grande. La princesa Antiochis asesinó muy poco después a su marido y entregó el reino a Antíoco. Se conservan algunas monedas de Jerjes.

Jerjes I

(siglo V a.C.). Faraón persa, del Período Persa, de la Primera Dominación Persa y de la Dinastía XXVII (525-404), que reinó entre 486-465. Quinto rey de Persia e hijo de Darío I y Atosa. Su padre lo eligió para que le sucediera, en perjuicio de su hermano Artabazo, y le legó su proyecto de someter a las ciudades griegas independientes después de la Revuelta Jonia. Al comienzo de su reinado tuvo que sofocar una rebelión en Egipto, así como las revueltas que siguieron en Babilonia (482), en donde había sido virrey. Tardó dos años en sofocar la revuelta de Egipto, donde instaló como sátrapa a su hermano Aquemenes. Abandonó los títulos de rey de Egipto y de Babilonia, renunciando a la ficción de la unión personal de ambos estados con el Imperio Persa. Su política se caracterizó por su intransigencia política y religiosa. Heródoto es nuestra autoridad más importante para la gran expedición contra Grecia, para la que Jerjes hizo grandes preparativos. Consiguió el apoyo de Cartago y de varias ciudades de la Grecia continental. Reunió a un vasto ejército de un millón de hombres a partir de contingentes muy variados y dirigió la expedición en persona. Llevó a cabo dos grandes proezas tecnológicas: construyó un gran puente de barcazas a través del Helesponto y excavó un canal para los barcos a través de la garganta de la península del Atos en la Calcídica. Alcanzó Sardes en el otoño del 481 e inició la expedición en la primavera del 480, haciendo que marchara por territorios bajo su control hasta llegar a Tesalia. Consiguió una gran ventaja en las Termópilas, en donde aniquiló a trescientos griegos al mando del rey espartano Leónidas I, y también en Artemision, en donde puso en fuga a una flota griega combinada. Después avanzó a través de Grecia central, dejó el Ática asolada y saqueó Atenas, que había sido evacuada de todos sus ciudadanos salvo unos pocos que insistieron en quedarse. Tomó Tebas y Platea. A finales de septiembre, influido por un engañoso mensaje de Temístocles, Jerjes envió a la flota persa al estrecho entre Salamina y el continente griego con la intención de sacar de allí a la flota griega, que representaba un obstáculo real para posteriores avances; su marina fue sonoramente derrotada (480). Tras este revés, Jerjes regresó a Asia, y su pariente y general Mardonio continuó la guerra hasta que los persas se vieron obligados a retirarse por las victorias griegas de Platea y Mícala en el 479. Como consecuencia, Jerjes perdió el control sobre muchas ciudades de la costa de Asia Menor. La guerra contra los griegos debió de suponer solo una pequeña molestia al poderoso imperio. No se menciona en ningún documento persa, y el poder y la reputación de Jerjes en Persia no se vieron afectados por ella. Las rebeliones de Babilonia, dirigidas por un tal Belshimanni, las reprimió duramente, destruyendo el templo Esagila de Marduk y demoliendo la ziqurratu o torre escalonada, así como fundiendo la estatua de oro macizo del dios en lingotes. Construyó con gran magnificencia en Persépolis, donde inició la edificación de la famosa Sala de las Cien Columnas, y Ecbatana, y encargó una serie de relieves en Persépolis, en los que se mostraba la extensión y estructura de su imperio, pues contenían imágenes de los diversos tipos étnicos del reino. El resto de su reinado es bastante oscuro. Su intrigante esposa, Amestris, que persiguió a no pocos nobles, fue la causa de que Jerjes I muriera asesinado participando en tal crimen el favorito Artabano, el eunuco Aspamitre, y Megabizos, hijo de Zopiros, yerno del rey. Jerjes I, tras ser enterrado en una tumba rupestre, excavada en Naksh-i-Rustam, fue sucedido en el trono por su hijo Darío, que ocupó el trono sólo durante 45 días, siendo también eliminado por Artabano, deseoso de ocupar el trono. Le sucedió su hijo más joven Artajerjes I Longimano. Ver, Reyes aqueménidas.

Jerjes II

(siglo V a.C.). Faraón persa, del Período Persa, de la Primera Dominación Persa y de la Dinastía XXVII (525-404). Hijo y sucesor de Artajerjes I Longimano y de su esposa principal, Damaspia. Rey de Persia en el 424. Reconocido rey en Susa, fue asesinado a los 45 días de su reinado por su hermanastro Sogdiano en el transcurso de un festín. En tal acto criminal participaron el eunuco Farnakyas y otros personajes, entre ellos Menostanes. El poder pasó a manos del asesino Sogdiano. Finalmente, el trono fue conquistado por otro hijo bastardo de Artajerjes, Darío II Notos. Ver, Reyes aqueménidas.

Jeróbates

Nombre del río Sangario (Asia Menor).

Jeroboam I

(siglo X a.C.). Hijo de Nebat y de Seruah, y primer rey (931-910) del Reino del Norte o Israel. Fue coetáneo de Roboam, Abiyyah y Asá de Judá. Por su capacidad manual (era de origen proletario) pronto fue nombrado por Salomón inspector de las obras que se efectuaban en Jerusalén. Se ignora cómo pudo hacerse luego jefe de las tribus del norte y sublevarse contra Salomón, cuya política respecto a las tribus septentrionales era de desprecio. Cierto día, Jeroboam fue abordado por el profeta Ajías el silonita, que, tras quitarle el manto nuevo que llevaba y rasgarlo en doce jirones, declaró que Dios le haría rey de diez de las doce tribus de Israel. Jeroboam tomó parte en una conspiración contra el linaje de Salomón y tuvo que huir a Egipto, donde fue recibido por el faraón Sheshonq I, enemigo de Salomón. Una vez muerto Salomón, Jeroboam regresó justo a tiempo de asistir al momento en que los israelitas interrogaban a Roboam sobre el trato que tenía intención de darles. La dureza y la insensibilidad de sus respuestas dieron lugar a una revuelta y al nombramiento de Jeroboam como rey sobre todo el territorio israelita, estableciendo su capital en Tirsah, a excepción de las tierras de Judá y Benjamín, que permanecieron del lado de Roboam. Aunque Israel era el mayor y el más fértil de los dos reinos, la ciudad santa de Jerusalén quedaba fuera de su territorio. Por esta razón, Jeroboam creó dos nuevos centros cultuales en Betel y Dan, dos localidades situadas en los extremos sur y norte del país respectivamente: un acto que guardaba cierto paralelismo con la recaída en el culto al becerro de oro que tanto indignó a Moisés en el desierto del Sinaí. Los más celosos guardianes del judaísmo nunca perdonaron a Jeroboam y a sus sucesores la creación de estos dos competidores de Jerusalén y la división del reino de David y Salomón. La historia de los reinos de Israel y de Judá fue narrada por cronistas partidarios de Judá, que atribuyeron todos los problemas de Israel al carácter pecaminoso de sus monarcas, empezando por el propio Jeroboam. Éste se vio obligado a mantener luchas contra los reyes de Judá, entre ellos Abiyyah, quienes le arrebataron algunos enclaves. Coincidiendo con esta guerra civil, los egipcios penetraron una vez más en Palestina, tomando numerosas ciudades, tanto de Israel como de Judá, donde saquearon el Templo de Jerusalén. Israel fue un estado dotado de cierta importancia geoestratégica debido a que diversos tramos de la ruta costera que unía Egipto con Siria, prolongándose luego hacia el Éufrates, cruzaban su territorio o pasaban cerca de él. En contraste, Judá era un reino sin salida al mar, ya que su acceso a la costa estaba bloqueado por las ciudades de los filisteos, y que sólo ocasionalrnente podía tener algún peso en las alianzas políticas. Fuera debido a su carácter pecaminoso o a otras causas, lo cierto es que la historia de Israel fue caótica. A diferencia de Roboam, Jeroboam no fundó una dinastía duradera. Su hijo Nadab, que no debe confundirse con Nebat, el padre de Jeroboam I, tan sólo reinó dos años y su linaje se extinguió tras la matanza perpetrada por Baasa (rey ca.900-877), cuyo hijo, así como el resto de su familia, serían a su vez masacrados por Zimri, el cual, tras reinar durante una semana, moriría asesinado por Omrí. Jeroboam II, rey de Israel hacia el 786-746, era un biznieto de Jehú y no guarda parentesco alguno con Jeroboam I. Ver, Cronología de Israel.

Jeroboam II

(siglo VIII a.C.). Rey (783-743) de Israel. Biznieto de Jehú y sucesor del rey Joás. Sucedió a su padre mientras Amasías reinaba en Judá. Estableció su capital en Samaria. Jeroboam II logró hacer de su país el Estado más poderoso de su área, gracias a las buenas dotes diplomáticas mantenidas con Asiria y a la situación política heredada, dado que su reinado coincidió con una gran decadencia del reino arameo de Damasco y con la debilidad del reino de Judá. Aunque la Biblia no da detalles sobre el reinado de Jeroboam II, se sabe que el sentimiento nacionalista despertado durante su mandato abocó en muchas injusticias, criticadas duramente por los profetas Amós y Oseas. Le sucedió su hijo Zacarías. Ver, Cronología de Israel.

Jeroboán

Jeroboam.

Jeroglíficos

Primeros signos o caracteres de los que se sirvieron en otro tiempo los egipcios para expresar sus pensamiento sin el auxilio de la palabra. Las maderas, las piedras, las plantas, los animales, los artefactos, las partes del cuerpo humano, sirvieron para este objeto y de expresiones simples que eran en su origen, se convirtieron en otros tantos enigmas, carácteres sagrados, objetos de culto y, en fin, en preservativos o talismanes. El método jeroglífico fue empleado de dos maneras, o tomando la parte por el todo, o sustituyéndose una cosa que tiene cualidades semejantes, en lugar de otra. El primero formó el jeroglífico curiológico; el segundo el jeroglífico trópico. Por ejemplo: algunas veces se representaba la luna por un semicírculo, y otras veces por un cinocéfalo. La segunda especie produjo el jeroglífico simbólico, que se perfeccionó por sí mismo y se complicó de modo que vino a ser un lenguaje misterioso, cuyo conocimiento estaba reservado exclusivamente a los sacerdotes. Algunos ejemplos darán una idea más exacta de los jeroglíficos en su origen: para representar al sol y sus efectos, pintaban un hombre con rostro de fuego y cuernos, un báculo en la mano derecha, siete círculos en la izquierda y con alas en sus espaldas. El fuego del rostro significaba el calor que vivifica todas las cosas; los cuernos, los rayos; la barba, los elementos; el báculo era el símbolo del poder que tenía sobre todos los cuerpos sublunares; sus muslos eran la tierra cargada de árboles y de mieses; salía el agua de su ombligo; sus rodillas indicaban los montes y las partes escabrosas de la tierra; sus alas, los vientos y la celeridad de su carrera; en fin, los círculos eran símbolos de los planetas. Cuando se quería dar a entender que un juez no debe ser sensible ni al interés ni a la compasión, se figuraba un hombre sin manos y con los ojos bajos. Una serpiente enroscada a modo de círculo era símbolo del universo; y, un pichón negro, el de una joven viuda solitaria que no piensa en casarse. Dos ejércitos formados en batalla se representaban por dos manos, una de las cuales tenía un arco y la otra un escudo. Para demostrar que nada se escapa al Todopoderoso, se prepresentaban ojos y orejas sobre los muros, y principalmente sobre los frontispicios de los templos. Para apartar a los importunos de la casa de un ministro, se pintaba sobre la puerta un viejo con los ojos bajos y un dedo en la boca. Un melocotón cargado de frutos denotaba un hombre que sus viajes le han mejorado. Egipto se hallaba simbolizado ya por un cocodrilo, ya por un incensario encendido y con un corazón encima. En el vestíbulo de un templo de Minerva en Sais, se veían las figuras de un viejo, un halcón, un pescado y un caballo marino, todo lo cual expresaba esta sentencia moral: "Vosotros, todos los que entrais en el mundo y los que salis de él, sabed que los dioses aborrecen la imprudencia". Estos jeroglíficos servían principalmente para indicar el nacimiento y ocaso del Sol, las fases de la Luna, las observaciones astronómicas, las predicciones y el engrosamiento del Nilo. Se hallaban con mucha frecuencia en los calendarios egipcios. Resumiendo, )o( Se dice de la escritura en que no se usan signos fonéticos, sino figuras o símbolos. )o( Cada una de las figuras usadas en esta escritura. )o( Es el más antiguo sistema de escritura ideado por los egipcios en el Período Predinástico. )o( Sus signos son pictogramas. En su origen era un sistema meramente ideográfico, pero pronto evolucionó hasta convertirse en un sistema mixto fonético-ideográfico. No obstante, mantuvo siempre inalterable su caracter pictográfico hasta el final de su evolución, en el siglo IV de nuestra era. Parece que esta forma de escritura se utilizaba ya desde antes del tercer milenio a.C., pero los más antiguos documentos en los que figuran inscripciones jeroglíficas datan de esta fecha. A lo largo de los siglos se mantuvo como sistema sin experimentar transformaciones significativas hasta aproximadamente el año 390 después de Cristo, cuando Egipto se encontraba bajo la dominación romana. Pero si no se dieron cambios en el sistema jeroglífico a lo largo de un período tan largo, sí se inventaron y se incorporaron nuevos símbolos para satisfacer las cada vez mayores necesidades de expresión y especialización de la lengua, con lo que el número de caracteres pasó de alrededor de setecientos hasta cerca de unos cinco mil. Ya su etimología relaciona de hecho la escritura egipcia con lo divino, pues el término jeroglífico, del griego hieros (sagrado) y gluphein o glifein (grabar), significa "talla sagrada". Según los antiguos egipcios, la escritura era una creación y un regalo de los dioses, y sería el mismo dios Thot, su creador, el que se la hubiera donado después a los hombres. La escritura jeroglífica se relacionó siempre con lo trascendente, con el mundo de los dioses y de la vida tras la muerte y parece que, en un principio, se reservó para propósitos tales como las inscripciones de los templos o de las tumbas. Estas inscripciones presentan el rasgo común de estar realizadas con gran cuidado y con evidente preocupación estética, ya se encuentren grabadas sobre piedra o pintadas. Sin embargo, con el tiempo, su uso acabó extendiéndose también a disciplinas que nada tenían que ver con la religión, como la contabilidad o la literatura. Así, uno de los monumentos literarios más conocidos de la cultura egipcia es el Libro de los muertos, escrito en caracteres jeroglíficos bajo la Dinastía XIX, es decir, en el siglo XIII a.C... El sistema jeroglífico presenta, con respecto a la escritura de la antigua Mesopotamia, la novedad de ser algo más que un sistema de signos mnemotécnicos, o simples recordatorios: la egipcia es, desde su origen, una verdadera escritura, pues representa la totalidad de la lengua hablada con una perfección que va acrecentándose con el tiempo. Es además capaz de transcribir toda clase de términos y de servir a los fines de divulgación de conocimientos tan dispares como la agricultura, la medicina, la educación, las oraciones, el derecho, la literatura, etc.. Esta versatilidad es posible gracias al hecho de que el sistema de la escritura jeroglífica consta de tres tipos de signos: )o( Los pictogramas o ideogramas: Signos que representan cosas o seres del mundo material, o bien combinaciones de signos capaces de remitir a este tipo de realidades. )o( Los fonogramas: Signos que a veces coinciden con los de los pictogramas, pero que representan sonidos. Este tipo de signos resultan útiles cuando el referente que se pretende representar no puede describirse mediante un ideograma, como ocurre, por ejemplo, con los nombres propios. )o( Los determinativos: Signos que permiten saber a qué categoría de cosas y seres se refieren tanto los pictogramas como los ideogramas. )o( En general, los nombres de los dioses y faraones se encuentran encerrados en una línea, presentándose así en forma de "cartucho". La mayoría de las líneas se lee de derecha a izquierda, pero a veces puede cambiar el sentido de la lectura. De hecho existe también un sistema de lectura de la escritura egipcia, el bustrofedon, en el que el sentido en que están escritas las líneas va alternando de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. El sistema de la escritura jeroglífica permaneció sin descifrar durante muchos ss., hasta que el egiptólogo francés Champollion consiguió desentrañar su misterio gracias al descubrimiento de la piedra de Rosetta, encontrada en 1799 y hoy conservada en el Museo Británico de Londres. En este fragmento de basalto negro figura un mismo texto en tres alfabetos diferentes: el jeroglífico, el demótico y el griego. Gracias a su conocimiento de las otras dos lenguas, Champollion comenzó su trabajo comparando los caracteres que transcribían los pocos nombres propios que figuraban en el texto, y así, sirviéndose luego de estos pocos caracteres cuyo significado aproximado ya conocía, consiguió descifrar el resto de los fonogramas e ideogramas, así como confirmar su hipótesis de que el sistema de escritura egipcia era una combinación de caracteres fonográficos e ideográficos. El descubrimiento de Champollion supuso el principio del conocimiento de la cultura egipcia, que hasta entonces había constituido un misterio. Ver, Simbología egipcia.

Jerónimo

(san) (347-420). Padre de la Iglesia, escritor de lengua latina, y santo. Nació en Estridón (Dalmacia), hacia el año 347 y murió en Belén. Estudió en Roma con el gramático Elio Donato. Después de su bautismo y tras una breve estancia en Aquileia, vivió en Oriente donde aprendió la lengua griega y pasó tres años de vida eremítica en el desierto sirio. En el 382 se trasladó a Roma, ejerció como secretario del papa Dámaso y orientó hacia el ideal ascético a varios nobles romanos. Fundó, cerca de Belén, un monasterio, en el cual vivió hasta su muerte, dedicado a la filología y a la exégesis de las Sagradas Escrituras. En su amplia producción destaca la traducción latina del Antiguo Testamento hecha directamente del hebreo y no de la versión griega como se venía haciendo hasta entonces. Esa traducción fue aceptada por la Iglesia y es conocida con el nombre de Vulgata. En sus obras originales de carácter dogmático o polémico, Jerónimo propugnó un ideal de severa ascesis, despreciando el matrimonio y la vida mundana, en favor de la virginidad y de la vida monástica. Encierra especial interés su Epistolario, que junto con el de Cicerón, es uno de los más importantes de la literatura latina. Jerónimo escribió también una obra titulada De viris illustribus, que es una colección de 133 biografías de escritores cristianos desde San Pedro hasta el autor. Fiesta el 30 de Setiembre.

Jerónimo

(siglo III a.C.). Filósofo e historiador de la literatura originario de Rodas. Pasó la mayor parte de su vida en Atenas; su mecenas fue Antígono II Gonatas. Comenzó como peripatético, pero posteriormente fundó una escuela ecléctica propia. Conservamos los títulos de algunas de sus obras: Los poetas, Hechos históricos memorables, Hechos memorables misceláneos, Isócrates, Correspondencia, Simposio, La bebida alcohólica, La suspensión del juicio, y algunas obras sobre ética. Solo han llegado hasta nosotros algunos fragmentos de su obra.

Jerónimo

(ss. IV-III a.C.). Soldado e historiador de Cardia, en el Quersoneso Tracio. Era seguidor de Eumenes de Cardia y le sirvió como enviado, cuando este fue asediado en Nora en el 319. Antígono I el Cíclope, que era quien asediaba a Eumenes, cobró simpatía por Jerónimo y, tras la muerte de Eumenes en Gabiene, Antígono se convirtió en su patrón; lo nombró supervisor de los yacimientos de asfalto en el mar Muerto, mientras él estaba en Siria en el 312-311. Jerónimo combatió en la batalla de Ipso en el 301, en donde murió Antígono, y Demetrio I lo nombró su harmosta en Beocia, el año 293. Finalizó su larga vida en la corte de Antígono II Gonatas de Macedonia. Murió en el 260 a la edad de ciento cuatro años. Escribió una historia excelentemente documentada y precisa del período que vivió, desde la muerte de Alejandro en el 323 hasta el 272 (La historia de los sucesores); de ella nos han llegado algunos fragmentos, y Diodoro Sículo hizo un compendio. La única objeción que se puede poner es su fuerte prejuicio contra Atenas. La obra de Jerónimo de Cardia fue empleada como fuente por Arriano, Diodoro Sículo, Justino y Plutarco.

Jerónimo

(siglo III a.C.). Rey de Siracusa (215-214), hijo de Gelón y nieto de Hierón II, a quien sucedió. Cuando heredó el poder tenía quince años, por lo que fácilmente se dejó influir por sus tutores, al tiempo que daba muestras de un carácter arrogante y despótico en exceso. Abandonando la política de amistad con Roma seguida por su abuelo, Jerónimo fue convencido para aliarse con Aníbal, cuyas victorias en Italia hacían presumir su triunfo en la guerra, bajo promesa de entregarle el dominio sobre toda Sicilia. Pero antes de iniciar abiertamente las hostilidades contra Roma, Jerónimo murió víctima de una conspiración (214). Ver, Hierón II, Adranodorus.

Jerosolimitano

)o()o( Natural de Jerusalén. )o()o( Perteneciente o relativo a esta ciudad.

Jeruef

(siglo XIV a.C.). Mayordomo de la reina Tiy, esposa de Amenhotep III.

Jerusalén

o Hierosolyma (hebreo, Yrushalayim; árabe, al-Quds). Actual capital de Israel. Está situada sobre una estribación montañosa a 768 m de altitud. Al oeste queda el valle de Hinnom y al este el de Kidron o Josafat. Se encuentra a unos 24 km de la extremidad septentrional del Mar Muerto. Su historia ha sido muy agitada. Es una de las ciudades más antiguas del mundo y se considera sagrada a las tres principales religiones abrahámicas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. Durante su larga historia, Jerusalén ha sido destruida al menos dos veces, asediada 23 veces, capturada y recapturada 44 veces, y atacada 52 veces. Jerusalén ha sido ocupada por diversos pueblos a lo largo del tiempo, entre ellos los cananeos, los jebuseos, los hebreos, los romanos, los persas, o los turcos así como muchos otros. Se sabe que fue fundada por los amoritas en la época del Bronce antiguo. Su primera mención aparece en antiquísimos textos egipcios, así como en las célebres cartas de El Amarna. Jerusalén ha tenido diversos nombres, siendo el primero el de Uru-shalim "Ciudad de la Paz", al que le siguió el de Jebus, tras el asentamiento en ella de los jebuseos. La Biblia le da una y otra vez el nombre de "Ciudad de David". Las diferentes excavaciones que se han efectuado en ella han arrojado antiguos materiales de origen cananeo, egipcio, chipriota y egeo. Se ha argumentado que fue feudo hitita hasta la época de David, quien llegaría a conquistarla hacia el año 1.000 a.C. fijando allí su residencia y trasladando a la ciudad el Arca de la Alianza. Este rey la embelleció con diferentes construcciones, protegiéndola con murallas. En el sagrado lugar de Sión, donde Abraham había erigido un templo, David hizo levantar otro. Tiempo después, su hijo Salomón haría construir, sobre el mismo emplazamiento, su famoso Templo, fortificándolo y aislándolo del resto de la ciudad. Los sucesivos reyes siguieron embelleciéndola. A Ezequías, Manasés y Josías, Jerusalén debió notables construcciones. El año 586 a.C, sin embargo, significó una dura prueba para la ciudad, pues los babilonios, al mando de Nabucodonosor II, la destruyeron. No se recuperaría hasta pasado más de siglo y medio. Alejandro Magno respetó sus venerables piedras y Herodes, tiempo después, reconstruyó sus murallas y el Templo. Tito, el romano, la destruiría parcialmente en el año 70, pero sería reconstruida por Adriano, llamándola Aelia Capitolina. Su carácter sagrado ha definido desde siempre la singularidad de Jerusalén. En ella Cristo sufrió su pasión y muerte, y en ella resucitó. Durante la época bizantina, se erigieron infinidad de iglesias y conventos. Es el caso del templo del Santo Sepulcro, convertido hoy en una suma de capillas e iglesias de diferentes ritos y credos. Ya en época árabe, Qubbet es Sakhra levantó la llamada Cúpula de la Roca y los Fatimidas, en el siglo XIII, construyeron la grandiosa mezquita de Al Aqsa. Actualmente es la ciudad santa de las tres grandes religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islamismo. Ver, Aelia Capitolina.

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