Primeros signos o caracteres de los que se sirvieron en otro tiempo los egipcios para expresar sus pensamiento sin el auxilio de la palabra. Las maderas, las piedras, las plantas, los animales, los artefactos, las partes del cuerpo humano, sirvieron para este objeto y de expresiones simples que eran en su origen, se convirtieron en otros tantos enigmas, carácteres sagrados, objetos de culto y, en fin, en preservativos o talismanes. El método jeroglífico fue empleado de dos maneras, o tomando la parte por el todo, o sustituyéndose una cosa que tiene cualidades semejantes, en lugar de otra. El primero formó el jeroglífico curiológico; el segundo el jeroglífico trópico. Por ejemplo: algunas veces se representaba la luna por un semicírculo, y otras veces por un cinocéfalo. La segunda especie produjo el jeroglífico simbólico, que se perfeccionó por sí mismo y se complicó de modo que vino a ser un lenguaje misterioso, cuyo conocimiento estaba reservado exclusivamente a los sacerdotes. Algunos ejemplos darán una idea más exacta de los jeroglíficos en su origen: para representar al sol y sus efectos, pintaban un hombre con rostro de fuego y cuernos, un báculo en la mano derecha, siete círculos en la izquierda y con alas en sus espaldas. El fuego del rostro significaba el calor que vivifica todas las cosas; los cuernos, los rayos; la barba, los elementos; el báculo era el símbolo del poder que tenía sobre todos los cuerpos sublunares; sus muslos eran la tierra cargada de árboles y de mieses; salía el agua de su ombligo; sus rodillas indicaban los montes y las partes escabrosas de la tierra; sus alas, los vientos y la celeridad de su carrera; en fin, los círculos eran símbolos de los planetas. Cuando se quería dar a entender que un juez no debe ser sensible ni al interés ni a la compasión, se figuraba un hombre sin manos y con los ojos bajos. Una serpiente enroscada a modo de círculo era símbolo del universo; y, un pichón negro, el de una joven viuda solitaria que no piensa en casarse. Dos ejércitos formados en batalla se representaban por dos manos, una de las cuales tenía un arco y la otra un escudo. Para demostrar que nada se escapa al Todopoderoso, se prepresentaban ojos y orejas sobre los muros, y principalmente sobre los frontispicios de los templos. Para apartar a los importunos de la casa de un ministro, se pintaba sobre la puerta un viejo con los ojos bajos y un dedo en la boca. Un melocotón cargado de frutos denotaba un hombre que sus viajes le han mejorado. Egipto se hallaba simbolizado ya por un cocodrilo, ya por un incensario encendido y con un corazón encima. En el vestíbulo de un templo de Minerva en Sais, se veían las figuras de un viejo, un halcón, un pescado y un caballo marino, todo lo cual expresaba esta sentencia moral: "Vosotros, todos los que entrais en el mundo y los que salis de él, sabed que los dioses aborrecen la imprudencia". Estos jeroglíficos servían principalmente para indicar el nacimiento y ocaso del Sol, las fases de la Luna, las observaciones astronómicas, las predicciones y el engrosamiento del Nilo. Se hallaban con mucha frecuencia en los calendarios egipcios. Resumiendo,
)o( Se dice de la escritura en que no se usan signos fonéticos, sino figuras o símbolos.
)o( Cada una de las figuras usadas en esta escritura.
)o( Es el más antiguo sistema de escritura ideado por los egipcios en el Período Predinástico. )o(
Sus signos son pictogramas. En su origen era un sistema meramente ideográfico, pero pronto evolucionó hasta convertirse en un sistema mixto fonético-ideográfico. No obstante, mantuvo siempre inalterable su caracter pictográfico hasta el final de su evolución, en el siglo IV de nuestra era. Parece que esta forma de escritura se utilizaba ya desde antes del tercer milenio a.C., pero los más antiguos documentos en los que figuran inscripciones jeroglíficas datan de esta fecha. A lo largo de los siglos se mantuvo como sistema sin experimentar transformaciones significativas hasta aproximadamente el año 390 después de Cristo, cuando Egipto se encontraba bajo la dominación romana. Pero si no se dieron cambios en el sistema jeroglífico a lo largo de un período tan largo, sí se inventaron y se incorporaron nuevos símbolos para satisfacer las cada vez mayores necesidades de expresión y especialización de la lengua, con lo que el número de caracteres pasó de alrededor de setecientos hasta cerca de unos cinco mil. Ya su etimología relaciona de hecho la escritura egipcia con lo divino, pues el término jeroglífico, del griego hieros (sagrado) y gluphein o glifein (grabar), significa "talla sagrada". Según los antiguos egipcios, la escritura era una creación y un regalo de los dioses, y sería el mismo dios Thot, su creador, el que se la hubiera donado después a los hombres. La escritura jeroglífica se relacionó siempre con lo trascendente, con el mundo de los dioses y de la vida tras la muerte y parece que, en un principio, se reservó para propósitos tales como las inscripciones de los templos o de las tumbas. Estas inscripciones presentan el rasgo común de estar realizadas con gran cuidado y con evidente preocupación estética, ya se encuentren grabadas sobre piedra o pintadas. Sin embargo, con el tiempo, su uso acabó extendiéndose también a disciplinas que nada tenían que ver con la religión, como la contabilidad o la literatura. Así, uno de los monumentos literarios más conocidos de la cultura egipcia es el Libro de los muertos, escrito en caracteres jeroglíficos bajo la Dinastía XIX, es decir, en el siglo XIII a.C... El sistema jeroglífico presenta, con respecto a la escritura de la antigua Mesopotamia, la novedad de ser algo más que un sistema de signos mnemotécnicos, o simples recordatorios: la egipcia es, desde su origen, una verdadera escritura, pues representa la totalidad de la lengua hablada con una perfección que va acrecentándose con el tiempo. Es además capaz de transcribir toda clase de términos y de servir a los fines de divulgación de conocimientos tan dispares como la agricultura, la medicina, la educación, las oraciones, el derecho, la literatura, etc.. Esta versatilidad es posible gracias al hecho de que el sistema de la escritura jeroglífica consta de tres tipos de signos:
)o( Los pictogramas o ideogramas: Signos que representan cosas o seres del mundo material, o bien combinaciones de signos capaces de remitir a este tipo de realidades.
)o( Los fonogramas: Signos que a veces coinciden con los de los pictogramas, pero que representan sonidos. Este tipo de signos resultan útiles cuando el referente que se pretende representar no puede describirse mediante un ideograma, como ocurre, por ejemplo, con los nombres propios.
)o( Los determinativos: Signos que permiten saber a qué categoría de cosas y seres se refieren tanto los pictogramas como los ideogramas. )o(
En general, los nombres de los dioses y faraones se encuentran encerrados en una línea, presentándose así en forma de "cartucho". La mayoría de las líneas se lee de derecha a izquierda, pero a veces puede cambiar el sentido de la lectura. De hecho existe también un sistema de lectura de la escritura egipcia, el bustrofedon, en el que el sentido en que están escritas las líneas va alternando de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. El sistema de la escritura jeroglífica permaneció sin descifrar durante muchos ss., hasta que el egiptólogo francés Champollion consiguió desentrañar su misterio gracias al descubrimiento de la piedra de Rosetta, encontrada en 1799 y hoy conservada en el Museo Británico de Londres. En este fragmento de basalto negro figura un mismo texto en tres alfabetos diferentes: el jeroglífico, el demótico y el griego. Gracias a su conocimiento de las otras dos lenguas, Champollion comenzó su trabajo comparando los caracteres que transcribían los pocos nombres propios que figuraban en el texto, y así, sirviéndose luego de estos pocos caracteres cuyo significado aproximado ya conocía, consiguió descifrar el resto de los fonogramas e ideogramas, así como confirmar su hipótesis de que el sistema de escritura egipcia era una combinación de caracteres fonográficos e ideográficos. El descubrimiento de Champollion supuso el principio del conocimiento de la cultura egipcia, que hasta entonces había constituido un misterio. Ver, Simbología egipcia.