La denominación Próximo Oriente Antiguo incluye dos entidades geográficas distintas: una asiática y otra africana. La primera engloba prácticamente toda Asia Anterior o la que los historiadores suelen entender por tal, es decir, el territorio comprendido entre Irán y el Mediterráneo, de Este a Oeste, y entre el Cáucaso y el Golfo Pérsico, de Norte a Sur. La segunda, más pequeña, corresponde a África nororiental, desde Libia y Egipto por el Norte, hasta Sudán y Etiopía por el Sur. Naturalmente, este amplio espacio afroasiático suele subdividirse en regiones naturales con características geográficas e históricas similares: de una parte, Mesopotamia, Golfo Pérsico, Arabia, Siria-Palestina, Anatolia, Asia Menor; de otra parte, Libia, Egipto, Mar Rojo, Sinaí, desiertos libio, arábigo y sahariano, Nubia. A su vez cada una de estas regiones incluye "espacios" históricos diferenciados por desigual nivel de desarrollo y por su protagonismo en distintos momentos de su común historia. Esta evolución es particularmente clara en Mesopotamia y Egipto, donde los ámbitos regionales desempeñaron un papel importante a lo largo de su historia: Mesopotamia baja o región histórica de Babilonia; Mesopotamia media o región de Asiria, y Mesopotamia alta o sirio-anatólica. Por su parte, Egipto o, mejor dicho, "el país del Nilo" se configuró como estado en un contexto de rivalidad entre las poblaciones del "Delta", también llamado "Bajo Egipto", y las del "Valle" o "Alto Egipto", rivalidad que reemergió periódicamente en su larga evolución. En la tradición historiográfica Mesopotamia y Egipto, con sus analogías y diferencias, constituyen la clave del proceso histórico próximo-oriental desde su inicio, aunque posteriormente otros pueblos y estados del área o ajenos a ella adquirieron también un cierto protagonismo. Pero el consenso es total respecto al "origen de la civilización" en estas dos áreas, en fechas similares (a finales del IV milenio o comienzos del III), dado que al parecer ambas, aun con características geográficas diferentes, encajan en un mismo patrón ecológico. Por otra parte, el elemento humano del mundo asiático y africano antiguos, lo que se denomina genéricamente Próximo Oriente, incluye un mosaico de pueblos y culturas poco común en otras áreas de civilización histórica, si bien es cierto que muchos de éstos, aunque no todos, son asimilables a grupos humanos más amplios definidos en términos étnicos y/o lingüísticos. Todos ellos, no obstante, presentan dificultades de identificación derivadas tanto de un temprano contacto entre sí como de las características comunes a sus peculiares modos de vida. Ver, Oriente Medio. Ver, Cronología del Antiguo Oriente Próximo.