El Reino del Bósforo (438 a.C.-376) fue un antiguo estado de la región del Bósforo Cimerio, localizado al este del Quersoneso Táurico, cuya capital era la ciudad de Panticapea. Durante los siglos VII y VI a.C., los griegos fundaron numerosas colonias a lo largo de la costa del Mar Negro, siendo especialmente intensa la colonización de la península de Crimea. Su población estaba formada por griegos y nativos eslavos denominados Tauris por los primeros, que adoptaron el lenguaje y civilización griega, estando su cultura notablemente influida por el arte escita. Según Diodoro Sículo la región fue controlada desde el 480-438. por una dinastía llamada Arqueanáctidas, probablemente una familia gobernante. En 438, el tirano Espartoco se declaró rey del Bósforo, gobernando desde el 438-431 a.C.. Espartoco y sus descendientes fundaron la dinastía Espartócida establecida hasta el 110 a.C.. Durante el siglo siglo VI a.C. el Bósforo Cimerio fue colonizado por colonos procedentes de Mileto. A Espartoco I, le sucedieron sus dos hijos Seleuco (431-391) y Sátiro I (431-387), que unificaron la región incorporando las ciudades y pueblos griegos, en su mayoría colonias creadas por los milesios. A la muerte de Sátiro I, le sucedió su hijo Leucón I (387-348). A este le sucedieron los nietos de Sátiro, Espartoco II (348-344) y Perisades I (348-310). En el trascurso del siglo III a.C., como consecuencia del ensanchamiento del mundo griego, gracias a las conquistas de Alejandro Magno, las relaciones comerciales entre el Bósforo Cimerio y Atenas decayeron levemente. El reino se volvió hacia nuevas potencias como Delos o Egipto para los intercambios comerciales. Reinó después Sátiro II (310-309), conjuntamente con su hermano Pritanis (310). Eumelo, su hermano, les sucedió (309-304). Tras éste reinó Espartoco III (304-283). A partir de este rey falta información de la sucesión de los soberanos y de la cronología. La única información disponible es sobre el último rey, Perisades V (124-108). Éste, ante la incapacidad de defenderse de las incursiones escitas, pidió ayuda a Mitrídates VI del Ponto, que logró poner término al conflicto y a la muerte de Perisades V recuperó el trono del Bósforo Cimerio, que legó en el año 82 a.C., a su hijo mayor, Macares. En el 66 a.C., durante la gran invasión de Pompeyo, durante la Tercera Guerra Mitridática, el hijo del rey desertó al bando romano. En esta época comenzaron las derrotas sucesivas de Mitridates VI como rey del Ponto hasta su muerte en 63 a.C.. Su otro hijo, Farnaces II (63-47) fue entonces coronado por los habitantes del Ponto, rey del Ponto y rey del Bósforo Cimerio. Contó con el apoyo de los romanos, pero los traicionó. Roma envió un ejército liderado por Julio César, que le batió en Zela en 47 a.C.. El Reino del Bósforo mantuvo su autonomía interna, pero la influencia romana se ejerció de diversas maneras según las regiones. El yerno de Farnaces II, Asandro (47-17), tomó el poder, pero fue destronado por César, que nombró en su lugar a Mitridates II de Pérgamo (47-45). Tras la muerte de César, fue restablecido en el trono por Augusto. Éste se vio obligado a pactar con Dínamis, hija de Asandro, y reina del Bósforo, que en teoría era vasalla de Roma, pero que organizó un ejército sármata para derrocar y matar al hombre que Augusto le había ofrecido como marido. Por lo que Agripa instauró a Polemón I del Ponto en año 15 a.C., y a partir de entonces el reino fue tributario de Roma. La nueva dinastía permaneció en el poder hasta mediados del siglo IV. Su hijo Tiberio Julio Aspurgo (o Aspurgo), 14-38) le sucedió. Buscó nuevos aliados y se fijó en Tracia, donde se casó con Gepaepyris, la hija del rey odrisio Cotis VIII (12-19) y nieta, por parte de su madre, Antonia Trifaina, de Polemón I. En 14, firmó un primer tratado de amistad con el emperador romano Tiberio (14-37), después un segundo tratado al poco tiempo. Estos tratados comprometían a los reyes del Bósforo a reconocer como sus soberanos a los emperadores romanos. Sus dos hijos, Claudio Mitrídates III y Julio Cotis I le sucedieron. La Classis póntica, una escuadra romana de 40 naves, patrullaba esta región del mar Negro, en la época del emperador romano Nerón, para proteger el comercio de los ataques de los piratas. Nerón anexionó el Reino del Bósforo definitivamente al imperio Romano en el año 64. En la ciudad de Quersoneso las tropas romanas estuvieron establecidas desde el siglo I al III; en Olbia Póntica, en los siglos II y III. El período de tiempo comprendido entre el siglo I a.C. y el siglo IV, ya no puede denominare greco-escita, puesto que ni los escitas ni los griegos tuvieron parte notable en las vicisitudes históricas. Los reyes pertenecientes a esta dinastía, prolongaron la cultura póntica utilizando sus nombres y calendario en el Bósforo, según las inscripciones de las monedas de aquella época. Durante el dominio romano el reino se extendió por las costas del Mar Negro, mediante una guerra continua contra los bárbaros, apoyados por Roma. El primero en tomar el poder fue Mitrídates III. Calígula quiso reunificar el reino del Ponto y el reino del Bósforo bajo la tutela del rey del Ponto Polemón II. En el 45 Cotis I Tiberio Julio, fue proclamado rey del Bósforo. Su hijo Rescuporis I Tiberio Julio, le sucedió, siendo a su vez sucedido por su hijo Sauromates I, Tiberio Julio (93-123/124. El periodo posterior, hasta el final del reino, es bastante impreciso. Sauromates fue el nombre de varios reyes del Bósforo, la mayoría sólo son conocidos a través de sus monedas. Los especialistas intentan definir la cronología de los reyes siguientes, lo cual es muy aproximativo y muy discutible y, además, parece que hubo una conjunción de reinos. Cotis II, hijo de Sauromates I subió al trono (123/124-132), después su hijo Roemetalces I. Después reinó Eupator, hijo de Roemetalces I, y le sucedió Sauromates II. Heredó el trono su hijo Rescuporis II. Tras éste, reinó Cotis III, pero tuvo un reinado muy corto y compartió la corona con su hermano Sauromates III. Rescuporis III, hijo de Cotis III fue el siguiente rey (233-235/240), y también reinó conjuntamente con su tío Inintimaio, hermano de Cotis III. El siguiente fue Rescuporis IV Tiberio Julio (240-262 ó 240-253), que era hijo de Rescuporis III. Rescuporis IV tuvo un hijo, Tiranes, que subió al trono. Al final de su reinado tuvo que hacer frente a un pretendiente a la corona, su hermano Sauromates IV, y reinaron conjuntamente. Tiranes tuvo un hijo, Totorses, que fue el siguiente rey. Los godos hicieron acto de presencia en el año 255. Procedentes del Mar Báltico llegaron al mar Negro hacia el 200. Los godos habían saqueado Olbia y Tanais al principio e invadieron el Reino y se hicieron con el control de su flota y atacaron el norte de Anatolia. Pero al entrar en estrecho contacto con el Reino del Bósforo se apaciguaron y se dejaron convertir en vecinos y clientes. Bajo el dominio de los godos, que paulatinamente fueron formando un estado "ostrogodo" en la Táurica y en la estepa póntica, el Reino del Bósforo consiguió otro siglo de existencia. Oliotes, hijo de Totorses le sucedió. Le siguieron los reyes, Sauromates V y Radamsades, que podrían no haber sido de la dinastía legítima de los reyes del Bósforo. Tenían un nombre iranio y utilizaban caracteres sármatas en las inscripciones de las monedas. El trono del Bósforo pudo luego ser quizás ocupado por reyes extranjeros. Después, Rescuporis V, hijo de Oliotes, llegó al poder. En 335, el reino fue conquistado por los ostrogodos y Rescuporis V murió defendiendo su reino que con él se extinguió. En el siglo IV, los hunos fueron el primer grupo nómada de importancia que entró en la zona del Mar Negro en una expedición de saqueo, sin interesarse en absoluto por la colonización o el comercio. Destruyeron para siempre Tanais y Panticapea. El reino sucumbió probablemente en los años 375-376, y su población huyó o fue exterminada, dispersada y absorbida por los hunos. El Reino del Bósforo se mantuvo como centro de poder, riqueza y comercio, en el rincón nororiental del mar Negro, durante no menos de setecientos años. Los intercambios económicos fueron sobre todo con Atenas. La importancia ateniense en el reino del Bósforo se manifestó también a través de los privilegios que le otorgaron los reyes, así como el apoyo de los nobles de Panticapea. El reino prosperó con la exportación de trigo, pescado, miel, esclavos y otras materias principalmente a Atenas, con quien mantuvo estrechas relaciones, y concedió privilegios especiales a las naves atenienses. Hay que señalar que, durante toda la historia griega, un neto contraste separa las inscripciones griegas concernientes a los reyes del Bósforo y los escritos de los oradores de la época: mientras que Esquines habla de "tiranos", las inscripciones se refieren a ellos como "arcontes" o "dinastas" del Bósforo. Hubo dos motivos para ello. El primero fue económico. Incluso los jefes nómadas más belicosos, hasta la llegada de los hunos en el siglo IV, comprendían que era más rentable coexistir pacíficamente con el Reino del Bósforo que conquistarlo y saquearlo. El trigo y el pescado de Crimea, y los esclavos, las pieles y los tejidos chinos del interior iban a los mercados mediterráneos, y a cambio de su cooperación los caciques y sus familias nadaban en oro, plata, telas y armas de Panticapea. El otro motivo fue pragmático. el reino era un estado, pero no un pueblo homogéneo. Los magnates se repartían el control político mediante dinastas en cuyos orígenes había escitas, tracios, sármatas y meotes. Al mismo tiempo, el comercio y la industria estaban en manos de ciudadanos alfabetizados, que eran greco-iranios por la lengua, la indumentaria y la religión, y que tenían una ascendencia tan plural como la familia gobernante. En general, la corte y la clase empresarial se respetaron. En el Reino del Bósforo hubo muchas intrigas pero no quijotismo. Si Mitrídates el Grande o los romanos querían imponerle un protectorado, no había ningún motivo para poner en peligro la integridad de Panticapea por una idea abstracta como la soberanía. El reino adoptaba el color de sus vecinos más poderosos. Primero se helenizó, luego se iranizó y después se romanizó. La mayor parte del patrimonio legado por el Reino del Bósforo se encuentra conservado en el Museo del Hermitage, en San Petersburgo (Rusia). Ver, Gorguipia.