Os damos la bienvenida al Diccionario de Historia Antigua y Mitología más completo de Internet.

Introduce la palabra que quieras consultar, selecciona el tipo de búsqueda (Todos los campos, Palabra o Descripción) y haz clic en "Buscar".

- Cuando realizas una consulta de un término ten en cuenta que el buscador mostrará un listado alfabético de las palabras exactas y también de aquellas palabras que contengan dicho término.

- Una vez hayas realizado una búsqueda, si has navegado por distintas páginas o has entrado a explorar el listado por letras es aconsejable pulsar el recuadro "Anular" antes de realizar una nueva consulta.

Página 1082 - 1322 Palabras 54051 al 54100 de 66095

Palabra   |   Descripción

Retennu

Retenu (denominación de un país (tal vez el Líbano, Mitanni o Palestina) en los textos egipcios).

Retenor

Uno de los compañeros de Diómedes transformados en aves, a causa del desprecio que hicieron a Afrodita.

Retenu

o Retennu. Denominación de un país (tal vez el Líbano, Mitanni o Palestina) en los textos egipcios. Podría ser la región situada entre el Delta del Nilo y Litani, el río del Líbano que recorre toda la llanura de la Bekaa y que desemboca en el Mediterráneo, al norte de Tiro. Ver, Mitanni (reino de Oriente Medio, situado en los cursos superiores del Tigris y el Éufrates. La Alta Mesopotamia y Siria, son regiones ocupadas a mediados ….).

Reteo

o Retio. Ciudad de Tróade, en la costa asiática del Helesponto, a unos 8 km al noreste de Troya y al este de la desembocadura del Escamandro. Junto con Troya, Dárdano y Eleunte, formó una antigua confederación. Habitada por colonos de Astipalea, que desde allí colonizaron un lugar junto al río Simois al que llamaron Polio y que posteriormente se llamó Polisma, que fue pronto destruida por no estar fortificada. Es citada por Heródoto, al relatar que el ejército persa bajo el mando de Jerjes. en su marcha a la expedición contra Grecia del año 480 a.C., dejó a la izquierda el territorio de Reteo, Ofrineo y Dárdano. antes de llegar a Abidos. Reteo fue tomada el año 424 a.C. por exiliados de Lesbos y mercenarios del Peloponeso. Posteriormente la devolvieron a cambio de un pago de 2.000 estateros focenses. Según Tito Livio, durante la guerra entre los romanos y Antíoco III, Reteo, al igual que las ciudades de Eleunte y Dárdano enviaron embajadores para poner sus ciudades bajo la protección de Roma. Las ciudades de Reteo y Gergita se unieron en sinecismo con Ilión a consecuencia de la paz de Apamea del año 188 a.C.. Sin embargo la ciudad siguió existiendo puesto que es mencionada por Plinio el Viejo que la ubica en un lugar llamado costas Reteas junto a Dárdano y Arisbe, a una distancia de setenta estadios de Dárdano. Estrabón, por su parte, sitúa la ciudad en una colina cerca de la costa donde se encontraban, según la tradición, la tumba y el santuario de Áyax así como una estatua. Ubica Reteo a sesenta estadios de Sigeo, cerca del río Símois. Se conservan monedas de plata acuñadas por Reteo que se han fechado hacia 350-300 a.C.. Hoy, en Turquía. )o( MITOLOGÍA.- Aquí había sido erigido un sepulcro del héroe homérico Áyax, hijo de Telamón. Estrabón contaba que allí podían verse una especie de capilla y una estatua, que Marco Antonio se llevó a Egipto y Augusto luego restauró. Pausanias refiere que las propias olas, después del naufragio de Odiseo, llevaron al sepulcro en desagravio las armas de Aquileo, y también que, al ser deteriorada la tumba por el mar, fueron descubiertos en ella los gigantescos huesos que eran de esperar en aquel gigante legendario. Según la bien conocida leyenda, al morir Aquileo, sus armas fueron objeto de una querella entre Odiseo y Áyax, más merecedor de ellas por sus proezas, aunque su contrincante, bien por medio de engaños o gracias a su más convincente palabrería, consiguió heredarlas por decisión de los aqueos. Parece que la estatua en cuestión representaba a la Virtud personificada en actitud de duelo, con los cabellos rapados y las vestiduras manchadas o rotas.

Rethra

Rhetra (ordenamiento constitucional de Esparta atribuido al mítico legislador Licurgo, a quien le habría sido inspirada por el santuario de Apolo en Delfos).

Retia

o Raetia o Recia o Rhaetia. Provincia romana situada entre los Alpes al sur, el Rhin al oeste, el Danubio (Tirol) al norte y al este por la de Noricum. Su territorio coincidía con el de la actual Suiza (grisones), Baviera y Tirol. Junto con Nórico, proporcionaba un importante tampón septentrional para Italia. Ocupada por los celtas antes de serlo por los romanos. Los camunos y los venonres fueron derrotados por P. Silio Nerva (16 a.C.), y Druso y Tiberio (15 a.C.) derrotaron a los recios y vindélicos. En un primer momento estuvo bajo la autoridad del gobernador de Galia, pero posteriormente Recia tuvo su propio gobernador establecido en Augusta Vindelicorum y al mando de una fuerza auxiliar. Con la creciente importancia militar de la región durante las Guerras marcománicas de Marco Aurelio, un legado imperial que comandaba la Legión III Itálica gobernó la provincia. Durante el reinado de Galieno, Retia volvió a quedar bajo control de gobernadores de rango ecuestre y la reorganización adrninistrativa de Diocleciano dividió la provincia en dos, Retia Prima (sur) y Retia Secunda (norte), aunque el mando militar permaneció unificado bajo un dux Raetiarum. Las tribus germánicas llevaron a cabo una presión cada vez mayor y parte del territorio se abandonó a los alamanes después del año 389. Desde en torno al año 450 la mayor parte de la llanura estaba ocupada por tribus germánicas y hacia el año 482 Roma mantenía solamente las regiones alpinas. Los principales centros eran Tridentum (hoy, Trento), Curia (hoy, Chur), Augusta Vindelicorum (hoy, Augsburg) y Regina Castra (Ratisbona, campamento de la Legio Italica). Habitantes réticos. Ver, Limes Germanicus.

Retianos

Tribu gala cuyo hogar original eran los Alpes Poenninae. Fueron derrotados junto con otros pueblos por Julio César en el 58 a.C., cuando trataron de internarse en la Galia, para aliviarse de la presión migratoria que sobre ellos ejercían los germanos.

Retiaria

Ratiaria ("los pontones". Puerto secundario de Mesia, en el Danubio, situado a la salida de las Puertas de Hierro, es decir, en un punto de transbordo. Punto de llegada de ….).

Retiario

o Reciario (Retiarius). Gladiador que combate armado de una red y un tridente o un puñal, con la cara al descubierto, descalzo, sin portar casco, ni escudo, ni grebas. Llevaba una túnica y un cinturón de cuero. Llevaba también manica (protección del brazo de la espada). Su rival ordinario era el secutor y raramente el mirmillón. Ver, Gladiadores.

Rética

Varietal cultivada en los alrededores de Verona y que producía un vino muy apreciado por Augusto y por Tiberio. Su nombre indica que era originaria de la Retia, en los Alpes Réticos, al norte de la Galia Cisalpina. Ver, Vino.

Rético

Perteneciente o relativo a Retia.

Rético

Lengua de origen latino hablada en lo que fue la antigua Retia. Ver, Réticos (pueblo o un conjunto de tribus que aparece en el Neolítico en Europa central).

Réticos

o Rhetes o Rhaeti o Raeti o Rheti o Rhaetii o Retios o Retis. Pueblo o un conjunto de tribus que aparece en el Neolítico en Europa central. Su presencia está certificada principalmente en los Alpes Centrales; su territorio se extendió aproximadamente a las actuales regiones de Grisones, en Suiza, Tirol del sur y este de Austria, así como a los valles alpinos de Trentino, Dolomitas y Friuli (principalmente Val Camonica), al norte de Italia. Los estudios arqueológicos sugieren que se establecieron en esta región alrededor del año 500 a.C.. Se desconoce las etimología del nombre raeti. El mismo dio origen al nombre de la provincia romana Raetia. Su etnogénesis y su origen étnico se discuten un poco: con toda probabilidad su idioma y cultura puede haberse derivado por lo menos en parte, de los etruscos, sin ser descendientes directos. Sin embargo, es probable que podamos partir del postulado de origen no celta y, de manera más general, no indoeuropea. Otro obstáculo es la homogeneidad étnica de los raeti. De hecho, una de las preguntas que surge es si eran un pueblo único, o un grupo de tribus indígenas que vivían en el mismo territorio, cuyas culturas, fenotipos y dialectos eran muy similares. Es cierto, sin embargo, que los raeti pertenecieron a la "civilización de Fritzens-Sanzeno" en la Edad del Hierro, cuya facies arqueológica es inducida por la presencia en el supuesto territorio de Rhetish, pequeños jarrones, en su mayoría decorados y de los cuales las paredes tienen forma de "S" o simplemente son rectas, a diferencia de los pueblos celtas vecinos, los helvéticos y séquanos, cuya facies arqueológica está marcada por los campos de urnas. Además, a pesar de la muy pequeña cantidad de textos de orígenes réticos que nos han llegado, vemos claramente el uso de diferentes alfabetos tomados de tribus, o pueblos exógenos: el alfabeto de Sanzeno, Magré, pero también el alfabeto veneciano. También es notable que todos estos alfabetos se derivan del alfabeto etrusco. Por lo menos, algunas de las tribus raeti, aquellas situadas en el noreste de Italia, probablemente hablaran el rético hasta el siglo III. Otras que habitaban en Suiza, probablemente hablaban idiomas de raíz celta en época del emperador Augusto. Las otras fuentes disponibles, aparte de los pocos textos fragmentarios en el idioma rético, provienen principalmente de los informes de las personalidades literarias romanas. En el siglo II a.C., Catón el Viejo evoca brevemente el vino rético; el historiador griego Polibio también menciona a los raeti a través de la geografía. En 44 a.C., un epitafio romano evoca una victoria sobre los raeti. Finalmente, hacia el final del siglo I a.C., Estrabón habla en sus escritos de invasiones esporádicas en los territorios helvéticos y séquanos. Al mismo tiempo, Plinio hace un breve comentario al ubicar los raeti aproximadamente en las fuentes del Rhin. En el año 15 a.C., en el reinado de Augusto, los romanos simultáneamente subyugaron a los reinos y sus vecinos celtas (vindélicos) en los Alpes orientales. El territorio de los raeti se convirtió en una provincia romana bajo el nombre de Rhetia (Raetia). Las tribus raeti rápidamente se transformaron en sujetos leales del imperio al que contribuyeron con cantidades desproporcionadamente elevadas de reclutas, para los cuerpos auxiliares del ejército Imperial romano. Desde el siglo I, el idioma y el origen étnico de los raeti evolucionó a través de una mezcla y/o fusión de los raeti con poblaciones celtas cercanas. El latín hablado por estas poblaciones evolucionó a lo largo de los siglos para conducir a las llamadas lenguas "retorromances o retorrománicas", que son los dialectos romanche en el cantón suizo de los Grisones, el ladino de los Dolomitas italianos y el friulano, hablado en la provincia italiana de Friuli-Venezia Julia.

Reticulada

Obra. Técnica de construcción realizada con bloques pequeños de piedra cuneiformes alineados para formar una retícula rectangular.

RÉTINO

Ciudad en la costa norte de Creta. Fue fundada en la antigüedad como una ciudad minoica de segundo orden. Es citada por autores como Ptolomeo, Plinio el Viejo, Esteban de Bizancio y Eliano. Fue independiente y autónoma hasta el 310 a.C., en que pasó a depender de Egipto y nuevamente de 277-ca.250. Aliada de nuevo a Egipto ca.250-67. Al igual que otras ciudades de la isla, fue conquistada por los romanos en el 67 a.C.. Cobró mayor importancia en la Edad Media. Hoy, Rétino, capital de la unidad periférica de Rétino, Grecia.

Retio

Reteo (ciudad de Tróade, en la costa asiática del Helesponto, a unos 8 km al noreste de Troya y al este de la desembocadura del Escamandro. Junto con ….).

Retios

Réticos (pueblo o un conjunto de tribus que aparece en el Neolítico en Europa central. Su presencia está certificada principalmente en los Alpes Centrales; su territorio se ….).

Retis

Réticos (pueblo o un conjunto de tribus que aparece en el Neolítico en Europa central. Su presencia está certificada principalmente en los Alpes Centrales; su territorio se ….).

Reto

Promontorio de la Tróade, sobre el Helesponto, Anatolia. Hoy, en Turquía. )o( MITOLOGÍA.- Cerca del mismo están enterrados los restos de Áyax.

Reto

Se llama Reto uno de los Gigantes que tomaron parte en la batalla contra los dioses. Fue muerto por Dioniso.

Reto

Centauro que participó en la lucha entre los lapitas y los centauros cuando la boda de Pirítoo. Virgilio cuenta que fue muerto por Dioniso, tal vez por confundirlo con el gigante homónimo. Apolodoro cita también un centauro llamado Reco.

Reto

Cuando la boda de Perseo y Andrómeda, uno de los compañeros de Fineo, lleva el nombre de Reto. Fue muerto por el héroe.

Reto

Rey del pueblo itálico de los marrubios. Padre de Anquémolo.

Rétor

Rhetor (en griego significa a la vez orador y maestro de retórica. Designaba en Atenas a quienes hablaban en la asamblea y proponían mociones de decretos. La palabra en sí era ….).

Retórica

Arte de la buena expresión y de dar al lenguaje la suficiente eficacia para convencer y deleitar a un auditorio, cuya importancia y difusión en la cultura grecorromana fueron notabilísimas. Fue creada por los sofistas en Atenas en el curso de la segunda mitad del siglo V a.C.. Comprendía tres géneros, el parenético, que se pronunciaba ante la asamblea o el Consejo, el judicial, que se pronunciaba ante los tribunales, y los discursos pronunciados en determinadas ocasiones, como el discurso fúnebre en honor de los caídos en combate. Sus cinco apartados fundamentales eran la invención o búsqueda del material relevante, la disposición u ordenación adecuada del material hallado, la elocución o estilo apropiado para la ocasión, la memoria o pautas para retener el discurso, y la declamación o técnica de hablar en público. Su dominio resultaba esencial para todos aquellos que emprendían la carrera política. Es muy posible que los retóricos tuvieran la misma antigüedad en Roma que los filósofos, pero a partir del siglo I a.C. su importancia fue tan considerable que los jóvenes romanos acudían con asiduidad a escuchar sus lecciones e incluso iban a Grecia a aprender retórica con los más célebres maestros de este arte. A comienzos del Imperio, el estudio de la retórica era el coronamiento normal de una buena educación, siendo una ciencia considerada coma indispensable en un hombre culto. Los retóricos tenían una escuela en las exedras de las foros donde las gentes acudían a escuchar las lecciones que consistían en improvisados discursos.

Retórica griega

La retórica es el estudio de la teoría de la oratoria. El establecimiento de democracias en muchas partes del mundo griego a partir del siglo VI significó que la primera habilidad para actuar que necesitaba un político ansioso de triunfar era el poder de persuadir. Pericles era, según todos los relatos, un impresionante orador. Aunque la oratoria como género literario no echó raíces antes del último cuarto del siglo V a.C., su teoría ya había sido propuesta por los sofistas en las décadas precedentes, y una vez que la oratoria literaria hizo su aparición con un género fundamentalmente ateniense, la retórica derivó de ella como una disciplina ateniense por definición. Escuelas de retórica, como la establecida por Sócrates, proporcionaban una educación que era mucho más útil para las necesidades del momento que cualquier otra ofrecida por las instituciones filosóficas tales como la Academia de Platón. Demóstenes fue su practicante más famoso y Aristóteles su teórico más influyente. Su Retórica se ocupaba de la teoría del debate retórico, su efecto en la audiencia y su estilo y proponía la distinción tripartita entre oratoria judicial, deliberativa y epidíctica. Con la decadencia de la ciudad-estado la oratoria política perdió su objetivo, pero la retórica sobrevivió para convertirse en la seña de la alta educación y el principal vehículo para la difusión universal de la cultura griega. Se desarrollaron teorías y se escribieron manuales, Pero nuestro conocimiento de la retórica en la época helenística deriva de fuentes latinas. Cicerón en De Inventione acepta la división helenística del tema en cinco categorías: contenido, orden, estilo, memoria, actuación. Pese a su grado de artificio esta teoría, sin embargo, estuvo siempre en estrecha relación con la práctica fOurense y los temas políticos de importancia se discutían en las escuelas. La retórica griega disfrutó de una nueva forma de vida en las más pacíficas condiciones del Imperio tardío con los notables logros de Hermógenes de Tarso en el siglo III y de Libanio en el IV. Ver, Aticismo.

Retórica latina

La teoría retórica, basada en modelos griegos, se introdujo en Roma en el último cuarto del siglo II a.C.. El manual más antiguo conservado es la anónima Rhetorica ad Herennium (ca. 85 a.C.), que divide el tema en las cinco categorías helenísticas (contenido, orden, estilo, memoria, actuación), pero sometidas a un análisis latino original. Estrechamente relacionado con esto está el De Inventione de Cicerón, que no es un manual completo, sino que proporciona más testimonios de la deuda de Roma para con y sobre la adaptación de técnicas griegas. Más tarde Cicerón refinó su propia actitud hacia la educación retórica en su De Oratore (55 a.C.), alabando al orador que podía hablar bien sobre cualquier tema, y su Orator (46 a.C.) en el que situaba a Demóstenes, y por extensión a sí mismo, como el orador modelo en contraste con el fanatismo estrecho de miras de los llamados aticistas. Durante el Principado la oratoria trasladó su foco de atención de la política a los tribunales y la práctica de la declamación (declamatio), que siempre había formado parte del entrenamiento retórico, adquirió un nuevo rango como género independiente. Pese a las críticas desde muchos ángulos por su mal gusto (Séneca el Viejo) y artificiosidad (Tácito), la influencia de la declamatio sobre la educación y la literatura fue profunda y duradera. Los estudios retóricos florecieron de todas formas, como queda claro en la Institutio de Quintiliano, y el impacto de la educación retórica sobre el estilo de la poesía y el drama latinos es eficiente en el trabajo de escritores como Horacio, Juvenal, Lucano, Ovidio, Séneca el Joven y Virgilio. Pero ello no supone negar que la oratoria estaba en decadencia (Dialogus de Tácito), y con la revitalización de las letras griegas en el Imperio tardío el testigo de la retórica regresó a sus poseedores originales. Ver, Retórica griega.

Retórico

Especialista en el arte y la teoría de la retórica, que es la técnica de hablar en público; profesor de habilidades retóricas, consideradas de vital importancia en las ciudades antiguas, sobre todo en las democráticas. Ver, Retórica.

Retorrománico

)o()o( Relativo al grupo de dialectos románicos hablados en la frontera italo-suiza: las tres variedades retorrománicas son el romanche, el friulano y el ladino. )o()o( Este mismo conjunto de dialectos considerado como una única lengua: el retorrománico es la lengua románica con menor número de hablantes. )o()o( Sinónimos: rético, retorromano, retorromance, romanche, ladino. )o( El retorrománico pertenece al grupo de las lenguas románicas, subclase dentro de la familia indoeuropea. Este nombre genérico hace referencia a un conjunto de tres dialectos hablados en el norte de Italia y el sudeste de Suiza. De los más de 500.000 hablantes de retorrománico [fecha de referencia estadística: 1.996], el 90 por ciento vive en Italia, a pesar de lo cual no posee carácter oficial y es un mero dialecto minoritario. Por el contrario, en Suiza es uno de los cuatro idiomas oficiales del país (junto con el alemán, el francés y el italiano), a pesar de su reducido número de hablantes. Las dos variantes italianas del retorrománico son el friulano (con cerca de 450.000 hablantes en la región de Friuli-Venezia Giulia, al norte de Venecia y Trieste) y el ladino (con algo más de 10.000 hablantes en la región de Alto Adige-Trentino, al norte de Trento). La variante suiza, conocida como romanche, posee únicamente 50.000 hablantes en el cantón de Grisones (en la frontera con Austria e Italia). La supervivencia del retorrománico, a pesar de las presiones de lenguas vecinas, ha sido posible gracias a su aislamiento en una región alpina extremadamente montañosa y de difícil acceso. Formalmente, esta lengua representa una mezcla de francés, italiano y catalán.

Retos

Tribu germana, vecina de los nóricos.

Retovium

o Redobium. Ciudad del norte de Italia, en la región de Lombardía. Hay evidencias de presencia humana desde tiempos prehistóricos. La existencia de una ciudad romana en el lugar lo afirma Plinio el Viejo. Situada en la carretera consular que llevaba a la Galia, fue importante desde la antigüedad. Fue ocupada más tarde por los longobardos. Se han encontrado fosas romanas y monedas que datan del 230-270. La tradición cuenta que en su territorio, a unos seis kilómetros de la ciudad, se libró en 101 a.C. la batalla entre los romanos de Mario, Gayo y los cimbrios. Hoy, Robbio, provincia de Pavía.

Retra

Se daba este nombre por excelencia a los oráculos de Apolo.

Retra

Rhetra (ordenamiento constitucional de Esparta atribuido al mítico legislador Licurgo, a quien le habría sido inspirada por el santuario de Apolo en Delfos).

Retrato

Principal faceta escultórica en la que destaca la estatuaria romana. Se caracteriza por lo general por su acertado realismo frente al idealismo del retrato griego. La importancia que suponía para un romano el perpetuar su efigie y la de sus antepasados fue una de las principales causas del desarrollo y la importancia del retrato en Roma. Durante todo el arcaísmo, el arte griego no se preocupó gran cosa de reproducir los rasgos individuales caracterizados. La imagen, incluso acompañada de un nombre, es un símbolo y no un retrato. Así pasa en las estelas y en las estatuas funerarias incluso en la época clásica. Solamente en el curso del siglo V aparecen algunas efigies individualizadas, por otro lado poco numerosas. Harmodio y Aristogitón, en el grupo de los Tiranoctones de Critios en 477, son aún tipos: el hombre imberbe y el hombre maduro (por lo tanto barbudo). Poco después, el retrato de Temístocles, conservado en una copia de Ostia, y el de Pausanias, son, por el contrario, verdaderos retratos (ca.470-460 a.C.). La efigie póstuma de Milcíades, después la de Pericles, por Cresilas, enseñan que, a pesar de las tendencias idealistas del arte partenoniano, el interés por el parecido individual no desaparece en la época de Fidias. Después la multiplicación de las estatuas honoríficas levantadas en vida a los grandes hombres y la evolución de las ideas, favorable a la expansión del individuo, permitirán el rápido desarrollo del retrato.

Retratos de El Fayum

"… esos rostros en los que resplandece la llama de la vida inmortal", son el legado pictórico más extraordinario de la antigüedad. Bajo el dominio romano, los egipcios siguieron momificando a sus difuntos. Un retrato, realizado en madera o sobre las vendas de lino, se disponía sobre el rostro de la momia una vez finalizado el rito funerario. Los retratos más bellos y famosos del mundo antiguo se pintaron en Egipto y proceden de la necrópolis de El Fayum, en el desierto líbico. Se trata de una numerosísima galería de personajes inmortalizados por maravillosos pinceles que, con un gran realismo, ofrecen noticias de una época en la que convivieron en el país del Nilo razas, lenguas y culturas diversas. El Fayum es una llanura exuberante que se extiende al oeste del Nilo, unos 60 km al sur de El Cairo, a lo largo de la margen oriental del desierto líbico. Allí, desde época helenística, los habitantes de la región enterraban a sus muertos, utilizando las alturas en las que el valle del Nilo contacta con el desierto y está, por tanto, a salvo de las aguas que todos los años inundaban las zonas bajas. Durante los tres primeros ss. de la era cristiana, las familias ricas del Egipto romano mantuvieron la tradición de momificar a sus muertos y debió ser práctica corriente retratar al difunto, que podía ser pintado directamente sobre el sudario o sobre una delgada tabla, que era colocada a la altura del rostro del cadáver. Se conocen más de mil retratos y es como si una muchedumbre de hace casi dos milenios viniera a nuestro encuentro, con una intensidad en la mirada igual a la que podríamos hallar en un álbum fotográfico familiar. Frente a estos retratos que emergen de las sombras de los siglos y de la muerte, se experimenta una fuerte emoción, por la belleza y por la intensidad de los rasgos y, sobre todo, porque tras estas pinturas se puede imaginar la vida. Y esto se logra gracias a los artistas y a quienes de esa forma quisieron inmortalizar su aspecto, superando incluso sus propias expectativas. Los retratos de El Fayum son el corpus pictórico más extraordinario que nos ha legado el mundo antiguo. Su valor documental, por cuanto dice del contexto socio-psicológico de su época y por la calidad artística de la mayor parte de ellos, es impresionante. Sin embargo, por algún extraño motivo, han sido olvidados por los historiadores del Arte y son casi desconocidos para el gran público. Para explicar este hecho, es posible avanzar algunas hipótesis. En primer lugar, los retratos son "víctimas del anonimato", al no ser atribuibles a ning£n pintor de nombre conocido. En segundo lugar, porque se hallan dispersos en distintas partes del mundo y en las secciones más diversas de los museos, pudiendo encontrarse inditerentemente junto con el arte egipcio, con el grecorromano o con el copto. Finalmente, porque Theodor Graf, el comerciante austríaco que adquirió una gran cantidad de ellos, los dató en época ptolemaica, es decir, tres ss. antes de su realización, haciendo que se acabase por considerarlos falsos -a lo que contribuía su extraordinaria conservación natural- o producto de excesivas restauraciones. Pero, ¿Quiénes eran las personas que nos miran con tanta viveza desde esos retratos? Sigue siendo difícil hallar para ellos un lugar adecuado en la Historia del Arte: ¿deben ser considerados egipcios, griegos o romanos? No cabe duda de que estaban sobre personas momificadas al estilo egipcio, pero el peinado, el vestido y las joyas les adscriben a la cultura romana, si bien es cierto que en el caso de los más bellos podría decirse que son puros ejemplares de arte griego, herederos de la escuela de Alejandría. En Alejandr¡a, la ciudad más importante del mundo helenístico, se mantuvo viva la tradición artística de los griegos e, incluso ya bajo dominaci¢n romana, el arte y la lengua oficial siguieron siendo griegos. La sociedad egipcia del siglo II d. J.C., época en que fue realizada la mayor parte de los retratos funerarios, era multiétnica y estratificada: los griegos y los romanos -los últimos en llegar- gozaban de los mayores privilegios. En los yacimientos de El Fayum se da un feliz encuentro entre civilizaciones diversas: griega es la invención del retrato naturalista, mientras que típicamente egipcios son el rito de la momificación y la identificación de los difuntos con el dios Osiris y la diosa Isis. En ningún otro campo como en el de la religión es tan visible el entrelazamiento de las culturas egipcia, griega y romana; pero se advierte una preponderancia egipcia tanto en el importantísimo ámbito de las tradiciones funerarias como en el número de las divinidades híbridas. Ello se explica por el poder que la casta sacerdotal había conseguido en el antiguo Egipto. En el culto egipcio a los muertos, los retratos de El Fayum eran necesariamente objeto de veneración pues, al ser parte de la momia sobre la que se hallaban, eran considerados como la sustitución inmortal del difunto y, por ello, tenidos por objetos sagrados. Los difuntos de sexo masculino eran identificados con Osiris y estaban, por tanto, penetrados de la divinidad del dios, mientras que las mujeres eran vinculadas a Isis y acaso también a Hathor, la diosa vaca. Estas momias con retrato eran denominadas con el nombre del dios y se las citaba como Osiris, Isis o Hathor. El dualismo estilístico y cultural de estos objetos permanece como un fenómeno extraordinario: se trata, en efecto de retratos griegos sobre momias egipcias. Y si la momificación (modo de preservar el cuerpo, esencial para la vida de ultratumba) pertenece indiscutiblemente al ritual religioso egipcio, los retratos forman parte de la tradición pictórica naturalista griega, importada de Macedonia por los egipcios: una tradición extranjera, nunca hasta entonces asociada a un fin religioso. Parece que durante los primeros años del reinado de Tiberio (14-37 d. J.C.) y por razones que todavía nos son desconocidas, comenzó a ser colocado sobre las momias el retrato pintado, en lugar de la tradicional máscara funeraria egipcia que era tridimensional. En el caso del retrato, se trataba de una superficie plana, pintada con las facciones del difunto: una genial innovación que refleja la gran estima de que gozaba en aquella sociedad la pintura ilusionista griega y la importancia que había ido adquiriendo la identidad individual -diríase, casi, la cotidianeidad humana- con respecto a la abstracción y a la homologación sobre el modelo regio, que habían sido características de los sarcófagos egipcios. A los pintores se les confíaba, pues, una función nada efímera. El hallazgo, en 1615, del primer retrato de El Fayum se debe al italiano Pietro della Valle, peo solamente a finales del siglo XIX comenzó a circular, en Europa y en Estados Unidos, una gran cantidad de espléndidos retratos procedentes de Egipto, en particular del oasis de El Fayum. En 1888 había comenzado a excavar la zona de Hawara -la ciudad más importante de El Fayum- el arqueólogo inglés Sir William Matthew Flinders Petrie, quien pronto vio recompensados sus esfuerzos con maravillosos resultados. Realizó numerosos hallazgos de gran interés, entre ellos el papiro manuscrito del II libro de la Ilíada y -algo que más tarde tendría una gran importancia- el primer retrato enmarcado que nos ha llegado de la antigüedad. También sacó a la luz la tumba de un pintor, con sus frascos de pintura y su propio cráneo, así como un gran depósito de retratos funerarios. Se trataba de pinturas naturalistas de estilo griego, en cera sobre tablillas de madera, de época romana y, sobre todo, de los ss. II y III d. J.C.. Actualmente se conoce cerca de un millar, pero hubo un tiempo en que apenas circulaba por los museos y las colecciones particulares una veintena de ellos. Como se apuntaba, el primero de esos retratos había sido hallado hace casi tres ss. por un viajero italiano, Pietro della Valle. Pero los saqueadores de tumbas deberían tener bastantes de estos retratos en sus escondrijos, puesto que, en 1887, Theodor Graf, un comerciante austriaco, compró una partida de ellos, casi todos del mismo período, aunque en muchos casos se trataba de témperas y no de ceras, lo que reducía su interés. Una de las circunstancias que maravillaron a Petrie fue el hallazgo, en la mayor parte de los casos, de retratos magníficos y cuidadosamente realizados en sepulturas prácticamente abandonadas. El arqueólogo dedujo que el uso funerario debía consistir en exponer durante un cierto tiempo a la momia con su retrato en un lugar visitable para amigos y parientes. Lo que sucedía después, transcurrida ya esta fase del ritual fúnebre, debía ser menos importante y eso explicaría el precario estado de las sepulturas. Por otra parte, las condiciones, a menudo precarias, del envoltorio de cartón piedra -en algún caso con dibujos infantiles o plagado de cortes y fracturas- confirman la teoría según la cual las momias se conservaban insepultas por un largo período -incluso dos generaciones- de modo que parientes y amigos pudieran rendirles homenaje. La decoración de las momias, por tanto, tenía una función religiosa, pero también un valor estético y social: si el sentido de la decoración no era solamente la piedad por el muerto sino el placer estético para el vivo, se explica por qué la industria funeraria dio tanto impulso a la producción artística. La enorme viveza -y, probablemente, el realismo- de los retratos compensaba de alguna manera la pérdida de la persona querida y la familia podía visitar a sus muertos tantas veces como quisiera. Aunque la religión cristiana lo desaprobara, la costumbre de momificar a los muertos continuó en el Egipto romano paleocristiano y se difundió también entre los cristianos, al menos en lo referente a las pinturas halladas en Antinoópolis sobre sudarios del siglo III d. J.C., donde se representan los símbolos de la nueva fe, como la cruz ansada, la paloma y la granada. Uno de los mayores méritos de sir Petrie se halla en haber elaborado un método de datación de los retratos basado en un atento análisis del estilo de los peinados femeninos y de la presencia o ausencia de barbas masculinas. Él consolidó esta hipótesis gracias a las informaciones que podían obtenerse del estilo decorativo de las momias y de las joyas que éstas ostentaban. Sus hipótesis le llevaron también a defender una evolución (o, mejor dicho, una involución tipológica): desde la notable calidad de los primeros retratos hasta la manifiestamente inferior de las pinturas de época más tardía. El sistema adoptado por Petrie tropezó en múltiples ocasiones con el escepticismo y el debate entre los expertos en datación se prolongó durante casi un siglo con golpes de efecto e improvisadas intuiciones capaces de poner en duda la teoría. Por citar un ejemplo, los estudiosos demostraron que el peinado llamado de turbante de los tiempos de Adriano se había puesto de moda de nuevo en la época de Constantino. El método más seguro es el de tomar como referencia los peinados femeninos, pero siempre relacionándolos con el de la retratística romana contemporánea en mármol, para la cual se cuenta con dataciones fldedignas. Por tanto, se puede concluir afirmando que los primeros retratos femeninos fueron pintados durante el mandato de Tiberio, mientras que los últimos coinciden con el estilo de peinado de las emperatrices de los Severos (como por ejemplo Julia Mamea, fallecida en el 235 y con el de las posteriores. Para los hombres el último estilo a destacar es el del corte militar, que puede hallarse ya en el siglo II, pero que no se hace común hasta la época de Caracalla y de Geta (en la primera década del siglo III d. J.C.). Tras la máxima expansión, en el siglo II, la producción de retratos funerarios disminuyó lentamente hasta desaparecer hacia mediados del siglo III. Entre las causas determinantes pueden citarse el declive económico y la difusión del cristianismo, dos hechos que, a su vez, fueron manifestaciones de un cambio más general, iniciado en tiempo de los Severos, Este cambio afectó a todos los aspectos de la sociedad y condujo al abandono de una costumbre funeraria que se había observado durante 250 años. Por paradójico que parezca, la retratística de El Fayum, uno de los géneros antiguos más atractivos y accesibles para el hombre moderno, apenas ha recibido atención especializada en el campo específico de la Historia del Arte. Alineadas en los libros o en las vitrinas, las tablas reciben idéntica valoración, como testimonios que son de una época y sus costumbres, y lo único que se plantea, ante las evidentes diferencias de estilo, es su valor como referente social, cronológico o cultural, discutiendo si las formas planas de algunas son huellas de la tradición egipcia o pasos hacia el arte paleocristiano. Sin embargo, basta una mirada a cualquier colección para apreciar las enormes diferencias de calidad que separan unos retratos de otros: mientras que unos nos contemplan con ojos difíciles de olvidar, y su carga de vida se impone en formas perfectarnente conjuntadas, otros denotan hallazgos parciales en detalles concretos, pero carecen de verdadera unidad orgánica y no faltan, finalmente, los que caen en el nivel artístico del mero aficionado carente de dotes y de inspiración. Estas diferencias cualitativas, lógicas en cualquier manifestación artística de cierto arraigo social, pueden deberse a varias razones. Algo pudo contar la riqueza del retratado y su familia, pero probablemente no fue éste un factor determinante: el hecho de que sólo el uno o dos por ciento de las momias de época romana imperial llevasen retratos pintados supone que los compradores pertenecían la clase adinerada de los metropolitas, propietarios que formaban en El Fayum y otras regiones egipcias una burguesía griega o muy helenizada, capaz de pagar el precio de un pequeño retrato. Contaban, por tanto, mucho más el gusto y el interés de cada persona. Se supone, sin duda con razón, que los mejores artistas estarían instalados en las ciudades donde competirían por la clientela más acaudalada-, y que los metropolitas de las poblaciones menores aprovecharían sus visitas a las capitales -Alejandría, Menfis, Antinoópolis, Tebas, para posar y llevarse los retratos que, años después, los acompañarían a sus tumbas. Sólo las personas menos preocupadas por su sepelio, o las que morían de forma casual a una edad temprana, dejaban cierto campo a pintores menos ambiciosos e instalados junto a las necrópolis de las aldeas. Por tanto, es probable que las obras más logradas -muchas de ellas, fieles testimonios del gusto aristocrático común a Roma y a las grandes urbes de su Imperio- deban atribuirse a un número no muy grande de artistas, anónimos para nosotros pero relativamente famosos en el Egipto de su época. Apenas se ha intentado, hasta hoy, buscar obras adscribibles a una misma mano o a un mismo taller, que pueden haber acabado en necrópolis muy distantes; pero éste es sin duda un camino a seguir. En un futuro, es posible que aparezca ante nosotros todo un ambiente artístico comparable al de otras épocas y ámbitos de la Historia. Ver, Pintura, Pintores.

Retre

Puerto de la isla de Ítaca que Homero coloca al pie del monte Neium. Hoy, en Grecia.

Retsachaka

En la mitología del antiguo Egipto, uno de los nombres de Amón-Re.

Reuel

Jetró (sacerdote madianita y suegro de Moisés. A veces se le denomina también Reuel o Ragüel).

Reuer

(siglo XXV a.C.). Alto funcionario (ca.2.450) egipcio, peluquero real y Sacerdote sem del dios Ptah en Menfis, que vivió durante el reinado de Neferirkare, faraón de la Dinastía V. De Reuer ha llegado una gran mastaba, ubicada al este de la Pirámide de Khefrén, en Gizeh. En el interior de la misma se recogía la biografía, hoy prácticamente ilegible, del alto funcionario. Sin embargo, en una pequeña cámara de la mastaba y en columnas verticales se ha conservado la narración de un episodio que el rey ordenó grabar. Tal episodio es un incidente al parecer sin importancia: el golpe fortuito que Neferirkare le dio con su cetro a Reuer en su pierna.

Reverencia

Diosa romana, hija del Honor y la Majestad.

Revessio

Ruessium Vellaviorum (localidad romana de la Galia habitada por los velavios, en la Aquitaine I. Estaba en la vía romana que iba de ….).

Revessione

Ruessium Vellaviorum (localidad romana de la Galia habitada por los velavios, en la Aquitaine I. Estaba en la vía romana que iba de ….).

Revnegud

Ravnegud ("dios de los cuervos". Epíteto de Odín. Se refiere a los dos cuervos, Huginn y Muninn, apoyados sobre sus hombros, dispuestos a volar sobre ….).

Revuelta jonia

Revuelta jónica (la revuelta jónica representó un episodio decisivo de la confrontación entre griegos y persas. Fue impulsada por Aristágoras, el tirano de Mileto, en ….).

Revuelta jónica

o Revuelta jonia. La revuelta jónica representó un episodio decisivo de la confrontación entre griegos y persas. Fue impulsada por Aristágoras, el tirano de Mileto, en el año 499 a.C.. Constituyó el primer conflicto a gran escala entre ciudades griegas y el Imperio persa. Muchas ciudades ocupadas por los persas en Asia Menor y Chipre se alzaron contra sus dominadores. Los insurrectos lograron tomar Sardes pero el contraataque persa condujo a la derrota definitiva tras la batalla naval de Lade y la ocupación de Mileto en 494 a.C. Su origen fue la voluntad de Darío I de controlar las fuentes de aprovisionamiento de trigo y de madera para la construcción naval de Grecia. Para ello debía atacar, con la ayuda de los contingentes griegos jonios, en primer lugar, a los escitas, que habían creado un poderoso imperio en Rusia meridional y cuyas relaciones comerciales con los griegos eran fructuosas y activas. Estaba, sin duda, también la intención de controlar la ruta del comercio de oro, extraído de los montes Urales o de Siberia y con el que los escitas comerciaban a gran escala. Algunas expediciones contra los escitas acabaron en un estrepitoso fracaso, ya que éstos aplicaban la táctica de la tierra quemada al ejército persa. El ejército persa escapó desastre y al cerco gracias a la lealtad del contingente griego que guardaba el puente sobre el Danubio. Sin embargo, Darío se aseguró el dominio de Tracia mientras que el rey Amintas I de Macedonia reconoció el señorío de Persia (513). En 508, la isla de Samotracia cayó bajo el yugo persa. Incluso Atenas solicitó, hacia 508, la alianza persa. De esta campaña Darío sacó la conclusión de que podía contar con la fidelidad de los griegos jonios. Éstos, estimaban en cambio que podían, sin riesgos excesivos, sublevarse contra el dominio persa, puesto que la expedición contra los escitas había demostrado que el imperio aqueménida no era invulnerable. Jonia sufrió en sus intereses esta dominación. Estaba constituida por 12 ciudades griegas fundadas hacia el siglo VIII a.C.: Mileto, Éfeso, Focea, Clazómenes, Colofón, Priene, Teos, Quíos, Samos, Eritrea, Miunte y Lebedos. A estas polis hay que añadir las ciudades de Eólida, región situada al noroeste de Jonia, como Esmirna. Estas ciudades de las que se habían adueñado Ciro II, o más bien, su general Harpago hacia 540, eran prósperas en el momento de la conquista. Después, sólo Mileto había acertado a concluir un tratado de amistad que le asegurara una relativa independencia. Fue, sin embargo, Mileto la que originó del levantamiento del 499. Sin embargo el dominio persa no era gravoso. Cada ciudad conservaba sus instituciones con la condición expresa de aceptar y de mantener al tirano griego, el sátrapa o funcionario persa que quisiera enviar el "Gran Rey". Darío I y sus sucesores respetaron las costumbres de los diferentes pueblos de su imperio y se encargaban a veces de llamar al orden a los funcionarios. Pero Mileto sintió su prosperidad amenazada por la llegada de los persas. Desde el 512, el mar Negro era un "lago persa", y Tracia se había convertido en una satrapía. Mileto se abastecía allí de trigo y de toda clase de materias primas. A eso se sumaba que las gentes de Mileto habían visto partir sus "intelectuales", que huían ante la dominación persa. Los persas eran, a ojos de numerosos griegos jonios, bárbaros reacios a los "encantos" de la civilización griega, que conservaban su lengua, su religión y sus costumbres. La colonización persa cerró el acceso a los mares septentrionales en el momento en que Síbaris, el almacén occidental de Mileto, cayó bajo los golpes de Crotona (510). Además, los persas favorecieron sistemáticamente a los rivales fenicios de Tiro y Sidón. Tras la toma de Bizancio por los persas cerraron los estrechos y el comercio hacia el Ponto Euxino. Sin duda, demostraba una voluntad de emancipación de las ciudades jónicas que les empujó, por una parte, a rechazar a los tiranos impuestos por los persas, y por otra, a liberarse del yugo aqueménida. Cuando la revuelta estalló, tuvo como primera consecuencia, en numerosas ciudades, la evicción de los tiranos y la proclamación de la isonomía. La soberanía se convirtió en una prioridad. Esta aspiración a la libertad fue liderada por Aristágoras de Mileto. Bajo la bandera de la liberación, reunió a las ciudades jonias. El objetivo de retomar Bizancio y Chipre a los persas parecía realista y empujó a los griegos de Asia a la revuelta. Ésta se preparó con gran secreto en Naxos y en Mileto. El tirano de esta última era Histieo, retenido en Susa por Darío I. Quien dirigía la ciudad en su ausencia, era su yerno Aristágoras, nieto de una antiguo tirano de la ciudad. Al principio se alió con los persas para retomar Naxos (500), que se había rebelado, pero se enemistó rápidamente con el general persa. Recibió entonces los consejos de Histieo, ordenándole rebelarse contra Darío. Temía, sin duda, también soportar la responsabilidad del fracaso ante de Naxos. Después de un tenso consejo de los milesios, donde la única voz discordante era la de Hecateo, un predecesor de Heródoto, se opuso al proyecto. Aristágoras esgrimió el estandarte de la rebelión (499) y se adueñó de varias naves persas y fenicias. Proclamó luego la igualdad de las ciudades jonias. Esta alianza carecía de un proyecto claro y sobre todo de medios; era necesario esperar la ayuda de la Grecia europea. Aristágoras partió, en el invierno del 499, hacia Grecia continental para solicitar ayuda militar. El momento era poco propicio, pues Esparta estaba dividida por la rivalidad de sus dos reyes Cleómenes I y Demarato. En cuanto a Atenas, se reponía apenas de las convulsiones consecutivas a la puesta en práctica de las reformas de Clístenes. Finalmente, sólo dos ciudades contestaron a la llamada: Atenas, que envió 20 barcos, y Eretria, que envió 5, en reconocimiento a que Mileto que la había ayudado antiguamente contra Calcis. En total, no representaba más de 2.000 hombres. Para las ciudades griegas de Europa, el problema les quedaba lejano y los conflictos locales eran juzgados más importantes. Haría falta, sin embargo, a los persas más de 6 años para sofocar la rebelión. Los primeros combates fueron favorables a los jonios. La flota griega aniquiló a la flota fenicia en un primer combate en las costas de Pamfilia, hacia 498. En tierra, los persas se prepararon a sitiar la ciudad de Mileto, cuando Caropino, hermano de Aristágoras, con la ayuda del contingente ateniense, orquestó una maniobra de distracción y asoló Sardes, la antigua capital de Creso, que era la sede de una satrapía. Pero a la vuelta, el sátrapa Artafernes, que se encontraba sitiando Mileto, los interceptó a la altura de Éfeso y logró la victoria (primavera del 498). Al final del verano de este año, el cuerpo expedicionario griego, o al menos lo que quedaba de él, recogió el bagaje para volver a Atenas y a Eretria. Esta defección no impidió a la rebelión ganar amplitud. En el otoño de 498, el levantamiento ganó a Chipre, con excepción de Citio, así como la Propóntide y el Helesponto hasta Bizancio. Luego se sublevó Caria. A principios del 497, la situación de los persas era crítica, pero Darío I reaccionó con celeridad y llevó simultáneamente tres ejércitos y una nueva flota. En cuestión de un año (497) la rebelión fue aplastada en Chipre y en las ciudades del Helesponto. En cuanto a los carios, fueron vencidos en el río Marsyas en el otoño de 497, a pesar de la ayuda de los milesios, y más tarde Labraunda en el verano del 496. Parece que, por aquel entonces, Aristágoras se fugó a Tracia donde murió poco después (497) en un combate. En cuanto a Histieo, ejerció la piratería en el mar Egeo y fue muerto poco después. Los carios se repusieron e infligieron una grave derrota a los persas en el siguiente otoño en Pedaso (496). Finalmente, se entablaron largas y penosas negociaciones y los carios no depusieron las armas hasta el 494. Mileto se encontraba entonces sola. Al principio del año 494, los persas concentraron sus tropas contra Mileto. La ciudad hubo ser asaltada simultáneamente por tierra y por mar. Una batalla naval, entre unas 350 naves griegas y 600 naves fenicias, egipcias y chipriotas se extendió a lo ancho de la isla de Lade durante el verano del 494 (batalla naval de Lade). Tras tratar con los persas las naves de Samos y Lesbos se retiran antes de comenzar la batalla y la flota griega es aniquilada. La ciudad fue tomada y arrasada poco después y su población deportada a las orillas del Tigris. En el año 493, los persas sometieron a las últimas ciudades e islas rebeldes (Quíos, Lesbos y Ténedos), mientras que su flota navegó victoriosa por las costas del Helesponto y de Calcedonia. Esta derrota arrastró a la Grecia continental, en particular a Atenas, a una profunda reacción de tristeza. Así el poeta Frínico compuso una obra titulada La Toma de Mileto que hacía anegar en lágrimas al público, siendo condenado su autor a una multa de 1000 dracmas por haber recordado acontecimientos desgraciados. La intervención militar persa en Asia Menor había vuelto, sin embargo, a Darío I hacia occidente y suscitado quizás en él ideas expansionistas, o al menos, el deseo de establecer en Grecia regímenes que le fueran favorables. El papel jugado por Atenas y Eretria le mostraron la necesidad de imponer su autoridad sobre las dos orillas del mar Egeo. Sin embargo, si se exceptúa la suerte de Mileto, Darío usó una moderación relativa que impuso un fuerte tributo a las ciudades sublevadas pero permitiéndoles su autonomía. Ver, Escuela de Mileto (escuela filosófica fundada en el siglo VI a.C.). Ver, Batalla naval de Lade.

Rewer

(ca.siglo XXIII a.C.). Visir en la Dinastía VI egipcia. Primer ministro del rey en el reinado de Pepi I o en el de sus sucesores, Rewer parece haber caído en desgracia o, al menos, haber perdido el favor del rey, a juzgar por el hecho de que su nombre fue borrado de su tumba en Saqqara. Igualmente enigmático resulta el hecho de que en ninguna parte mencione a algún familiar o compañero, una omisión muy atípica en Egipto, o que no haya menciones a sacerdotes funerarios que oficiasen su culto funerario. Rewer da la impresión de haber estado completamente solo.

Rex

Término latino que designaba al rey. Está relacionado con el verbo latino regere "conducir", "guiar". Según la tradición, Roma fue gobernada por siete reyes: Rómulo, Numa Pompilio, Tulo Hostilio, Anco Marcio, Tarquino Prisco, Servio Tulio y Tarquino el Soberbio. Con la excepción de Rómulo, todos ellos parecen haber sido figuras históricas. La monarquía desapareció al final del siglo VI a.C., aunque no está claro si evolucionó hacia la República, como piensan algunos estudiosos modernos, o si fue derribada por una revolución, como mantenía la tradición romana. Se saben pocas cosas seguras sobre la naturaleza de la realeza romana, aunque parece que la sucesión era electiva, no hereditaria (Ver, Interrex). Algunos aspectos del poder real, tales como las fasces, se supone que fueron heredados por los magistrados republicanos, y la dimensión sacerdotal del rey se veía reflejada en la institución del rex sacrorum. En la República tardía el término rex no gustaba en los círculos políticos y tanto César como los emperadores lo rechazaron. Ver, Rex sacrificulus.

Rex

Quinto Marcio (Quintus Marcius Rex) (siglo II a.C.). Comenzó el acueducto Marcio durante su pretura (144), el primero en hacer un uso importante de los arcos, lo que conmemoró acuñando monedas con la imagen del rey Anco Marcio, su supuesto antecesor.

Rex

Quinto Marcio (Quintus Marcius Rex) (siglo I a.C.). Cónsul en el 68, fue enviado a gobernar Cilicia en el 67, pero retrasó su partida por temor a tener problemas en la Galia Cisalpina. Una vez en Cilicia, Rex se negó, instigado por Clodio, a prestar ayuda a Lucio Lúculo, de quien ambos eran cuñados (Rex se había casado con una de las hermanas Clodias), y tras la designación de Pompeyo para su mando en Oriente en el 66, su ejército lo abandonó para unirse a Pompeyo. Mientras Rex permanecía fuera de Roma en el 63, esperando en vano que se le concediera un triunfo, se le ordenó que utilizara sus poderes proconsulares contra el ejército de Catilina en Etruria. Rex murió poco después.

Rex sacrificulus

o Rex sacrorum. Sacerdote romano. Tras la expulsión de los Tarquinos, fue creada esta magistratura que conservaba el nombre de Rex y estaba encargado de continuar las funciones reales y el detalle de los ritos religiosos. De esta manera se perpetuaba el rey sin interrupción, así como, con el beneplácito de los dioses, sus relaciones con la ciudad. Según la tradición, los fundadores de la República establecieron que el rey-sacerdote debía ser un patricio, un miembro vitalicio del colegio pontifical subordinado al Pontífice Máximo y para evitar cualquier conexión con los odiosos reyes anteriores, totalmente excluido de la función política y militar y de pertenencia al Senado. En la República tardía el Rex Sacrorum era una figura oscura que sin embargo continuaba teniendo un papel en el calendario religioso celebrando sacrificios al comienzo de cada mes y en algunos otros días establecidos. Ver, Rey de los sacrificios, Sacerdotes, Sacerdotes romanos.

Página 1082 - 1322 Palabras 54051 al 54100 de 66095

 

Volver