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Página 1079 - 1322 Palabras 53901 al 53950 de 66095

Palabra   |   Descripción

Rekab

Abstemio que ordenó a su hijo Yonadab, así como al hijo de éste, que jamás probaran el vino. Incluso cuando Jeremías les ofreció vino y les animó a que lo bebieran, se negaron a hacerlo. La Orden Independiente de los Rekabitas, que fue fundada en 1.835, toma su nombre de ellos. Ver, Vino.

Rekem

Kemkem (en el antiguo Egipto, un nombre de Re. Los papiros dan variantes: Tekem o Rekem).

Rekem

Ver, Uadi Araba (recorre en dirección norte-sur el Mar Muerto y el golfo de Aqaba. Es el antiguo cauce por el que el Jordán fluía desde el Mar Muerto hasta el Mar Rojo y que ….).

Rekhabioun

o Rekhabites. Discípulos de los profetas Elías y Eliseo, que los orientales dicen haber sido los amos de Zoroastro.

Rekhabites

Rekhabioun (discípulos de los profetas Elías y Eliseo, que los orientales dicen haber sido los amos de Zoroastro).

Rekhmire

o Rejmire (siglo XV a.C.). Gobernador (ca.1.460-1.430) de Tebas, hijo de Neferuben, que fue hermano del Gran Visir User. Rekhmire procedía de una familia que había dado muchos funcionarios del rango más elevado. Gracias a su valía personal, y después de haber desempeñado algunos cargos clericales y civiles, alcanzó el cargo de visir, tras suceder en este cometido a su tío Useramón, durante una parte de los reinados de los faraones Menkheperre Tutmosis III y Amenofis II, y responsable por tanto de la administración del Alto Egipto en una época en que Egipto gozaba de mucho poder y prosperidad. Gracias a su tumba en Sheikh abd el-Qurna (Tebas) (TT 100), una de las más grandes y mejor conservadas, se conocen muchos detalles acerca de las actividades de un Visir de la Dinastía XVIII. A juzgar por su tumba y su capilla funeraria, cuyos relieves son de una delicadeza exquisita, Rekhmire fue un hombre culto y de gustos refinados. En el vestíbulo de la misma las pinturas muestran a Rekhmire recibiendo tributos, recaudando impuestos, inspeccionando trabajos y en otros menesteres. En la capilla, que se incrusta en la montaña, se le representa nuevamente dirigiendo los aprovisionamientos de los obreros del templo de Amón, así como participando en un banquete funerario junto a su esposa Meryt. Rekhmire también incorporó a su recinto funerario descripciones de las obligaciones del visir, la responsabilidad de actuar correctamente y la honorable conducta que el cargo exigía. Las pinturas de su tumba reflejan muchos aspectos de la vida privada de los altos funcionarios del Estado. Rekhmire está representado recibiendo tributo de los emisarios nubios, guiando a jirafas y a un rebaño de gran cornamenta; un mono está trepando por el cuello de una jirafa. Otros portadores de tributos, procedentes de Siria, ofrecen al visir caballos, elefantes y panteras.

Rekhti

En la mitología egipcia, las rekhti eran las diosas hermanas, Isis y Neftis.

Rekhyt

Palabra que durante el Imperio Antiguo egipcio, sirvió para designar a los habitantes de las ciudades del Delta. A partir de la Dinastía V designó a toda la población urbana y durante la Dinastía XVIII se aplicaría a todos los egipcios que, jurídicamente, componían el país, a los que el faraón se vanagloriaba de cuidar.

Relámpago

Los antiguos daban a los relámpagos una especie de culto, haciendo con la boca un ruido llamado popisma. Los romanos honraban bajo este nombre una divinidad campestre, porque presidía los bienes de la tierra.

Relationes

Consultas. Preguntas que los jueves elevaban al emperador romano, a las que este respondía por epistulae. También se les denominaba consultationes o suggestiones.

Relegado

Relegatus ("relegado es aquel al que se le prohibe vivir en una provincia, o en Roma o sus alrededores, perpetua o temporalmente" (Ulpiano)).

Relegatio

Forma de castigo que suponía la expulsión del territorio romano de un ciudadano o de un extranjero, decretada por un magistrado como medida de carácter coercitivo. Se trata de una pena distinta de la deportatio y del exilium, que en caso de condena penal suponía también la confiscación de bienes, pérdida de ciudadanía y confinamiento en un determinado lugar. Una forma atenuada fue la prohibición de residir en un territorio o lugar. Se aplicaba con diferentes grados de rigor, desde un exilio temporal sin pérdida de ciudadanía o propiedad hasta la forma extrema denominada deportatio, por la cual se enviaba al condenado a un lugar específico, normalmente una isla, de por vida. En los primeros años del Principado la utilizaron los emperadores para actuar contra personas de alto rango, incluidos parientes, que suponían una amenaza o un inconveniente. Se trataba de una medida de castigo que afectaba especialmente a las clases altas. Ver, Exilium, Relegatus.

Relegatus

"Relegado es aquel al que se le prohibe vivir en una provincia, o en Roma o sus alrededores, perpetua o temporalmente" (Ulpiano).

Religio

La religión romana, desde sus inicios, se desarrolló como una típica religión de campesinos. La palabra latina religio no designaba originariamente el culto a la divinidad ni el sentimiento de la fe, sino la relación general de los hombres con la esfera de lo "sagrado" y, especialmente, la impresión de encontrarse continuamente ante una serie de peligros de orden sobrenatural. Esta actitud, típica de una mentalidad agrícola, dominada por la idea de un universo incomprensible y sometido al capricho de fuerzas invisibles y misteriosas, se basaba en la creencia de fuerzas sobrenaturales, los numina o "espíritus", presentes por todas partes, que actuaban sobre la tierra, a veces, para ayudar a los hombres y, más a menudo, para atormentarlos. Por ello, las formas de expresión del sentimiento religioso, en forma de ritos, sacrificios y plegarias, con un rígido formalismo, tenían como finalidad la protección contra estas fuerzas. La actitud religiosa fundamental de los romanos estaba dictada por el reconocimiento del poder de los dioses y de los lazos que los unían con los hombres, la pietas. Era necesario conocer su voluntad y tratar de mantener su favor con sacrificios y plegarias. Pero se trataba de una relación de ataduras recíprocas, con obligaciones mutuas, semejante a la que mantenía el cliente con su patronus y expresada en el principio del "do ut des", "te doy para que me des". Esta relación con los dioses no era sólamente una cuestión privada, sino también política y estatal. La más alta obligación del Estado, ante cualquier asunto político de importancia, era indagar la voluntad de los dioses, mediante la observación del cielo, el vuelo de las aves o el examen de las víctimas de los sacrificios. De igual modo, competía al Estado mostrarles su agradecimiento, en forma de sacrificios, juegos sagrados y construcción de templos en su honor. La relación del individuo con la divinidad no se producía de modo directo, sino a través de intermediarios. En el seno de la familia, la célula fundamental de la sociedad, era el pater familias el responsable de esta relación; en el Estado, sacerdotes oficiales (pontifices, augures, salii), se encargaban de llevar a cabo este contacto con los dioses. En consecuencia, existía una estrecha interdependencia entre religión y Estado, sin posibilidad de separar el ámbito sacral del profano, correspondiente a la política. Los romanos compartían la opinión común del antiguo politeismo de que los dioses de las comunidades extranjeras existían realmente y eran tan poderosos como los propios. De acuerdo con ello, la conquista de una comunidad ajena incluía la aceptación de sus dioses, lo que condujo a un continuo incremento de nuevas divinidades. Así, en época muy temprana, fueron asimilados dioses, cultos y ritos tanto del mundo etrusco (de los que, sin duda, es el más significativo el arte adivinatorio de los harúspices), como de los pueblos itálicos. Pero, sin duda, fueron los griegos quienes más influyeron en la religión romana. La temprana relación con las ciudades griegas de Campania y, en concreto, con Cumas, favoreció la introducción en Roma del culto a Apolo y de los libros sibilinos. Un colegio sacerdotal fue encargado de custodiar los libros de oráculos, de interrogarlos para conocer la voluntad divina, en especial, en lo relativo a la introducción de nuevas divinidades griegas, y de supervisar los nuevos cultos aceptados. La proliferación de estos cultos griegos, con sus formas de expresión típicas (fiestas, procesiones, juegos, representaciones teatrales) modificaron la vida religiosa romana de forma sustancial. La participación popular en estas ceremonias, frente al rígido culto romano, practicado en exclusiva por los sacerdotes oficiales, venía a llenar un íntimo deseo de los fieles. Así, la helenización de la religión romana contribuyó a su maduración. La gran conmoción de la segunda guerra púnica favoreció especialmente la extensión de ritos extranjeros. En el 204 a.C., se introdujo el culto frigio de la diosa Cibeles; unos años después de la guerra, se difundieron, con sorprendente rapidez, no sólo en Roma, sino en toda Italia, los misterios dionisíacos. Estos cultos, con la evidente fascinación de sus desordenadas formas de expresión, orgiásticas y extáticas, arrastraron a millares de fieles, pero también la suspicacia de los círculos dirigentes tradicionales. El Senado se vio obligado a intervenir y emanó, en el año 186 a.C., un famoso decreto, cuyo original conservamos grabado en una tabla de bronce, en el que se prohibían, bajo pena de muerte, las reuniones para participar en este culto (Senatus consultum de Bacchanalibus). Aunque era muy grande la tolerancia del estado romano hacia los cultos extranjeros, siempre reaccionó enérgicamente contra todo lo que pudiera suponer un peligro para la tradición, las costumbres y el orden público. La influencia helenística no hizo sino aumentar a lo largo del siglo II a.C., como consecuencia de un más continuado y profundo contacto con Oriente. Y, aunque el racionalismo y el escepticismo filosófico griegos imponían fuertes objeciones a la fe en los dioses, el estado romano mantuvo su política conservadora de respeto a la religión tradicional, que sólo las convulsiones de la tardía República pondrán en entredicho, hasta la restauración religiosa impulsada por Augusto.

Religión

Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales de conducta y de prácticas para darle culto. El punto de partida del análisis sociológico de este tema no es otro que considerar lo religioso como un fenómeno social, como una realidad humana organizada socialmente y en fin, cómo se manifiesta concretamente en nuestra sociedad. En todas las sociedades emerge un sentido de lo sagrado, para explicar colectivamente aquello que no se puede hacer mediante las categorías de pensamiento, comunes a las dimensiones profanas y ordinarias de la vida; es el encuentro del hombre con lo sagrado. Se descubre que las formas sociales con que se expresa en distintos lugares y tiempos ese encuentro del hombre con lo sagrado, son tan variadas, que resulta difícil ver la diferencia de las distintas expresiones de la realidad religiosa. Lo religioso se presenta con carácter universal, pero son múltiples la maneras en que la Religión se ha configurado con las estructuras sociales. A la sociología le interesa lo religioso como, primero, creencia de importancia considerable para la cultura humana; además se considera como una institución social que a menudo se considera que ejerce una función mantenedora de la integración de la sociedad; y por último, la religión forma parte de la estructura social, en la que se integran iglesias, sectas, ritos, celebraciones, creyentes, poder, sacerdotes, fieles, conflictos, recompensas... Es objeto de estudio sociológico las mutuas relaciones habidas entre la sociedad y la religión, repercusión y condicionamiento de los fenómenos, de las asociaciones y conductas religiosas. Se constata la interrelación de los dos fenómenos sociales, pero al mismo tiempo a independencia relativa habida entre la sociedad y la religión. Sin embargo, es constante el influjo social que los fenómenos religiosos ejercen sobre la sociedad, como los mandatos, prohibiciones, tabúes, dogmas, valoraciones éticas. La conducta social religiosa, como una manifestación del fenómeno social, forma parte del análisis sociológico, concretamente, la magia, el tabú, dogmas, valoraciones éticas, la conducta ético-profética, la actitud mística, los ritos y las ceremonias. Y también son objeto de observación sociológica los titulares de la autoridad religiosa: videntes y profetas, sacerdotes y curanderos, fundadores, reformadores, santos, etc.. Ver, Series Shurpu.

Religión acadia

)o()o( 1) En la concepción acadia, el panteón divino parte de un principio acuoso primitivo del que se aíslan dos entes primarios, es decir, una primera pareja formada por Tiamat, forma femenina del agua salada y Apsu, océano que rodea el mundo. Ambos principios dieron origen a todos los seres, naciendo de ellos las deidades Lahmu y Lahamu, dos serpientes monstruosas que pronto vieron borrado su papel religioso. Tras ellos viene la segunda pareja formada por Anshar y Kishar, representantes de la totalidad del Cielo y la Tierra. Esta segunda pareja dio origen a la triada suprema: Anu, el cielo, Enlil, la atmósfera y Ea, el agua (en sumerio Enki) quienes se repartieron el gobierno de la totalidad de lo creado. Los acadios aceptaron también una segunda triada formada por Sin, el dios luna y sus hijos, Shamash, el dios sol e Ishtar, el planeta Venus, versión semítica de la diosa sumeria Inanna, que fue el prototipo de la diosa del amor y de la guerra (Afrodita, Ártemis y Atenea en Grecia). )o()o( 2) Los acadios, en un afán sincrético, tomaron las divinidades sumerias y las amoldaron a sus propias necesidades religiosas, limitándose prácticamente a un cambio onomástico. )o()o( 3) Pero en esta época acadia, el politeísmo sumerio y el semítico evolucionaron hacia una sistematización más cuidada y hacia una simplificación, unificando en algunas divinidades las esferas de soberanía de otros dioses singulares, como reflejo del acontecer político de esta fase acadia y después en Babilonia, puesto que acadios y babilonios tendieron hacia un nacionalismo, y por tanto, fue natural que buscasen exaltar a uno de sus dioses al papel de dios supremo. Los demás dioses quedaron sólo como un pálido reflejo de esa divinidad suprema, del mismo modo que las ciudades lo fueron de Babilonia, cuando ésta llego a ser la capital del imperio babilónico. Este dios supremo fue Marduk, que obtuvo su primacía cuando se logró la unidad de Sumer y Akkad, ya en la gloriosa época de la dinastía amorrea o amorita y de su máximo representante, Hammurabi, elaborándose al mismo tiempo nuevas versiones de las antiguas leyendas sumerias, para elevar a Marduk a la supremacía del panteón divino, como dios de la sabiduría y protector de los hombres y el mismo Anu, dios del cielo, cedió su papel a Marduk. )o( * Ea, padre de Marduk, traspasó a éste incluso su propio nombre. )o( * Enlil, con la elaboración de un nuevo episodio, incluido en el Enuma elish o "Poema de la creación" babilónico, entregó a Marduk, las "Tablillas de los Destinos" por haber vencido éste a la diosa-serpiente Tiamat, elemento femenino primordial, océano de aguas saladas con matrices de fuerza caótica primigenia, rebelada contra An, padre de los dioses, y en consecuencia a partir de entonces fue Marduk campeón y jefe supremo de los dioses. El cambio debió ser progresivo, dado el gran poder de los sacerdotes de Enlil, suprema divinidad del panteón sumerio, dios de la atmósfera y señor de los Destinos, que no consentiría fácilmente ser relegado. )o( * La esposa de Marduk era Zarpanit o Sarpanitu, "la radiante" y su hijo fue Nabu, dios de la escritura, protector de los escribas. )o()o( 4) Existían también otras muchas divinidades de importancia secundaria. )o( * Dioses de la naturaleza )o( * Dioses de la guerra )o( * Dioses de la fertilidad, del ganado, de las actividades intelectuales, que se convierten en dioses cósmicos, que regulan ordenadamente el Universo y en seres morales que mantienen el orden social y el respeto al derecho. )o()o( 5) Existían también, tanto en la religión sumeria como en la acadia, un gran número de espíritus y demonios, buenos y malos, que acompañaban al hombre durante su vida, para premiarle o castigarle. )o()o( 6) Los acadios aportaron nuevos dioses: Ninurta, dios de las crecidas y "huracán de Enlil". Fue considerado también dios de la guerra y de la caza. Era el esposo de la diosa Gula, "la gran curandera". Adad, dios del tiempo meteorológico, que fue el encargado de desencadenar el Diluvio; Ea, cuyo nombre equivale a "Casa del agua", lo que define su carácter y atribuciones. Fue dios del agua dulce y del Océano, en cuyas profundidades tuvo su morada (Apsu). Los sumerios le habían llamado Enki; Dagan, divinidad del Eúfrates medio, originariamente fue dios del tiempo, equiparado a Adad y Enlil, con rasgos a veces de dios infernal; Abu, dios protector de la vegetación que fue, en época neosumeria, dios personal del rey Gudea de Lagash. Su nombre significa "Señor del Árbol de la Vida". Hubo además otros muchos dioses, cuya relación se haría interminable. )o()o( 7) y finalmente, como último eslabón, está el Más Allá o Mundo Subterráneo, que se sitúa bajo el abismo del Apsu. Era la casa de la que no se podía volver a salir, el lugar eterno reservado a la totalidad de los hombres y reino gobernado también por importantes dioses. En íntima conexión con este panteón sumerio-acadio existía un numeroso y organizado clero, masculino y femenino.

Religión egipcia

Por las especiales circunstancias históricas y de mentalidad, así como por los restos arqueológicos que nos han llegado del antiguo Egipto, este país y su civilización han quedado definidos como la tierra de los difuntos, de los sepulcros, de las momias y de los tesoros funerarios. El Libro de los Muertos, entre otros, es uno de los elementos religiosos y literarios que han contribuido a tal definición, que la realidad arqueológica evidencia sin lugar a dudas. La religión y el culto de los antiguos egipcios, desempeñaron un destacado papel en su historia. Ver, Panteón egipcio.

Religión espartana

Ver, Esparta.

Religión greco-romana

La religión del mundo clásico partió de elementos heterogéneos entre los que se distingue la influencia de medios económicos (nómadas y sedentarios, agricultores y pastores) y étnicos muy diferentes (indoeuropeos, mediterráneos, etc.). En cuanto a los cultos domésticos, el cuadro patriarcal de la sociedad primitiva parece haberle dado algunos de sus rasgos más característicos. Las divinidades propiamente romanas fueron originariamente concebidas como formas impersonales y múltiples (numina) (Ver, Numen), a las cuales el panteón griego prestó su rica mitología y un antropomorfismo preciso. La observación exacta de los ritos asegura la paz de los dioses, condición y garantía de la paz de la ciudad. Estos dioses manifiestan su voluntad por medio de presagios en Roma (técnica augural de los libros rituales etruscos) y oráculos en Grecia. Debido a las múltiples confluencias y sincretismos, se puede hablar de una religión grecorromana, por lo demás modificada por las aportaciones helenísticas y orientales ulteriores (con influencias de la reflexión filosófica: estoicismo, epicureísmo, creencias pitagóricas y órficas). Después se produjo la invasión de las religiones más propiamente orientales y mistéricas (Mitra, Isis, etc.) que responden a una nueva sensibilidad. La mentalidad religiosa romana se mostró, de manera general, tolerante hacia los dioses extranjeros y en cada provincia se elaboraron sincretismos originales (Baal Saturno en África), aunque por motivos políticos y de orden público se prohibieron las Bacanales y se persiguió a sus adeptos, así como el Cristianismo. El desarrollo de la ciudad asoció cada vez más estrechamente las divinidades a la vida colectiva del Estado. Una gran parte de los emperadores fueron divinizados y se creó poco a poco un verdadero culto imperial.

Religión griega

La religión pública se centraba en el culto de los dioses del Olimpo gobernados por Zeus. Nuestro conocimiento de la religión procede en parte de la literatura y en parte de la arqueología. Muchas de sus creencias y prácticas se absorbieron en la religión romana y casi ninguna sobrevivió a la caída del paganismo. La religión privada se centraba en el culto de los muertos y en varios cultos mistéricos. Algunas de sus manifestaciones sobrevivieron en la religión popular de la era cristiana. En los períodos arcaico y principios del clásico la piedad estaba en el orden del día. En el siglo IV y siguientes se extendió cierto grado de escepticismo amparado por poetas y filósofos contemporáneos (Ver, Estoicos, Sofistas). )o()o( Religión pública )o( El más conspicuo testimonio conservado de la religión griega es arquitectónico. Un templo (Ver, Arquitectura griega) se dedicaba a un dios o diosa específico cuyo culto proporcionaba el centro para la religión pública de los alrededores. Era el lugar de residencia del dios y contenía su imagen. No servía para reunir a sus fieles que se congregaban ante el altar situado en el exterior del edificio. Los ritos tales como las ofrendas, libaciones, sacrificios y plegarias se desarrollaban ante el altar por sacerdotes que eran los servidores del dios. El propio santuario no siempre era un edificio, podía ser una cueva o árbol o cima de montaña. De forma análoga el objeto de culto no era necesariamente un dios, también podía ser un héroe (Ver, Héroe, Culto al). Se celebraban fiestas con periodicidad y proporcionaban a la comunidad local la ocasión para disfrutar de diversión y honrar a los dioses. Las procesiones con danzas e himnos eran un rasgo común; en ciertas ocasiones concursos atléticos, musicales o dramáticos formaban parte del programa festivo. Dado que se pensaba que los dioses intervenían en los asuntos humanos, también era necesario aplacarlos mediante las ofrendas y sacrificios. También era aconsejable consultarlos antes de tomar cualquier decisión importante, para ellos había oráculos que servían a intereses tanto públicos como privados. Fundamentalmente la religión pública en Grecia estaba vinculada inextricablemente a la organización de la polis. Era parte de la identidad social y política de la comunidad y como tal no se podía escapar a ella. En el período helenístico se desarrolló una nueva dimensión con la forma del culto al soberano. )o()o( Religión privada )o( Por debajo del nivel de la religión pública había toda una serie de subculturas religiosas que podían haber desempeñado un papel mucho más importante en las vidas de la gente común, pero sobre las cuales sabemos mucho menos. Las más importantes eran los cultos mistéricos (Ver, Eleusinos, misterios; Orfismo), que eran secretos e implicaban cierta clase de ceremonia iniciática. Debido a que requerían un grado de compromiso personal que iba más allá de las obligaciones propias de la pertenencia a la ciudad, es verosímil que estos cultos inspirasen un sentido de la responsabilidad y devoción mayores en sus seguidores que los cultos públicos. Otra expresión de la religión privada y de la identidad familiar se ve en el culto a los muertos (Ver, Enterramientos griegos). Las tradiciones asociadas con él presuponen una incuestionable creencia en la vida eterna en torno al cual tantos ritos privados tenían lugar. Si los oráculos eran los medios públicos a través de los cuales los dioses guiaban el comportamiento de los hombres, los presagios y sus interpretaciones por adivinos fueron su contrapartida privada (Ver, Adivinación). Puesto que los griegos no tenían escrituras reveladas, esos presagios eran el principal canal de comunicación regular con lo sobrenatural y su ignorancia hacía peligrar a los hombres. )o( Ver, Hermética, Isis.

Religión judía

Dentro del judaísmo existen cinco características muy propias: el monoteísmo, la presencia del rito iniciático de la circuncisión (práctica especialmente repulsiva para griegos y romanos), algunas prescripciones relativas a la preparación y condimento de comidas con arreglo a la diferencia entre animales puros e impuros, el deber de peregrinar al Templo de Jerusalén y la expectativa del Mesías (entendido por muchos hebreos como un monarca terreno que impondría la supremacía de Israel sobre todos los pueblos y la igualdad social de los judíos entre sí). Por el contrario el veto a comer cerdo no resulta extraño en la antigüedad. Heródoto de Halicarnaso señala que los egipcios nunca lo comen y Flavio Josefo indica lo mismo de sirios y fenicios. El núcleo de la religión hebrea es el Templo de Jerusalén. El rey David, rey de Israel ca. 1001-968 a.C., emprendió la construcción del Primer Santuario que fue consagrado por su hijo y heredero Salomón. El emperador neobabilonio Nabu-kudurri-usur II (605-562 a.C.), conocido en la Biblia por Nabucodonosor, lo destruye en 587. Ciro II el Grande de Persia (558-528) permite la reconstrucción del Templo tras su conquista de Babilonia en 539 a.C. El Santuario de Jerusalén constituye el foco de la religión judía. Allí se celebran el sacrificio perpetuo y los sacrificios individuales. Nuclea al sacerdocio y a sus ayudantes (levitas). En esos momentos los hebreos no se oponen al proselitismo religioso entre los no judíos (a quienes llaman gentiles). Incluso crean la categoría de los metuentes o temerosos de Dios. Estos son gentiles que reconocen a Yahwé por Dios único y viven con arreglo a la Torah (Ley de Moisés) aunque no se someten a las observancias (nombre bajo el que se engloban la circuncisión, la necesidad de peregrinar al Templo de Jerusalén y las costumbres alimenticias). Un nuevo elemento son las fiestas. El calendario judío contempla las siguientes (todas ellas móviles al fijarse con arreglo al calendario lunar): Pascua para conmemorar la salida de Egipto; Pentecostés (cincuenta días de Pascua) con objeto de hacer memoria de la entrega por Dios de la Torah a Moisés; Tabernáculos en la que los hebreos vivían en tiendas de campaña por recuerdo de sus andanzas por el Sinaí tras el éxodo de Egipto; Dedicación con objeto de celebrar la apertura del Templo de Jerusalén por Salomón; Expiación por los pecados del pueblo llamada en hebreo Yom Kippur; de las Luces (Hanukah) donde se festeja la reapertura del Templo de los Macabeos una vez concluida la abominación de la desolación; y Purim o carnaval judío con el propósito de celebrar que el emperador persa Jerjes (llamado Asuero en la Biblia) no provocase el genocidio del pueblo judío a ruegos de su esposa hebrea Ester.

Religión romana

La religión romana se basaba en la creencia de la presencia de espíritus en todas partes. En lugar de examinar empíricamente procesos cruciales tales como la cosecha, el embarazo y el comercio, los romanos preferían asumir que todas las cosas eran el resultado de la intervención divina. Su punto de vista era politeísta: dioses diferentes controlaban las distintas partes de la vida. Estos dioses podían estar altamente individualizados. Cada casa romana tenía su propio santuario con sus propios dioses protectores individuales (Lares, Penates). En la lista de dioses que podía invocar un campesino figuraban el Primer Arador, Segundo Arador, Gradador, Sembrador, Abonador Superior, Sachador, Rastrillador, etc. Cada torrente, lago, río o arroyo se pensaba que tenía su propio espíritu inmanente. Diferentes asociaciones comerciales ponían sus esperanzas, no en el análisis estadístico sino en sus propios dioses específicos. Las ciudades tenían sus divinidades patronas. De esta multitud de espíritus algunos dioses emergían como poderes dirigentes. Bajo la influencia etrusca el trío formado por Júpiter, Juno y Minerva establecido en su templo en el Capitolio, se convirtió en dominante, con Júpiter, el Mejor y Más Grande como el especial protector de Roma. Como Roma entró en contacto con el mundo griego, sus dioses principales se identificaron con sus adecuados equivalentes griegos (así, Marte con Ares y Vulcano con Hefesto) y adoptaron su iconografía y mitología (Ver, Religión griega). Los romanos pasaron mucho tiempo intentando asegurarse que los dioses apropiados estaban de su lado. Los tres medios principales, comunes a la religión pública y a la privada, fueron a) la plegaria, por medio de la cual se podía hacer llegar al conocimiento de los dioses una petición; b) sacrificio, que podía inducir a un dios a conceder esa petición; c) adivinación, por medio de la cual el deseo de los dioses podía ser conocido por los hombres. Los tres medios implicaban procedimientos complejos basados en ritos tradicionales. Si los ritos se llevaban a cabo correctamente existían grandes posibilidades de que el dios concernido otorgase sus favores. No se esperaba que un fiel amase a su dios o que actuase moralmente inducido por la religión. Pero los detalles tenían que observarse de modo puntilloso: la agitación de una rata podía invalidar una ceremonia. La naturaleza contractual de la religión romana, como si se tratase de un negocio, se contempla con claridad en la práctica común de los votos, públicos y privados. Un voto público podía ser una promesa hecha por un magistrado para salvar al Estado consistente en la construcción de un nuevo templo, si se vencía en cierta batalla. Un particular podía fijar en el muro de un templo una tablilla que contenía su promesa de celebrar un sacrifico si su hijo regresaba a salvo de la guerra. No había una clase sacerdotal en Roma. En la casa el paterfamilias se encargaba de los ritos necesarios. La religión del Estado estaba al cuidado de sacerdotes que procedían de la elite política y gestionaban los asuntos religiosos bajo la supervisión del Senado. Calendarios oficiales proporcionaban a los romanos el cómputo temporal de sus fiestas anuales. Muchas de ellas tendrían sólo un interés anticuario, pero fiestas como las lupercalia y las parentalia todavía tenían amplio eco. En la práctica, la religión romana era más diversa que este cuadro. El estoicismo y el epicureísmo influyeron sobre las clases superiores y los cultos orientales tales como el mitraísmo y las bacanalia barrían toda Italia esporádicamente. Bajo el Principado el culto al gobernante se estableció con firmeza, pero en el siglo IV el cristianismo se convirtió en la religión del Imperio. Ver, Isis.

Religioso

)o()o( Perteneciente o relativo a la religión o a los que la profesan. )o()o( Que tiene religión, y particularmente que la profesa con celo.

Religiosos

Días romanos que se contaban también desgraciados.

Reliquia

)o()o( Residuo que queda de un todo. )o()o( Parte del cuerpo de un santo, o lo que, por haberle tocado, es digno de veneración. )o()o( Vestigio de cosas pasadas.

Reliquias

Cenizas o huesos de muertos que los antiguos recogían religiosamente en sus urnas después de que los cadáveres hubieran sido quemados, y que los enterraban luego en las tumbas.

Reloj de arena

Es el emblema del tiempo. Se compone de dos recipientes de cristal unidos por una estrangulación, que hace de regulador para que la arena, tamizada y perfectamente seca que llena el recipiente superior, caiga lentamente en el inferior. El tiempo se mide por el que tarda la arena en pasar de una división a otra de las marcadas en el recipiente inferior o superior. Una vez ha terminado de pasar la arena, tiene una disposición que permite invertir, con lo que puede funcionar nuevamente. Estos relojes, aunque muy antiguos y con una amplitud de tiempo a medir muy pequeña (en los que más de 30 mn), aún tienen aplicación en medicina y para arte culinario. Ver, Saturno, Anaximandro, Tiempo, medición del.

Rèmes

Remos ("los primeros""los más ancianos""los príncipes". Tribu belga en el noreste de la Galia en el siglo I a.C.).

Remesiana

Ciudad de Moesia fundada originalmente por los dacios y conocida bajo el nombre de Aiadava o Aeadaba. Los tracios habitaron la zona hasta su asimilación por grupos étnicos del territorio. Entre los restos encontrados, hay un fuerte que data del siglo IV, y un tesoro de 260 monedas y medallas acuñadas durante los reinados de Constantino I, Teodosio y otros. El patrono de Rumanía, Nicetas de Remesiana, fue obispo de esta ciudad en el siglo IV. Hoy, Bela Palanka, distrito de Pirot, al sudeste de Serbia.

Remi

Remos ("los primeros""los más ancianos""los príncipes". Tribu belga en el noreste de la Galia en el siglo I a.C.).

Remigio

(san) (¿437?-533). Arzobispo de Reims. Decidió a Clodoveo a convertirse al catolicismo y lo bautizó en el 496. Fiesta el 1 de Octubre.

Remista

Ramista (localidad de Pannonia Superior, en la carretera a lo largo del río Savus hacia Siscia. La calzada romana que unía Poetovio y Mursa Maior atravesaba ….).

Remo

Uno de los jefes de Turno muerto por Niso.

Remo

En la leyenda de la fundación de Roma, Remo es el hermano gemelo de Rómulo. Según una explicación aislada y evidentemente tardía, se había dado este nombre al niño porque era "lento" en todo, lo cual explicaría que fuese suplantado por Rómulo. En la leyenda, Remo aparece como la réplica desdichada de su hermano. Pero mientras las leyendas griegas en que intervienen gemelos que se disputan el poder, generalmente remontan la hostilidad de los hermanos a su más tierna infancia, la de Rómulo y Remo, por el contrario, los presenta al principio unidos por un fraternal afecto. Sobre sus primeros años, ver, Rómulo. Remo no empieza a desempeñar un papel destacado hasta que, ya llegados a la edad viril los dos hermanos, se produce la querella que los enfrenta con los pastores de Numitor. Remo fue hecho prisionero y llevado ante el rey de Alba. Para libertarlo, Rómulo, aconsejado por Fáustulo, organiza una expedición contra la ciudad. Sigue luego el episodio del reconocimiento de los gemelos por Numitor y la muerte de Amulio. Rómulo y Remo confían el trono de Alba a su abuelo Numitor, que es el legítimo heredero. Luego parten los dos a fundar una ciudad. Están de acuerdo en principio. Desean establecerla en el lugar en que han sido salvados. o sea, en el emplazamiento de la futura Roma. Pero en su ánimo no han determinado aún el sitio exacto, y, para conocerlo, resuelven, por consejo de Numitor, consultar los presagios. A tal efecto, Rómulo se instala en el Palatino, y Remo, en el Aventino. La ciudad será levantada allí donde los presagios sean favorables. Remo vio seis buitres, y Rómulo doce. Habiéndose pues, pronunciado el cielo en favor del Palatino, y, por tanto, de Rómulo, éste se pone a trazar el límite de su ciudad. Este primer recinto es un foso abierto por un arado tirado por dos bueyes. Remo, decepcionado por no haberse visto favorecido por el cielo, se burla de este recinto, que puede franquearse tan fácilmente, y, de un salto, penetra en el perímetro que su hermano acaba de consagrar. Éste, irritado por el sacrilegio, saca la espada y mata a Remo. En la forma más antigua de la leyenda parece que este asesinato ha tenido como único móvil el sacrilegio de Remo. Rómulo fue presa de gran desesperación por el crimen que había cometido, hasta el punto de que, según se afirma, quiso suicidarse. Enterró a su hermano en la cumbre del Aventino, en el lugar en que, a consecuencia de este suceso, tomó el nombre de Remoria. Por la leyenda de Remo se explicaba el hecho de que hasta los tiempos del emperador Claudio (49) el Aventino no hubiese quedado incluido en el pomerium, el recinto religioso de Roma. Relacionábase también con la muerte de Remo el origen de la fiesta funeraria de las Lemuria (Ver, Lemures). Existía una versión de la leyenda según la cual Rómulo no mataba a su hermano, sino que ambos reinaban conjuntamente, repartiéndose el poder como, más tarde, habían de hacer los cónsules. Finalmente, según ciertos historiadores, en especial Dionisio de Calcis, Remo fue el fundador de Roma. En este caso, Remo no sería hijo de Rea, sino de Ascanio, o bien de Ítalo. Su madre es Electra, hija del rey Latino. Sobre otras genealogías de Remo, ver, Rómulo.

Remo de dirección

Corresponde al signo jeroglífico "hemu". La diferencia entre un remo de dirección y un simple remo hepet se observa a primera vista por la inclinación con que se representa al primero, por su pala relativamente más grande y por la barra de dirección adherida a su mango. El jeroglífico que representa a este remo se utilizaba como determinativo en varias palabras relacionadas con el propio remo o con sus derivados directos -como hemy, "timonel"-, aunque en el uso iconográfico el remo de direcci¢n tomó un significado simbólico distinto, no totalmente comprendido. Normalmente el hemu aparece, en contextos representativos, formando grupos de cuatro piezas idénticas, a menudo junto a ojos mágicos, bóvidos, uraei y otros símbolos, en papiros mitológicos y también en pinturas de tumbas que ilustran el capítulo 148 del Libro de los Muertos. Ciertas copias de este libro y otros papiros del Período Tardío interpretan que estos cuatro remos tenían que ver con las cuatro esquinas del cielo. Por ejemplo, en el papiro de la dinast¡a XXI perteneciente a Nestanebtauy, los remos llevan específicamente las denominaciones de "Hermoso timón del Cielo Sur/ hermoso timón del Cielo Norte/ hermoso timón del Cielo Oeste/hermoso timón del Cielo Este", y aunque el orden de la lista puede variar, esta inscripción básica aparece en otras viñetas y pinturas. El origen y el sentido preciso del significado cósmico de estos cuatro remos de dirección siguen siendo un misterio. Probablemente representen los poderes que guían el universo, aunque esta idea no se encuentra expuesta en ningún texto. En el papiro de Nestanebtauy, las palas de los remos están decoradas con flores de loto y de las barras de dirección nacen uraei. También se les asocia claramente con los cuatro ojos udjat, que hay sobre ellos, todo lo cual hace manifiesta su relación con el simbolismo solar desde tres aspectos distintos. En los casos donde los remos aparecen junto con bóvidos -siete vacas y un toro, parece probable que el concepto esencial que se expresa tiene que ver con la dirección sobrenatural de los poderes que sostienen el cosmos, pues en el Libro de los Muertos se dice de forma específica que estos bóvidos proporcionaban el sustento destinado al difunto. Un ejemplo de esta asociación de remos y bóvidos se puede ver en la tumba de Nefertari, en Deir el-Medina, y en el papiro de Tentdiumut, se ofrece otra representación de remos en el que las imágenes solar y de bóvidos aparecen entremezcladas. En esta viñeta del papiro de Tentdiumut, los remos no aparecen únicamente con varios símbolos solares, como los uraei, sino que imitan en sí mismos las pieles moteadas de los bóvidos. Las distintas imágenes simbólicas están tan fusionadas en este caso que quedan pocas dudas de que el remo de dirección debe interpretarse como un símbolo de los poderes sustentadores del universo, representados por las vacas y el toro. Sin embargo, la manera concreta en que se relacionan los cuatro remos simbólicos con el principio del sustento en la otra vida sigue sin aclararse.

Rémora

Pescado pequeño, al cual se atribuía la virtud de facilitar el parto a las mujeres.

Rémora

Animal marino fabuloso.

Rémoras

Pajaritos que retardan la ejecución de una empresa. Eran, entre los augures, de muy mal presagio. Ver, Arúspice.

Remoria

Lugar en la cima del Aventino donde Remo se sentó para recibir los auspicios.

Remos

o Remi o Rèmes "los primeros" "los más ancianos" "los príncipes". Tribu belga en el noreste de la Galia en el siglo I a.C.. Ocuparon la parte septentrional de la llanura de Champaña desde el siglo VI a.C., en las estribaciones meridionales del bosque de las Ardenas, entre los ríos Mosa y Matrona, y a lo largo de los valles fluviales del Aisne y sus afluentes, el Aire y el Vesle. Estaban rodeados por todos los lados por estados belgas amigos, y su capital tribal era Durocortoro (hoy, Reims) el segundo "oppidum" en tamaño de la Galia, en el Vesle. Aliado con las tribus germánicas del este, repetidamente se implicaron en guerras contra los parisios y los senones. Ellos eran famosos por sus caballos y su caballería. Los remos, bajo Iccio y Andecombogio, se aliaron con Julio César y permanecieron leales a él a lo largo de toda la guerra de las Galias, siendo el más prorromano de todos los pueblos de la Galia. )o( MITOLOGÍA.- Una leyenda tardía relata que Remo, el hermano de Rómulo, fundó la ciudad de Reims después de haber huido del Lacio, a lo que actualmente es el norte de Francia, y de esa manera originó al pueblo de los remos.

Rempham

El Hércules de los sirios. Otros creen que era Venus. Grocio dice que era el mismo dios que Rimmon. Hammond cree tan sólo que era un rey de Egipto deificado después de su muerte. En efecto, Diodoro hace mención de uno, que llama Remphis. Algunos miran esta palabra como egipcia, y la traducen por Saturno.

Remrem

En la mitología egipcia, uno de los nombres dados a Osiris. Hubo también un dios tebano con este nombre.

Remtu Kemi

Los antiguos egipcios se daban a sí mismos este nombre, "hombres de la tierra negra", por oposición a los Khasetiu, los nómadas del desierto. Ver, Kemi.

Rémulo

o Numano. Capitán rútulo. Casó con la hermana más joven de Turno y fue muerto por Ascanio, hijo de Eneas.

Rémulo

Capitán de Tíbur cuyas armas, tomadas por los rútulos, hicieron parte de la presa de Euríalo.

Rémulo

Silvio, rey de Alba a quien Júpiter destronó en castigo de sus impiedades.

Remuria

Lugar de Roma, en el monte Aventino, donde Remo observó el augurio del vuelo de las aves y donde fue enterrado.

Remurias

Lemurias (fiesta romana que se celebraba todos los años el 9 de mayo).

Remurio

Uno de los Jefes de Turno muerto por Niso.

Remyt

Enterradora. Ver, Sacerdotisa funeraria (uno de los grupos de sacerdotisas funerarias egipcias, Hemet Ka, estaba integrado en el clero durante el Imperio Antiguo. Entre otros, ostentaban los ….).

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