(Amphipolis). Ciudad griega de Macedonia oriental, en la Calcídica, situada a 4 km al este de la desembocadura del río Estrimón, en una encrucijada de caminos, al oeste del monte Pangeo; el río la unía con el puerto de Eyón. La ciudad pertenecía en el siglo VI a.C. a la tribu tracia de los edones. Sus habitantes controlaban el valle del Estrimón y la ruta de Macedonia a Tracia, la posterior Via Egnatia. Darío I envió al general Megabazo al oeste a someter a los peonios, en el valle alto del Estrimón y llegó hasta la ciudad de Eyón, en la desembocadura del río, y la convirtió en la capital aqueménida de Europa. Los edones proveían de lo necesario a la guarnición persa. Cuando Jerjes I invadió Grecia tendió un puente que cruzaba el río en Ennea Hodoi (nueve caminos), no se sabe si permanente o provisional. A lo largo de todo el siglo V a.C., Atenas buscaba asegurarse el control de Tracia que revestía una gran importancia estratégica por sus materias primas, metales preciosos (oro, plata) del Pangeo, madera, indispensable para la construcción naval, y por ser la ruta marítima de los estrechos que garantizaba el aprovisionamiento de trigo de Escitia. El lugar en que estaba situada Anfípolis, lo intentó colonizar en primer lugar, Aristágoras de Mileto en el 497 a.C.. Trató de establecerse en Mircino de Tracia, ciudad junto al Estrimón a 7 km al norte de Anfípolis, pero murió luchando con los tracios edones, habitantes de la zona. Treinta y dos años después, hacia el 465-464 a.C., lo intentaron los atenienses que enviaron a Sófanes, hijo de Leagro y a 10.000 colonos, pero los tracios edones acabaron con la expedición, matando a muchos en Drabesco. Al final, fue una colonia ateniense fundada en el 437 a.C. por Hagnón, hijo de Nicias, a partir del puerto de Eyón, en la desembocadura del Estrimón, que era una vieja base ya utilizada por los persas, conquistada por Cimón y convertida en emporio ateniense. La nueva fundación se llamó Anfípolis, literalmente "en tomo a la ciudad". Anfípolis fue desde entonces el principal punto de apoyo ateniense en Tracia y, como tal, el punto de mira de sus adversarios lacedemonios: el elemento ateniense era muy minoritario en la ciudad y el general espartano Brásidas consiguió ponerla en contra de su metrópolis en 424 a.C., sobre todo, gracias a la ayuda de los habitantes de la localidad vecina de Argilos. Una expedición de socorro dirigida por el estratego e historiador Tucídides, hubo de conformarse con socorrer a Eyón sin lograr apoderarse de Anfípolis, fracaso que le supuso a Tucídides el exilio. Una nueva expedición ateniense, bajo el mando de Cléon fracasó de nuevo en 422: Cleón y su adversario Brásidas encontraron la muerte en una batalla bajo los muros de Anfípolis, que conservó así su independencia y la mantuvo hasta el reinado de Filipo II, a pesar de las nuevas tentativas atenienses, debidas principalmente al gobierno de Calístrato. En 357, Filipo II hizo saltar el cerrojo que formaba Anfípolis en el camino hacia Tracia y conquistó la ciudad, que Atenas había intentado recuperar en vano en los años precedentes. Según el historiador Teopompo, esta conquista habría sido objeto de un acuerdo secreto entre Atenas y Filipo II, por el cual, el rey macedonio se habría comprometido a entregar la ciudad a cambio de la plaza fuerte de Pidna. Pero el macedonio incumplió el tratado al no ceder Anfípolis y sitiar Pidna. Tras la conquista por Filipo, la ciudad no fue incorporada inmediatamente al reino macedonio y conservó durante algún tiempo sus instituciones y una cierta autonomía. En aquel momento la frontera macedonia aún no se había extendido al este. Filipo instaló, no obstante, a macedonios en Anfípolis y la ciudad, llegó a ser de hecho macedonia: la nomenclatura, el calendario y la moneda. Referente a la moneda, las estáteras de oro salidas del nuevo taller construido por Filipo, para acuñar el oro del monte Pangeo, reemplazaron a las dracmas anfipolitanas. Bajo el reinado de Alejandro Magno, Anfípolis fue una importante base naval, y tres de los más célebres almirantes de Macedonia eran originarios de Anfípolis: Nearco, Andróstenes, y Laomedonte, cuya sepultura estaba indicada probablemente por el famoso león de Anfípolis. Anfípolis se convitió en una de las principales estaciones del camino real de Macedonia oriental, como atestigua un mojón encontrado entre Filipos y Anfípolis que proporciona la distancia desde esta última, además de la Via Egnatia, la principal vía romana que atravesaba el sur de los Balcanes. Además de las murallas de la ciudad, de este período no quedan restos y sólo pueden comtemplarse el gimnasio y una rica casa decorada con frescos muy bien conservados. Si el plano de la ciudad es mal conocido, sus instituciones no lo son, gracias a una rica documentación epigráfica: una ordenanza militar de Filipo V y una ley efébica fueron encontradas en el gimnasio. Tras la victoria final del ejército romano sobre Macedonia en 168 a.C., en la batalla de Pidna, Anfípolis pasó a ser la capital de la primera de las cuatro mérides, creadas por los romanos para reemplazar al reino de los Antigónidas. Patria de Zoilo. En el curso de los últimos años han tenido lugar en ella importantes excavaciones. Hoy, Jenikeui, Grecia. Ver, Edones, Mircino, Eyón, Ennea Hodoi, Tumba de Anfípolis.