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Página 113 - 1322 Palabras 5601 al 5650 de 66095

Palabra   |   Descripción

Anio Vetus

Acueducto romano construido en 272-270 a.C.. Era una derivación del Anio, el río de Tíbur (hoy, Tívoli), que se precipitaba en el Tíber a alguna distancia, aguas arriba de Roma. Era un agua de mala calidad, dura y frecuentemente turbia.

Anión

Uno de los generales de Radamanto, de quien recibió la isla de Delos.

Anipe

Ver, Libia (Libia es la ninfa epónima del África septentrional, con inclusión de la Cirenaica. Suele ser vinculada con Io, de quien ….).

Aniran

Ángel o genio cuyo nombre está unido a la idea de la luz, como principio de la virtud de purificar que tienen el fuego y el agua. Preside las bodas y tiene la intendencia sobre todo lo que sucede en el día treinta de cada mes solar del antiguo calendario persa, según la observación supersticiosa de los magos. Este día 30 de cada mes, era llamado también Aniran, como consagrado a este genio, y su fiesta era celebrada con magnificencia, aunque no más que por los parsis y secretamente.

Anisidora

"la que hace ricos presentes". Sobrenombre de Ártemis.

Aniso

Anisus (nombre latino del río Enns, afuente del Danubio).

Anisope

Mujer de Pierio.

Anisus

o Aniso. Nombre latino del río Enns, afuente del Danubio de 254 km de largo. Ver, Lauriacum, Anieno.

Anita

o Ánite o Anite (siglo III a.C.). Poetisa griega natural de Tegea, Arcadia, de la que apenas se sabe nada de su vida. Se halla citada por Meleagro entre los poetas líricos, y colocada en la categoría de Praxila, Myro y Safo. Antipatro la llama el Homero hembra. Se conocen algunos trozos de sus poesías, las cuales se distinguían por su gran sencillez. Pronunciaba en verso los augurios de los oráculos del templo de Esculapio en Epidauro. Fue autora de unos epigramas delicados referentes a animales sacrificados.

Anite

Anita ((siglo III a.C.). Poetisa griega natural de Tegea, Arcadia, de la que apenas se sabe nada de su vida. Se halla citada ….).

Ánite

Anita ((siglo III a.C.). Poetisa griega natural de Tegea, Arcadia, de la que apenas se sabe nada de su vida. Se halla citada ….).

Anitio

En época de Heródoto, uno de los nomos del Bajo Egipto, aunque su situación exacta es difícil de precisar.

Anitis

Anaitis (divinidad adorada por los lidios, los armenios y los persas, que parece corresponder entre los primeros a Ártemis, y entre ….).

Ánito

Uno de los Titanes que criaron a Perséfone. Tenía una estatua en un templo de Arcadia en traje de guerrero. Ver, Santuario de Despena.

Ánito

(ss. V-IV a.C.). Político ateniense. Era muy rico y apoyó la causa democrática. Fue elegido general en el 409 y, mediante soborno, se libró de ser procesado por la pérdida de Pilo. Después de terminar la Guerra del Peloponeso, ayudó a Trasíbulo a restaurar la democracia una vez que se puso fin al gobierno de los Treinta Tiranos. Fue el principal de los tres acusadores de Sócrates, los otros fueron Meleto y Licón, en el proceso al que este fue sometido en el 399; probablemente lo hizo por razones patrióticas, creyendo que Sócrates había alentado a los oponentes del Estado democrático.

Anitorgis

Localidad prehispana citada por Tito Livio, que más tarde formó parte de la Bética. Hoy, podría tratarse de Alcañiz, comarca del Bajo Aragón, provincia de Teruel, comunidad autónoma de Aragón.

Anittas

(siglo XVIII a.C.). Príncipe (ca.1.780) hitita del principado de Kussara, hijo de Pithana, antiguo rey de la ciudad de Kussara y de Nesa (Kanish) en Asia Menor, que gobernó en un período anterior a la fundación del Imperio de Hatti. Dicho principado estaba situado, tal vez, en la antigua Alaça Hüyük, lugar donde también se sitúa Arinna, principal centro religioso hitita. De Anittas ha llegado una inscripción, en varias tablillas de barro, con un relato de sus hechos, que fue hallada en Boghazköy. A pesar de haber sido cuestionada su autenticidad, la misma nos sirve para conocer muchos acontecimientos de su reinado. Entre otras informaciones se recogen las victorias sobre el rey Pijustis de la ciudad de Hatri (Khatti) y sobre Khuzzijas de Zalpuwa, así como la destrucción de Khattus, más tarde Khattushas, y la victoria contra el príncipe de Purushanda, el cual le hubo de devolver las insignias de la realeza. Anittas no fue reconocido como rey por los asirios, que entonces ocupaban comercialmente buena parte de Asia Menor, sino que era considerado príncipe. En los textos capadocios Anittas aparece citado como "Grande de la Escalera" (Jefe de la ciudadela), pero en una inscripción suya, éste se autointitula Gran Rey. Anittas, tras reconstruir Nesa (Kanish) y levantar templos a los dioses, fijó en ella su residencia. Se le considera el artífice de la unificación del Imperio hitita, hasta entonces disgregado en numerosos principados, estableciendo en Alaça Hüyük la primera capital del mismo. Ver, Imperio hitita.

Anius

Anio (río del Lacio con un recorrido de 108 km. Baña a Tívoli y se une al Tíber por su izquierda, al norte de Roma).

Aniversario

Entre los antiguos la celebración o aniversario de los funerales se repetía todos los años. Visitaban los sepulcros para llorar en ellos, ofrecían sacrificios a Plutón y Proserpina, y después de haber adornado el sepulcro de rosas, se reunían los parientes para verificar en él la comida fúnebre. Seguramente con este objeto los ricos añadían a sus mausoleos, cuartos, salas y habitaciones, en donde se inmolaban las víctimas y se vertía vino, leche y agua en honor de los muertos. Luciano dice que las almas vivían en los infiernos de lo que sus parientes y amigos derramaban o les ofrecían en sus sepulcros. Los que desempeñaban estos ritos funebres iban vestidos de blanco. En algunas representaciones se ve la ceremonia de un aniversario. Una mujer cubierta con un velo y llorosa, está sentada junto al sepulcro de su marido rodeada de sus hijos o parientes, y quizá de algunos libertos. Dos hombres colocados detrás de ella parecen ser esclavos. La puerta del mausoleo es grande y adornada de columnas, y sobre su frontispicio hay dos genios que sostienen un candelabro.

Anj

Corresponde al signo jeroglífico "anj". El origen de este popular jeroglífico es oscuro y ha fomentado gran cantidad de teorías, que van desde considerarlo un antiguo simbolismo sexual hasta la representación de la humilde tira de una sandalia. Sin embargo, como ocurre con el denominado "nudo de Isis", muy parecido, el anj probablemente refleje alguna clase compleja de lazo. Algunos ejemplos detallados muestran, con frecuencia, que la sección inferior estaba compuesta en efecto de dos partes, los extremos del lazo, que aparecen claramente separados en algunas muestras arcaicas. Mientras que el objeto original pudo haber sido un nudo con alguna connotación religiosa o mítica, resulta muy claro su significado como símbolo de la "vida", y es con este sentido básico que aparece a guisa de emblema en las manos de muchas divinidades. En representaciones funerarias se observa en ocasiones que un hombre o una mujer portan un ramo de flores, también denominado anj, para formar un juego de palabras visual que asociaba sutilmente al fallecido con los dioses. El anj podía representar al aire y al agua, elementos que daban la vida, y así es habitual la ofrenda de este signo al rey como símbolo del "aliento de vida", y a veces el anj personificado sostiene un abanico de plumas de avestruz detrás del monarca, en una variación de la misma idea. En este mismo sentido también, se pueden observar cadenas de signos anj derramadas sobre el monarca, y en períodos tardíos también sobre gente común fallecida, como un símbolo del poder regenerativo del agua. De hecho, un aspecto relacionado con este simbolismo se observa en los recipientes para la libación, que contenían el agua para las ceremonias sagradas, y que a menudo se elaboraban con la forma de este jeroglífico. Muchos objetos funcionales imitaban la forma del anj, sobre todo los sistros en forma de aro, las cucharas para ungüentos, los espejos (la palabra para espejo también era anj) y también los estuches para espejos, como la pieza encontrada entre los tesoros de Tutanjamón, muy decorada. Probablemente no exista ningún otro jeroglífico que aparezca tan profusamente en la configuración y la decoración de pequeños objetos, así como de adorno de elementos arquitectónicos tales como muros, pilares o capiilas en los templos egipcios. En todos estos contextos, el signo anj aparece con frecuencia junto a los jeroglíficos djed y uas, y a veces lo encontramos en inscripciones cuya naturaleza es más simbólica y decorativa que propiamente lingüística. Sin embargo, el anj permaneció como un poderoso amuleto a lo largo de toda la historia de Egipto, y probablemente a causa tanto de este hecho como de su figura cruciforme perduró durante el Período Copto, pasando a formar parte de la iconografía y el simbolismo de la Iglesia cristiana con la denominación de crux ansata, la cruz "con ojo" o con asa. Ver, Cruz ansata.

Anj

(siglo XXVII a.C.). Noble de la Dinastía III egipcia. Dos figuras sentadas, esculpidas en piedra dura del noble Anj, que fue una persona eminente en el reinado de Dyoser, demuestran la evolución de la técnica de los escultores egipcios en un corto espacio de tiempo entre la muerte del rey Jasejem/Jasejemuy y la ascensión de Dyoser. En una de sus estatuas, en la colección de arte egipcio del Museo del Louvre, Anj está sentado plácidamente en su silla en forma de trono, con una sonrisa contenida; la otra, en Leiden, una obra en granito negro especialmente bella, le retrata como una persona más formal, ataviado con una piel de leopardo sacerdotal sujeta por inscripciones ovales.

Anj-imy

Planta del antiguo Egipto, no identificada, y en conexión siempre con la vida renacida. Se ha supuesto que sería la flor del arbusto alheña.

Anj-Ka

(siglo XXX a.C.). Canciller de la Dinastía I egipcia. Estuvo al servicio de Den, cuarto rey de esta Dinastía, como canciller. También fue un gobernador provincial, uno de los primeros cuyo nombre se conoce. Hay que destacar que en tan tempranas fechas, altos funcionarios del Estado lleven títulos que pervivirán a lo largo de toda la historia de Egipto y que, incluso en tiempos de Anj-Ka, debían de ser ya muy antiguos. Anj-Ka fue el propietario de una mastaba en Saqqara (n.° 3.036).

Anjaf

(siglo XXVI a.C.). Príncipe y visir de la Dinastía IV egipcia. Como ejemplo de la costumbre de esta Dinastía de seleccionar a los principales cargos del Estado entre los familiares más próximos al rey, Anjaf fue probablemente el hijo del rey Esnofru y de una de sus reinas menores; un parentesco alternativo podría situarlo como hijo del rey Huni, y por tanto un hermanastro de Esnofru. Era "hijo mayor del rey", pero este título podía ser tanto honorífico como una expresión literal de parentesco. En los tiempos inciertos que siguieron a la muerte de Keops y la conflictiva ascensión de Didufri, sucesor finalmente de Keops, Anjaf fue leal a la línea directa de sucesión representada por Kefrén. Su lealtad fue recompensada con el visirato, en cuyo cargo sirvió a Kefrén. Parece haber muerto durante este reinado, y fue enterrado en una de las tumbas más grandes de la llanura de Guiza. Anjaf es recordado por un busto excepcionalmente bello, actualmente en el Museo de Bellas Artes de Boston, que fue encontrado en su mastaba. Es una de las principales obras del período que, en muchos aspectos, fue el punto álgido del arte egipcio. El busto destaca entre los retratos funerarios de la época en que está pintado, y está pintado sobre una superficie enyesada. Anjaf es representado como un hombre de mediana edad, vigoroso, con una expresión de control y audacia que le permitiría desempeñar el cargo de "inspector de todas las obras del rey".

Anjana

(de jana, antiguo nombre con que se designaba a las hechiceras durante la Edad Media). Es uno de los personajes más conocidos de la mitología cántabra. Estos seres feéricos son la contrapartida a los crueles y despiadados ojáncanos y ojáncanas y en la mayor parte de las versiones son las hadas buenas de Cantabria, generosas y protectoras de las gentes. Su representación en la mitología cántabra recuerda a la de las xanas en Asturias, las janas en León y las lamias vascas, estas últimas sin su aspecto zoomorfo. En la tradición oral encontramos distintas explicaciones sobre la naturaleza de las anjanas. Unos dicen que son criaturas celestiales enviadas por Dios para realizar obras buenas y que tras 400 años regresan al cielo para no volver. Otros en cambio señalan que son espíritus de los árboles encargados de cuidar de los bosques. En todo caso, las describen de aspecto hermoso y delicado, con medio metro de estatura, ojos rasgados, brillantes pupilas negras o azules como luceros y mirada serena y amorosa. Tienen una piel blanquísima y su voz es dulce, unas veces parece un ruiseñor cuando están contentas y otras las de un escarabajo al pisar de las hojas en otoño. Esconden unas alas prácticamente imperceptibles y casi transparentes. Estas ninfas de La Montaña poseen largas trenzas de color azabache u oro adornadas con lazos y cintas de seda multicolores y se ciñen a la cabeza una hermosa corona de flores silvestres. Visten una fina y larga túnica blanca que cubren con una capa azul. En sus manos llevan una vara de mimbre o espino que cada día de la semana brilla con una luz diferente. Se las ve paseando por las sendas de los bosques, descansando en las orillas de los veneros y en los márgenes de los arroyos que parecen que cobran vida. Conversan con las aguas que manan de las fuentes y manantiales que es donde vive. Ayudan a los animales heridos, a los árboles partidos por las tormentas o los ojáncanos, a los enamorados, a aquellos que se extravían en la frondosidad del bosque, a los pobres y a los que sufren. Cuando pasean por los pueblos dejan regalos en las puertas de los que se lo han merecido y si se la invoca pidiendo ayuda ellas la prestarán si es buena persona, pero también castigan a quien las desobedece. Dice la tradición que durante el equinoccio de primavera, en la media noche, se reúnen en las brañas y danzan hasta el amanecer cogidas de la mano, esparcen rosas y quien logre encontrar una de estas que tienen pétalos púrpuras; verdes, áureos o azules, será feliz hasta la hora de su muerte. En Cantabria tienen este trasfondo feérico las Hechiceras del Ebro (o de Valderredible), las Mozas del Agua, la Viejuca de Vispieres, las Anjanas de Treceño, las Moras de Carmona o las Ijanas del Valle de Aras, entre otras. Las Anjanas llegarían a las poblaciones del interior de la región durante la madrugada del 6 de enero con la intención de traer a los niños diversos juguetes y regalos. Esto se produciría cada cuatro años y generalmente en familias pobres o de bajo nivel económico. La tradición aún se mantiene anualmente en algunas localidades de Cantabria, en convivencia con la figura del esteru. Ver, Mitología cántabra.

Anjefenamón

(ss. XI-X a.C.). Gran mayordomo de la Dinastía XXI egipcia. Hijo de Nesyen-Amón, Anjefenamón fue gran mayordomo de varios reyes de comienzos de la Dinastía XXI en Tanis. Sucedió a su padre como gran mayordomo, y también fue escriba real del rey Ajeperre-Setepenre Psusenes I. Fue inscrito que murió cuando tenía 72 años, 5 meses y 14 días de edad. Su hija fue "niñera del rey" y esposa de otro importante cortesano, Sia, que fue nombrado sacerdote funerario del rey Psusenes a la muerte de este último.

Anjefenmut

(siglo XI-X a.C.). Príncipe egipcio, hijo del faraón Ajeperre-Setepenre Psusenes I.

Anjenesmeryre

(ss. XXIV-XXIII a.C.). Reinas de la Dinastía VI egipcia. Dos hermanas con el nombre de Anjenesmeryre, ambas casadas con el rey PepiI I, eran las hijas de Khui, un noble de Abidos. La hermana mayor fue la madre del rey Merenre I Antiemsaf I, que sucedió brevemente a su padre, y de la princesa Neith. Ankhenesmeryre II fue la madre del longevo rey Pepi II, que estuvo casado con la princesa Neith, estableciendo así una relación de parentesco compleja incluso en la familia real egipcia. El hermano de las dos reinas, Djau, fue visir tanto de Merenre como de Pepi II.

Anjenmer

(ss. XVIII-XVII a.C.). Heraldo real de la Dinastía XIII egipcia. "Príncipe, alcalde y conocido real" son algunos de los títulos de Anjenmer, además de su principal cargo, heraldo real. En tiempos posteriores, el heraldo era uno de los cargos más importantes, con acceso directo al rey, y tenía la misión de informar de la situación en el reino, así como de actuar como mayordomo real y maestro de ceremonias.

Anjesenamón

Anjesenpaatón ((siglo XIV a.C.). Reina (ca.1.350-1.330) de la Dinastía XVIII egipcia. Tercera hija del faraón ….).

Anjesenpaatón

(siglo XIV a.C.). Reina (ca.1.350-1.330) de la Dinastía XVIII egipcia. Tercera hija del faraón Amenofis IV (Ajenatón) y de Nefertiti, y luego Esposa real de Tutankhamón, llamada así en vida de sus padres, pero cuyo nombre cambiaría luego por el de Anjesenamón al volver la Corte a la disciplina del clero de Amón. Anjesenpaatón aparece en diversos relieves con sus padres y hermanas, en escenas de la vida cotidiana tenida en la capital Ajetatón (El-Amarna). Se sabe por una referencia epigráfica que había sido Esposa de su propio padre, de quien había tenido a la princesa Anjesenpaatón-Tasheryt. Al morir luego Smenkhkare, el sucesor en el trono de Akhenatón, un hermano suyo, Tutankhamón, de corta edad, se hizo con el trono gracias a su matrimonio con la princesa Anjesenpaatón La pareja real vivió algunos años en Ajetatón, para pasar luego a residir en Menfis y en Tebas, en un claro intento de volver al tradicional culto del dios Amón, tras el paréntesis religioso de Ajenatón. La prematura muerte de Tutankhamón cuando sólo contaba 19 años y la carencia de descendencia masculina motivaron, según se sabe por una carta del archivo hitita de Boghazköy, que "una reina viuda" egipcia, muy probablemente Anjesenpaatón, escribiese al rey hitita Suppiluliuma I, solicitándole a uno de sus hijos para desposarse y hacer de él el Rey de Egipto. El hitita envió a su hijo Zannanazyash (Zannanza), pero fue asesinado en el transcurso de su viaje a Egipto por los enemigos de la reina (en realidad, por el despecho de Horemheb, general que aspiraba al trono) o tal vez por instigación de Ay, cortesano y Visir. Sean las razones que fueran, Anjesenpaatón, cuyo nombre ya había sido cambiado por el de Anjesenamón, se vio obligada a contraer nupcias con el anciano cortesano real y Visir, antes citado, Ay, su propio abuelo, según algunos egiptólogos, quien se hizo con el poder. Aparte de la referencia del hallazgo de dos fetos de hembra recogidos en sendos féretros de oro en miniatura en la tumba de Tutankhamón, y que hubieron de ser fruto de las relaciones de Anjesenpaatón y Tutankhamón, y de los más de quince títulos de la reina, nada se sabe de ésta en sus últimos momentos, pues Ay ni siquiera la figuró en las escenas de su tumba, en la que sí hizo representar a su otra esposa. Ver, Meritatón.

Anjhaf

(siglo XXVI a.C.). Escultor y también arquitecto (ca.2.560) egipcio, hijo de Esnefru, primer rey de la Dinastía IV. Por su matrimonio con la princesa Heteferes II, de la cual sería tercer esposo, pasó a ser suegro de su propio hermano, Khéops. Nombrado Visir, pudo construirse una mastaba en Gizeh, en una de cuyas dependencias exteriores fue localizado, algo estropeado, un magnífico busto (50'6 cm de altura) de caliza pintada, verdadera obra capital de la plástica de la Dinastía IV, hoy atesorado en el Museum of Fine Arts de Boston. Ver, Escultores, Escultura griega, Escultura romana.

Anjhor

(siglo VIII a.C.). Gran jefe (740-731) de los libu y monarca de su principado en el delta occidental del Nilo, en donde había sucedido a Ker, principado que sería tomado, junto con el territorio de Sais, en el año 731 por Tefnakht, primer rey de la Dinastía XXIV egipcia. Anjhor y su hijo Harseb aparecen nombrados en una estela funeraria del Serapeum, dedicada a un buey Apis. Asimismo, Anjhor está citado en la estela de su hija Nebet-Imauem-hat, cantante de Amón en Tebas en tiempos de las influyentes Esposas divinas Shepenupet I y Amenirdis I.

Anjkare Psamético III

(siglo VI a.C.). Faraón (526-525) del Período Saíta (Desde el 664) y de la Dinastía XXVI (672-525). Hijo y sucesor de Amosis II. Psammético III llegó a reinar únicamente algunos meses (noviembre 526 - abril 525), debido a que Cambises II, rey persa, invadió Egipto. La victoria persa se produjo, además de por la superior potencia militar, por la traición de un oficial griego, llamado Fanes de Halicarnaso, y otros mandos, quienes guiaron a las tropas persas de Gaza a Pelusium (a unos 40 km del actual Port Said), enclave en el que Psamético fue derrotado, debiéndose retirar a Menfis. Asediado aquí, hubo de capitular. Aunque el rey persa lo trató cortésmente, más tarde se vio obligado a darle muerte, en el transcurso de un intento de rebeldía. Algunos hechos de la invasión persa de esta época se hallan contenidos en la biografía de Udjahorresnet, militar presente en la contienda, así como en noticias facilitadas por Heródoto. Con Psamético, de quien se ignora los nombres de su madre (se piensa en una tal Tanetkheta, de origen extranjero), esposa e hijos, finaliza la dinastía saíta. Egipto pasaba a ser una provincia más del Imperio persa aqueménida. El desafortunado rey fue capturado, llevado encadenado a Susa y posteriormente ejecutado. Ver, Psaménito.

Anjmahor

(siglo XXIV a.C.). Oficial (ca.2330) de la Corte egipcia, muy probablemente del tiempo del faraón Pepy I, de la Dinastía VI. Anjmahor fue inspector de la Gran Casa y "primero bajo el rey", además de sacerdote Ka. Debe su fama a la mastaba que poseía en la llamada Calle de las Tumbas, situada al norte de la Pirámide de Teti, en Saqqara. Popularmente es conocida como la "Tumba del médico" por el tema de un grupo de relieves que representan operaciones quirúrgicas. Uno de ellos se centra en la circuncisión de un adulto (tal tema confirma las palabras de Heródoto quien señaló que los egipcios fueron el primer pueblo en practicar tal operación, si bien de modo voluntario). El otro relieve tal vez alude a un método de pedicura o masaje. Los restantes motivos pictóricos de la mastaba contienen los temas usuales: trabajos agrícolas, actividades festivas, ofrendas. También aparecen artesanos, entre ellos enanos, trabajando como joyeros, escultores y metalúrgicos. Los antedichos relieves médicos demuestran que Anjmahor fue o bien cirujano, aunque no tuvo títulos como tal, o bien sacerdote, y por ello circuncidado.

Anjnesmeryre I

(siglo XXIV a.C.). Reina (ca.2330) de Egipto y Segunda esposa de Pepy I, rey de la Dinastía VI, con quien casó tras repudiar aquel a su primera esposa, de nombre desconocido. Anjnesmeryre I fue hija de un influyente personaje provinciano, originario de Abidos, llamado Khui y que no era de sangre real, y de su esposa Nebet, sacerdotisa y creída por algunos egiptólogos de origen principesco. A fin de no registrar el nombre de la esposa repudiada, a Anjnesmeryre I se le atribuyó la maternidad de Merenre I, que luego sería rey y que casaría con la princesa Neit, hija también de Pepy I y de Anjnesmeryre II, hermana de ella misma. La estela de su hermano Djau, más tarde Visir, localizada en Abidos y hoy en el Museo de El Cairo, en la que Anjnesmeryre I aparece junto a su hermana, de igual nombre, permite conocer algunos datos sobre tal reina. Otras referencias de Anjnesmeryre I son conocidas gracias a un Decreto de Abidos, en favor de la estatua de Pepy II, y a una inscripción fragmentada, hoy perdida. Con toda probabilidad, su tumba ha de ser una de las tres tumbas de reinas (pirámides satélites) halladas en 1989 en el complejo funerario de Pepy I en Saqqara.

Anjnesmeryre II

(siglo XXIV a.C.). Hermana de Anjnesmeryre I y tercera esposa de Pepy I, rey de la Dinastía VI egipcia. Tal mujer fue hija de Khui, un personaje originario de Abidos. Del matrimonio de Pepy I y Anjnesmeryre II nació Pepy II (llamado Phiops por Manetón), que más tarde sería rey y que casaría con su hermana Neit, tras enviudar ésta de su hermanastro Merenre I. Una estela, localizada en la tumba de su hermano Djau, en Abidos, y hoy conservada en el Museo de El Cairo, informa de algunos particulares de las dos Anjnesmeryre. Tenemos también referencia de esta reina en una estela rupestre del Sinaí; su nombre figura asimismo en un Edicto, grabado sobre un bloque de caliza de Saqqara, alusivo a su propio culto al lado de Neit. De Anjnesmeryre II se posee una estatua que la representa teniendo en sus rodillas al joven Pepy II, hoy en el Museo de Brooklyn. Su tumba sería una de las tres tumbas de reinas (pirámides satélites) del complejo funerario de Pepy I, existente en Saqqara, halladas en 1989.

Anjnesneferibre

o Ankhenesneferibre (ss. VII-VI a.C.). Princesa y Divina Adoratriz" de la Dinastía XXVI egipcio. Hija del rey Necao II y hermana de su enérgico pero efímero sucesor Neferibre Psamético II, el nombre de Anjnesneferibre "Neferibre vive para ella" proclama el afecto que le profesaba su hermano. Fue adoptada por la Esposa divina de Amón Nitocris I, hija de Psammético I, en la hermandad de las mujeres de Tebas, eligiéndola como futura Esposa divina de Amón. El cargo de Princesa profetisa de Amón lo transmitió a su vez a una Nitocris II, hija del faraón Amasis, cuando ésta se convirtió en la heredera del cargo clerical. Anjnesneferibre fue entronizada en el año 584, destacando por sus actividades constructivas en Tebas. Permaneció en el cargo hasta la conquista persa en el 525. Muchos de sus datos biográficos se conocen gracias a una Estela, existente hoy en el Museo de El Cairo. De Anjnesneferibre, cuya capilla funeraria se ubicó en Medinet Habu, se posee un magnífico sarcófago de esquisto con una representación suya de joven en su tapa, atesorado en el British Museum.

Anjpakhered

(siglo VII a.C.). Sacerdote de la Dinastía XXV. Miembro de una familia de sacerdotes tebanos que había servido durante generaciones en el templo de Amón. Su estatua cubo le muestra sentado en el suelo, envuelto en su manto, anticipando las tendencias arcaizantes de la Dinastía XXVI.

Anjsheshonq

o Onjsheshonqy. Sacerdote del Período Ptolemaico egipcio, de fecha incierta. Sacerdote de Ra en Heliópolis, Anjsheshonq viajó a Menfis para visitar a su amigo Harsises, el médico real. Este le recibió cordialmente, urgiéndole a prolongar su estancia. Le comentó entonces a Anjsheshonq que él y otros cortesanos estaban planeando asesinar al rey. Anjsheshonq intentó disuadir a su amigo, pero no lo consiguió. Su conversación fue escuchada, siendo Harsises y sus amigos arrestados, juzgados y ejecutados. Anjsheshonq fue condenado brevemente a prisión por no informar de la traición. Mientras estuvo en prisión, Anjsheshonq escribió unas instrucciones, un género literario muy popular en Egipto, a su joven hijo. El estilo es aforístico, sarcástico, lo cual es sorprendente, dadas las circunstancias, y ocasionalmente cínico.

Anjtifi

Anjtify ((siglo XXII a.C.). Nomarca (ca.2.125) de Hieracómpolis en la Dinastía X egipcia, hijo muy probablemente del ….).

Anjtify

o Anjtifi (siglo XXII a.C.). Nomarca (ca.2.125) de Hieracómpolis en la Dinastía X egipcia, hijo muy probablemente del nomarca Hotep. Anjtify fue poseedor de títulos redundantes y de muchos de los principales cargos en un período en que la autoridad real estaba muy mermada durante la Dinastía X heracleopolitana. Vivió, con toda seguridad, durante el reinado de Neferkare VIII, al que fue absolutamente leal. Según la extraordinaria inscripción autolaudatoria visible en su tumba en El-Moalla o Mo'alla (la antigua Hefat), fue príncipe, señor, portador del sello real, único compañero, general, jefe de las regiones extranjeras. Participó de modo muy directo en la serie de luchas mantenidas entre los príncipes de Heracleópolis y de Tebas a finales del Primer Período Intermedio. Anjtifi, partidario de los reyes heracleopolitanos, fue encargado por Neferkare VIII, de la Dinastía X, de deponer a Khui, nomarca de Edfú, partidario de los Inyotef de Tebas. De este enfrentamiento salió victorioso Anjtifi, quien para celebrar sus hechos militares organizó festejos náuticos y también religiosos. El rey le nombró nomarca de Heracleopólis y también de Edfú. Más tarde, con la colaboración del príncipe de Elefantina, volvió a luchar contra las tropas de Tebas y de Coptos que acudían a asediar a Iun (Armant), en el nomo IV. La guerra hubo de interrumpirse a causa del hambre que se extendió por todo Egipto y que la inscripción de Anjtifi en su tumba recoge con tintes sombríos. Tras la obligada tregua, la guerra se decantó de parte de los Inyotef de Tebas. Sostiene que miró por los distritos de los que era responsable en tiempos de hambruna y peligro. Fue el líder de tropas muy entrenadas, temidas por cualquier enemigo que osase enfrentarse a ellas. En definitiva, fue un hombre honesto y virtuoso que no tenía igual en su época. Para un hombre de unas cualidades tan destacadas, fue una desgracia tener como oponente al príncipe tebano Inyotef, el antepasado de la Dinastía XI, que restableció la reconstrucción de Egipto bajo Nebhepetre Mentuhotep II a comienzos del Imperio Medio. Aunque Anjtify fue aparentemente derrotado en una batalla por Inyotef, a pesar de las extraordinarias fuerzas que dirigía, sobrevivió para construirse y ocupar una tumba en El-Moalla, decorada con pinturas que han llegado en lamentable estado de conservación, donde están recogidos los hechos heroicos y maravillosos de su vida. Su biografía es un precioso documento para conocer las condiciones políticas y sociales en que se hallaba sumido el Alto Egipto a finales del tercer milenio, donde el hambre hacía estragos entre la población, víctima de rivalidades y guerras constantes entre la aristocracia, así como para conocer la situación de enfrentamiento entre Heracleópolis y Tebas a finales del siglo XXII a.C..

Anju

(siglo XVIII a.C.). Visir de la Dinastía XIII egipcia. En un período muy crítico de Egipto, Anju representó un punto de estabilidad en la administración real, sirviendo en altos cargos durante un largo período de tiempo. Es el máximo exponente del poder político alcanzado por los cuadros administrativos durante el Segundo Período Intermedio. Estuvo en activo bajo el reinado de Userkare Jendyer, época en que se sabe que restauró el templo de la Dinastía XII en Abidos. Fue visir con el rey Suadytauy Sebekhotep III, cargo que mantuvo en el reinado de Janeferre Sebekhotep IV, cuando los hicsos invadieron Egipto y se hicieron con el control de gran parte del norte del país. Al parecer, Anju tuvo una familia muy numerosa, y varios de sus descendientes desempeñaron cargos importantes en el Estado; uno de ellos fue Iymeru, también visir del rey Sebekhotep IV.

Anjunnefer

Faraón indígena de la Tebaida (205-186), del Período Helenístico Ptolemaico, que reinó entre 199-186

Anjwah

(siglo XXVII a.C.). Constructor de barcos de la Dinastía III egipcia. Anjwah es conocido por una estatua en la que aparece sentado y asiendo su azuela, una herramienta muy utilizada en su profesión. Se trata de una de las estatuas más antiguas de un personaje de sangre no real, y tiene aún más valor por estar esculpida en una piedra excepcionalmente dura en una fecha tan temprana, un tributo a la pericia de los escultores egipcios. No todos los constructores de barcos fueron conmemorados de este modo; a otro, de un período mucho más antiguo que Anjwah, le fue concedido el honor de ser enterrado junto a otros servidores sacrificados alrededor de la tumba de la reina Merneith en Saqqara. Ver, Embarcaciones.

Anket

Anukis (su nombre egipcio es Anket. Esta diosa era originariamente una deidad del agua, cuyo centro de culto pudo estar en ….).

Ankh

Anj.

Ankhenesneferibre

Anjnesneferibra ((ss. VII-VI a.C.). Princesa y Divina Adoratriz" de la Dinastía XXVI egipcio. Hija del rey Necao II y hermana de su ….).

Ankhenptah

(ss. XXIV-XXIII a.C.). Pintor (ca.2.300) egipcio que trabajó a finales de la Dinastía V, conocido por su retrato, cargo y nombre existente en la mastaba de Akhuthotep y Ptahhotep, situada no lejos del muro del recinto de la pirámide escalonada de Sagqara. La decoración de dicha mastaba muy probablemente corrió a su cargo. Se trata del primer artista egipcio de nombre conocido. Ver, Pintura, Pintores.

Ankhtifi

Ver, Sehertauy Inyotef I (Faraón (ca.2.142-2.118) del Imperio Medio y de la Dinastía XI (2.133-1.991). Hijo de Neferu y de un jerarca local de Tebas, llamado Mentuhotep I, pudo ….).

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