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Palabra   |   Descripción

Anhurmose

(siglo XIII a.C.). Sumo sacerdote de la Dinastía XIX egipcia. Anhurmose se felicita por su ascenso desde una relativa penumbra al sumo sacerdocio del antiguo centro real de Tinis. Hijo de un funcionario de rango medio, desempeñó su cargo en los últimos años del reinado de Ramsés II y durante el de Baenre-Merineteru Mineptah.

Ani

o Any (siglo XIV a.C.). Escriba real de la Dinastía XIX egipcia. Ani, cuyos títulos incluyen el de "Escriba de las ofrendas divinas de todos los dioses", así como el de "Inspector de los graneros de los señores de Tawer", es recordado especialmente por una soberbia recensión del Libro de los Muertos, el documento que reemplazó a los Textos de las Pirámides y a los Textos de los Sarcófagos, que guiaban las almas de los difuntos a través de los peligros existentes en la vida futura, durante el viaje al juicio y, según se esperaba, a la salvación o "justificación", como los egipcios lo expresaban. Desarrolló su actividad en el templo funerario de la reina Ahmose Nefertari, la esposa de Ahmose I, fundador de la Dinastía XVIII, si bien Any vivió entre el 1400 y 1300 a.C.. El Libro de los Muertos o papiro de Ani, de 24 m de longitud, con capítulos iniciales inspirados por él y el resto copia de los textos al uso, es uno de los papiros pintados más conseguidos, una obra de arte de excelente calidad. El texto de tales Máximas se halla recogido en al Papiro Boulaq 4 del Museo de El Cairo, fechado en la Dinastía XXII, así como parcialmente en el Papiro Chester Beaty V y en otros papiros del Museo Guimet y en algunos ostraca de Deir el-Medineh. El texto consiste en una serie de consejos que Any da a su hijo Khonsuhotep, también escriba de profesión, y las respuestas dadas por aquel a su padre. Sin embargo, de forma vergonzosa para un escriba, el papiro de Ani contiene un número considerable de errores. Se conserva actualmente en el Museo Británico.

Ani

Dios etrusco del cielo que vivía en los niveles más altos de la cúpula celestial. Estaría lingüísticamente vinculado al dios romano Jano. Su contraparte femenina era Ana.

Ania Cornificia

Ania Cornificia Faustina (siglo II). Hermana del emperador Marco Aurelio. Esposa de Umidio Cuadrato. Marco Aurelio cederá la notable fortuna de su madre, como dote, a su hermana Ania Cornificia.

Ania Faustina

(siglo II). Hija de Ania Faustina y Antonino Pío. Esposa del emperador Marco Aurelio. Compañera desde la adolescencia y madre de sus trece hijos (de los que sólo Cómodo y cuatro hijas les sobrevivían). En sus Meditaciones, Marco Aurelio da gracias a los dioses por haberle dado "una esposa tan obediente, tan amorosa, tan sencilla". Sin embargo, Faustina ha dejado fama, a través de cronistas chismosos como Casio y Capitolino, de emperatriz intrigante y casquivana, que había engañado a su esposo con la compañía de algunos apuestos soldados o gladiadores. Es difícil saber el fundamento de estos rumores cortesanos. Los biógrafos modernos tienden a rechazarlos como meras calumnias de un ambiente propenso a la murmuración. El papel de mujer de un filósofo es ingrato. Le debió de ser difícil a la joven Faustina, desposada cuando era una muchacha de famosa belleza, compartir las preocupaciones de su austero esposo, comprender sus inquietudes filosóficas y convivir con él en el marco cortesano tan corrompido de la Roma del siglo II. Murió en Halala, luego Faustinópolis, en el 176. La muerte de Faustina causó a su esposo una pena difícil de medir. Marco Aurelio le dedicó un templo, celebró su funeral solemne concediéndole los títulos de Diva y Pía, y fundó un colegio de huérfanas, las Puellae Faustinianae, dedicado a su memoria.

Aniano

(?-507). Jurisconsulto romano del siglo V, canciller del rey visigodo español Alarico II. Se le atribuyó erróneamente la Lex romana visigothórum, promulgada por aquel soberano, a causa de haber firmado Aniano las copias enviadas a los condes. Por eso se conoce también esa Ley con el nombre de Breviárium Aniani o Breviario de Aniano (506). Murió en la batalla de Vouillé.

Aniano

(san) (?-453). Obispo de Orleans. Pidió auxilio a Aecio contra Atila, que se vio obligado a levantar el sitio de la ciudad. Se dice que el gobernador, atacado de una grave enfermedad , y creyendo deber su curación a las oraciones del prelado, dio libertad a los presos, en memoria de lo cual conservaron los obispos de Orleans el privilegio de dar libertad a cierto número de presos el día de su entrada en la ciudad.

Aniano de Alejandría

(siglo I). Fue el segundo obispo de Alejandría, del año 63 al 82. Según la leyenda, san Marcos llegó a Alejandría, procedente de Cirene y la Pentápolis, entrando por Racotis, un suburbio de este puerto, y se hospedó en casa de Aniano al que convirtió junto con su familia al cristianismo. Ante el surgimiento de una pequeña comunidad cristiana en esta ciudad, san Marcos ordenó a Aniano obispo de la misma, conjuntamente con tres presbíteros y siete diáconos, quedando a cargo del pequeño grupo de fieles y con la encomienda de velar por éstos. San Marcos se marchó de Alejandría por dos años, durante los cuales visitó Roma, Aquileia y Rávena., convirtiendo a la población local de estos y otros lugares. A su regreso, encontró que la iglesia alejandrina había crecido considerablemente, ya que estos construyeron un templo en Bucalis, en la parte oriental del puerto, y la presidió hasta su muerte. Después del martirio de san Marcos, el número de cristianos egipcios aumentó, por lo que Aniano ordenó nuevos presbíteros y diáconos. Aun así, la evangelización de Alejandría y el resto de Egipto nos es desconocido, aunque se tiene la idea de que el número de conversos fue exiguo, pero lo suficientemente notorios como para provocar la hostilidad de la población pagana hacia la nueva fe. Aniano murió anciano y fue enterrado al lado de san Marcos en el templo de Bucalis. Es venerado como santo por la iglesia copta y la iglesia ortodoxa. Su fiesta se celebra el 25 de abril.

Anias

Aroanio (río de Arcadia que Estrabón llama Anias. Nace en la vertiente septentrional del monte Cilene y lo rodea por ….).

Aniba

o Miam. Ciudad y fortaleza en la Baja Nubia, residencia de los virreyes, con un templo de Horus. Fundada durante el Imperio Medio, centro administrativo de la Baja Nubia entre la 1ª y 2ª cataratas durante el Imperio Nuevo. En un pequeño campo de tumbas prehistóricas tardío del grupo nubio A, se encontraron también objetos egipcios de importación. Hoy, desaparecida bajo las aguas del lago Nasser. Ver, Baki.

Aníbal

(247-ca.182 a.C.). Fue un general cartaginés, el mayor y más victorioso enemigo de la Roma republicana. Fue el hijo mayor de Amílcar, y a la edad de nueve años, su padre le hizo jurar odio eterno a Roma, llevándolo con él a Hispania, donde permaneció tras la muerte de su padre, en el 229. Aníbal permaneció en Hispania mientras su cuñado Asdrúbal tenía el mando, y lo sucedió tras su asesinato, en el 221, a la edad de veintiséis años, elegido por el ejército y confirmado en su puesto por la Asamblea cartaginesa. Desde ese momento, Aníbal lleva a cabo una política agresiva para expandir el imperio cartaginés por Hispania. Los cartagineses dominaban entonces en todo el mediodía de la Península, hasta el golfo de Valencia, imponiéndose sobre las diversas tribus indígenas, celosas de su independencia, y para cuyo dominio Aníbal destacó por su doble política de mano dura y diplomacia. Durante el primer año de su gobierno combate a los olcades y vacceos, y saquea Salmántica y Arbocola. Junto al Tajo vence a una coalición de vacceos, olcades y carpetanos, con lo que somete a las tierras del interior. El tratado firmado con Roma en el año 226 le concede el derecho a extender sus dominios hasta las riberas del Ebro, campaña que emprende a partir del año 219. Asedió y atacó a la ciudad de Sagunto. Los romanos adujeron que no se respetaban los acuerdos del Tratado del Ebro, a pesar de hallarse Sagunto al sur del Ebro. Roma reclamó que se le entregara Aníbal para ser castigado, y este emprendió sin demora su marcha hacia Italia para atacar Roma en su propio corazón, precipitando así la Segunda Guerra Púnica (218-201). Parece que el objetivo de Aníbal era el de debilitar Roma y destruir su imperio, más que el de conquistar la ciudad, como demostraron los acontecimientos. Su ejército estaba compuesto principalmente de mercenarios extranjeros. Aníbal se puso en camino desde Cartago Nova (Cartagena) en mayo del 218 con 90.000 soldados de infantería, 12.000 de caballería y algunos elefantes, forzó su paso a través del norte de Hispania hasta los Pirineos, donde esperó la llegada de las fuerzas romanas bajo el mando de Escipión, Publio Cornelio hasta septiembre, avanzando entonces a través de la Galia, donde eludió a Escipión, hasta los Alpes. Aníbal cruzó los Alpes en otoño, con mal tiempo, perdiendo a muchos hombres y a la mayor parte de sus elefantes. Su itinerario le hizo subir por el valle de Isère, a través de uno de los pasos más elevados, quizá el Col du Clapier, y bajar hasta Italia (entonces la Galia Cisalpina), cerca de Turín, donde llegó a finales de octubre con unas fuerzas muy reducidas de 26.000 hombres. Mientras tanto, Escipión había regresado a la Galia Cisalpina por la costa y se enfrentó con el ejército de Aníbal a orillas del Ticino: tuvo lugar una batalla de la caballería que demostró la gran superioridad de Aníbal en esa parcela y que envió a Escipión de retirada a Piacenza. En diciembre, Escipión, junto con su colega Sempronio Longo, atacó a Aníbal al otro lado del río Trebia desbordado, pero fue sorprendido por la retaguardia con la guardia bajada y perdió las tres cuartas partes de su ejército. Los romanos se retiraron entonces de la Galia y los pueblos locales corrieron a unirse a Aníbal. En mayo del siguiente año, Aníbal avanzó con un ejército renovado sobre los Apeninos, donde evitó de nuevo al ejército romano (perdiendo un ojo al cruzar los pantanos del Arno), asoló Etruria y atrajo al ejército romano dirigido por Gayo Flaminio para que lo siguiera hasta el lago Trasimeno. Allí sorprendió al ejército consular en una emboscada y lo aniquiló. Aníbal avanzó a continuación hacia el sur de Italia, ya que las ciudades de Italia central permanecieron fieles a Roma, pero no tuvo más suerte en el sur y fue perseguido y hostigado por un ejército romano nuevo al mando del dictador Fabio, Máximo, que evitó enfrentarse a Aníbal en una batalla abierta. En el 216, los romanos perdieron la paciencia con las tácticas dilatorias de Fabio y nombraron dos cónsules, Paulo, Lucio Emilio y Varrón, Gayo Terencio, para que se enfrentaran cara a cara con Aníbal. Este presentó batalla en campo abierto, cerca de Cannas, a un ejército de 54.000 hombres; Aníbal no tenía más de 45.000. Su táctica fue superior, desplegándose y rodeándolos con un círculo de hierro, y Aníbal los derrotó tan rotundamente que solo 14.000 hombres lograron escapar del campo de batalla; Aníbal perdió 6.000 hombres. Esa noche pudo haber conducido su ejército para tomar Roma, que estaba indefensa, pero prefirió dejar descansar a sus tropas. Aníbal envió a sus casas a los prisioneros itálicos, pero retuvo a los romanos, que, sin embargo, no fueron rescatados. Las ciudades del sur de Italia comenzaron a flaquear y Capua se rindió por el hambre a Aníbal, que la utilizó como su base principal. Después de Cannas, se volvió a la estrategia de Fabio, y los tres años siguientes fueron infructuosos para Aníbal en Italia. Aníbal estaba en desventaja por su fracaso en capturar un puerto hasta el 212, cuando capturó a traición Tarento. Mientras sus tropas estaban concentradas en Tarento, el cónsul Flaco, Quinto Fulvio movilizó el mayor ejército que pudo reclutar y avanzó hacia el interior de Campania, donde asedió Capua. Aníbal, incapaz de romper el cerco, avanzó él mismo contra Roma, pero fracasó en evitar la caída de Capua. Aníbal estaba cada vez más acorralado en el extremo sur de Italia, y en el 209 perdió Tarento a manos de Fabio Máximo. De todas formas, Aníbal obtuvo todavía una brillante victoria, atrapando en una emboscada y derrotando cerca de Venusia a los dos cónsules de ese año, matando a Marcelo, Claudio e hiriendo mortalmente a su colega T. Quinctio Crispino. Las tropas de Aníbal estaban ahora debilitadas y él necesitaba desesperadamente refuerzos: en Hispania, donde había dejado al cargo a su hermano Asdrúbal, Escipión, Publio Cornelio, el Africano, había conquistado Cartago Nova y derrotado a Asdrúbal en Bailén en el 208. En el 207, Asdrúbal recibió la orden de abandonar Hispania y acudir en ayuda de su hermano. Pero las comunicaciones entre los dos eran complicadas, y aunque Asdrúbal llegó sano y salvo al norte de Italia y pudo reclutar a muchos galos, los romanos capturaron a sus mensajeros y él fue sorprendido a orillas del Metauro, al sur de Rímini, donde, tras enfrentarse a ambos cónsules, fue derrotado y asesinado. Después de este revés, el Senado permitió a Aníbal retirarse a Bruttio, donde permaneció indeciso hasta el 203, aunque había perdido Locri en favor de Escipión en el 205. Pero en el 203, después de que Escipión invadiera África y derrotara a las fuerzas cartaginesas y númidas junto al río Bagradas, Aníbal fue reclamado en África para defender su ciudad. Su regreso interrumpió un tratado (cuyos términos ya habían sido aceptados tanto por Roma como por Cartago) por el cual Cartago cedía Hispania, reducía su flota a veinte barcos y pagaba a Roma una indemnización de 5.000 talentos. Aníbal trajo de vuelta un ejército entrenado y experimentado que ofreció a los "halcones" cartagineses la esperanza de resistir más tiempo a Roma y se anularon las negociaciones. Tras desembarcar en Lepcis, Aníbal se enfrentó con Escipión en el verano del 202 cerca de Zama Regia, al sur de Cartago: allí quedó demostrado que Escipión había aprendido todo lo que Aníbal podía enseñarle. La caballería númida estaba ahora del lado romano, y el ejército de Aníbal fue rodeado del mismo modo que él había rodeado al romano en Cannas. Después de una horrorosa carnicería, Aníbal se rindió y aceptó unas condiciones peores que las que se habían ofrecido en el 203: en el futuro no se le permitiría a Cartago emprender una guerra sin haber obtenido primero el permiso de Roma. Así se acordó la paz, y Aníbal se dedicó a la vida política en Cartago, convirtiéndose en sufete (alto magistrado) en el 196, llevando a cabo una reforma constitucional para ampliar el derecho al voto y una reforma financiera para poder pagar la indemnización de 10.000 talentos sin aumentar los impuestos del pueblo. Sin embargo, su profunda enemistad con Roma no había terminado, y Aníbal conspiró contra Roma con el rey seléucida Antíoco III de Siria, a cuyo lado huyó en el 195 cuando sus enemigos lo denunciaron al Senado romano. Aníbal animó a Antíoco a desafiar a los romanos y estuvo a su lado cuando Antíoco invadió Grecia en el 192. Aníbal fue puesto al frente de la flota siria en el 190 y fue derrotado en el mar, cerca de Side, por los rodios dirigidos por Eudamo. Después de la derrota de Antíoco en la batalla de Magnesia y del subsiguiente tratado del 188, Aníbal se vio obligado a huir de nuevo, primero a Creta y luego a Bitinia, donde prestó ayuda al rey Prusias I en el 184 en una guerra contra Eumenes II de Pérgamo. Un año o dos más tarde Aníbal se vio de nuevo en peligro cuando Flaminino persuadió a Prusias de que lo entregara a los romanos: cuando la huida se mostró imposible, Aníbal tomó un veneno y murió. Fue enterrado cerca de la ciudad de Libissa. Aunque su carrera acabó en un aparente fracaso, Aníbal fue sin duda uno de los hombres de acción más interesantes del mundo antiguo. Fue capaz de dirigir con una lealtad incondicional a un ejército compuesto principalmente por mercenarios extranjeros y de extraerles una brillante actuación; se admiró tanto su tenacidad como su humanidad. Fue un estratega y táctico especialmente dotado, que aprendió estudiando a Alejandro Magno y a Pirro. Aníbal desarrolló la combinación de infantería y caballería hasta la perfección que demostró en Cannas. Pero algunas de sus presunciones principales para librar la Segunda Guerra Púnica fueron erróneas, y Aníbal subestimó la lealtad de los itálicos hacia Roma y sobrestimó su propia capacidad para atraerse el apoyo de los galos. Aníbal se equivocó también sobre la capacidad y disponibilidad del Estado cartaginés para enviarle refuerzos y suministros, y en las posibilidades de Asdrúbal de ayudarle. Su actividad política, aunque breve, fue la de un reformador enérgico. Debemos estar en guardia contra la tradición histórica, basada en las fuentes romanas, que no le hace justicia.

Aníbal

(siglo V a.C.). General cartaginés. Hijo de Giscón y nieto de Amílcar. En el año 409 intervino con un ejército en ayuda de Segesta, amenazada por Selinunte, conquistando esta última; Aníbal penetró en el interior haciéndose con el control de un amplio territorio. Después conquistó Himera; tres mil prisioneros fueron inmolados en el lugar donde años antes había caído Amílcar. Poco tiempo después, en el 406, Aníbal mandó una nueva expedición cartaginesa, junto a Himileón, que culmina con la conquista y destrucción de Acragas. En este mismo año, Aníbal murió de peste en Agrigento, pero Himilcón continuó la empresa y destruyó Gela.

Aníbal

(siglo III a.C.). Almirante cartaginés. En el 265, al frente de una flota en aguas de Lípari, intentó en vano apoderarse de Mesana, donde los mamertinos se había sublevado (comienzos de la primera guerra púnica). En el 261 defendió con energía, durante siete meses, la ciudad de Acragas de los ataques romanos. Cuando vio que la ciudad no podía resistir mucho tiempo más, la abandonó, alcanzando Lilibeo tras romper el cerco romano. En la batalla de Mylae (260) mandó 130 barcos, 50 de los cuales cayeron en manos de los romanos, mandados por Duilio, o fueron destruidos. Fue la primera batalla naval ganada por los romanos y Aníbal se salvó en una chalupa. En el 259 Aníbal, fue encerrado por los romanos en un puerto de Cerdeña, perdiendo numerosos barcos; logró escapar, pero fue crucificado por los propios cartagineses, que le mataron a pedradas.

Aníbal

"el estornino" (siglo II a.C.). Jefe de la facción cartaginesa pro Masinisa.

Aníceris

(siglo IV a.C.). Filósofo de Cirene. En su época, la escuela cirenaica se escindió en tres facciones, una de las cuales estaba dirigida por él. Acentuó la importancia de un hábito de conducta sabia en la formación de un filósofo.

Anicetis

Aquae Sulis (situada en un meandro del río Avon en tierras bajas).

Aniceto

(san). Papa nacido en Emesa, Siria. Sucedió a san Pío I y ocupó el trono de san Pedro del 155 al 166. Discutió con Policarpo la fijación de la Pascua. Se opuso a las herejías de Valentín y de Marción, y sufrió el martirio en el 161 bajo el reinado de Marco Aurelio. A su muerte le sucedió san Sotero. Su fiesta se celebra el 17 de Abril.

Aniceto

(Anicetus) (siglo I). Fue un liberto de Nerón, su tutor, y más tarde prefecto de la flota de Miseno (prefectus classis Misenatium). Desempeñando precisamente este puesto y bajo órdenes imperiales, asesinó a Agripina. Más tarde, en 62, tras declarar contra Octavia, se le exilió a Cerdeña, donde murió.

Aniceto

Hijo de Heracles y de Hebe. Algunas veces los autores le mencionan como uno de los hijos de Heracles y Mégara, hija del Creonte tebano.

Anicetus Sol

Epíteto de Apolo en la Britannia.

Anicio

(C. Anicius Cerialis) (siglo I). Según qué fuentes, montó o delató una conspiración contra Calígula. Alcanzó el consulado en el año 65 y se suicidó al año siguiente por orden de Nerón, acusado de participar en la conspiración de Pisón.

Anicio Galo

Lucio (Lucius Anicius Gas) (siglo II a.C.). Magistrado romano y cónsui en el año 160 a.C. con Marco Comelio Cetego como colega. Como pretor llevó a cabo una campaña en Iliria, a principios de la primavera del 168 a.C., contra Gentio, rey de varias tribus ilirias. En su consulado se celebraron los juegos funerarios de Lucio Emilio Paulo Macedónico con la representación del Adelphi de Publio Terencio Africano.

Anicio Paulino

Amnius (siglo IV) (Amnius Manio Caesonius Nicómaco Anicio Paulino Honorio). Político del Imperio romano. Era hijo de Amnus Anicio Juliano, cónsul en 322, y sobrino de Sixto Anicio Fausto Paulino, cónsul en el 325. Fue, pues, un miembro de la gens Anicia. Paulino fue cónsul en 334 y praefectus urbi de Roma en 334-335. En el año 334 se erigió una estatua ecuestre del emperador Constantino I en el Foro romano, y una estatua dedicada a él en el Foro de Trajano, cuya inscripción celebra Paulino "por su alta cuna, su elocuencia, su imparcialidad y su buen fallo, para lo cual es reconocido en privado y en público". Recientes estudios prosopográficos han tratado de reconstruir los vínculos familiares de Paulino. Según ellos, Paulino se casó con Pincia (nacida hacia 305) o mejor Auchenia. Su esposa fue tal vez la hija de Pincius (nacido ca.280 y de Caeionia (nacida en 285 ó 290), ésta, tal vez la hija de Marcus Caeionius Próculo, cónsul sufecto de Roma. en 289, y su esposa Alfenia Juliana. Fueron quizás los padres de Anicio Auchenius Basso, prefecto urbi de Roma en el 382.

Anicium

o Podium Aniciense. Localidad de la Galia, habitada inicialmente por la tribu celta de los vellaves. Los romanos se instalaron en el lugar, al que llamaron Anicium y daría lugar al Podium Aniciense. Con la caída del Imperio romano sufrió diversas destrucciones a manos de vándalos, burgundios, suevos, alanos, hérulos y hunos, entre otros. Hoy, Le Puy-en-Velay, departamento de Haute-Loire, región de Auvergne-Rhône-Alpes, Francia. Ver, Velavios.

Anieno

Dios del río Aniso.

Aniense

Nombre de una de las 35 tribus romanas, en las que se adscribía todo ciudadano para poder ejercer su derecho de voto en los Comitia tributa o Comicios por tribus. Era una de las tribus rústicas, frente a las cuatro urbanas. A partir de Augusto, con el establecimiento del Imperio, la vida de las asambleas romanas comenzó a languidecer, para dejar de ser convocadas bajo Tiberio, perdiendo sus atribuciones en favor del Senado, y siendo suprimidas por Trajano, aunque durante los tres primeros siglos del Imperio todos los ciudadanos romanos tenían que estar adscritos a una tribu. En Hispania, la tribu Aniense fue la elegida por Augusto para adscribir a los ciudadanos romanos de la colonia Caesaraugusta (Zaragoza) en la provincia Tarraconensis. Ver, Tribus romanas.

Aniger

Río de Tesalia en el que fueron los centauros a lavarse las heridas que recibieron en el combate contra Hércules.

Anigríades

Anigridas (ninfas del río Anigro en el Peloponeso).

Anigridas

o Anigríades. Ninfas del río Anigro en el Peloponeso. Tenían una cueva donde iban a invocarlas todos aquellos que padecían enfermedades cutáneas. Después de haber ofrecido algunos sacrificos, se frotaban la piel, pasaban el río a nado y dejaban en el agua toda su impureza. Otros les atribuyen el poder de comunicar a las aguas de este río una virtud contraria a su calidad natural. Ver, Ninfas.

Anigro

Río de Élide meridional, en el Peloponeso, originario del monte Minthes, que desemboca en la laguna costera de la Trifilia, a la vista del mar Jónico y al sur de la antigua Samicum.

Anileo

y Asineo (siglo I). Nombre de dos judíos hermanos que vivían en Neerda, cerca de Babilonia, hacia el año 20. Ejercían la profesión de tejedores y para librarse de los malos tratamientos de su amo tomaron las armas, se apoderaron de un fuerte a orillas del Éufrates y, seguidos de otros muchos jóvenes, se hicieron temibles en el país hasta que murieron el uno envenenado por su mujer, y el otro en una emboscada armada por los babilonios.

Anillo

o Anulus. Los antiguos ciudadanos romanos usaban anillos para sellar los documentos en que intervenían.

Anillo de Giges

Se trata de una leyenda mitológica recogida por Heródoto. Narra la historia de un pastor, quien un día pierde una de sus ovejas al abrirse un agujero en la tierra; el pastor se adentra en la profunda grieta y descubre un precioso anillo con el que se marcha sin encontar a su oveja. Tras este incidente, el pastor se une a un grupo de pastores que están hablando mal de él, descubriendo que el anillo que ha encontrado le vuelve invisible. Gracias a esta cualidad que le otorga el anillo, el pastor obtiene el trono de Lidia tras asesinar al rey Candaules y se casa con la esposa de éste, Nisia. Este mito ha tenido gran influencia en la filosofía, ya que da a entender que el ser humano hace el bien hasta que puede hacer el mal cuando "se hace invisible".

Anillo de Salomón

Los rabinos cuentan una infinidad de maravillas de este anillo, por cuya virtud mandaba este príncipe a toda la naturaleza. Según ellos, Salomón veía sobre la piedra engastada en este anillo todo cuanto deseaba saber. El poeta persa Emadi, dice que este anillo tan ponderado no era otra cosa más que la sabiduría de que Dios dotó a Salomón, de la cual este anillo era el símbolo.

Anillos mágicos

Especie de filacterias o amuletos que se ponían en un dedo de la mano para preservarse de enfermedades y peligros, para tener acierto en las empresas y para descubrir las cosas escondidas, etc.. Se grababan sobre estos anillos caracteres mágicos y se ponían en ellos piedras halladas bajo ciertas constelaciones.

Anima Mundi

Este espíritu tiene la naturaleza del fuego y es fuente de toda vida. Su espíritu, o como se dice en la Eneida, sus propios Manes, siguen acompañando al hombre en su purificación después de la vida, en el que sufre el castigo merecido. Una clase de almas, según Virgilio, permanecen purificándose en el Eliseo en el ciclo del gran año del mundo, equivalente a diez mil años, hasta recobrar su primera pureza. Otra clase, la más numerosa, se purifica en el valle del Leteo, el río del olvido, para tornar, al cabo de mil años, a sus cuerpos en la tierra.

Animal de Anubis

Corresponde al signo jeroglífico "Inpu". Anubis fue el dios principal de los muertos antes del ascenso de Osiris. La especie exacta de cánido que representa a esta divinidad es una fuente permanente de desacuerdo y, mientras usos lingüísticos tardíos indican que el emblema del dios se consideraba un perro, las representaciones parecen indicar un animal más cercano al chacal. Es posible, pues, que el anirnal de Anubis fuera un perro salvaje o un chacal -o incluso una variedad híbrida-, aunque lo que queda fuera de toda duda es que el dios tomó la forma de un cánido que frecuentaba los cementerios cercanos al desierto y que se le relacionó, desde los primeros tiempos, con las necrópolis. En los muros de las antiguas mastabas fiueron esculpidas plegarias dirigidas a él, y también se Ie menciona en pasajes de los Textos de las Pirámides, que revelan su antigua función protectora. Sin embargo, este dios fue pronto asimilado al culto de Osiris, y según la leyenda fue él quien envolvió el cuerpo del fallecido esposo de Isis. Así, como patrón de los embalsamadores y asistente ejecutor en el mundo subterráneo de Osiris, Anubis fue conocido por los epítetos "El de las envolturas funerarias", "EI primero del puesto (mortuorio) divino" y "Señor de la tierra Santa" [la necrópolis). Esta divinidad se hizo muy popular durante el Imperio Nuevo, y aparece en casi todas las pinturas de tumbas privadas y en las viñetas de los papiros funerarios. En estas representaciones, el dios se muestra como un ser humano con cabeza de cánido, conduciendo al difunto a presencia de Osiris y asistiendo a la ceremonia del peso del corazón. Otras escenas reproducen a sacerdotes ataviados como Anubis, con máscara de chacal, que reciben a la momia del difunto en las ceremonias funerarias. Aparte de estas imágenes antropomórficas en las que el dios o su sacerdote aparecen como un ser humano con cabeza de cánido, Anubis fue representado como un perro o chacal en la posición de sus signos jeroglíficos. Siguiendo estas formas, se puede ver a esta divinidad de pie o recostada sobre muchas momias y sarcófagos, en las viñetas de papiros funerarios, así como en placas amuléticas y otras piezas protectoras o decorativas. El animal aparece normalmente con uno o más atributos osiríacos -tales como el cetro sejem, el cayado o el flagelo- y con un lazo ceremonial alrededor del cuello. Otros ejemplos presentan al dios recostado en la misma posición sobre una capilla o un pedestal en forma de mastaba, que simboliza la tumba que guarda. En la tumba de Tutanjamón, hay una bella representación tridimensional del dios, elaborada en madera barnizada en negro, con detalles dorados, las garras de plata e incrustaciones de alabastro y obsidiana en los ojos. El animal descansa sobre una caja dorada en forma de capilla, idéntica a la del jeroglífico y fue hallado, como un guardián, en la entrada de la sala denominada del "tesoro" por los excavadores de la tumba.

Animal de Seth

Corresponde al signo jeroglífico "Setej". Según parece, Seth fue, en origen, un dios del desierto que pronto vino a representar las fuerzas del disturbio y la confusión del mundo. De acuerdo con la visión dualista del cosmos de los antiguos egipcios, Seth fue colocado en yuxtaposición a Horus, la divinidad que gobenaba la tierra con orden y estabilidad. Ya en los Textos de las Pirámides, Seth figuraba como el asesino de Osiris y el oponente de Horus en lo que debió ser un desarrollado ciclo mitológico. Sin embargo, la figura de este dios no fue enteramente hostil, puesto que también se le consideraba una divinidad astuta y de gran fuerza, y su figura apareció, durante la Dinastía II, en los serej o nombres "de Horus" de Peribsen y Jasejemuy. Durante el Imperio Medio, Seth fue asimilado a la teología solar como el dios que permanecía en la proa de la barca fiel dios sol para repeler a la serpiente cósmica Apofis. Según parece, su popularidad aumentó considerablemente durante el Período Hicso, y posteriormente, en las Dinastías XIX y XX, Seth se hizo importante como el dios patrón de los reyes ramésidas. Sin embargo, su presencia empieza a declinar después de la Dinastía XX, y su función como divinidad del desierto y de las tierras extranjeras llevó a que se le asociara en los últimos períodos con los grandes señores extranjeros odiados por Egipto. En torno a la Dinastía XXV, la veneración hacia Seth prácticamente había desaparecido, y las imágenes de este dios fueron transformadas frecuentemente en divinidades más aceptables de apariencia similar, como por ejemplo Thoth. La iconografía de Seth muestra un interesante desarrollo; originariamente se le representa como un animal con cabeza curva, orejas largas de punta cuadrada y cola erecta parecida a una flecha, mientras que posteriormente derivó en una divinidad de forma antropomórfica y con cabeza de animal. Las especies animales concretas que representaba el animal de Seth no han podido ser determinadas; sin embargo las sugerencias van desde chacal, antílope, okapi, cerdo o asno, aunque también entra dentro de lo posible que se tratara de un ser fabuloso como el grifón. El ejemplo claro más antiguo de este animal se encuentra en la "Cabeza de Maza del rey Escorpión", donde aparece como un emblema sobre estandartes procesionales. La criatura se encuentra de pie, aunque en representaciones posteriores aparece preterentemente en posición sentada o reclinada.

Animales

)o()o( En Grecia, la mitología, como explicación de los orígenes, debía aclarar el de los seres vivos. Zeus había encomendado la tarea de crearlos a dos Titanes, Prometeo y su hermano Epimeteo, cuyos nombres significan, respectivamente, "previsor" e "imprevisor". Ambos tenían a su disposición cierto número de cualidades, en cantidad ilimitada, con las que podían dotar a su gusto a los seres que se les había encargado crear. Dado su carácter, Epimeteo se puso manos a la obra sin reflexionar y creó los animales, repartiendo entre ellos prácticamente todas las cualidades que los dos hermanos tenían en reserva. De este modo Epimeteo distribuyó generosamente entre los animales cualidades tales como la fuerza y la velocidad, la astucia y el valor, y todo tipo de atributos físicos de defensa o de ataque, de tal modo que la reserva estaba prácticamente agotada cuando quiso empezar a crear a los hombres. Prometeo tuvo que encargarse de reparar, en la medida de lo posible, la imprevisión de su hermano. Lo consiguió mal que bien, pero para ello tuvo que robar a los dioses el fuego celeste, único medio para paliar la inferioridad física e incluso "psicológica" a que los hombres parecían abocados respecto a los animales. Los mitos grecorromanos son un sorprendente hervidero en el que pululan los animales más diversos; algunos investigadores han podido detectar en esta profusión la huella de antiquísimas religiones totémicas. Ver, Bestiario, Humanidad, Prometeo. )o()o( En Roma, cada divinidad tenía su animal favorito: el león estaba consagrado a Vulcano; el lobo y el gavilán a Apolo, por la perspicacia de su vista; el cuervo, la corneja y la cigüeña al mismo, porque tienen, según se dice, un instinto natural para conocer lo futuro; el gallo también lo era al mismo porque con su canto anuncia la venida del sol, y a Mercurio como símbolo de la vigilancia que exigía la acumulación de sus empleos. El perro a los dioses lares; el toro a Neptuno, a causa del bramido de las olas; el dragón a Baco y a Minerva; los grifos a Apolo; la serpiente a Esculapio; el ciervo a Hércules; el cordero a Juno; el caballo a Marte; la ternera a Isis; el águila a Júpiter; el pavo a Juno; el búho a Minerva; el buitre a Marte; la paloma y la mona a Venus; el halcón a Tetis y el fénix al Sol. )o()o( En el Egipto antiguo, al igual que en todas las sociedades agrícolas, los animales representaron un considerable papel. Los egipcios, que habían heredado de sus antepasados protohistóricos varios animales domésticos, intentaron domesticar muchos otros, como las grullas y hasta las hienas. Los animales salvajes representaban para ellos un resto del caos primitivo que había precedido a la organización del mundo. Las cacerías reales se concebían, por lo menos en el Imperio Nuevo, como una participación a la obra creadora del demiurgo. Algunas de las cualidades de los animales, como el instinto, el temor que inspiraban otros o la producción capital que facilitaban a la economía (la vaca, por ejemplo) debieron de conferir tempranamente a algunos de ellos, un carácter sagrado. Algunos, como el halcón o el morueco, adquirieron gran importancia social en virtud de que representaban un dios adorado por varios grupos sociales. De modo que los animales fueron asociados al culto. Los propios dioses, que podían manifestarse en tal o cual individuo de un género determinado, tomaron figura de animal: Hathor tiene a veces cabeza de vaca, y posee siempre orejas de ésta. Thot se presenta siempre con cabeza de ibis, lo que no le impide tener también por animal sagrado al babuino. Amón tenía el morueco y la oca, etc.. Pero fue en la época tardía solamente cuando el culto a los animales tomó extraordinarias proporciones. Fundábase este culto: )o( 1º.- Sobre el que antiguamente se había tributado a los astros, a los cuales se les dieron nombres de animales que todavía conservan. )o( 2º.- Sobre una tradición egipcia relativa a que los dioses, perseguidos por Tifón, se habían ocultado bajo la figura de diferentes animales. )o( 3º.- Sobre el dogma de la metempsicosis, según la cual hay una circulación continua de almas entre los diferentes cuerpos humanos y los de animales. )o( 4º.- Finalmente, sobre la utilidad que tenían para los egipcios algunos de estos mismos animales. Así es que reverenciaban a Ibis destructora de las serpientes, y al icneumón, cazador de los huevos de los cocodrilos. )o( Se llegó a declarar sagrada a toda la especie en litigio. Pero como no era sagrada la misma en el nomo vecino, estallaron verdaderas guerras entre territorios, como la que menciona Plutarco entre Oxirrinco, donde la gente mataba a los perros, y Cinópolis, donde se comía el pescado oxirrinco. Los templos poseían todos animales sagrados en mayor o menor cantidad: los ibis y los babuinos abundaban en el templo de Thot, en Hermópolis. También había ciertos animales que simbolizaban la divinidad, como el escarabajo, representado abundantemente como figura e imagen del dios sol. Alojados y mantenidos con un cuidado particular durante su vida, eran embalsamados después de su muerte y enterrados respetuosamente en las catacumbas que les tenían destinadas. Era castigado de muerte cualquiera que se hubiese atrevido a matar alguno de ellos. Se han encontrado las interminables galerías de sus sepulturas en Tuna el Gebel. Había vacas sagradas en Dendera, moruecos en Karnak y ocas y toros Bukhis en Ermontis, donde se han encontrado sus tumbas, y moruecos y peces lates en Esna. El Serapeum de Menfis, descubierto por Mariette, contenía, entre otras, las galerías donde estaban enterrados los toros Hapis. No son éstos más que algunos ejemplos. Los teólogos, por supuesto, no veían en el toro Hapis más que el heraldo de Osiris; en Mnevis, el heraldo de Ra. El morueco era solamente para ellos el bai prestigioso de Amón Ra. En los límites donde no se atrevían a aventurarse los hombres, en el fondo del desierto, los egipcios colocaban animales fantásticos, apenas percibidos a lo lejos por algún viajero aterrorizado. Fueron los descendientes de esos monstruos los que atormentaron a los ascetas cristianos en su soledad ardiente. )o()o( En iconología, el gallo es considerado como el símbolo de la vigilancia; la tortuga de la castidad; la tórtola, de la fe conyugal; la paloma, de la sencillez; el pavo, del orgullo; el tigre, de la ferocidad; el león, del valor; el cerdo, de la golosina; el mono, de la lascivia; el asno, de la ignorancia; la urraca, de la charlatanería; el perro, de la fidelidad; la corneja, de una larga vida; el lobo, de la rapiña y la crueldad; la zorra, de la astucia y el fraude; la hormiga, de la economía; el mulo, de la terquedad; la liebre, de la timidez, etc.

Animismo

Concepción religiosa que supone la existencia de espíritus o almas (animae) en la naturaleza, que actúan sobre la misma como principio de acción sobre los fenómenos vitales, con independencia de la materia orgánica y de sus fuerzas físicas y químicas. Así se cree en la actividad voluntaria de fuerzas sobrenaturales o mágicas que operan milagros o fenómenos sobrenaturales sobre la propia naturaleza y los seres que habitan en ella.

Animo

Anemo (río de la Galia Cispadana de 88 km de longitud, que desemboca en el Adriático).

Anio

o Anius o Anno. Río del Lacio con un recorrido de 108 km. Baña a Tívoli y se une al Tíber por su izquierda, al norte de Roma. Ofrece este río varias cascadas y sitios muy pintorescos (Tívoli). En sus márgenes derrotó Tarquino el Antiguo a los sabinos, y Camilo a los galos (367 a.C.). Manlio Torcuato mató en él a un galo de estatura gigantesca (361 a.C.). En el siglo I, Nerón creó un grupo de lagos artificiales en el trayecto superior de su curso y construyó allí una villa, cuyas ruinas aún sobreviven. Hoy, Aniene. )o( MITOLOGÍA.- Anio, rey de los etruscos, dió su nombre al río que antes se llamó Peretusio.

Anio

Rey de Delos, y sumo sacerdote de Apolo. Tuvo de su matrimonio con Doripe tres hijas, las cuales recibieron de Dioniso el don de transformar todo lo que ellas tocaban, la una en vino, la otra en trigo y la tercera en aceite. La primera se llamaba Eno o Enótrope (oinos, vino), la segunda Espermo (sperma, grano, simiente); y la última Elais o Elaide (elaïa, olivo). Quiso Agamenón llevárselas consigo al sitio de Troya, contando que con su socorro podría prescindir de provisiones; pero Dioniso, a quien ellas imploraron, las transformó en palomas. Ver, Viñadoras.

Anio

Divinidad de los habitantes de Élide, llamada por otros Alio, y considerada como fundadora de esta ciudad, conocida también por Alis en los tiempos primitivos.

Anio

Una de las Gracias, según los atenienses, quienes en los primitivos tiempos no reconocían más que dos.

Anio

Anio es un hijo de Apolo que reinaba en Delos en tiempos de la guerra de Troya. Su madre se llamaba Reo (la Granada), y por el padre de ésta, Estáfilo (el Racimo), descendía de Dioniso. Al darse cuenta Estáfilo de la preñez de su hija, y no creyendo que el responsable fuese Apolo, sino un amante vulgar, mandó encerrar a la joven en un cofre y abandonarla en el mar, a la deriva. El cofre fue a encallar en las costas de Eubea. Una vez el niño hubo nacido, Apolo lo transportó, junto con su madre, a la isla sagrada de Delos, confiriéndole la soberanía sobre ella. Al mismo tiempo, le otorgó el don de la profecía (Ver, Reo). Con Doripe, Anio tuvo tres hijas, llamadas las Viñadoras: Elais, Espermo y Eno, cuyos nombres recordaban, respectivamente, los del aceite, el trigo y el vino. Las tres doncellas habían recibido de su abuelo Dioniso el poder de hacer brotar del suelo aquellos productos. Cuéntase que su padre ofreció sus servicios a los griegos al partir para Troya, pues sabía, por sus dotes proféticas, que aquella guerra duraría diez años. Al principio, los griegos se negaron a recurrir a las tres hermanas, pero, al ver que la campaña se prolongaba más de lo que habían creído, Agamenón envió a Ulises y Menelao a buscarlas a Delos para encomendarles la misión de avituallar al ejército. Acudieron ellas de buen grado, pero luego, cansadas, escaparon. Perseguidas por los griegos, suplicaron a Dioniso que las protegiese, y él las transformó en palomas. Por esto en la isla de Delos estaba prohibido matar a estos animales. La leyenda de Anio no figura en los poemas homéricos; aparece únicamente en los "Poemas Cíclicos", y se ha desarrollado en la época helenística. Acerca de Anio, padre de Lavinia, véase este nombre.

Anio Novus

Ver, Aqua Claudia (acueducto romano, que al igual que el Anio Novus, fueron comenzados por Calígula en el 38 y dedicados por ….).

Anio Vero

Marco (siglo I) (Marcus Annius Verus). Bisabuelo del emperador Marco Aurelio. La familia de los Veros, era de origen hispánico y se había ennoblecido pronto y establecido firmemente en altos cargos de la administración. Fue a Roma como pretor desde la Bética en tiempos de Vespasiano. El emperador Adriano le honraba con una amistosa confianza.

Anio Vero

Marco (ss. I-II) (Marcus Annius Verus). Abuelo paterno del emperador Marco Aurelio. Desempeñó cargos políticos de singular importancia. Fue praefectus urbis de la ciudad de Roma y cónsul en tres ocasiones, una durante el reinado de Domiciano, otra en el 121 y otra en 126. De él destaca Marco Aurelio "el buen carácter y la serenidad". Debido a la muerte prematura del padre de Marco Aurelio, éste fue adoptado y educado bajo la tutela de su abuelo y de su madre, Domicia Lucila.

Anio Vero

Marco (ss. I-II) (Marcus Annius Verus). Hijo de Marco Anio Vero, el cónsul del 121 y 126. Contrajo matrimonio con Domicia Lucila y fue padre del emperador Marco Aurelio. Murió prematuramente (124).

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