o Shulmanu-ashared III (siglo IX a.C.). Rey (858-824) del Imperio Nuevo asirio, hijo y sucesor de Asur-nasirpal II. Según se sabe por varias fuentes históricas (Puertas de Balawat, Obelisco Negro), Salmanasar III superó las hazañas de su padre, encaminadas casi todas a procurarse fabulosas ganancias económicas y a abrirse paso hacia el mar Mediterráneo, una de las constantes vitales de Asiria. Ya en su primer año de reinado, recorrió el norte de Siria, en donde obtuvo un cuantioso botín al derrotar a una coalición de reyes neohititas, entre ellos, Sangara de Karkemish. Al año siguiente, comenzó su política de conquistas, centrada en más de 30 campañas. Sometió, tras costosas luchas, al Estado arameo de Bit Adini en la curva del Éufrates, la región de Marash y el reino de Sam'al, controlando desde su capital, Til Barsip (que rebautizaría como Kar Salmanasar), toda la zona septentrional, a la que impuso fuertes tributos. Otro objetivo fue la sumisión del reino de Aram y de sus Estados satélites en torno al Orontes. Esto obligó a Hadad'Ezer de Damasco (Adad-Idri en las fuentes atameas) a formar una coalición de 12 reyes, entre ellos Irkhuleni de Hamath y Acab de Israel, y presentar batalla a Salmanasar III en Qarqar (853), en donde se le pudo detener, a pesar de que el rey asirio se consideró vencedor. Como consecuencia de tal batalla los Estados sirios dejaron temporalmente de tributar a Asiria. Salmanasar III prosiguió, sin embargo, sus luchas contra Aram, que en otras tres ocasiones pudo hacerle frente con éxito. A partir del 841 y asesinado Hadad'Ezer, Salmanasar III pudo pasearse por toda la zona de Damasco, sin conquistarla, logrando que muchos Estados le pagasen tributo, entre ellos Tiro, Sidón e Israel (tributo de Jehú). Luego, se volvió hacia Cilicia, efectuando campañas en Qu'e, intimidando así a otros reyezuelos de la zona que se habían coaligado en contra suya. Salmanasar III se interesó poco por Babilonia, con la cual existía de antiguo un tratado de paz, renovado entre Salmanasar III y Nabu-apla-iddina. Sin embargo, en el intervalo de sus luchas, acudió en ayuda del nuevo rey Marduk-zakir-shumi I, que había sido despojado de la mitad de su reino por su propio hermano con la ayuda de los arameos. Salmanasar III, trató con toda benevolencia a Babilonia, ofició en sus templos y pudo traerse de la zona caldea enormes tributos, según sabemos por los relieves de la base del trono de Nimrud. Por dos veces se encontró Salmanasar con una terrible resistencia siria antes de emprender la campaña definitiva en 845. Reclutó para la ocasión un ejército de más de 120.000 soldados pero el resultado fue el mismo. Tuvo que esperar cuatro años para dar el golpe definitivo gracias a los errores de sus adversarios, quienes no habían solventado sus querellas internas, rompiendo la unidad que le daba la fuerza necesaria para resistir al invasor. La región sirio-palestina fue sometida a tributo, excepto Damasco que no fue tomada. En el año 841 retó a Jazael, sucesor de Bar-Hadad II. En el año 834, sintiéndose viejo, cedió el mando de las tropas y la iniciativa de las campañas a su fiel turtanu, el general Dajjan-Assur quien llevó las armas por todo Urartu y el Elam. En el año 827, uno de sus hijos, Asurdanapli, contando con el apoyo de diferentes ciudades asirias (entre ellas Nínive, Arrapha y la propia Assur) se rebeló contra él, no pudiendo hacer nada Salmanasar III por sofocar la situación. A su muerte, el trono pasó a su hijo Shamshi-Adad V. De Salmanasar III se posee una magnífica estatua de basalto, de 1,90 m de altura, conservada hoy en el Museo Arqueológico de Estambul. Los principales restos arqueológicos de su reinado son un obelisco negro decorado de relieves, sobre el que están representados los enviados de Jehú, rey de Israel, y las placas de bronce llamadas Puertas de Balawar. Le sucedió su hijo Shamshi-Adad V. Ver, Imperio Nuevo Asirio.