Marcus Vipsanius Agrippa (ca.63-12 a.C.). Nacido en Dalmacia en una familia de oscura estirpe pero posiblemente en buena posición, se convirtió en el amigo, confidente y colaborador de Octaviano, el futuro Augusto, al que pudo conocer cuando ambos frecuentaban a los retores de Roma. Su carrera comenzó como su colaborador, preparando en Apollonia, actual Albania, un ejército para la campaña parta de Julio César, a las órdenes de Octaviano. Tras el asesinato de César, apoyó a Octaviano, a quien acompañó en la batalla de Filipos y le asistió en la formación del segundo triunvirato. En el 43, quizá ya tribuno de la plebe, acusó a Casio según la Lex Pedia y luego fue uno de los principales jefes militares en la guerra contra Lucio Antonio. En el 40 alcanzó la pretura y fue gobernador de la Galia (39-38), durante la cual aplastó una rebelión de los aquitanos, atravesó en Rhin en una expedición de castigo y llegó a una alianza con los ubios. El año 38 a.C., le fue confiada la organización en cabo Misseno (en el golfo de Nápoles) de una base naval y una escuadra para luchar con Sexto Pompeyo. Consiguió una gran victoria y reconquistó Sicilia, que estaba ocupada por Sexto Pompeyo. En el 37 se casó con una hija de Pomponio Ático, de cuyo matrimonio nació Agripina. En ese mismo año fue cónsul y bajó su dirección se transformó el lago Averno, cerca de Cumas, en un puerto artificial, y se armó e instruyó la flota contra Sexto Pompeyo. Al año siguiente venció en las batallas de Milas y Nauloco, en aguas sicilianas y por este motivo fue condecorado con la corona navalis. En los dos años siguientes, la flota operó con eficacia en aguas dálmatas colaborando en la campaña del Ilírico. Su generosa y munificente edilidad en Roma (33) debió contribuir enormemente a la popularidad de Augusto. Se le encargó la solución de problemas difíciles, como las inundaciones de Roma, la canalización del Tíber y la red de desagües del campo de Marte. También se le debe la construcción de la Aqua Julia y de la Aqua Virgo. A él deberá un poco más tarde la Galia la red de carreteras, que, radiando de Lyón, deberá facilitar a los ejércitos el paso a través de todo el país y acelerar la romanización más allá de los Alpes. Ya en 28-27, construyó, no sólo obras funcionales, sino con efectos decorativos, y alzó grandes edificios, como el Panteón. De nuevo al mando de la flota (32-31) jugó un papel decisivo en la guerra contra Antonio, y en Accio, Agripa mandaba una de las divisiones navales. Aunque Octavio estuvo presente en la batalla, se encontraba enfermo, y el mérito mayor del éxito debe concederse a Agripa. En los años siguientes (31-29), con la ayuda de Mecenas, gobernó Italia mientras Augusto estaba ausente asegurando Egipto. A la vuelta de éste, desempeñaron juntos la censura que renovó drásticamente el Senado y llevó a cabo un censo universal del Imperio (29-28). Por ese tiempo, se casó con Marcela*, una sobrina de Augusto, pero el matrimonio acabó en divorcio. Fue cónsul por segunda y tercera vez (2827), y en el 23, durante la gravísima enfermedad de Augusto, Agripa fue el depositario de su sello, lo que posiblemente significaba una forma de designación sucesoria. Más tarde, se le encomendó el gobierno de la parte oriental del Imperio, posiblemente con algún tipo de imperium proconsular; se especula sobre si esta misión no estuvo propiciada por las crecientes dificultades de Agripa con Marcelo, yerno de Augusto y más probable heredero, pero Marcelo murió ese año. En el 21 fue llamado a Roma de nuevo para representar a Augusto en Roma y casarse con Julia. De este matrimonio nacieron tres hijos: Cayo y Lucio, adoptados por Augusto como herederos en el 17 a.C., y Agripa Póstumo; y dos hijas, Julia y Agripina, que se casó con Germánico, mediante la cual, Agripa llegaría a convertirse en uno de los antepasados de la casa imperial, ya que fueron descendientes suyos Calígula y Nerón. Su primera mujer había sido Cecilia, hija de Ático, el amigo de Cicerón, con la cual tuvo una hija, Vipsania Agripina, que se casó con Tiberio. El segundo matrimonio de Agripa tuvo lugar en el año 28 con Marcela, sobrina de Octavio, que le dio hijos. Su divorcio de ella y el matrimonio con Julia en el 21, le fue impuesto por Augusto por razones dinásticas, para señalarlo para la sucesión. En el 20. Agripa volvió de nuevo a la Galia y en el 19 se hizo cargo de España para terminar con la rebelión cántabra. En el 18 se le confirió por un período de cinco años la potestad tribunicia (y posiblemente el imperium). lo que seguramente indica su estrecha asociación con Augusto, un hecho confirmado en el 13 por la renovación de la potestad tribunicia por otros cinco años y la ampliación de su imperium al mismo nivel que el de Augusto. En el 17, Agripa fue uno de los organizadores y protagonistas de los Ludi Seculares y poco después partió de nuevo hacia un segundo gobierno en Oriente (17/16-13), donde sus actuaciones más destacadas fueron la intervención en favor de Polemón del Ponto, el establecimiento de colonias de legionarios licenciados en Beirut y Heliópolis, sus estrechas relaciones con Herodes el Grande y una proverbial benevolencia hacia los judíos. A comienzos del 12 se encaminó hacia Pannonia con intención de evitar un peligro de revuelta, pero se sintió enfermo de muerte en el camino. Sus restos fueron enterrados en Roma en el Mausoleo de Augusto. Fue un gran militar, pero sus características más destacadas fueron las de administrador. Agripa fue un hombre sagaz, utilizado por Augusto en toda clase de crisis, y constituyó un apoyo seguro cuando el emperador caía enfermo, lo que sucedía a menudo en los momentos críticos. La inmensa riqueza de Agripa (sin duda procedente de su suegro Ático, del testamento de Cestio y de su proximidad a Augusto) fue empleada en beneficio del pueblo de Roma y del Imperio: para éste construyó el Panteón, los primeros baños públicos, dos acueductos, un puente sobre el Tíber y un granero, además de reparar y extender el sistema de abastecimiento de agua y las cloacas, de los que se ocupó hasta su muerte. En las provincias construyó edificios, entre otros lugares, en Mérida, Nîmes y Baalbek y diseñó el sistema viario de la Galia. A su muerte, el pueblo de Roma recibió generosos legados, pero gran parte de sus propiedades, incluyendo el Quersoneso, pasaron a Augusto. De su pluma salió una autobiografía y una obra geográfica; ambas se perdieron, pero la segunda fue usada por Estrabón y Plinio el Viejo y de ella se sacó el mapa del Imperio que adornaba el porticus Vipsania en Roma. Agripa fue un personaje con fama de rectitud, de gustos simples, poco dado a los homenajes (rechazó en tres ocasiones el triunfo) y, sobre todo, un hombre de acción, hábil general en la guerra y buen político en la paz. Sin embargo, el rasgo más destacado de esta personalidad histórica es la subordinación a Augusto, incluso a pesar de su ambición personal.