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Página 58 - 1322 Palabras 2851 al 2900 de 66095

Palabra   |   Descripción

Agripina

(Vipsania Agrippina) (ca.14 a.C.-33). Hija de Marco Vipsanio Agripa y de Julia, llamada habitualmente "la Mayor" para distinguirla de Agripina, su hija. Se casó con Germánico, sobrino de Tiberio, probablemente en el año 5, y con él tuvo nueve hijos, entre ellos al emperador Gayo (Calígula) y a Agripina "la Menor", madre de Nerón. Acompañó a su marido durante su gobierno en Germania y estaba también con él al tiempo de su extraña muerte en Oriente, en el año 18. En años posteriores (19-21), viviendo en Roma, Agripina se convirtió en la cabeza visible del grupo de senadores que se oponían al crecimiento de la influencia de Sejano. Las relaciones de Agripina con Tiberio nunca fueron buenas, porque ella manifestaba públicamente sus sospechas de haber sido él el inductor del asesinato de Germánico. En el año 26, el emperador se negó a sancionar un nuevo matrimonio y tres años después ordenó su arresto, al que el Senado unió una pena de destierro en la isla de Pandateria, donde acabó suicidándose en el 33, dejándose morir de hambre. Al morir Agripina, le sobrevivieron su hijo Calígula y sus hijas Agripina, Drusila y Livila.

Agripina

(Julia Agrippina) (15-59). Hija de Agripina la Mayor, llamada habitualmente "la Menor". Julia Agripina nació en Germania durante el gobierno de su padre, en el Oppidum Ubiorum, rebautizada más adelante en su honor Colonia Agrippinensis, hoy Colonia. En el 28 se casó con Gneo Domicio Ahenobarbo, con quien tuvo un hijo, el futuro emperador Nerón). Durante el reinado de Calígula, ella y sus hermanas unieron su nombre al del emperador en cuantas rogativas y juramentos públicos se hacían, pero el descubrimiento de su participación en el complot de Léntulo Getúlico para asesinar a Calígula en Maguncia provocó el destierro a Pontia. Pero Claudio la hizo volver poco después de su ascenso al poder y, tras la caída de su tercera esposa, Mesalina, la desposó en el año 48. En el 50 persuadió al emperador para que adoptara a su hijo, que se convirtió entonces en Nerón Claudio César y, al ser mayor que su propio hijo Británico, en el probable sucesor. Agripina ambicionaba ganar poder por medio de su hijo y obtuvo para sí el título de augusta con la ayuda de Palas (liberto de Claudio), de Burro y del tutor de Nerón, Séneca. En el 54 murió Claudio, casi con seguridad envenenado por ella (Ver, Locusta). Agripina ejerció una poderosa influencia sobre Nerón y durante algunos años fue casi su igual en el poder; pero tras la caída de Palas en el 55, Séneca y Burro se volvieron en su contra y vivió en la sombra hasta que Nerón la hizo asesinar en su propia villa de Bayas por medio de Aniceto, un capitán de barco. Tácito nos transmite el rumor de que Agripina intentó recuperar el favor de Nerón por medio del incesto. Se la tenía por mujer de talento, sobre todo en asuntos políticos; pero era sumamente ambiciosa, intrigante, disoluta y cruel. Dejó escrita una autobiografía que por desgracia no se ha conservado: su lectura, además de instructiva sobre los sucesos de la época, debía de resultar altamente entretenida, considerando los sucesos en que participó su protagonista.

Agripino

(ss. II-III). Obispo de Cartago hacia el año 217. Sostenía que se debía bautizar de nuevo a los que habían sido bautizados por mano de herejes. Sus discípulos se llamaban agripinianos y eran los precursores de los anabaptistas.

Agripnis

Fiesta nocturna que celebraba en Arbela, Sicilia, en honor a Baco.

Agrisca

"diosa de los campos". Epíteto de Atenea.

Agro

)o()o( Campo o campiña. )o()o( Antiguamente, territorio jurisdicional de ciertas ciudades.

Agro romano

Nombre dado a la región que se extiende al sur del Tíber, entre el mar y los Apeninos. Está limitada por la Toscana al norte y Campania al sur. Comprende hoy, las provincias de Frosinone, Latina Rieti, Roma y Viterbo. Su suelo es fértil y corresponde al antiguo lacio.

Agroico

"campestre". Epíteto de Baco.

Agroletera

o Agrotera. Diosa de la caza asimilada a Ártemis. Su nombre podría guardar relación con un templo que tenía en un lugar de Ática llamado Agra, o bien porque suele residir en el campo. Atenas le ofrecía todos los años un sacrificio en el cual se inmolaban quinientas cabras. Jenofonte cree que la institución de este sacrificio tuvo por origen el voto hecho por Calímaco, polemarca de Atenas, cuando la invasión de Darío, de inmolar a la diosa tantas cabras cuantos persas matasen; pero se hizo de estos tal estrago, que no fue posible cumplir el voto literalmente, y por lo mismo hubieron contentarse con decretar que de allí adelante se hiciese anualmente un sacrificio en honor a Ártemis de quinientas cabras.

Agrón

Rey de Lidia, quinto descendiente de Heracles. Ver, Reyes de Lidia.

Agrón

(siglo III a.C.). Rey de los ilirios (250-230). Las costas dálmatas, desde el golfo de Venecia al canal de Otranto, con sus abundantes refugios naturales, habían dado lugar desde antiguo a la proliferación de la piratería, recurso del que vivían las tribus ilirias que poblaban la zona. Desde mediados del siglo III a.C., se había ido formando, a lo largo de la costa iliria, un estado fuerte y centralizado, que, bajo el rey Agrón y, luego, de su viuda Teuta, convirtió la piratería en una verdadera industria nacional. Ver, Primera guerra iliria, Ilíricum, Ardiaei.

Agrón

En la isla de Cos vivía un hombre llamado Eumelo, hijo de Mérope. Tenía dos hijas y un hijo, los tres llenos de soberbia. Las muchachas se llamaban Bisa y Meropis; el muchacho, Agrón. Habitaban en una propiedad apartada, dedicados al cultivo de la tierra, que les daba cosechas abundantes; por eso se limitaban a tributar culto a la Tierra, despreciando a los demás dioses. Si alguien invitaba a las jóvenes a una fiesta de Atenea, el hermano rehusaba en su nombre, alegando que a él no le gustaban las mujeres con ojos de lechuza (era el color de los ojos de Atenea). Si eran invitadas a una fiesta en honor de Hermes, decía que abominaba de los dioses ladrones. Si se trataba de Ártemis, respondía que le disgustaban las mujeres que corren de noche. En una palabra, todo eran insultos a las divinidades. Enojados, Ártemis, Hermes y Atenea decidieron vengarse, y un atardecer se presentaron los tres en la morada de los jóvenes. Atenea y Ártemis habían tomado la forma de doncella, y Hermes, la de un pastor. Éste invitó al padre y al hijo a un banquete que, dijo, los pastores daban en honor de Hermes, y les pidió que enviasen a Bisa y Meropis al bosque de Atenea y Ártemis. Al oir este nombre, Meropis prorrumpió en insultos, e imnediatamente quedó transformada en lechuza. Bisa se convirtió en el pájaro de Leucótea (la gaviota); Eumelo, en cuervo, y Agrón, en chorlito.

Agronia

Agrania (fiesta instituida en Argos en honor de una hija de Preto. Plutarco la describe ….).

Agrónomos

En la mitología griega, se llaman así a las ninfas terrestres "Epigeas", que habitan los campos.

Agropas

Rey mitológico de Alba.

Agros

Hermano de Bubasto (Bubastis), hijo de Osiris e Isis. Es confundido con Agrote, el labrador.

Agrosinas

Ver, Ninfas ("las doncellas jóvenes". Divinidades inferiores de la naturaleza que moran en arboledas, bosques y cuevas, junto a manantiales, arroyos y ríos; en algunos casos ….).

Agrostinas

Las Oréades, o ninfas de los bosques y de las montañas.

Agrote

Divinidad de los fenicios. Era conducida en procesión el día de su fiesta, en un carro tirado por diferentes animales.

Agrote

Se da este nombre al segundo de los Titanes.

Agrote

"labrador". Epíteto del dios Dagón.

Agrotera

Agroletera (diosa de la caza asimilada a Ártemis. Su nombre podría guardar relación con un templo que tenía en ….).

Agua

Una de las primeras divinidades de los pueblos antiguos. Los sacerdotes egipcios sostenían que todas las cosas provienen del agua, y en ciertos días del año llevaban una tinaja de agua del Nilo al templo con mucha ceremonia. Luego la cubrían con un velo,se postraban delante de ella y elevadas las manos al cielo, daban gracias a la divinidad por el feliz hallazgo de una sustancia tan útil. Los antiguos persas tenían un grandísimo respeto al agua; ofrecíanle sacrificios y según Heródoto llegaba la creencia al extremo de no atreverse a escupir en el agua, bañarse, lavarse las manos, ni echar la rnenor porquería, ni servirse de ella tampoco para apagar el fuego. Los griegos y romanos fueron demasiado supersticiosos también para no adoptar su culto; así es que vemos tantas estatuas de ríos, fuentes, etc. Al respeto con que consideraban el agua los antiguos, se atribuye la costumbre de jurar los dioses por la laguna Estigia, el juramento más solemne entre ellos. Después del fuego, el agua era el primer elemento que más veneraban los magos. En algunos puntos de América adoraban también el agua como una divinidad. La importancia que tiene el agua en el mundo árabe se halla plenamente demostrada por sus circunstancias climáticas. El agua es elemento primordial en su Edén o Paraíso. En mayor o menor grado en las abluciones como ceremonia purificadora interviene como elemento primordial cuyo reflejo se halla en la propia agua bendita del cristianismo. Ver, Jarra de Agua, Qanat.

Agua de la Virgen

Aqua Virgo ("agua virgen" o "agua de la virgen". Acueducto romano, obra de Agripa (19 a.C.).

Agua lustral

Lustral (Además de la costumbre de lavarse con esta agua antes de entrar en los templos, se rociaban con ella al salir de ….).

Agua que habla

"acua che favella". Nombre de una fuente de la Calabria interior cerca de las ruinas de la antigua Síbaris. Derívase quizás este nombre del oráculo que salió de esta fuente y predijo la destrucción de los sibaritas.

Agua Virgen

Aqua Virgo ("agua virgen" o "agua de la virgen". Acueducto romano, obra de Agripa (19 a.C.).

Aguán

Albans (pueblo del Cáucaso asentado ya durante el período del Imperio persa, que habitó lo que hoy es Azerbaiyán y antiguamente se ….).

Aguas amargas

Ver, Ley sobre los celos (en el Antiguo Testamento (Números 5, 11-31) aparece descrita la "Ley sobre los celos", un tipo de ordalía de ….).

Aguas de Re

La rama del Nilo más oriental del Delta.

Aguebarem

Dios de los trigos entre los tscheremisos.

Águeda

o Ágata (santa) (230-251). Virgen y mártir siciliana, nacida en Catania hacia el 230 y muerta aproximadamente en el 251, en la misma ciudad. Prometida en matrimonio a Quinciano, gobernador de la isla, ella no aceptó por haberse consagrado a Dios desde su infancia. A partir de esta negativa, las fuentes hablan de distintas pruebas que culminaron con su martirio, durante la persecución de Decio. Águeda fue encomendada a una tal Afrodisia que trató de persuadirla durante 30 días. Presentada de nuevo ante el tribunal de Quinciano, se declaró cristiana y fue condenada a prisión. Después de algunos días fue conducida nuevamente al tribunal y sometida a nuevo interrogatorio. Volvió a rehusar, haciendo profesión de su fe en Cristo. Su actitud provocó la ira del gobernador, quien ordenó arrancarle los pechos, y enviarla una vez más a prisión. La constancia de Águeda encontró réplica en la tozudez de Quinciano, que volvió a la carga, haciéndole renovadas instancias y disponiendo, finalmente, suplicios que la llevaron a la muerte. Desde la antigüedad, fue venerada en Sicilia y en Roma. Su culto se extendió por toda la Iglesia y su nombre fue introducido en el Canon romano, así como en la canción del pueblo. Su fiesta se celebra muy popularmente el 5 de febrero.

Agüero

Son innumerables las fuentes a que la ignorancia y la superstición humanas han acudido en busca de motivos para fundamentar los augurios o presagios del porvenir. A medida que las civilizaciones se alejan en el pasado, los agüeros ocupan lugar más importante. Sirvan de ejemplo los famosos oráculos de los griegos, o la actuación de los arúspices y augures entre los romanos. En el mundo cristiano perduraron muchas de estas creencias, a pesar de su condena por la Iglesia, y todavía son acogidas algunas hasta por personas que en otros órdenes demuestran cierta cultura. Entre ellas se encuentran las de interpretar como anuncio de mala suerte: romper un espejo, derramar la sal o facilitársela a otra persona, abrir un paraguas bajo techado, creer en el aojo, tocar madera para librarse de éste, y otras muchas simplezas por el estilo.

Aguffi

Divinidad de los calmucos. Se representa bajo la forma de una hombre sentado en un trono y teniendo un libro en sus manos.

Águila

Ave consagrada a Júpiter desde el día que, habiendo consultado a los augures en la isla de Naxos, antes de emprender la guerra contra los titanes, apareció un águila que fue un presagio feliz. Desde entonces la llevaron siempre como una de las insignias militares. Según la fábula, un águila tenía la misión de llevar la ambrosía a Júpiter niño, y para recompensarla la colocó el padre de los dioses entre los astros. Generalmente colocan el águila, ya a los pies de Júpiter, ya teniendo sus rayos entre la uñas. El águila en las medallas es un símbolo de la divinidad, de la providencia y del imperio. En un anillo antiguo hay esculpida un águila, teniendo el rayo entre sus uñas, delante de su pico una estrella y sobre su cuello la palabra Julio, representación del apoteosis de Julio César. En las medallas romanas este ave es el símbolo de las legiones y el tipo ordinario del imperio. Cuando se encuentra con la palabra "consecratio", designa el apoteosis de los emperadores, así como el pavo real el de las princesas. Servía antiguamente de atributo en los capiteles de los templos dedicados a Júpiter.

Águila bicéfala

Representación de origen mesopotámico. Aparece por vez primera, probablemente, en un cilindro-sello de Lagash, apoyando las garras sobre sendos leones. Por lo general, la gran ave se asocia también a ideas de grandeza o heroísmo. Pasó al arte hitita y al seléucida, llegando por último a la Edad Media occidental a través de Bizancio, donde probablemente se le atribuía un sentido análogo a Jano, en cuanto integración de las autoridades espiritual y temporal.

Águila de Prometeo

Nacida de Tifón y Equidna. Los yakutos, pueblo de Siberia, tributaban honores divinos a una clase de águila llamada Falco Falvus, grande como una avutarda y gruesa como una especie de pavos, que se encuentran con abundancia en los alrededores de Worosnesch, porque sus habitantes no se atreven a matarlos. Ver, Ethon, Prometeo.

Águila Kaukasios

Ethon (águila gigante nacida de los monstruos Typhon (Tifón) y Echidna (Equidna)). Ver, Águila de Prometeo.

AGUILAR DE ANGUITA

Los celtíberos se asentaron en el lugar que actualmente ocupa este pueblo, así como en el poblado de la Cerca y en el lugar conocido como "El Castillejo". El yacimiento de "La Cerca", ciudad celtíbera o campamento romano, se encuentra situado en el paraje conocido como "Las Navas", cerca de Aguilar de Anguita, municipio de Anguita, al noreste de la provincia de Guadalajara. El campamento ocupa los puntos dominantes de un cerro amesetado, con una extensión de 12 Ha. Su situación estratégica es incuestionable, ya que domina el río Tajuña, cubriendo la comunicación del valle de este río con el Tajo, y la separación de vertientes entre el Tajo y el Jalón; al norte cubre la comunicación con la Sierra Ministra, encontrándose a un día de marcha de Segontia. Estaba enclavado en territorio de los lusones, aunque según buena parte de los investigadores actuales, son de la opinión de que se trataba de territorio arévaco, al igual que Segontia. Sobre el posible papel histórico del campamento caben varias hipótesis: a) pudo ser del tiempo de Catón, Marco Porcio, cuando en el 195 a.C., inició una marcha desde el Ebro, subiendo posiblemente el valle del Jalón contra Segontia, b) el campamento fue de la época en que los romanos avanzaban por el valle del Jalón, cuando todavía no tenían conquistadas las tierras de Ocilis, c) también podría pertenecer a la primera guerra celtibérica 181-179 a.C.. En esta época se atacó a los lusones, en cuyo territorio se encontraba probablemente el campamento, d) perteneció a la época de las últimas luchas con los carpetanos. Destaca el hallazgo en la zona de la necrópolis celtíbera más extensa que se conoce: la necrópolis de "el Altillo". El lugar cuenta con uno de los dólmenes más meridionales que se conocen: el dolmen del Portillo de las Cortes, en aceptable estado de conservación. Igualmente, en el lugar se encontraron menhires. En la vega del Arroyo del Prado, en dirección a Anguita, se encuentra un puente romano-medieval en excelente estado de conservación. También cerca de este lugar, se conserva un trozo de calzada romana. Hoy, Aguilar de Anguita, provincia de Guadalajara, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, España.

Águilas romanas

Existieron, hasta casi el final de la República, multitud de enseñas por legión, una por centuria, que a juzgar por la iconografía monetal conservada, tenían en el siglo I a.C. forma de lanzas decoradas con discos y crecientes, así como con corbatas de tela. Antes de Cayo Mario, fundador del ejército profesional romano, cada legión contaba, además de con multitud de enseñas manipulares, con cinco estandartes rematados por un águila, un lobo, un minotauro, un jabalí y un caballo. Las cuatro últimas solían dejarse en el campamento. Mario estableció en el 104/103 a.C. el águila de plata como enseña principal de las legiones. Las unidades menores de cada legión mantuvieron sus insignias tácticas tradicionales, pero sería el águila el símbolo por excelencia del poderío de Roma, asociada a cada legión por vínculos incluso de carácter religioso. Cuenta Salustio que Catilina, en su conjura que culminó en guerra civil, se había apoderado del águila que Cayo Mario había usado en su guerra contra los cimbrios. No era una cuestión irrelevante, aunque fuera derrotado. La elección del águila, que a menudo se representa agarrando un haz de rayos, radica en su vinculación a Júpiter y está muy enraizada en la tradición romana; el águila llegó a ser considerada la encarnación del alma de la legión. En época republicana las águilas eran de plata (Suetonio), o de plata con rayos de oro y durante el Imperio fueron de oro o plata sobredorada (Dion Casio). Hasta la época de Augusto fueron pequeñas, podían ser envueltas en un manto, pero en el Imperio pudieron ser mayores. En época republicana las águilas se guardaban en templos cuando la legión no estaba en servicio activo. En campaña, o en el campamento permanente de las legiones imperiales, se honraban en una capilla especial en la zona central, junto al Cuartel General. El natalicio del águila, esto es, el aniversario de la fundación de una legión, se celebraba en la unidad como un importante festival religioso. Hay una amplia relación entre los prodigios, a que tan aficionados eran los romanos, y las águilas legionarias, como en el caso narrado por Suetonio: un águila se abatió sobre dos cuervos en el campamento de los triunviros en Bolonia y "todo el ejército intuyó que tarde o temprano surgiría la discordia entre los colegas de triunvirato". A veces, las águilas reales se relacionaban con las legionarias: "Dos águilas se posaron sobre las otras dos de plata de los estandartes, picoteándolas o, según dicen otros, protegiéndolas. Y permanecieron allí, alimentadas por los generales a costa de las provisiones públicas, hasta que emprendieron el vuelo el día anterior a la batalla" (Apiano). Incluso, se aseguraba que las propias águilas legionarias podían cobrar vida: "las águilas de las legiones de Pompeyo, batiendo sus alas y tirando los rayos de oro que algunas llevan en sus garras, lanzaron sobre él públicamente la desgracia y salieron volando hacia César..." (Dion Casio). Los soldados han sido siempre supersticiosos, por lo que un cristiano intransigente como Tertuliano se quejaba amargamente de que la religión del ejército romano estaba "dedicada por completo al culto a los estandartes; se jura sobre las enseñas, y las enseñas son preferidas a todas las deidades". Hay anécdotas que muestran cómo se empleaba el "esprit de corps" de las unidades y su apego a las águilas para encorajinar a los soldados en momentos difíciles. Así, cuando César desembarcó en Britannia en el año 55 a.C., los soldados vacilaron en las naves, ante lo que el aquilifer de la X Legión se lanzó a la playa gritando: "Saltad al agua si no queréis ver el águila en poder de los enemigos"; ante la perspectiva de perder su enseña, los soldados saltaron de los barcos. Hay ejemplos de generales tomando personalmente las enseñas para tratar de frenar la huida de sus hombres y el mismo César en alguna ocasión degradó a algunos portaenseñas por no haber actuado como se esperaba de ellos. Incluso, las águilas fueron usadas para engañar al enemigo. Tácito cuenta cómo, durante su campaña en Armenia, el general Corbulón juntó los efectivos de dos legiones bajo "una sola águila, para que pareciera una sola legión". Tal era la importancia que se concedía a las águilas legionarias y tal la parafernalia que las rodeaba que los enemigos de Roma tenían a gran gala su captura, y su escarnio constituía la mayor ofensa que podía inferirse a Roma como, tras Teutoburgo, hizo el germano Arminio. Cuando se perdían las águilas su recuperación se convertía en una prioridad militar y diplomática absoluta. Así, una de las más famosas estatuas de Augusto, la de Prima Porta, le muestra con una coraza muy decorada con figuras que delinean un programa iconográfico cuyo motivo principal es precisamente la escena de la recuperación de las águilas perdidas por Craso en la batalla de Carras contra los partos, el 9 de junio del año 53 a.C., y por Marco Antonio en Fraaspa, en el 36 a.C. y recuperadas, tras intensas gestiones diplomáticas. Augusto mismo recalcó el éxito en la Res Gestae, su testamento político. Las viejas águilas fueron depositadas en el santuario de Mars Ultor (Marte vengador). Dion Casio recoge, a propósito de las enseñas de Craso, un prodigio y un presagio: "una de estas águilas no consintió en atravesar el Éufrates junto a Craso, sino que se hincó en la tierra como si hubiera echado raíces, hasta que muchos juntaron fuerzas alrededor y la sacaron... pero una de las grandes insignias, de las que se asemejan a una vela que porta letras en púrpura para indicar la legión y el comandante a cargo, cayó desde el puente al río boca abajo. Esa caída fue obra del viento, que soplaba con violencia; entonces Craso ordenó recortar las restantes insignias del mismo tamaño, a fin de reducirlas y poder así transportarlas con más seguridad, pero con ello acrecentó los prodigios...". El propio Augusto perdió tres águilas en el desastre de Teutoburgo de septiembre del año 9 d.C.. No se ahorraron esfuerzos para recuperarlas: en el año 15 Germánico consiguió recuperar el águila de la XIX Legión y al año siguiente consiguió otra, guardada y custodiada por los germanos en un bosque sagrado. Por cierto que Germánico aprovechó la devoción supersticiosa de las tropas por las águilas cuando, persiguiendo a los queruscos, vio ocho águilas, tantas como sus legiones, penetrando en los bosques: "grita a sus hombres que avancen, que sigan a las aves de Roma, los espíritus de las legiones (Tácito). La tercera águila fue recuperada en el año 41 en el curso de una razzia romana dirigida contra los chaucii por el gobernador militar de la Germania Inferior. Sin embargo, las tres legiones nunca fueron reconstruidas y su numeral fue considerado nefasto. Con todo, no siempre que una legión perdía su águila era disuelta: la XII Fulminata la perdió en la guerra judía del año 66 d.C. y continuó existiendo (Suetonio).

Agujas de Cleopatra

Nombre que se da, impropiamente, a dos obeliscos de granito rosa, ofrecidos a las ciudades de Londres y Nueva York. Fueron erigidos en Heliópolis por Tutmosis III, ca.1.500 a.C., y están cubiertos de inscripciones grabadas durante el reinado de Ramsés II (siglo XIII a.C.). Transportados a Alejandría el año 14 a.C., permanecieron allí hasta 1.877.

Agum I

(1.726-1.705 a.C.). Rey cassita de Mari, que sucedió en el trono a su padre Gandash. Aunque Agum I aparece recogido en las Listas reales (especialmente, la Lista sincrónica) no se sabe nada de su reinado. Fue sucedido por Khashtiliash I.

Agum II

o Agum II Kakrime (siglo XVI a.C.). Rey casita (ca.1.592-1.549) de la Dinastía III de Babilonia. Fue hijo de Urzigurumash, rey también cassita. Agum II Kakrime, sucesor de Tiptakzi, aparece recogido en las Listas reales, con la indicación de ser rey de Babilonia. La destrucción de Babilonia por parte del rey hitita Mursil I provocará que los casitas ocupen el trono de esta importante ciudad, ca.1.570. Una inscripción (copiada tardíamente) nos informa de que Agum II Kakrime devolvió al templo Esagila, restaurado por dicho rey, las estatuas de Marduk y de Zarpanitu, robadas por los hititas y dejadas en el país de Khana, a cuyo reino puso fin por las armas. Con la devolución de las estatuas, acción de fuerte repercusión religiosa, legitimaba la presencia y el mando de los cassitas en el país, adonde él había sido "llamado por los grandes dioses babilonios". Entre sus títulos, además del de "Rey de Kashshi y Akkada", ostentó los de "Rey de Padán" (ciudad del nordeste de Babilonia), "Rey de Almán" (el país cassita) y "Rey de los Gutium" (qutu, en el Kurdistán). Fue sucedido por Burna-Buriash I. Ver, Dinastía III de Babilonia.

Agum II Kakrime

Agum II ((siglo XVI a.C.). Rey casita (ca.1.592-1.549) de la Dinastía III de Babilonia. Fue hijo de ….).

Agum III

(siglo XV a.C.). Rey (1.473-1.434) de la Dinastía III de Babilonia. Fue hijo de Kashtiliash III y sobrino de Ulam-Buriash, a quie sucedió en el trono. De su reinado se conoce la acción militar que llevó contra el País del Mar y la conquista de Dur-Enlil, según señala la Crónica de los reyes antiguos. Destruyó también el templo del dios Ea, llamado Egarauruna, y profanó el Egalgasheshna, el templo de Enlil de la indicada ciudad. Ver, Dinastía III de Babilonia.

Aguntum

Localidad romana del Noricum, situada al soroeste de la provincia, cerca de la frontera de Retia, en la orilla izquierda y cerca del nacimiento del río Plavis, tributario del Adriático. Con la conquista romana de los países alpinos, el Noricum quedó unido fuertemente a Roma y, finalmente, incorporado como una provincia del Imperio romano. Bajo el emperador Claudio hubo cinco municipia: Iuvavum, Teurnia, Virunum, Celeia y Aguntum, que pasó a ser Municipium Claudium Aguntum. Los límites de la ciudad se extendieron a la zona del Tirol oriental, y el Tirol, junto con sus valles laterales. Tras conseguir este status, Aguntum experimentó durante al menos dos siglos un importante crecimiento, que se refleja en la creación de numerosos edificios públicos y privados. La ciudad siguió existiendo al menos hasta el siglo V. Actualmente pueden verse las murallas de la ciudad, una casa con su atrio, el complejo de baños de gran tamaño, el barrio de los artesanos y el macellum. Hoy, sus ruinas se encuentran en el Tirol oriental, unos 4 km al este de Dölsach ma anche, Lienz, Austria. Ver, Carni.

Agurium

Agyrium (ciudad del interior de Sicilia a 35 km al oeste de Etna. El origen de la ciudad es remoto, y según algunos ….).

Agustín

(san) (354-430). Teólogo, filósofo y padre de la Iglesia latina, nacido en Thagaste, Numidia (hoy, Souk-Ahras, Argelia) y muerto en Hipona (hoy, Annaba, Argelia). Su nombre en latín era Aurelius Augustinus. Su padre, Patricio, era pagano y cristiana su madre, santa Mónica. Realizó sus estudios en Tagaste y Cartago, en ambiente dominado por la cultura clásica y donde la lengua latina era patrimonio común de los sectores cultos. Enseñó retórica en Cartago, Tagaste, Roma v Milán. Llevado por su afán de conocimiento, profundizó en el estudio de la filosofía pagana. Espíritu, por otra parte, sincero y hondamente religioso, creyó encontrar la verdad en la secta de los maniqueos, así como luego en el neoplatonismo. Durante su estancia en Milán (384-387), Agustín maduró su conversión al cristianismo. En el año 386 se trasladó a Cassiarico (Cassiciacum), lugar de los alrededores de Milán, donde comenzó a preparar algunas de sus obras. El encuentro con san Ambrosio de Milán le abrió las puertas a la interpretación alegórica de las Escrituras y le orientó hacia la filosofía neoplatónica. Tras el abandono de la mujer con la que vivía desde hacía catorce años (de la que había tenido un hijo, Adeodato), y la decisión de abandonar la cátedra de profesor de retórica (386), recibió el bautismo probablemente en el año 387. Iniciaba, con su conversión, el camino de su grandiosa síntesis entre la herencia de las letras antiguas y la concepción cristiana del mundo; se ha podido llamarle con razón el último sabio antiguo y el primer hombre moderno. Después de regresar a su país, fue ordenado presbítero en 391 y consagrado obispo de Hipona en 395, donde moriría durante el asedio de los vándalos. Desde su cátedra prosiguió, junto con su actividad pastoral, su actividad literaria y apologética contra los donatistas, maniqueos y pelagianos. En su concepción filosófica, es patente la huella de Platón, del que recoge la famosa teoría de las ideas, para situarlas en la mente de la Divinidad. Filósofo en el que muchos han descubierto anticipaciones del moderno existencialismo, viene a señalar una nueva dimensión del hombre: la intimidad, donde descubre la presencia de Dios: "No salgas de ti mismo, en el hombre interior habita la Verdad". Anticipándose a Descartes, fundamentó la realidad humana en la evidente certidumbre de los hechos de conciencia. Como teólogo, frente a la herejía de Pelagio, insistió en el necesario apoyo de la Gracia para la humana naturaleza, dañada por el pecado original; pretendieron por ello, siglos después, con su doctrina, justificar Lutero y Jansenio su particular posición. Temperamentalmente distinto a santo Tomás de Aquino, da especial importancia a la intuición reveladora: "Ama y haz lo que quieras". Fue un escritor de gran fuerza expresiva, seguramente por su conducta de gran apasionado, "alma caldeada por las arenas del desierto", como se dijo. Entre sus obras más importantes hay que mencionar: las Confesiones (13 libros autobiográficos en los que san Agustín desgrana momentos de su intimidad espiritual); De Trinitate Dei; De civitate Dei (La Ciudad de Dios, 23 libros, su obra cumbre, centrada en la filosofía de la historia). Escribió también tres diálogos: De beata vita (sobre la virtud y la felicidad), Contra Academicos, De ordine. Además: Soliloquia (sobre el conocimiento y la inmortalidad); De inmortalitate animae, De gratia et libero arbitrio (sobre la libertad y el mal), De praedestinatione sanctórum, De vera religione (sobre la fe y la creencia), Retractationes (sobre los peligros de la filosofía pagana). Sus obras son imprescindibles para comprender la transformación del mundo antiguo y especialmente su libro más conocido, La ciudad de Dios, donde yuxtapone las consecuencias prácticas de la fe cristiana sobre el fondo del paganismo y de las ideas neoplatónicas. Su producción se conserva en casi su totalidad. Su fiesta se celebra su fiesta el 28 de agosto.

Agylla

Caere (una de las doce ciudades de la Confederación etrusca).

Agyrion

Agyrium (ciudad del interior de Sicilia a 35 km al oeste de Etna. El origen de la ciudad es remoto, y según algunos ….).

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