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Página 818 - 1322 Palabras 40851 al 40900 de 66095

Palabra   |   Descripción

Mago

Río de la India, afluente del Ganges, que corresponde al actual Mahona.

Mago egipcio

Aunque todos los médicos empleaban de alguna forma la magia, unos la acompañaban de verdaderos conocimientos médicos, mientras que otros se centraban más en el empleo de oraciones y supersticiones que afectaban a los dioses. La estructura del Antiguo Egipto nos presenta distintas clases de médicos. Por un lado existían aquellos que desempeñaban esta ocupación sin estar conectados a un clero específico, por otro tenemos constancia de sacerdotes-médicos y, finalmente, un último grupo, donde se situaban los magos, algunos de los cuales eran sacerdotes del dios Heka y en su estructura sacerdotal parecen ocasionalmente como sacerdotes Sau. En consecuencia, existía otro conjunto de individuos que se ocupaban de sanar a los demás y eran aquellos que sin poder llegar a ser considerados médicos, eran compañeros o mujeres de trabajadores que conocían algunas técnicas de la medicina y de sus remedios. Para la curación de las enfermedades, además de pócimas médicas, se ayudaban de amuletos, fórmulas mágicas, etc. En el caso de las mujeres, se las denominaba rejyt y tenían facultades para la videncia. En relación a los magos sin conexiones con la medicina podemos citar un pequeño texto recogido en el Papiro Westcar, donde queda claro hasta donde pensaban los egipcios que sus magos podían llegar. Forma parte de un cuento en el que una de las remeras que conducen la barca del rey Jufu (Keops), pierde en las aguas un hermoso pendiente regalado por el rey. "Entonces el Sacerdote-Lector en Jefe Dyadyaemanj, pronunció las fórmulas mágicas de las que tenía conocimiento. Pudo entonces colocar la mitad del agua del estanque sobre la otra mitad y así descubrió el pendiente en forma de pez, apoyado sobre un fragmento de rocas; lo cogió y lo entregó a su propietaria". Ver, Médico egipcio, Sacerdote de Selkis.

Magodias

Espectáculos en que se presentaban los magodos. Ver, Decelias.

Magodos

Pantomimos que se disfrazaban de mujeres en los espectáculos de los antiguos, y representaban con propiedad sus papeles, como los de borrachos, haciendo toda especie de gestos lascivos.

Magofonía

Fiesta persa durante cuya celebración no le estaba permitido a ningún mago dejarse ver en público, conmemorando la matanza de los magos sublevados contra Cambises, hijo de Ciro, y su sofocación por obra de siete nobles persas, entre los que se contaba el futuro rey Darío I, que quiso perpetuar la memoria con una fiesta anual..

Magog

Ver, Gog y Magog (Magog es el segundo hijo de Jafet según la Tabla de Naciones de Génesis 10. Es también el nombre de una nación, tierra o reino situado en los extremos del ….).

Magón

(¿-345 a.C.). Hijo de Magón, sufete cartaginés, llamado también Barceo. Derrotó a Dionisio en Cronion. Se apoderó de Siracusa, la entregó a Timoleón; emprendió la fuga sin haber combatido y se dio muerte en 345 a.C.

Magón

(siglo IV a.C.). Magón el Agrónomo. Cartaginés que escribió veintiocho libros sobre la agricultura, que fueron reunidos por Escipión Emiliano, traducidos al latín por orden del Senado y al griego por Casio Dionisio de Útica. Paradigma del aprovechamiento agrícola de los territorios cartagineses.

Magón

(¿-384 a.C.). General y sufete cartaginés, llamado Barceo. Derrotó a Leptino, hermano de Dionisio el Tirano; fue vencido por Dionisio en Albaceno en 392 a.C., y después derrotado y muerto en Calaba en 384 a.C.

Magón

(Mágon) (siglo III a.C.). General cartaginés, de la familia de los Bárquidas, hijo de Amílcar y hermano menor de Aníbal. Colaboró activamente con éste en Italia, durante los comienzos de la segunda guerra púnica, persiguiendo a los romanos tras la batalla de Ticino, en el 218. También luchó a su lado en la batalla de Cannas (216), tras la cual Aníbal le envió a Cartago con el anuncio de la victoria. En el 215, Cartago le encomendó la misión de llevar refuerzos a Aníbal, viéndose obligado a desviarlos, en ayuda de su hermano Asdrúbal, a la península Ibérica. Aquí combatió con éxito durante diez años. Tomó Iliturgi (214), aniquiló (junto con Asdrúbal, hijo de Giscón) el ejército de P. y Cn. Escipión en la batalla de Baecula (208). La primera derrota seria de Magón tuvo lugar en la Celtiberia, donde en compañía de Hannón, que sustituía en la península Ibérica a Asdrúbal, intentaba reclutar mercenarios y levantar a los indígenas contra los romanos. P. Cornelio Escipión decidió enviar contra los generales cartagineses a un ejército al mando del propretor Silano, quien logró vencerles sin grandes dificultades. Vencido (junto a Asdrúbal Giscón) nuevamente en la batalla de Ilipa (207) por P. Escipión, Magón recibió órdenes de Cartago para que se reuniera cuanto antes con Aníbal en Italia. Sin embargo, conociendo las dificultades del ejército romano en el sudeste peninsular, se aventuró a reconquistar antes Cartago Nova, lo que no logró. Desistiendo de la empresa puso rumbo a Gades, cuyas puertas no le fueron abiertas; se vio así obligado a desembarcar en una localidad próxima (de localización incierta), Cimbi, y tras un cruel e inútil escarmiento de los magistrados de Gades partió hacia las Baleares. En Ibiza logró hacer acopio de víveres pero no pudo desembarcar en Mallorca, dada la oposición de sus habitantes. El invierno del 206 al 205 lo tuvo que pasar, pues, en Menorca, donde consiguió reclutar mercenarios y fundó Mahón. En el 206 recibió la orden de dirigirse a Liguria, tomando la ciudad de Genua (205). Roma envió contra él dos ejércitos, pero Magón, reforzado con contingentes galos, se mantuvo en la lucha hasta el año 203, en el que, vencido, abandonó Italia, muriendo de una herida cerca de la costa de Cerdeña.

Magón

(siglo VI a.C.). Estadista cartaginés. Reformó el ejército, transformándolo en una fuerza de mercenarios profesionales dirigida por oficiales cartagineses. Consolidó el dominio de Cartago sobre Sardinia y fundó una dinastía de gobernantes. Murió ca. 520.

Magone

Mago (municipio latino de Hispania en la provincia romana de la Tarraconense).

Magos

Ver, Mannei (pueblo de origen desconocido que vivía en un área que luego se llamó Mannea o Manna, al noroeste del actual Irán, entre los siglos X y VII a.C.. Su tierra estaba situada al suroeste del Caspio y al ….).

Magos

o Magi o Mages. En la antigua Persia y según cuenta Heródoto, no eran propiamente una casta o una clase social, sino una tribu de la que se reclutaban maestros de religión, sacerdotes y adivinos. Entre los persas, eran hombres instruidos, expertos sobre todo en religión y prácticas religiosas rituales, contemplados con gran respeto. Estaban encargados del culto al fuego y de las ofrendas, así como de los cantos litúrgicos. Más tarde fueron sacerdotes mazdeístas, que representaban el pensamiento zoroástrico, que ellos interpretaron e incluso distorsionaron. Se ha señalado el elemento mágico de sus funciones que aumentó con su contacto con la religiosidad caldea de Babilonia. Adquirieron una gran importancia en época helenística. Gozaban una gran reputación y eran buscados tanto de los grandes como del pueblo. Se les confiaba la educación de los príncipes y, como refiere Suidas, no coronaban ningún rey sin que sufriese antes una especie de examen entre los magos. Darío, hijo de Histaspes, creyó honrarse haciendo grabar sobre su tumba, que había sido perfectamente instruído en todos sus conocimientos. Por lo que respecta al culto divino, no querían templos ni altares, diciendo que disminuyen la majestad de Dios, de aquel que lo llena todo con su presencia y sus beneficios encerrándole, por decirlo así, entre paredes. Por lo mismo cuando los persas querían cumplir los deberes de la religión, se retiraban a los montes más elevados, y allá se postraban ante Júpiter, es decir, ante el cielo mismo, que creían todo penetrado por la divinidad, y celebraban sus diferentes sacrificios. Los magos creían en una especie de metempsicosis astronómica, diferente enteramente de la de Pitágoras. Se imaginaban que las almas, después de su muerte, estaban obligadas a penetrar por siete puertas, pasando de este modo muchos millones de años antes de llegar al sol, que es el cielo empíreo o la mansión de los bienaventurados. Cada puerta, diferente en estructura, se componía también de un metal diferente, y Dios le había puesto en el planeta que presidía este metal. Se encontraban, la primera en Saturno, y la última en Venus. Como no había nada más misterioso que esta metempsicosis, los magos la representaban mediante una escala muy alta, dividida en siete pasajes consecutivos, cada uno de los cuales tenía su señal y su color particular, siendo esto lo que ellos llamaban la evolución de los cuerpos celestes, el fin de la naturaleza entera. Los magos reconocían tan sólo un ser soberano, que simbolizaban por el fuego, y si daban un culto religioso a este elemento, no era más que un culto relativo a la divinidad que representaba. Esta religión, llamada Magisrno, subsiste aún entre los guebros, de la cual se encuentran todavía algunos restos en Asia. Zoroastro pasa por el fundador de esta religión y por jefe de los magos, a los cuales dio el nombre de Hirbad o Hirbood. Los magos de los parsis o guebros, sólo se afeitaban las mejillas, y tenían una barba muy larga. No tenían casi bigotes. Cubrían su cabeza con un gran gorro en forma de cono que les bajaba hasta la espalda. Traían por lo común el cabello muy largo, y sólo se lo cortaban cuando llevaban luto. En otro tiempo, sus gorros se alargaban por delante hasta cubrirse la boca, pero después se la cubrieron con un pedazo de tela cuadrada. El cinturón de que se servían para aguantarse su vestido, que se llamaba Judra, tenía cuatro nudos, que significan cuatro cosas diferentes. El primero les advertía que no hay más que un dios: el segundo que la religión de los magos es la única verdadera; el tercero que Zoroastro era un profeta enviado por Dios; el cuarto, que debían procurar siempre hacer buenas obras. Este cinturón también lo llevaban los legos y lo acostumbraban a tomar a la edad de doce o quince años. Los guebros encontraban en este divino cinturón una fuente abundante de bendiciones, y una defensa segura contra los ataques del espíritu maligno. El perderlo era la desgracia mayor que podía afligirles, y hasta que algún mago les había dado otro, no se atrevían a hacer la menor acción: no decían una palabra, ni querían dar un paso, persuadidos de que todo lo que harán sin el cinturón se les convertiría en mal. El Sadder, uno de los libros sagrados, excomulga al que a la edad de quince años no había recibido aún dicho cinturón y, considerándole profano, prohibía el que le dieran pan y agua. En cuanto a los magos, estaban distribuidos en diferentes lugares, en los cuales ejercían el culto religioso. Vivían de los diezmos y algunas contribuciones voluntarias que el pueblo se imponía. Por ejemplo, todos los guebros tenían costumbre de apagar su fuego cada año, el 25 de abril, y lo compraban de nuevo a su sacerdote. Los magos podían casarse. El sacerdocio estaba concentrado en ciertas familias y sólo los hijos de los magos podían seguir la profesión de sus padres: pero si se habían engañado en su elección y la mujer que habían tomado era estéril, no podían tomar otra, sino con el piadoso designio de aumentar el numero de los fieles: pero era necesario que la mujer estéril consintiera en ello, sin lo cual el mago estaba obligado aguardarla. Nuestro término "mágico" deriva de mago. Ver, Reyes Magos.

Magos de Capadocia

Se llaman así los herejes que se levantaron entre los antiguos persas y corrompieron la pureza de su culto. El homenaje que los persas tributaban al fuego era puramente religioso. Construían en honor del fuego templos que llamaban pireos. Hacían imágenes que representaban este elemento, las llevaban en procesión y les ofrecían sacrificios. Se servían de un mazo de madera para aturdir a las víctimas que le sacrificaban. Sus templos o pireos no eran más que un vasto recinto, en medio del cual había una especie de altar u hoguera donde los sacerdotes o magos conservaban un fuego eterno con gran cantidad de cenizas. Recitaban sus oraciones, y practicaban sus ejercicios religiosos delante de este fuego. Traían la cabeza cubierta con una mitra cuyos largos cordones les ocultaba la boca y casi todo el rostro: llevaban un puñado de vergas en la mano. Estos magos, enterraban sus muertos contra la costumbre de los persas.

Magrada

Nombre que Pomponio Mela da a un río del territorio de los várdulos y más tarde de la Tarraconense. Hoy, Bidasoa, o quizás Urumea, España.

Magreb

Nombre que recibe la región noroccidental de África, cuyo territorio se reparte entre varios países árabes: Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. La palabra Magreb equivale a la expresión "poniente", en oposición a Machrek, que es utilizada para designar al mundo árabe-oriental. Los estados magrebíes fundaron en 1.989 la UMA (Unión del Magreb Árabe). Algunos geógrafos incluyen a Chad y Mali en el Magreb, aunque la doctrina mayoritaria rechaza esta opinión. Ver, Machrek.

Magus

Capitán rútulo, muerto por Eneas.

Magusano

Fabuloso héroe germánico que vivió en la antigua Holanda. Más tarde se le confundió con Heracles.

Magusanus

Sobrenombre de Hércules, en una inscripción encontrada en Zelandia. Olaüs Rudbeck, lo traduce Valens, dios de la fuerza. Este Hércules lleva un gran velo que le cubre la cabeza y no le baja sino hasta el brazo. En una mano tiene una gran horquilla apoyada en tierra, y en la otra un delfín. En uno de sus lados hay un altar, de donde salen largas hojas puntiagudas como de juncos marinos, y en el otro hay un pez o monstruo marino. Según estos símbolos parece más bien el Neptuno de estos pueblos. Se encuentra también este sobrenombre en las medallas de Póstumo y se deriva de Magusum, ciudad del África.

Magydus

Ciudad de la Pamfilia Secunda. Estaba situada entre Attaleia y Perga, y su nombre figura en algunas monedas. La población corresponde probablemente a la actual Laara, en el valiato de Konia.

Mah

Divinidad persa de la naturaleza: la Luna. Ver, Aura Mazda.

Mah-Etch

"Oryx". Nombre del Nomo XVI del Alto Egipto. El nombre egipcio de su capital fue Hebnu o Hebennu. El nombre griego de la capital fue Theodosiópolis.

Mahadi

Nombre bajo el cual se hizo la cuarta encamación de Achem, divinidad de los drusos.

Mahaf

En la mitología del antiguo Egipto, Mahaf es el conductor de la barca solar a través del Mundo Subterráneo y del río que lo recorre, así como el delegado que ha de despertar a Aken según los Textos de los Sarcófagos (Ensalmo 397) para anunciar la llegada del difunto a presencia del Sol. Los egipcios, amantes de su tierra, interpretaron que la geografía del Más Allá era paralela a la del Valle del Nilo, y de este modo, situaron también allí un río por el que el Sol debía navegar. En los textos del período anterior (Textos de las Pirámides), Mahaf es el barquero que anuncia el nombre del difunto al dios solar Ra y se le denomina "Toro de los Dioses" (§ 925). Tenía aspecto humano. No tuvo centros de culto propios, ya que se trataba de una divinidad del Mundo Subterráneo.

MAHALLAT

Ciudad iraní al oeste del país, a medio camino entre el mar Caspio y el golfo Pérsico. En la antigüedad era un lugar importante para el zoroastrismo. La ciudad es famosa por un gran manantial de agua cálida que fluye desde las montañas del norte a las zonas llanas del sur, que se utiliza para la agricultura, así como para el suministro urbano. También hay aguas termales no muy lejos de la ciudad que han sido una fuente de turismo local desde la antigüedad debido a sus supuestos beneficios médicos. Hay restos de arquitectura helenística de la época de Alejandro Magno, así como ruinas de templos de fuego que datan de la era del zoroastrismo. Las ruinas de Khorheh están cerca de Mahallat. Hoy, Mahallat, condado de Mahallat, provincia de Markazi, Irán.

Mahaly

Mahlay ((ss. VI-V a.C.). Rey (510-490) de Qedar?, mencionado en una inscripción).

Maharam

"mes sagrado". El primero de los meses persas. Era uno de los cuatro meses que los árabes llamaban meses de tregua o sagrados, durante los cuales cesaba toda hostilidad entre los enemigos, a fin de que pudiesen dedicarse a la agricultura y al cuidado de su ganado, sin temor ni peligro. Estos meses sagrados recibían también un nombre que significaba: los meses en que están colgadas las armas en el garfio.

Maharbaal

(siglo VI a.C.). Rey (ca.558-554) fenicio de Tiro, sucesor de Baal-azor. Deportado por Nabucodonosor II a Babilonia, según Flavio Josefo, allí recibió una sólida educación. Hacia el año 558 fue llamado para hacerse cargo del gobierno de Tiro, tras la desaparición de Baal-azor. Tras cuatro años de mando le sucedió su hermano Hiram III.

Maharbaal

(siglo V a.C.). Rey (ca.480) fenicio de Arwad (actual er-Ruwad), vasallo, al igual que otros reyes fenicios de su época, del monarca persa Jerjes I. Heródoto lo reseña entre los comandantes de la flota fenicio-persa.

Maharbaal

(siglo VI a.C.). Jefe de la primera expedición cartaginesa que vino a España hacia 510 a.C.. Sometió la Bética, y tuvo por sucesores a Asdrúbal y Amílcar.

Maharbaal

(siglo III a.C.). General cartaginés, hijo de Himilcon, que sobresalió en la segunda guerra púnica. En ausencia de Aníbal, estuvo al mando del ejército que asedió Sagunto. Comandante de la caballería de Aníbal durante los primeros años de su campaña en Italia. Hizo rebelarse contra Roma a la Galia Cisalpina. Obtuvo en Etruria una victoria contra ocho mil legionarios, y mandó la caballería en Cannas. Livio le atribuye el haber reprochado a Aníbal que este supiera obtener una victoria, pero que no supiera aprovecharla, al negarse Aníbal a marchar sobre Roma inmediatamente después de haber vencido en la batalla de Cannas.

Maharbal

Maharbaal.

Maharram

Primer mes del año persa, equivalente a marzo.

Maher Salal Jas Baz

Uno de los hijos de Isaías.

Mahes

Su nombre egipcio es Mahes o Maahes o Mihos o Mahesa o Mai-Hesa, según las transcripciones. Su nombre griego es Miysis o Mios. Aunque en los Textos de las Pirámides aparece el nombre de esta divinidad egipcia, aun no designa a una entidad divina sino que simplemente sirve para indicar la palabra "león". Puede decirse por tanto, que Mahes, está presente en el panteón egipcio desde el Imperio Medio y que su culto se extiende de norte a sur, sobre todo después del Imperio Nuevo. Es un dios protector con características solares y por lo tanto poderoso y fiero que lleva el título de "el León de Mirada Feroz". Guarda al rey en las batallas y vigila los accesos y estancias de los lugares divinos bajo su aspecto animal y en forma de estatua, que podrá ser animada por él mismo cuando el peligro aceche. Al igual que otros muchos dioses encarnados en animales (Apis, Pajet, Montu...), vivía en el templo de su ciudad, donde se cuidaba a un león vivo que a su muerte era cuidadosamente momificado con toda clase de lujos (Mahes-Osiris). Posee una cualidad especial, y es que, dependiendo de los textos y de los aspectos que se desee resaltar se muestra bajo una apariencia masculina o femenina. Lleva el epíteto de "El Alma de Bastet". Como dios solar participa a partir de la Baja Época, en el mito de la Diosa Lejana donde sufre una clara asimilación con Onuris. En época griega, a causa de su carácter agresivo es un dios de las tempestades y el viento. Mihos y Mahesa (epíteto este último que toma cuando se convierte en Ureo), son nombres de una misma divinidad solar y como tal es representada bajo aspecto felino. En la tradición funeraria, Mahes es un guerrero que lucha en el Más Allá contra la dañina serpiente Apofis. En opinión de algunos autores, bajo este nombre existen dos divinidades que pueden transcribirse como Maahes y Mai-Hesa. En el primer caso, nos encontramos ante una deidad masculina, que pertenece a la familia solar y que está asimilado a Horus niño y a Nefertum, mostrándose como un león con corona Atef, en ocasiones devorando a un cautivo. En el segundo, tendríamos a Mai-Hesa, una diosa lince asimilada a Menhit y a Tefnut, que participa en la leyenda de Onuris (Diosa Lejana) y que representa al "Ojo Fiero de Ra", venerada en Bubastis. Esta deidad, podía ser comparada con el león de Meroe, Apedemak. Hijo de Bastet en Bubastis cuando se presenta calmado, o de Sejmet en Menfis y en Leontópolis. Su padre es Ra (o Atum) aunque en algunos textos se manifiesta como una forma agresiva del propio dios solar. Fue identificado con otras formas de Horus: "El Joven" (Hor Hekeru u Hormios en griego), Har-Mihos (el griego, Druios), con cabeza de león, y a Nefertum (Dinastía XXII). Asimilado en Leontópolis bajo el nombre de Methit o Mahesa con el guerrero Onuris. Su iconografía es la de un dios con cabeza de león y corona Atef sobre su cabeza o con un disco solar y Ureo. También la de un león que lleva sobre la cabeza una corona Atef, disco solar o la corona de Nefertum y que devora a un cautivo. Originario de Leontópolis. Sus principales centros de culto estuvieron sobre todo en Bubastis, Afroditópolis, Dendera, Edfú, Dendur, Filé, Debod, Meroe y en los oasis de Bahriya y Siwa. Ver, Menhit, Apedemak

Mahesa

Mahes (aunque en los Textos de las Pirámides aparece el nombre de esta divinidad egipcia ….).

Mahet

Terrible escorpión de la mitología egipcia que protegía al dios Harsiase. Ver, Harsiase.

Mahlay

o Mahaly (ss. VI-V a.C.). Rey (510-490) de Qedar?, mencionado en una inscripción. Ver, Qedaritas.

Mahmel

Gran pabellón o cubierta del sepulcro de Mahoma y de Abraham, que las caravanas llevaban todos los años a La Meca, y que estaba fabricado a expensas de los bajás de Egipto. La base de este pabellón cuadrado se elevaba en forma de pirámide y estaba adornado de un rico bordado de oro, sobre un fondo verde. El camello elegido para llevar este precioso pabellón era criado expresamente para tan noble destino. Estaba pintado de amarillo como los demás camellos de la caravanas. La rica colcha que le cubría le bajaba hasta los pies. Tan sólo llevaba descubierta la cabeza, pues el cuello y las ancas y cada una de estas partes tenían su adorno particular. Este dichoso animal era tenido como sagrado, después de haber sido empleado en este trabajo, y cualquier musulmán tendría escrúpulo en hacerlo servir en trabajos profanos. Al cabo del año, el emir-hadjhi, o conductor de la caravana, llevaba otra vez el pabellón al gran señor, que lo hacía cortar en pequeños pedazos para distribuirlos a los príncipes mahometanos y a los grandes de su corte; pero después, los emires llegaron a apoderarse de este precioso despojo, cuyos pedacitos vendían a los peregrinos a un precio excesivo.

Mahoma

(ss. VI-VII). La vida de este hombre extraordinario es tan conocida, que nos limitaremos a trazar sus principales acontecimientos. El objeto de este artículo es tan sólo la parte milagrosa, esto es, fabulosa, de su pretendida misión. Mahoma, profeta, legislador y soberano de los árabes, nació de padres pobres, pero nobles, en el año 6.163 de la creación del mundo, y 578 del nacimiento de Cristo. Los autores árabes le hacen descender por línea recta de Ismael, hijo del patriarca Abraham. Su padre, llamado Abdolah,era pagano, y Amenah, su madre, judía. Los perdió en tierna edad, como también a su abuelo Abdol-Montalleb, que se había encargado de su tutela, pero Abu-Talib, su tío, cuidó de su educación. A los catorce años hizo sus primeros ensayos en las armas, en una guerra que los koreishitas, tuvieron que sostener contra los kenanitos. Tenía veinticinco años cuando cierta Kadicha, viuda de un rico comerciante árabe, le nombró para que fuese su factor y le envió a Siria para vender sus mercaderías y comprar nuevas; en cuyo viaje se dice trabó amistad con un monje nestoriano, llamado Félix o Bossaira, y según otros Sergio, y con un hereje jacobita, llamado Batiras, y que de concierto con ellos, compiló su Alcorán. A su vuelta de Siria, Kadicha, su señora, se enamoró de él y se casaron. Mahoma era de carácter sombrío y meditabundo. Esta disposición le atrajo naturalmente al retiro y a la soledad, y le sugirió, sin duda alguna, o el plan de legislación que ejecutó después, o simplemente los medios para ponerlo en obra, si es verdad que concibió dicho plan en su viaje a Siria. Dotado de una singular elocuencia, muy poco le costó persuadir a su mujer, que tenía un íntimo contacto con el cielo, de que Dios lo había escogido entre todos los hijos de Ismael para abolir el culto de los ídolos y dar a los hombres una nueva ley. Alí, primo de Mahoma y algunos otros de sus parientes, lisonjeados sin duda con la consideración que iban a adquirir por este sistema, lo autorizaron al principio con sus discursos y después con la fuerza y la violencia. Fueron desterrados y proscritos por los magistrados de La Meca, ciudad de la Arabia feliz, su patria común, y se refugiaron en Medina. No tardó el amor al pillaje y a la novedad, en reunir en sus banderas un gran número de bandidos y de gentes sin domicilio, y el profeta se vio bien pronto en estado de ejercer su misión con las armas en la mano. Al mismo tiempo que caía su espada sobre los que le oponían la menor resistencia, atraía otros con promesas lisonjeras de una eternidad de placeres sensuales más propios para inflamar la imaginación oriental, como por ejemplo el gozar de las doncellas más amables, la posesión de los más preciosos tesoros, el recreo de los más deliciosos bosquecillos, las aguas de las fuentes más puras y cristalinas. En país árido, seco y arenoso como Arabia, no podían dejar de hacer una gran impresión al pueblo imágenes tan risueñas; así fue que la nueva doctrina progresó admirablemente. Mahoma continuó sin embargo, llevando el hierro y el fuego a los pueblos idólatras que quería someter a sus dogmas, y este objetivo le salió conforme a sus deseos, llegando al punto de trazar a sus sucesores un vasto camino para conquistas más extensas. Murió en Medina, a los 73 de su edad, en el 632 o 633 d. J.C.. Se han visto ya parte de los hechos de Mahoma y de las leyendas en los artículos Hendidura de la Luna, Hégira, etc.; se añaden ahora algunas otras que trae Gagnier, en la "Vida del profeta de los árabes". En tiempo en que Mahoma, temiendo ser atacado por los habitantes de La Meca, se encerró en Medina e hizo rodear la ciudad de un ancho foso, los trabajadores encontraron, cavando la tierra, una gran roca de una materia muy dura. El profeta mandó que le trajesen agua, la tomó en su boca, y mientras se gargarizaba el paladar y las cavidades de sus hinchadas mejillas, invocaba a Dios con una oración mental, después de lo cual arrojó el agua sobre la roca y dijo estas palabras: "Por el que me envía, que esta roca se embeba de tal modo de este fluido, que se disuelva por sí misma en una arena muy fina, sin que sea menester aplicar a ella el pico, y la azada". Al mismo tiempo se ablandó la roca de tal modo que se caía por sí misma antes que los picos y los azadones la tocasen. El segundo milagro obrado en el mismo tiempo, fue una multiplicación de dátiles secos. Enviada la hija de Bashir, hijo de Saad, por su madre para coger dátiles secos para su padre, pasó casualmente por delante el apóstol de Dios, el cual le dijo: "Que llevas aquí, hija mía?". Ella le respondió lo que era y le presentó generosamente sus dátiles. Había quizá tan sólo dos puñados. El apóstol hizo extender un vestido ancho y lo derramó, luego envió a llamar a los trabajadores para que viniesen a comer. Vinieron y mientras comían, se multiplicaron los dátiles de tal modo, que después que estuvieron completamente satisfechos, quedó tan gran cantidad de ellos, que no cabían en el vestido ancho. Esta leyenda recuerda la "Multiplicación de los panes y los peces" de los Evangelios de Jesús. El tercer milagro, continua nuestro sabio traductor, fue la segunda bendición del profeta, dada en un convite hecho por Giaber, hijo de AbdoIab, testigo ocular. Tenía en mi casa, dice, un carnero flaco. Dije a mi mujer que cociese una torta de pan de cebada e hiciese asar este carnero para el apóstol de Dios. Estábamos ordinariamente todo el día en el foso, ocupados en trabajar, y por la tarde nos volvíamos a nuestra casa. Retirándonos pues aquella tarde, dije al profeta: "Os he preparado un pequeño cordero con un poco de pan de maíz, hacedme pues el honor de venir a cenar a mi casa". El apóstol de Dios consintió en ello; pero al mismo tiempo hizo gritar por el heraldo que la gente del foso fuesen con él a casa de Giaber, hijo de Abdolah. Cuando oí esto, prosigue Giaber, recité estas palabras del Alcorán. "Estamos con Dios y a él debemos volver". Palabras que se dicen cuando sucede una cosa no esperada. En efecto la intención de Giaber era que el apóstol viniese solo, pero vino acompañado de los que había hecho convidar y con el designio de hacerles cenar todos con él. Cuando se sirvió el carnero, lo bendijo recitando la fórmula: "En nombre de Dios clemente y misericordioso". Comió con su huesped y con una parte de los convidados: luego que estuvieron satisfechos, vinieron otros y les sucedieron y así sucesivamente, hasta que todos los trabajadores hubieron cenado. La historia recuerda la precedente en una especie de "comunión" o celebración de la Pascua por los musulmanes. He aquí otro milagro que refiere Chardin, sacados de las leyendas persas. Entrando Mahoma en guerra, poco antes de dar un combate, un criado ganado por los enemigos había puesto, para envenenarle, un escorpión en una de sus botas pensando que lo picaría y moriría. Al tomar la bota para ponérsela, tuvo noticia del hecho y, sin conmoverse, sacudio la bota e hizo caer el escorpión. Mandó al mismo tiempo a sus tropas que nadie se calzase las botas o zapatos sin sacudirlos; derivando de esto, según la tradición persa, la costumbre de no calzar jamás botas o zapatos sin sacudirlos antes. Un paisano de las cercanías de Medina tenía en su jardín muchas serpientes, casi tan grandes y furiosas como las de las Indias, que devoraban los ciervos y las personas enteras. Un día en que uno de sus hijos había sido devorado por una de estas serpientes, el infeliz jardinero, fue lleno de dolor y de desesperación a echarse a los pies de Mahoma para implorar su socorro, Mahoma se trasladó al jardín y mandó a las serpientes que no dañasen a la familia del jardinero. Fue tan eficaz, dicen, esta orden, que en adelante cuando una serpiente se les acercaba, traía tan milagrosamente cerrada su boca y dientes, que ni aun el aliento podía salir. Un comerciante de aceite, uno de los más ricos habitantes de Medina, alimentaba siempre muchos camellos para sus molinos de aceite. Es menester notar que en los países cálidos de Oriente, faltos de olivos, el aceite se sacaba de unos granos muy duros, haciéndolos moler entre dos muelas de una magnitud extraordinaria. Además, cuando la edad y el trabajo habían extenuado de tal modo un camello que no fuese bueno para nada, el comerciante de aceite lo enviaba al campo, donde lo abandonaba. Sucedió que, un camello que había sido conducido durante el invierno a un campo muy árido, volvió a la ciudad, fue a encontrar a Mahoma y se lamentó de la injusticia y crueldad de su dueño. Mahoma mandó llamar al comerciante, le reprendió agriamente y le ordenó que en lo sucesivo alimentase hasta la muerte a los camellos que hubiese empleado en sus molinos. El parto de la piedra es tan admirable como el del monte de la fábula. Habiendo un pobre hombre perdido el único camello que tenía, daba gritos y extrañas quejas. Pasó Mahoma por allí y se compadeció de la desgracia de aquel hombre. Tocó una piedra y al momento salió de ella un camello y lo dio al afligido.

Mahomería

Palabra antigua que significa mezquita, templo, entre los turcos.

Mahometismo

o Islamismo o Islam. Nombre que da Mahoma a su religión. El término Islam significa propiamente resignación, sumisión a la voluntad de Dios. Sin embargo, otros lo interpretan de diferente modo. Entienden por Islam la religión saludable y derivan este nombre de aslama o salama, entrar en estado de salud. De la misma raíz nace el nombre de moslem o musulmán, que significa "verdadero creyente, el que profesa el islamismo". Para hacer prosélitos, el apóstol de los árabes estableció el origen divino de su religión. Hábil en política, hizo descender el Alcorán del trono de Dios, de donde el ángel Gabriel venía todos los años para revelarle los puntos de fe que había omitido el año precedente. Este ángel Gabriel era un pichón a quien había enseñado a venir a picar los granos de arroz de la oreja. Simbología que recuerda al Espíritu Santo y también a algunos profetas del Antiguo Testamento que son alimentados por aves o pájaros. El fundamento de esta religión consiste en creer, 1º) la unidad de Dios, su eternidad, su invisibilidad; 2º) la misión de Mahoma. A estos dos puntos se reduce todo el mahometismo. El primero encierra los artículos siguientes: Creer en Dios, en los ángeles, en las escrituras, en los profetas, en la resurrección, en el día del juicio, en los decretos de Dios y en la predestinación absoluta por el bien o el mal. El segundo tiene por objeto los preceptos que se dedican a la práctica; estos son la oración, las obligaciones, el zacal o zacao (limosna), el ayuno del Ramadán y la peregrinación a La Meca. La religión mahometana hizo en África grandes progresos. Los pueblos de esta parte del mundo, más voluptuosos, recibieron con ansia una doctrina que halaga los sentidos y favorece las pasiones, pero quitando todas las prácticas austeras que Mahoma había introducido en ella. Muchos no observan los ayunos, las abluciones, ni las frecuentes oraciones prescritas por la ley del profeta. Beben vino y comen sin escrúpulo carne de cerdo. No observan tampoco el Ramadán o la cuaresma con mucha regularidad, pero celebran con una licencia desenfrenada el Bairam, especie de pascua que sigue al Ramadán, siendo para algunos la única fiesta mahometana que conservan.

Mahram Bilqîs

Ver, Marib (nombre que puede referirse a la región de Awwam, que la mayoría de los eruditos piensan que es Ma'rib, o al famoso templo de Awwam, también conocido ….).

Mahu

(siglo XIV a.C.). Jefe de policía en Akhetatón, la nueva capital de Egipto que Amenofis IV construyó cuando encumbró a Atón por encima de todas las demás divinidades de Egipto. Murió antes del final del período amarniense y del abandono de la ciudad real por parte del nuevo rey, Tutankhamón. La decoración de su tumba (n.° 9) refleja su trabajo en la ciudad, acosando con sus preguntas hasta encontrar a los fugitivos, escoltando a los ladrones arrestados para ser juzgados ante el alcalde de Akhetatón. También recoge el regreso de Akhenatón y de su reina, Nefertiti, al palacio tras una de las ceremonias que oficiaban en el templo, escena en la que el rey conduce su carro de combate y la reina lo abraza afectuosamente.

Mahuzzim

o Maozim. Dios de los caldeos, cuyo culto quiso Antíoco establecer entre los judíos. Los intérpretes están divididos acerca la naturaleza y las funciones de este Dios. Los unos ven en él el Anti-Cristo, los otros al dios Marte, otros las águilas romanas que la superstición había también divinizado, y algunos a Júpiter Olímpico, cuya estatua había hecho poner en el templo de Jerusalén.

Mai-Hesa

Mahes (aunque en los Textos de las Pirámides aparece el nombre de esta divinidad egipcia ….).

Mai-Setkhi

(ss. XIV-XIII a.C.). Militar (ca.1.290) egipcio, Portaestandarte de la unidad "Toro en Nubia", que vivió durante el reinado de Sethi I, de la Dinastía XIX. De Mai-Setkhi han llegado tres interesantes cartas, de contenido militar, escritas sobre papiro, localizadas en Saqqara (hoy, en El Cairo) a finales del siglo pasado, y que había dirigido, respectivamente, a los Diez Grandes Jefes de las guarniciones del delta, al militar Hat, y al Jefe de equipamientos de la isla de Debu, llamado también Hat.

Maia

o Mais. Fortaleza de Britannia que marca el límite occidental de la Muralla de Adriano. La Notitia Dignitatum no le menciona, pero el Anónimo de Rávena da el nombre de Maia, y la Copa Rudge el de Mais. Se cree que el fuerte se llamó Maia que significa "la más grande" porque era la segunda mayor fortaleza de la Muralla al oeste de Petrianum, donde se encontraba el centro administrativo militar de la Muralla y que representaba el centro geográfico de las fortificaciones de Adriano, si se tienen en cuenta las defensas occidentales contra el mar. Sin embargo también existe la posibilidad de que el fuerte tomase su nombre de la diosa romana y griega Maia. El fuerte se encuentra en un acantilado del mar más de 15 m de alto y cubre una superficie de alrededor de 3 Ha, siendo sólo superado por Petrianum (Stanwix). Se sitúa con su eje principal paralelo a la orilla del mar. Aunque la Muralla se termina en Maia, una serie de torreones y torres de señales se construyeron a lo largo de la costa noroccidental de Cumbria, a lo largo de 40 km. Esta cadena de fortificaciones se conoce hoy como las defensas Western Sea. Las unidades de la guarnición que ocupaban Maia no se conocen, suponiéndose que eran de infantería. Una serie de tumbas civiles que se recuperaron en la vecindad, denotan la presencia de un pequeño asentamiento o vicus fuera de la puerta sur de la fortaleza. También se han recuperado un pequeño número de monedas. Hoy, Bowness on Solway, condado de Cumbria, Inglaterra, Reino Unido.

Maia

Hija de Atlas o Atlante y de Pleionea o Pléyone, una de las siete Pléyades, amada de Júpiter del cual concibió a Mercurio. Este dios le dio también a criar a Arcas, hijo de Calisto, lo que le atrajo el resentimiento de Juno. Ovidio deriva el nombre del mes de mayo del suyo. Algunos autores dan también este nombre a Cibeles Tellus, porque se inmolaba a Maia una marrana preñada, víctima propia de la tierra.

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